Cada trascendental personal es intrínsecamente dual. ¿Cuáles son los dos miembros de esas dualidades?

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El hábito de sabiduría es el método para alcanzar como tema la persona humana, que es además. 
 
Este tema son los cuatro trascendentales personales que son intrínsecamente duales.
Sigo aquí una sugerencia de Juan A. García que considero especialmente adecuada:
 
Co-ser : hacia fuera, no encuentra réplica, y hacia dentro busca réplica sirviendo a la libertad.
 
Libertad nativa y de destinación
 
Entender como encontrar y buscar.
 
Amar como aceptar y dar.
El aceptar es la aceptación de su ser personal. Lo que se da, es la vida (esencial).
 
Como ven, cada trascendental tiene dos miembros, el inferior sirve al superior y el superior favorece al inferior.


¿Es respectiva la coexistencia?

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Sí.
 
La coexistencia, como los otros trascendentales o rasgos íntimos de la persona, se caracteriza por ser "además".
Sin embargo, no es además-de.
No debemos decir Dios y  la criatura.
 
La persona humana es además en Dios.
Es creada para poder crecer irrestrictamente, si quiere, en Dios.
 
El universo es creado sencillo, su crecimiento en Dios no es irrestricto, y no es libre, se despliega según la tetracausalidad.
 
La coexistencia personal designa la inagotabilidad de la persona, en tanto que creada "libre", capaz de aceptar, de dar, respecto a su Origen.
Es una existencia referida a Dios.
Esa referencia es precisamente su Réplica.
Es co-ser.
 
De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 34.
El inicio del artículo me parece confuso. Caracteriza la "coexistencia" al distinguirla de las manifestaciones "esenciales", sin hacer notar que no es lo mismo la esencia de la persona humana que la esencia del universo. Utiliza las nociones de "alguien" y "algo" que no se ajustan al problema. Pienso que habría que dejar más claro que todas las criaturas son inidénticas y  no sólo la persona humana. La "coexistencia" personal se alcanza como referente "libre" en Dios, más que como distinta de los "algos". Las relaciones intersubjetivas tampoco son "algos", pues dependen de la libertad. Los "algos" son, a mi entender, entes de razón.
 
 
 
Para saber más:
Sobre  el rasgo de la dualidad:………Etiqueta 5.4.1
Sobre la coexistencia:………..……….Etiqueta 5.5.1
Sobre el carácter de además:………...Etiqueta 5.4.0
Sobre la relación:……………………….Etiqueta 1.5.2


¿Conviene el carácter de además a la metalógica de la libertad?

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El adverbio "además" caracteriza a la persona humana.
Somos "adverbio". Somos "además".
Nos conviene sabernos "además".
 
Polo gusta citar a Eckhart : "Dios es el Verbo, el hombre es el adverbio".
 
"Además" conviene a los cuatro trascendentales personales, aunque más a la libertad, que es actividad siempre insatisfecha.
 
La metalógica de la libertad pende de esa sed de novedad.
 
 
Estrictamente, Polo llama "además" a la dualidad entre el trascendental "co-ser" y el trascendental "libertad".
Y llama "carácter de además" a la dimensión metódica del abandono del límite.
 
Sin embargo, buscar a ser siempre más, es decir "además", es un carácter presente en todas las dualidades de la persona humana.
 
La persona (tema) es además (método), acto que no se conforma con su tema.
 
 
 
 
 
De esto se habla entre otros lugares en  Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 17, 3
 
Para saber más:
Etiqueta 2.11      Método-Tema
Etiqueta 5.4.0  carácter de además
 
Etiqueta 1.1.2   libertad
Etiqueta 6.8.0   metalógica de la libertad
Etiqueta 5.5.4   libertad personal


¿Cómo surgió en Polo la noción de “carácter de además”?

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Jorge Mario Posada en su seminario sobre la esencia de la persona humana (Universidad de la Sabana, Colombia), (sesión 3, minuto 10 en el vídeo), comenta que debió ser cuando tenía 28 o 29 años.
 
Hay un libro inédito de Polo “Antropología fundamental” en el que Polo, hablando de Heidegger dice que la conciencia de objeto no puede dar razón de la existencia de la conciencia (es decir, del ser de la conciencia, del ser personal).
 
El ser de la conciencia, el ser personal, debe ser entonces descrito como “además” de la conciencia de objeto.


¿Se debe pensar, en el hombre, la diferencia como primera?

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El ser de la persona humana es co-ser.
 
Entonces, podríamos suponer que lo primero en el hombre, su ser, es dual. La dualidad sería lo primero.
 
Pienso que más bien hay que decir que el ser del hombre no es primero, sino segundo.
 
La dualidad de la persona humana es su dependencia de Dios.

 


¿Qué quiere decir que el futuro de la persona humana no es desfuturizable?

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Quiere decir que cuando la coexistencia que somos alcanza el futuro, incluso alcanzada su culminación o fracaso, la persona humana seguirá siempre abierta al futuro; porque coexistir es una actividad existencial inagotable.
 
El futuro de la persona humana no es, pues, desfuturizable, porque, de una parte, la culminación o fracaso de la coexistencia personal no depende solo del ser humano: ya que propiamente no está en sus manos, sino que le excede.
 
Y por otra parte, solidariamente con ello, la posesión del futuro por parte de la persona humana es una posesión que no lo desfuturiza, que no es desfuturizante de él.
 
Esto quiere decir que, por tratarse de un futuro no desfuturizable, el ser humano no es capaz de apropiarse de él y detenerlo: el futuro se le escapa; si lo atrapara, el futuro se desfuturaría: se haría presente y ya no sería futuro.
 
Ideas sacadas  del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de Juan A. García González.


¿Dónde estudiar el carácter de además?

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Polo trata especialmente del carácter de además en su Antropología trascendental I, pp. 190-200.
 
Más asequible es el último capítulo de "Presente y futuro del hombre", p. 149-204, titulado "Por qué una antropología trascendental", en el que se describen los cuatro modos de abandonar el límite mental y cuyo último párrafo tiene como título "Otras indicaciones acerca del carácter de además".
 
De esto habla Luca Fantini, en italiano, pero bastante claro, en Studia poliana n. 10, p. 71 :"Il valore metodico del carattere di además".
 
Y cómo no citar la monografía de Juan A. García:
 "Y además". Escritos sobre la Antropología trascendental de Leonardo Polo.
1ª edición, Delta, San Sebastián 2008.


¿Qué es el carácter de además como método?

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El uso metódico del carácter de además no es otra cosa que el hábito de sabiduría.
 
Es el ejercicio de la 3ª dimensión del abandono del límite mental, por el que se alcanza el tema del hábito de la sabiduria: el ser personal.
 
 
 
 
De esto habla Polo en Antropología trascendental. Tomo I. p.190.2
 
Para saber más:

Sobre la sabiduría:…………. Etiqueta 2.14
Sobre la 3ª dimensión del método del abandono: Etiqueta 2.1.1
Sobre el "además": ……………Etiquetas 5.4.0 y 5.5.0


¿Qué es el uso temático y el uso metódico de una cosa?

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El uso temático de una cosa es utilizarla para lo que es su finalidad.
Por ejemplo: usar los ojos para mirar.
 
El uso metódico de una cosa es utilizarla para algo más que su propia finalidad.
Por ejemplo: usar los ojos para comunicarme a través de un guiño.
 
Esta distinción es importante para entender el método del abandono del límite mental.
Porque el límite mental es la operación de conocer.
Cada acto de conocer se limita a conocer su objeto, lo que tiene presente.
Es el uso temático del acto de conocer.
 
Pero cabe un uso metódico de la operación de conocer y su objeto correspondiente: abandonarlo.
Y entonces podemos conocer lo que está más allá del límite.


Conferencia del profesor Juan A. García Gz.

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Les animo a seguir la conferencia del profesor Juan A. García González sobre el método del abandono.
19 enero 2021
 
Titulada : El abandono del límite mental.
 
https://www.youtube.com/watch?v=Ljyddzi1-JQ&t=22s

 


¿Qué es el carácter de además como método?

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Juan A. García me corrigió la formulación de la pregunta, diciéndome que mejor que hablar de método hablemos del “sentido metódico” del carácter de además.

Y me aclaró:
El hábito de sabiduría es el sentido metódico del carácter de además, cuyo valor temático son todos los trascendentales personales
(Se corresponde con la 3ª dimensión del abandono del límite mental. Precisión de Jorge Mario Posada).

El hábito de sabiduría designa propiamente el sentido metódico del carácter de además visto en orden al intelecto personal.
En orden a los otros trascendentales es mejor distinguir la coexistencia carente de réplica (sentido metódico) de la coexistencia que busca, la libertad nativa (sentido metódico) de la de destinación, el aceptar (sentido metódico) de el dar.

Todo eso es tema de la sabiduría humana, porque el tema del hábito de sabiduría son todos los trascendentales personales; pero sólo se habla del hábito de sabiduría en términos cognoscitivos.



De esto habla Polo en Antropología trascendental. Tomo I. p.190.2

Para saber más:
Sobre el hábito de sabiduría: Etiqueta 2.14.0
Sobre el además:………………… Etiquetas 5.4.0 y 5.5.0

¿Puede usted describir en tres pasos el abandono del límite en su tercera dimensión?

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Así lo hace Juan A. García en un vídeo que les recomiendo.

El primer paso es detectar el carácter de además.

Hay que detectar el además del pensamiento.

Detectar que la persona no es el pensamiento, sino aquél que piensa, el quién que piensa.

Detectamos que el existente es además del pensamiento.

Tiene que haber alguien más que el pensamiento.

Entonces he detectado la diferencia entre el pensamiento y aquél de quien depende el pensamiento

 

El segundo paso  es aplicar o utilizar el además.

Cuando obramos libremente alcanzamos que somos un coexistente libre.

Obrar libremente no es tener un dolor de cabeza o envejecer o caerse.

Cuando uno se “toma la libertad”, se alcanza la libertad.

Me he dado cuenta de que existo libremente. Y mi libertad se ha manifestado en mi acción.

Y mi libertad no se agota cuando actúo libremente. Puedo tomarme otra libertad.

Así se alcanza  que el coexistente que somos no solamente es además de nuestro pensamiento, sino que somos un coexistente libre. Un coexistente que puede ser siempre más libre.

 

Hemos alcanzado los dos primeros trascendentales personales : coexistencia y libertad personal.

Somos seres como “acompañantes” libres de nuestras acciones.

Y ser libre es tener un futuro que nunca se agota.

El futuro es un generador de acciones.

 

El coexistente es carente de réplica, es decir, no alcanza a saber quién es, porque sus pensamientos, sus acciones no son una persona, no son la persona que es.

 

Pero hemos entendido que la persona es un ser que es intimidad, un ser abierto por dentro, que se acompaña. Hemos alcanzado la apertura interior  compuesta de los trascendentales coexistencia y libertad personal.

 

El tercer paso es darse cuenta de que el carácter de además no solo tiene una dimensión metódica, sino que también tiene otra dimensión temática.

 

Cuando utilizamos como método el carácter de además alcanzamos su tema, que es también además.

 

 

Además y además.

 

Saber que soy un coexistente libre, sí, pero la persona es más y por eso se busca.

 

Hemos llegado al conocer personal, tercer trascendental.

El miembro inferior del inteligir personal es lo que Juan A. García llama “alcanzar”, o también llamado encontrar trascendental. Somos hijos.

El miembro superior del inteligir personal es el seguir buscando o buscar trascendental. 

Como diría, más o menos, Solomiewiz : en la medida en que se va conociendo el Origen (mi Réplica), el inteligir es atraído por su Destino.

Se prolonga el descubrimiento.

Busco más.

Así llegamos a otra descripción de la libertad trascendental : la inclusión atópica en el ámbito de la máxima amplitud.

(Aquí aparece ya la referencia a Dios, pero vayamos con cuidado de no hacer una referencia prematura).

El hombre busca la réplica. La plenitud de la actividad que no tiene limitación. Conocerse como Dios le conoce.

 

El intelecto personal busca a Dios, pero no sabe lo que busca.

Para encontrarle tiene que pasar por el trascendental amar donal, es decir, con el aceptar-don-dar.

Ninguna creatura puede conocer a Dios si Dios no se lo da.

 

Queda el cuarto paso:

¿Quién es mi Padre? Debo aceptar su Don. ¿Y Quién aceptará mi don? Hemos llegado al amar personal.

 

El intelecto personal y el amar donal son la apertura hacia dentro.

 En las relaciones entre personas aparece el dar-aceptar-don.

Las naturalezas crecen.

Lo propio del crecimiento de las personas es el acogerse mutuamente. Ser aceptados

Cuando el don se da y acepta mutuamente es fecundo.

 

Con Dios la tríada es Dar-aceptar-Don.

Pero el aceptar de la persona humana es un darle su vida (que es su don a nivel esencial).

La persona sabrá en el Juicio si ese don es aceptado y deviene Don.

Ese saber es el saber más alto. Más alto que la sabiduría y que su conocer. Es la Luz de la gloria: conocerse como Dios nos conoce y conocerá

 

Dar-aceptar es la relación entre personas. Cuando el don se da y acepta mutuamente es fecundo. El hombre es elevado al conocimiento de Dios, como Dios le conoce.

 

No sabremos quiénes somos hasta que Dios acepte nuestra Vida, nuestro Don-don.



¿Por qué hay distintas dimensiones del abandono del límite mental?

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Porque el método tiene que ser congruente con el tema.

Como los temas son distintos, el abandono del límite mental se ejerce de modos distintos.
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¿En qué consiste el método del abandono del límite mental?

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A Polo “se le ocurrió” el método del abandono del límite mental en 1950, cuando tenía 23 años.

Este método consiste en superar el conocimiento ordinario, por medio del ejercicio de los hábitos.

El límite se puede abandonar de cuatro maneras:

(Primera dimensión del abandono) :
ejerciendo el hábito innato de los primeros principios, se advierten los actos de ser reales extramentales. Es el método propio de la metafísica que advierte el acto de ser del universo, el acto de ser divino y la dependencia del primero respecto del segundo. 

(Segunda dimensión del abandono) :
ejerciendo los hábitos adquiridos de la razón se 
 
encuentra la esencia del universo,

explicitando la tetracausalidad. Es el método 
propio de la filosofía de la naturaleza. 



(Tercera dimensión del abandono) :

ejerciendo el hábito innato de sabiduría se
 
alcanza el acto de ser personal humano. Es el
 hábito propio de la antropología trascendental.


(Cuarta dimensión del abandono) :

ejerciendo el hábito innato de la sindéresis se

 accede a la esencia humana, manifestándola.

 Es el método propio de la ética. 



Ideas inspiradas leyendo el artículo: “El maestro interior en y según Leonardo Polo”, de Juan Pablo Puy y Juan Fernando Sellés.
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¿Se pueden poner en correlación las tres aperturas de la persona humana con la tres descripciones de la libertad trascendental?

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Pues sí.
Y así lo hace Juan A. García González en le conferencia “Persona humana, apertura y libertad” que pueden ustedes seguir en el enlace siguiente :
https://www.youtube.com/watch?v=z3JX3ZEeYRk&t=3465s
 
Apertura hacia afuera. Se corresponde con “La novedad históricamente situada”.

Apertura interior. Se corresponde con “La posesión de futuro no desfuturizable”.

Apertura hacia adentro. Se corresponde con “La inclusión atópica en el ámbito de la máxima amplitud”.

¿Se puede llamar a la intimidad “apertura interior”?

 
Pues sí.

Es cierto que la noción de intimidad admite muchos matices, pero uno de los más claros es que todas las personas “saben de sí mismas”, gracias al
hábito innato de sabiduría.
 
Toda persona está abierta interiormente, sabe de sí.


¿Qué es ser persona?

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Persona es el ser que sabe de sí.

 

(Moderna y excelente definición del profesor Juan A. García Gz.).



¿Cómo distinguir la sustancia de la subsistencia?

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La sustancia es la radicalidad explicativa de las cosas.
Es como la semilla.
Es el modo como se integran las cosas en el universo físico.
 
El acto de ser del universo material es lo propiamente radical, junto con su análisis tetracausal.
Pero las cosas físicas tienen un inicio, en cierto modo radical. Y a esta radicalidad la denominamos “sustancia”.
 
La subsistencia es, sin embargo, el mantenimiento de la radicalidad.
Subsistir es no agotarse en ser radical.
No es mera sustancia, pues no se agota en sus frutos, sino que siempre puede rebrotar.
 
Las cosas no subsisten. 

Las personas sí.


¿Qué significa que la persona humana sea relación subsistente en el orden del Origen?

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No significa relación que “subsiste” (eso son las Relaciones divinas) sino que la persona subsiste hacia (“hacia” es aquí “en el orden”) del Origen (hacia Dios).
 
Persona es una relación cuya subsistencia depende de Dios, en tanto que libremente “rebrota”, crece hacia Dios.



¿Quién es la Réplica?

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La Réplica es el Verbo de Dios, la Segunda Persona de la Trinidad. Imagen perfecta, Réplica de Dios Padre.
 
Mi réplica es mi ir hacia la Réplica.
La Réplica vive en mí, atrayéndome.
 
Mi vida eterna será ser réplica en la Réplica.


¿Cuándo el don de la persona humana será trascendental?

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El don de la persona humana será trascendental cuando sea aceptado por Dios (en el Juicio).
 
¿Qué he de hacer para alcanzar la vida eterna?, pregunta el joven.
Cumple los mandamientos.
Este cumplir no es otra cosa que constituir el don esencial.
 
Don esencial que la persona ofrece a Dios, esperando Aceptación.


¿Cómo empapa el amar personal todos los niveles del ser humano?

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En el ser humano distinguimos niveles interiores, cada vez más altos o profundos (hacia Dios) y niveles hacia afuera, inferiores. Ordenados jerárquicamente.
 
Polo dice que la persona desciende a su esencia (AT, I, p.251).
 
La persona humana extiende su actividad trascendental hacia abajo (la efusividad, la donalidad, el dar).
Es un “vehicular” (AT, I, p.253).
 
Como no somos capaces de don personal, tenemos que vehicular el dar personal a través de nuestra esencia.
Así se constituye el don esencial.
 
Y al mismo tiempo, como el dar es otorgante hacia Dios, asciende el don constituido, esperando la aceptación de Dios.
 
El amar personal empapa todos los niveles del ser humano y vuelve hacia Dios, vehiculando el don hacia adentro.


¿Cómo ilumina la persona el “vehicular” de su vida?

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La persona vehicula su dar trascendental constituyendo el don esencial y ofreciéndolo a Dios.
 
E ilumina ese “vehicular” a través de los hábitos innatos de su intelecto personal.

¿A qué llama Polo "docilidad" de la persona?



Agradezco a Juan A. García Gonzáles su comentario, que me permite afinar la noción de docilidad. 

La persona es dócil porque se abre inherentemente al mundo, al propio cuerpo, para constituir su don con el que busca destinarse a Dios. 

El intelecto personal se desdobla gracias a la sindéresis. Que es una voz interior, que le impele a obrar: ¡haz el bien!, ¡lo tuyo es obrar! 

El yo (hábito de sindéresis) impele: lo tuyo es actuar. De ahí nace, trascendentalmente, nuestro sentido del deber. La persona, desde el ápice de su yo es siempre "dócil", se abre inherentemente, irremediablemente, para responder al amar de Dios. Hélas!, nuestra mala sombra nubla el noble impulso y metemos la pata.

Ligero apunte a lo que Juan A. García González dice en : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 347-349 .

Profundidad. Generosidad. Docilidad

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Profundidad de la persona.
La apertura interior de la persona humana (co-existencia – libertad) se abre hacia adentro, gracias al hábito de sabiduría.
 
Generosidad de la persona
La apertura interior de la persona humana (co-existencia – libertad) se abre hacia el exterior, gracias al hábito de los primeros principios.
 
Docilidad de la persona
La apertura interior de la persona humana (co-existencia – libertad) se manifiesta hacia afuera, gracias al hábito de sindéresis.


¿Cuáles son las elevaciones trascendentales de la persona humana?

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Las elevaciones trascendentales de la persona humana son: creación, llamada inicial, insistencia (o elevación propiamente dicha), santificación y glorificación.

Las elevaciones no son “estados”, sino crecimiento. El miembro superior tira para arriba del miembro inferior.

Las elevaciones no son “etapas”. Es la persona la que es elevada hacia la unidad en sus distintas dimensiones.

Dualizarse es prolongarse y se describe como “elevación”.

En lo más alto, Dios.

Somos un ascensor.

 

Creación

La Creación de la persona humana es la creación de su dualidad radical, su nacer destinándo.se.

Podemos llamarla creación inicial.

Según la propuesta de Adam Solomiewicz, el miembro nativo de la dualidad radical humana es el nacer trascendental y el miembro destinativo de dicha dualidad es el destinarse trascendental’.

Un acto de ser personal, radicalmente dual.

 

Llamada inicial (creación segunda o gracia inicial).

Si llamamos creación primera a la creación del universo físico, la creación segunda será la creación de cada persona humana, en tanto que llamada.

 

La elevación denominada “llamada” es la llamada inicial o  gracia inicial o trascendental, cuyo fruto son las aperturas transcendentes (según cada radical: humildad, esperanza, fe y caridad).

 

Insistencia

Es la elevación propiamente dicha.

Dios mantiene insistentemente la llamada (es un diálogo creador), para que el hombre aporte su don.

Esta insistencia permite comprender la condición temporal de la vida.

 

Santificación

La santificación es una anticipación del encuentro futuro con Dios o glorificación.

Se le llama en teología gracia santificante.

Con las virtudes sobrenaturales y los dones del Espíritu Santo.

 

Glorificación

Es el encuentro definitivo amoroso con Dios, que se lleva a cabo en el Hijo.


¿Qué es la fe intelectual?

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La fe intelectual, racional o personal, también llamada filosófica, es un don infuso propio a la persona humana.

Es potencia obediencial que se activa crecientemente, cada vez con más intensidad, naturalmente, en la medida en que el intelecto se abre a su destino.

Se distingue de la fe sobrenatural como entre lo propio y lo recibido.

La fe intelectual es la culminación de la intelección humana.
No es un don "añadido", sino propio, última fase del desarrollo de la intelección.

La fe racional es el conocimiento verdadero de Dios, fuente de Amor que desea darse a conocer.

El tema de la fe será siempre "misterio".

En suma, la fe personal es el saber lúcido de la índole irrestricta de nuestra intelección.





Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2. Itinerario de la razón hacia la fe

Para saber más ir a las etiquetas:
5.13.3 fe
5.13.3 misterio

12.8.1 fe sobrenatural
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Artículo en revista argentina

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En el n.7 de la Revista de Estudios Filosóficos polianos se publican dos artículos de Adam Sołomiewicz.
 
Uno de ellos se titula LOS HÁBITOS INNATOS DEL INTELECTO PERSONAL Y SU PAPEL EN EL CONOCIMIENTO RACIONAL SEGÚN LEONARDO POLO.
 
Tienen ustedes ahí una explicación detallada de los hábitos innatos.
 
Éste es el enlace : https://revistaestudiosfilosoficospolianos.files.wordpress.com/2021/01/revista-efp-n7nv.pdf

¿Cómo se constituye el don esencial?

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La persona humana es, trascendentalmente, dar. Es efusiva, vehicula o extiende su donalidad a través de su esencia (A.T. I, p.253).
 
Sus dimensiones inferiores son impregnadas con la actividad trascendental. Con su dar.
 
Polo dice que la persona desciende a su esencia (A.T. I, p.251), a su manifestación, disponiendo, iluminando, otorgando.
 
Es oferente porque el dar humano “ilumina” el querer-yo, constituyendo el voluntario.
 
El amor personal empapa todos los niveles del ser humano y vuelve hacia Dios, vehiculando el don constituido, hacia adentro.
 
La persona humana extiende su actividad trascendental en cascada, descendiendo hacia la esencia y ascendiendo hacia Dios, esperando aceptación.

De esto habla Adam Solomiewicz aquí.  En la página 43.


¿En qué se distingue el "amar donal" de la voluntad?



El "amar donal" es un trascendental personal, uno de los cuatro radicales de la persona humana. 

 La voluntad está a un nivel inferior, es potencia "esencial" de la persona humana. Pertenece a la esencia humana. 

La voluntad se activa desde la persona, gracias, precisamente al "amar donal". 

 El "amar donal" redunda en el querer-yo, que libremente constituye el acto de la voluntad. 

 Pero aún existe una distinción más profunda: el "amar donal" comporta siempre reciprocidad y mutualidad del intercambio donal, es dar y aceptar. 

 En cambio, la voluntad es solamente capacidad de querer, intención de otro. 
 Nótese que la voluntad puede no ser correspondida por el otro. 

 Sin embargo, a nivel trascendental, la persona "es" amar donal. Correspondencia a Dios que tomó la iniciativa creándola, y sigue llamándola y amándola. 

 El hecho de existir "es" amar donal, aunque, a nivel esencial, al nacer, la aportación sea mínima. 
Como un bebé es respuesta, apenas naciente, al amor de sus padres. 

 Trascendentalmente "somos" amor, comunión. 

Rechazar voluntariamente (a nivel esencial) ese amor, es el error peculiar de la libertad, que los teólogos llaman pecado. 

De esto se habla entre otros lugares en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 18. 

 Para saber más: Sobre el amar donal: Etiqueta 5.5.3 Amar personal 
Sobre la voluntad: Etiqueta 6.2.2 Voluntad 
Sobre la distinción esencia – acto de ser: Etiqueta 1.7 
Sobre los 4 radicales personales: Etiqueta 5.5 .

¿De qué manera el aceptar humano se traduce inmediatamente en dar?

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El aceptar se “traduce” en dar por la conversión del miembro nativo (estructura donal primera) en miembro destinativo (estructura donal segunda).
 
Los dos miembros no son idénticos, pues el don que se acepta es el ser, mientras que el don que se da es la esencia.
Y esta esencia (la vida de la persona humana) es la extensión de la persona.
 
Extensión dual ya que consiste en un descenso de la actividad trascendental hacia las dimensiones inferiores del ser humano y en un ascenso, de vuelta, hacia Dios.
 
El aceptar se “traduce” en dar pues, como la persona es libre, devolverá el don recibido según su libre querer.
Más o menos.
No hay identidad entre el Don que se acepta, y el don que se da.
 
Si la persona humana no fuera libre, el Don aceptado se identificaría con el dar.
Al ser libre, sin embargo, no hay identidad entre el aceptar y el dar, por eso hablamos de “traducción”.
La traducción puede ser más o menos perfecta, nunca idéntica.
Siempre podemos crecer.


¿Es la persona humana “co-existencia” trascendental porque se abre a otra persona humana?

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No.
La persona humana es “co-existencia trascendental” porque nace de Dios y está llamada a destinar.se a Dios.
 
La dualidad transcendental con Dios es el Origen y Destino de la dualidad radical trascendente (nacer – destinándo.se).
 
La co-existencia entre personas humanas es ontológicamente posterior y se realiza mediante el don esencial.
 
La dualidad varón-mujer o entre hermanos aparece a partir del intercambio de dones esenciales, aunque su condición de posibilidad es la co-existencia transcendental de cada persona.
 
Adán y Eva no son creados en un solo acto creacional.
Cada persona es un acto creacional distinto.
Cada persona es hija, por creación, antes de ser hermana o amiga de otra persona humana.

¿Da Dios el dar humano?

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Dios Da el ser (estructura donal primera) y la persona lo acepta (estructura donal segunda), al dar su don esencial
Aceptar es más que dar.
 
Dios Acepta (en el Juicio) el don esencial de la persona (su vida) y lo eleva (por Amor) a Don-don.

A este propósito es interesante la nota 28 de Excerpta de la tesis de Adam.