¿Puede usted describir en cuatro pasos el abandono del límite en su tercera dimensión?

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Así lo hace Juan A. García en un vídeo que les recomiendo.

El primer paso es detectar el carácter de además.

Hay que detectar el además del pensamiento.

Detectar que la persona no es el pensamiento, sino aquél que piensa, el quién que piensa.

Detectamos que el existente es además del pensamiento.

Tiene que haber alguien más que el pensamiento.

Entonces he detectado la diferencia entre el pensamiento y aquél de quien depende el pensamiento

 

El segundo paso  es aplicar o utilizar el además.

Cuando obramos libremente alcanzamos que somos un coexistente libre.

Obrar libremente no es tener un dolor de cabeza o envejecer o caerse.

Cuando uno se “toma la libertad”, se alcanza la libertad.

Me he dado cuenta de que existo libremente. Y mi libertad se ha manifestado en mi acción.

Y mi libertad no se agota cuando actúo libremente. Puedo tomarme otra libertad.

Así se alcanza  que el coexistente que somos no solamente es además de nuestro pensamiento, sino que somos un coexistente libre. Un coexistente que puede ser siempre más libre.

 

Hemos alcanzado los dos primeros trascendentales personales : coexistencia y libertad personal.

Somos seres como “acompañantes” libres de nuestras acciones.

Y ser libre es tener un futuro que nunca se agota.

El futuro es un generador de acciones.

 

El coexistente es carente de réplica, es decir, no alcanza a saber quién es, porque sus pensamientos, sus acciones no son una persona, no son la persona que es.

 

Pero hemos entendido que la persona es un ser que es intimidad, un ser abierto por dentro, que se acompaña. Hemos alcanzado la apertura interior  compuesta de los trascendentales coexistencia y libertad personal.

 

El tercer paso es darse cuenta de que el carácter de además no solo tiene una dimensión metódica, sino que también tiene otra dimensión temática.

 Cuando utilizamos como método el carácter de además alcanzamos su tema, que es también además.

 

 Además y además.

 

Saber que soy un coexistente libre, sí, pero la persona es más y por eso se busca.

 

Hemos llegado al conocer personal, tercer trascendental.

El miembro inferior del inteligir personal es lo que Juan A. García llama “alcanzar”, o también llamado "encontrar trascendental". Somos hijos.

El miembro superior del inteligir personal es el seguir buscando o buscar trascendental. 

Como diría, más o menos, Solomiewiz : en la medida en que se va conociendo el Origen (mi Réplica), el inteligir es atraído por su Destino.

Se prolonga el descubrimiento.

Busco más.

Así llegamos a otra descripción de la libertad trascendental : la inclusión atópica en el ámbito de la máxima amplitud.

(Aquí aparece ya la referencia a Dios, pero vayamos con cuidado de no hacer una referencia prematura).

El hombre busca la réplica. La plenitud de la actividad que no tiene limitación. Conocerse como Dios le conoce.

 

El intelecto personal busca a Dios, pero no sabe lo que busca.

Para encontrarle tiene que pasar por el trascendental Amar donal, es decir, con el aceptar-don-dar.

Ninguna creatura puede conocer a Dios si Dios no se lo da.

 

Queda el cuarto paso:

¿Quién es mi Padre? Debo aceptar su Don. ¿Y Quién aceptará mi don? Hemos llegado al Amar personal.

 

El intelecto personal y el amar donal son la apertura hacia adentro.

 En las relaciones entre personas aparece el dar-aceptar-don.

Lo propio del crecimiento de las personas es el acogerse mutuamente. Ser aceptados

Cuando el don se da y se acepta mutuamente es fecundo.

 

Con Dios, el Amar es la tríada  Dar-aceptar de la parte de la persona humana-Don.

Pero el aceptar de la persona humana es un darle su vida (que es su don a nivel esencial).

La persona sabrá en el Juicio si ese don es aceptado y deviene Don (Vida eterna).

Ese saber es el saber más alto. Más alto que la sabiduría y que su conocer. Es la Luz de la gloria: conocerse como Dios nos conoce y conocerá

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Dar-aceptar es la relación entre personas. 

Cuando el don se da y acepta mutuamente es fecundo : El hombre es elevado al conocimiento de Dios, como Dios le conoce.

 

No sabremos quiénes somos hasta que Dios acepte nuestra Vida, nuestro Don-don.



Estudiamos ahora la distinción entre esencia y acto de ser. Se trata este tema en la etiqueta 1.7.0 de este blog.

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Polo es el filósofo de la "distinción".

No tener en cuenta la distinción radical entre acto de ser y esencia aboca indefectiblemente en el monismo y, por tanto, en la imposibilidad del conocimiento de Dios.

De ahí el mérito de Tomás de Aquino al descubrir la distinción real entre acto de ser y esencia, y asentar así la necesidad de la creación.

Polo profundiza en esa distinción.

Distingue, como Tomás, esencia y acto de ser, pero la peculiaridad de su enfoque estriba en presentar la esencia como un ejercicio activo dirigido "hacia" la posteridad o hacia el futuro.

Quizá la mejor luz que ofrece Polo sobre la distinción esse-essentia, consiste en su propuesta de una cierta antecedencia de la esencia.

No es que niegue la prioridad del ser sobre la esencia, sino que la entiende con más realismo.
Ya que esa prioridad no es de carácter eficiente, sino final, finalidad pura.

La esencia del universo frena el despliegue del ser del universo físico, permitiendo que el mundo sea habitable, ésa es la finalidad del acto de ser del universo: que podamos "vivir", es decir, que podamos edificar nuestro don, cosa posible gracias a la lentitud introducida por la actividad de la esencia. En efecto, al tener que desplegarse tetracausalmente, la persona humana puede intervenir esencializando su mundo.

Por otro lado,  la esencia humana manifiesta libremente, (de ahí su antecedencia) el destino. El acto de ser personal rige en cuanto que pide a la esencia humana que disponga cada vez más libremente. La finalidad trascendental no es otra cosa que la libertad de los hijos de Dios.


Grandioso.

Pero hay más : El profesor Juan García lo explica en la Revista de estudios filosóficos polianos n. 10. Responde a la siguiente pregunta :

¿La vuelta del carácter de además al límite mental que es  su punto de partida, es posterior a dicho carácter de además? 

No, esa vuelta no se puede decir posterior al carácter de además.

 La esencia de la persona humana procede de esa vuelta.

Y lo que es curioso es que la esencia tiene una cierta antecedencia del ser personal humano.

 Podemos decir que el carácter de además se dota de su propio punto de partida. Diciéndolo de otro modo, el carácter de además y su vuelta son, digámoslo así, simultáneos.

 Polo a veces expresa dicha vuelta como el sentido transversal del carácter de además.


Gracias profesor, por esta indagación sobre la esencia 

humana.

 

Don Leonardo habla de esto en “los hábitos innatos”. Artículos y conferencias OC 31, 544




¿Es el corazón la Sindéresis?

 


NotesbookLM me ha elaborado una buena respuesta:

En la antropología de Leonardo Polo, la Sindéresis es el ápice de la esencia humana y puede ser identificada con el significado espiritual de la palabra «corazón», entendiéndola como el nivel de la esencia más próximo a la persona o acto de ser.

Para comprender esta relación con precisión, es necesario desglosar cómo articula Polo la estructura de la esencia y su vinculación con la intimidad personal:

1. La Sindéresis como Ápice de la Esencia

Polo define la sindéresis como un «hábito innato» que constituye el «ápice de la esencia del hombre». En su sistema, la esencia se distingue realmente del acto de ser (la persona), y la sindéresis es el punto donde la esencia depende más estrechamente de lo personal (Polo, 1999, p. 196). Polo designa este ápice con la palabra «yo», el cual no es idéntico a la persona, sino su vertiente o manifestación hacia la esencia (Polo, 1999, p. 172; Polo, 2005, p. 148).

2. El Significado Espiritual del «Corazón»

Polo es explícito al vincular la noción de corazón con la profundidad de la esencia humana. Afirma que «el significado espiritual de la palabra corazón indica el profundo proceder de la esencia: su nivel más próximo a la persona» (Polo, 2003, p. 214). El corazón no se identifica con la persona —ya que esta es «además» de su esencia—, sino que representa la zona de la esencia donde el hombre se abre más íntimamente a la influencia de su acto de ser personal.

3. La Dualidad de la Sindéresis: Ver-yo y Querer-yo

La sindéresis es dual, compuesta por dos miembros: el ver-yo (intelectual) y el querer-yo (volitivo) (Polo, 1999, p. 173). La identificación con el «corazón» recae principalmente sobre el segundo miembro, el querer-yo, por las siguientes razones:

  • Vigilancia y Amor: Polo asocia la vigilancia del corazón con la actividad constituyente del amor esencial. Citando el Cantar de los Cantares, señala: «"Yo duermo, pero mi corazón vela" es una expresión del fondo de la conciencia. El amor es el celo que consume a querer-yo» (Polo, 2003, p. 222).
  • Profundidad del Espíritu: Mientras que la actividad intelectual es descrita como «más corta», la profundidad del espíritu es aportada por el querer-yo (Polo, 2003, p. 214).
  • Constitución del Don: El corazón/sindéresis es donde se constituye el amor como «don» (Polo, 2003, p. 222). En el hombre, mientras que el amar es un trascendental personal (acto de ser), el amor es esencial y equivale al carácter constituyente del querer-yo (Polo, 1999, p. 238; Polo, 2003, p. 210).

4. Distinción entre Persona y Corazón/Sindéresis

Es vital para la precisión poliana no confundir el corazón con la persona misma. Polo advierte que «el corazón se distingue de la persona porque ésta no constituye el tema que busca» (Polo, 2003, p. 222). La persona humana es un «ser-con» que busca su réplica en Dios; la sindéresis o corazón es el recurso esencial desde el cual el hombre organiza su vida y sus actos para que estos puedan ser ofrecidos como un don a Dios (Polo, 2003, p. 235; Polo, 2005, p. 11).

En conclusión, la Sindéresis es el corazón  porque es el núcleo activo y vigilante de la esencia que «verdadéa» en la acción y permite que la libertad personal se extienda a la voluntad y a las obras humanas (Polo, 2003, p. 214; Polo, 1998, p. 10).


Bibliografía en formato APA:

Polo, L. (1998). La voluntad y sus actos (I). Pamplona: Cuadernos de Anuario Filosófico.

Polo, L. (1999). Antropología trascendental. Tomo I: La persona humana. Pamplona: Eunsa.

Polo, L. (2003). Antropología trascendental. Tomo II: La esencia de la persona humana. Pamplona: Eunsa.

Polo, L. (2005). Nietzsche como pensador de dualidades. Pamplona: Eunsa.

Polo, L. (2015). Obras Completas, vol. XIX: Persona y libertad. Pamplona: Eunsa.

¿Es la vida el ser de los vivientes?

 .

Aristóteles dice que la vida es el ser de los vivientes.

 

Es mejor decir que la vida es la esencia de los vivientes : su esencia, que es automovimiento, un cierto dominio de sí.

 

Concretamente, la vida es lo que somos "esencialmente": seres que crecen por sí mismos, que abarcan más ser, que se dan su fin, en la medida en que el entorno se lo permite.

 

Y cuando el entorno es el ámbito de la máxima amplitud, la vida es irrestricta, si libremente se quiere.

 

Pero atención: el acto de ser de las personas también crece, con un crecimiento distinto al de sus esencias.

Es un crecimiento absoluto, originario, es decir, que Dios eleva dándolo, aunque no hagamos nada.

Sin embargo, por nuestra culpa, lo podemos dejar inédito.

 

Entonces el acto de ser o el ser de las personas humanas es también Vida.

 

En el fondo, Aristóteles tenía razón. La vida es el ser de los vivientes.

 

En esta etiqueta 1.8.0 hablamos de la vida.

En las etiquetas 6.1.0 hablamos de la vida humana.

 

Pueden ustedes encontrar en este blog una Página muy extensa sobre la vida. Basta pinchar aquí :

https://preguntaspolianas.blogspot.com/p/la-vida.html

 

Este artículo fue publicado en Miscelánea poliana en 2020 : https://www.leonardopolo.net/docs/MP69-F.pdf

¿Cómo propone don Ignacio Falgueras entender la vida?

 .

 

Ignacio Falgueras propone entender la vida, según Polo, como "una distinción, realmente activa, en la unidad".

 

Fíjense bien, pues es realmente hermoso : ¡“la unidad”! La riqueza de la unidad.

 

Unidad rica que acoge en su interior las distinciones activas (coactos), según la riqueza de cada viviente.

 

Distinción activa, que no es diferencia, sino dependencia.

La “diferencia” es algo pensado. No es real.

Lo real es la dependencia que el viviente es. Dependencia del Origen, según la intensidad de su acto de ser.

Acto de ser que crece siempre hacia la unidad.

 

"Realmente activa" significa que no se trata de una distinción de razón, sino una unidad real de actos ya sean extramentales, o cognoscitivos o donales (actividades también reales).

 

 Pueden ustedes encontrar en este blog una Página muy extensa sobre la vida. Basta pinchar aquí :

https://preguntaspolianas.blogspot.com/p/la-vida.html

 

Este artículo fue publicado en Miscelánea poliana en 2020 : https://www.leonardopolo.net/docs/MP69-F.pdf



¿Cómo cultivar la esperanza?

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Polo es el filósofo de la distinción.

La esperanza tampoco es unívoca.

A) Existe una esperanza que es virtud humana.


B) Si miramos a los trascendentales personales (que son cuatro : además, libertad, entender y amar), la esperanza es la apertura trascendental de la libertad.


C) Existe una esperanza que atraviesa el trabajo humano (es lo que Polo llama esperanza vertical, que desde arriba, eleva el trabajo). 

(recordemos que las dimensiones de la vida humana son fe, trabajo y amistad).

D) Existe una esperanza escatológica, que es potencia de siempre más.


Un lío ¿verdad?


Quizá podemos resolverlo poéticamente :

la esperanza se cultiva tratando a Dios Padre ;
le fe, tratando a Dios Hijo ;
la caridad, tratando al Espíritu Santo.

El amar se abre al Espíritu Santo ;
El entender se abre al Hijo ;
La libertad se abre al Padre ;
¿ Y el "además"? Pienso que se abre a María. Que es siempre más.

Respondo pues a María Álvarez de Toledo : la esperanza se cultiva abriéndose al Origen.




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¿Tiene usted una definición poderosa de persona ?

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Sí.
Persona es  relación subsistente Originaria. Y en el caso de las personas creadas,  relación subsistente "en el orden del Origen".

El profesor Juan García dice que la persona es relación en el orden del Origen (dice que no es relación subsistente, pues la relación subsistente es solamente la Persona divina). 
(Entonces yo pongo una coma, la persona es relación, subsistente en el orden del Origen). 

(El profesor dice más : propiamente la substancia es la radicalidad; sin embargo "subsistencia" es la radicalidad que se mantiene). 


Me explico.

Tomás de Aquino tiene una definición de persona en el tratamiento que hace de las personas divinas: en la santísima Trinidad, dice, la persona es “relación subsistente”.

Pero la persona "creada" no es relación subsistente sin más, pues no es una relación originaria.
De suyo, la persona humana no es una relación del mismo modo como son "relación" las Personas divinas.

Sin embargo, tampoco la persona es relación a modo de accidente o como si la relación se debiera a ella, identificando la persona con su operación.

Persona creada significa “relación”, de una manera muy peculiar, relación “subsistente” si se tiene en cuenta el Origen, es decir, dependiendo del Origen. La clave es la dependencia.

Dios quiere que existan subsistencias cuya radicalidad no es la misma subsistencia, sino su relación hacia Dios, su insistencia intensificada.

Vean ustedes cómo aparece ya la libertad.
El universo subsiste en tanto que creado, sin embargo, la persona creada es más que persistentemente subsistir, es una relación libre, un "además libre" que se intensifica hacia el Origen.

Y siendo subsistente en el orden del Origen, está llamada a ser relación subsistente en el orden del Amor (divinización).

Para entenderlo mejor les animo a escuchar al profesor Juan A. García en este video, donde a partir de 1 hora y 30 minutos explica la diferencia entre substancia y subsitencia y cómo la subsistencia personal (su rebrotar) continúa hasta encontrarse con la Relación subsistente.
Hasta ser hijo en el Hijo.




De esto se habla en el artículo de Polo “La persona humana como relación en el orden del Origen”. Publicado en Miscelánea poliana nº 30 y en Studia Poliana 14 (2012).
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3.¿Cómo cambia nuestra forma de tratar a los demás cuando distinguimos entre persona y personalidad?

 



Cambia radicalmente porque dejamos de ver al otro como un "qué" (un conjunto de conductas o resultados) para descubrirlo como un "quién".

 

Esto significa que ya no reducimos a nadie a sus errores.

 

Al reconocer la dignidad incondicional de la persona, podemos establecer un vínculo estable y libre.

 

A pesar de los errores, gracias a ver más allá de ellos nos disponemos a establecer compromisos que van mucho más allá de las simples afinidades de caracteres.

 

Ideas sacadas de la serie Vínculo, libertad y madurez humana, de Graciela Soriano. Concretamente : https://madurezpsicologica.com/persona-personalidad-distincion-decisiva/


¿Qué es la esencia humana?

 .


La esencia humana es la manifestación de la persona.
 
La persona puede manifestar, disponer, iluminar, aportar.
(Cabe decir que aquí la persona es acto y la esencia potencia. La persona “puede”).
 
Las personas se manifiestan disponiendo "con" su naturaleza. Iluminando y aportando según su naturaleza.
 
La esencia humana es así la unión creciente entre naturaleza y persona humanas. Sin separación, sin confusión.
 
La naturaleza es “humana” por su unión con la persona.
La persona es “humana” por su unión con la naturaleza.
 
Sin separación, sin confusión.



¿Cómo se constituye el don esencial?

 .


La persona humana es, trascendentalmente, dar. Es efusiva, vehicula o extiende su donalidad a través de su esencia (A.T. I, p.253).
 
Sus dimensiones inferiores son impregnadas con la actividad trascendental. Con su dar.
 
Polo dice que la persona desciende a su esencia (A.T. I, p.251), a su manifestación, disponiendo, iluminando, otorgando.

Manifestar.
Disponer.
Iluminar.
Otorgar.
 
Es oferente porque el dar humano “ilumina” el querer-yo, constituyendo el voluntario.
 
El amor personal empapa todos los niveles del ser humano y vuelve hacia Dios, vehiculando el don constituido, hacia adentro.
 
La persona humana extiende su actividad trascendental en cascada, descendiendo hacia la esencia y ascendiendo hacia Dios, esperando aceptación.

De esto habla Adam Solomiewicz aquí.  En la página 43.


¿Qué es la esencia?

 .


Podemos describirla con una imagen: la esencia es el meollo de un ser.
 
Como el cogollo de la lechuga, como el corazón sabroso de la alcachofa.
 
La esencia es la verdad de cada cosa. Lo que cada cosa es.
 
La esencia es el meollo, o de otra manera, esencia es el “busilis”. Busilis es una de las palabras con las que uno puede referirse al meollo inteligible de la realidad.
Busilis significa también punto de extrema dificultad, lo más enigmático de un asunto, su punto clave.
 
-----------------------------------
Sin embargo, ser meollo no quiere decir ser lo más profundo de un ser.
El meollo de una persona humana es su esencia, su yo. Pero ¿quién soy yo? Más adentro del meollo soy “además”. Mi intimidad es mi “además”, mi además del yo.
Una cosa es quién soy (persona) y otra cosa es lo que soy (esencia, yo, lo que he llegado a ser).
--------------------------------
 
Debemos hacer otra observación:
Polo, filósofo de la distinción, distingue entre la esencia humana y la esencia del universo.
 
La esencia humana es la manifestación de la persona: todos somos personas, pero cada uno tenemos nuestra verdad, nuestra "esencia", nuestro "meollo" personal: mi vida.
 
La esencia humana (la vida de cada hombre) es así la manifestación libre de la persona humana (su disponer).
 
Pero la esencia del universo o esencia extramental es distinta a la esencia humana. En efecto, no es libre, es sencillamente un despliegue tetracausal del ser del universo.
 
 
En un glosario, que Juan Fernando Sellés tuvo la amabilidad de enviarme, trata así a la esencia :
 
Esencia(del latín essentia) del universo es la concausalidad entera (materia, forma, causa eficiente y causa final), es decir, los principios reales en los que se analiza el acto de ser del universo. Debe distinguirse, por tanto, la esencia física del acto de ser del universo. No debe confundirse, por otra parte, esta esencia referida a lo físico con la esencia humana.
 
Esencia humana
es la naturaleza humana perfeccionada por hábitos y virtudes. El término designa el disponer, aquello según lo cual disponemos, no quien somos. De la esencia son las facultades superiores del alma, la razón y la voluntad, específicamente cuando éstas están perfeccionadas por los hábitos. Cuando tenemos hábitos (virtudes en la voluntad) podemos disponer mucho mejor de nuestras potencias para actuar según ellas son, (no para disponer de ellas) es decir, gracias a los hábitos y virtudes podemos pensar mejor y podemos querer más y mejor.

 

En la etiqueta 1.16.0 tratamos del Inicio de la Filosofía.

Etiqueta 1.1.4 la esencia.


¿Cómo define Polo la esencia al ampliar la distinción real, descubierta por Tomás de Aquino ?

 .


Polo dice que la esencia indica perfección.

Perfección es hacer las cosas bien. “Perfecto” es lo bien hecho.

¿Pero, quién lo hace?

En el universo físico la perfección es el orden de las cuatro causas. Ésa es la esencia del universo físico. Y la tetracausalidad depende de la “persistencia” del universo.

La “persistencia” es el acto de ser del Universo físico.

 

En las personas, sin embargo, la perfección de su naturaleza es precisamente la esencialización de su naturaleza. Eso es la esencia humana. 

Concretamente, la adquisición de hábitos que permiten a su autor hacer cosas mejores.

El autor es la persona, el acto de ser personal, que es siempre “además”.


¿Existen varios niveles en lo "sobrenatural"?

                                    

Sí que existen varios niveles de lo sobrenatural, y podemos agruparlos en cuatro.


1) El nivel más bajo (y el más evidente) es el nivel de las realidades que llamamos "milagros".

Obras que manifiestan directamente el poder de Dios y que se distinguen de las modificaciones técnicas que son obras realizadas por el trabajo del hombre.

La noción de milagro señala con suficiente nitidez la diferencia de lo sobrenatural con lo natural. Se suele definir el milagro como una excepción respecto al orden natural que sólo es posible por influencia divina, aunque sea realizado por un hombre.

El mayor taumaturgo es Jesucristo.

 

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2) El segundo nivel es lo que llamamos "gracia sobrenatural o santificante".

Es una elevación, pero una elevación distinta de la elevación creacional (hemos hablado de las 5 elevaciones trascendentales en la etiqueta 5.7.0)

La santificación o gracia santificante es una elevación distinta de la elevación creacional (esta elevación creacional tiene tres dimensiones : creación, llamada inicial e insistencia).

--------------------------------------------

La elevación que llamamos gracia santificante es una anticipación de la glorificación del cielo y es la que se llama propiamente sobrenatural.

Este nivel se corresponde con lo que San Juan designa con la palabra sémeion, signo, que indica directamente este nivel de lo sobrenatural: la elevación sobrenatural que Cristo otorga al hombre como anticipación, repito, del Cielo. Y que llamamos gracia sobrenatural.

 

Por ejemplo,  los sacramentos, son signos eficaces (reales). 

La realidad sacramental es superior al sentido usual de la palabra milagro, por tener inmediata relación con la elevación sobrenatural de la criatura humana. (Por ejemplo, el primer perdón del Bautismo, el perdón de los pecados, o la unión con Cristo en la Eucaristía, que forman parte de la Historia de la Salvación de cada persona. Historia que podemos conocer por "anticipación" gracias a los signos).

 

+++++++++++++++++++++++++++++++++

3) Y ahora veamos el nivel más alto de lo sobrenatural : el Verbo encarnado. 

Porque tampoco los sacramentos, que son signos de la gracia sobrenatural,  son la realidad sobrenatural más alta, pues, como se suele decir, Deus non alligavit potentiam suam sacramentis; y así, por ejemplo, es eficaz el bautismo de deseo, y Dios también puede perdonar los pecados atendiendo a un acto de contrición perfecta por parte de la criatura.

No hay "signos", pero el Verbo está anticipando la historia de la Salvación gracias a su Cuerpo, que es la Iglesia.

 (La conveniencia de acudir en este caso a la confesión es debida a que nadie puede estar seguro de que ha realizado un acto de semejante pureza).

 El nivel más alto en lo sobrenatural es la Encarnación del Verbo pues proporciona, por anticipación, una Vida muy superior a la naturaleza creada.

 

Con la noción de milagro no se alcanza a perfilar suficientemente la superioridad de la vida que proporciona la Encarnación del Verbo, sobre la vida de la naturaleza creada.

 

Y la realidad sacramental no debe ocultar que lo verdaderamente importante es Cristo mismo.

 

La clara prueba del favor divino es la Encarnación del Verbo, que, precisamente por ello, es el Autor de la realidad sacramental.

 

Toda la vida de Cristo está dedicada a dar gloria a Dios Padre, no sólo asegurando la felicidad de las criaturas humanas, sino también haciéndo residir la felicidad en la donación de la filiación divina, es decir, en la unión con Él

Éste es el nivel más alto de lo sobrenatural.

 La superioridad de la Humanidad de Cristo sobre la realidad sacramental es debida a su unión con la segunda Persona divina.

 

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4) Pero aún hay más:

 

La incorporación del ser humano a Jesucristo está por encima de cualquier otro perfeccionamiento, pues nos hace entrar en la Comunión de los santos.

 

Lo sobrenatural es pues una anticipación creciente: el milagro, el sacramento-misterio, la Encarnación y por fin, la Iglesia que es el Templo de Dios. 

Iglesia-Madre, como María, de todos los Santos.

 

La Iglesia es Madre que nos sitúa en la Familia de Dios, como nuestras madres nos sitúan en el mundo.

 

El demonio quiere dividir, quiere que no reconozcamos a nuestra Madre, diciendo que es mala.

 

 La unión con Cristo lleva consigo la más estrecha unión entre los seres humanos

Y por tanto no es suficiente decir “Padre mío”, si esta expresión no va estrictamente acompañada de la fórmula “Padre nuestro”.

 

La paternidad divina es más real que la paternidad humana, la cual, en cierto modo, es excluyente, pues no todos somos hermanos según la carne.

Aquí todos somos hijos en el Hijo. Hermanos. Hijos de María.

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2. ¿Por qué se dice que el ser humano nunca está "terminado" o totalmente determinado por su pasado?

 


Lo podremos decir gracias a la noción poliana de "crecimiento irrestricto".

El ser humano, en tanto que persona, siempre tiene la capacidad de dar más de sí y de recomenzar.

No somos esclavos de nuestra historia ni de nuestras limitaciones psicológicas.

Esta mirada nos devuelve la serenidad de saber que, aunque nuestra personalidad tenga límites, nuestra persona es un horizonte abierto que siempre puede crecer en libertad y en amor.

.Ideas sacadas de la serie Vínculo, libertad y madurez humana, de Graciela Soriano. Concretamente : https://madurezpsicologica.com/persona-personalidad-distincion-decisiva/


¿Cuál es la diferencia fundamental entre ser "alguien" (persona) y tener un modo de ser (personalidad)?

 


La personalidad describe el cómo somos (nuestros rasgos, temperamento, capacidades o incluso heridas psicológicas); es algo que se puede observar y medir.

 En cambio, la persona señala el quién somos: un ser único, irreductible y libre que no se agota en ninguna descripción biográfica. 

Mientras la personalidad es lo que mostramos, la persona es el nivel más hondo de nuestra intimidad, siempre abierto al encuentro con los demás y con Dios.

 

Ideas sacadas de la serie Vínculo, libertad y madurezhumana, de Graciela Soriano. 

Ideas sacadas de la serie Vínculo, libertad y madurez humana, de Graciela Soriano. Concretamente : https://madurezpsicologica.com/persona-personalidad-distincion-decisiva/

Fórmula 1

 


12/02/2026 Beto Vargas: Después de haber tenido muchas conversaciones con Gemini sobre Polo, un amigo me manda la conclusión de Gemini.

 

Conclusión:

Si buscas la verdad metafísica más fina y potente para entender el cristianismo y la libertad, Polo es el Fórmula 1.

Pero es difícil de conducir y caro de mantener.

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Si buscas una antropología para "andar por casa", sólida y fiable, el Tomismo o el Personalismo son un Toyota: te llevarán a todas partes sin tantas complicaciones teóricas.

 

Poliana Argentina, Silvia: En lo personal soy fanática de la Formula 1 y sigo a los hispohablantes. Carrera a carrera. Ahora estamos en Barheim haciendo pruebas.

 

 Ahora bien, en lo que respecta a Polo.

Graciosa la metáfora, es divertida, pero no coincido. Polo da alas... y abre horizontes.

 Pobres los de F1

¿Cómo conoceremos a Dios?

 


¿En qué consiste el Juicio particular? 

Naturalmente consistirá en muchas cosas, pero en definitiva, si cuando Dios juzga al hombre se encuentra con un hombre que se parece a él, el juicio es positivo.

En cambio, si se encuentra con un ser humano que ha desdibujado los rasgos divinos en él, Dios podrá preguntar: ‘¿Este es el que yo he creado a mi imagen y semejanza? 

¡Pero si se ha estropeado, se ha hecho una birria !

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Se podría decir con un poco más de dureza:

 ‘Tú te has engañado a ti mismo; tú te has hecho mentira; tú no has sido fiel a tu condición humana y has borrado en ti mi imagen.

Por lo tanto, no te conozco’, que quiere decir: ‘Pero qué has hecho con mi imagen ?’.

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 En cambio, dice San Pablo que conoceremos como somos conocidos, conoceremos a Dios como Dios nos conoce a nosotros.

Ése es el Juicio particular.

Sin embargo, en el Cielo creceremos siempre más. Conoceremos cada vez mejor el Plan de Dios para cada uno. 

Conoceremos cantándonos los unos a los otros.

¿Qué significa que conoceremos a Dios como Dios nos conoce?

 


Significa que el conocimiento final de Dios depende de nuestra fidelidad a la imagen divina que somos. 

Polo explica que en el Juicio particular, Dios busca reconocerse en nosotros: si hemos custodiado su imagen y semejanza, el encuentro es positivo.

Sin embargo, si el hombre se engaña a sí mismo y desdibuja esos rasgos, se vuelve "mentira". 

En ese caso, el "no te conozco" de Dios no es falta de información, sino una pregunta trágica: “¿Qué has hecho con mi imagen?”

Conocer a Dios como Él nos conoce implica, por tanto, llegar a ese encuentro siendo verdaderamente aquello que Dios pensó al crearnos.