¿Existe una buena clasificación del movimiento?

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Una buena clasificación del movimiento es la de Miguel Bastons en Studia Poliana 6, siguiendo a Aristóteles.

Aunque propiamente le movimiento sea solamente la kínesis, hay otros cambios que se asimilan al movimiento. Por eso habla de "Clases de movimiento".

Podemos hablar de cuatro categorías de movimiento : operación, proceso, producción y acción.

Dos categorías están propuestas por Aristóteles en la Metafísica :

a) la operación.
Es el movimiento inmanente puro (una de las modalidades de lo que Aristóteles llama enérgeia distinguiéndola del otro sentido del acto que es la entelécheia). El ejemplo paradigmático es la teoría, que es la más alta forma de vida.

b) el proceso (kínesis, que es propiamente el movimiento físico); aquí tenemos un movimiento transitivo puro, una actividad temporal procesual.                                                                                              

El proceso depende por completo de sus condiciones iniciales. Miguel Bastons llama al proceso "actividad natural" o "actividad física".


Pero hay otras dos categorías de movimiento propuestas por Aristóteles en la Ética que nos interesan mucho más en antropología, pues son las propiamente humanas. Cada una de ellas  es combinación de una operación con un proceso :

c) la producción (poiesis), ejemplo, fabricar o hablar (la primera poiesis es el lenguaje) ;

d) la acción (praxis), ejemplo, ver, saludar, amar.

En la producción o  poiesis la combinación es imperfecta, pues hay un resultado externo a la acción. Es la acción transitiva.
El término del movimiento es externo a la acción (al movimiento) : escribir, pintar, edificar. Los movimientos transitivos pasan por un proceso a una materia exterior.
Este movimiento se le llama extrínseco y es la causa eficiente ex qua.

Mientras que en la acción o praxis la combinación es perfecta : el fin de la acción es ella misma, es obrar bien. Aquí la acción es inmanente, aunque se dé combinada con un proceso físico.

A las operaciones inmanentes de los sentidos las llamaremos simplemente praxis vitales. Los animales poseen también este tipo de acciones inmanentes (que son otra de las modalidades de lo que Aristóteles llama enérgeia). Al ver, se posee lo visto inmanentemente, aunque el proceso físico de ver lo acompañe.

Un tipo de praxis vital son las funciones vegetativas: nutrición, desarrollo, reproducción. Son praxis con movimiento.

¿Cuáles son las confusiones más frecuentes hablando del movimiento?

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La confusión más frecuente es pensar que la acción inmanente es también un movimiento físico con un antes y un después.

La acción inmanente no es movimiento físico.
Es acto.
Ya tiene el fin, o mejor, es fin.

Otra confusión es reducir el movimiento físico a la sola categoría física "acción". Es el movimiento transitivo. Sin embargo, en las acciones humanas que llamamos producción o poiesis y en las que llamamos praxis hay también movimiento físico, y no son la categoría "física" acción.

Es verdad que al movimiento también se le suele llamar acción, (por ser un acto imperfecto, y para distinguirlo de las operaciones puramente inmanentes, como conocer o querer), pero no hay que limitarlo a la categoría física « acción » que es solamente el movimiento transitivo, o proceso de la naturaleza.

Además el movimiento (el cambio físico) es transcategorial y no sólo la categoría acción. El movimiento, es transcategorial, está presente en todas las categorías.


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¿Es jerárquica la vida?

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Existen grados de vida en los que se acentúan sus características.

 
Más unidad, más autoactividad y más riqueza coactual.
 
Todos los vivientes son seres que crecen, conservando e intensificando su unidad, con más o menos libertad y con más o menos actos inmanentes.

En Dios, el crecimiento se llama crecimiento Originario.
 
La unidad del ser vivo es siempre activa. Pero hay diversos grados de unidad.
 
Digamos ya que el universo físico, aunque albergue seres vivientes, no es, él mismo, un ser viviente, pues su unidad es sencillamente de orden, no posee la unidad propia de la vida. 
Es como un montón de piedras, cuya unidad viene dada desde el exterior. El universo físico es lo que es por la causa final, por el orden del universo. De ahí que no pueda crecer por sí mismo, sino solamente desplegarse, según sus condiciones iniciales.
 
La unidad de la vida,sin embargo, es comunión activa de los elementos que la integran.
 
Unidad jerárquica según los grados de vida. De menos a más:

- inmanencia orgánica;
- crecimiento del yo;
- intimidad personal y apertura transcendente o posesión del futuro;
- unidad trascendental (la identidad divina).

 Pueden ustedes encontrar en este blog una Página muy extensa sobre la vida. Basta pinchar aquí :

https://preguntaspolianas.blogspot.com/p/la-vida.html

 Este artículo fue publicado en Miscelánea poliana en 2020 : https://www.leonardopolo.net/docs/MP69-F.pdf


Cinco enunciados de Juan Fernando Sellés que nos ayudarán a comprender la jerarquía.

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He aquí cinco enunciados que tendremos en cuenta:

1. La persona no es la esencia del hombre ni el cuerpo humano.

2. La persona y la esencia son crecientes.

3. Las dimensiones de ambas son plurales, distintas jerárquicamente y aunadas según dualidades.

4. Todas las dimensiones de la persona y de la esencia son elevables. A cada una de ellas eleva un don distinto divino.

5. Inconformidad respecto de lo sabido (lo sabido se sabe en primera persona).

A partir de aquí, pienso que se puede decir que las personas somos distintas jerárquicamente.

La mayoría de las veces dualmente entre nosotros.

Pero la jerarquía más alta es la que nos hace depender de Dios.
La persona que crece dependiendo libremente más de Dios es más alta que la que depende menos de Dios.
La persona más cercana, hacia Dios, es María.

Y para saber mi opinión sobre la jerarquía : ver la página : https://preguntaspolianas.blogspot.com/p/jerarquia.html
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¿Es la realidad un todo?

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No debemos pensar la realidad, el ser que existe "aunque yo no lo piense", como un todo, como un mosaico compuesto de múltiples teselas.

1. Dios es real. Acto puro. Identidad.
2. El ángel y el hombre son acto personal. Realidad abierta por dentro, capaz de conocer y amar.
3. El universo es acto de ser sencillo.

Las tres realidades, Dios, persona, universo, no están en el mismo nivel. No se pueden connumerar.

La realidad pensada no es realidad física.
Un perro pensado no muerde.
El acto de conocer un árbol no es un árbol. Está a otro nivel, superior.
Son realidades distintas "jerárquicamente".

Filósofo es el que las admira. Admiremos la jerarquía de la realidad.

De un lado el orden del universo. El firmamento. La realidad de una noche estrellada.
De otro lado el orden en mi conocimiento: la realidad que se desvela en mí. Soy capaz de poseerla intencionalmente y amarla.

Pero cuando digo "de un lado" y "de otro lado" no estoy hablando de dos realidades contiguas que compongan, como teselas, el mosaico de la realidad entera o "total".

La realidad no es un todo. La realidad es Acto.

Acto Puro del que dependen los actos "jerárquicamente" distintos.

Los actos superiores son más acto, capaces de más, capaces de conocer y amar.

Los actos inferiores, que pertenecen al nivel del acto de ser del universo son sencillos.

La realidad del espíritu (de los actos de ser que son abiertos por dentro) es distinta jerárquicamente de la realidad física.
No debemos pensarla componiendo un todo con la realidad física.
Una pantalla de ordenador, por mucho que brille, nunca podrá "ver".
No se pueden componer "pantalla" y "ver", formando un "todo".

Cuerpo y alma son dos realidades de distintio nivel. No forman un todo.


De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 42.4

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¿Propone Polo tres sentidos de la unidad?

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Sí.

- la Identidad del Origen;

- la mismidad del objeto pensado;

- la unidad de orden (el fin) o valor físico de la unidad. (La esencia del universo es la unidad de orden y el orden lo instaura la causa final)

Atención: La unidad de la esencia "humana" es distinta de la esencia del universo físico, no es ya la unidad del orden, sino la unidad de la vida creciente, que tiende a su consumación. 

Es la unidad aportada por la coexistencia humana (por la persona humana) al hacer crecer su vida y manifestar la riqueza de su réplica. 

No es propiamente unidad, sino puente entre Dios y el mundo, libremente otorgado. 
Vida interminable. 

Entrelazamiento de sus dimensiones (amistad, trabajo y luz).



Véase Polo, AT, I, 78, 3.
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¿La unidad es siempre prematura?

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Tras leer su intervención en la Presentación de las Obras completas de don Leonardo, “Todo éxito es prematuro”, no sé por qué, me acordé de que yo utilizo la expresión “la unidad es siempre prematura”, atribuyéndola a Polo.

Le pregunté a don Ignacio Falgueras, y me ha contestado así :

Querido amigo: No recuerdo haber oído la afirmación "La unidad es siempre prematura" a D. Leonardo, pero como Vd. puede fácilmente comprender, yo no
soy testigo de todo cuanto él dijo.

De todas maneras, suponiendo que lo hubiera dicho, convendría saber a qué unidad se referiría, puesto que la única unidad real que él admitía era la unidad de identidad o simplicidad divina.

Y respecto de ella no tendría sentido alguno esa sentencia.

Todo lo demás, en cambio, no es unidad real.
Por ejemplo, lo primero "uno" que conocemos es el objeto, pero ésa es una unidad de dos, puesto que –en verdad- es la unidad de la operación y del objeto (conmensuración), sólo que el objeto oculta la operación detrás de su destacada inmediación.

¿A qué unidad, entonces, podría referirse? ¿A la unidad numérica? ¿A la unidad de vida? ¿A la unidad de la Iglesia? ¿A la unidad de las Iglesias? ¿A la unidad de acción?

Parece que esa afirmación podría tener algún sentido en relación con la vida práctica, que es el ámbito en el que cabe la maduración, porque en el pensamiento la unidad (dual) parece garantizada por la posesión del fin que caracteriza a sus actos.

A la vista de todo lo anterior, ¿no hubiera sido más correcta la afirmación "toda unión es prematura"?

Eso es lo que podría decirle yo en el supuesto de que D. Leonardo hubiera dicho algo semejante, cosa que no me consta.

Le agradecemos su respuesta.



¿Has oído a Polo decir que “la unidad es siempre prematura”?

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Se lo he preguntado a Jorge Mario Posada.

Y amablemente, me ha respondido:

No, yo no se lo oí a él; pero como sólo el Origen es Uno en sentido pleno, las demás unidades son en cierta manera prematuras”.

Y yo añado : esto me hace pensar que la belleza es unidad en Dios Padre, que abre la libertad trascendental.





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¿Cómo la coexistencia humana eleva el universo hacia Dios?

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La persona humana en tanto que co-ser (la podemos también llamar "coexistencia" humana) eleva el universo esencializándolo, haciéndolo el mundo de su vida.

 El hombre se incluirá interminablemente en Dios (en la plena unidad de la existencia que es Dios) ofreciéndole su vida (luz, trabajo y amor) que crece al incorporar a su mundo la persistente existencia del universo, que sin las personas no existiría (al menos sin las Personas divinas que lo piensan y lo crean para nosotros. Dios es el inventor de la "red").

 Las personas añadimos a la sencillez del universo una peculiar unificación que le convierte en el "mundo" en que vivimos.

 Si podemos hacerlo es porque somos jerárquicamente duales. Nuestro co-ser dispone, ilumina y otorga, abierto al ser del universo. Nos dualizamos con el universo (haciéndolo mundo) y nos dualizamos interiormente, hacia adentro, buscando la aceptación de nuestro Origen.

 Dios crea el universo pensando en el crecimiento de sus hijos, que por ser hijos de Dios traspasan la mímesis del pensamiento especular, inventando nuevos amores. El universo brilla así, o canta, de modo "nuevo", en el Ser de Dios.

 

El universo es la lira preparada para el concierto.

 

  De esto habla Juan A. García González en diversos lugares, por ejemplo, en Miscelánea poliana n. 43: "La unidad del ser y la coexistencia humana". 11 julio 2013. Jornadas castellanas tras el fallecimiento de Polo.

 Para saber más, ver:

Etiqueta 9.1.1………..esencializar.

Etiqueta 3.0.0………..universo y mundo.

Etiqueta 1.14.0………..unidad


¿Qué diferencia hay entre difusión y efusión

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La difusión es como una degradación.

La efusión es incrementativa.

Los antiguos decían que bonum est diffusivum sui.
Pero lo que deriva del bien que quiere la voluntad, es inferior al bien: va hacia abajo.

En cambio, el amar trascendental es incrementativo. Es en este sentido en el que hablamos de efusión.
El amar personal "crea" el querer de la voluntad, la verdad de la voluntad que afirma al otro.

De ahí que siempre que aparece el bien hubo, trascendentalmente, una efusión incrementativa del ser.

Esto no obsta, al contrario, para que el bien se difunda, en la medida en que pueda ser acogido por el otro o por lo otro.





Ideas inspiradas en la preguntas nº 9 de "ANALÍTICA DEL AMOR". Entrevista de Juan Cruz Cruz con Leonardo Polo, que pueden ustedes encontrar en el nº 33 de la revista Miscelánea poliana.

Para saber más vayan a las etiquetas de este blog:
18.1.1 analítica del amor;
1.13.1 efusión;
5.2.2 bien

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¿Comparece la persona en los actos de la voluntad?

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Ciertamente la persona comparece en los actos voluntarios.

Son actos que necesitan ser constituidos, entrando el yo a formar parte del acto.

De ahí que digamos que los actos de la voluntad son efusivos de la persona.
Son un verdadear del yo, al comparecer la verdad de la voluntad.
El yo se reconoce en los actos voluntarios.




Ideas inspiradas en la pregunta nº 12 de "ANALÍTICA DEL AMOR". Entrevista de Juan Cruz Cruz con Leonardo Polo, que pueden ustedes encontrar en el nº 33 de la revista Miscelánea poliana.

Pinchen aquí para acceder a la entrevista completa: http://www.leonardopolo.net/revista/revista.html

Para saber más vayan a las etiquetas de este blog:
18.1.1 analítica del amor;
5.5.3 amar personal;
6.2.2 voluntad;
1.13.1 efusión;
6.2.0 yo y sindéresis

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¿Qué es el amor?

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El amor es comunión de personas.

Dependemos libremente unos de otros. No somos nómadas aisladas.

Dependemos según el conocimiento y el amor (es decir, libremente).

En la medida que nos servimos unos a otros formamos una comunión.

El Amor cabal es la Comunión de las Personas en el seno del Trinidad.


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Nunca pensé que fuera a sentir tanto con tan poco

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José Ramón Ayllón cuenta en Métáforas:

"Hace tiempo escribí dos novelas sobre un chico de Vigo y una chica de Barcelona.
Ella cambiaba de ciudad y se matriculaba en el instituto del muchacho.

Intenté pintar el paisaje y la vida de un grupo de amigos jóvenes, con sus típicas relaciones. Reconozco que escribí con esmero, pues pretendía un canto a la amistad y una historia de amor.

Después llegaron las cartas y correos de los lectores, sobre todo adolescentes que se veían reflejados en estas páginas. En algunos casos tan reflejados como en un espejo.

Marta, por ejemplo, que también era nueva en un instituto escribía: Supongo que no me va a creer si le digo que me ha pasado lo mismo que a Paula en su novela: hay un chico muy especial que me llena de miradas furtivas que me lanza en clase.

Marta resumía toda la intensidad de su sentimiento con una frase mínima y magnífica: DIOS MÍO, NUNCA PENSÉ QUE FUERA A SENTIR TANTO CON TAN POCO.

Amigo de los matices, reconozco que me gustó especialmente ese DIOS MÍO.
Quizá de forma inconsciente, esa espontánea invocación daba la clave de todo lo que el amor tiene de complejo y misterioso...

Se nos presenta como una obra maestra del mismísimo Creador."

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¿Por qué decimos que la familia es de orden ontológico y la sociedad de orden ético?

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La familia es intrínseca al hombre, su consistencia es de orden ontológico.

Cuando decimos "ontológico", en la propuesta poliana, nos estamos refiriendo al acto de ser del universo que es distinto del acto de ser de la persona humana, en este segundo caso diríamos que la familia es también de orden "antropológico".

El cariño que nos tenemos en familia es más que un valor ético, es algo naturalmente biológico, que tenemos de entrada, al ser personas humanas, injertadas en el universo físico.

La familia sólo se desintegra si actuamos contra naturaleza.

La sociedad, aunque es una exigencia de la naturaleza humana, y en ese sentido es natural, no es tan consistente como la familia.

Para que la sociedad sea consistente, las personas deben crecer éticamente, ejercer virtudes. Y la más alta es el amor.

La ética es el ciencia del crecimiento de las personas.


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¿Qué quiere decir que el futuro de la persona humana no es desfuturizable?

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Quiere decir que cuando la coexistencia que somos alcanza el futuro, incluso alcanzada su culminación o fracaso, la persona humana seguirá siempre abierta al futuro; porque coexistir es una actividad existencial inagotable.
 
El futuro de la persona humana no es, pues, desfuturizable, porque, de una parte, la culminación o fracaso de la coexistencia personal no depende solo del ser humano: ya que propiamente no está en sus manos, sino que le excede.

Suelo decir que Dios nos eleva sin cesar.
 
Y por otra parte, solidariamente con ello, la posesión del futuro por parte de la persona humana es una posesión que no lo desfuturiza, que no es desfuturizante de él.
 
Esto quiere decir que, por tratarse de un futuro no desfuturizable, el ser humano no es capaz de apropiarse de él y detenerlo: el futuro se le escapa; si lo atrapara, el futuro se desfuturaría: se haría presente y ya no sería futuro.

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Ideas sacadas  del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de Juan A. García González.


¿Es la libertad posesión del futuro?

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Sí, pero sin desfuturizarlo.
La persona, trascendentalmente, “es” libertad. Es un poder comulgar, entrar en comunión, con Dios y los demás. Co-ser.

Dios no es "actual". Dios es Acto. Amor. Comunión libre de Personas.

Comulgar es poseer, pero no un poseer anclado en la actualidad, sino un poseer siempre abierto a la libertad de Dios y de los demás.

De ahí que podamos decir que la libertad trascendental es una posesión de nuestro futuro, con Dios y con los demás, no actualizado, sino siempre abierto. Futuro no desfuturizado.

Alcanzamos la persona como futuro, siempre futuro, abandonando el límite mental (la actualidad). Porque seremos siempre "además".

"Además" indica el puro no agotarse en conocer operativamente.

Este carácter de además no podría alcanzarse sin el límite mental, pues precisamente, la persona, en cuanto puro añadirse al límite, no prescinde de él. La persona es un “alejarse” del límite, pero siempre seremos limitados, y además. Aquí tenemos una indicación de nuestro ser criaturas.

Debemos hacer pie en el límite, para saltar y desaferrarnos de él.

Polo llama tercera dimensión del abandono del límite mental, a ese saltar, para alcanzar la persona humana como futuro siempre abierto, tomando el límite mental como punto de partida.

Tomarlo como punto de partida no quiere decir aproximarse a él, sino todo lo contrario: alejarse o desaferrarse de él.

El límite mental es la presencia (la suposición del objeto). Desaferrarse del límite mental equivale a abandonar la presencia.

Así se ve que el "presente", no pertenece propiamente al orden del co-acto de ser personal humano, aunque lo necesitemos para alcanzarlo.

Y así se ve también que "desaferrarse de la presencia mental" se equipara con el alcanzar el futuro en su sentido más estricto.

Sin embargo, al ser "además", siempre volvemos a nuestro origen. Ese volver es, precisamente, nuestra esencia humana, el sentido transversal de nuestro carácter de además.

Al ofrecerla a Dios, no dejamos atrás nuestra vida sino que la personalizamos, en Dios.
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