Mostrando entradas con la etiqueta 06.09.05 Don-don o Salvación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 06.09.05 Don-don o Salvación. Mostrar todas las entradas

¿Cuándo la libertad alcanza su destino?

 



La  libertad alcanza su destino cuando el don de nuestra vida, nuestro don, nuestra esencia humana, se une al Don siempre nuevo de Dios.

 

Ésa es la respuesta adecuada a mi vocación : al Don de Dios para mí, siempre creciente, se añade mi don, el don de mi vida : es el Don-don.

Entonces la libertad ya no puede volverse atrás pues vive eternamente unida al Don de Dios, al Espíritu Santo.

 

La libertad de destinación ha alcanzado su destino: ser siempre Amor, Comunión con Dios.

 

Sabremos que lo hemos alcanzado en el momento de nuestro Juicio particular, que es cuando Dios acepta mi don, que deviene Don-don.

.

¿Qué es un corazón endurecido?

 


Un corazón endurecido es el corazón que no “da”. 

Que no quiere dar.


Dios “da” y yo debo querer “aceptar”.

Y yo acepto al “dar”.

 

Dios me da su Don.

Yo debo dar mi don. Yo doy mi don constituyéndolo a partir de mi voluntad.

Se forma así el Don-don.

 

El corazón endurecido no da.

Es un corazón indiferente al bien que recibe.

O un corazón obsesionado con su pretensión de sí.

O un corazón seducido, partido, con doble vida.


¿Da Dios el dar humano?

 .


Dios Da el ser (estructura donal primera) y la persona lo acepta (estructura donal segunda), al dar su don esencial
Aceptar es más que dar.
 
Dios Acepta (en el Juicio) el don esencial de la persona (su vida) y lo eleva (por Amor) a Don-don.

A este propósito es interesante la nota 28 de Excerpta de la tesis de Adam.



¿Por qué decimos que en el cielo nuestra esencia estará por encima de nuestro acto de ser?

 .


La Esencia divina es el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo es el Don de Dios, la Vida divina.
 
Pues bien, llegamos al Cielo cuando nuestra vida (nuestro don) es aceptado en el Juicio por el Amor de Dios.
Entonces el Don asume nuestro don, somos Don-don.
 
En la Vida eterna nuestro crecimiento sigue libremente al Espíritu Santo.
 
La persona que somos se manifestará, libremente, con el Espíritu Santo, que está por encima de ella.
Nuestra esencia, nuestra vida, estará así por encima de nuestro ser personal. Es el Don-don.

---------------------------

El carácter de además, como muy bien explica el profesor Juan A. García, se mantiene sin término.

Es decir, que en el Cielo, el co-ser sigue siendo “además”.

Su sentido “transversal” es la producción de su esencia. Su manifestación.

Pero en el Cielo, el don de la persona humana es aceptado por el Espíritu Santo. Es el Don-don.

Seguiremos creciendo, seguiremos manifestándonos libremente, pero ahora al modo “eterno”. Seremos trinos (como le gusta a Juanfer) o, seremos 4 (si contamos con María.


¿Cuándo nuestro don esencial será trascendental?

 .


Nuestro don esencial será trascendental en el Cielo. Aunque con una salvedad.
 
Salvador Piá pensó el amar donal como una tríada vertical: dar-aceptar-don.
 
Alberto Vargas lo piensa como una tríada horizontal en la que los tres miembros son trascendentales.
 
A mi entender, Adam Solomiewicz (p.38 de Scerpta) acierta cuando propone que el amar donal es dual, con dos estructuras donales:
Primera: aceptar el actus essendi dado por Dios.
Segunda: dar a Dios el don esencial esperando su Aceptación.
 
El don que la persona humana da, es esencial.
 
Es en la estructura donal tercera (la Salvación) donde el don, al ser aceptado por Dios, es elevado a la altura de la Comunión con Dios. Es lo que me he atrevido a llamar Don-don.
 
Dios, al asumir la Humanidad de Cristo, asume en ella nuestros dones, que no se pueden mezclar con la esencia divina. Nuestra Comunión no será nunca Identidad, sino filiación divina adoptiva (esta es precisamente la salvedad de que hablábamos antes).
 
Vargas rechaza la 2ª tesis de Polo sobre el amar donal (el dar y el aceptar comportan el don, que la persona puede dar sólo a través de su esencia (AT I pp250-251).
 
Solomiewicz sostiene que el don es siempre esencial, por lo que la persona humana no es radicalmente trina.
 
Pienso que el don será trascendental en el Cielo.
Sin embargo, en esta vida, tenemos una anticipación de nuestra Comunión en Dios por la gracia santificante (es lo que hemos llamado "la pantalla del Var" en el mito del ascensor acristalado).

------------------------
El profesor Juan A. García explica muy bien el sentido transversal del carácter de además : que es precisamente la esencia humana, que procede del descenso o vuelta del co-ser humano a su punto de partida, que es el límite mental.
La esencia humana en el Cielo es trascendental en tanto que aceptada por Dios.
Aquí en la tierra todavía no es trascendental pues se está constituyendo.
Sin embargo, por la gracia, tenemos una anticipación de lo que seremos en el Cielo.


¿Puede usted describir las tres estructuras donales trascendentales descubiertas por Adam Solomiewicz?

 .


Primera: aceptar el actus essendi dado por Dios.
Segunda: dar a Dios el don esencial esperando su Aceptación.
Tercera: la Salvación.
 
Cada estructura donal se distingue por su don.
El don de la estructura donal primera es el acto de ser que es cada persona humana.
El don de la estructura donal segunda es la vida humana que la persona otorga a Dios.
El don de la estructura donal tercera es el ser hijos en el Hijo (p.93 n.7 de Excerpta).
 
La estructura donal tercera pertenece al orden sobrenatural (es la gracia santificante considerada como una anticipación de la vida eterna). La vida eterna es la Salvación.
 
--------------------------------- 
Formulemos la propuesta de otra manera:
A nivel trascendental, es decir, si consideramos el acto de ser de la persona humana, y concretamente el trascendental personal “amar”, la persona humana es, primariamente, aceptar, cuyo referente es el Dar divino.
Encontramos así lo que llamamos estructura donal primera.
El Dar es el Dar divino, el aceptar es de la persona humana y el Don no es otra cosa que el ser de la persona humana, creado por Dios.
 
Sin embargo, el aceptar trascendental de la persona humana es solidario con su dar trascendental.
Y encontramos así lo que llamamos estructura donal segunda.
La persona humana como dar trascendental tiene como referente la Aceptación divina.
 
La persona humana creada es un aceptar capaz de dar.
Pero lo que da tiene que ser constituido por ella.
Va a dar su vida, va a dar su don que es “esencial” en tanto que manifestación de su ser. Ese don es el acto de amor humano.
 
La tríada del amar personal se reparte pues entre la estructura donal primera (el aceptar) y la estructura donal segunda (el dar y el don esencial).
 
El don esencial completa la estructura donal segunda del trascendental personal amar.
 
Y si es Aceptado por Dios, ese don esencial enriquecerá el Don que Dios otorga en la estructura donal primera. Tenemos así el Don-don, que he llamado Salvación. Hemos encontrado la estructura donal trascendental tercera.

Aquí tienen el enlace con la Excerpta de Adam S. Vean por favor la página 41 y la página 93 n.7.


¿Es la persona humana, trascendentalmente, dual o triádica?

 .


En esta vida, la persona humana es, radicalmente, dual.
 
Y lo es también según el amar donal (cuyo miembro superior es aceptar y cuyo miembro secundario es dar).
 
En el Cielo, la persona humana será triádica, al entrar en comunión plena con Dios, viéndole cara a cara, conociéndose, como Dios la conoce.
 
En esta vida rigen dos estructuras donales.
Primera: aceptar el actus essendi dado por Dios.
Segunda: dar a Dios el don esencial esperando su Aceptación.
 
Pero cuando Dios Acepta definitivamente (en el Juicio) el don esencial de la persona humana, regirá la estructura donal tercera (la Salvación), cuyo anticipo es la gracia santificante.


¿Acierta Salvador Piá en su planteamiento del amar donal?

 .


La tesis de Salvador Piá, “El hombre como ser dual” marcó una época poliana, al menos para mí.
Sus planteamientos siguen abriendo la comprensión de don Leonardo.
 
Sin embargo, no parece acertar cuando rechaza la 1ª tesis poliana acerca del amar donal que dice “aceptar no es menor que dar”
 
Nosotros adoptamos la propuesta de Adam Solomiewicz de dos estructuras donales radicales.
 
Aceptar radical es la estructura donal primera.
Dar es la estructura donal segunda.
 
Y, según mi entender, entrelazadas en jerarquía circular.
 
Aceptar no es menor que dar.
 
El problema está, a mi parecer, cuando Salvador Piá considera el amar donal como una sola estructura triádica, con tres miembros jerárquicamente verticales (aceptar, dar, don esencial esperando aceptación).
 
Sin embargo, acierta al pensar que el don es esencial, y que la persona sólo se conocerá al ser aceptada por Dios, o no se conocerá si Dios no lo reconoce.
 
En realidad sí existe una tríada amorosa, pero es doble, y es siempre transcendental.
Dios está presente como Origen o como Destino en los dos miembros triádicos.
 
En el Cielo la tríada amorosa será triple.
Dios Padre da el Don-don.
Dios Hijo acepta el Don-don.
Dios Espíritu Santo santifica el Don-don-Don.


¿De qué manera el aceptar humano se traduce inmediatamente en dar?

 .


El aceptar se “traduce” en dar por la conversión del miembro nativo (estructura donal primera) en miembro destinativo (estructura donal segunda).
 
Los dos miembros no son idénticos, pues el don que se acepta es el ser, mientras que el don que se da es la esencia.
Y esta esencia (la vida de la persona humana) es la extensión de la persona.
 
Extensión dual ya que consiste en un descenso de la actividad trascendental hacia las dimensiones inferiores del ser humano y en un ascenso, de vuelta, hacia Dios.
 
El aceptar se “traduce” en dar pues, como la persona es libre, devolverá el don recibido según su libre querer.
Más o menos.
No hay identidad entre el Don que se acepta, y el don que se da.
 
Si la persona humana no fuera libre, el Don aceptado se identificaría con el dar.
Al ser libre, sin embargo, no hay identidad entre el aceptar y el dar, por eso hablamos de “traducción”.
La traducción puede ser más o menos perfecta, nunca idéntica.
Siempre podemos crecer.


¿Qué es la jerarquía circular?

 .


Uno de los problemas que resuelve la propuesta de Adam Solomiewicz (p.55c de su Excerpta) es el de la índole de la distinción entre el aceptar y el dar personales.
 
Sin embargo, hay cierta jerarquía ontológica entre el aceptar y el dar, pero un jerarquía no fija, sino circular.

Esto se entiende cuando descubrimos que el amar personal no se traduce inmediatamente en dar, sino que, antes, se extiende a la esencia, activándola.

En el momento inicial, el aceptar la actuosidad de su ser, es superior al dar.

Pero, sin intervalo, al constituirse el acto voluntario, el aceptar se convierte en dar, y ese dar, enriquecido por el don esencial, es superior al aceptar del que proviene (al ser aceptado por Dios). Da un don-Don.
 
El aceptar no se traduce inmediatamente en dar sin pasar por la conversión a nivel voluntario.

El dar, (enriquecido con el don) es mayor que el dar personal nativo, pues ya no da solamente el Don recibido de Dios, sino el Don-don-Don.
 
La distinción jerárquica aceptar-dar no es vertical, sino horizontal, alternativa o circular.
 
Más aún: no cabe circularidad amorosa transcendente directa de cada miembro de la dualidad radical.
Dios Acepta el don que “seremos” gracias a nuestra aceptación “donal”, mediante la actividad esencial.
 
La distinción jerárquica circular significa alternancia indesfuturizable.
Dios da más, porque la persona humana da más.
La persona acepta más porque Dios Acepta más.

Más, más, más.


¿Qué es la Salvación personal?

 .


Conoceremos nuestra Salvación por el lumen gloriae, la luz de la gloria.
Y en esta vida podemos irla conociendo por la gracia santificante que es una anticipación de la Salvación.
 
No es otra cosa que el Don-don.
La felicidad suprema y definitiva o Cielo.
Comunión siempre creciente en Dios que nos Da su Don, aceptando nuestro don.
Don-don.
 
Es el cumplimiento de la estructura donal tercera.
Recuerden que Dios es crecimiento absoluto Originario.
 
Salvados, crecemos en Él.


¿Cómo distinguir las estructuras donales por el don de cada una?

 .


Las estructuras donales se distinguen realmente en virtud de sus dones.
 
El don de la estructura donal primera es trascendental (actus essendi).
-----------------------
El don de la estructura donal segunda es la aportación humana esencial
 
En la nota 29 de sus Escritos menores, Polo dirá : ahí está la capacidad creadora de la persona. El mundo humano, desde la persona, es aportación.
 
-------------------------
Y el don de la estructura donal tercera es lo que llamo Don-don o Salvación.

Adam Solomiewicz habla de la estructura donal tercera como lo sobrenatural.
El Dar tercero es el Dios Salvador.
La aceptación tercera es la aceptación humana del Don-don divino.
El Don tercero es la Salvación personal. Don de Dios enriquecido con el don humano Aceptado por Dios.
 
Ver Enlace en p. 42 y nota 27 :
https://dadun.unav.edu/bitstream/10171/59347/1/02_solomiewicz_29_web.pdf