La persona humana sabe de sí.
Y este saber de sí está designado por el prefijo “co-“.
Ideas sacadas del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de
Juan A. García González.
Propongo hacer preguntas a don Leonardo Polo e intentar responder.
Ideas sacadas del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de
Juan A. García González.
No.
La “persona”, sin más, según Polo, es el acto de ser personal.
Es el “espíritu” de la persona humana. La dimensión más alta y profunda del
hombre.
Mientras que “hombre” o “mujer” hace referencia a las tres dimensiones
de la persona humana: cuerpo, alma y espíritu.
Persona no es la “totalidad” de cuerpo, alma y espíritu,
sino solamente el espíritu, el acto de ser personal.
Adán y Eva son dos personas, los dos tienen una naturaleza
humana, aunque cada uno la tiene incompleta.
Dios no crea personas imperfectas, de ahí la dignidad de
cada persona. Cada persona no es “algo” sino “alguien”.
La naturaleza humana al no agotarse en cada persona, debe
crecer gracias a la activación de la “persona”.
Cada hombre y cada mujer están llamados a crecer y es
precisamente el acto de ser personal, que Polo llama también “intimidad”, el activador
del crecimiento.
Pueden ustedes escuchar el Audio de Juan Fernando Sellés a partir del minuto 1 y 13
segundos :
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La persona humana es relación, subsistente en el orden
del Origen.
Se trata de una dependencia del Origen en el modo de
relación insistente e intensiva hacia el Origen (insistencia subsistente
en el orden del Origen). Réplica del Origen.
La
persona es la relación, subsistente en el orden del Origen, llamada a entrar en
el orden del Amor.
La persona humana es relación, subsistente sólo si se
tiene en cuenta el Origen, si se tiene en cuenta su dependencia insistente a la
Iniciativa divina.
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Silvia Martino ha tenido la
amabilidad de enviarme la respuesta de nuestro profesor Juanfer Sellés en el
coloquio de las Jornadas Universitarias sobre Leonardo Polo de este año 2023.
Deja muy claro que el acto de ser
personal es constitutivamente creciente.
Si nos limitamos a “pensar” el acto
de ser, lo detenemos y ya no le conocemos realmente.
Cada uno somos crecientes hacia
Dios.
Cada uno somos únicos hacia Dios.
Dios eleva a la persona sin cesar,
la abre a su Intimidad, para que entremos en ella siempre además.
Sí. La clásica definición de Boecio es correcta.
Pero inmediatamente debemos hacer aclaraciones, porque
el término "sustancia" es utilizado para designar nociones distintas.
A veces se habla de sustancia divina, otras veces de sustancia lógica, o de un
sujeto de nuestro pensamiento.
Polo utiliza propiamente "sustancia" para
designar a las sustancias elementales, a los efectos puros del mundo físico,
que hoy se llaman bariones, quarks y cosas así.
Por eso, a la definición de Boecio, se le podría
acusar de "cosista", pues estaríamos en el mundo físico. No hay
novedad.
Lo mismo pasa con la noción de "naturaleza",
que es la sustancia en tanto que sujeto de operaciones. Estamos en el mundo
físico. Es verdad que podemos decir que
si una naturaleza tiene operaciones que son espirituales, racionales, entonces
nos hemos salido del mundo físico, pero inmediatamente habría que aclarar que
la naturaleza humana, racional, es dual: vida física, (sustancia que opera) y
vida espiritual añadida por Dios al crear a la persona, que es de donde vienen las operaciones espirituales.
La naturaleza es racional porque detrás hay una
persona.
La definición de Boecio es correcta, pero no explica
por qué la naturaleza en cuestión es racional, haciéndola depender,
aparentemente, del mundo físico, de la sustancia que es su sujeto, y del orden
del universo en la que se haya incluida.
Alguien podría pensar que del mismo modo que existen
monos muy inteligentes (ya se entiende de qué tipo "inteligencia"
hablamos), la naturaleza haría emerger seres con una inteligencia especial. La
definición de Boecio se debe mejorar.
Pienso que la definición de la persona debe incluir
alusiones al dar. A la novedad de la
dación.
Novedad que no puede, de ningún modo, venir del
universo.
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No.
La persona humana no se realiza a sí misma.
Sí que puede mejorar su naturaleza, pero su ser no está en sus manos.
La persona humana es, sin embargo, causa sibi, pues su ser es actuoso y
busca la aceptación de su Creador.
Causa sui se asimila así a la causa eficiente.
Causa sibi se asimila a la causa final.
La persona humana es causa sibi pues al ofrecer su vida al Creador,
acepta el ser que Dios le da y le dará.
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La persona humana "está" en relación con
Dios, con las demás personas, con el mundo, en cuanto que esencialmente se
manifiesta.
Y la persona humana "es" relación en
cuanto que es hija, trascendentalmente, de Dios.
"Ser"
relación es ser relación "subsistente". Se trata
de una relación trascendental o existencial.
Al decir "estar" en relación, nos
referimos a las relaciones categoriales.
Trascendentalmene, sin embargo, La
sindéresis, el hábito de los primeros
principios y el de sabiduría (que son hábitos superiores) abren la persona,
respectivamente, a relacionarse
radicalmente (y no sólo categorialmente) con su obrar, con el universo y con su
intimidad, también divina.
Se trata de relaciones existenciales,
no categoriales, que tornan a la persona en coexistente.
La persona humana, gracias a esos hábitos superiores
es coexistente, co-ser, trascendentalmente.
Ahora debemos añadir que esas relaciones no subsistirían
sin la dependencia de Dios.
De ahí que digamos que la persona humana es relación, subistente en el orden del Origen.
Si no fuéramos hacia Dios, perderíamos el carácter
de además, como el demonio. (Ver el libro sobre el pecado del profesor Sellés).
La persona huérfana de Dios está como borracha. La
vida deviene esencia o manifestación interminable de la soledad.
Ser además, es más que mera relación.
Coexistir,
como dice el profesor Juan A. García, es más que relacionarse. Es relación
subsistente en el orden del Origen.
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