Vida eterna : Concentración. Gravitación. Contemplación. Presentación de la Comunicación para el Congreso 2026

 


 

Título de la comunicación: San Josemaría y la “vida eterna” en Leonardo Polo. Contemplación de Dios desde una “cierta antecedencia”. 

Pueden ustedes encontrarla en el blog  https://preguntaspolianas.blogspot.com/.  12.10.01 vida eterna.

Y también en el Diccionario


Leonardo Polo escribió en 1985 un largo artículo titulado "El concepto de vida en Mons. Escrivá de Balaguer".
“Escribo estas páginas, dice don Leonardo, en el décimo aniversario de su muerte (1985) como homenaje a su figura, con la seguridad de que su deseo de contemplar el rostro de Dios se ha cumplido”.
 
Puedo resumir con tres palabras cómo muestra Polo lo que es la “vida eterna” en el último capítulo de su artículo, dialogando con san Josemaría: Concentración. Gravitación, Contemplación.
 
Concentración. La vida se concentra en cada una de sus dimensiones.
Aristóteles tiene razón cuando dice que la vida es el ser de los vivientes.
Y Polo comenta: Cuando se trata de la vida no se debe perder de vista que la vida para el viviente es “ser” y que, por tanto, no pertenece al orden lógico: no hay vida abstracta.
 
La vida es universal en tanto que se concentra entera en cada una de sus dimensiones.
Mi ser se concentra entero en cada una de mis dimensiones.
El concepto lógico de la vida humana es universal, pero la universalidad del concepto real de vida humana no consiste en que se encuentre en todos los humanos, sino que cada vida humana, se concentra entera en todas y cada una de sus dimensiones, aunándolas, además, desde dentro.
 
Así la persona que soy, mi vida, se concentra entera en cada una de mis células o en cada uno de mis dientes, en cada una de las dimensiones de mi ser.
La persona que soy vive concentrada en cada uno de mis glóbulos y rebosa desde ellos, como un trascender interno, reforzando la unidad de las distintas dimensiones de mi vida.
Si pierdo un diente, mi vida, mi persona, no está ya en ese diente. Ese diente ya no es mío al perder su unidad con mi vida, con mi ser.

Para entender esta concentración de la vida puede servirnos la imagen del café instantáneo granulado.

Todo el café se encuentra, en cierto modo, concentrado en cada grano.

El café se manifestará, digámoslo así, cuando se den las condiciones adecuadas (el agua caliente y la interacción de los distintos granos).

Saborearemos, en uno de los momentos de nuestra vida, la intensidad del café en la medida de su intensidad instantánea.

 

 

Gravitación.

La vida “real”, no abstracta, gravita sobre cada una de sus dimensiones, vivificándolas.

 

Las dimensiones de la vida son los momentos de su ejercicio, que tienen una cierta antecedencia o anterioridad a su crecimiento unitario.

 

¿Por qué hablamos de “una cierta antecedencia”?

El profesor Juan A. García comentó en un artículo que la esencia de la persona humana procede de la vuelta del carácter de además a su punto de partida que es el límite mental.

Y que lo que es curioso, dice, es que, aunque la esencia de la persona humana procede de esa vuelta, la esencia tiene “una cierta antecedencia”.

 Podemos decir que el carácter de además se dota de su propio punto de partida.

Con otras palabras, el carácter de además y su vuelta son, digámoslo así, simultáneos.

 Polo a veces expresa dicha vuelta como el sentido transversal del carácter de además.

 

Cuando decimos que la vida gravita sobre cada “momento” estamos diciendo que sucede una atracción mutua. La tierra gravita alrededor del sol, la luna gravita alrededor de la tierra. Se trata de una atracción mutua.

La ley de la gravitación universal estipula que dos masas se atraen “mutuamente”. Una de las masas (la tierra) parece inmóvil únicamente porque su masa gigantesca opone una resistencia infinita a la atracción de nuestra pequeñísima masa. La Tierra atrae hacia su centro con una fuerza igual a nuestro peso. Nosotros atraemos a la Tierra con la misma fuerza. La atracción es mutua.

Aplicando esta ley de gravitación a los momentos de nuestra vida, podemos afirmar que estamos vivos porque la vida (el ser que somos) gravita sobre cada uno de nuestros “momentos”. Ahí radica la “unidad de la vida”. Todos los “momentos” se unen en virtud de la atracción mutua, gracias a la vida, a su trascender interno, dual y además.

Polo explica que el vivir no se agota en su inmediata actualidad, sino que, como venimos diciendo, la vida gravita sobre los momentos de su ejercicio, prestándole el peso de su unidad, esto es, dándose a ella de acuerdo con ella. Este “acuerdo con ella” es una cierta antecedencia.

 

 

Contemplación.

Leonardo Polo ha aprendido de san Josemaría que la vida eterna es contemplación de Dios.

Apliquemos ahora la noción de “gravitación” al modo como Dios nos conoce. Porque la Vida divina gravita también, sobre la persona que soy. Cada trascendental personal es atraído por Dios abriéndose con la humildad (el co-ser), la esperanza (la libertad), la fe (el inteligir personal) y la caridad (el amar personal).

 

Mi vida eterna será acogida en la máxima amplitud de Dios.

No comprensivamente, sino contemplativamente. Mi crecimiento eterno será siempre “además” del Misterio de Dios. Contemplación.

No comprensivamente, porque aunque veamos a Dios cara a cara nunca llegaremos a comprender el Misterio. Seremos acogidos contemplativamente, en adoración contemplativa.

Y me permito añadir: contemplación de Dios, desde “una cierta antecedencia”.

Entonces, el carácter donal de la persona se expresará en un canto de alabanza y gratitud perennes.

De este modo, el encontronazo definitivo con Dios, la vida eterna, de cada persona humana, deja de ser una inmortalidad estática para convertirse en un cántico acogido en la máxima amplitud de Dios.

Y ese canto es, precisamente una cierta antecedencia del hijo que somos en el Dios Hijo.

 

La vida eterna es conocer a Dios como Dios nos conoce. Pero Dios Padre nos conoce de acuerdo con su Hijo. Y el Dios Hijo nos conoce de acuerdo con lo que quiera contemplar nuestra libertad.

Mi vida eterna depende también de mí.

Será eternamente contemplación de Dios, pero desde la antecedencia de mi querer libre.

 

 

He escrito esta comunicación como homenaje a la figura de don Leonardo Polo, que me ha hecho entender que mi vida es una cierta antecedencia de mi vida eterna.

 

Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

Antonio Machado me recuerda que la vida eterna no está trazada de antemano para cada uno, sino que la iremos abriendo a través de nuestro canto, a través de nuestras decisiones. Decisiones libres que son una “cierta antecedencia” de la vida eterna de cada quién.

Vida eterna que se anticipa también en mi vida terrestre, en tanto que esta vida es una cierta antecedencia de la eterna, que crece al caminar. El Cielo está muy cerca.

 

 

Vida eterna : Concentración. Gravitación. Contemplación. Texto de la Comunicación para el Congreso 2026

 


Autor: Federico Quirós Gil. Sacerdote. Doctor en Teología moral y Licenciado en Medicina por la Universidad de Navarra. Nacido en 1951. Actualmente da clases de Questions d’Anthropologie en el ISSI (Instituto Superior de Ciencias de la Enfermería) y es capellán del Hospital Monkole en Kinshasa, République Démocratique du Congo (RDC).

Título: San Josemaría y la “vida eterna” en Leonardo Polo. Contemplación de Dios desde una “cierta antecedencia”.

“Caminante no hay camino. Se hace camino al andar”. El andar es una cierta antecedencia.

I. Presentación. Homenaje a san Josemaría.                                                                

Leonardo Polo escribió en 1985 un largo artículo titulado "El concepto de vida en Mons. Escrivá de Balaguer" (1).


(1) POLO, L. (1994), La personalidad del Beato Josemaría Escrivá de Balaguer, Eunsa, Pamplona, pp. 165-195.                                                                 Anteriormente publicado en Anuario Filosófico, 18 (1985/2) 9-32.

Dice don Leonardo: “Escribo estas páginas en el décimo aniversario de su muerte (1985) como homenaje a su figura, con la seguridad de que su deseo de contemplar el rostro de Dios se ha cumplido”.

 

No hace Polo, en este artículo, un análisis interpretativo de textos de Escrivá de Balaguer para deducir después la noción de “vida”. Lo que hace Polo es hablar de la Vida divina y hablar con la Vida divina, inspirándose en su relación con Josemaría Escrivá, relación que le invitaba a un diálogo personal con Dios, mostrándole así que esa Vida estaba también a su alcance.

Intentaremos en esta comunicación acceder a la noción de “vida eterna”, que Polo expuso en 1985 como agradecimiento a quien se la mostró encarnada.

 

II. La unidad de la vida. Concentración y gravitación en cada una de sus dimensiones.

¿Qué es la vida eterna? Polo hace un largo recorrido a través de 5 capítulos, y es el último, el capítulo 6, el que tiene como título “La vida eterna”. (2)

 (2) Ibidem p. 194 El inagotable vivir personal clama por la eternidad. Et p. 195  ¿Cuándo vendré y veré la faz de Dios?

 

En primer lugar profundiza en el concepto de vida, utilizando dos términos luminosos: concentración y gravitación, y distinguiendo entre lo que es un concepto lógico y un concepto real. (3)

 

(3)Polo, L. El concepto de vida en Mons. Escrivá de Balaguer. Anuario Filosófico, 18 (1985/2) 9-32.   

Nos interesa el capítulo 6. La vida eterna. p.193: “Para exponer estas consideraciones sobre algunos aspectos centrales del mensaje del Fundador del Opus Dei he elegido como eje el concepto de vida.

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Expliquemos, primero, la concentración de la vida.

 

Observemos, dice, que es propiedad del concepto la universalidad. Unum in multis. Ahora bien, cuando se trata de la vida, no se debe perder de vista que la vida para el viviente es “ser” y que, por tanto, pertenece al orden real y no al orden lógico: no hay vida abstracta.

 

El concepto “real” de la vida humana es universal, pero su universalidad no consiste en que todos los humanos tengan vida, sino que cada ser humano, cada vida humana, se concentra entera en todas y cada una de sus dimensiones, aunándolas desde dentro.

 

Así la persona que soy, (soy vida), se concentra entera en cada una de mis células o en cada uno de mis dientes, en cada una de las dimensiones de mi ser.

La persona que soy vive concentrada en cada uno de mis glóbulos y rebosa desde ellos, como un trascender interno, reforzando la unidad de las distintas dimensiones de mi vida.

Si pierdo un diente, mi vida, mi persona, no está ya en ese diente. Ese diente ya no es mío al perder su unidad con mi vida.

 

Lo que especifica el concepto de vida real es su unidad. “La unidad de la vida”.

Es decir, la vida da unidad, aúna.

 

¿Y por qué mi vida, mi ser, aúna a los distintos momentos de mi existencia?

Porque mi vida está concentrada en cada uno de sus momentos.

 

Para entender esta concentración de la vida puede servirnos la imagen del café instantáneo granulado.

Todo el café se encuentra, en cierto modo, concentrado en cada grano.

El café se manifestará, digámoslo así, cuando se den las condiciones adecuadas (el agua caliente y la interacción de los distintos granos).

Saborearemos, en uno de los momentos de nuestra vida, la intensidad del café en la medida de su ser más café, de su intensidad esencial, que no es otra cosa que su crecimiento. Vivir es crecer.

 

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Y ahora expliquemos la noción de “gravitación”: La vida “real”, no abstracta, gravita sobre cada uno de sus momentos, vivificándolos. (4)

 (4) Detengámonos en el verbo “gravitar”, que es un ejemplo de cómo utiliza Polo los verbos dándoles un sentido nuevo. Pues bien, los “momentos” de una vida humana, son una cierta “antecedencia” y se dejan elevar por la vida a la que pertenecen, creándose así una gravitación entre la esencia (los momentos que son vida) y el acto de ser humano (entendido aquí también como vida).

 

Fijémonos en que cuando decimos que la vida gravita sobre cada “momento” estamos diciendo que existe una atracción mutua. La tierra gravita alrededor del sol, la luna gravita alrededor de la tierra. Se trata de una atracción perfectamente mutua. La ley de la gravitación universal estipula que dos masas se atraen “mutuamente”. Una de las masas (la tierra) parece inmóvil únicamente porque su masa gigantesca opone una resistencia infinita a la atracción de nuestra pequeñísima masa. La Tierra atrae hacia su centro con una fuerza igual a nuestro peso. Nosotros atraemos a la Tierra con la misma fuerza. La atracción es mutua.

                                                                

Aplicando esta ley de gravitación a los momentos de nuestra vida, podemos afirmar que estamos vivos porque la vida (el ser que somos) gravita sobre cada uno de nuestros “momentos”. La vida los aúna. Todos los “momentos” se unen en virtud de la atracción mutua.

 

Convenía, pues, como dice Polo, comenzar el artículo estableciendo la unidad de la vida como la característica que la especifica. Vivir es, radicalmente, aunar. (5)

 (5) Polo, L. El concepto de vida en Mons. Escrivá de Balaguer. EUNSA (1994). Capítulo 6. La vida eterna. p.194 : La concentración de la vida en sus aspectos integrantes es su misma intensidad unitaria. La intensidad viene a ser de este modo un trascender interno que supera la dispersión, e incluso la distribución analítica de la vida en sus notas (en sentido activo, las notas de la vida son los momentos de su ejercicio). La vida es intensivamente universal, y no tan sólo como unum in multis, porque tales muchos son previamente el contenido uno que revierte en ellos confirmándolos, reuniéndolos y trascendiéndolos a la vez.

 La vida, el ser que soy, va apareciendo, gracias a la unidad que aporta, pues gravita sobre cada uno de sus momentos, y crece gracias a la interactividad de sus dimensiones.

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III. La vida crece “de acuerdo” con una cierta antecedencia.

La vida gravita sobre todos sus momentos. Y lo hace “de acuerdo” con ellos. Los tiene en cuenta, los respeta.

Este respeto les da una autonomía que llamaremos “una cierta antecedencia”.

 

Las notas de la vida son los momentos de su ejercicio, que tienen una cierta antecedencia a su unidad. La vida es una, sí, pero sin abandonar la pluralidad de sus momentos. (6)

 (6) El profesor Juan A. García lo explica en la Revista de estudios filosóficos polianos n. 10, respondiendo a la siguiente pregunta:

¿La vuelta del carácter de además al límite mental que es su punto de partida, es posterior a dicho carácter de además? 

No, esa vuelta no se puede decir posterior al carácter de además.

 La esencia de la persona humana procede de esa vuelta.

Y lo que es curioso es que la esencia tiene una cierta antecedencia del ser personal humano.

 Podemos decir que el carácter de además se dota de su propio punto de partida. Diciéndolo de otro modo, el carácter de además y su vuelta son, digámoslo así, simultáneos.

 Polo a veces expresa dicha vuelta como el sentido transversal del carácter de además.

La vida, al existir concentrada en cada uno de esos momentos, gracias a la fuerza de su unidad, crece, trasciende, sobra, revierte en esos momentos, confirmándolos, reuniéndolos y trascendiéndolos a la vez, para superar la soledad.

 

La identidad de la vida es precisamente su trascender. La vida hace pie, para crecer, en la cierta antecedencia de sus momentos. (7)

 (7) Polo, L. El concepto de vida en Mons. Escrivá de Balaguer. EUNSA (1994). Capítulo 5. La vida eterna. p.190

Quiere decirse con esto que el vivir no se agota en su inmediata actualidad, sino que gravita sobre los momentos de su ejercicio, prestándole el peso de su unidad, esto es, dándose a ella de acuerdo con ella. Este “acuerdo con ella” es lo que venimos llamando una cierta antecedencia. (8)

 (8) Ibidem. Capítulo 6. La vida eterna. p.194 : Quiere decirse con esto que el vivir no se agota en su inmediata actualidad, sino que gravita sobre ella prestándole el peso de su intensidad unitaria, esto es, dándose a ella de acuerdo con ella. En tanto que se da a ella, la enriquece e impide que es aísle o se reduzca a sí misma (como si cada acción fuese autosuficiente).

En tanto que se da de acuerdo con ella, la trasciende como un sobrar para el que cada acción es un cauce todavía estrecho, nunca expresivamente suficiente. Desde aquí cabe entender la intensidad de la unidad vital como subsistencia personal, que descubre su identidad como hijo de Dios y, por tanto, en Cristo. De todo esto hemos hablado ya.

 

 

Y en tanto que el vivir se da de acuerdo con la actualidad, la trasciende como un sobrar para el que cada acción es un cauce todavía estrecho, nunca expresivamente suficiente.

 

La intensidad esencial, o la vida como esencia, es así una cierta antecedencia de su crecimiento personal, de su apertura hacia Dios, de su destinarse hacia Dios, realizado “de acuerdo con ella”. De acuerdo con su vivir (de acuerdo con su esencia).

Recordemos que el destinarse hacia Dios es fruto de la llamada inicial de Dios. Dios mantiene su llamada, insiste en su llamada. La persona está abierta trascendentemente hacia Dios y crece en la medida en que el don de su vida es aceptado por Dios. Ese don es una cierta antecedencia, que Dios respeta. (9)

(9) A este propósitio ver Preguntas polianas : https://preguntaspolianas.blogspot.com/2021/12/cuales-son-las-elevaciones.html  Dios mantiene insistentemente la llamada (es un diálogo creador), para que el hombre aporte su don. (Este aporte es una “cierta antecedencia”).

 

 La intensidad personal, o vida como crecimiento del ser personal, es también una cierta antecedencia de su Réplica de Dios, pues en tanto que busca, va anticipando las dimensiones de esa Réplica suya de Dios. (10)

 (10) A mi entender, la Réplica es el Verbo. Cada persona tiene su propia Réplica de Dios, una dimensión del Verbo que crece irrestrictamente

 

La persona crece al ir identificándose con su Réplica de Dios. Réplica irrestricta que irá alcanzando al contemplar cómo su don es aceptado por Dios.

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IV. La vida eterna como conocimiento de Dios tal como Dios nos conoce, de acuerdo con una cierta antecedencia. Contemplación.

Mi crecimiento será eterno. Mi vida eterna, será acogida en la máxima amplitud de Dios. No comprensivamente, sino contemplativamente. Será eternamente “además” del Misterio de Dios. Contemplación.

 

No comprensivamente, porque aunque veamos a Dios cara a cara nunca llegaremos a comprender el Misterio. Seremos acogidos contemplativamente, en adoración contemplativa.

Entonces, el carácter donal de la persona se expresa en un canto de alabanza y gratitud perennes. Su vida eterna (11).

[11]  Polo, L. El concepto de vida en Mons. Escrivá de Balaguer. EUNSA (1994). Capítulo 6. La vida eterna. p.195 Al alcanzar el destino por el que clama, y sólo entonces, el concepto que desborda es desbordado él mismo, acogido contemplativamente —no comprensivamente— en la máxima amplitud de Dios. Entonces también su carácter donal expresivo es un canto de alabanza y gratitud perennes.

 

De este modo la comprensión de la vida eterna deja de ser una inmortalidad estática para convertirse en el encontronazo definitivo, donde el carácter donal del hombre es acogido en la máxima amplitud de Dios como un canto de alabanza perenne.

 

La vida eterna puede ser llamada también “glorificación”. (12)


(12) Ver blog “Preguntas polianas” : https://preguntaspolianas.blogspot.com/2021/12/cuales-son-las-elevaciones.html donde se describen las elevaciones de la persona humana : la creación, la llamada inicial, la insistencia o mantenimiento de la llamada, la santificación y la glorificación.

 

La glorificación puede comprenderse como la plenitud de la vinculación personal con Dios. En la vida temporal, esa vinculación ilumina su manifestación en el compromiso vocacional, de modo que la vida libremente entregada constituye una “cierta antecedencia” de su plenitud eterna.

La glorificación es entonces “vinculación con Dios” y la cierta antecedencia “compromiso vocacional” (13).

 (13) SORIANO, Graciela, «Vinculación y compromiso según la antropología trascendental de Leonardo Polo», Miscelánea Poliana. Serie de Filosofía, n.º 78 (2024), pp. 31-46.   

 

El canto es una cierta antecedencia del hijo en el Hijo.

La vida eterna es ir conociendo a Dios como Dios nos conoce.

Y Dios Padre nos conoce de acuerdo con su Hijo. Y el Hijo nos conoce de acuerdo con lo que quiera contemplar nuestra libertad. De acuerdo con mi cántico.

Mi vida eterna depende también de mí.

 

Leonardo Polo ha aprendido de san Josemaría que la vida eterna es contemplación de Dios. 

Seremos acogidos contemplativamente, en adoración contemplativa. 

En la medida en que libremente queramos.

 

Tres palabras del artículo de Polo, concentración, gravitación y contemplación nos han ayudado a entender mejor lo que es la vida eterna.

 

V. Conclusión (14).

 (14)Polo, L. El concepto de vida en Mons. Escrivá de Balaguer. EUNSA (1994). Capítulo 6. La vida eterna. p.195.  Mons. Escrivá de Balaguer confesaba, con su sinceridad habitual, ese clamor interior: «Mentiría si negase que me mueve tanto el afán de contemplar la faz de Jesucristo. Vultum tuum, Domine, requiram, buscaré, Señor, tu rostro. Me ilusiona cerrar los ojos y pensar que llegará el momento, cuando Dios quiera, en que podré verle, no como en un espejo y bajo imágenes oscuras... sino cara a cara. Sí, hijos, mi corazón está sediento de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo vendré y veré la faz de Dios?».

Con la seguridad de que ese deseo profundo se ha cumplido, escribo estas páginas en el décimo aniversario de su muerte como homenaje a su figura.

He escrito esta comunicación como homenaje a la figura de don Leonardo Polo, que me ha hecho entender que mi vida es una cierta antecedencia de mi vida eterna.

 

Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

Antonio Machado me recuerda que la vida eterna no está trazada de antemano para cada uno, sino que la iremos abriendo a través de nuestro canto, a través de nuestras decisiones. Decisiones libres que son una “cierta antecedencia” de la vida eterna de cada quién.

Vida eterna que se anticipa también en mi vida terrestre, en tanto que esta vida es una cierta antecedencia de la eterna, que crece al caminar. El Cielo está muy cerca.

 

Kinshasa, 2 de octubre de 2026.

 


Formule usted los 4 trascendentales personales

.



Persona humana significa:
- co-existencia carente de réplica;
- libertad;
- transparencia;
- criatura donal.

Me agrada especialmente esta formulación que Polo hace en Antropología trascendental I, p. 217.2
.

¿Cuáles son los trascendentales personales?

 .


Los trascendentales personales o antropológicos son los siguientes:
 
el acto de ser personal, al que Polo llama co-existencia, intimidad o ser segundo;
 
la transparencia intelectual, que denomina intellectus ut co-actus;
 
el amar que acepta, es decir, la estructura
donal de la persona o amar donal;
 
y la libertad.
 
 
Polo presenta los 4 trascendentales personales  en el tomo I de su "Antropología trascendental", el tomo que tiene como subtítulo "La persona humana".
 
En la p. 36 dice que a su modo de ver a los trascendentales tradicionales (a los que llama trascendentales metafísicos y que estudiamos en las etiquetas 5.2) hay que añadir cuatro: el acto de ser co-existencial,
la libertad,
el intelecto
y lo que denomino amar donal.
 
Son pues :
 
La co-existencia ;
El intelecto personal ;
El amar donal (amar y el aceptar personales);
La libertad trascendental.
 
Quizá existan otros, pero habrá que descubrirlos mostrando que lo son, tal como ha hecho Polo.
 
No parece apropiado llamarlos simplemente "radicales", pues cualquier dimensión del ser personal es radical.
 
Salvador Piá escribe: en la persona humana se distinguen convertiéndose como trascendentales
la co-existencia,
la libertad,
el intelecto personal
y el amor donal.
 
Prefiero este orden al que dan otros estudiosos de Polo, que siguiendo la exposición que hace en el tomo I de la Antropología trascendental los colocan tal como he escrito más arriba, es decir
 
La co-existencia ;
El intelecto personal ;
El amar donal (amar y el aceptar personales);
La libertad trascendental.

 


¿Se puede decir que los trascendentales personales son entes de razón?

 .


Pensando en la solución que se dió a los universales, se me ocurría decir:
Los trascendentales personales son ”entes de razón” <con fundamento libre en la realidad>.
 
Le hice esta pregunta al profesor Juan A. García González.
 
Y me respondió así:
 
No; los trascendentales (tanto metafísicos como antropológicos) son reales: máximamente reales, puesto que se convierten con la existencia, con la actividad de ser; es la “diferencia entre ellos” la que es de razón,
con fundamento en la realidad.


¿Cuatro o tres trascendentales personales?

 .


Mi buen amigo el profesor Sellés testimonia que Polo, al final de su vida, sostuvo que se había equivocado al formular los cuatro trascendentales personales.

Y mantuvo que son tres:

La coexistencia libre,

El conocer personal,

El Amar personal.

 

Pues no consideraba que la coexistencia fuese suficientemente distinta de la libertad, porque una coexistencia que no fuese libre no sería personal.

 

A mi entender, pienso que debemos mantener que los trascendentales personales son cuatro.

Entre otras cosas porque voces autorizadas afirman que la libertad, temáticamente considerada, es un tema que no remite a otro tema, sino que sólo ratifica su valor metódico. 

Se ajusta sólo con el futuro. 

Y siendo así se abre a Dios en esperanza (en esto Sellés estará de acuerdo).

Eso distingue la libertad personal de los otros trascendentales, que temáticamente remiten, en último término a Dios pero de otra manera.

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No dudo del testimonio de Juanfer, pero prefiero mantener lo que Polo sostuvo por escrito.

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Aprendí del profesor Juan A. García González los pasos que hay que dar para abandonar el límite mental en su tercera dimensión.

Pongo aquí el enlace a un curso en el que lo explica.

 https://www.youtube.com/watch?v=XfdNOuUnFvM

En el primer paso detectamos el carácter de además: sabemos que somos coexistentes.

En el segundo paso alcanzamos que somos un coexistente libre (tal como dice Sellés).

 Hemos alcanzado los dos primeros trascendentales personales : coexistencia y libertad personal.

 Hemos alcanzado la apertura interior, compuesta por los trascendentales coexistencia y libertad personal.

 

En el tercer paso nos damos cuenta que la persona es más (valor metódico del carácter de además) y ese ser más remite a otros dos trascendentales, el intelecto personal que se busca y el amar donal que espera aceptación.

 

Estos dos trascendentales superiores componen la apertura hacia adentro.

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Los cuatro trascendentales se convierten entre sí jerárquicamente.

En los cuatro aparece el carácter de además.

En los cuatro aparece el carácter filial.

¿Cómo son elevados los cuatro trascendentales personales descubiertos por Polo?

 .


1. El co-ser es el subir incesante hacia Dios (de ahí la dignidad de cada persona humana). Gracias a su elevación el acto de ser personal (co-ser) es “actuoso”, “además”, se añade, encontrando cada vez más compañía.
 
2. La libertad es el juego. El trascendental “libertad personal” es elevado jugando. Cuanto más alta está la persona, mejor juega. La libertad trascendental es el juego del amor, que engendra, en la belleza, nuevos juegos.
 
3. El entender personal crece al crecer transparentemente sus contenidos, al abrirse el panorama en la medida en que toma altura, elevado por Dios.
 
4. El amar personal es elevado en la medida en que Dios acepta su don, al destinarse libremente a Dios.


¿Cómo se convierten los trascendentales personales? ¿Cuál es su orden?

 .


Los trascendentales personales descubiertos por Polo al abandonar el límite mental en su tercera dimensión, se convierten de modo ordenado. (Respetan la jerarquía).
 
Cada uno de los trascendentales personales se convierte con los demás, hasta el punto de que uno no puede darse sin los otros.
 
Es decir, ninguno puede faltarle a una persona para ser persona.
Pero la conversión entre ellos no es completa, pues se distinguen realmente entre sí.
 
Cada trascendental personal es dual, actuoso, al convertirse con el trascendental jerárquicamente superior. Es importante la tarea de descubrir el orden de los trascendentales personales.
 
Existen varias propuestas entre los polianos sobre el orden de los trascendentales.
 
Po ejemplo, el gran autor poliano Jorge Mario Posada, en su intervención en el blog de los polianos (el de Juan A. García), nos explicaba que hay cuatro trascendentales propios del ser personal: libertad, co-existir o intimidad, inteligir y amar personales.
 
Los trascendentales clásicos tienen un orden que si no se respeta, trastrueca la filosofía, a saber: ser, verdad, bien, y belleza.
 
Pues bien, Jorge Mario propone como orden de los trascendentales antropológicos el siguiente: libertad e intimidad, inteligir y amar.
 
Aún dice más: el co-existir denotaría el acto de ser humano personal de tal manera que vale para los cuatro trascendentales antropológicos, si bien se corresponde más que nada a la intimidad.
 
Y el "además" también vale para los cuatro, aunque conviene más a la libertad.
 
Sin embargo, en mi intervención en el blog de Juan A. García, me permití disentir de ese orden, coincidiendo con el que había propuesto Enrique Golmayo. A mi entender, y pienso que en esto estoy también de acuerdo con Juan A. García, el orden es el siguiente:
1. Co-existir personal
2. Libertad trascendental
3. Inteligir personal
4. Amar personal.
 
Y tal como pidió Enrique Golmayo, se puede establecer una correspondencia, no simétrica, con los trascendentales clásicos.
 
1. El ser metafísico se corresponde con el co-existir personal y la libertad.
2. La verdad metafísica se corresponde con el inteligir personal.
3. El bien metafísico se corresponde con el amar personal.
 
Entonces, ¿qué es la intimidad?
Pienso que es el conjunto de dualidades íntimas del ser personal.
Es cierto que Polo llama también "intimidad" a uno de los trascendentales personales, concretamente a la co-existencia personal, (de ahí la proposición de Jorge Mario Posada de considerar la intimidad como uno de los trascendentales, en lugar del co-ser), pero otras veces refiere la intimidad al ser personal sin más, es decir, a ese carácter de apertura propio de la persona (apertura interior y hacia dentro). La persona está abierta por dentro, es capaz de acogida.
 
En un punto estoy de acuerdo con Jorge Mario: el además conviene a los cuatro trascendentales personales, aunque convenga más a la libertad, que es un acto siempre insatisfecho.
 
Y llamaremos "carácter de además" de una parte a la dimensión "metódica" del abandono del límite, que desvela el ser siempre más y de otra parte el alcanzar que somos adverbio, que somos hijos, que somos siempre más.
 
+++++++++++++++++++++++
Adam Solomiewicz propone una reconfiguración de los trascendentales personales.
A mi entender, se trata de ordenar de otro modo la manera de presentarlos.
En lugar de decir Co-ser; Libertad; Entender; Amar; propone decir Co-Ser; Entender; Amar; Libertad (la libertad de la gloria de los hijos de Dios).
 
En esto sigue, a mi entender, la inspiración del poliano quizás más trabajador, Juan Fernando Sellés.


Congreso centenario de Polo. 2026. Una filosofía abierta al futuro



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5-7 DE NOVIEMBRE

Jueves, 5 de noviembre

09.00 Entrega de credenciales

09.15 Inauguración de las Reuniones

09.30 Luis Fernando Múgica, "En los orígenes del Curso de Teoría del Conocimiento"

10.45 Café

11.00-12.15 Ignacio Falgueras, "La inidentidad y la distinción real ser-esencia"

12.30 Comunicaciones

16.00 Juan José Padial, "El origen de la matemática según Leonardo Polo"

17.30 Juan José Sanguineti, "Leonardo Polo y las ciencias. La filosofía empuja a las ciencias hacia la realidad"

 

Viernes, 6 de noviembre

9.30 Ángel Rodríguez Luño, "Leonardo Polo y la filosofía moderna de la libertad"

10.45 Café

11.00-12.15 Fernando Haya, "El abandono del límite como método de pensamiento en contraste: divergencia y continuidad con la filosofía aristotélico-tomista"

12.30 Presentación de libros e iniciativas

16.00 Urbano Ferrer, "Acceso desde la intersubjetividad a la coexistencia originaria"

17.30 José Ignacio Murillo, "Del abandono del límite mental a los hábitos innatos: la noción de hábito en la antropología de Leonardo Polo"

 

Sábado, 7 de noviembre

9.30 Juan Fernando Sellés, "Filiación y réplica"

10.45 Café

11.00-12.15 Comunicaciones

12.30 Juan García González, "La coherencia interna del carácter de además"

13.15 Clausura

Comité organizador

Director: José Ignacio Murillo (Universidad de Navarra), jimurillo@unav.es
Subdirector: Juan Fernando Sellés (Universidad de Navarra),
jfselles@unav.es

Secretario: Juan Pablo Puy (Universidad Francisco de Vitoria)

Doctorandos:
Jan Maria Podhorski (Universidad de Navarra),
jpodhorski@unav.es
Sarelys Valentina Herrero (Universidad de Navarra),
sherreragal@unav.es

Presentación

Leonardo Polo Barrena (1926-2013) fue un filósofo español, catedrático de Filosofía en la Universidad de Navarra, donde desarrolló la mayor parte de su labor intelectual. Su actividad filosófica se caracterizó por el diálogo con la tradición clásica —especialmente Aristóteles y Tomás de Aquino— que se propuso continuar y ampliar, atendiendo también a los temas e intereses de los pensadores modernos y contemporáneos.

Desde su propuesta metodológica del «abandono del límite mental», Polo resuelve algunos de los límites de la tradición clásica y rectifica los planteamientos de muchos de los filósofos modernos. Su aportación, que representa un poderoso estímulo para la filosofía, permite ampliar la metafísica clásica, proponer una antropología trascendental que reconozca la condición radical de la libertad y la intimidad personal y desarrollar una rigurosa teoría del conocimiento.

Estas Reuniones Filosóficas tienen como objetivo exponer a la comunidad científica las posibilidades y desafíos que abre la filosofía de Leonardo Polo, y honrar así la figura del profesor Polo en el centenario de su nacimiento. El tema central –“Una filosofía abierta al futuro”– sugiere abrir nuevos caminos a partir de los hallazgos de don Leonardo, tales como avances en asuntos que él dejó tan solo apuntados, o propuestas de solución a las dificultades que su legado filosófico plantea.