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¿A qué podemos llamar « obediencia trascendente» ?

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Me atrevo a decir que existe una ley divina que podemos llamar obediencia trascendente.

Consiste en que el Don del Aceptar divino se convierte en Dar.
 
El co-ser personal humano también.
 
Cuando la persona acepta el Don que es, (el Don de Dios), ese Don se convierte, en ella, en dar.

Y busca su don esencial, para darlo.
 
Y el para “darlo a Dios” es la obediencia trascendente que llamamos humildad.
 
El problema vendrá de la libertad en su extensión esencial.
Libremente buscamos el don que debería ser para Dios.
Digo “debería” porque trascendentalmente, al ser libres, las personas somos capaces de desobedecer.
Esta maldita capacidad es lo que llamamos caída trascendental. Es nuestra comunión original con el demonio.
 
María fue preservada de esta caída por su comunión con la Verdad.
Dios miró la Humildad de su sierva.

Su aceptar el Don se hace Carne.


¿Qué es la potencia obediencial en el ascensor acristalado?

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La potencia obediencial de nuestro ser es el estar abiertos a aceptar más donación (potencia obediencial activa), que no es otra cosa que el estar vivo en el ascensor.
Es el Don de Dios que tiene en cuenta la respuesta humana y esa respuesta, libre, se manifiesta como "disposición", esencialización. Es el Don-don.
 
No “estar dispuesto”, sino “disponer”.
Si el yo no otorga, no habrá entrega. Habrá Don de Dios, pero no habrá Don donado por la persona, sino frustrado.
 
La pura actividad libre y donal que atribuimos al crecimiento "personal" puede ser así asimilada a la respuesta a la vocación, la respuesta al destino, dicho de otro modo, el destinarse.
 
Gracias al mito del ascensor acristalado podemos entender el crecimiento de la persona humana.


¿Cuál es el verdadero sentido de la libertad?

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La obediencia.
Añadirse libremente.
Ser además.
 
La palabra clave de la antropología no es la "libertad", sino además.
 
Benedicto XVI la denomina obediencia.