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La persona humana, ¿es relación subsistente?

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La persona humana es relación, subsistente en el orden del Origen.

 

Se trata de una dependencia del Origen en el modo de relación insistente e intensiva hacia el Origen (insistencia subsistente en el orden del Origen). Réplica del Origen.

 

La persona es la relación, subsistente en el orden del Origen, llamada a entrar en el orden del Amor.

 

La persona humana es relación, subsistente sólo si se tiene en cuenta el Origen, si se tiene en cuenta su dependencia insistente a la Iniciativa divina.

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Sabio es el que sabe de sí

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He vuelto a escuchar la explicación sencilla de Juan A. García sobre lo que es la sabiduría.

El hábito innato cuyo objeto los antiguos dijeron que consistía en el mucho conocer.

Luego dijeron que el sabio conocía los principios y la jerarquía de lo conocido.

Pero los socráticos defendieron que la sabiduría es el saber vivir.

Para bien vivir debemos conocernos, debemos saber quiénes somos.

La sabiduría es saber de sí.

Los cristianos diremos que para saber de sí debemos conocer a Dios nuestro Creador. Y sabemos que Dios es Trino. Tres relaciones subsistentes.

El gran paso de la Antropología consiste en conocer nuestro puesto en el mundo. Mi plaza en las Relaciones divinas.

Polo dice que somos relaciones en el orden del Origen.
No somos relaciones subsistentes. Pero subsistimos en el orden del Origen.

Mi sabiduría es saberme hijo de Dios.

Escuchen, por favor, al profesor Juan A. García en este audio, a partir del minuto 8 :

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¿Qué significa que la persona humana sea relación, subsistente en el orden del Origen?

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La persona es relación en el orden del Origen.

No es una relación subsistente a secas, porque la Relación subsistente es la Persona divina.

De ahí que digamos que la persona es relación, subsistente en el orden del Origen).

 

No significa relación que “subsiste” (eso son las Relaciones divinas) sino que la persona subsiste hacia (“hacia” es aquí “en el orden”) del Origen (hacia Dios).

 

Persona es una relación cuya subsistencia depende de Dios, en tanto que libremente “rebrota”, crece hacia Dios.


¿Sirve el mito del ascensor acristalado para entender las dos características de la persona humana como “relación subsistente en el orden del Origen"?

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Juan A. García tiene una muy buena explicación de la “relación subsistente en el orden del Origen” en el youtube siguiente:
https://www.youtube.com/watch?v=JfUhOTwWLCg&t=149s
Sobre todo cuando tras decir que el hombre « vale para Dios » (1.51.20 de su exposición) da las características de esta relación con Dios en el orden del Origen.
 
Las características son dos:
a) esta relación es una elevación.
b) esta relación es una continuación de la subsistencia.
 
No olvidemos que “elevación” no significa un estado elevado, sino que el ser personal está siendo elevado a la altura de una comparación con Dios progresiva.
Es una elevación creatural. Es nacer de Dios.
 
Pienso que el mito del ascensor acristalado permite intuir esas dos características:
El ascensor sube sin cesar. Es una elevación que no cesa del acto de ser personal. La persona creada crece sin cesar. Es un ser elevado a ser en relación con Dios.
 
Y al estar en el ascensor, podemos abrir los ojos, y manifestar lo que vemos.
Esto no es otra cosa que la continuación de la subsistencia que brota y rebrota. Que siempre sobra.
 
En el Cielo seguiremos creciendo, seguiremos siendo elevados y seguiremos rebrotando según nuestra esencia, nuestra manifestación gloriosa.
 
Si quieren ustedes seguir el youtube con las cinco claves del ascensor acristalado vayan a este enlace:
 
https://www.youtube.com/watch?v=C29pOw8ZPsk


¿La persona humana "es" relación o "está" en relación?

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La persona humana "está" en relación con Dios, con las demás personas, con el mundo, en cuanto que esencialmente se manifiesta.

 

Y la persona humana "es" relación en cuanto que es hija, trascendentalmente, de Dios.

 

"Ser" relación es ser relación "subsistente". Se trata de una relación trascendental o existencial.

 

Al decir "estar" en relación, nos referimos a las relaciones categoriales.

 

Trascendentalmene, sin embargo, La sindéresis, el hábito de  los primeros principios y el de sabiduría (que son hábitos superiores) abren la persona, respectivamente,  a relacionarse radicalmente (y no sólo categorialmente) con su obrar, con el universo y con su intimidad, también divina.

 

Se trata de relaciones existenciales, no categoriales, que tornan a la persona en coexistente.

 

La persona humana, gracias a esos hábitos superiores es coexistente, co-ser, trascendentalmente.

 

Ahora debemos añadir que esas relaciones no subsistirían sin la dependencia de Dios.

 

De ahí que digamos que la persona humana es relación, subistente en el orden del Origen.

 

Si no fuéramos hacia Dios, perderíamos el carácter de además, como el demonio. (Ver el libro sobre el pecado del profesor Sellés).

 

La persona huérfana de Dios está como borracha. La vida deviene esencia o manifestación interminable de la soledad.

 

Ser además, es más que mera relación. 

Coexistir, como dice el profesor Juan A. García, es más que relacionarse. Es relación subsistente en el orden del Origen.


¿Una Persona divina es Relación?

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Sí.
Una Persona divina es Relación subsistente en el orden del Amor.

Pero no caigamos en el error de considerar las relaciones divinas, al decir "subsistentes", como individuos. Lo que subsiste es la persona en tanto que co-ser.
La naturaleza divina, o la índole divina, el dar puro, es trina por dentro. Identidad trinitaria o comunión de Personas. De ahí la triple Novedad, les tres personas subsisten en el Amor.

Dios es, de entrada, Origen del dar, el dar como Don y Aceptación originaria.


El profesor Sellés dice, hablando de la Trinidad, que no está bien hablar de relaciones en la Trinidad, y menos de relaciones de oposición, porque relación supone que hay subsistentes separados que se relacionan.
Pienso que sí se puede hablar de relaciones si se las considera en el orden del Amor, en comunión de personas. Lo que subsiste es la Trinidad y no cada Persona aislada, cosa imposible.

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¿Es el Universo físico relación subsistente?

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No.
El Universo material no es relación subsistente.

El Universo es "persistencia" subsistente en el orden del Origen. Depende del Origen en el modo sencillo de la persistencia.


El Universo entrará en el orden del Amor en la medida en que las personas queramos.
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¿De qué modo podemos hablar de relaciones trascendentales?

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Tres son las dimensiones del hábito: la tenencia, la disposición y la relación.

La tenencia es clara en los hábitos categoriales: me pongo un sombrero.

La disposición es clara en los hábitos adquiridos por las potencias espirituales: sé nadar o ser oportuno.

La relación se muestra especialmente en los hábitos superiores.

En efecto, la sindéresis, el hábito de los primeros principios y el de sabiduría (que son hábitos superiores) abren la persona, respectivamente,  a relacionarse con su obrar, con el universo y con su intimidad, también divina.

Se trata de relaciones existenciales, no categoriales, que tornan a la persona en coexistente.

No son relaciones subsistentes (eso se queda para las personas divinas), pero tampoco son relaciones accidentales, ya que están en el orden del ser. Las llamaré (aunque algunos no lo aprecien) relaciones trascendentales.

A todos los niveles el hábito aparece como continuación del ser: sombrero, simpatía, filiación divina.

Y eso es así porque su ser es inacabable, siempre además.

Sin embargo, la persona humana es también relación subsistente, si se tiene en cuenta el Origen.
La persona humana por su filiación divina es relación subsistente en el orden del Origen.

La apertura del hombre hacia Dios se realiza así en cuatro relaciones que se convierten entre sí: la gracia, la esperanza, la fe y la caridad (que también son hábitos superiores) son distintos modos de abrirse la persona a su Creador.


No olvidemos que cuando aquí hablamos de gracia, esperanza, fe y caridad, no nos referimos a las virtudes teologales, sino a las aperturas transcendentales.
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¿Por qué dice Polo que el hombre se distingue más de Dios que de la nada?

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Distinguirse más de Dios que de la nada significa que, sin depender de Dios, somos nada.
Estamos más cerca de la nada que de Dios.

La subsistencia es imposible sin Dios.


La dependencia nunca se acaba, si se acabara volveríamos a la nada.
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¿Es real la relación de la creatura con Dios?

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Sí. La relación de la creatura con Dios es real.
Los "actos de ser" creados son reales.

Sin  embargo, en Dios, son relaciones de razón.

No se asusten.
Noten que nuestros objetos pensados son irreales. Y bien que jugamos con ellos.

Los actos de ser en Dios se parecen a las ideas en nuestra mente.

Añadiéndonos, no añadimos nada a Dios, pero bien que nos ama.






Para saber más sobre la creación ver etiqueta 1.6.0
Para saber más sobre la relación ver etiqueta 1.5.2

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¿Qué tipo de relación existe entre la inteligencia y la realidad?

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No es una relación simétrica: la inteligencia no conoce la realidad de modo semejante (como una fotografía) a como la realidad se realiza.

No es tampoco una relación trascendental, pues al conocer no conocemos exhaustivamente la realidad.

Es una relación intencional de semejanza. Al conocer poseemos intencionalmente la realidad.

La voluntad, sin embargo, es relación trascendental con el bien. Es intención de otro, tal como será. Es intención de alteridad.








De esto habla Lluis Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 63.2
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¿Cómo explicar que la relación de la creatura con el creador es real en la criatura y de razón en Dios?

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Rondaba en mí el deseo de explicar un viejo problema: cómo las criaturas tienen una relación real con Dios, cuando en Dios, la relación es de razón, ya que no añadimos nada a Dios.

Un buen amigo, quizá el mejor, me envió hace poco una anécdota luminosa. Él es, entre otras cosas, novelista de narrativa peculiar.

Entonces razoné: nuestros personajes de ficción son eso, ficciones. ¿Y si fueran reales?

No parece aventurado pensar que somos pensamientos de Dios. Y que del mismo modo que, íntimamente, viven en el escritor sus personajes, de alguna manera somos hijos de Dios.

Los objetos de nuestro pensamiento son irreales, su ser es sólo intención de semejanza, se limitan a remitir a la realidad.


¿Y si en Dios, la relación irreal que somos, remitiera a nuestra realidad?
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¿Qué nos muestra de Dios el autotrascendimiento humano?

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Autotrascenderse es una forma de dar. La más alta.

No es un aniquilarse, ni tampoco simplemente cambiar a mejor.

Cuando hablamos de autotrascendimiento, queremos decir actividad más alta de dar: darse.

Lo trascendental en sentido estricto es el Dar supremo, Dios.

Pues bien, en congruencia con el autotrascendimiento humano, podemos entrever el carácter donal de la actividad divina, del ser de Dios.

Las relaciones personales intratrinitarias son relaciones donales.

La Sagrada Escritura expresa en términos de dar la relación entre el Padre y el Hijo (por ejemplo, Jn 5, 36); e igualmente el Padre da el Espíritu (Lc 11, 13) a petición de Cristo (Jn 14, 14), y lo da sin medida (Jn 3, 34).

Este "sin medida" significa "sin reservas".
Sólo Dios puede dar así.

Luego el autotrascendimiento humano nos muestra, si lo llevamos al extremo, cómo será el Dar supremo que es Dios.








Sacado del artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.61.2 . Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

Para saber más ver las etiquetas :
1.0.1  Dios
1.0.2  dar trascendental
1.5.2  relación (en construcción)
5.2.0     trascendentales

12.1.0  Trinidad(en construcción)
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¿Es el ser humano "relación", según BXVI?

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Así se expresó, por ejemplo, en la audiencia del 6 de febrero 2013:


El ser humano es relación: Yo soy yo mismo solo en el tú y a través del tú, en la relación de amor con el Tú de Dios y el tú de los otros. Pues bien, el pecado perturba o destruye la relación con Dios, su presencia destruye la relación con Dios, la relación fundamental, toma el lugar de Dios.
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