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¿Forma parte la sexualidad humana del acto de ser personal humano? Habla María del Carmen Barbosa

 


A mi modo de ver la sexualidad humana es constitutiva del cuerpo y del alma humana: no  forma parte de la dimensión de la persona, espíritu, o acto de ser personal del hombre.

 

Aunque las tres  dimensiones: cuerpo, alma y persona  humana  constituyan  una unidad constitutiva del ser humano.

 

La 'identidad sexual', llamada ahora 'identidad de género',  no es  igual a la identidad de la persona humana, única e irrepetible que, es la dimensión del espíritu. 

 

Para Polo la identidad de la persona es sólo de Dios, en Dios, ser persona y esencia se identifican, no es así en el hombre.

¿Qué es la identidad sexual o identidad de género? Inspirado en María del Carmen Barbosa

 


Actualmente, cuando se habla de identidad sexual o identidad de género no nos referimos al sexo biológico, inscrito en cada célula de nuestro cuerpo, sino a la percepción que uno tiene de sí mismo con respecto a la sexualidad.

 

Muchas veces la identidad sexual o identidad de género no se corresponde con el sexo biológico.

 

Entonces, la identidad sexual o identidad de género puede oscilar, fluir entre lo masculino y lo femenino, así se explica  por ejemplo el género sexual  'queer' y otros más.

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¿Es lo mismo la orientación sexual que la identidad sexual? Inspirado en María del Carmen Barbosa.

 


La 'orientación  sexual' e 'identidad  sexual (actualmente llamada identidad de género)'  no son lo mismo.

 

La 'orientación sexual' es la  atracción emocional, romántica, sexual o afectiva duradera hacia otros.

La “identidad sexual” es el sentido psicológico de ser hombre o mujer.

El “sexo biológico” es el sexo impreso en los cromosomas de cada una de nuestras células.

 

La 'orientación sexual' no se elige, no se escoge  ser heterosexual, homosexual o bisexual.

 

La  homosexualidad  sencillamente es una variante constitucional, minoritaria, de la condición humana  que, de ninguna manera puede ser considerada como pecado o enfermedad.

 

La heterosexualidad es una variante mayoritaria de  la sexualidad de la  condición  humana.

 

La sexualidad, la 'orientación sexual' y la 'identidad de género' o 'identidad sexual" están a nivel del alma y el cuerpo humano; es decir, son una manifestación “esencial” de la persona humana a partir de su cuerpo.

 

No pertenecen al ser personal o acto de ser humano que, es el espíritu.

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¿De dónde brota la orientación sexual? Inspirado en María del Carmen Barbosa.

 


Brotan del corazón humano.

El corazón humano es, en la antropología poliana, el ápice del yo.

Concretamente, del querer-yo.

La sindéresis (yo) conoce su cuerpo y constituye libremente su querer.

 

La persona humana, el acto de ser personal, el espíritu, no es sexuado.

Sexuada es su naturaleza.

Y la persona humana se manifiesta libremente teniendo en cuenta su naturaleza.

Esencializa su cuerpo, si quiere.

 

Es muy importante, en la educación, aprender a ser mujer u hombre, teniendo en cuenta su naturaleza.

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¿Son los “tipos” modos de ser de la persona?

 

No es infrecuente encontrar, en artículos que quieren explicar la sexualidad humana, la expresión “ser hombre o mujer son modos de ser de la persona”.

A mi entender se debería siempre añadir modos de ser de la persona “humana”.

 

Si se dice solamente “modos de ser de la persona” alguien podría pensar que las “personas” son varones o mujeres.

Las “personas” no tienen sexo.

Los ángeles son personas y no tienen sexo.

 

La sexualidad es propia de las personas “humanas” pues es propia del cuerpo humano y no del acto de ser personal.

¿Es trascendental la sexualidad?

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La sexualidad no es una dimensión trascendental de la persona humana, sino una manifestación esencial.

Aunque debemos personalizarla, esencializándola, no pertenece al ser personal en cuanto tal.

Lo mismo debemos decir, a mi parecer de nociones como "conyugalidad" o "esponsalidad".
La esponsalidad no es una dimensión del Amar (trascendental personal), en el sentido que fuera una relación entre el dar y el aceptar. Más bien es una relación entre personas a nivel esencial o manifestativo.


No olviden que el amar trascendental personal (descubierto por Polo) no es "capacidad" de amor. Al ser trascendental es acto, no potencia.
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Clase en Youtube de Juan Fernando Sellés : Varón y mujer

 


. He encontrado una clase de Juan Fernando Sellés : Teoría del conocimiento 6, en la que tras explicar la noción de persona aborda el tema de la diferencia varón - mujer.

Cada persona es única !

La igualdad no existe en la realidad...

El encargo que Dios nos da a cada uno cuenta con nuestra situación en el mundo.

La desventaja natural que tienen las mujeres se convierte en ventaja esencial, si lo hacen bien...

Al fin y al cabo, cada uno debe hacer fructificar sus talentos.

He aprendido mucho y ma ha complacido mucho.

Gracias, Juanfer.

Aquí va el enlace : 

https://www.youtube.com/watch?v=Vx2pctkOGK4

¿Podemos encontrar un rasgo "masculino" en los trascendentales personales?



Los trascendentales personales no son en sí ni masculinos ni femeninos.

Quizá podemos encontrar un rasgo masculino en el Intelecto personal.
En efecto, el Verbo es Entender penetrativo.

No es que el Intelecto sea masculino, sino que el mejor varón es el que entiende.


Del mismo modo, no es que la Coexistencia sea femenina, sino que la mejor mujer es la que ademasea (la que es humilde).
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¿Mujer y varón se diferencian sólo sexualmente?




Los animales viven al servicio de la especie.
Son macho y hembra sólo para la generación.
La hembra existe para poder continuar la especie.

Sin embargo, y esto es grandioso, la diferencia entre el varón y la mujer no es meramente sexual.

(Recuerden que los bienes del matrimonio son: los hijos, la fidelidad y el misterio. Si no hay hijos puede haber fidelidad e incluso si no hay fidelidad, siempre se abre la sexualidad al misterio).

Lo específicamente humano se alcanza de distinta manera según lo masculino y lo femenino.
La mujer no existe solamente para continuar la especie, para tener hijos. Aporta su propia modalidad.

La diferencia entre la mujer y el varón afecta a lo natural y a lo psíquico, a lo sentimental ligero u hondo, a la manera de pensar y de querer, al modo de manifestarse la persona.

Por eso hablamos de tipo femenino y tipo masculino.

Esta es la primera distinción típica de la humanidad, la primera modalización de la especie humana, del punto de vista social.

Eso no quiere decir que el ser mujer o el ser varón caracterice absolutamente a la persona humana. 

Cada persona humana es un tipo completo y lo que la caracteriza es su don entero, su vida cabal, la comunión que Dios espera de ella y no el modo (femenino o masculino) de realizarla.

Lógicamente, querer hacer algo bien, al modo femenino, cuando se es varón, es un despropósito, a lo más un juego. Probablemente una pérdida de tiempo (aunque pueda recuperarse ya que incluso nuestros desvaríos más absurdos son ocasión para añorar más el hogar).

Para que el don sea cabal, la mujer deberá esforzarse para realizarlo al modo femenino y el varón al modo masculino. 
Si no, es como querer correr a la pata coja. 
Aunque nos divierta.





Para saber más:
6.1.0 especies y tipos;

1.11.0 mujer
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¿Es la persona humana el hombre o la mujer en su totalidad?

 .


No.

La persona humana es su acto de ser.
 
Acto de ser, que además, no es ni masculino ni femenino, es simplemente "ademaseidad", ser creciente.
 
Esta pregunta surgió con motivo de las clases impartidas por el profesor Juan Fernando Sellés, por zoom, a partir de septiembre de 2023.
 
Concretamente, esta pregunta fue suscitada escuchando la sesión TEOINC nº1.  La Introducción del libro “Teología para inconformes”.

 


¿Es cada persona humana una díada transcendental?

 .


Sí.
Cada persona humana es una relación, subsistente en el orden del Origen.
Cada persona humana nace de Dios y se destina a Dios.
 
No es pues acertado decir que la apertura interpersonal varón-mujer sea una díada transcendental.
 
Entonces la persona sería dual en tanto que co-existencia amorosa con otra persona humana.
Varón otorgante y mujer acogedora
 
Si la dualidad radical se reparte entre dos personas humanas, cada una de ellas es monolítica
Mi réplica no puede ser otra persona humana.
Dios debe elevar la relación interpersonal.
 
La díada transcendental es, a mi entender, Dios-persona humana.


¿Es la persona humana “co-existencia” trascendental porque se abre a otra persona humana?

 .


No.
La persona humana es “co-existencia trascendental” porque nace de Dios y está llamada a destinar.se a Dios.
 
La dualidad transcendental con Dios es el Origen y Destino de la dualidad radical trascendente (nacer – destinándo.se).
 
La co-existencia entre personas humanas es ontológicamente posterior y se realiza mediante el don esencial.
 
La dualidad varón-mujer o entre hermanos aparece a partir del intercambio de dones esenciales, aunque su condición de posibilidad es la co-existencia transcendental de cada persona con Dios.
 
Adán y Eva no son creados en un solo acto creacional.
Cada persona es un acto creacional distinto.
Cada persona es hija, por creación, antes de ser hermana o amiga de otra persona humana.

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¿Está abierto el amar donal, trascendentalmente a otra persona humana?

 .


No.
El amar donal está abierto transcendentalmente a Dios, según su dualidad trascendental aceptar-dar.
 
Algún autor ha propuesto que el amar donal se abre trascendentalmente a otra persona humana. Y que sería mujer o varón según se abriera como aceptar o como dar.
De ahí defienden que la persona es trascendentalmente femenina o masculina.
 
Pero la persona humana es masculina o femenina según su naturaleza y no según su acto de ser.

Es interesante lo que dice Adam al respecto en la página 39 de Excerpta.

¿Es personal el amor entre un hombre y una mujer?

 

 
Debería serlo.
Si se amaran como cosas se degradarían.
El amor se mide por la calidad de lo amado.
 
Pero aunque muchos se empeñen, un varón y una mujer no tienen suficiente entidad para que uno agote al otro. Uno no puede ser la réplica del otro pues el co-ser es inagotable y un hombre solo o una mujer sola se agotan inexorablemente.
 
No tiene sentido que un varón idolatre a una mu­jer, y viceversa. Porque ni el uno ni la otra dan para tanto.
 
Sin embargo, el amor que se tienen es personal, y eso es mucho más que amar una cosa.
 
Que un varón ame a una mujer como una cosa, en realidad no la ama: habría una falta de luci­dez y de verdad en el amor.
 
Amarse como personas es la comunión de personas, el ayudarse mutuamente a crecer en el conocimiento y amor  de la única Réplica, el Hijo.
 
  
Ideas inspiradas en las preguntas nº 23 y 24 de "ANALÍTICA DEL AMOR". Entrevista de Juan Cruz Cruz con Leonardo Polo, que pueden ustedes encontrar en el nº 33 de la revista Miscelánea poliana.
 
Para saber más vayan a las etiquetas de este blog:
18.1.1 analítica del amor;
1.13.0 familia y amor;
5.5.3 amar personal;
8.6.0 sexualidad
 
 
Pinchen aquí para acceder a la entrevista completa

¿Necesitamos una esposa o un esposo para ser personas?

 .


Para ser personas necesitamos un Padre.
Él es el Origen.
 
La paternidad divina implica que tengamos hermanas y hermanos.
De ahí que podamos sostener que la fraternidad es también radical en la persona humana.
 
Dios, sin embargo, ha querido darnos una Madre, que nos enseña a ser hijos y hermanos.
 
Es Madre por ser la mejor hija.
Y es la mejor hija porque fue "elegida", por su humildad, para ser esposa del Espíritu Santo.
 
La esponsalidad es un don para colaborar con la paternidad divina.
 
Pero solo María es Esposa de Dios.
 
Nosotros no somos ni esposos ni esposas del Espíritu Santo. Somos hijos e hijas en el Espíritu Santo.
 
Nuestra paternidad o maternidad "espiritual" procede de nuestra filiación y de nuestra fraternidad. No procede de nuestra esponsalidad.
 
La esponsalidad es, pues, esencial, y por lo tanto, no radical. No pertenece al acto de ser humano.
La persona humana no tiene su réplica en su interior, debe buscarla fuera, al aportar su don, su esencia humana, su vida.
 
La esponsalidad es un don subordinado a nuestra misión.
María es esposa de Dios.
 
Los demás hijos de Dios somos esposos y esposas si somos llamados a procrear.
La procreación es necesaria a la especie y no al individuo.

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Dicho lo anterior debemos añadir, siempre además, algo muy importante.
"Felices los invitados al banquete de bodas del Cordero".
¿Con quién se casa el Cordero?
Con la Humanidad.

En el Cielo viviremos la Comunión, el Amor del Espíritu Santo, que es el Amor por cada persona. Amor global, Amor mundial.

Aquí en la tierra aprendemos a amar.
En el Cielo amaremos en el Espíritu Santo. 
Estaremos de bodas con María, para alegría y gloria del Padre.


¿Es trascendental la dualidad mujer-varón?

 .


No.
Trascendental es la dualidad aceptar-dar, del trascendental personal “amar donal”.
 
La feminidad es don.

Es don esencial que no se puede separar de las personas que son mujeres (que tendrán más o menos ese don, en la medida en que lo desarrollen).

La masculinidad es también don.

¿Es el dos trascendental?

 .


En Dios el tres es trascendental. Tres Personas en un solo Dios.
 
En la persona humana es el dos el que es trascendental.
 
Pero decir que el dos es trascendental no significa que hay dos personas humanas trascendentales, mujer y varón, pues esa dúplica es un tipo de ser, pero no son dos seres distintos
 
El dos es trascendental en la persona humana (el hombre es un ser dual) porque cada trascendental personal es dual.
Y sobre todo porque el hombre solo es un absurdo.
La persona humana nace de Dios.
 
Recordemos la dualidad intrínseca de cada trascendental personal:
Co-ser : hacia fuera, no encuentra réplica, y hacia dentro busca réplica sirviendo a la libertad.
 
Libertad nativa y de destinación
 
Entender como encontrar y buscar.
 
Amar como aceptar y dar.
El aceptar es la aceptación de su ser personal. Lo que se da, es la vida (esencial).


¿Persona masculina y persona femenina?

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La  persona, trascendentalmente, no es ni masculina ni femenina.
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Es persona.
Es acto de ser personal.

Presiento que no acaban ustedes de entenderlo.

Pasa, a mi parecer, algo así como cuando nos dijeron por primera vez que Cristo no es persona humana.
Pero ¡cómo!, ¿no es hombre? Claro que lo es. La Persona divina que es Cristo ha asumido una naturaleza humana.

No obstante, el Verbo la asume libremente, es Hombre porque quiere, no porque "sea" hombre.

Análogamente, la persona humana, a mi entender, no "es" ni hembra ni varón, aunque desde el principio de su existencia se manifieste esencialmente como mujer o como hombre.


Comprendan bien que este planteamiento no apoya a la "ideología" del género que pretende que nuestra igualdad sea homogeneidad. No somos iguales como dos cosas son iguales. Esencialmente y de entrada pertenecemos, en cuanto humanos, al tipo masculino o femenino.

¿Dónde está radicada la sexualidad?



Mirad cómo lo veo yo: la persona es "libertad trascendental", está incluida atópicamente en el ámbito de la máxima amplitud.

Si fuéramos, en tanto que personas, mujeres u hombres, es decir persona femenina o persona masculina,  nuestra libertad no sería trascendental. Estaríamos condicionados por nuestros genes.

La persona, en sí, no es ni masculina ni femenina.
(No olvidemos que no existen personas "en sí", la persona humana es, desde su concepción, masculina o femenina). Pero la masculinidad o feminidad no le viene del ser persona sino de su manifestación en el mundo, que depende también del universo físico en el que está encarnada.

Por otra parte, la persona en tanto que persona, según otro trascendental personal, el trascendental "Amar", que es distinto del trascendental personal "Libertad" aunque se convierten entre sí,  es aceptar-dar, pero le falta el don.

Y como no tiene réplica en su interior, se abre, para buscar su réplica, para buscar a Quién dar y el don que dar, que debe ser aceptado (en el Juicio).

Pues bien el "don" es la esencia humana.

¿Dónde está radicada la sexualidad? En Dios Creador, que nos ha creado insertándonos en el universo físico. Es Dios quien nos ha creado para ser tal mujer y tal hombre, de tales padres.

Clásicamente se decía que el principio de individuación es la materia, estas carnes y estos huesos.
Ahora descubrimos que ese principio no basta. La persona debe, libremente, esencializar, hacer suyos esas carnes y esos huesos.

Desgraciadamente algunos en nuestros días, no aceptan su lugar y su misión en el universo.


Cuando libremente aceptamos el don de Dios y lo hacemos crecer (la vida es crecimiento a todos los niveles), y lo otorgamos a los otros y en definitiva a Dios, vamos descubriendo nuestra réplica, el don que seremos, libremente, toda la eternidad.
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