Las medidas de gobierno requieren sumo cuidado, pues aunque el hombre es naturalmente social, su sociabilidad no es innata.
Dicho como lo dice Julia en su primer comentario a esta entrada : aunque el hombre esté dotado de sociabilidad, debe desplegarla.
Fácilmente el hombre se equivoca y actúa contra la consistencia o coherencia de la sociedad.
Más aún, las quiebras del hombre son numerosas.
La motivación ética de buscar la vida buena, creciendo en sociedad, no es, de entrada, el motor de su actuación.
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