Es el comienzo del
amor.
Propongo hacer preguntas a don Leonardo Polo e intentar responder.
Estas seis perspectivas son como seis flechas
que vienen del Corazón de Dios: tres con mayúscula y tres con minúscula:
Vida divina es el
Misterio de la Trinidad.
Vida interior es
mi Réplica de Dios: el Verbo encarnado. Jesús.
Vida Además es el
Espíritu Santo. Don del Amar de Dios. Siempre +
Mi vida es mi acto de ser personal.
Mi vida humana es Dios + yo.
Mi vida eterna, es mi Contemplación de
Dios, cara a cara.
Job 32 :
Alegato de Eliú
Anticipándose a
la respuesta de Dios, un sabio insertó en el libro de Job sus reflexiones sobre
el lenguaje de Job.
Es una ingenuidad
creerse sin pecado: incluso en ausencia de faltas externas, siempre permanece
el profundo orgullo del hombre, que lo empuja a confiar en sí mismo.
Y el sufrimiento
es el medio más seguro y eficaz para tomar conciencia de ello.
Según la teología
de Eliú en el libro de Job, el sufrimiento es el medio más seguro de tomar
conciencia del propio orgullo porque rompe las ilusiones de autosuficiencia del
hombre. Actúa como una corrección divina y pedagógica.
1. El
sufrimiento rompe la ilusión (el engaño) del control.
La enfermedad o la desgracia
recuerdan la impotencia absoluta del hombre.
El hombre se da cuenta de que no domina ni su vida ni su destino.
Frente al dolor, el orgullo se derrumba por sí mismo.
2. Reduce el
ruido del mundo
El sufrimiento
aísla y obliga al silencio interior.
Los éxitos externos ya no pueden ocultar el vacío espiritual.
El hombre se vuelve finalmente atento a las
advertencias divinas que ignoraba.
3. Es una
pedagogía de la liberación
Eliú compara el sufrimiento o la enfermedad con un sueño o una visión nocturna que
advierte del peligro.
Su objetivo es
salvar el alma de la muerte espiritual, que es la soledad o el aislamiento.
No es punitivo,
sino purificador para devolver el hombre a la luz.
.
Aunque
Leonardo Polo no escribió directamente sobre la inteligencia artificial (IA),
su análisis sobre la cibernética y su desarrollo de la Antropología
Trascendental ofrecen claves para entender este fenómeno tecnológico.
Para
comprender la IA desde la perspectiva poliana, se deben considerar los
siguientes puntos fundamentales:
1.
La IA como modelo tecnológico del espíritu
Polo
consideraba la cibernética como un modelo tecnológico que imita el crecimiento
de la vida, incorporando nociones como la retroalimentación y la causa
final. Bajo esta lógica, la inteligencia artificial representaría hoy un modelo
que busca imitar el crecimiento del espíritu, caracterizado por ser un
crecimiento irrestricto que incluye la libertad.
2.
Razón instrumental frente a Intelecto personal
Desde
una óptica poliana, se establece una distinción tajante entre las capacidades
de procesamiento y la realidad del ser personal:
3.
La IA como reproducción de la imaginación
Algunos
seguidores de Polo, como el profesor Juan A. García, han sugerido la
informática y la IA como una reproducción artificial de la imaginación.
4.
El límite de la simulación: La Libertad
Para
Polo, existe una barrera infranqueable para cualquier sistema artificial: la
libertad.
5.
El "Límite Mental" y la IA
La IA
opera enteramente dentro de lo que Polo llama el límite mental
(objetivación, cálculo y control). El método poliano propone precisamente el abandono
del límite mental para acceder al ser personal. Dado que la IA se basa en
algoritmos y lógica objetivante, no puede trascender ese límite para captar la
coexistencia, la libertad o el amor personal.
6.
La IA como instrumento y desafío
Polo
advertiría contra el reduccionismo tecnocientífico, es decir, tratar al
ser humano como un sistema reactivo o un algoritmo. Sus reflexiones
sugieren que:
En
resumen, Polo vería en la IA una herramienta poderosa para ordenar el
conocimiento, pero subrayaría que solo la persona, como don y amor personal,
es capaz de alcanzar su "Réplica de Dios" y ofrecer su ser como un
acto libre, algo que una máquina, limitada por su programación y su naturaleza
temporal, jamás podrá realizar.

El primer paso es
detectar el carácter de además.
Hay que detectar el además del
pensamiento.
Detectar que la persona no es el
pensamiento, sino aquél que piensa, el quién que piensa.
Detectamos que el existente es
además del pensamiento.
Tiene que haber alguien más que el
pensamiento.
Entonces he detectado la
diferencia entre el pensamiento y aquél de quien depende el pensamiento
El segundo paso es
aplicar o utilizar el además.
Cuando obramos libremente
alcanzamos que somos un coexistente libre.
Obrar libremente no es tener un
dolor de cabeza o envejecer o caerse.
Cuando uno se “toma la libertad”,
se alcanza la libertad.
Me he dado cuenta de que existo
libremente. Y mi libertad se ha manifestado en mi acción.
Y mi libertad no se agota cuando
actúo libremente. Puedo tomarme otra libertad.
Así se alcanza que el
coexistente que somos no solamente es además de nuestro pensamiento, sino que
somos un coexistente libre. Un coexistente que puede ser siempre más libre.
Hemos alcanzado los dos primeros
trascendentales personales : coexistencia y libertad personal.
Somos seres como “acompañantes”
libres de nuestras acciones.
Y ser libre es tener un futuro que
nunca se agota.
El futuro es un generador de
acciones.
El coexistente es carente de
réplica, es decir, no alcanza a saber quién es, porque sus pensamientos, sus
acciones no son una persona, no son la persona que es.
Pero hemos entendido que la
persona es un ser que es intimidad, un ser abierto por dentro, que se acompaña.
Hemos alcanzado la apertura interior compuesta de los
trascendentales coexistencia y libertad personal.
El tercer paso es
darse cuenta de que el carácter de además no solo tiene una dimensión metódica,
sino que también tiene otra dimensión temática.
Saber que soy un coexistente
libre, sí, pero la persona es más y por eso se busca.
Hemos llegado al conocer personal,
tercer trascendental.
El miembro inferior del inteligir personal es lo que Juan
A. García llama “alcanzar”, o también llamado "encontrar trascendental". Somos
hijos.
El miembro superior del inteligir personal es el seguir
buscando o buscar trascendental.
Como diría, más o menos, Solomiewiz : en la medida en que
se va conociendo el Origen (mi Réplica), el inteligir es atraído por su
Destino.
Se prolonga el descubrimiento.
Busco más.
Así llegamos a otra descripción de
la libertad trascendental : la inclusión atópica en el ámbito de la máxima
amplitud.
(Aquí aparece ya la referencia a
Dios, pero vayamos con cuidado de no hacer una referencia prematura).
El hombre busca la réplica. La
plenitud de la actividad que no tiene limitación. Conocerse como Dios le
conoce.
El intelecto personal busca a
Dios, pero no sabe lo que busca.
Para encontrarle tiene que pasar
por el trascendental Amar donal, es decir, con el aceptar-don-dar.
Ninguna creatura puede conocer a
Dios si Dios no se lo da.
Queda el cuarto paso:
¿Quién es mi Padre? Debo aceptar
su Don. ¿Y Quién aceptará mi don? Hemos llegado al Amar personal.
El intelecto personal y el
amar donal son la apertura hacia adentro.
Lo propio del crecimiento de las personas es el acogerse mutuamente. Ser aceptados
Cuando el don se da y se acepta
mutuamente es fecundo.
Con Dios, el Amar es la tríada Dar-aceptar de la parte de la persona humana-Don.
Pero el aceptar de la persona
humana es un darle su vida (que es su don a nivel esencial).
La persona sabrá en el Juicio si ese don es aceptado y deviene Don (Vida eterna).
Ese saber es el saber más alto.
Más alto que la sabiduría y que su conocer. Es la Luz de la gloria: conocerse
como Dios nos conoce y conocerá
Dar-aceptar es la relación entre personas.
Cuando el don se da y acepta mutuamente es fecundo : El hombre es
elevado al conocimiento de Dios, como Dios le conoce.
No sabremos quiénes somos hasta
que Dios acepte nuestra Vida, nuestro Don-don.

La esencia de la persona humana procede de esa vuelta.
Y lo que es
curioso es que la esencia tiene una cierta antecedencia del ser personal
humano.
Podemos decir que el carácter de además se dota de su propio punto de partida. Diciéndolo de otro modo, el carácter de además y su vuelta son, digámoslo así, simultáneos.
Polo a veces expresa dicha vuelta como el sentido transversal del carácter de además.
Gracias profesor, por esta indagación sobre la esencia
humana.
Don
Leonardo habla de esto en “los hábitos innatos”. Artículos y conferencias OC
31, 544
NotesbookLM me ha elaborado una buena respuesta:
En la antropología de Leonardo Polo, la Sindéresis es el ápice de la
esencia humana y puede ser identificada con el significado espiritual de la
palabra «corazón», entendiéndola como el nivel de la esencia más próximo
a la persona o acto de ser.
Para comprender esta relación con precisión, es necesario desglosar cómo
articula Polo la estructura de la esencia y su vinculación con la intimidad
personal:
1. La Sindéresis como Ápice de la Esencia
Polo define la sindéresis como un «hábito innato» que constituye el «ápice
de la esencia del hombre». En su sistema, la esencia se distingue realmente del
acto de ser (la persona), y la sindéresis es el punto donde la esencia depende
más estrechamente de lo personal (Polo, 1999, p. 196). Polo designa este ápice
con la palabra «yo», el cual no es idéntico a la persona, sino su
vertiente o manifestación hacia la esencia (Polo, 1999, p. 172; Polo, 2005, p.
148).
2. El Significado Espiritual del «Corazón»
Polo es explícito al vincular la noción de corazón con la profundidad de la
esencia humana. Afirma que «el significado espiritual de la palabra corazón
indica el profundo proceder de la esencia: su nivel más próximo a la persona»
(Polo, 2003, p. 214). El corazón no se identifica con la persona —ya que esta
es «además» de su esencia—, sino que representa la zona de la esencia donde el
hombre se abre más íntimamente a la influencia de su acto de ser personal.
3. La Dualidad de la Sindéresis: Ver-yo y Querer-yo
La sindéresis es dual, compuesta por dos miembros: el ver-yo
(intelectual) y el querer-yo (volitivo) (Polo, 1999, p. 173). La
identificación con el «corazón» recae principalmente sobre el segundo miembro,
el querer-yo, por las siguientes razones:
4. Distinción entre Persona y Corazón/Sindéresis
Es vital para la precisión poliana no confundir el corazón con la persona
misma. Polo advierte que «el corazón se distingue de la persona porque ésta no
constituye el tema que busca» (Polo, 2003, p. 222). La persona humana es un
«ser-con» que busca su réplica en Dios; la sindéresis o corazón es el recurso
esencial desde el cual el hombre organiza su vida y sus actos para que estos
puedan ser ofrecidos como un don a Dios (Polo, 2003, p. 235; Polo, 2005, p.
11).
En conclusión, la Sindéresis es el corazón porque es el núcleo activo y vigilante de la
esencia que «verdadéa» en la acción y permite que la libertad personal se
extienda a la voluntad y a las obras humanas (Polo, 2003, p. 214; Polo, 1998,
p. 10).
Bibliografía en formato APA:
Polo, L. (1998). La voluntad y sus actos (I). Pamplona: Cuadernos de
Anuario Filosófico.
Polo, L. (1999). Antropología trascendental. Tomo I: La persona humana.
Pamplona: Eunsa.
Polo, L. (2003). Antropología trascendental. Tomo II: La esencia de la
persona humana. Pamplona: Eunsa.
Polo, L. (2005). Nietzsche como pensador de dualidades. Pamplona:
Eunsa.
Polo, L. (2015). Obras Completas, vol. XIX: Persona y libertad.
Pamplona: Eunsa.
.
Aristóteles dice que la
vida es el ser de los vivientes.
Es mejor decir que la
vida es la esencia de los vivientes : su esencia, que es automovimiento, un
cierto dominio de sí.
Concretamente, la vida
es lo que somos "esencialmente": seres que crecen por sí mismos, que
abarcan más ser, que se dan su fin, en la medida en que el entorno se lo
permite.
Y cuando el entorno es
el ámbito de la máxima amplitud, la vida es irrestricta, si libremente se
quiere.
Pero atención: el acto
de ser de las personas también crece, con un crecimiento distinto al de sus
esencias.
Es un crecimiento
absoluto, originario, es decir, que Dios eleva dándolo, aunque no hagamos nada.
Sin embargo, por nuestra
culpa, lo podemos dejar inédito.
Entonces el acto de ser
o el ser de las personas humanas es también Vida.
En el fondo, Aristóteles
tenía razón. La vida es el ser de los vivientes.
En esta etiqueta 1.8.0 hablamos de la vida.
En las etiquetas 6.1.0 hablamos de la vida humana.
Pueden ustedes
encontrar en este blog una Página muy extensa sobre la vida. Basta pinchar aquí
:
https://preguntaspolianas.blogspot.com/p/la-vida.html
Este artículo fue
publicado en Miscelánea poliana en 2020 : https://www.leonardopolo.net/docs/MP69-F.pdf
.
Ignacio
Falgueras propone entender la vida, según Polo, como "una distinción, realmente
activa, en la unidad".
Fíjense
bien, pues es realmente hermoso : ¡“la unidad”! La riqueza de la unidad.
Unidad
rica que acoge en su interior las distinciones activas (coactos), según la riqueza
de cada viviente.
Distinción
activa, que no es diferencia, sino dependencia.
La “diferencia” es algo pensado. No es real.
Lo real es la dependencia que el viviente es. Dependencia del Origen, según la intensidad de su acto de ser.
Acto de ser que crece siempre hacia la unidad.
"Realmente activa" significa que no se trata de una distinción de razón, sino una unidad real de actos ya sean extramentales, o cognoscitivos o donales (actividades también reales).
https://preguntaspolianas.blogspot.com/p/la-vida.html
Este artículo fue
publicado en Miscelánea poliana en 2020 : https://www.leonardopolo.net/docs/MP69-F.pdf
Cambia radicalmente porque dejamos de ver al otro como un "qué"
(un conjunto de conductas o resultados) para descubrirlo como un
"quién".
Esto significa que ya no reducimos a nadie a sus errores.
Al reconocer la dignidad incondicional de la persona, podemos establecer
un vínculo estable y libre.
A pesar de los errores, gracias a ver más allá de ellos nos disponemos a
establecer compromisos que van mucho más allá de las simples afinidades de
caracteres.
Ideas
sacadas de la serie Vínculo, libertad y madurez humana, de Graciela Soriano.
Concretamente : https://madurezpsicologica.com/persona-personalidad-distincion-decisiva/
En la etiqueta 1.16.0
tratamos del Inicio de la Filosofía.
Etiqueta 1.1.4 la esencia.
.
Polo dice que la esencia
indica perfección.
Perfección es hacer las
cosas bien. “Perfecto” es lo bien hecho.
¿Pero, quién lo hace?
En el universo físico la
perfección es el orden de las cuatro causas. Ésa es la esencia del universo
físico. Y la tetracausalidad depende de la “persistencia” del universo.
La “persistencia” es el
acto de ser del Universo físico.
En las personas, sin embargo, la perfección de su naturaleza es precisamente la esencialización de su naturaleza. Eso es la esencia humana.
Concretamente, la adquisición de
hábitos que permiten a su autor hacer cosas mejores.
El autor es la persona,
el acto de ser personal, que es siempre “además”.
. Hegel, en su Fenomenología del espíritu, nos hizo ver que el espíritu consiste en "saberse". Estudiamos la sabiduría del e...