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¿Cómo se dio cuenta Aristóteles de lo que es el acto?

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Fue un descubrimiento de juventud.

Se dio cuenta de que, al despertarse la mente, conocemos lo que conocemos. Poseemos lo conocido al conocer. Vemos lo visto. Sentimos lo sentido.

Y eso es el acto. La riqueza interior que Aristóteles formulará a fin de cuentas como "actualidad".

Aristóteles no dice exactamente que conocer sea un acto (aunque lo sea), sino que sabemos lo que es un acto si sabemos lo que significa conocer.

Enérgeia (que es este sentido primario del acto) equivale a conocer.

Lo conocido está presente al conocer.

Conocer significa estar conociendo. Actualidad (para Aristóteles). Enérgeia.

Pero acto no es solamente actualidad. Es más.

Conocer no es una piedra. No es tampoco una patata. Y no es, claro está, un humo. Es acto rico por dentro y no sencillamente entelécheia.


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, capítulo 6, p.75.4
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¿Qué dos sentidos de la realidad y qué dos sentidos del acto hay que entender para comprender a Aristóteles?

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Hay dos sentidos de la realidad según Aristóteles: no es lo mismo una montaña que el acto de “conocer” la montaña.

Aristóteles distingue dos sentidos principales del acto enérgeia y entelécheia.

"Conocer” en acto, enérgeia, no es lo mismo que ser "una cosa en acto", entelécheia.

Si el acto de conocer una mesa, enérgeia, fuera una mesa, (entelécheia), si fuera real como lo es una mesa, no podríamos pensar más, el conocimiento se acabaría como se acaba la mesa.
Se trata de dos tipos distintos de realidad.

De ahí que no sea adecuado llamar a la persona “substancia”. Pues la substancia la entiende Aristóteles como entelécheia, acto acabado.

La persona es el subsistente racional, espiritual. La persona no es una montaña, no está "acabada", sino abierta.

Al acto de conocer, Aristóteles lo llama enérgeia (energía) y a la cosa “en sí” entelécheia (en castellano, entelequia).

El ser capaz de conocer tiene unas “energías” que no son materiales.

La realidad, al margen de la mente, es la entelécheia, que es un sentido del acto y de la realidad, distinto del sentido del acto propio al “conocer”.

La noción de enérgeia recorre toda la filosofía de Aristóteles, desde los fragmentos de sus obras juveniles que nos han llegado, hasta sus libros tardíos.

La enérgeia es acto de la mente, del noús, en tanto que se despierta, en tanto que posee, inmaterialmente, la verdad de la cosa.

La entelécheia es la verdad de la cosa, la realidad en sí; la realidad en tanto que verdadera en sí. La realidad como ousía.



La solución de Aristóteles abre enormes horizontes de pluralidad, pues el acto, el ser, se dice de muchas maneras.

Habrá que descubrir, por ejemplo, otro sentido del acto: el acto de ser del universo.

Y más aún, encontrar el "acto de ser personal".

El talante de Aristóteles nos sirve para estar atentos. Para no concluir prematuramente nuestro viaje. Para ser humildes.

La verdad no es mi pensamiento. Mi pensamiento no es una cosa “en sí”.

Al menos somos dos.


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.69.4
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¿Cuáles son los tres sentidos principales del acto hallados por Aristóteles?


Aprovecho la respuesta a esta pregunta para llamar la atención sobre la importancia de esos hallazgos de Aristóteles. 

 En efecto, tenemos la impresión, por ejemplo, de que la tierra no se mueve. Y, sin embargo, se mueve. 

 La riqueza de nuestra vida no está en lo que "ya" somos, sino en la "fuente" que somos, en nuestra vida inmanente o vida interior. 

A eso alude, como veremos, la energéia

 Atendamos pues los tres sentidos principales de "acto" hallados por Aristóteles : 

 1. El acto imperfecto, que es el movimiento físico, la kínesis. Ejemplo : construir una casa. 
Es un acto transitivo, que pasa, praxis atelés (acto que no tiene su fin). 
 Movimiento que cesará en su término. Cuando se termina la casa ya no se construye más. Y mientras se construye, el acto de construir es temporal, es una serie de cambios continuos. Una potencia se está actualizando. 

 2. El acto perfecto o acabado. Que es el término del movimiento. Ejemplo, la casa construida. 
Es la entelécheia
La substancia o el accidente son entelécheias. Son actos acabados. 

 3. El acto que posee su fin. Es la energéia u "operación inmanente". 
 Ejemplo: al ver, estamos "ya" viendo, poseemos lo visto. Al conocer poseemos lo que conocemos. 
Praxis teleía (acto que posee ya su fin). 
 El acto de conocer posee inmanentemente lo conocido. Lo que conocemos no es el término de una construcción, sino que al conocer poseemos ya el fin, que está en la acción misma. 

La acción misma tiene carácter final. Hay unidad en acto entre el acto de ver y lo visto. Lo visto está en el acto de verlo. 
 Es un acto extratemporal. 
 También cuando la vaca "ve" su pasto, está ejerciendo un acto extratemporal. Eso no quiere decir que la vaca esté fuera del tiempo. Pero el acto ejercido no es una serie de cambios. Es "ya", sin cambios. Aunque se mueva y aunque lo que ve también se mueva, el ver es acto inmanente, posee lo que ve, no produciéndolo como se construye una casa o se proyecta una película, sino "viéndola" (que es mejor). 
 Este punto es importante en la filosofía poliana: conocer no es producir, no es fabricar, no es construir. Nuestro pensamiento no es humo del cerebro.


¿Cómo podemos llamar, desde nuestra situación, a la entelécheia y a la enérgeia aristotélicas?

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Cabe llamar a la entelécheia "acto constitucional" o "forma real", para dejar claro que se distingue de la idea pensada. Es un acto acabado.

Y cabe llamar a la enérgeia, acto ejercido.

Ejemplo de entelécheia: la patata.

Ejemplo de enérgeia: "saborear" la patata. O si se quiere: "saborear" lo agridulce. Como le gusta a Alemamá.









Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, capítulo 6, p.78.2
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¿Cuál es el otro sentido del acto que halla Aristóteles, distinto del acto de conocer?

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El sentido aristotélico primario de "acto" es el acto de conocer (enérgeia): la mente despierta.

Pero eso no quiere decir que una patata, o construir una casa, no sean "actos".

Son actos también, pero otro sentido distinto del acto. Es el acto como "realidad en sí" el acto acabado, la realidad extramental. O en el caso de la construcción de la casa, el acto que es movimiento físico.

La realidad en sí es el otro sentido del acto hallado por Aristóteles, distinto del acto de conocer.

El acto de conocer también es real, pero es un sentido de la realidad distinto del sentido de la realidad vinculado a lo extramental.

Aristóteles lo dice de muchas maneras: "el fuego pensado no quema" o "la idea de caballo no engendra un caballo".

La enérgeia, el acto de conocer, no es una causa eficiente, sino acto inmaterial, no efectivo: cuando pienso una cosa no la estoy produciendo.

¿Dónde está la idea de caballo?, ¿en el cielo? No, porque entonces sería real extra mentem (entelécheia).

La idea de caballo está en mi mente cuando la pienso (enérgeia). La idea no es efectiva en cuanto que está en la mente.

En el conocimiento no hay "inseidad", pero no por ello hemos eliminado absolutamente el en sí. No decimos que no exista ninguna inseidad, sino que es exterior al conocimiento.

Construir una cosa es una acción real. La casa construida es también real. Pero con otro sentido de lo real distinto del conocer las casas, pues la casa es real al margen de conocerla.

Este sentido de lo real (entelécheia) es eficaz, es capaz de influjo. Es decir, una piedra pensada no hiere a nadie. En cambio, una piedra real puede romperte la cabeza.

La acción de pensar es real. La piedra en sí es real. Son dos sentidos distintos de la realidad.

La piedra pensada, el objeto del pensamiento, es irreal. Se limita a remitir intencionalmente a la realidad de la piedra (entelécheia), cuando la pensamos con un acto de pensar (enérgeia) que es otro sentido distinto de la realidad.

Polo es el filósofo de la distinción. Aristóteles también lo fue (aunque menos).






Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, capítulo 6, p.77.2

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¿Sirve la distinción substancia-accidente para entender la distinción entre la “energéia” aristotélica y la “entelechéia”?

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No.

Energéia es un sentido aristotélico (ver etiqueta 20.4.3) del acto que no es “en sí”, como la substancia.  Energéia es acto ejercido, inmanente, ejerciéndose, no acto “acabado”.
Cuando vemos, estamos viendo.

Tampoco la energéia es accidente. No es algo acabado que existe en un “en sí”. La energéia no está “acabada”, al vivir seguimos viviendo, es acto ejercido, ejerciéndose.

Substancia-accidente es un par que sirve para entender a los entes físicos no vivos. Si se aplica este par al viviente, se dificulta comprender el acto inmanente que existe en la unidad de su vida. Imbricado en su ser.
Respirar no es ser un volcán.
Respira el ser vivo. El volcán sólo está vivo en nuestro pensamiento, metafóricamente, no en la realidad.

Si reservamos la noción de substancia y accidente a los seres no vivos, es decir, a la física, se entiende que ver, oír, entender, vivir, no son accidentes, sino actos del ser vivo, no actos en el sentido físico (entelechéia) sino actos inmanentes (energéia) integrados en la unidad de la vida.

No es lo mismo estar amarillo (porque estoy enfermo del hígado), que es un accidente del cuerpo (entelechéia), que pintarme de amarillo, que es un acto del que somos dueños, incorporado a su ser, por la mujer o el hombre que han decidido amarillearse.

Aunque físicamente el amarillo es accidente. Amarillearme es energéia, mientras que estar amarillo es entelechéia. Son dos actos distintos en la misma realidad física.









Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.71.4
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¿Es el acto de conocer una realidad en sí?

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El acto de conocer es real, pero no como una cosa en sí.

El acto de conocer, la mente en cuanto está en acto, no es "en sí", no es una substancia o un accidente aristotélico.

El acto de conocer (que es enérgeia en terminología de Aristóteles) es un sentido del acto distinto del sentido del acto de la realidad en sí. Es un nuevo sentido del acto que Aristóteles encontró muy joven.

La realidad "en sí" es otro sentido del acto, distinto del acto de conocer. La realidad "en sí" es lo que en griego se llama ousía (substancia); se puede hablar de substancia en acto, y esto significa enteléchéia en el lenguaje del Filósofo.

Si el conocimiento fuera substancia, sería un acto incomunicado. Detenido.

Por tanto, tiene que haber un sentido del acto que no sea substancia (y tampoco accidente).

De ninguna manera se puede admitir que el acto de conocer sea incomunicado.

No somos sólo células organizadas y vivas. Somos seres abiertos por dentro, y por fuera.
Capaces de comunicar.
Y no monolitos "en sí".





Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.70.3

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