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Don Leonardo, ¿qué es el sentido personal?

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Mª Victoria Cadavid contó durante el Congreso Mundial poliano de 2021 que el profesor Sellés la llevó a casa de don Leonardo y aprovechó la ocasión para preguntarle qué es el “sentido personal”, objeto de su tesis.
Polo le dijo que ella lo sabía bien: Jesucristo.
 
Así se aclara una vez más que nuestra Réplica es el Hijo. El sentido de mi vida es ser hijo en el Hijo.
Mi réplica de la Réplica.
 
Mi sentido personal es ir hacia mi réplica en la Réplica.
 
Mi sentido personal es ser además.

Aquí viene muy bien la preposición "hacia" que expresa la aproximación y la dirección.
La persona humana se aproxima. Es la réplica que se aproxima y va hacia la Réplica.

¿Por qué el nacer de Dios me exonera de réplica?

 


Porque tengo la Réplica dentro : soy hijo en el Hijo. Mi Réplica es el Hijo.

Y también tengo Réplica fuera : La Santa Humanidad de Jesús.

¿Qué es el encontronazo?

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Polo llama "encontronazo" al encuentro con la Verdad. Con mi verdad personal.

Es encontronazo porque no es un encuentro con una verdad cualquiera, por útil que sea, sino alcanzar lo mejor que nos puede pasar: el desvelamiento de nuestro ser personal que coincide con el origen de la libertad.

Es el primer amor, el enamoramiento que nos lanza a cantar.

Encontrar esa verdad es enamorarse. Es un acto inmenso, un acontecimiento enorme que dará sentido a toda nuestra vida. A partir del encontronazo sabemos cuál es nuestro encargo, el camino de nuestra verdad.

No se trata de un simple encuentro con el dinero que nos faltaba para hacer el viaje. No es la alegría de terminar de escribir un libro. Aquí estamos ante un "encontronazo", lo inesperado, lo que está fuera de toda utilidad. Es la fuente de mi futuro.

Con el encontronazo la libertad se pone en marcha, traspasa la verdad, cantándola. Mi libertad es mi canto. Sin interés.

En la verdad todo el hombre retiembla.

Por eso suelo decir que el encuentro es un encontronazo.





Para saber más pueden ustedes leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, p. 201.3

Etiqueta 5.2.1 la verdad y su encuentro;
Etiqueta 5.2.1 la verdad.
Etiqueta 1.1.2 libertad
Etiqueta 5.5.4 libertad personal
Etiqueta 15.0.0 Polo genial

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¿Quién es la Réplica?

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La Réplica es el Verbo de Dios, la Segunda Persona de la Trinidad. Imagen perfecta, Réplica de Dios Padre.
 
Mi réplica es mi referente personal que me invita a ir hacia la Réplica.
La Réplica vive en mí, atrayéndome.
 
Mi vida eterna será ser con mi réplica hacia la Réplica.

Es mi Réplica de Dios.

Ideas sacadas de “La noción de Réplica según Polo” de Juan Fernando Sellés en

 Miscelánea poliana nº 67 

http://www.leonardopolo.net/docs/MP67-D.pdf

 

Se puede consultar también la página correspondiente en este blog.



¿Qué es la pura humildad?

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La pura humildad es la transparencia de no pensar en sí.
 
María no se plantea el "problema" de la réplica, el problema de saber quién es. (Entre otras cosas porque la réplica no es ningún problema, más aún, es la fuente de nuestra vida).
 
De ahí que podamos hablar de la dormición de la Virgen. Ella está dormida.
 
La incertidumbre de la muerte viene de no saber cómo despertarse. El que duerme, en cambio, sabe que despertará.
 
Pero téngase en cuenta que el estado de durmiente pleno en esta vida, no es un estado de inconsciencia, sino al contrario, el estado de plena conciencia.
 
No es el estado de hombre dormido del que hablaba Aristóteles, que está en potencia de despertarse, pero que está dormido.
 
En la Virgen dormir es más vital que despertar. Está creciendo.
Su dormir es el no preocuparse de su ser, de su réplica. No tiene necesidad de abandonar el límite mental. (Lo abandonó desde su concepción inmaculada).
 
Ella vive sumergida en este mundo (pleno) que es la Voluntad de Dios. Es una plenitud de vitalidad, fruto de sus entrañas. Es la Vida.
 
De ahí que digamos que está dormida al más allá. Vive abandonada.
Y al mismo tiempo, plenamente despierta para hacer lo que Dios quiere.
Así se describe la pura humildad.
 
También podría decirse que la Virgen se ignora a sí misma porque nunca se plantea el problema de la réplica o la réplica como problema, sino como gratitud.
 
Nosotros buscamos saber quiénes somos y buscamos que nuestro don, nuestra vida, sea aceptada. (Lo sabremos en el momento del tránsito, que es la muerte).
María muere antes (con su Hijo) voluntariamente al pie de la Cruz.
 
María se duerme. Vive dormida.
Vivir dormidos es la pura humildad.
 
María, la Mujer, tiene resuelto ese problema de antemano, pues es la Esposa del Espíritu Santo y Reina de la creación.
 
 
 
 
 
De esto habla don Leonardo en su libro póstumo "Epistemología, creación y divinidad" VII. 8 El Espíritu Santo y la Virgen.
 
Etiquetas:
1.11.0 mujer;
12.10.0 María;
5.13.2 humildad;
10.0.0 muerte;
5.4.2 réplica.


¿Qué significa que la persona humana sea relación, subsistente en el orden del Origen?

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La persona es relación en el orden del Origen.

No es una relación subsistente a secas, porque la Relación subsistente es la Persona divina.

De ahí que digamos que la persona es relación, subsistente en el orden del Origen).

 

No significa relación que “subsiste” (eso son las Relaciones divinas) sino que la persona subsiste hacia (“hacia” es aquí “en el orden”) del Origen (hacia Dios).

 

Persona es una relación cuya subsistencia depende de Dios, en tanto que libremente “rebrota”, crece hacia Dios.


¿Por qué empleamos la preposición “hacia” para indicar la persona humana?

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Le preposición “hacia” expresa la aproximación y la dirección.
 
Es muy apropiada para entender que la persona humana es ser “hacia”.
 
La persona humana es la réplica en la Réplica, es la réplica que se aproxima y va hacia la Réplica que es el Hijo.

La persona humana es hija en el Hijo.

Es “hacia”.

¿Es mi réplica un otro semejante?

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A partir de las intenciones de la inteligencia y de la voluntad podemos explicar quién es mi réplica.

En efecto, la intención de la inteligencia es intención de semejanza y la intención de la voluntad es intención de otro.

Recuerden que el bien es "lo otro que el ser".
Y no olviden que "lo otro que el ser" significa "lo que será".

Pues bien, no sabré quién soy hasta el Juicio, y no seré acogido hasta el Juicio. En el Juicio sabré quién seré.

Es Dios quien me dirá quién soy y quién seré, cuando me acoja en su Vida, eterna.

 El hombre sin Dios es como un rabo sin perro.

Mi réplica está en Dios. 

El Otro, semejante.
Seré creado, siempre, a la semejanza de Dios.

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¿Cómo describir lo que Polo llama "la réplica"?

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Hablaremos de la cultura al final de esta larga entrada.
Antes, intentaremos explicar lo que es la réplica.

La réplica de una persona es su verdad personal (en las etiquetas 5.2.1 hablamos ampliamente de la verdad).

En el Hijo somos réplica de Dios.

Mi réplica no es una "idea" fija que subsista en Dios. El término "réplica" sugiere actividad que sigue y no cesa.

La réplica de mi persona es la continuación de mi subsistencia (subsistencia significa aquí, radicalidad última).
Dicho de otra manera, mi réplica es la explicación inacabable de mi ser.
Mi "porqué".

¿Quién soy? No soy nada de lo que encuentro.
¿Quién me dirá quién soy? Mi ser no "es", mi ser será, mi ser es "hacia".

Soy "hacia" mi réplica.
Mi verdad personal, mi réplica, será siempre más allá. La verdad, mi verdad, al desvelarse, siempre "encomienda" más. Más y más y más.


Polo llama "encontronazo" al encuentro con la Verdad. Con mi verdad personal. Con mi réplica.

Es encontronazo porque no es un encuentro con una verdad cualquiera, por útil que sea, que me satisfaga y me detenga, sino que es un alcanzar lo mejor que nos puede pasar: sube el telón y comienza el desvelamiento interminable y amoroso de nuestro ser personal, que coincide precisamente con el origen de la libertad. Con mi fuente inagotable.

Es el primer amor, el enamoramiento primero (primero no en el tiempo, sino primero en cuanto radical) que nos lanza a cantar.

Encontrar esa verdad es enamorarse. Es un acto inmenso, un acontecimiento enorme que dará sentido a toda nuestra vida. A partir del encontronazo sabemos cuál es nuestro encargo, el camino de nuestra verdad. Es la fuente de mi futuro.

Con el encontronazo la libertad se pone en marcha, traspasa la verdad, cantándola. Mi libertad es mi canto. Sin interés.

Cada uno tenemos nuestra réplica en Dios.


La intimidad personal es un cierto vacío interior.
En su intimidad el hombre se encuentra solo.
Carece de un quién que lo llene por dentro.

Polo lo expresa diciendo que la persona humana carece de réplica en su interior.

Una de las genialidades de Polo es su noción de "réplica".

Le servirá para explicar cómo el hombre, que está en busca de su identidad (¿quién soy?) sólo la encontrará, precisamente, en su "réplica", al destinarse a su destino.

Por mucho que el hombre crezca, por mucho que se perfeccione a lo largo de su vida en forma de hábitos, siempre permanece la distinción entre la essentia y el esse; entre lo encontrado, manifestado y gozado (o sufrido) y lo que será (su esse, futuro indesfuturizable), nunca el hombre puede llegar a ser "una" identidad, una idea fija.

Es decir, por grande que sea su crecimiento esencial, siempre su ser está más allá, por encima de él.

Polo suele decir esto así: el hombre es un ser que carece de réplica en su esencia.

Nunca llegaremos a ser la persona que seremos.

La persona crece al crecer su esencia, se expresa mejor, según su esencia. Pero la persona es inagotable.

Y cuando veamos a Dios cara a cara será nuestra esencia la que estará por encima de nuestro ser. Siempre inidénticos. Siempre hijos.
Nuestro ser cantará.
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Intentemos otra aproximación a la noción de "réplica". Esta vez desde el fundamento.
Me voy a alargar pues no es un tema fácil. Ahora, tras haber investigado sobre la "réplica" de la persona humana, abordaremos la "réplica" del universo.

Partiremos de un dato de experiencia: el universo existe.

Pues bien, cuando el hombre conoce el universo, posee, en su mente, una "réplica" del universo.

Aristóteles lo dice: el hombre es, en cierto sentido, todas las cosas.

Prestemos atención, pues vamos a dar un salto mortal: la "réplica" que poseo del universo no es "simétrica" al universo.

¿Por qué? Porque el ser del universo es el ser sencillo, el ser como "fundamento", es lo que es. Monolítico como Parménides. (Parménides es el gran enemigo, por decirlo así, de Polo). Este ser es sencillamente lo que es, desplegándose según el movimiento, según el orden que existe en el universo.

Mientras que su "réplica" en mi mente no es simétrica a ese ser, pues no es sencilla, sino dual (pues conozco lo que conozco, yo conozco el universo, añadiéndome, si quiero).

El hombre "esencializa" el universo: lo hace entrar en su propia esencia, al conocerlo (se puede ver en la etiqueta 06.01.00 Preguntas sobre la esencia humana).

Al universo esencializado por la mente, Polo lo llama "mundo".

Notemos la dualidad: no se trata de que el mundo exista sólo en la mente, en cuanto conocido, sino que el hombre dispone del universo gracias a su mente.

El mundo no es una réplica simétrica del universo, pues en ese caso, el mundo sería también un ser sencillo, fundamento. Y acabamos de decir otra cosa, concretamente, que el ser del mundo está conectado al hombre. El hombre se dualiza con el universo transformándolo en mundo.

Fuera del hombre, el universo es un ser sencillo, lo que en metafísica clásica se llama "fundamento". Gracias al hombre, sin embargo, el mundo es dual. Un universo al que se le ha añadido la persona humana.

El hombre no crea el universo con su mente, lo perfecciona, según la dualidad del ser del hombre, transformándolo en mundo.

Gracias a su mente, el hombre está en el universo no como un murciélago más, sino haciéndolo "mundo". Todo cambia en el universo cuando aparece el hombre, pues se le ha añadido una energía nueva, creadora de novedades.

Tal perfección, que Polo llama, insisto, "mundo", es del orden de la esencia humana. El hombre "dispone" del mundo.

Aquí conectamos con la cultura. Que es prolongación de la naturaleza (pero no de la naturaleza del universo, que es siempre sencilla, sino de la naturaleza que el hombre ha recibido de sus padres, que es dual al pertenecer a una persona, creada directamente por Dios). Y la naturaleza, al crecer en el hombre, deviene esencia humana, "vida" del hombre y de la mujer, don que se puede ofrecer).

Concluyamos: el universo no tiene réplica, la persona humana sí, por fuera es su esencia que ofrecerá a Dios cuando el año termine, y por dentro, al cantarle a Dios su canto, tan novedoso y más que los ángeles.


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¿Cuál es el "acontecimiento" más importante para el hombre?


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Ciertamente el libro "Quién es el hombre" culmina en las últimas páginas del capítulo X.
El "acontecimiento" del que se habla allí, es el encuentro con la verdad.

¿Qué es esa verdad que Polo llama verdad "personal", o mi verdad?: esa verdad es la persona que "seré", trascendentalmente, en Dios.

No se trata aquí de la verdad frívola del cesto de Caperucita.

Se trata de la noción, que en otro contexto, Polo llama "mi réplica".
Cada uno tenemos nuestra réplica en Dios. Nuestro canto a Dios, en Dios.

El marco del capítulo X (el último de "Quién es el hombre") es la dualidad propia de la libertad trascendental (no hablamos aquí de la libertad de escoger entre cerveza o coca, o de la libertad posible en la esencia humana).

Veamos la conclusión:
La libertad trascendental es dual.
Su miembro inferior es llamado por Polo "libertad nativa".
El miembro superior lo llama "libertad de destinación".

Mi verdad va apareciendo en el trayecto o actuosidad entre una y otra. Es decir, entre el Origen (nazco en la libertad de la llamada inicial de Dios o libertad nativa) y el Destino (somos libres de destinarnos, si queremos).


¿Y quién es el beneficiario? El Hijo.
Mi réplica está en el Hijo. Mi réplica no soy yo. Es dual.

Somos hijos, en el Hijo. Si queremos.


 .

¿En qué sentido el “dos” es trascendental en la persona humana?

 .

El “dos” es trascendental en la persona humana porque existe en su Réplica.
El ser personal nunca es solo.

Réplica de Dios, el Hijo de Dios es mi Réplica.
Soy hijo en el Hijo.

Somos dos. Soy dos.
Siempre seré inidéntico pues siempre seré además de mi Réplica, de mi Réplica de Dios.

¿Por qué el “además” es muy precario de entrada?

 .


De entrada, el además es muy precario porque no tiene réplica en su interior.
Sabe de sí, pero sabe muy poco.
Quien le conoce enteramente es Dios.
La réplica de cada persona humana está en Dios.
De ahí que aunque sepamos que somos libertad (apertura interior), debamos abrirnos hacia adentro, buscando nuestra réplica (apertura hacia adentro).
 
Solamente Jesús me conoce, pues me conoce como Dios me conoce.
Yo me acompaño, sé de mí, pero sé muy poco de mí.
Tengo intimidad, pero no la conozco enteramente.
Para conocer enteramente mi intimidad tendría que ser otra persona que conozca enteramente quién soy.
Esa Persona es Dios, es Jesús.
 
Es Jesús quien conoce el valor de mi vida: el bien que mi vida puede dar (el bien, dice Posada, es lo otro que el ser, lo que todavía no es).
 
Ideas sacadas del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de Juan A. García González.


¿Por qué dice Polo que nacer de Dios nos exonera de réplica?

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Exonerar es quitar un peso.
Si la persona tuviera que inventar su réplica de Dios sería abrumada por la tarea.
Al nacer de Dios, es Él quién nos otorga su Réplica.
Libre y gozosamente iremos hacia ella.


¿Qué es la inspiración?

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La inspiración es la manifestación de la verdad encontrada.

Inspirar es "manifestar" la verdad encontrada.

Iluminar, por ejemplo, es un modo de "manifestar" esa verdad.


En el momento de la concepción de la persona humana, nace una vida dual, en la que podemos distinguir (sin que hayan existido por separado) una vida recibida de nuestros padres y una vida "añadida", que es actualizada por la persona que acaba de ser concebida. De ahí que podamos hablar de un refuerzo o asistencia permanente de la vida, manifestación de la persona creada.

Pues bien, la vida añadida no se limita a reforzar la vida recibida sino que se "inspira" en ella, manifestándose al ir encontrando la verdad.
Gracias al cuerpo (que en cuanto dimensión de la vida recibida nos sitúa en el mundo) la persona se inspira, se manifiesta, y se compromete.

La inspiración más alta es la que acontece cuando se encuentra, en el tiempo, la verdad personal: es el enamoramiento. La persona canta a su réplica, más o menos bien, según la medida de su inspiración.

La réplica no es una idea fija, acabada, sino que en la medida en que se va encontrando, inspira el canto interminable con el que, en el Hijo, daremos gloria a Dios.


 .

¿Por qué decimos que la réplica es el “referente” de cada persona?

 .


La réplica según Polo es el “referente” de una

 persona (no es una copia, porque la persona es

 novedosa e irrepetible).


Polo quiere decir que una persona sin referencia, una

 persona sola, es un absurdo.


 
El co- de la co-existencia (carácter de además) no es

la réplica de la persona, pues si fuera así habría dos

 personas en la intimidad de cada persona.



La intimidad no es otra persona.


La persona es un acompañarse hacia su réplica, hacia

su referente.

 
El co-existir-con está abierto a la réplica.

 
El co- es la intimidad abierta.


El –con es la apelación a otro ser personal que le

puede dotar de sentido completo.

 
En el Hijo encontramos nuestra réplica de Dios.


El Hijo es mi referente. La Persona con la que seré

réplica de Dios.

 
Mi réplica no es una “idea fija” que subsista en Dios. El

término "réplica" sugiere actividad que sigue y no

cesa.
 
La réplica de mi persona es el Origen de la

continuación de mi subsistencia (subsistencia significa

aquí, radicalidad que se mantiene, que sobra).


Dicho de otra manera, mi réplica es la explicación

"inacabable" de mi ser.


Mi "porqué".
 
 
 


Ideas sacadas de “La noción de Réplica según Polo” 

de Juan Fernando Sellés en Miscelánea poliana nº 67


 
Se puede consultar también la página correspondiente 
en este blog: 



¿Cuál es la noción clave para entender el acto vital?

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Para entender el acto vital, que llamamos praxis, y distinguirlo de la kínesis, que es el movimiento de los seres sin vida, la noción clave es la de "retroalimentación" que regula el crecimiento propio del ser vivo.

 

<en la etiqueta 1.15.0 estudiamos los distintos tipos de movimiento>

 

Retroalimentación significa que el ser vivo se alimenta hacia atrás, es decir, nutre (o adapta o regula o mejora) su forma inicial con nuevas informaciones, que le permiten mejorar su actividad.

 

En la kínesis rige solamente la causa eficiente, según el orden ya fijado en el universo.

En la praxis vital, sin embargo, el movimiento modifica el entorno y esos cambios retroalimentan, adaptan, regulan y mejoran la forma inicial, el programa de vida del viviente.

 

En el caso del movimiento vivo, además del orden del universo, rige otro orden, el de la causa final propia de ese ser vivo, el orden o plan propio de ese viviente.

La praxis vital es un movimiento que se autoregula.

 

Genéticamente, el ser vivo posee de entrada, naturalmente, una información, es una naturaleza específica, pero en la medida en que se ejecuta su programa informático, la información primitiva se modifica o adapta o regula o mejora, según el fin propio de ese ser vivo: yo soy elefante, y yo soy mosquito, y yo hierba del campo.

 

La causa final o fin propio del ser vivo es ese programa de crecimiento hacia su fin, posible gracias a su poder de autoregulación.

 

Ejemplo: supongamos que el programa de ese ser vivo manda que surjan tres pezuñas en las patas, pues bien, cuando han aparecido las tres, hay una información hacia atrás (retroalimentación) y la producción de pezuñas se interrumpe.

 

La forma de los seres vivos está, pues, en cierta medida, indeterminada. Se va determinando no sólo con movimientos o cambios continuos (como el agua que sale continuamente de la fuente. Eso sería  la noción de causa eficiente) sino con cambios discontinuos, pues las órdenes dadas se interrumpen y aparecen otras, plegándose a un orden, a un fin, que está ya contenido implícitamente en la forma inicial (en los genes y en una información que los biólogos llaman "información epigenética").

 

Forma inicial, alma, que se explicitará según un orden, según la causa final (y esa explicitación u orden superior es lo que llamamos hiperformalización).

 

No todo está determinado, explícitamente, de entrada.

 

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Pues bien, en los seres vivos libres, la causa final no está cerrada como en los mosquitos o en las víboras.

 

Al estar abiertos por dentro, pueden aparecer ante nuestra alma (estamos incluidos en el ámbito de la máxima amplitud) posibilidades inéditas.

Nuestros padres no nos transmiten solamente un código genético, sino que en la medida de su amor (en la medida de su querer) están también en el origen, trascendental, de la aparición de nuevas posibilidades.

 

Intentaré explicarme: si mi madre es hacendosa, yo podré serlo, no solamente por tener el gen de la hacendosidad, o por haberme criado en un hogar donde no se pierde el tiempo, sino porque desde el interior de mi alma aparece clara, la luz (transmisión trascendental) o las ganas de trabajar.

Libremente puedo apagarla o desoírla, pero en cualquier caso, procede también de mi madre.

 

El fin de mi vida no está cerrado sino abierto por dentro, inserto en la red de la familia humana.

Algunos la llaman, a la red, comunión.

 

La vida humana, en tanto que don trascendental, también se nutre, como la vida física, hacia atrás, es decir, en la medida en que alcanza las nuevas posibilidades que su Réplica le ofrece, puede libremente ratificarlas. Es verdaderamente "vida", que crece dentro de las relaciones personales de la familia trascendental que es la humanidad.

 

Es mi réplica la que rige,  al igual que la causa final propia de los seres vivos del universo físico, aunque sin estar determinada, pues soy libre. Rige, si quiero.

 

Empezamos a vivir cuando Dios nos crea personas: seres capaces de incorporar (esencializar) perfecciones.  Nuestros padres nos dan, con Dios, su localización en el universo físico, pero también, y esto no es comprensible sin la noción de réplica, la "posibilidad" de inspirarse en la realidad, como ellos, a su modo. Por eso podemos decir que nos dan "su vida", pues gracias a ellos, podemos inspirarnos como ellos.

 

El problema más importante a resolver es el cómo se transmiten esas "posibilidades" o dones, de padres a hijos.

 

Por ejemplo, mi madre habla con Dios, a solas, con facilidad. Y también con los ausentes, con sus hijos.

Yo tengo también esa posibilidad, de inspirarme como ella. Posibilidad que no es física y que puedo libremente ejercer o no.

No es una posibilidad que heredo genéticamente, sino en la medida en que mi madre "quiere" transmitirme su vida.

Ese "querer" no puede ser eficaz físicamente, sino trascendentalmente, si forma parte de mi "réplica" (mi Réplica es, claro está, el Verbo, que conoce y crea el querer libre de mi madre).

 

Las virtudes no se transmiten genéticamente sino libremente a través de la réplica de cada persona, en la medida en que padres e hijos quieren.

 

Del mismo modo que, abandonando el límite mental, alcanzo o me abro a mi réplica, al hijo que soy en el Hijo, también puedo alcanzar lo que mis padres o hermanos o amigos (o santos) me transmiten por la comunión.

 

María muere con Jesús, compadeciéndose. Al ser mi Madre, yo tengo también esa posibilidad de compadecerme como ella.

Y tengo esa posibilidad en la medida en que Ella quiere darme la felicidad.

Es el amor de la madre y del padre el que favorece la aparición de esas posibilidades.

De ahí que podamos decir que yo vivo (en el Verbo) la vida de mi madre, al manifestar lo que ella manifiesta o manifestaba o podría manifestar.

 

Entiendan ahora que la vida trascendental funciona como la vida biológica en el sentido de que también aquí rige la  retroalimentación. Nuestra vida trascendental, el don que ofreceremos a Dios, se alimenta hacia atrás, es decir, nutre (o adapta o regula o mejora) el Plan inicial de Dios para mí, mi Réplica, con el concurso de las demás vidas humanas, todas ellas activadas en el Espíritu Santo, que es el orden, siempre nuevo, del Amor.

 

Es mi Réplica la que se autoregula, tirando de mí hacia dentro,  cual llama divina, si quiero, y gracias a los que me quieren.

 

No todo está determinado, explícitamente, de entrada.

 

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La persona humana crece, en esta vida, en la medida en que su esencia (su acto vital) se retroalimenta gracias al mundo.

 

Y en la medida en que encuentra trascendentalmente  su verdad personal, (al ir encontrándose con su réplica), dispone mejor. Crece.

 

En la otra vida, cuando nuestro don (que es nuestra esencia o acto vital personal humano) es aceptado por Dios, nuestro crecimiento será intrínseco y sin culminación. Entonces mi esencia (que es mi valor potencial) tirará desde arriba de mi ser personal, seré en el Verbo réplica de Dios, según como quiera libremente jugar o cantar (que también podemos llamar metalógica de la libertad).

 

El acto de ser personal, la persona que soy hace siempre pie en la esencia, hacia abajo (en esta vida) y hacia arriba (en la otra).

 

 

 

Para una información más completa: ir a la página “la vida”, he aquí el enlace: http://preguntaspolianas.blogspot.com/p/la-vida.html