Mostrando entradas con la etiqueta 01.00.02 dar trascendental. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 01.00.02 dar trascendental. Mostrar todas las entradas

46 ¿Qué diferencia existe entre el dar trascendental y el dar puro? 46

 .


Digamos primero que el aceptar, el dar y el don de la persona humana son la tríada amorosa del trascendental personal humano llamado “amar personal”.

 En Dios, el Dar es Dios Padre; el Aceptar es Dios Hijo; el Don es el Espíritu Santo.

 Y ahora respondamos a la pregunta sobre la distinción entre el dar puro y el dar trascendental : el dar “puro” es el Dar de Dios, mientras que el dar “trascendental” puede ser divino o humano.

El dar trascendental (divino o humano) es el ser personal en tanto que iniciativa de la persona para ofrecer dones a otra persona.
 
Es un dar sin perder.
 
El dar trascendental "humano" es la "iniciativa" del cuarto trascendental personal descrito por Polo (el amar donal). Es un dar con reservas, pues siempre podrá dar más.
No pierde, pues podrá seguir dando. Pero “pierde” la ocasión de dar bienes mejores.
 
El dar puro es el Dar trascendental "divino", que da sin reservas, ni pérdidas.
Y con ganancias.
Las ganancias en Dios son la manifestación de su Gloria.
El crecimiento de Dios es distinto que el nuestro. Es más que crecimiento. Es el Origen del crecimiento. Algunos le llaman hípercrecimiento.

------------------
Veamos lo que dice Adam en su punto clave n.46:

"El dar trascendental es dar sin perder, la actividad superior al equilibrio de pérdidas y ganancias. 

El dar trascendental puro es el Dar divino que da sin reservas ni pérdidas y con ganancias. Las ganancias en Dios no son crecimiento, sino híper-crecimiento".
 
-------------------------------------
Pueden ustedes saber más yendo a:

-“Aclaraciones sobre y desde el dar" de don Ignacio Falgueras.

- pp 51-82 de J.A García González en “Antropología y trascendencia”.

- Studia Poliana, 21 : Beto Vargas “El crecimiento del ser personal”.

- p.229 de “Filosofía y economía” de Polo.
.


¿Cómo es creciente el acto de ser de la persona humana?

 .


Silvia Martino ha tenido la amabilidad de enviarme la respuesta de nuestro profesor Juanfer Sellés en el coloquio de las Jornadas Universitarias sobre Leonardo Polo de este año 2023.

Deja muy claro que el acto de ser personal es constitutivamente creciente.

Si nos limitamos a “pensar” el acto de ser, lo detenemos y ya no le conocemos realmente.

Cada uno somos crecientes hacia Dios.

Cada uno somos únicos hacia Dios.

Dios eleva a la persona sin cesar, la abre a su Intimidad, para que entremos en ella siempre además.


¿Qué es el dar trascendental y qué es el dar puro?

 

El dar trascendental (divino o humano) es el ser personal en tanto que iniciativa de la persona para ofrecer dones a otra persona.

 

El Dar trascendental divino es el dar “puro”. No es otra cosa que el Dar de Dios.

 

El dar trascendental “humano” es una de las dimensiones de la tríada amorosa del cuarto trascendental personal descrito por Polo. Concretamente es la iniciativa de la persona humana tras ser creada por Dios. No es un dar puro pues es un dar con reservas, pues siempre podrá dar más.

 

Sin embargo, es un dar sin perder.

 

“Pierde” la ocasión de dar bienes mejores, ya que da solamente lo que alcanza y quiere. Pero no pierde, pues podrá seguir dando.

No debemos confundir el Dar trascendental divino con el dar personal humano

 

El “dar” en la Antropología poliana puede ser el Dar trascendental divino o el dar trascendental humano.

 

Llamamos Dar trascendental divino, al acto de ser supremo, o Dar puro. La Actividad más alta, que estudiamos principalmente en la etiqueta 1.0.2 dar trascendental.

 

El dar trascendental humano es uno de los miembros del radical "amar donal" o amar personal humano que estudiamos en la etiqueta 5.5.3.

 

En el amar personal humano, es una tríada amorosa. Distinguimos tres miembros:

- la persona como aceptar

- la persona como dar

- el don de la persona.

 

Sin embargo, los tres miembros se reparten en tres estructuras donales:

Estructura primera. Dios Da el acto de ser a la persona. La persona lo acepta. (Lo primero es aquí el aceptar. Y el Don de Dios es precisamente el acto de ser de la persona creada).
Estructura segunda. La persona da a Dios su vida, esperando que sea aceptada. El don es la vida humana o esencia, constituida por la persona.
Estructura tercera. La Salvación o Juicio final. Dios Acepta el don, incorporándolo a su Amor. Es lo que llamamos, desde entonces, Don-don.

 

Por otro lado, reservamos la noción de "Dar trascendental divino", a la actividad trascendental divina, acto puro, dar puro, de la que proceden todas las actividades.


¿Cuál es el modo correcto de entender la omnipotencia?

 .


El modo correcto de entender la omnipotencia es en términos de donación.
 
Ser omnipotente es dar ad extra puramente, sin pérdidas ni condiciones limitantes.
 
No se trata de que Dios pueda hacer todo, sino que Dios es el Origen de todo.
 
"Todo es posible para Dios" Mt 19, 26
"Nada es imposible para Dios" Lc 1, 37
 
El hacer divino no está regido por la posibilidad, pero tampoco por la necesidad, ni por la contingencia lógicas.
 
"Lógicamente" intentamos comprender lo que sucede necesariamente (la piedra cae) o contingentemente (y me aplasta).
Es posible que una piedra me aplaste.
Y también es posible que no me aplaste.
 
El hacer de Dios está por encima de toda posibilidad.
Es un dar trascendental puro, que hace que las cosas sean posibles o imposibles.
 
Todo es posible: lo posible y su opuesto.
Nada es imposible: Dios es el que da el ser a lo imposible. El Origen de la imposibilidad es también Dios.

 

 Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.57. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

 


¿Qué es la operosidad del amor?

.

La operosidad del amor es lo que el amar de una persona añade a sus obras.
 
¿Por qué el hombre puede trabajar? En primer lugar diremos que la capacidad de trabajar se resume en el hecho de que el hombre tiene manos. Gracias al “tener” podemos obrar.
 
Para actuar, para servir, debemos antes poseer: los materiales, los instrumentos, la técnica, la ciencia, la virtud. Necesitamos tener a todos los niveles.
 
Pues bien, al trabajar, cada quién se añade a sus obras, con un tipo de generosidad desligada del tener.
 
Es un otorgamiento íntimo  que acompaña, y antecede, al obrar.
 
Además de operar, el amor es "operoso".

 

 Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 131.2

¿Tiene el canto nuevo un carácter "operoso"?

.


La operosidad es lo que el amar de una persona añade a sus obras.

Polo califica de "operoso" el actuar humano, al advertir que la persona, que está en su origen, acompaña el obrar con su canto.

La persona canta cuando otorga su amor.

Desde su ápice divino, el don del amor es "operante"

Tomás de Aquino entiende la creación como la donación del ser.
La criatura no es una parte de Dios (Dios no tiene partes), sino realidad otorgada.

La filosofía cristiana descubre que el otorgamiento es tan radical como la realidad.

Crear de la nada no es fabricar o producir algo de una materia preexistente. Es innovar, dar el ser, pues no hay nada que presuponga la criatura.

Y bien, cada persona, al otorgarle Dios la capacidad de dar, acompaña, si quiere, sus obras con su canto.

Su actuar es, digámoslo así, operoso.

La operosidad es lo que el amar de una persona añade a sus obras.


Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 131



 .

47 ¿Es la persona humana un dar puro? 47

 .


La naturaleza del hombre es limitada y siempre puede crecer (eso es precisamente su esencia).
De ahí que el dar humano da solamente lo que su naturaleza le permite. 

Aunque sean inseparables, la esencia siempre puede crecer más. La persona, en tanto que amar donal que es, da, pero no es solamente dar, da algo.
Ese algo limita el dar.
No podemos dar todos los bienes que podríamos dar.
Amar, amamos.
Amamos el Bien.
Pero no damos todo lo que podríamos dar.

 
-------------------------
Veamos lo que dice Adam en su punto clave 47:
 
La persona humana no es un dar puro pues sería Dios.
El dar trascendental humano siempre es un dar con pérdidas.
Y tiene su coste a nivel de la naturaleza del hombre.
 
El amar donal siempre requiere en esta vida alguna renuncia: la renuncia de bienes inferiores para el Bien mayor.
 
De esto habla don Ignacio Falgueras en Studia Poliana 15, 69-108 “El dar, actividad plena de la libertad trascendental”.


¿Qué caracteriza a la persona?

 . 

Lo que caracteriza a la novedad personal es el "dar" trascendental.
 
Sin embargo, no debemos olvidar que la persona humana no es un dar trascendental puro pues tiene reservas, siempre puede dar más.
 
El dar trascendental puro es Dios
 
Pero la novedad de cada persona, divina o humana es el dar. El dar sin perder.

¿Qué es lo trascendental?

.

A lo primero se le puede llamar lo trascendental. 

Lo primero es el ser.

Lo trascendental es el “ser”.

 --------------------------

Lo primero es el ser, pero el ser "se dice de muchas maneras".

Por ejemplo, no es lo mismo el "ser" que la "esencia" (aunque la esencia también es ser). La esencia no es trascendental.

-----------------------------------

Lo trascendental es el “acto de ser”. 

Lo primero es el "acto de ser", pero no es lo mismo

- el acto de ser Originario (Dios),

- que el acto de ser personal,

- o que el acto de ser del universo.

 

Lo trascendental se dice, pues, al menos de tres maneras.

 

En Antropología poliana distinguimos entre el acto de ser del universo y el acto de ser de la persona humana (que es libre).

De ahí que quepan dos consideraciones de lo trascendental según hablemos del universo o de la persona.

-------------------------------------

Estrictamente, lo trascendental es el acto de ser de Dios, el dar puro. 

 El dar puro es Dios.

 

Pero el acto de ser personal humano y angélico es también un dar trascendental.

 El acto de ser del universo es trascendental pero no es un dar, pues no es libre.

 

 Para saber más:

Etiqueta 5.2.0   Los Trascendentales

Etiqueta 5.2.0  Trascendentales metafísicos

Etiqueta 5.5.0  Trascendentales personales

Etiqueta 1.0.3  Trascendentales supremos

 

Etiqueta 1.0.2   Dar trascendental

¿Cómo se enriquece nuestro entendimiento de la congruencia de la Trinidad?

 .
Nuestro entendimiento de la congruencia de la Trinidad se enriquece si entendemos lo que significa dar sin reservas.
 
 
"Dar sin reservas" es la anulación en Dios del amor a sí mismo.
 

El Padre no se complace en sí mismo, ni tampoco el Hijo, sino el Padre en el Hijo (Mt 3, 17) y el Hijo (Jn 15, 11) en el Padre (Jn 4, 34); y el Espíritu Santo, que es el amor, no se ama a sí mismo, sino que es el gozo que se goza en el Padre y en el Hijo, de los que procede.
 
El dar es interpersonal.
 
 
 
En la etiqueta 2.11.1 hablamos de la "congruencia", noción poliana para designar que lo conocido es "congruente" con el conocer. Existe coincidencia y separación entre el conocer y lo conocido.
El conocer más alto será aquél en que más coincidan método y tema.
Dios es Idéntico.
Pues bien, las Personas divinas, al no dejar resquicio para pensar en sí, al ser un "dar sin reservas" son congruentemente Idénticas, sin dejar de ser Tres.
 
 
 
Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.62.3 y nota 42. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.


Cuanto más alto es el "dar" menos se pierde

.
Si doy euros, los pierdo.
Si doy un consejo, me mejoro.

Mi dirección email es "donnersansperdre": "dar sin perder", que es el dar más alto.
Es el dar divino.

 .

¿Qué es lo trascendental?

.
A lo primero se le puede llamar lo trascendental.

Lo primero es el ser.

Lo primero es el ser, pero el ser "se dice de muchas maneras".

No es lo mismo el "ser" que la "esencia" (aunque la esencia también es ser).

Lo primero es el "acto de ser", pero no es lo mismo
el acto de ser Originario (Dios),
que el acto de ser personal,
o que el acto de ser del universo.

Lo trascendental se dice, pues, de muchas maneras.

Estrictamente, lo trascendental es el dar puro. (Ver etiqueta 1.0.2 Dar trascendental)





Para saber más:
Etiqueta 5.2.0   Los Trascendentales
Etiqueta 5.2.0  Trascendentales metafísicos
Etiqueta 5.5.0  Trascendentales personales
Etiqueta 1.0.3  Trascendentales supremos

Etiqueta 1.0.2   Dar trascendental
.

¿Qué es lo trascendental a la altura de nuestro tiempo?

.

Lo trascendental, a la altura de nuestro tiempo, es el dar puro.

Necesitaremos cada vez más al Espíritu Santo.



Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9.

 .

¿Qué es el dar supremo o dar puro?

.


El dar supremo o dar puro es el dar más alto, el dar trascendental divino. Dios.

El dar es tanto más puro cuanto más lleva consigo gratuidad y libertad.
Un perro puede dar un mordisco, pero lo da obligado por su instinto y con el interés de defenderse.

El dar puro es una actividad personal, pues sólo las personas pueden dar libremente y gratuitamente.

Otra característica inherente a las donaciones personales más profundas (como son la transmisión de la vida, del conocimiento o del amor) es que son sin pérdida. No se pierden ni disminuyen al comunicarlas.

El dar trascendental es la actividad perfecta.
Es el dar como persona. 
Aunque el dar de las personas "humanas", siendo trascendental no es puro. El de los ángeles tampoco pues siempre podremos dar más.

¿Y el Dar supremo o dar divino?
El Dar supremo no es una actividad distinta del ser, entender y amar supremos.
Es Dios.

El dar pleno o puro es la integración de tres ingredientes personales, el donante, el aceptador y el don, que en el Dar supremo son las actividades supremas, aquéllas que son sin pérdida: ser, entender y amar.

En efecto, cuando se da el ser (los padres que dan la vida) no se pierde el ser; cuando se enseñan las matemáticas, no las perdemos y cuando damos nuestro amor, ganamos amor.

Los tres ingredientes del Dar supremo son pues tres actividades sin pérdida: la actividad suprema donante (ser), la actividad suprema acogedora (entender) y la actividad suprema sobrante (amar).

El Dar supremo es lo común a esas tres actividades supremas, mejor dicho, el Origen de las tres actividades, que no es otra cosa que la comunión o congruencia real de las tres actividades incondicionales o supremas.

El ser da, el entender da, el amar da.



Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.58.4 y 53.2. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

 .

¿Cuáles son los ingredientes del dar?

.
Los tres ingredientes del dar trascendental son:
- la iniciativa,
- el aceptar y
- el don siempre sobrante.





Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de I. Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9.

 .

¿Cuáles son los tres momentos del dar?

.
En el dar puro se integran sus tres momentos: la iniciativa, la aceptación y el don.

Un dar sin aceptación no llega a serlo.
Una aceptación sin la iniciativa previa de un donante, es una aceptación de nada.
Y un dar sin don sería vacuo.

El dar pleno y puro es la integración de tres ingredientes personales: la iniciativa donal, la aceptación donal de la iniciativa, y el don.

El dar puro es libertad sin condiciones, sin precedentes.

De tal modo que no es posible que esa libertad sea limitada por nada.

El dar puro no puede no dar.

Dios no puede dejar de amar.









Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.56.2. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

 .

¿Cuándo es el dar "puro"?

.
El "dar es puro cuando es un dar sin reservas, o sea,
si en él todo es dar.

Si no deja nada sin dar.






Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.66.3. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.
.

¿Por qué la intimidad no es un ámbito cerrado?

.
La intimidad no es un ámbito cerrado porque la persona (el ser que es intimidad) es un ser donal.

Intimidad equivale a "dar" y es por lo tanto trascendentalmente libre al poder dar (si quiere). Si no fuera libre no podría dar, pues sería un mecanismo instintivo, un power point ya programado.

Sin embargo, asómbrense, el dar "trascendental" no requiere el tener.

En rigor, no es acertado decir que sólo se da lo que se tiene.

Me explico: hay un dar que es simplemente aceptar.
La iniciativa del dar es, claro está, un dar.

Pero a nivel trascendental, el "dar" se frustraría sin el "aceptar". (No así a nivel esencial, pues a veces podemos encontrarnos con gentes que nos rechazan, y sin embargo nuestro dar no se frustra porque nada se pierde en Dios).

El "dar" trascendental sí que es siempre dual con el "aceptar".

Esta dualización es mutuo enriquecimiento, anterior al tener.

Es un enriquecimiento trascendental, que nunca se detiene. (La actividad de Dios no cesa, Dios sigue actuando).
Si el don se detuviera, si fuera algo fijo o determinado, la intimidad se cerraría al realizarse u al otorgarse el don. Se acabó la fiesta tras la repartición de regalos. Se acabó el pastel.

No ocurre así a nivel trascendental. La intimidad dualizada de las personas está siempre abierta.

Y es precisamente la dualización la que impide la cerrazón puesto que el miembro superior (el Origen) es fuente inagotable.








De esto habla Polo en Antropología Trascendental I, p. 208, 5.


Para saber más sobre:

el dar trascendental……….etiqueta 1.0.2
.

¿Cuál es el maleficio que introdujo la filosofía de Ockham?

.
Ockham suplanta los trascendentales (las ultimidades) por los modos lógicos.

Y al mismo tiempo separa el mundo práctico en este valle de lágrimas, de otro mundo divino (que sería objeto solamente de una fe religiosa). Ockham introduce en la historia el maleficio de la dicotomía. La lógica nos sirve para vivir y la fe para salvarnos.

Pero la lógica no es una ruta separada de la Realidad. Nuestros pensamientos y los nombres que damos a las cosas están regidos, más adentro, por el dar (la actividad).

Todo lo que somos y tenemos son dones de Dios. La lógica también. Y la actividad de Dios es donación pura.

El dar puro de Dios es una actividad de un orden superior al gobernado por los modos lógicos (lo necesario, lo posible, lo contingente, lo imposible, lo opuesto).

Y es en esa actividad superior donde descubrimos, insertados, los trascendentales personales. Que son "además". Actos. Propiedades puras (sin potencia) del ser y no nombres o etiquetas del "mundo" material.

Eso no quiere decir que los modos lógicos no nos sirvan para comprender el orden causal físico. Nos sirven. Como nos sirve el ordenador. Pero no son trascendentales. Están marcados por la potencia.

Para desactivar el maleficio de Ockham debemos encontrar el modo de enlazar pensamiento y realidad.
La Antropología trascendental poliana propone que la realidad  de cada persona "manifiesta" en el tiempo el pensamiento. Somos "espíritu en el tiempo".

Los trascendentales personales son "actos" que se manifiestan lógicamente en el tiempo.

Y esos "actos" son actividad, dar. Abiertos por Dios, el Dar puro.
En la donación pura no hay antecedentes ni condicionantes. No hay potencia.

Si planteamos lo primero (lo último) como Ockham, estamos pensando a Dios con una "lógica" humana. Y entonces Dios no se nos mostrará nunca, pues cuando pensamos a Dios estamos pensando nuestros pensamientos. Acabaremos en el agnosticismo.

Y lo que es peor, al empeñarnos (porque la fe nos lo exige) en demostrar a Dios, lo pensamos como si Dios fuera una voluntad que decide arbitrariamente entre las posibilidades existentes.

Entonces hay un enfrentamiento entre Dios y las criaturas. ¿Por qué a mí me has hecho cardo y a ella rosa?

La lógica divina no se anda con esas disquisiciones. Es dar puro. Todo lo que crea es bueno.

Es una iniciativa amorosamente aceptada y amorosamente sobrante, que hace las delicias del cardo y de la rosa.
Dios sabe más en su tríada de amor.

Cuando no se entiende el dar puro se recurre a la magia y al mito como sabiduría para entender el mundo. O se apela a la fe ciega.

Es lo que advierte Pablo de Tarso a Timoteo: se vuelven a las fábulas antiguas (2 Tm 4, 4).

Dios está por encima de los modos lógicos humanos, uno de los cuales es la posibilidad. Pero no lo está al modo de Ockham, separado.

Dios no crea caprichosamente, sino por amor. Da sin reservarse nada. Da a su Hijo. Nos introduce en su Vida, ya, al crearnos. Somos Hijos.







Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.58.2 Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
.