¿Qué religiosidad se encierra en la visión de Nietzsche del mito de Dionisos?

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Es un intento de subida por recomposición.
Como todo está sujeto a repetición, el Poder de la monotonía será vencido por la vitalidad de Dionisos.

Es una forma de recabar la libertad rompiendo las estructuras, eliminando la fijeza.

"La vida está hecha de escaleras y columnas", dice en una frase magnífica. Escaleras y columnas que se hacen y se vuelven a hacer. Penélope sería también dionisíaca si cada vez tejiera un dibujo nuevo.

Sin embargo, con el mito de la combinatoria, al eliminar la fijeza se cae en otra fijeza. Es como las modas, que cambian agitadamente sin saber por qué. Es un tiempo privado de alma.

El alma humana es la calma del tiempo, de la existencia temporal, la paciencia de la innovación, del crecer.

Privada de alma, la existencia de Nietzsche es revolucionariamente convulsa. Un proceder reiterativo en el que la libertad se ejerce trivialmente.

Si ésta fuera la clave de la vida, el hombre carecería de libertad. La vida sería un entretenimiento. Estaríamos en una sala de espera, jugando con el teléfono, esclavos de un tiempo que lleva a ninguna parte.

La religiosidad de Nietzsche consiste en hacer crucigramas: matar el tiempo.



De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 237-238

Les aconsejo ir a la página titulada "religión y libertad" donde he intentado una síntesis de este último capítulo. Se accede a ella por el enlace en letras rojas situado al inicio del blog.
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¿Por qué las religiosidades antiguas sucumben ante la necesidad ciega?

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Porque no saben ejercer la libertad nativa.

El conocimiento sapiencial de las preculturas, en definitiva, la revelación primera, se va perdiendo y deformando en los mitos de las culturas agrícolas. Dios es confundido con la necesidad ciega. Es imposible ser héroe ante el sinsentido de la monotonía del tiempo.

El contrapunto del mito de Dionisos tampoco es suficiente. En rigor, es un grito de desesperación. La libertad está oscurecida.

Para ejercer la libertad nativa hay que recibir un encargo y atisbar un destino. Por eso la libertad radical muestra la existencia de un Dios personal, en lugar del Poder que esclaviza, propio de las religiosidades antiguas.

En las religiosidades antiguas el hombre no es libre, su personalidad es esclava y, coherentemente, Dios es un Poder necesario y ciego.

El hombre no tiene arte ni parte en su existencia, que es favorable o adversa sin saber por qué.

El hombre se encuentra abandonado a la rutina, dueño tan solo de actos muy accidentales. Es un desgraciado, poco libre.

El hombre ha sido siempre religioso, pero muchas veces su religiosidad es extremadamente pesimista. El Poder le aplasta. No hay libertad.


De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 238.4

Para saber más sobre la libertad nativa ir a Etiqueta 5.5.4 libertad nativa. Vale la pena.

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Benedicto XVI en la audiencia del 14 noviembre 2012, propone tres vías de acceso a Dios: el mundo, el hombre y la fe.

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El hombre, naturalmente, tiene la capacidad de conocer a Dios.

El Papa lo recuerda, apoyándose en dos citas de Agustín de Hipona.

1) A partir del mundo creado y 2) a partir del conocimiento de nosotros mismos, el hombre puede llegar a conocer la existencia de Dios y hacerse una idea bien sabrosa de la esencia divina.

La tercera vía, 3) incomparable y suplementaria, es la de la fe sobrenatural:  Dios se ha revelado y ha revelado la intimidad de su Vida.

Leonardo Polo, aceptando las demostraciones clásicas de la existencia de Dios, propone un método, en varias dimensiones, que permite "mostrar" a Dios.

A partir del mundo (1ª dimensión) ; a partir de la persona humana (3ª dimensión).

Por el hábito innato de los Primeros principios,
nuestro espíritu puede conocer la realidad física creada y su Origen.

El intelecto agente, que no es otra cosa que la persona que somos,  gracias a los objetos que abstrae, mediante ellos, si ejerce el hábito de los Primeros principios, innato a su Inteligir personal,  advierte el ser de la realidad física y su Creador, en tanto que Origen o Principio.

El ejercicio del hábito de los Primeros principios se asimila a la 1ª dimensión poliana del abandono del límite mental.

Por el hábito innato  de Sabiduría,
nuestro espíritu, por el hábito de Sabiduría, puede tener la experiencia  de Dios, al alcanzar la experiencia de la persona que somos (hijos de Dios).

Ejerciendo el hábito de sabiduría, el espíritu sabe de su ser personal que es dependencia del ser de Dios.
Este ejercicio se asimila a la 3ª dimensión del método poliano del abandono del límite mental.
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¿Hay varios tipos de pesimismo frente a la libertad?

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Sí.
Una manera de ser pesimista es negar la libertad. Estaríamos sujetos a la necesidad.
Incluso rebelándose, como Nietzsche, y rompiendo los moldes, se caería en otra fijeza.
El hombre está perdido frente al Poder. (No olvidemos que lo que caracteriza a lo "religioso" es la acción práctica del hombre frente a la Necesidad).

Otra manera de ser pesimista es pensar que tenemos demasiada libertad. En el siglo XX aparece la idea de que tener mucha libertad es malo. Libertad ¿para qué? es el título de una obra de Lenin.
Si la realidad es necesidad arbitraria, ciega, entonces ¿qué hago? No sé en qué emplearla.

Si no encuentra su correlato personal (quien me diga indesfuturizablemente quién soy), la libertad precipita en pesimismo.


De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 239.3

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¿Qué aporta la cultura metalúrgica a la religiosidad?

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La cultura metalúrgica aporta a la religiosidad el símbolo de la purificación.  La catarsis y la ascética.

El descubrimiento de la metalurgia es una gran sorpresa histórica.
El metal, con el fuego, transformado en colada y metido en el molde, deviene una espada.

Es la experiencia del poder de violentar, de la mutación transformante. La forja configura la realidad.
¿Qué libertad es ésa de fundir espadas?
El mito de Dionisos invita a sumirse en su espiral.
En la metalurgia, al contrario, la nueva configuración depende de un plan. Tenemos el poder, la libertad de transformar y explotar el universo.

Si el hombre actúa provocando fuerzas: estruendo horrísono, llamas, chispas, calor, la roca se hace fluida y después se forja. Podemos doblegar lo duro con el fuego.

La metalurgia aporta a la religiosidad un símbolo pragmático: podemos enfrentarnos al Poder.
Peto también añade una dimensión pesimista: ¿No ocurrirá que el hombre puede quedar sujeto por la necesidad, por el Poder y echado al infierno? ¿Podrá arder el hombre como en un proceso metalúrgico?

Lo más positivo es la idea de purificación. Puedo forjarme.



De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 240.2
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¿Cómo aparece la intuición de lo santo?

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Lo santo es lo último, lo definitivo.

Lo santo es lo tremendo, ante lo cual no tenemos nada que decir. Lo santo aparece al detectar lo último.

Lo santo es una intuición religiosa, la convicción de que hay una instancia suprema, la intensidad misma, el foco de fuego y de luz absolutamente incontaminado, el misterio de la simplicidad.

Lo santo no se puede describir en términos religiosos porque lo santo trasciende la religiosidad.

Al ser lo absolutamente simple, lo absolutamente idéntico, el hombre no puede narrarlo, se queda sin lenguaje.

Lo santo es el límite del simbolismo, el límite de la cultura, no cabe encontrar un significado más profundo a la naturaleza.

La intuición de lo santo afecta a la cultura indicando que no es lo definitivo. Los símbolos cotidianos, profanos y artísticos no explican el sentido último de la vida. Por eso la religiosidad que proviene de la intuición de lo santo se vierte sobre la cultura con una peculiar anulación que es la ascética.

Lo santo aparece así como contrapunto de la cultura, que nunca es bastante.

Wittgenstein y el último Heidegger (lo oculto del ser heideggeriano es, implícitamente, lo santo), tienen esa conciencia de crisis de la cultura.

Si lo santo aparece, me hace desaparecer, pues ¿qué voy a decir yo? He visto a Dios, ¿cómo no me he muerto? Es la experiencia de los profetas de la Biblia.

Lo santo anula la religiosidad, la cultura. No hay nada que hacer.
Salvo que lo santo se desvele como persona, que ama…

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 241-243

Para saber más sobre la cultura ver la Etiqueta 7.2.0

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¿Cuál es el símbolo religioso de lo santo?

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El silencio.

Ante lo santo sólo me cabe venerar.

Hay que tener en cuenta lo que significa adorar. Quizá hoy no lo sepamos entre otras cosas porque la publicidad nos acerca a la magia. Pensamos que existen fórmulas que nos abren a la felicidad. Vivimos distraídos, atentos al lenguaje, fabricando símbolos, batiendo records.

Lo santo comporta silencio. No permite la locuacidad. Lo santo es lo tremendo, ante lo que no tenemos nada que decir. No es posible narrarlo.

Si lo santo aparece, me hace desaparecer. Lo santo es el misterio de la simplicidad.

Lo santo trasciende la religiosidad. Cuando el hombre se dirige a lo santo, se polariza tanto su atención que no tiene lenguaje. lo santo es lo absolutamente simple, absolutamente idéntico, ante lo cual el hombre enmudece.

El enmudecer deja en suspenso el mundo. La vía religiosa abierta entonces es el desentenderse de todo. Esta vía es el puro ascetismo religioso. Lo santo es el silencio. La religiosidad pura de Buda o Plotino. El símbolo mudo, inefable.

¿Estamos obligados a callarnos? ¿El mundo y la cultura es un cifrar simbólico inútil?

Sólo si lo santo se desvela, el hombre alcanza a descifrar los símbolos. Y entonces podemos hablar con Dios.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 241-242

Para saber más sobre la adoración ver la Etiqueta 6.2.11
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¿Cuál es la quintaesencia de la necesidad?

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Lo santo.

Todas las otras necesidades son relativamente contingentes.

Lo santo es la necesidad absoluta y última.

Lo santo se impone de suyo, sin violencia.
Ante lo santo sólo cabe venerar, adorar.

Hablando metafóricamente: si lo santo me toca, me deshace.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 241.2

Para saber más sobre la necesidad ver la Etiqueta 1.18.0. (Etiqueta que está en construcción)
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¿Cuándo deviene accesible lo santo?

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La familiaridad con lo santo sólo es posible por iniciativa suya y en tanto que lo santo se revela como persona.

Sin revelación, lo santo no es persona, sino tan sólo la intuición religiosa de lo último y tremendo.

Peso si lo santo se desvela (como ha sido el caso en la historia) toda la simbólica cultural puede descifrarse.

Sin revelación lo santo nos deja mudos y la cultura entra en crisis. Somos vencidos por el Poder.

Pero si lo santo habla, podemos responder. Es persona como nosotros.
La ascética de lo santo nos hace humildes y nos abrimos a la escucha (tener) y al diálogo (dar).

La desvelación del silencio es, en el hombre, la libertad abierta a lo santo.

La revelación de Cristo es el modo como la libertad humana se abre a lo santo, hacia dentro de su dentro.

El Santo está entre nosotros, se ha hecho hombre y nos ha pedido que seamos Santos, aportando nuestros símbolos a la santidad.

Libres para ser santos, libres en orden al Santo.

La libertad nativa ha encontrado su réplica, el Hijo que será indesfuturizablemente su Destino.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 241-243

Para saber más sobre la necesidad ver la Etiqueta 1.18.0
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¿Cómo se depura la intuición de lo santo?

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Con la superación del hombre muerto del mito.

En efecto, las culturas agrícolas, incluyendo el mito de Dionisos como modalidad estertórica, intuyen la Necesidad como Poder esclavizante y destructivo.

Lo santo me abruma y encapota el horizonte: moriré.

Sin embargo, nosotros tenemos cierta familiaridad con lo santo, porque todos los días aparecen en el calendario cristiano santos humanos.

Lo santo se ha revelado en el Santo, liberando la libertad nativa de sus errores peculiares.

Lo santo ya no es lo tremendo, sino nuestro amable Destino, al que nos destinamos libremente.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 241.2
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¿Qué es la aporía?

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Lo contrario de la libertad.
"Áporos", falta de salida, sin poros.

Para el ser libre, encontrarse con una aporía es topar con un obstáculo, con una falta de camino transitable.

Sin embargo, sin la aporía, sin el adversario, la cosa no tiene gracia, la aventura de la vida no sería tal.

La libertad crece, esencialmente, superando obstáculos.

Si las dificultades son de poca monta, la libertad se pierde en la frivolidad: elecciones sin peso pues no nos jugamos nada.

La vivencia de la libertad radical es otro cantar. Aquí las dificultades son enormes pues arriesgamos la vida, el destino.

Entramos en nuestra libertad cuando nos metemos en esas complicaciones que nos comprometen. Cuando tenemos que echar mano de todas las energías para que nuestro proyecto se abra cauce.

La aporía pone el péndulo de la libertad a su hora.
Soy libre porque soy hijo (libertad nativa) y estoy comprometido en las tareas (obstáculos, aporías a desatascar) que mi Padre me confía.


De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 245


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¿Es entusiasmante la libertad?

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El hogar de la religiosidad es la libertad, que no es lo mismo que jaranga.

Una vivencia eufórica de la libertad, según Max Scheler, puede ser engañosa.

La libertad de una niña frívola (también se podría hablar de un niño frívolo) es una cuestión de decisiones sin peso. Caprichos.

Cuando la libertad se emplea a fondo, cuando nos jugamos la vida, comprometiéndonos, muchas veces, desde un punto de vista experiencial interno, no aparece como entusiasmante, sino al revés.

No es que sea algo negativo, en el sentido de Sartre, carente de sentido. No. Lo que pasa es que la conciencia de nuestra libertad radical nos responsabiliza, nos hace, empleando una figura de Nietzsche, dromedarios: seres a la espera de que los carguen.

El hombre libre, decía Goethe, es el noble que espera encargos ¿Cuál es mi destino?

En contraposición a la vivencia entusiástica y superficial de la libertad, nos encontramos con la libertad entroncada con encargos.

Somos libres como los bomberos de New York. Entusiasmantemente silenciosos.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 244-245
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¿Por qué la versión pagana del mito heroico es pesimista?

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Por ignorancia de la libertad nativa.
Me explico:

Primero, la libertad está ausente en los mitos paganos.

Aquiles, héroe de la Ilíada no deja de ser una marioneta, manejada por los dioses y por su obsesiva pasión de venganza.

Ulises, en la Odisea, es un héroe que va postergando el regreso al hogar, porque allí lo importante es el viaje. Penélope pasa la vida tejiendo y destejiendo. No hay futuro.

Y no lo hay porque falta el encargo. Se ignora la libertad nativa.

El mito heroico completo exige que alguien encomiende el encargo. El encargo no se le ocurre a uno, sino que es otorgado.
Somos hijos. A esa filial radicalidad, Polo la llama libertad nativa.

Si no somos hijos, estamos solos. Nuestros consejeros, como para Ulises, serían los muertos. ¿Para qué sirve regresar al hogar si Penélope se me muere?

El ser que soy y seré, mi libertad, no es la espontaneidad solitaria del absurdo.
La versión pagana, agrícola, del mito es rigurosamente pesimista.

Bien distinto es el simbolismo del Paraíso: Adán y Eva reciben un encargo (enormemente complicado). Por eso son libres. Por eso son optimistas.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 245.3

Tratamos de la libertad nativa en la etiqueta 5.5.4
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¿Cuáles son los cuatro elementos que constituyen un verdadero mito heroico?

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1. El sujeto : Caperucita Roja.

2. La recepción de un encargo: llevar una cesta con pan y miel a la abuela.

3. El adversario: el lobo.

4. El beneficiario: la abuelita.

El mito heroico sirve a Polo para describir la libertad radical, que tiene dos dimensiones : la libertad nativa (Dios nos da un encargo) y la libertad de destinación: debemos conducir nuestra vida, creciéndonos ante los obstáculos, para resaltar nuestra réplica (el beneficiario es el Verbo: la Verdad que seremos eternamente).

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 245.3

Tratamos de la libertad nativa en la etiqueta 5.5.4
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¿Quién mata la libertad?

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La soledad.

La soledad es la muerte de la libertad.

La libertad es incompatible con que exista una sola persona. La libertad es siempre interpersonal, nace del ser hijos (libertad nativa) y vive al destinarse (libertad de destinación).

Si hubiéramos nacido solos (espontáneamente) no habría nada nuevo a esperar pues estaríamos determinados por las condiciones iniciales. Seríamos una parte del todo sin palabra que decir.

Y si estuviéramos rodeados sólo de cosas, seríamos un caleidoscopio: podríamos movernos mucho, pero sería más de lo mismo. ¿Quién escucharía mi canto?

Solos, la libertad es un infierno.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 246

Tratamos de la libertad nativa en la etiqueta 5.5.4
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¿Cómo llegamos a entender la libertad nativa?

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Al comprender que el hombre solo es un absurdo.

La libertad nativa es el valor metódico de la libertad o arranque de la libertad. No es otra cosa que el hábito de sabiduría por el que conocemos que nuestro ser, más que ser, será, pues depende.

Un "será" que indica también un futuro extracósmico, es decir, un futuro que no pasa a presente, pues es indesfuturizable. Un futuro que no acaba.

Entonces, si ejerciendo el hábito de sabiduría, alcanzo a conocer que el ser que soy es un inagotable añadirse, tiene que haber Alguien que me está encargando vivir. Alguien que me hace nacer.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 246, 2

Tratamos de la libertad nativa en la etiqueta 5.5.4
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¿Cómo explicar el empobrecimiento de la religiosidad liberal?

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El mito heroico cifra los elementos claves para entender la verdadera religiosidad en dos: el encargo y el beneficiario.

Sólo si el Poder de la necesidad, me "encarga" una tarea, mi vida podrá encarnarse en un destino.

En la Edad Moderna, la libertad, hogar de la religiosidad, es cercenada desde el egoísmo.

Una persona que quiere ser libre para sí misma, una Caperucita que toma el pan y la miel y se los come, y a la abuelita que la parta un rayo: ése es el hombre egoísta dibujado por la ideología liberal.

Si no hay otro, que encargue, y otro al que beneficiar, nos encontramos en la soledad del hombre pagano : hemos matado la libertad de destinación porque a priori hemos apagado la libertad nativa.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 247,4 - 248,2

Tratamos de la libertad nativa y de la libertad de destinación en las etiquetas 5.5.4

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¿Cómo explicar el empobrecimiento de la religiosidad en la ideología colectivista?

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La ideología colectivista empobrece el mito heroico (conocimiento sapiencial religioso) al negar al que encarga.

Toda forma de ateísmo plantea el problema de quién ha depositado en mí su confianza.

Si no hay quien encargue, tampoco hay libertad nativa. Es decir, la libertad no puede estar sola en su arranque.

Pensar que la libertad es la autoinvención de encargos, es falso. Si el hombre atendiera el encargo sin estar respaldado en su punto de partida, la libertad estaría hueca.

La libertad es la perspicacia, implicada en un intelecto suficientemente lúcido, para darse cuenta de que en su arranque mismo está acompañado.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 247,4 - 248,2

Tratamos de la libertad nativa y de la libertad de destinación en las etiquetas 5.5.4
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¿Qué es esa verdad que Polo llama verdad personal, mi verdad?

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La persona que seré, trascendentalmente, en Dios.

No se trata aquí de la verdad frívola del cesto de Caperucita.

Se trata de la noción, que en otro contexto, Polo llama "mi réplica".
Cada uno tenemos nuestra réplica en Dios.

El marco del último capítulo de Quién es el hombre, es la dualidad propia de la libertad trascendental (no hablamos aquí de la libertad de escoger entre cerveza o coca).

La libertad trascendental es dual.
Su miembro inferior es llamado por Polo "libertad nativa".
El miembro superior lo llama "libertad de destinación".

(Digo de paso, para los que se interesan en la esperanza, que la esperanza "trascendental" es la apertura transcendente de la libertad, que hace coincidir, o se dualiza, con la libertad de destinación. En efecto, nos abrimos al Destino, "esperando" que nuestra vida sea aceptada).

Mi verdad va apareciendo en el trayecto entre el Origen (nazco en la libertad de la llamada inicial de Dios) y el Destino (somos libres de destinarnos, si queremos).

¿Y qué es la religión? : es la actividad práctica para vérselas con el más allá.

¿Y quién es el beneficiario? El Hijo.
Mi réplica está en el Hijo. Mi réplica no soy yo. Es dual.
En el Hijo daremos gloria a Dios.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" pueden ustedes encontrar una síntesis explicativa en la página titulada "Religión y libertad" que se encuentra al inicio de este blog.
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¿Es importante para la religiosidad humana descubrir que la libertad no es arbitrariedad?

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Sí, porque el hogar de la religiosidad es la libertad. Si las libertades en el hogar, fueran un conjunto de arbitrariedades, sin que el amor las aquilate, en lugar de hogar tendríamos, a lo máximo, un hotel.
La religiosidad es ciencia práctica: saber cómo atenernos ante la Necesidad.
La religiosidad se encuentra en su hogar cuando no teme al Poder de la Necesidad. Y no lo teme al descubrir que ha sido creada por amor. No es ella la que tiene que romperse la cabeza para conseguir vivir. No es solo en su interior donde encontrará la clave de su vida, sino más "adentro de su dentro". Más adentro de su intimidad, allí donde alcanza una Necesidad amorosa, personal.
Dios nos crea personas al incluirnos atópicamente, libremente, en su máxima amplitud. Seremos siempre una chispa libre de su fuego.
No es una chispa solitaria, no es un capricho espontáneo, arbitrario, narcisista. No somos libertad para realizarnos.
Somos actuosamente hijos (libertad nativa) que buscarán eternamente el horizonte (libertad de destinación) de sus juegos: apertura feliz e indesfuturizable.
Nuestra "réplica" es el encargo personal, siempre más, que nos inspira e inflama (el Verbo), que vive más allá de nuestra intimidad.
A priori, la libertad es trascendentalmente dual (nativa-destinal), no arbitraria, sino amorosa.
De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 249
Para saber más sobre la libertad trascendental, libertad nativa y libertad de destinación, ver las etiquetas que comienzan por 5.5.4.
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