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01 Persona significa ser alguien


 

Adam dice :

Ser persona significa ser alguien. El ser humano es creado como alguien (como relación libre, amorosa, cognoscitiva, co-existente con su Creador personal); es salvado como alguien y se destina a la relación amorosa con el Dios personal

 

Spaeman distingue bien entre “algo” y “alguien”, pero dice que ser persona es responsabilizarse de la naturaleza.

Su antropología está al servicio de la ética.

 

Nosotros diremos que las obras manifiestan el ser personal, pero no son el ser personal.

 

La persona es “alguien”.

 

 

01. El hombre es persona



 El hombre es persona

El "ser" personal es la clave para comprender rectamente quién es el hombre. 

El radical personal es la más importante aportación cristiana a la filosofía universal. 

Sin el acceso metódico a esta dimensión humana, sólo con el radical clásico (la naturaleza racional) y el radical moderno (el principio del resultado), la antropología trascendental resultaría imposible.

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El profesor Sellés apunta que actualmente persona y hombre son sinónimos.
La filosofía cristiana ya descubrió que persona y hombre o mujer no son sinónimos.
"Persona" es el acto de ser.

La esencia humana es su alma.

La naturaleza humana es estrictamente su cuerpo.

Los primeros cristianos ya conocían la composisicón tripartita de la persona humana : cuerpo, alma y espíritu.

Es bíblico.
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https://www.youtube.com/watch?v=InRFobbeYxo&t=2072s

.

01 ¿Quiénes distinguen bien entre naturaleza y persona?

 


Pocos en la historia.

 

Kierkegard se da cuenta, pero cae muy pronto en el fideísmo cuando quiere explicar la persona como espíritu.

 

Entre todos destaca el segundo SCHELER, que profundiza en el ser como intimidad y es capaz de describir los rasgos de la Intimidad : Amar, Conocer y Libertad.

 

También se acerca Maurice Nedoncelle, gracias a sus estudios de patrística.

 

Y Viktor Frankl, desde la Biblia.

 

Cabe mencionar a Guardini.

 

Y el profesor Sellés tiene una anécdota muy buena con Polo cuando le enseñó la página de Ratzinger en Introducción al cristianismo, donde habla del método para abandonar el conocimiento objetivo

 

Y ahora estamos los polianos.

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https://www.youtube.com/watch?v=InRFobbeYxo&t=2072s

01 ¿Qué triquiñuela nos ofrece el profesor Sellés para aceptar que los trascendentales personales son tres?

 


Pues nos dice que los trascendentales personales se abren a las Tres Personas divinas.

Al Padre por la esperanza: libertad personal.

Al Hijo por la fe: conocer personal.

Al Espíritu Santo por la caridad: amar personal o donal.

 

¿Y qué trascendental personal se abre a María? Me atrevo a preguntar yo.

Nos abrimos a María por la humildad: co-ser o coexistencia trascendental.

 

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Les animo a escuchar directamente al profesor Sellés: A partir del minuto 44.

 

https://www.youtube.com/watch?v=InRFobbeYxo&t=2072s

38 ¿Cuáles son los hábitos innatos?38

 .

Los hábitos innatos son tres:

 El hábito de sabiduría, que alcanza el acto de ser personal.

 El hábito de los primeros principios, que advierte los actos de ser extramentales.

 La sindéresis, que suscita las operaciones racionales y constituye los actos de la voluntad.


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Veamos lo que dice Adam en su punto clave n.38:

 

 

38. Del intellectus ut co-actus nacen los hábitos innatos, que proceden de la persona a modo de actos libremente activos.

Son tres: el hábito de sabiduría, que alcanza el acto de ser personal; el hábito de los primeros principios, que advierte los actos de ser extramentales; y la sindéresis, que suscita las operaciones racionales y constituye los actos de la voluntad38.

 

38 «Es oportuno insistir en el orden de los hábitos innatos: [...] la sindéresis, el yo dual, se dualiza según su miembro superior con el hábito de los primeros principios; el cual, a su vez, se dualiza con el hábito de sabiduría». POLO, L., Epistemología, creación y divinidad, p. 211. Cfr. SOŁOMIEWICZ, A., “Los hábitos innatos del intelecto personal y su papel en el conocimiento racional según Leonardo Polo”, en Estudios Filosóficos Polianos,




39 ¿Cuál es el cuarto trascendental personal? 39

 .


Veamos lo que dice Adam en su punto clave n.39: 

39. El cuarto trascendental personal es el amar donal. La persona humana no sólo tiene la capacidad de amar, sino que es amar: la actividad trascendental personal es amorosa o no es personal39.

 

 

39 «Se dice que amar es trascendental o que se convierte con el ser personal, porque el sentido más alto de ser es dar». POLO, L., Antropología trascendental, I, p. 249.


40 ¿Es donal el cuarto trascendental personal? 40

 .


El cuarto trascendental personal es lo que llamamos, precisamente, el amar “donal”.

“Dar” es la actividad trascendental par antonomasia.

El ser personal es “dar” y es eso lo que quiere decir el carácter de “además”.

El ser personal es un puro sobrar, es un rebrotar incesante. No se agota nunca.

Y no se agota nunca porque es, a la vez, un “aceptar” permanente.

La persona “acepta” su ser personal y su ser personal “da”, es “dar”.

“Además” equivale al aceptar y dar creados.


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Veamos lo que dice Adam en su punto clave n.40:

 

40. El amar personal es donal: dar es la actividad trascendental por antonomasia. Es lo que quiere decir el carácter de además: efusividad, siempre ir a más, puro sobrar sin consumarse, no agotarse nunca40.

 

40 «La persona humana es co-acto de ser porque equivale a dar y porque dar sin aceptación no tiene sentido. El carácter de además equivale al aceptar y al dar creados». POLO, L., Antropología trascendental, I, p. 249.

 


41 ¿Por qué toda actividad donativa es triádica? 41




.
La actividad donativa es triádica porque siempre

 está constituida por tres miembros:


- La persona que otorga el regalo (el otorgar);

- la persona que lo acoge (el acoger);

- y el regalo (el don).


 Los dos primeros miembros son 

siempre personales.

 

El regalo se constituye como tal cuando es aceptado.

Surge del acto de donar y del acto de aceptar.

 

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Veamos lo que dice Adam en su punto clave n.41
:

41 Todo acto de regalar “tiene una estructura triádica: primero, alguien regala, pero el regalo no se constituye como tal hasta que es aceptado; de manera que el acto de aceptar es tan generoso como el de regalar (no es una mera recepción). Por tanto, el regalo en cuanto tal surge del acto de donar y del acto de aceptar”.

POLO, L., Epistemología, creación y divinidad, p. 322.

 

« Aceptar es más que recibir, porque amar, más que dual, es trino”.

Cfr. SOŁOMIEWICZ, A., en Estudios Filosóficos Polianos, 6 (2019), pp. 114-119.


42 ¿Cuáles son los miembros de las estructuras donales de la persona humana?

 .








En el amar donal distinguimos tres miembros


- la persona como aceptar


- la persona como dar


- el don de la persona

 


El amar donal es una tríada amorosa: aceptar, dar, don.
Sin embargo, los tres miembros se reparten en tres estructuras donales.

Estructura primera. Dios da el acto de ser a la persona. La persona lo acepta. (Lo primero es aquí el aceptar). Y el Don es precisamente su acto de ser.

Estructura segunda. La persona da a Dios su vida, esperando que sea aceptada. El don es la vida humana o esencia, constituida por la persona.

Estructura tercera. La Salvación o Juicio final. Dios acepta el don, incorporándolo a su Amor. Es lo que llamamos Don-don.

 

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Veamos lo que dice Adam en su punto clave n.42:

 

 

42. En la actividad donativa trascendental (el amar donal) los tres miembros de la estructura donal son: la persona como dar, la persona como aceptar y el don42.

41 «El amar –el dar– y el aceptar son trascendentales personales». POLO, L., Antropología trascendental, I, p. 271.



La estructura donal «ha de completarse con el don, que se encuentra en la esencia del hombre». POLO, L., Antropología trascendental, I, p. 244.

43 ¿Por qué lo primero en la persona humana es el “aceptar”? 43

 .

Lo primero en la persona humana es el “aceptar” porque es una criatura. Su acto de ser es un regalo del Dar de Dios.
 
No olvidemos que la estructura donal de la persona humana se resuelve en tres estructuras. 

La primera es la tríada entre el "Dar" de Dios, el "Don" que hace Dios a la persona de su acto de ser personal y el “aceptar” ese don por parte de la persona humana

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 Veamos lo que dice Adam en su punto clave n.43:

43. La primera tesis acerca del amar donal es ésta: aceptar no es menos que dar. En la estructura donal de la persona humana el aceptar y el dar son trascendentales. Lo primero en la persona humana es aceptar al propio Creador, debido a su carácter de criatura: su ser es el regalo del Dios personal43.
41 Cfr. POLO, L., Antropología trascendental, I, p. 250.

44 ¿Necesita la persona humana de su esencia para completar su estructura donal? 44

 .


Para entender la estructura donal de la persona humana, debemos tener en cuenta que el cuarto trascendental personal, el amar donal, es una tríada amorosa (aceptar, dar, don) que se resuelve en tres estructuras donales:

 

Estructura primera. Dios da el acto de ser a la persona. La persona lo acepta. El Don es precisamente su acto de ser.

Estructura segunda. La persona da a Dios su vida, esperando que sea aceptada. El don es la vida humana o esencia, constituida por la persona.

Estructura tercera. La Salvación o Juicio final. Dios acepta el don, incorporándolo a su Amor. Es lo que llamamos Don-don.

La clave para entender la importancia "esencial" de la esencia, se encuentra en la estructura segunda: la persona debe constituir su don. Dicho de otra manera, debe hacer crecer su vida.

La persona es dar. Y da también a Dios.

No puede dar su ser si no es a través de sus dones esenciales.

 

De ahí que afirmemos que necesita de su esencia para completar su estructura donal.

 

Acepta de Dios, constituye el don, da a Dios.


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Veamos lo que dice Adam en su punto clave n.44:

 

PP44. La persona humana no se limita a la actividad trascendental aceptante, a acoger dones. La persona humana es orientada a dar dones propios. El hombre da dones a su Creador (en tanto que Él es Aceptación divina) a través de las propias facultades esenciales: la persona necesita de su esencia para completar la estructura donal. La persona vehicula el dar personal a través de su esencia.

 

 

Cfr. POLO, L., Antropología trascendental, I, p. 251.


45 ¿Pertenece el don humano al orden trascendental? 45

 .


El don de la persona humana es “esencial”.

 

La persona humana constituye su don como respuesta al Don (su ser trascendental) que Dios le otorga.

 

El don constituido es “esencial”, su esencia.

 

Don esencial que la persona ofrece a Dios, esperando Aceptación.

 

El don de la persona humana será trascendental cuando sea aceptado por Dios (en el Juicio).

 

¿Qué he de hacer para alcanzar la vida eterna?, pregunta el joven.

Cumple los mandamientos.

Este cumplir no es otra cosa que constituir el don esencial.

 


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Veamos lo que dice Adam en su punto clave n.45:

 

La segunda tesis acerca del amar donal es ésta: el don humano no pertenece al orden trascendental, sino que está en el nivel esencial.

Dar dones trascendentales significa crear, donar existencia, y lo hace sólo Dios.

La persona humana es capaz de dar dones esenciales, con lo que el dar humano tiene siempre sentido de devolución: la iniciativa donante primordial arranca de Dios, y al hombre corresponde devolvérsela de acuerdo con su ser y con su esencia45.


45  Cfr. POLO, L., Antropología trascendental, I, p. 250-251; 


SOŁOMIEWICZ, A., “La filosofía del dar divino ad intra y ad extra según Ignacio Falgueras”, en Contrastes. Revista Internacional de Filosofía, 26/1 (2021), pp. 123-137.


46 ¿Qué diferencia existe entre el dar trascendental y el dar puro? 46

 .


Digamos primero que el aceptar, el dar y el don de la persona humana son la tríada amorosa del trascendental personal humano llamado “amar personal”.

 En Dios, el Dar es Dios Padre; el Aceptar es Dios Hijo; el Don es el Espíritu Santo.

 Y ahora respondamos a la pregunta sobre la distinción entre el dar puro y el dar trascendental : el dar “puro” es el Dar de Dios, mientras que el dar “trascendental” puede ser divino o humano.

El dar trascendental (divino o humano) es el ser personal en tanto que iniciativa de la persona para ofrecer dones a otra persona.
 
Es un dar sin perder.
 
El dar trascendental "humano" es la "iniciativa" del cuarto trascendental personal descrito por Polo (el amar donal). Es un dar con reservas, pues siempre podrá dar más.
No pierde, pues podrá seguir dando. Pero “pierde” la ocasión de dar bienes mejores.
 
El dar puro es el Dar trascendental "divino", que da sin reservas, ni pérdidas.
Y con ganancias.
Las ganancias en Dios son la manifestación de su Gloria.
El crecimiento de Dios es distinto que el nuestro. Es más que crecimiento. Es el Origen del crecimiento. Algunos le llaman hípercrecimiento.

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Veamos lo que dice Adam en su punto clave n.46:

"El dar trascendental es dar sin perder, la actividad superior al equilibrio de pérdidas y ganancias. 

El dar trascendental puro es el Dar divino que da sin reservas ni pérdidas y con ganancias. Las ganancias en Dios no son crecimiento, sino híper-crecimiento".
 
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Pueden ustedes saber más yendo a:

-“Aclaraciones sobre y desde el dar" de don Ignacio Falgueras.

- pp 51-82 de J.A García González en “Antropología y trascendencia”.

- Studia Poliana, 21 : Beto Vargas “El crecimiento del ser personal”.

- p.229 de “Filosofía y economía” de Polo.
.


47 ¿Es la persona humana un dar puro? 47

 .


La naturaleza del hombre es limitada y siempre puede crecer (eso es precisamente su esencia).
De ahí que el dar humano da solamente lo que su naturaleza le permite. 

Aunque sean inseparables, la esencia siempre puede crecer más. La persona, en tanto que amar donal que es, da, pero no es solamente dar, da algo.
Ese algo limita el dar.
No podemos dar todos los bienes que podríamos dar.
Amar, amamos.
Amamos el Bien.
Pero no damos todo lo que podríamos dar.

 
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Veamos lo que dice Adam en su punto clave 47:
 
La persona humana no es un dar puro pues sería Dios.
El dar trascendental humano siempre es un dar con pérdidas.
Y tiene su coste a nivel de la naturaleza del hombre.
 
El amar donal siempre requiere en esta vida alguna renuncia: la renuncia de bienes inferiores para el Bien mayor.
 
De esto habla don Ignacio Falgueras en Studia Poliana 15, 69-108 “El dar, actividad plena de la libertad trascendental”.


¿Cuándo el dar personal humano es un dar “trascendental”? 48

 .




Veamos lo que dice Polo:

“Lo que el hombre otorga es insignificante. Pero la aceptación divina dota a la ofrenda humana de un valor superior al que de suyo tiene. Por eso, aceptar es el refrendo del don humano, sin el que no significaría apenas nada” (Antropología trascendental, I, p.251)

 

Y Adam Solomiewicz en el punto 48 de su comunicación alCongreso poliano de 2021 dice:

El dar personal humano es dar trascendental verdadero en virtud de su referente: el Dios personal que lo acepta.

El Aceptar divino otorga el valor trascendental al don humano según su infinita Bondad y Misericordia. La persona humana no es capaz de darse, pero se da en Dios.

 

Y yo añado:

El don de la persona humana es esencial.

Es “manifestación” de la persona que somos, otorgamiento de la parte de la persona que somos.

Pero si la Aceptación divina se suma, entonces es, al mismo tiempo, sin confusión y sin separación, trascendental.

Es un don-Don o un Don-don.


¿Es la antropología poliana un mero humanismo? 50


 .
No.
La persona humana sólo se puede comprender en tanto que es relación en orden al Dios personal.
Por eso la antropología trascendental poliana no se justifica como un mero humanismo, sino como teandrismo.
 
En Dios la persona humana es elevada y hasta divinizada.
 
Polo dirá: 
«Tras hablar de la antropología clásica, que es constitucional, de la moderna, que es dinámica, y de la reciente, de cuño existencialista, que es trágica, porque no logra dotar de sentido al dolor humano, habría que abordar una antropología teándrica, para resolver suficientemente este problema». POLO, L., Epistemología, creación y divinidad, p. 264.
 
Asíse expresa Adam Solomiewicz en el punto 50 de su comunicación al Congreso poliano de 2021.
Aquí está el enlace : https://www.leonardopolo.net/wp-content/uploads/2021/12/MP73-6.pdf


50 ¿Cómo distinguir lo natural de lo sobrenatural? Adam 50

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Veamos primero el punto clave 50 de la comunicación de Adam al Congreso poliano de 2021 :

50. El co-acto de ser personal es una existencia elevada (en comparación con el acto de ser del universo físico es una existencia ampliada por dentro: co-existencia).

Sin embargo, esta elevación creacional  no es la única elevación del ser humano: la elevación como relación en el orden del Origen ha de distinguirse de la elevación sobrenatural.

 

La distinción entre las dimensiones trascendental y sobrenatural humanas es real: lo trascendental humano equivale al co-acto de ser personal y lo sobrenatural es su crecimiento o intensificación.

cfr. Polo, L., “La persona humana como relación en el orden del Origen”, p.192

 

Así se expresa Adam Solomiewicz en el punto 50 de su comunicación al Congreso poliano de 2021.

Aquí está el enlace : https://www.leonardopolo.net/wp-ontent/uploads/2021/12/MP73-6.pdf

 

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Veamos ahora mi opinión, pues pienso que hay que aclarar mejor lo que significa “intensificación” cuando hablamos de lo sobrenatural:

 

Existe un consenso sobre el sentido de lo sobrenatural. Sería una nueva elevación (distinta de la natural) por la que participamos de la Vida íntima de Dios.

 

Pero tendríamos que preguntarnos ¿es que el  crecimiento irrestricto hacia la Unidad (elevación natural), no es ya participación de la Vida íntima de Dios?

 

El crecimiento personal, natural, trascendental, del que venimos hablando es, a mi parecer, Vida divina, pues crecemos en Dios, Vida íntima de Dios.

 

Para mostrar “lo sobrenatural”, el nuevo don, en lugar de enfocarlo como “intimidad”, propongo caracterizarlo como una “anticipación” del encuentro definitivo con Dios.

 

La noción de sobrenatural surge de una “nueva” intervención divina en orden a la salvación.

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Sin olvidar que Polo habla de cuatro niveles de lo “sobrenatural”.

 

El nivel más bajo es el milagro: intervención divina en orden a la salvación.

 

El nivel superior siguiente es la gracia santificante: nueva intervención divina que considero una “anticipación” de la vida que viviremos en el Cielo.

 

Es una anticipación de la salvación, del encuentro definitivo con Dios.

 

El nivel superior siguiente es la Encarnación.

Y el nivel más alto es la Iglesia. Familia de Dios. Templo de Dios : nueva intervención divina que adelanta nuestra Vida en el Cielo