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Sí. En todas sus dimensiones.
Por ejemplo, aunque sea una forma mínima de coexistencia, fruto de la gracia primera, las aperturas transcendentes de las que hablaremos un día en las etiquetas 5.12.2 orientan la persona a la búsqueda de Dios.
Otro ejemplo, la visión facial de Dios del encuentro futuro en la gloria (etiqueta 5.14).
Ya en la primera elevación, que es la creación de la persona humana (etiqueta 5.11.1) conlleva coexistencia en Dios, pues Dios acoge su coexistencia. Y al mantener la llamada, dispone a la persona (potencia obediencial decían los escolásticos), con este hábito entitativo infuso, ingresando en el ámbito de su creador.
Es en este ámbito donde la libertad personal cobra sentido, hablando de tú con Dios.
Sin la gracia, la esperanza de culminación se trunca.
La libertad es absurda sin el Otro.
O el hombre es amigo de Dios, o es un nadie, al que poco le sirve tener el granero lleno de recursos.
Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 354, 2-4
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¿Puede el hombre coexistir en Dios?
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"Lo que podemos a través de los amigos, es como si lo podemos por nosotros mismos" S.Th., I-II, q.5, a.5, ad 1.
Tenía razón Aristóteles al valorar la amistad.
Dios ha hecho libre al hombre para que pueda coexistir, amorosamente, con amor de amistad, en Dios.
No somos hijos forzados.
La coexistencia en Dios es y será un buscarse mutuo, un juego de amor, siempre inmerecido.
Todo es gracia.
Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 355, 3
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"Lo que podemos a través de los amigos, es como si lo podemos por nosotros mismos" S.Th., I-II, q.5, a.5, ad 1.
Tenía razón Aristóteles al valorar la amistad.
Dios ha hecho libre al hombre para que pueda coexistir, amorosamente, con amor de amistad, en Dios.
No somos hijos forzados.
La coexistencia en Dios es y será un buscarse mutuo, un juego de amor, siempre inmerecido.
Todo es gracia.
Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 355, 3
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¿Por qué el hombre nace inerme?
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Porque su fin es el amor.
Los animales nacen con una naturaleza finalizada. Naturaleza que se despliega hasta alcanzar su perfección.
Soy águila, soy jirafa, soy león.
La naturaleza humana no tiene en sí misma recursos para alcanzar su destino.
Está hecha para ser amada y amar.
La apertura inagotable de la libertad se aborta, es absurda, si no encuentra al otro, y al Otro.
El sentido de la libertad es la coexistencia.
Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 355. 1-3
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Porque su fin es el amor.
Los animales nacen con una naturaleza finalizada. Naturaleza que se despliega hasta alcanzar su perfección.
Soy águila, soy jirafa, soy león.
La naturaleza humana no tiene en sí misma recursos para alcanzar su destino.
Está hecha para ser amada y amar.
La apertura inagotable de la libertad se aborta, es absurda, si no encuentra al otro, y al Otro.
El sentido de la libertad es la coexistencia.
Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 355. 1-3
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¿Es padre, Dios, porque nos da la vida?
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Dios nos da la vida.
Y antes nos crea libres, para poder coexistir en El, añadiéndonos siempre más. Si queremos.
Ese "si queremos", es precisamente la vida, la esencia humana, la disposición libre de nuestro ser.
Dios es más padre que nuestros padres. Nuestros padres nos procrean, dándonos la posibilidad de vivir sencillamente, como los entes del universo.
Dios, sin embargo, nos da la libertad, y entonces, si queremos, vivimos la vida no como seres sencillos, sino como hijos.
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Dios nos da la vida.
Y antes nos crea libres, para poder coexistir en El, añadiéndonos siempre más. Si queremos.
Ese "si queremos", es precisamente la vida, la esencia humana, la disposición libre de nuestro ser.
Dios es más padre que nuestros padres. Nuestros padres nos procrean, dándonos la posibilidad de vivir sencillamente, como los entes del universo.
Dios, sin embargo, nos da la libertad, y entonces, si queremos, vivimos la vida no como seres sencillos, sino como hijos.
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