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¿Qué significa "presencia"?

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"Presencia" significa suposición del objeto.
En sentido estricto el objeto es el supuesto.

Mucha filosofía se ha hecho con los sentidos lógicos de la suposición de tipo más o menos platónico, (como si las ideas se sostuvieran solas) o al estilo de Ockham.

"Suponer" es fijar en presencia.
Son actos actuales, detenidos.
El método poliano propone abandonar la suposición, el límite mental. Así se puede alcanzar el "además".

El "además" es un acto completamente actuoso, no actual, no detenido, libre.
Aquí el acto se manitene inagotable.

Polo habla de esto en Presente y futuro del hombre. p. 202.4

Para saber más:
Sobre el acto:………………………………..….Etiqueta 1.2.1
Sobre el acto de ser personal : ……...Etiqueta 5.0.0
Sobre el además :…………………………….Etiqueta 5.5.0
Sobre el carácter de además: ……..….Etiqueta 5.4.0
Sobre el objeto y la presencia:…….….Etiqueta 2.4.0
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¿Qué es la especie impresa?

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En la filosofía clásica se llama especie impresa a la forma intelectual que el intelecto agente suscita al iluminar los objetos de la fantasía.

Es un añadido a la potencia intelectual para que ésta pueda ejercer sus operaciones.

La actualización de la inteligencia (la inteligencia es la potencia intelectual), gracias a la concepción (al acto de concebir), será la llamada "especie expresa".

La especie impresa es el necesario añadido previo que permite que se actualice la especie expresa, la idea, en la potencia.

La especie impresa es, pues, aquella iluminación de los objetos sensibles sin cuya añadidura –o recepción- la potencia es incapaz de iniciar su ejercicio operativo.



Glosa a Antropología trascendental. I. La persona humana. p.153.3


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¿Qué es el intelecto agente?

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Según el planteamiento poliano, el llamado "intelecto agente", el lumen intellectus es un "trascendental personal". Por eso es preferible llamarlo intelecto personal, o intellectus ut co-actus.

Tradicionalmente se atribuye al intelecto agente la iluminación de la fantasía que realiza la abstracción. Sería la luz que ilumina los objetos de la imaginación o fantasía.
Esa luz, lumen intellectus, forma la especie impresa intelectual.

Polo afima que es más exacto  decir que corre a cargo de la sindéresis, hábito nativo del intelecto personal.

Clásicamente el intelecto agente tiene diversidad de funciones. Polo interpreta esta diversidad diciendo que el intelecto personal, es solidario con la sabiduría, y de esa dualidad nacen dos hábitos nativos: el hábito de los primeros principios y la sindéresis.

La abstracción debe ser atribuida, pues a la sindéresis (hábito innato, unido al intelecto).

Los hábitos innatos lo son del radical personal que Polo llama intellectus ut actus.

La persona es luz,
satán es lucifer.
Y la Luz es el Verbo.



Glosa a Antropología trascendental. I. La persona humana. p.153.3
De esto se habla también  en Antropología trascendental. I. La persona humana. p.154, nota 4

Para saber más:
Sobre el intelecto agente:….….Etiqueta 5.5.2
Sobre el inteligir personal:…….Etiqueta 5.5.2
Sobre la inteligencia:…………....Etiqueta 6.2.1
Sobre la luz del conocer…….….Etiqueta 2.0.3
Sobre la abstracción:…………....Etiqueta 2.5.2
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¿Cómo juega Dios con la presencia mental?

 


Juan A. García escribió un día en su blog que Polo : en su libro póstumo  (Epistemología, creación y divinidad. Eunsa, Pamplona 2014; p. 249) distingue hasta seis tipos de presencia mental.


- la humana limitada por detenida
- la presencia divina eterna e infinita
- la presencia característica del conocimiento humano de Cristo
- la presencia de los ángeles
- la de Adán antes de la caída
- y la de la Virgen santísima.

La presencia mental en la persona humana es, de entrada un límite, pero podemos jugar con ella. Y a mí me gustaría conocer cómo lo hace Dios.

Por lo pronto, y esperando a que alguien me lo aclare diré que :

En la primera dimensión del abandono se excluye a la presencia mental para advertir el ser extramental.

Pero en la segunda dimensión no se excluye a la presencia mental, sino que se la desposee de objeto para descubrir la tetracausalidad.

La presencia mental se mantiene. Vaciándola. Esto implica una pugna para que no aparezcan los objetos.

Se pugna manteniendo habitualmente la presencia, y es entonces cuando la presencia mental es una luz iluminante que coincide con la temática cuádruple.

En la tercera dimensión del abandono, nos desaferramos o alejamos de la presencia mental, pero haciendo pie en ella. Esto no significa volver a la presencia sino precisamente alejarse de ella.

Así se ve que el "presente", no pertenece propiamente al orden del co-acto de ser personal humano, aunque lo necesitemos para alcanzarlo.

Y así se ve también que "desaferrarse de la presencia mental" se equipara con el alcanzar el futuro en su sentido más estricto.

 

Como la humanidad de Cristo no está sujeta al pecado, debe afirmarse que su presencia mental, durante su vida terrena, era susceptible de un perfeccionamiento intrínseco, de un intenso crecimiento "penetrativo", del que carece la presencia mental del hombre caído.

 Para Cristo la presencia mental no era un límite, sino todo lo contrario.

 

¿Cómo funciona el conocimiento habitual adquirido en el hombre caído?

El conocimiento habitual adquirido es simbólico-ideal, es decir, un conocimiento que supera la limitación presencial del hombre caído, por no detenerse.

Por tanto, es inherente al conocimiento habitual culminar en el desciframiento de su carácter simbólico. Dicho desciframiento corre a cargo de los hábitos innatos.

       

Según el planteamiento poliano, el símbolo es un remedio a la limitación del conocimiento presencial humano. En consecuencia, en la medida en que otros conocimientos presenciales, como el de Jesucristo, no son limitados, los hábitos son innecesarios.

 

Jesucristo emplea con gran frecuencia y profundidad los símbolos, que desarrolla en lo que se suele llamar parábolas. Las parábolas son símbolos de especial intensidad, pero no son superiores al conocimiento presencial que tiene Jesucristo.

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¿Cómo se puede describir la operación mental?

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La operación mental se puede describir como el ocultamiento que se oculta.

Lo que se oculta es la operación mental (concretamente, se oculta el carácter dual de la operación mental y aparece solo el objeto).

Y al mismo tiempo la operación mental es un ocultamiento, pues cuando pensamos objetivamente queda oculto el carácter objetivo de lo pensado. No nos damos cuenta de que solo conocemos, así, el objeto.

Al pensar objetivamente se supone el objeto. Es como si el objeto existiera aislado, en el aire.

De ahí que, habitualmente, sigamos pensando, sin pararnos en la simple operación mental.

¿Dónde está la verdad, en la cosa o en el conocimiento?

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La verdad está "formaliter" en el conocimiento.

Aristóteles afirma que si las formas no están en la mente, están en la materia.
Las formas en la mente es conocimiento.
Las formas en la realidad son las cosas.

Las formas que informan la materia no son cognoscibles en acto. Son cognoscibles en potencia. Y devienen "acto" en la intención de la operación cognoscitiva, no en la cosa. Esa intencionalidad es precisamente el "objeto" del acto de conocer. Objeto irreal.

El acto de conocer una cosa, no es una cosa, y no es la cosa.
El acto de la cosa está en la realidad.
La verdad de la cosa está en el acto de conocer.

El problema se presenta sin solución si entendemos la intencionalidad del conocer como si fuera una "copia" de la realidad. Una "copia" real. Como si la idea fuera una realidad, como lo es la realidad de la cosa.

Para comprender la intencionalidad hay que sustituir la noción de "copia" por la noción de "medida". Me explico:

El conocimiento está "medido" por la realidad.
Por eso podemos decir "esse rei causat veritatem", el ser de la cosa "causa" la verdad. Ese "causar" significa "medir".

Lo intencional es "medido" por la realidad. Pero lo intencional no es una "copia" de la realidad. El acto de conocer no posee una "copia" de la realidad, sino que posee "intencionalmente" la realidad. Poseemos, al conocer, un objeto por el que conocemos la realidad.

Debe evitarse la confusión entre objeto y copia.
Ajustar la noción de "objeto" no es fácil y es imposible si se prescinde del acto de conocer. Como si hubiera objetos volantes, o ideas "en sí" o copias reales.

Lo que hace ser al objeto conocido no es el acto de ser de la cosa conocida, sino el acto de conocer del cognoscente.
No hay conocido sin cognoscente.
Una piedra no es conocida en acto si un cognoscente no la conoce.
Y el objeto conocido no está en la cosa sino en el cognoscente.

La cosa conocida "mide" la intencionalidad, y en la medida en que mide, "causa" la verdad en el cognoscente; pero sin acto de conocer no hay verdad.

La cosa es original en cuanto causa, no en cuanto verdadera. La verdad de la cosa está en el cognoscente, que es medido por el ser de la cosa.



De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 63.3

Para saber más sobre :
la intencionalidad………..etiqueta 2.2.0
la forma……………….………etiqueta 1.4.6
el objeto………………...……etiqueta 2.4.0
el acto de conocer………..etiqueta 2.0.1

Arriba en el blog hay una pestaña titulada "el Inteligir humano" que puede también ayudar a entender este tema.

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Polo distingue hasta seis tipos de presencia mental

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En su libro póstumo  (Epistemología, creación y divinidad. Eunsa, Pamplona 2014; p. 249)


Polo distingue hasta seis tipos de presencia mental.

- la humana limitada por detenida
- la presencia divina eterna e infinita
- la presencia característica del conocimiento humano de Cristo
- la presencia de los ángeles
- la de Adán antes de la caída
- y la de la virgen santísima.


¿Hay un solo objeto?

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La diversidad de objetos es manifiesta : nadie afirma que sólo conocemos un objeto.
Conozco colores, sonidos, olores, y no un solo color, sino muchos colores.

No es lo mismo un color que un sonido, o una percepción y una imagen o recuerdo. Y concebir intelectualmente no es lo mismo que ver, oír o imaginar.

Es evidente que hay múltiples objetos del conocimiento.
Luego hay también múltiples operaciones.

Recordemos dos axiomas:
Axioma lateral E :  no hay objeto conocido sin operación y viceversa.
Axioma B : Axioma de la distinción : las distintas operaciones son jerárquicas.


Para saber más sobre la Axiomática ir a Etiqueta 2.1.0

De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 73
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¿Tiene razón Hegel cuando propone un solo objeto del conocimiento?

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Hegel conculca el axioma B (el axioma de la distinción, que dice que las distintas operaciones son jerárquicas).

Lo conculca al sostener que la diferencia de objetos es provisional, porque en rigor, para él, no hay más que un objeto absoluto total, como verdad total.

Esto no es así. Los objetos del conocimiento son múltiples y no provisionales.

La verdad no es "un" todo, sino que es rica por dentro.

De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 73.2
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¿Por qué la persona no significa "supuesto"?

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"Supuesto" es lo que está puesto "debajo", lo que sostiene a lo de arriba, como fundamento.
Podemos "suponer" a una persona, imaginándola o pensándola como una estatua: Sócrates.

Pero si queremos alcanzar lo que "es" la persona debemos abandonar la "suposición", debemos abandonar lo que nosotros imaginamos o pensamos.

Suponer es objetivar el conocimiento, consumarlo, detenerlo. Si después seguimos pensando y pensamos a Sócrates vivo, la vida pensada sería un añadido a lo ya supuesto.

Pues bien, "persona" no significa "supuesto". La "persona" no es el sujeto que yace debajo, sino que es el ser abierto, por dentro y por fuera. Inagotable. Indetenible.

La solución de Hegel (ser autoconciencia) y la solución de Kant (ser yo legislador) son intentos frustrados de abrir el "supuesto".

Polo, al caracterizar a la persona humana como futuro indesfuturizable, deja su ser siempre abierto: siempre más (felices). Además.

De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 38, 3.

Para saber más sobre:
el futuro………………………………etiqueta 1.12.5
el dar trascendental……………etiqueta 1.0.2
la suposición…………………….…etiqueta 2.4.0 objeto y presencia mental
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¿Son distintos objeto e intencionalidad?

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No.
Objeto e intencionalidad son lo mismo.

No hay objeto fuera de nosotros, en las cosas,  e intencionalidad del objeto en nuestro acto de conocer, sino que el objeto es según o gracias a la intencionalidad, el objeto está dentro de la intencionalidad, es la intencionalidad misma, la iluminación misma.

El acto de conocer es intencional, pero es intencional objetualmente. Dicho de otra manera: el acto de conocer es co-actual con el objeto. Tenemos acto conocer e intención. Esta intención es el objeto. El objeto no está en la cosa real, está en mi intención.

El objeto no es por tanto co-actual con el cognoscible en acto, que estaría en la cosa, sino que el objeto contiene tensamente el cognoscible en acto.

El objeto tiene "dentro" los cognoscibles en acto, el objeto es intencional.
Por eso decimos que la intencionalidad es leer-dentro, intus-legere. No leer dentro de las cosas reales que están fuera de nosotros, sino leer dentro del objeto que actualizamos al conocer. El objeto posee en su interior, inmanentemente, los cognoscibles en acto. Entender es leer dentro del objeto, profundizar en su interior.

Conocer no es viajar, pues "ya" se tiene la pieza en el zurrón.
No sólo se ha vencido el espacio, sino también el tiempo.

De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 72.2
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¿Es la intencionalidad una mediación silenciosa?

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No.
La "intencionalidad" es clamorosa.

La mediación silenciosa es el acto de conocer, pero la intencionalidad no es mediación silenciosa, sino clamorosa : la intencionalidad es el objeto.

Ver el objeto significa ser enviado por el objeto, pues éste no es más que intencionalidad.

De esto habla Lluis Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 55.2
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