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¿Qué es la conciencia?

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La conciencia intelectual es la índole de cualquier dimensión cognoscitiva "esencial".

Cuando hablemos en esta etiqueta 6.9.0 de conciencia moral nos referimos concretamente al juicio moral de la razón práctica.

Pero para no confundirnos digo aquí que  "conciencia" es simplemente, enterarse de algo.

Hagamos un recorrido por los diversos tipos de conciencia :

Primero decir que es impropio hablar de "conciencia sensible", pues puede haber una simple percepción de los sentidos, aunque no nos "enteremos" de nada.

Polo llama conciencia perfecta al 1er acto de la inteligencia humana cuyo objeto es la mismidad de la circunferencia y su hábito el hábito de conciencia : "pienso que pienso". Es la conciencia de lo que es la conciencia.

Calificamos de conciencia imperfecta a la primera operación intelectual incoativa o conciencia de informaciones.

La conciencia propia   es el conocimiento de la propia actividad intelectual gracias a los hábitos. Es la conciencia que Polo califica de concomitante o dual.

La autoconciencia es la conciencia final que alcanza el cognoscente humano después de ejecutar su actividad práctica.

Y terminamos hablando de nuevo de la conciencia moral : es el conocimiento valorativo de nuestro modo de actuar práctico en el pasado o que se proyecta en el futuro.

Si quieren ustedes saber más pregúntenle a Juan A. García que ha trabajado abundantemente el tema en su "Teoría del conocimiento humano".

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¿Nace la norma moral con la inteligencia humana?

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Sí, pero en correlación con el bien y la virtud.

La correlación sistémica entre las tres dimensiones de la ética (normas, bienes y virtud) no se entiende si se pierde de vista que somos libres.

Las leyes físicas, biológicas, psicológicas, no se pueden conculcar.

La luz de la inteligencia, sin embargo, no es luz física, es apertura (chispazo libre) en el ámbito de la máxima amplitud.


Por ser libres, conocemos, más o menos, conduciendo nuestra vida. Para conocer inteligentemente hay que prestar atención, consentir en un bien, porque sabemos que nos conviene (amor).

La conciencia moral no es un imperativo categórico. Más que "haz el bien", la luz de la sindéresis nos indica : "lo tuyo es hacer el bien".

Somos seres que tenemos en las manos nuestro propio existir. No estamos finalizados por una determinación finita, sino que tendemos sin límite (actividad irrrestricta: libertad).

El nacimiento de la norma moral muestra que llevamos nuestro existir a cuestas. No tenemos ninguna dotación previa según la cual podamos descansar en nuestro acontecer temporal, como descansa un animal. O como descansa un astro. El astro está reclinado en su órbita; el astro no hace nada de sí, si lo hiciera, podría salirse de su órbita, pero el astro no es libre.


De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 64. 2-3


Para saber más:
sobre normas, bienes y virtudes, ver etiqueta 9.1.4
sobre el arranque de la ética, ver etiqueta 9.1.0
sobre la conciencia moral, ver la etiqueta 9.6.0

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