¿Cuáles son las elevaciones trascendentales de la persona humana?

 .


La persona humana, independientemente de su querer, crece, trascendentalmente, hacia su destino, al ir siendo elevada, por Dios, hacia la felicidad (ordo amoris) y Dios lo hace según cinco elevaciones que podemos llamar “trascendentales”, a saber: 

la creación, 
la llamada inicial, 
la insistencia o mantenimiento de la llamada, 
la santificación y 
la glorificación.

Inicialmente, Dios crea cada persona con tres elevaciones que son simultáneas y necesarias, no cesan: la creación, la llamada inicial y la insistencia.
 
Las elevaciones no son “estados”, sino crecimiento. 

Las elevaciones no son “etapas”. 

Es la persona la que es elevada hacia la unidad en sus distintas dimensiones.

Todas las dimensiones de la persona humana son duales, constan de dos miembros.
El miembro superior tira para arriba del miembro inferior.

Dualizarse es prolongarse y se describe como “elevación”.

En lo más alto, Dios.
Somos un ascensor.

El profesor Juan García llama elevación “creacional” a la relación subsistente, en orden al Origen, que somos cada uno de nosotros.

Pienso que esta elevación “creacional” contiene tres dimensiones: La Creación, la Llamada inicial y la Insistencia en la llamada.
 
a) Creación
La Creación de la persona humana es la creación de su dualidad radical, su nacer destinándo.se.
Podemos llamarla creación inicial.
Según la propuesta de Adam Solomiewicz, el miembro nativo de la dualidad radical humana es el nacer trascendental y el miembro destinativo de dicha dualidad es el destinarse trascendental.
Un acto de ser personal, radicalmente dual.
 
b) Llamada inicial (creación segunda o gracia inicial).
Si llamamos creación primera a la creación del universo físico, la creación segunda será la creación de cada persona humana, en tanto que llamada.
Es la llamada del Destino.
La llamada inicial es el modo peculiar como Dios crea cada persona humana. Dios la crea, "llamándola".
 
Noten la exquisita ternura de un Dios que no nos crea despóticamente, sino en libertad. Nos "llama".
 
Llamamos creación segunda a la creación de cada persona humana. Dicho en términos clásicos, la unión del alma con el cuerpo.
 
Dios crea la persona humana como libertad de destinar su mundo.
La persona habita el universo físico convirtiéndolo en su “mundo”.
 
El fruto de la llamada inicial es la apertura trascendente: el hombre es capaz de Dios. Co-existencia libre.
 
Dios nos abre, llamándonos, atrayéndonos a su Intimidad, elevándonos.

Es la elevación de nuestro espíritu, proveniente del favorecer de Dios, que abre cada uno de los trascendentales personales.

La persona humana es orientada y elevada “hacia” Dios abriendo cuatro aperturas trascendentes, fruto de esa llamada inicial.

El panorama se amplía así, en el ascensor acristalado gracias a esas cuatro aperturas trascendentes, que son infusas y naturales.
 
A la llamada inicial podemos llamarla gracia inicial (que abre el radical co-ser hacia Dios). A esta apertura trascendente la denomino humildad trascendental).
 
La llamada inicial en cuanto que también abre los otros tres trascendentales personales hacia Dios, podemos también llamarla gracia primera.

A estas tres aperturas trascendentes las denomino de la siguiente manera: 
la esperanza trascendental es la apertura de la libertad. 
La fe trascendental es la apertura del inteligir personal. 
La caridad trascendental es la apertura del amar. 

(Ustedes comprenden que no se trata de las virtudes teologales de la teología, sino aperturas naturales de la persona humana a Dios, desde su creación).
 
 
c) Insistencia o mantenimiento de la llamada.
Es la elevación propiamente dicha.
Dios mantiene insistentemente la llamada (es un diálogo creador), para que el hombre aporte su don.
Insistencia que permite comprender la condición temporal de la vida.
 
Esta insistencia o mantenimiento de la llamada no es otra cosa que el tirar de Dios, hacia arriba, que no cesa de elevarnos libremente.
Recuerden que “elevación” no significa que “estemos” elevados, sino que estamos siendo elevados. Cuando decimos "elevación", hablamos de un movimiento que no cesa.
Insistencia en la llamada.
 
Aquí se incluyen también intervenciones sobrenaturales de Dios que nos favorecen aún más. Por ejemplo, cuando Dios llama a un pagano a reconocerle como el Dios vivo.
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Debemos explicar ahora otras dos elevaciones que no tenemos de entrada: la santificación y la glorificación.
 
d) La santificación: para entenderla nos servirá volver al mito del ascensor acristalado: imaginemos en el interior del ascensor, una sala enorme, con pantallas en color, donde se pueden ver, por anticipado,  los misteriosos juegos eternos, que están más allá de la azotea.
Esas pantallas (cual un VAR) nos hacen gozar de una elevación sobrenatural que los teólogos suelen llamar "gracia santificante", anticipación de la vida eterna. (Tras la caída, la llamamos “nueva creación”).
 
e) La glorificación es el encuentro definitivo con Dios,  más allá de la azotea, en el que conoceremos cómo Dios nos conoce: como hijos que serán siempre "además", jugando y cantando eternamente.
 
x) Pero además de estas cinco elevaciones no debemos olvidar que "trascendentalmente" hubo una caída (que se corresponde con lo que la teología llama pecado original). No es otra cosa que la comunión con el maligno, con el don "nadie". Es la caída trascendental. La pandemia original. Un obscurecimiento del ascensor que dificulta la visión hacia afuera y hacia adentro. Las consecuencias de este apagón inicial son patentes. La principal, la ignorancia. Sin embargo, el ascensor no ha dejado de subir y la esperanza no cesa de renacer. La humanidad subsiste hacia su Destino.


¿Cómo caracteriza Polo a la belleza?

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Diciendo que la belleza es la capacidad de convocatoria

 Cuando una realidad es capaz de reunir muchas otras, entonces tiene la belleza. 

 La belleza metafísica del universo nos reúne. Nuestro mundo es bello porque reúne y congrega, en armonía, infinitas dimensiones. 

 María, como dijo el almonteño, es el sol. 
Su belleza nos convoca
En ella se reúnen cielos y tierra. Cuantas más cosas se unen en virtud de otro, mayor es la belleza. 


  Glosa a La persona humana y su crecimiento, p. 75 .

¿Seis perspectivas importantes de lo que es la noción de vida?

 


Estas seis perspectivas son como seis flechas que vienen del Corazón de Dios: tres con mayúscula y tres con minúscula:

 

Vida divina es el Misterio de la Trinidad.

Vida interior es mi Réplica de Dios: el Verbo encarnado. Jesús.

Vida Además es el Espíritu Santo. Don del Amar de Dios. Siempre +

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Mi vida  es mi acto de ser personal.

Mi vida humana es Dios + yo.

Mi vida eterna, es mi Contemplación de Dios, cara a cara.


¿Por qué el sufrimiento es el medio más seguro y eficaz para reconocer que somos pecadores?

 


Job 32 : Alegato de Eliú

Anticipándose a la respuesta de Dios, un sabio insertó en el libro de Job sus reflexiones sobre el lenguaje de Job.

Es una ingenuidad creerse sin pecado: incluso en ausencia de faltas externas, siempre permanece el profundo orgullo del hombre, que lo empuja a confiar en sí mismo.

 

Y el sufrimiento es el medio más seguro y eficaz para tomar conciencia de ello.

 

Según la teología de Eliú en el libro de Job, el sufrimiento es el medio más seguro de tomar conciencia del propio orgullo porque rompe las ilusiones de autosuficiencia del hombre. Actúa como una corrección divina y pedagógica.

 

1. El sufrimiento rompe la ilusión (el engaño) del control.

 La enfermedad o la desgracia recuerdan la impotencia absoluta del hombre.

El hombre se da cuenta de que no domina ni su vida ni su destino.

Frente al dolor, el orgullo se derrumba por sí mismo.

2. Reduce el ruido del mundo

El sufrimiento aísla y obliga al silencio interior.

Los éxitos externos ya no pueden ocultar el vacío espiritual.

 El hombre se vuelve finalmente atento a las advertencias divinas que ignoraba.

3. Es una pedagogía de la liberación

Eliú compara el sufrimiento o la enfermedad con un sueño o una visión nocturna que advierte del peligro.

Su objetivo es salvar el alma de la muerte espiritual, que es la soledad o el aislamiento.

No es punitivo, sino purificador para devolver el hombre a la luz.


¿Qué es el pecado en la persona humana, es decir, en el acto de ser personal?

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El pecado es la ruptura que nos parte en mil pedazos y nos divide.
 
Pero se puede formular el pecado según cada trascendental personal.
 
1) El pecado es el aislamiento de la persona (co-existencia).
 
2) El pecado es el error peculiar de la libertad, que estalla en mil pedazos, la desobediencia (libertad trascendental).
 
3) El pecado es la mentira (Intelecto personal).
 
4) El pecado es el odio. La Soledad (Amar personal).
 
No olvides que vivir es superar la soledad.

Ideas sacadas con motivo de las clases impartidas por el profesor Juan Fernando Sellés, por zoom, a partir de septiembre de 2023.
Concretamente, esta pregunta fue suscitada leyendo la Nota Preliminar del libro “Teología parainconformes”.


Libro de Juan Fernando Sellés sobre el pecado en Polo

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Juen Fernando Sellés acaba de enviarme su último librito.

Pecar es mentir.
Pecar es negar la realidad.
Pecar es el error peculiar de la libertad.

Merci !

¿Qué es la despersonalización?

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La despersonalización no es otra cosa que la desconexión de la persona humana con Dios.
 
El pecado.
La mejor imagen del pecado es la locura.
Si se destruye la hélice posterior de un helicóptero, el aparato se vuelve loco y se estrella.
La hélice posterior marca la dirección libre de la persona unida a su Creador.
 
El pecado es una desconexión culpable o pecaminosa.

¿Desaparece el pecado en el Cielo?

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Sí, pues la libertad ya no puede errar al poseer la ciencia que los cristianos llamamos de la Cruz.

El sufrimiento del Verbo impide que la libertad se descarríe.

Como consecuencia; los cuerpos gloriosos son inmortales.

Para saber más sobre la muerte ver la etiqueta 10.0.0
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Mon Notebook sobre Inteligencia artificial

 

Aunque Leonardo Polo no escribió directamente sobre la inteligencia artificial (IA), su análisis sobre la cibernética y su desarrollo de la Antropología Trascendental ofrecen claves para entender este fenómeno tecnológico.

 

Para comprender la IA desde la perspectiva poliana, se deben considerar los siguientes puntos fundamentales:

 

1. La IA como modelo tecnológico del espíritu

Polo consideraba la cibernética como un modelo tecnológico que imita el crecimiento de la vida, incorporando nociones como la retroalimentación y la causa final. Bajo esta lógica, la inteligencia artificial representaría hoy un modelo que busca imitar el crecimiento del espíritu, caracterizado por ser un crecimiento irrestricto que incluye la libertad.

 

2. Razón instrumental frente a Intelecto personal

Desde una óptica poliana, se establece una distinción tajante entre las capacidades de procesamiento y la realidad del ser personal:

  • Razón Instrumental: La IA pertenece a este ámbito. Es capaz de procesar datos, calcular, deducir y establecer interconexiones complejas entre procesos.
  • Intelecto Personal: A diferencia de la IA, el intelecto humano es el acto de ser personal, lo que le permite comprender y amar, dimensiones que la IA no posee. La IA puede "conocer que conoce" a través de algoritmos, pero no comprende ni ama porque carece de intimidad personal.

 

3. La IA como reproducción de la imaginación

Algunos seguidores de Polo, como el profesor Juan A. García, han sugerido la informática y la IA como una reproducción artificial de la imaginación.

  • La IA simula la memoria, la prospectiva y la imaginación creadora.
  • Simula la vía generalizante de la inteligencia y el funcionamiento de los hábitos de la razón (autoprogramación).
  • A través de "agentes", puede incluso simular el querer-yo al formular estrategias para alcanzar objetivos, pero esto sigue siendo una simulación funcional y no una voluntad real.

 

4. El límite de la simulación: La Libertad

Para Polo, existe una barrera infranqueable para cualquier sistema artificial: la libertad.

  • Un sistema puede simular la individuación, pero no la dimensión personal.
  • La libertad requiere que el sistema sepa de sí mismo (autoconciencia radical) y no solo que lo simule.
  • Un robot o una IA están siempre atrapados en el tiempo físico, mientras que la persona humana es un espíritu en el tiempo capaz de alcanzar verdades estables y extratemporales.

 

5. El "Límite Mental" y la IA

La IA opera enteramente dentro de lo que Polo llama el límite mental (objetivación, cálculo y control). El método poliano propone precisamente el abandono del límite mental para acceder al ser personal. Dado que la IA se basa en algoritmos y lógica objetivante, no puede trascender ese límite para captar la coexistencia, la libertad o el amor personal.

 

6. La IA como instrumento y desafío

Polo advertiría contra el reduccionismo tecnocientífico, es decir, tratar al ser humano como un sistema reactivo o un algoritmo. Sus reflexiones sugieren que:

  • La IA debe ser vista como un instrumento, similar a una "enorme biblioteca bien ordenada" que sirve a la persona para desvelar la verdad de su ser.
  • Representa un reto para la filosofía, obligándonos a distinguir con mayor claridad qué puede ser automatizado y qué es lo irreductiblemente humano.
  • La tecnología debe estar siempre al servicio del hombre y su perfeccionamiento, sin sustituir nunca su singularidad.

En resumen, Polo vería en la IA una herramienta poderosa para ordenar el conocimiento, pero subrayaría que solo la persona, como don y amor personal, es capaz de alcanzar su "Réplica de Dios" y ofrecer su ser como un acto libre, algo que una máquina, limitada por su programación y su naturaleza temporal, jamás podrá realizar.

 


¿Puede usted describir en cuatro pasos el abandono del límite en su tercera dimensión?

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Así lo hace Juan A. García en un vídeo que les recomiendo.

El primer paso es detectar el carácter de además.

Hay que detectar el además del pensamiento.

Detectar que la persona no es el pensamiento, sino aquél que piensa, el quién que piensa.

Detectamos que el existente es además del pensamiento.

Tiene que haber alguien más que el pensamiento.

Entonces he detectado la diferencia entre el pensamiento y aquél de quien depende el pensamiento

 

El segundo paso  es aplicar o utilizar el además.

Cuando obramos libremente alcanzamos que somos un coexistente libre.

Obrar libremente no es tener un dolor de cabeza o envejecer o caerse.

Cuando uno se “toma la libertad”, se alcanza la libertad.

Me he dado cuenta de que existo libremente. Y mi libertad se ha manifestado en mi acción.

Y mi libertad no se agota cuando actúo libremente. Puedo tomarme otra libertad.

Así se alcanza  que el coexistente que somos no solamente es además de nuestro pensamiento, sino que somos un coexistente libre. Un coexistente que puede ser siempre más libre.

 

Hemos alcanzado los dos primeros trascendentales personales : coexistencia y libertad personal.

Somos seres como “acompañantes” libres de nuestras acciones.

Y ser libre es tener un futuro que nunca se agota.

El futuro es un generador de acciones.

 

El coexistente es carente de réplica, es decir, no alcanza a saber quién es, porque sus pensamientos, sus acciones no son una persona, no son la persona que es.

 

Pero hemos entendido que la persona es un ser que es intimidad, un ser abierto por dentro, que se acompaña. Hemos alcanzado la apertura interior  compuesta de los trascendentales coexistencia y libertad personal.

 

El tercer paso es darse cuenta de que el carácter de además no solo tiene una dimensión metódica, sino que también tiene otra dimensión temática.

 Cuando utilizamos como método el carácter de además alcanzamos su tema, que es también además.

 

 Además y además.

 

Saber que soy un coexistente libre, sí, pero la persona es más y por eso se busca.

 

Hemos llegado al conocer personal, tercer trascendental.

El miembro inferior del inteligir personal es lo que Juan A. García llama “alcanzar”, o también llamado "encontrar trascendental". Somos hijos.

El miembro superior del inteligir personal es el seguir buscando o buscar trascendental. 

Como diría, más o menos, Solomiewiz : en la medida en que se va conociendo el Origen (mi Réplica), el inteligir es atraído por su Destino.

Se prolonga el descubrimiento.

Busco más.

Así llegamos a otra descripción de la libertad trascendental : la inclusión atópica en el ámbito de la máxima amplitud.

(Aquí aparece ya la referencia a Dios, pero vayamos con cuidado de no hacer una referencia prematura).

El hombre busca la réplica. La plenitud de la actividad que no tiene limitación. Conocerse como Dios le conoce.

 

El intelecto personal busca a Dios, pero no sabe lo que busca.

Para encontrarle tiene que pasar por el trascendental Amar donal, es decir, con el aceptar-don-dar.

Ninguna creatura puede conocer a Dios si Dios no se lo da.

 

Queda el cuarto paso:

¿Quién es mi Padre? Debo aceptar su Don. ¿Y Quién aceptará mi don? Hemos llegado al Amar personal.

 

El intelecto personal y el amar donal son la apertura hacia adentro.

 En las relaciones entre personas aparece el dar-aceptar-don.

Lo propio del crecimiento de las personas es el acogerse mutuamente. Ser aceptados

Cuando el don se da y se acepta mutuamente es fecundo.

 

Con Dios, el Amar es la tríada  Dar-aceptar de la parte de la persona humana-Don.

Pero el aceptar de la persona humana es un darle su vida (que es su don a nivel esencial).

La persona sabrá en el Juicio si ese don es aceptado y deviene Don (Vida eterna).

Ese saber es el saber más alto. Más alto que la sabiduría y que su conocer. Es la Luz de la gloria: conocerse como Dios nos conoce y conocerá

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Dar-aceptar es la relación entre personas. 

Cuando el don se da y acepta mutuamente es fecundo : El hombre es elevado al conocimiento de Dios, como Dios le conoce.

 

No sabremos quiénes somos hasta que Dios acepte nuestra Vida, nuestro Don-don.



Estudiamos ahora la distinción entre esencia y acto de ser. Se trata este tema en la etiqueta 1.7.0 de este blog.

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Polo es el filósofo de la "distinción".

No tener en cuenta la distinción radical entre acto de ser y esencia aboca indefectiblemente en el monismo y, por tanto, en la imposibilidad del conocimiento de Dios.

De ahí el mérito de Tomás de Aquino al descubrir la distinción real entre acto de ser y esencia, y asentar así la necesidad de la creación.

Polo profundiza en esa distinción.

Distingue, como Tomás, esencia y acto de ser, pero la peculiaridad de su enfoque estriba en presentar la esencia como un ejercicio activo dirigido "hacia" la posteridad o hacia el futuro.

Quizá la mejor luz que ofrece Polo sobre la distinción esse-essentia, consiste en su propuesta de una cierta antecedencia de la esencia.

No es que niegue la prioridad del ser sobre la esencia, sino que la entiende con más realismo.
Ya que esa prioridad no es de carácter eficiente, sino final, finalidad pura.

La esencia del universo frena el despliegue del ser del universo físico, permitiendo que el mundo sea habitable, ésa es la finalidad del acto de ser del universo: que podamos "vivir", es decir, que podamos edificar nuestro don, cosa posible gracias a la lentitud introducida por la actividad de la esencia. En efecto, al tener que desplegarse tetracausalmente, la persona humana puede intervenir esencializando su mundo.

Por otro lado,  la esencia humana manifiesta libremente, (de ahí su antecedencia) el destino. El acto de ser personal rige en cuanto que pide a la esencia humana que disponga cada vez más libremente. La finalidad trascendental no es otra cosa que la libertad de los hijos de Dios.


Grandioso.

Pero hay más : El profesor Juan García lo explica en la Revista de estudios filosóficos polianos n. 10. Responde a la siguiente pregunta :

¿La vuelta del carácter de además al límite mental que es  su punto de partida, es posterior a dicho carácter de además? 

No, esa vuelta no se puede decir posterior al carácter de además.

 La esencia de la persona humana procede de esa vuelta.

Y lo que es curioso es que la esencia tiene una cierta antecedencia del ser personal humano.

 Podemos decir que el carácter de además se dota de su propio punto de partida. Diciéndolo de otro modo, el carácter de además y su vuelta son, digámoslo así, simultáneos.

 Polo a veces expresa dicha vuelta como el sentido transversal del carácter de además.


Gracias profesor, por esta indagación sobre la esencia 

humana.

 

Don Leonardo habla de esto en “los hábitos innatos”. Artículos y conferencias OC 31, 544




¿Es el corazón la Sindéresis?

 


NotesbookLM me ha elaborado una buena respuesta:

En la antropología de Leonardo Polo, la Sindéresis es el ápice de la esencia humana y puede ser identificada con el significado espiritual de la palabra «corazón», entendiéndola como el nivel de la esencia más próximo a la persona o acto de ser.

Para comprender esta relación con precisión, es necesario desglosar cómo articula Polo la estructura de la esencia y su vinculación con la intimidad personal:

1. La Sindéresis como Ápice de la Esencia

Polo define la sindéresis como un «hábito innato» que constituye el «ápice de la esencia del hombre». En su sistema, la esencia se distingue realmente del acto de ser (la persona), y la sindéresis es el punto donde la esencia depende más estrechamente de lo personal (Polo, 1999, p. 196). Polo designa este ápice con la palabra «yo», el cual no es idéntico a la persona, sino su vertiente o manifestación hacia la esencia (Polo, 1999, p. 172; Polo, 2005, p. 148).

2. El Significado Espiritual del «Corazón»

Polo es explícito al vincular la noción de corazón con la profundidad de la esencia humana. Afirma que «el significado espiritual de la palabra corazón indica el profundo proceder de la esencia: su nivel más próximo a la persona» (Polo, 2003, p. 214). El corazón no se identifica con la persona —ya que esta es «además» de su esencia—, sino que representa la zona de la esencia donde el hombre se abre más íntimamente a la influencia de su acto de ser personal.

3. La Dualidad de la Sindéresis: Ver-yo y Querer-yo

La sindéresis es dual, compuesta por dos miembros: el ver-yo (intelectual) y el querer-yo (volitivo) (Polo, 1999, p. 173). La identificación con el «corazón» recae principalmente sobre el segundo miembro, el querer-yo, por las siguientes razones:

  • Vigilancia y Amor: Polo asocia la vigilancia del corazón con la actividad constituyente del amor esencial. Citando el Cantar de los Cantares, señala: «"Yo duermo, pero mi corazón vela" es una expresión del fondo de la conciencia. El amor es el celo que consume a querer-yo» (Polo, 2003, p. 222).
  • Profundidad del Espíritu: Mientras que la actividad intelectual es descrita como «más corta», la profundidad del espíritu es aportada por el querer-yo (Polo, 2003, p. 214).
  • Constitución del Don: El corazón/sindéresis es donde se constituye el amor como «don» (Polo, 2003, p. 222). En el hombre, mientras que el amar es un trascendental personal (acto de ser), el amor es esencial y equivale al carácter constituyente del querer-yo (Polo, 1999, p. 238; Polo, 2003, p. 210).

4. Distinción entre Persona y Corazón/Sindéresis

Es vital para la precisión poliana no confundir el corazón con la persona misma. Polo advierte que «el corazón se distingue de la persona porque ésta no constituye el tema que busca» (Polo, 2003, p. 222). La persona humana es un «ser-con» que busca su réplica en Dios; la sindéresis o corazón es el recurso esencial desde el cual el hombre organiza su vida y sus actos para que estos puedan ser ofrecidos como un don a Dios (Polo, 2003, p. 235; Polo, 2005, p. 11).

En conclusión, la Sindéresis es el corazón  porque es el núcleo activo y vigilante de la esencia que «verdadéa» en la acción y permite que la libertad personal se extienda a la voluntad y a las obras humanas (Polo, 2003, p. 214; Polo, 1998, p. 10).


Bibliografía en formato APA:

Polo, L. (1998). La voluntad y sus actos (I). Pamplona: Cuadernos de Anuario Filosófico.

Polo, L. (1999). Antropología trascendental. Tomo I: La persona humana. Pamplona: Eunsa.

Polo, L. (2003). Antropología trascendental. Tomo II: La esencia de la persona humana. Pamplona: Eunsa.

Polo, L. (2005). Nietzsche como pensador de dualidades. Pamplona: Eunsa.

Polo, L. (2015). Obras Completas, vol. XIX: Persona y libertad. Pamplona: Eunsa.

¿Es la vida el ser de los vivientes?

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Aristóteles dice que la vida es el ser de los vivientes.

 

Es mejor decir que la vida es la esencia de los vivientes : su esencia, que es automovimiento, un cierto dominio de sí.

 

Concretamente, la vida es lo que somos "esencialmente": seres que crecen por sí mismos, que abarcan más ser, que se dan su fin, en la medida en que el entorno se lo permite.

 

Y cuando el entorno es el ámbito de la máxima amplitud, la vida es irrestricta, si libremente se quiere.

 

Pero atención: el acto de ser de las personas también crece, con un crecimiento distinto al de sus esencias.

Es un crecimiento absoluto, originario, es decir, que Dios eleva dándolo, aunque no hagamos nada.

Sin embargo, por nuestra culpa, lo podemos dejar inédito.

 

Entonces el acto de ser o el ser de las personas humanas es también Vida.

 

En el fondo, Aristóteles tenía razón. La vida es el ser de los vivientes.

 

En esta etiqueta 1.8.0 hablamos de la vida.

En las etiquetas 6.1.0 hablamos de la vida humana.

 

Pueden ustedes encontrar en este blog una Página muy extensa sobre la vida. Basta pinchar aquí :

https://preguntaspolianas.blogspot.com/p/la-vida.html

 

Este artículo fue publicado en Miscelánea poliana en 2020 : https://www.leonardopolo.net/docs/MP69-F.pdf

¿Cómo propone don Ignacio Falgueras entender la vida?

 .

 

Ignacio Falgueras propone entender la vida, según Polo, como "una distinción, realmente activa, en la unidad".

 

Fíjense bien, pues es realmente hermoso : ¡“la unidad”! La riqueza de la unidad.

 

Unidad rica que acoge en su interior las distinciones activas (coactos), según la riqueza de cada viviente.

 

Distinción activa, que no es diferencia, sino dependencia.

La “diferencia” es algo pensado. No es real.

Lo real es la dependencia que el viviente es. Dependencia del Origen, según la intensidad de su acto de ser.

Acto de ser que crece siempre hacia la unidad.

 

"Realmente activa" significa que no se trata de una distinción de razón, sino una unidad real de actos ya sean extramentales, o cognoscitivos o donales (actividades también reales).

 

 Pueden ustedes encontrar en este blog una Página muy extensa sobre la vida. Basta pinchar aquí :

https://preguntaspolianas.blogspot.com/p/la-vida.html

 

Este artículo fue publicado en Miscelánea poliana en 2020 : https://www.leonardopolo.net/docs/MP69-F.pdf



¿Cómo cultivar la esperanza?

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Polo es el filósofo de la distinción.

La esperanza tampoco es unívoca.

A) Existe una esperanza que es virtud humana.


B) Si miramos a los trascendentales personales (que son cuatro : además, libertad, entender y amar), la esperanza es la apertura trascendental de la libertad.


C) Existe una esperanza que atraviesa el trabajo humano (es lo que Polo llama esperanza vertical, que desde arriba, eleva el trabajo). 

(recordemos que las dimensiones de la vida humana son fe, trabajo y amistad).

D) Existe una esperanza escatológica, que es potencia de siempre más.


Un lío ¿verdad?


Quizá podemos resolverlo poéticamente :

la esperanza se cultiva tratando a Dios Padre ;
le fe, tratando a Dios Hijo ;
la caridad, tratando al Espíritu Santo.

El amar se abre al Espíritu Santo ;
El entender se abre al Hijo ;
La libertad se abre al Padre ;
¿ Y el "además"? Pienso que se abre a María. Que es siempre más.

Respondo pues a María Álvarez de Toledo : la esperanza se cultiva abriéndose al Origen.




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¿Tiene usted una definición poderosa de persona ?

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Sí.
Persona es  relación subsistente Originaria. Y en el caso de las personas creadas,  relación subsistente "en el orden del Origen".

El profesor Juan García dice que la persona es relación en el orden del Origen (dice que no es relación subsistente, pues la relación subsistente es solamente la Persona divina). 
(Entonces yo pongo una coma, la persona es relación, subsistente en el orden del Origen). 

(El profesor dice más : propiamente la substancia es la radicalidad; sin embargo "subsistencia" es la radicalidad que se mantiene). 


Me explico.

Tomás de Aquino tiene una definición de persona en el tratamiento que hace de las personas divinas: en la santísima Trinidad, dice, la persona es “relación subsistente”.

Pero la persona "creada" no es relación subsistente sin más, pues no es una relación originaria.
De suyo, la persona humana no es una relación del mismo modo como son "relación" las Personas divinas.

Sin embargo, tampoco la persona es relación a modo de accidente o como si la relación se debiera a ella, identificando la persona con su operación.

Persona creada significa “relación”, de una manera muy peculiar, relación “subsistente” si se tiene en cuenta el Origen, es decir, dependiendo del Origen. La clave es la dependencia.

Dios quiere que existan subsistencias cuya radicalidad no es la misma subsistencia, sino su relación hacia Dios, su insistencia intensificada.

Vean ustedes cómo aparece ya la libertad.
El universo subsiste en tanto que creado, sin embargo, la persona creada es más que persistentemente subsistir, es una relación libre, un "además libre" que se intensifica hacia el Origen.

Y siendo subsistente en el orden del Origen, está llamada a ser relación subsistente en el orden del Amor (divinización).

Para entenderlo mejor les animo a escuchar al profesor Juan A. García en este video, donde a partir de 1 hora y 30 minutos explica la diferencia entre substancia y subsitencia y cómo la subsistencia personal (su rebrotar) continúa hasta encontrarse con la Relación subsistente.
Hasta ser hijo en el Hijo.




De esto se habla en el artículo de Polo “La persona humana como relación en el orden del Origen”. Publicado en Miscelánea poliana nº 30 y en Studia Poliana 14 (2012).
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