La persona humana es, trascendentalmente, dar. Es efusiva, vehicula o extiende su donalidad a través de su esencia (A.T. I, p.253).
Propongo hacer preguntas a don Leonardo Polo e intentar responder.
.
La persona humana constituye su don como respuesta al Don
(su ser trascendental) que Dios le otorga.
El don constituido es “esencial”, su esencia.
Don esencial que la persona ofrece a Dios, esperando
Aceptación.
El don de la persona humana será trascendental cuando sea
aceptado por Dios (en el Juicio).
¿Qué he de hacer para alcanzar la vida eterna?, pregunta el
joven.
Cumple los mandamientos.
Este cumplir no es otra cosa que constituir el don esencial.
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Veamos lo que dice Adam en su punto clave n.45:
Dar dones trascendentales significa crear, donar existencia,
y lo hace sólo Dios.
La persona humana es capaz de dar dones esenciales, con lo
que el dar humano tiene siempre sentido de devolución: la iniciativa donante
primordial arranca de Dios, y al hombre corresponde devolvérsela
de acuerdo con su ser y con su esencia45.
45 Cfr. POLO, L., Antropología trascendental, I, p. 250-251;
SOŁOMIEWICZ,
A., “La filosofía del dar divino ad intra
y ad extra según Ignacio Falgueras”,
en Contrastes. Revista Internacional de
Filosofía, 26/1 (2021), pp. 123-137.
Sí.
Pero no se dualizan entre sí.
El aceptar, el dar y el don de la persona humana son
la tríada amorosa del trascendental “amar personal”.
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Según la propuesta de Adam Solomiewicz el amar
personal humano se entiende gracias a dos estructuras donales. Y en las dos
interviene Dios. Veamos cómo:
A) Estructura donal primera.
B) Estructura donal segunda.
A) El aceptar
de la persona humana es dual con el Dar de Dios.
El Dar de Dios se dualiza con la persona humana al
aceptar ésta el Don de Dios que es su ser personal.
B) El dar
de la persona humana es dual con el Aceptar de Dios.
El dar de la persona humana se dualiza con el
Aceptar divino por medio del don de su vida. El don de la persona humana es
esencial.
Fruto de estas dos estructuras del amar personal es
el Don-don.
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El Don-don no es otra cosa que el fruto de la
apertura trascendente que llamamos caridad.
El Don de Dios y el don de la persona humana se
dualizan así trascendentalmente gracias al juego Dar divino – dar humano, y
aceptar humano – Aceptar divino.
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De arriba a abajo, la primera apertura
trascendente es la caridad nativa.
La persona humana se abre a Dios gracias a la
comunión entre las dos estructuras donales (El Don – don).
La persona humana se abre al Espíritu Santo.
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La segunda apertura trascendente es la fe
intelectual o fe nativa.
El intelecto se abre a Dios por la fe nativa.
El miembro inferior de esta apertura es la sabiduría
(el saber de sí).
El miembro superior es la Réplica.
La persona humana se abre al Hijo.
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La tercera apertura trascendente es la esperanza nativa.
La libertad se abre a su destino por la esperanza nativa.
El miembro superior es el Destino.
El miembro inferior es el nacer.
La persona humana se abre al Padre.
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La cuarta apertura trascendente es la humildad nativa.
El co-ser se abre al servicio por la humildad nativa.
El miembro superior es el Servir.
El miembro inferior es la pobreza de la criatura.
La persona humana se abre a María.
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Don de Dios es el
ser personal
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. Hegel, en su Fenomenología del espíritu, nos hizo ver que el espíritu consiste en "saberse". Estudiamos la sabiduría del e...