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¿Cuál es la virtud ética primaria?

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La prudencia.

La prudencia es una virtud de la inteligencia.
Llamamos dianoéticas a los hábitos o virtudes de la inteligencia.
Las otras virtudes son hábitos de la voluntad.

La vida humana debe crecer. Eso es la ética, el arte de conducir la vida a la felicidad.

El hombre necesita primariamente de la inteligencia para saber qué debe hacer en cada momento.

La prudencia es la virtud intelectual que marca el enlace de la inteligencia con la conducta práctica.
La persona humana debe dirigir su conducta.

Actualmente la prudencia está desacreditada o más bien descuidada. Aunque es evidente que cualquier hombre de acción, y sobre todo un hombre de gobierno, la está utilizando constantemente: está viviendo la prudencia en el manejo de sus asuntos.

Sin prudencia no se subsiste.

La prudencia está en el arranque de la ética.



De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 51.3

Hablamos del arranque de la ética en la etiqueta 9.1.0

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¿Se parece el hábito a lo que suele llamarse "experiencia de la vida"?

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Sí.

La experiencia de la vida le hace a uno capaz de darse cuenta de cómo tienen que ver entre sí los acontecimientos.

Es un "refuerzo" de nuestro modo de conocer que amplía el ángulo visual.

El hombre prudente no es el apocado, sino el que descubre oportunidades y alternativas gracias a la experiencia adquirida.

La experiencia de la vida, cuando está bien coordinada, es un hábito noético-práctico llamado frónesis (prudencia).

La madurez sabe conjuntar, superando el mirar a través de un canuto, sin dejarse llevar por estímulos deslavazados.

El hombre prudente contextualiza.
La prudencia es una forma práctica de visión global.

El hábito bueno da al sabio la profundidad de su mirada. La altura del águila. Su planear veloz.



Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.66

Para saber más sobre la visión global ver la etiqueta 1.17.0

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¿Es prudente el animal?

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Me divierte ver, desde mi ventana, la "prudencia" de los pájaros que, antes y después de comerse una hormiga, levantan la cabeza, vigilantes, para detectar los peligros.

Y el leopardo tiene un comportamiento verdaderamente felino.

Pues bien, su prudencia no es exactamente prudencia, sino un dejarse llevar por el instinto. No conducen su vida, los animales.

Gracias a la imaginación, como computadoras, realizan "argumentaciones" condicionales (digitales), del tipo: si A, B.

El conocimiento "sensible" que tiene un animal no es más que una fase de su comportamiento. Los animales no pasan de tener imágenes, asociaciones.

No son prudentes, pues no son ellos los que dirigen sus vidas.


De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 51.4

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¿Cómo crece la prudencia en el ser humano?

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Estableciendo conexiones permanentes entre ideas "universales".

Las conexiones neuronales en el cerebro de los animales determinan ciertos "razonamientos" condicionales (de tipo digital: si A, B) que dirigen su comportamiento.

Pero los animales no poseen ideas universales.

Primero porque no pueden "poseer", no son un quién exterior a su cerebro capaz de "tener".

Y también porque no pueden pensar "constantes" que se puedan comparar con otras.

Una idea universal es un objeto pensado, suficientemente estable para que al compararlo con otro pueda atribuirse a la conexión un carácter permanente.

Ejemplo: "esto" es agua. Las notas de la idea "agua" valen por sí autónomamente. No necesito pensar el fuego para saber que "esto es agua".
Un chimpancé puede llegar a apagar el fuego con el agua de un cubo. Pero nunca sabrá que "esto es agua".

Pues bien, la prudencia exige, sin duda, tener en cuenta los razonamientos condicionales, como los animales, pero añade la conexión de ideas, constituyendo una especie de sistema, una estructura compleja.

Aprendo, con la experiencia, a ser prudente.



De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 51.4
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