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06 ¿Qué designa el co- del co-ser?

 .




La persona humana no es un mero existente.
La persona humana sabe de sí.
 
Y este saber de sí está designado por el prefijo “co-“.

El “co-“ de la co-existencia (co-ser) no es otra cosa que el saber de sí mismo que acompaña al existir de cada persona humana.
Acompaña a su vida.

El “co-“ quiere decir que la persona humana es intimidad.

 

Ideas sacadas del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de Juan A. García González.


¿Soy además?

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Si no me limito a pensar, soy "además".
 
¿"Además" de qué? Ante todo, además de pensar.
 
Por eso no es bastante "cogito ergo sum".
 
Es mejor: "cogito y además sum"; soy además del pensar, estoy más allá de mi pensar;

"cogito ergo sum" subordina el "sum" al "cogito", subordina el ser al pensar y se concluye que soy una "res cogitans".

Yo sería mi pensamiento.
 
Pero no, más bien se debe decir "cogito" y "además" "sum". No es lo mismo.
 
Pero atención, no es que se "añada" el "sum" al "cogito" o se adose al "cogitare". No. "Además" no significa añadir, ni es un añadido, sino que significa "estar más allá".
 
Estoy más allá de mi pensar.
"Además" designa así el acto de ser de la persona humana.
 
 
 
 
 
Polo habla de esto en Presente y futuro del hombre. p.199.2
 
Para saber más:
Sobre el acto de ser personal : …..Etiqueta 5.0.0
Sobre el además :…………………….… Etiqueta 5.5.0
Sobre el Co-existir personal :……. Etiqueta 5.5.1
Sobre el carácter de además: …….Etiqueta 5.4.0

 


¿Es lo mismo persona que hombre (o mujer)?

 


No.

La “persona”, sin más, según Polo, es el acto de ser personal. Es el “espíritu” de la persona humana. La dimensión más alta y profunda del hombre.

 

Mientras que “hombre” o “mujer” hace referencia a las tres dimensiones de la persona humana: cuerpo, alma y espíritu.

Persona no es la “totalidad” de cuerpo, alma y espíritu, sino solamente el espíritu, el acto de ser personal.

 

Adán y Eva son dos personas, los dos tienen una naturaleza humana, aunque cada uno la tiene incompleta.

 

Dios no crea personas imperfectas, de ahí la dignidad de cada persona. Cada persona no es “algo” sino “alguien”.


La naturaleza humana al no agotarse en cada persona, debe crecer gracias a la activación de la “persona”.

Cada hombre y cada mujer están llamados a crecer y es precisamente el acto de ser personal, que Polo llama también “intimidad”, el activador del crecimiento.

 

 

Pueden ustedes escuchar el Audio de Juan Fernando Sellés a partir del minuto 1 y 13 segundos :

https://www.youtube.com/watch?v=InRFobbeYxo  

La persona humana, ¿es relación subsistente?

 .


La persona humana es relación, subsistente en el orden del Origen.

 

Se trata de una dependencia del Origen en el modo de relación insistente e intensiva hacia el Origen (insistencia subsistente en el orden del Origen). Réplica del Origen.

 

La persona es la relación, subsistente en el orden del Origen, llamada a entrar en el orden del Amor.

 

La persona humana es relación, subsistente sólo si se tiene en cuenta el Origen, si se tiene en cuenta su dependencia insistente a la Iniciativa divina.

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¿Es la persona humana la totalidad de acto de ser personal, esencia y naturaleza?

 .


La persona debe ser entendida como “acto de ser”.
 
La persona humana no es una totalidad, o el conjunto de acto de ser personal + esencia humana + naturaleza humana.
 
No son piezas de automóvil que constituyen un compuesto.
No son teselas de un conjunto, más o menos importantes.
La persona no es *el todo*.
 
Pensar la persona como un todo es una “generalización” supuesta por nuestro entendimiento.
 
La persona humana es simplemente “ademaseidad”.

¿Cómo es creciente el acto de ser de la persona humana?

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Silvia Martino ha tenido la amabilidad de enviarme la respuesta de nuestro profesor Juanfer Sellés en el coloquio de las Jornadas Universitarias sobre Leonardo Polo de este año 2023.

Deja muy claro que el acto de ser personal es constitutivamente creciente.

Si nos limitamos a “pensar” el acto de ser, lo detenemos y ya no le conocemos realmente.

Cada uno somos crecientes hacia Dios.

Cada uno somos únicos hacia Dios.

Dios eleva a la persona sin cesar, la abre a su Intimidad, para que entremos en ella siempre además.


¿Es el acto de ser humano intensivo?

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No. La intensidad es propia de la esencia y no del acto de ser.

El acto no es intensivo.

Los actos se dicen superiores o inferiores.

Es la potencia la que es intensiva, pues depende del acto.

El acto de ser humano no es,pues, intensivo.
Y no es intensivo también porque su intensidad es máxima, sin fin, inagotable.

Lo que es intensivo es el crecimiento de la esencia humana.
El hombre puede crecer irrestrictamente y se manifiesta, más o menos, libremente.

La infinitud de la intensidad se debe a lo más íntimo de nuestra intimidad: nuestra apertura en Dios.

El "además" está abierto por dentro.

Y más allá de su más allá, habita Dios, la máxima amplitud, sede de la persona en tanto que libertad.
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¿Es inidéntica la persona humana?



Siempre seremos inidénticos.
La creación del hombre es una llamada.
Somos responsables de la respuesta. Nada está escrito.

Polo es realmente el filósofo de la distinción.
Más alta que la distinción acto de ser - esencia está la distinción entre ser creado e Increado.

Y la más alta distinción es la Distinción entre las Personas divinas.

El ser está abierto por dentro.

El ser personal humano está abierto porque es dual, según sus distintos radicales.
Y su radical más alto, el amar personal, ha sido llamado a responder, ofreciendo su don, su esencia.



¿Cómo ofrecemos a Dios la esencia del universo?

En tanto que creada, la esencia del universo se distingue del ser del universo según la persistencia. Sencillamente persiste. Pero la persona humana puede, trabajando, esencializársela, convirtiéndola en su mundo, como don.

Sin embargo, el don cabal no es el mundo, sino la esencia de la persona humana, que no es otra cosa que nuestra vida, compenetrada con nuestro mundo.

"Don", porque la esencia de la persona humana no es un despliegue de lo ya creado, sino que se presenta o manifiesta según la libertad personal, según la coexistencia, íntimamente, libremente.

Cuando la esencia "persiste" es sencillamente análisis. Esencia del universo.

Cuando la esencia "co-existe", es respuesta. Esencia de la persona humana.

No hay posibilidad de aburrimiento.
Verdaderamente es ventajoso ser Hijo. 

Somos futuro indesfuturizable.
Nuestro gozo es la insistencia en el océano de la máxima amplitud.
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¿Es la persona una sustancia individual de naturaleza racional?

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Sí. La clásica definición de Boecio es correcta.


Pero inmediatamente debemos hacer aclaraciones, porque el término "sustancia" es utilizado para designar nociones distintas. A veces se habla de sustancia divina, otras veces de sustancia lógica, o de un sujeto de nuestro pensamiento.


Polo utiliza propiamente "sustancia" para designar a las sustancias elementales, a los efectos puros del mundo físico, que hoy se llaman bariones, quarks y cosas así.
Por eso, a la definición de Boecio, se le podría acusar de "cosista", pues estaríamos en el mundo físico. No hay novedad.


Lo mismo pasa con la noción de "naturaleza", que es la sustancia en tanto que sujeto de operaciones. Estamos en el mundo físico.  Es verdad que podemos decir que si una naturaleza tiene operaciones que son espirituales, racionales, entonces nos hemos salido del mundo físico, pero inmediatamente habría que aclarar que la naturaleza humana, racional, es dual: vida física, (sustancia que opera) y vida espiritual añadida por Dios al crear a la persona, que es de donde vienen las operaciones espirituales.


La naturaleza es racional porque detrás hay una persona.
La definición de Boecio es correcta, pero no explica por qué la naturaleza en cuestión es racional, haciéndola depender, aparentemente, del mundo físico, de la sustancia que es su sujeto, y del orden del universo en la que se haya incluida.


Alguien podría pensar que del mismo modo que existen monos muy inteligentes (ya se entiende de qué tipo "inteligencia" hablamos), la naturaleza haría emerger seres con una inteligencia especial. La definición de Boecio se debe mejorar.


Pienso que la definición de la persona debe incluir alusiones al dar. A la novedad de la dación.
Novedad que no puede, de ningún modo, venir del universo.






Para saber más ir a las etiquetas:
5.0.0 el ser de la persona humana;
1.0.2 dar trascendental;
4.1.0 sustancia; 
1.0.4 persona;
2.4.0 supuesto;
5.4.5 novedad;
5.4.0 carácter de además.

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Rápidamente ¿en qué se distinguen persona y naturaleza humanas?


 .
La persona es quién soy.
La naturaleza humana es lo que soy de entrada.
La esencia humana es lo que voy siendo.
 
Entre naturaleza y persona está el “yo”, que es el ápice de la esencia.
El “yo” tiene un desafío: que lo que soy, manifieste quién soy.
La manifestación es la esencia de la persona humana.


¿Es la persona humana causa sui?

 .


No.

La persona humana no se realiza a sí misma.

Sí que puede mejorar su naturaleza, pero su ser no está en sus manos.

 

La persona humana es, sin embargo, causa sibi, pues su ser es actuoso y busca la aceptación de su Creador.

 

Causa sui se asimila así a la causa eficiente.

Causa sibi se asimila a la causa final.

 

La persona humana es causa sibi pues al ofrecer su vida al Creador, acepta el ser que Dios le da y le dará.


¿La persona humana "es" relación o "está" en relación?

 .

 


La persona humana "está" en relación con Dios, con las demás personas, con el mundo, en cuanto que esencialmente se manifiesta.

 

Y la persona humana "es" relación en cuanto que es hija, trascendentalmente, de Dios.

 

"Ser" relación es ser relación "subsistente". Se trata de una relación trascendental o existencial.

 

Al decir "estar" en relación, nos referimos a las relaciones categoriales.

 

Trascendentalmene, sin embargo, La sindéresis, el hábito de  los primeros principios y el de sabiduría (que son hábitos superiores) abren la persona, respectivamente,  a relacionarse radicalmente (y no sólo categorialmente) con su obrar, con el universo y con su intimidad, también divina.

 

Se trata de relaciones existenciales, no categoriales, que tornan a la persona en coexistente.

 

La persona humana, gracias a esos hábitos superiores es coexistente, co-ser, trascendentalmente.

 

Ahora debemos añadir que esas relaciones no subsistirían sin la dependencia de Dios.

 

De ahí que digamos que la persona humana es relación, subistente en el orden del Origen.

 

Si no fuéramos hacia Dios, perderíamos el carácter de además, como el demonio. (Ver el libro sobre el pecado del profesor Sellés).

 

La persona huérfana de Dios está como borracha. La vida deviene esencia o manifestación interminable de la soledad.

 

Ser además, es más que mera relación. 

Coexistir, como dice el profesor Juan A. García, es más que relacionarse. Es relación subsistente en el orden del Origen.


Persona humana, persona corpórea


El ser humano es una persona “corpórea”, es decir, una persona que habita el universo, que vive en el mundo, que está en la historia.

En tanto que persona puede saber de sí.

En tanto que corpórea, sale de su intimidad, manifestándose gracias a su actividad, que se despliega en el mundo y en la historia, habitando el cosmos y expresándose en el tiempo.

La persona humana es un espíritu en el tiempo.

Ideas sacadas del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de Juan A. García González.

¿Cuál es la definición clásica de la persona humana?


Vean qué bien lo explica Juan A. García:
“La definición clásica de la persona humana tiene su raíz en Aristóteles, quien (aun desconociendo el ser personal) entendió al hombre como el animal con logos, el animal racional.

Sobre esa base, Boecio definió a la persona como la sustancia individual de naturaleza racional.

Es una definición nuclearmente correcta; pero que mira al ser humano desde fuera, como a las demás sustancias y al resto de los animales; para entonces apreciar lo diferencial, lo específico del hombre, o del ser personal: que tiene logos, que habla y vive en sociedad; en definitiva, su naturaleza racional.

Lo propio del pensamiento moderno, en cambio, es mirar la subjetividad humana desde dentro: en primera persona, como un yo.”

Juan A. García entonces propone que la persona es el existente que sabe de su propia existencia.

Aspira así  a modernizar la definición de persona; pero sin oponerse del todo a la definición clásica: porque, muy posiblemente, para que la persona humana sepa de su propia existencia requiere ser una sustancia individual de naturaleza racional.

Sin embargo, la óptica de la primera persona es distinta, y eventualmente más fecunda: pues la interioridad y la intimidad de la persona humana acaso sólo se descubren, y desde luego se entienden mejor, con esa óptica “de la primera persona”.

Retengan ustedes esta expresión “de la primera persona”, pues se usa frecuentemente en antropología y a veces, por lo menos a mí me pasa, olvidamos su significación.

Ideas sacadas casi al pie de la letra del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de Juan A. García González.

¿Es la persona humana una intimidad cerrada?


El ser de la persona humana es una intimidad abierta al futuro.

No es solamente “inmanencia” y no es solo intimidad, sino intimidad abierta.

Abierta al futuro.

Al estar abierta por dentro, la persona humana dispone de una cierta intimidad (sabe de sí), pero es una intimidad que no está acabada.

La persona humana no se conoce completamente, está abierta al futuro.

Aspira a alcanzarse y seguir creciendo.

Es capaz de Dios.

Ideas sacadas del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de Juan A. García González.

¿Es la persona humana co-ser?


Sí. La persona humana es co-ser.

La persona humana es la realidad abierta en intimidad y también hacia fuera.

Abierta por fuera y por dentro.
Co-ser designa a la persona.

Co-ser no en sentido sociológico (como cuando Heidegger dice que el ser humano es mit-sein), sino como ser que no se limita a ser, sino que se añade refrendando el ser (ratificando, aprobando, confirmando, ser acompañando).

Ser además.





De esto se habla en L. Polo. Antropología trascendental. Tomo I. La persona humana. p. 32.2


¿Qué designa el co- del co-ser?


La persona humana no es un mero existente.
La persona humana sabe de sí.
Y este saber de sí está designado por el prefijo “co-“.
El “co-“ de la co-existencia no es otra cosa que el saber de sí mismo que acompaña al existir de cada persona humana.
El “co-“ quiere decir que la persona humana es intimidad.

Ideas sacadas del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de Juan A. García González.

¿Por qué decimos que la persona humana es, de entrada, una intimidad ignota?



Atención, cuando decimos “de entrada” nos estamos refiriendo a la persona humana tal como nace en el tiempo.
Somos espíritus en el tiempo.
En Dios la persona es siempre hija, nunca está sola.
Pero ahora nos referimos a la intimidad de la persona que “aún” no se conoce enteramente (no conoce que es de Dios).

Estamos ante una intimidad naciente. El niño, hasta llegar a la adolescencia, se va dando cuenta de que es un ser que acompaña, siendo acompañado.

Nunca está solo.

De entrada, la persona humana es un co-ser libre, naciéndose hacia dentro.

Su existencia no es aún tan intensamente activa como para ir tansparentando en su intimidad una réplica real de sí.
De ahí que digamos que no tiene réplica en su interior.
De entrada no conozco a quien me acompaña, aunque me voy sabiendo acompañado. (El bebé dirá: papá).


Somos una intimidad aún ignota.

¿Podemos comunicar nuestro saber de sí?



El ejercicio del pensamiento en primera persona (mirando a su interior, a su intimidad) no viola la objetividad del pensamiento.

No se trata solamente de una visión “subjetiva”, pues lo que alguien alcanza al pensar, otro lo puede pensar también.

Recuerden que es característica del pensamiento su universalidad. Todos podríamos pensar lo mismo. Por eso hablamos.




Ideas sacadas del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de Juan A. García González.


¿Qué es ser persona?



Ser persona es estar abierto por dentro.

Persona es un ser distinto en cada caso, aunque abierto, cognoscente y amante, a la trascendencia.

Al decir "cognoscente y amante" hacemos una alusión a las perfecciones puras del ser personal, o trascendentales personales, es decir, trascendentales que se encuentran exclusivamente en las personas.

Ser persona es un ser abierto a la trascendencia.

Un perro no está abierto por dentro. Lo más que puede conocer es lo que le ofrecen sus sentidos, ya determinados a sentir sus sensibles propios. Aunque mucho ladre, no añade nada al universo físico al que pertenece.

Persona es la "novedad" irrepetible. Lo radicalmente distinto, nuevo. El acto más alto.

La persona es la profundidad misma, la radicalidad del ser considerada no en cuanto que cerrada, sino al revés, precisamente en tanto que abierta (por dentro).

Persona es ser espíritu.

Estar abiertos por dentro. (Una persona sola es un absurdo antropológico).

Persona, dice Juan A. García, es el existente que sabe de sí.