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¿Cómo se constituye el don esencial?

 .


La persona humana es, trascendentalmente, dar. Es efusiva, vehicula o extiende su donalidad a través de su esencia (A.T. I, p.253).
 
Sus dimensiones inferiores son impregnadas con la actividad trascendental. Con su dar.
 
Polo dice que la persona desciende a su esencia (A.T. I, p.251), a su manifestación, disponiendo, iluminando, otorgando.

Manifestar.
Disponer.
Iluminar.
Otorgar.
 
Es oferente porque el dar humano “ilumina” el querer-yo, constituyendo el voluntario.
 
El amor personal empapa todos los niveles del ser humano y vuelve hacia Dios, vehiculando el don constituido, hacia adentro.
 
La persona humana extiende su actividad trascendental en cascada, descendiendo hacia la esencia y ascendiendo hacia Dios, esperando aceptación.

De esto habla Adam Solomiewicz aquí.  En la página 43.


45 ¿Pertenece el don humano al orden trascendental? 45

 .


El don de la persona humana es “esencial”.

 

La persona humana constituye su don como respuesta al Don (su ser trascendental) que Dios le otorga.

 

El don constituido es “esencial”, su esencia.

 

Don esencial que la persona ofrece a Dios, esperando Aceptación.

 

El don de la persona humana será trascendental cuando sea aceptado por Dios (en el Juicio).

 

¿Qué he de hacer para alcanzar la vida eterna?, pregunta el joven.

Cumple los mandamientos.

Este cumplir no es otra cosa que constituir el don esencial.

 


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Veamos lo que dice Adam en su punto clave n.45:

 

La segunda tesis acerca del amar donal es ésta: el don humano no pertenece al orden trascendental, sino que está en el nivel esencial.

Dar dones trascendentales significa crear, donar existencia, y lo hace sólo Dios.

La persona humana es capaz de dar dones esenciales, con lo que el dar humano tiene siempre sentido de devolución: la iniciativa donante primordial arranca de Dios, y al hombre corresponde devolvérsela de acuerdo con su ser y con su esencia45.


45  Cfr. POLO, L., Antropología trascendental, I, p. 250-251; 


SOŁOMIEWICZ, A., “La filosofía del dar divino ad intra y ad extra según Ignacio Falgueras”, en Contrastes. Revista Internacional de Filosofía, 26/1 (2021), pp. 123-137.


¿A qué podemos llamar « obediencia trascendente» ?

 .


Me atrevo a decir que existe una ley divina que podemos llamar obediencia trascendente.

Consiste en que el Don del Aceptar divino se convierte en Dar.
 
El co-ser personal humano también.
 
Cuando la persona acepta el Don que es, (el Don de Dios), ese Don se convierte, en ella, en dar.

Y busca su don esencial, para darlo.
 
Y el para “darlo a Dios” es la obediencia trascendente que llamamos humildad.
 
El problema vendrá de la libertad en su extensión esencial.
Libremente buscamos el don que debería ser para Dios.
Digo “debería” porque trascendentalmente, al ser libres, las personas somos capaces de desobedecer.
Esta maldita capacidad es lo que llamamos caída trascendental. Es nuestra comunión original con el demonio.
 
María fue preservada de esta caída por su comunión con la Verdad.
Dios miró la Humildad de su sierva.

Su aceptar el Don se hace Carne.


¿Son duales el aceptar, el dar y el don en la persona humana?

 .


Sí.

Pero no se dualizan entre sí.

El aceptar, el dar y el don de la persona humana son la tríada amorosa del trascendental “amar personal”.


 Tanto el aceptar, como el dar y como el don, son duales porque se dualizan con Dios, gracias a las aperturas trascendentes.
 
Las aperturas trascendentes conforman la dualidad de Dios con la persona humana.

Son cuatro las aperturas trascendentes: caridad nativa, fe nativa, esperanza nativa y humildad nativa.
No son "virtudes", sino aperturas trascendentes.

Tratemos de explicarlo:

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Según la propuesta de Adam Solomiewicz el amar personal humano se entiende gracias a dos estructuras donales. Y en las dos interviene Dios. Veamos cómo:

 

A) Estructura donal primera.

B) Estructura donal segunda.

 

A) El aceptar de la persona humana es dual con el Dar de Dios.

El Dar de Dios se dualiza con la persona humana al aceptar ésta el Don de Dios que es su ser personal.

 

B) El dar de la persona humana es dual con el Aceptar de Dios.

El dar de la persona humana se dualiza con el Aceptar divino por medio del don de su vida. El don de la persona humana es esencial.

 

Fruto de estas dos estructuras del amar personal es el Don-don.

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El Don-don no es otra cosa que el fruto de la apertura trascendente que llamamos caridad.

El Don de Dios y el don de la persona humana se dualizan así trascendentalmente gracias al juego Dar divino – dar humano, y aceptar humano – Aceptar divino.

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De arriba a abajo, la primera apertura trascendente es la caridad nativa.

La persona humana se abre a Dios gracias a la comunión entre las dos estructuras donales (El Don – don).

La persona humana se abre al Espíritu Santo.

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La segunda apertura trascendente es la fe intelectual o fe nativa.

El intelecto se abre a Dios por la fe nativa.

El miembro inferior de esta apertura es la sabiduría (el saber de sí).

El miembro superior es la Réplica.

La persona humana se abre al Hijo.

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La tercera apertura trascendente es la esperanza nativa.

La libertad se abre a su destino por la esperanza nativa.

El miembro superior es el Destino.

El miembro inferior es el nacer.

La persona humana se abre al Padre.

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La cuarta apertura trascendente es la humildad nativa.

El co-ser se abre al servicio por la humildad nativa.

El miembro superior es el Servir.

El miembro inferior es la pobreza de la criatura.

La persona humana se abre a María.

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¿Da Dios el dar humano?

 .


Dios Da el ser (estructura donal primera) y la persona lo acepta (estructura donal segunda), al dar su don esencial
Aceptar es más que dar.
 
Dios Acepta (en el Juicio) el don esencial de la persona (su vida) y lo eleva (por Amor) a Don-don.

A este propósito es interesante la nota 28 de Excerpta de la tesis de Adam.



¿Cuándo nuestro don esencial será trascendental?

 .


Nuestro don esencial será trascendental en el Cielo. Aunque con una salvedad.
 
Salvador Piá pensó el amar donal como una tríada vertical: dar-aceptar-don.
 
Alberto Vargas lo piensa como una tríada horizontal en la que los tres miembros son trascendentales.
 
A mi entender, Adam Solomiewicz (p.38 de Scerpta) acierta cuando propone que el amar donal es dual, con dos estructuras donales:
Primera: aceptar el actus essendi dado por Dios.
Segunda: dar a Dios el don esencial esperando su Aceptación.
 
El don que la persona humana da, es esencial.
 
Es en la estructura donal tercera (la Salvación) donde el don, al ser aceptado por Dios, es elevado a la altura de la Comunión con Dios. Es lo que me he atrevido a llamar Don-don.
 
Dios, al asumir la Humanidad de Cristo, asume en ella nuestros dones, que no se pueden mezclar con la esencia divina. Nuestra Comunión no será nunca Identidad, sino filiación divina adoptiva (esta es precisamente la salvedad de que hablábamos antes).
 
Vargas rechaza la 2ª tesis de Polo sobre el amar donal (el dar y el aceptar comportan el don, que la persona puede dar sólo a través de su esencia (AT I pp250-251).
 
Solomiewicz sostiene que el don es siempre esencial, por lo que la persona humana no es radicalmente trina.
 
Pienso que el don será trascendental en el Cielo.
Sin embargo, en esta vida, tenemos una anticipación de nuestra Comunión en Dios por la gracia santificante (es lo que hemos llamado "la pantalla del Var" en el mito del ascensor acristalado).

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El profesor Juan A. García explica muy bien el sentido transversal del carácter de además : que es precisamente la esencia humana, que procede del descenso o vuelta del co-ser humano a su punto de partida, que es el límite mental.
La esencia humana en el Cielo es trascendental en tanto que aceptada por Dios.
Aquí en la tierra todavía no es trascendental pues se está constituyendo.
Sin embargo, por la gracia, tenemos una anticipación de lo que seremos en el Cielo.


¿A qué llamamos "don" en la Antropología poliana?




"Don" es uno de los miembros de la tríada amorosa que constituye el cuarto trascendental personal llamado “Amar donal” o “Amar personal”.
 
Sin embargo, la tríada del Amar humano (aceptar, don y dar) está formada por dos estructuras, triádicas también.
 
Primera estructura: Dios crea el ser personal (Dar divino);
El don de Dios es el acto de ser personal (Don divino)
La persona acepta trascendentalmente el Don de su ser (aceptar trascendental humano)
 
Segunda estructura: La aceptación trascendental de su ser libre educe el dar personal humano (dar humano)
Que ofrece a Dios su vida, que no es otra cosa que su esencia (don humano).
Para ser aceptada por Dios (Aceptar divino)
 
Tenemos así que “don” es en realidad un Don-don.
El “Don” es el acto de ser personal otorgado por Dios.
El “don” es la vida de cada persona humana, su esencia, que cada uno hace crecer a partir de la naturaleza recibida y que esperamos que sea aceptada por Dios.
 
A nivel trascendental, de entrada, existe pues un don que antecede a la aceptación humana: el don creado premoviente o libertad trascendental. Es el acto de ser personal, concretamente, el “Don” de la libertad trascendental.

¿Es el amar donal una sola estructura triádica?

 .


No.
El amar donal, trascendentalmente, como los otros tres trascendentales personales, tiene dos miembros: aceptar y dar.
 
El miembro primario (aceptar) es abierto por el Origen. Así aparece una estructura triádica, Dar divino-Don del ser-aceptar.
 
El miembro segundo (dar) se abre hacia su Destino. Así aparece otra estructura triádica, dar humano-don esencial-Aceptar divino.
 
Es así como descubrimos no una, sino al menos dos estructuras triádicas en el amar donal.
 
Y cada una de esas estructuras tiene su don.
La primaria “el Don del acto de ser”.
La segunda “el don de la esencia o de la vida”.
 
En otro momento explicaré cómo gracias a la circularidad jerárquica, la persona humana es elevada a ser Don-don.


Adam habla de esto en su Excerpta pp.37-39



¿Puede usted describir las tres estructuras donales trascendentales descubiertas por Adam Solomiewicz?

 .


Primera: aceptar el actus essendi dado por Dios.
Segunda: dar a Dios el don esencial esperando su Aceptación.
Tercera: la Salvación.
 
Cada estructura donal se distingue por su don.
El don de la estructura donal primera es el acto de ser que es cada persona humana.
El don de la estructura donal segunda es la vida humana que la persona otorga a Dios.
El don de la estructura donal tercera es el ser hijos en el Hijo (p.93 n.7 de Excerpta).
 
La estructura donal tercera pertenece al orden sobrenatural (es la gracia santificante considerada como una anticipación de la vida eterna). La vida eterna es la Salvación.
 
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Formulemos la propuesta de otra manera:
A nivel trascendental, es decir, si consideramos el acto de ser de la persona humana, y concretamente el trascendental personal “amar”, la persona humana es, primariamente, aceptar, cuyo referente es el Dar divino.
Encontramos así lo que llamamos estructura donal primera.
El Dar es el Dar divino, el aceptar es de la persona humana y el Don no es otra cosa que el ser de la persona humana, creado por Dios.
 
Sin embargo, el aceptar trascendental de la persona humana es solidario con su dar trascendental.
Y encontramos así lo que llamamos estructura donal segunda.
La persona humana como dar trascendental tiene como referente la Aceptación divina.
 
La persona humana creada es un aceptar capaz de dar.
Pero lo que da tiene que ser constituido por ella.
Va a dar su vida, va a dar su don que es “esencial” en tanto que manifestación de su ser. Ese don es el acto de amor humano.
 
La tríada del amar personal se reparte pues entre la estructura donal primera (el aceptar) y la estructura donal segunda (el dar y el don esencial).
 
El don esencial completa la estructura donal segunda del trascendental personal amar.
 
Y si es Aceptado por Dios, ese don esencial enriquecerá el Don que Dios otorga en la estructura donal primera. Tenemos así el Don-don, que he llamado Salvación. Hemos encontrado la estructura donal trascendental tercera.

Aquí tienen el enlace con la Excerpta de Adam S. Vean por favor la página 41 y la página 93 n.7.


¿Colabora la filosofía en el acto de fe sobrenatural?

 .


Una mujer no puede dar la vida sin aceptar la semilla.
 
La filosofía es mujer.
 
En el acto, divino y humano, de fe sobrenatural, se conjuntan dos dimensiones inseparables: el don de Dios y el consentimiento de la creatura.
 
La persona será siempre co-ser.


¿Por qué el ser personal humano es capaz de dar-se?

 .


La antropología del don podría resumirse con la expresión de Vargas: “El ser personal humano es capaz de dar-se porque es don que puede aceptar-se”.
 
Dicha expresión debe completarse, pues así, sin más, se está diciendo que el aceptar trascendental humano se convierte con el dar trascendental humano al referirse a un mismo don (el –se del aceptarse-se y el –se del dar-se).
Este don sería también trascendental.
Este don sería la donatio essendi.
Este don sería don de Dios y la persona lo acepta y lo da trascendentalmente.
 
Pero entonces ¿cuál sería el papel de la libertad si es Dios quien nos da todo lo que somos?
Pienso que Dios nos ha creado libres para que constituyamos libremente nuestro don.
 
Luego en el dar-se se da el don esencial.
Y en el aceptar-se se acepta el don trascendental.
 
Claro está que podernos darnos porque podemos aceptarnos, pues lo que aceptamos es nuestra capacidad de dar.
 
Dios nos da el ser. Y nos da un ser, capaz de dar.
Y nuestro don no está ya dado, debemos constituirlo.
Por eso decimos que el don personal humano es “esencial”.
 
Insisto, el ser personal humano es capaz de dar-se, porque Dios le ha dado la capacidad de dar. Pero lo que da no es su ser, sino el don que la persona constituye, el don esencial de su vida.
 
Por lo tanto: la antropología del don podría resumirse con la expresión de Vargas completándola: “El ser personal humano es capaz de dar-se (de dar su don esencial)  porque es don recibido de Dios que puede aceptar-se”.
Se acepta, dándose.
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Me explicaré de otra manera:
El ser personal es Don de Dios, que la persona humana debe aceptar.
Y gracias a la transparencia del amar personal (aceptar = dar), el Don recibido de Dios deviene Don-don.
Pero el -don es su esencia.
 

Don de Dios es el ser personal

-don de la persona es su vida, el crecimiento de su esencia.
 
Esto se entiende si tenemos en cuenta que el ser personal humano (Don de Dios), es capaz de dar-se (el –se que se da es la vida. La persona humana da su vida, lo que da es su esencia, su don).
 
Dios da el Don teniendo en cuenta el don.
Es un Don-don.
Hay cierta antecedencia del don, de la esencia, que indica la presencia de la libertad.
 
El don esencial deviene divino al ser aceptado por Dios.
Y entonces tenemos un Don-don.
 
Alargo, pues, la frase de Vargas, diciendo:
“El ser personal humano es capaz de dar-se porque es Don de Dios-y don humano,  que puede aceptar-se y dar-se”.
 

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Quizá las cosas se aclaran recordando los tres niveles del legítimo amor a sí mismo propuestos por Adam Solomiewiz:
 
a) El aceptar transcendental humano: amo a Dios y a quien soy en Dios. Es un aceptar la donatio essendi, el Don de Dios que soy. Entonces soy capaz de dar-me en el sentido de que acepto mi vocación.
 
b) El aceptar que soy hijo de Dios. Es el amor derivado del hábito de sabiduría. El amor sapiencial. Amo mi filiación. Soy capaz de dar-me en el sentido de que acepto ser hijo.
 
c) El aceptar mi yo. Es el amor derivado de la sindéresis. Amo mi yo, Doy mi vida, mi esencia. Soy capaz de dar-me en el sentido de que doy mi esencia, mi yo, mi vida.

  

¿Cómo empapa el amar personal todos los niveles del ser humano?

 .


Polo dice que la persona desciende a su esencia (AT, I, p.251).
 
La persona humana extiende su actividad trascendental hacia abajo (la efusividad, la donalidad, el dar).
Es un “vehicular” (AT, I, p.253).
 
Gracias a la generosidad de la persona (hábito de los primeros principios reales) y su docilidad (sindéresis) se constituirá el don esencial.
Como no somos capaces de don personal, tenemos que extender el dar personal a través de nuestra esencia.
Así se constituye el don esencial.
Ese dar el yo dócilmente constituye el acto voluntario (sindéresis) y gracias a la sabiduría, se otorga el don esencial a Dios, buscando la Aceptación.
 
 
Como el dar es otorgante hacia Dios, gracias a la sabiduría, asciende el don constituido, esperando la Aceptación de Dios.
Si el hombre no da a Dios se frustra su libertad pues no alcanza la Réplica, su respuesta adecuada a Dios, su réplica de Dios, Aceptada por Dios.
 
El amar personal empapa todos los niveles del ser humano y vuelve hacia Dios, vehiculando hacia adentro el don constituido. 


¿Cómo se constituye el Don-don?

 .


Los cuatro trascendentales del ser personal humano son cuatro "sentidos" del ser personal:
1. Sentido co-existencial (co-ser).
2. Sentido unitivo (libertad).
3. Sentido metódico (entender).
4. Sentido temático (amar).
 
Los cuatro sentidos vienen de Dios (nacer) y van hacia Dios (destinar.se).
 
Es la dualidad radical nacer-destinándo.se
 
Pero claro, la persona debe constituir su don, el “.se”  del destinar.se.
 
Por eso cada trascendental personal se extiende como esencia.
 
El co-ser manifestando el don al co-existir.
La libertad disponiendo libremente del don.
El entender iluminando el don.
El amar otorgando el don.
 
Y cada trascendental personal devuelve a Dios su Don enriquecido por el nuevo don constituido, esperando que Dios lo acepte como Don-don (lo que Adam llama “sobrenatural”).
 
 Pueden ustedes estudiar la propuesta de Adam Solomiewicz en este enlace: 
https://dadun.unav.edu/bitstream/10171/59347/1/02_solomiewicz_29_web.pdf


¿De quién procede el don de la libertad trascendental?

. 

Dios es el hontanar de la libertad. 

 La libertad trascendental brota de la voluntad divina como don premoviente, en el modo de la filiación divina. 

Hontanar significa manantial, venero, fuente (fontaine, source, bassin du fleuve Congo). 

Como la cuenca de una madre. El hontanar es el lugar donde las aguas vivas son abundantes. 

 Leamos Antropología trascendental II, 228: "Dios es el hontanar de esa estructura que se inicia al crear un don que, aceptado, lanza el dar a buscar la aceptación divina". 

 Éste es el alborar de nuestra historia: la primera fase de la libertad trascendental. 


De esto se habla entre otros lugares en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 19.5 

 Para saber más: Sobre la metalógica : ....................Etiqueta 6.8 
Sobre la libertad trascendental : .....Etiqueta 5.5.4 
Sobre la libertad sin más : .............Etiqueta 1.1.2 
Sobre el don: ................................Etiqueta 6.9.1 
Sobre el dar: .................................Etiqueta 6.9.3 
Sobre el dar trascendental: .............Etiqueta 1.0.2 .

¿Cuándo el don de la persona humana será trascendental?

 .


El don de la persona humana será trascendental cuando sea aceptado por Dios (en el Juicio).
 
¿Qué he de hacer para alcanzar la vida eterna?, pregunta el joven.
Cumple los mandamientos.
Este cumplir no es otra cosa que constituir el don esencial.
 
Don esencial que la persona ofrece a Dios, esperando Aceptación.


¿Cómo distinguir las estructuras donales por el don de cada una?

 .


Las estructuras donales se distinguen realmente en virtud de sus dones.
 
El don de la estructura donal primera es trascendental (actus essendi).
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El don de la estructura donal segunda es la aportación humana esencial
 
En la nota 29 de sus Escritos menores, Polo dirá : ahí está la capacidad creadora de la persona. El mundo humano, desde la persona, es aportación.
 
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Y el don de la estructura donal tercera es lo que llamo Don-don o Salvación.

Adam Solomiewicz habla de la estructura donal tercera como lo sobrenatural.
El Dar tercero es el Dios Salvador.
La aceptación tercera es la aceptación humana del Don-don divino.
El Don tercero es la Salvación personal. Don de Dios enriquecido con el don humano Aceptado por Dios.
 
Ver Enlace en p. 42 y nota 27 :
https://dadun.unav.edu/bitstream/10171/59347/1/02_solomiewicz_29_web.pdf