NotesbookLM me ha elaborado una buena respuesta:
En la antropología de Leonardo Polo, la Sindéresis es el ápice de la
esencia humana y puede ser identificada con el significado espiritual de la
palabra «corazón», entendiéndola como el nivel de la esencia más próximo
a la persona o acto de ser.
Para comprender esta relación con precisión, es necesario desglosar cómo
articula Polo la estructura de la esencia y su vinculación con la intimidad
personal:
1. La Sindéresis como Ápice de la Esencia
Polo define la sindéresis como un «hábito innato» que constituye el «ápice
de la esencia del hombre». En su sistema, la esencia se distingue realmente del
acto de ser (la persona), y la sindéresis es el punto donde la esencia depende
más estrechamente de lo personal (Polo, 1999, p. 196). Polo designa este ápice
con la palabra «yo», el cual no es idéntico a la persona, sino su
vertiente o manifestación hacia la esencia (Polo, 1999, p. 172; Polo, 2005, p.
148).
2. El Significado Espiritual del «Corazón»
Polo es explícito al vincular la noción de corazón con la profundidad de la
esencia humana. Afirma que «el significado espiritual de la palabra corazón
indica el profundo proceder de la esencia: su nivel más próximo a la persona»
(Polo, 2003, p. 214). El corazón no se identifica con la persona —ya que esta
es «además» de su esencia—, sino que representa la zona de la esencia donde el
hombre se abre más íntimamente a la influencia de su acto de ser personal.
3. La Dualidad de la Sindéresis: Ver-yo y Querer-yo
La sindéresis es dual, compuesta por dos miembros: el ver-yo
(intelectual) y el querer-yo (volitivo) (Polo, 1999, p. 173). La
identificación con el «corazón» recae principalmente sobre el segundo miembro,
el querer-yo, por las siguientes razones:
- Vigilancia y Amor:
Polo asocia la vigilancia del corazón con la actividad constituyente del
amor esencial. Citando el Cantar de los Cantares, señala: «"Yo
duermo, pero mi corazón vela" es una expresión del fondo de la
conciencia. El amor es el celo que consume a querer-yo» (Polo, 2003, p.
222).
- Profundidad del Espíritu:
Mientras que la actividad intelectual es descrita como «más corta», la
profundidad del espíritu es aportada por el querer-yo (Polo, 2003,
p. 214).
- Constitución del Don:
El corazón/sindéresis es donde se constituye el amor como «don» (Polo,
2003, p. 222). En el hombre, mientras que el amar es un
trascendental personal (acto de ser), el amor es esencial y
equivale al carácter constituyente del querer-yo (Polo, 1999, p.
238; Polo, 2003, p. 210).
4. Distinción entre Persona y Corazón/Sindéresis
Es vital para la precisión poliana no confundir el corazón con la persona
misma. Polo advierte que «el corazón se distingue de la persona porque ésta no
constituye el tema que busca» (Polo, 2003, p. 222). La persona humana es un
«ser-con» que busca su réplica en Dios; la sindéresis o corazón es el recurso
esencial desde el cual el hombre organiza su vida y sus actos para que estos
puedan ser ofrecidos como un don a Dios (Polo, 2003, p. 235; Polo, 2005, p.
11).
En conclusión, la Sindéresis es el corazón porque es el núcleo activo y vigilante de la
esencia que «verdadéa» en la acción y permite que la libertad personal se
extienda a la voluntad y a las obras humanas (Polo, 2003, p. 214; Polo, 1998,
p. 10).
Bibliografía en formato APA:
Polo, L. (1998). La voluntad y sus actos (I). Pamplona: Cuadernos de
Anuario Filosófico.
Polo, L. (1999). Antropología trascendental. Tomo I: La persona humana.
Pamplona: Eunsa.
Polo, L. (2003). Antropología trascendental. Tomo II: La esencia de la
persona humana. Pamplona: Eunsa.
Polo, L. (2005). Nietzsche como pensador de dualidades. Pamplona:
Eunsa.
Polo, L. (2015). Obras Completas, vol. XIX: Persona y libertad.
Pamplona: Eunsa.



















