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¿Qué es el pecado en la persona humana, es decir, en el acto de ser personal?

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El pecado es la ruptura que nos parte en mil pedazos y nos divide.
 
Pero se puede formular el pecado según cada trascendental personal.
 
1) El pecado es el aislamiento de la persona (co-existencia).
 
2) El pecado es el error peculiar de la libertad, que estalla en mil pedazos, la desobediencia (libertad trascendental).
 
3) El pecado es la mentira (Intelecto personal).
 
4) El pecado es el odio. La Soledad (Amar personal).
 
No olvides que vivir es superar la soledad.

Ideas sacadas con motivo de las clases impartidas por el profesor Juan Fernando Sellés, por zoom, a partir de septiembre de 2023.
Concretamente, esta pregunta fue suscitada leyendo la Nota Preliminar del libro “Teología parainconformes”.


¿Es elevada la amistad por la caridad?

 


La caridad “natural”, o caridad nativa es una de las aperturas trascendentes del acto de ser humano.

La caridad “sobrenatural”, sin embargo, es una anticipación del crecimiento amoroso que tendremos en el Cielo.

Ambas inhieren en el acto de ser personal.

 

Ahora tenemos que colocar a la amistad  que es una virtud de la voluntad.

 

El vínculo amoroso con Dios Espíritu Santo, Amor (que es la apertura trascendente natural o caridad natural nativa) es enriquecido con la anticipación de nuestra vida amorosa en el Cielo, que no es otra cosa que la caridad sobrenatural.


Y ese enriquecimiento del Amor personal, natural y sobrenatural a la vez, repercute en la voluntad y hace que la amistad pueda ampliarse cada vez a más personas y, sobre todo, que crezca nuestra amistad con Dios.

 Gracias a la caridad (natural y sobrenatural) somos más amigos de Dios y de los demás.

 

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Estas ideas están inspiradas en el texto siguiente (que he interpretado a mi manera) de Sellés en Teología para inconformes :

 

“Esta es la tesis central que aquí se va a defender: la caridad (sobrenatural) eleva el amor personal (natural), que es la dimensión superior del ‘acto de ser’ humano.

Pero dicha tesis, que es explícita en muchos textos de Polo, no lo es en todos, pues en alguno indica que la caridad eleva la amistad[1], la cual, si bien es la más alta virtud de la voluntad, al fin y al cabo es una virtud de esa potencia, y por ende, pertenece a la ‘esencia’ del hombre”.

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Para mí queda claro que la amistad es de la voluntad y tanto la caridad nativa como la sobrenatural elevan el Amar personal humano.
Esta elevación repercute en la voluntad, elevando así la amistad.

[1] “El Evangelio de la caridad sorprendió a los paganos, pues lleva consigo la hermandad de espíritu de acuerdo con la filiación divina. Sin embargo, la caridad cristiana, que eleva la amistad, debe recoger también las características que le son propias. Tomás de Aquino sostiene que la amistad es una virtud. Conoce muy bien la Ética a Nicómaco, a la que comenta pausadamente de un modo casi literal, pero sostiene también que la amistad y la caridad son diferentes. Por eso, en la Suma Teológica, en rigor, no se habla de la amistad sino de la caridad”. Polo, L., Ibid., 473-474.

¿Contento con la exposición del profesor Sellés sobre la caridad?

 

Les paso el enlace para seguir la magnífica conferencia del profesor Sellés (con la ayuda del profesor Louis Cardona).

A mí me hubiera gustado que fuera más explícito en la distinción entre caridad natural y caridad sobrenatural.
 
Ya saben que yo pienso que la caridad sobrenatural (la Caridad de la Teología clásica) es una anticipación, mayor o menor, del Amor que viviremos en el Cielo.
 
Y que existe una dimensión natural de ese Amor, es decir, que todas las personas humanas tenemos de entrada, y que forma parte de nuestra Dignidad infinita. Caridad que podemos denominar "nativa". 

Esta dimensión natural no es otra cosa que la apertura trascendente del trascendental personal, descubierto por Polo, llamado "Amar  personal", hacia Dios (concretamente, hacia el Espíritu Santo).

En el Medievo, cuando los doctores cristianos tuvieron que explicar el amor sobrenatural lo vincularon a la voluntad, considerándolo como una virtud “infusa”.

Pero pienso que el amor natural es también infuso, nativamente, concretamente es una de las aperturas trascendentes de la persona humana, fruto de la llamada inicial de Dios al crearnos.

 Por lo tanto, cuando el profesor Sellés expone en esta conferencia lo que es la caridad, opino que está hablando casi exclusivamente de ese amor natural, nativo, trascendente.

  En la conferencia, el profesor Sellés habla muy poco de la Caridad propiamente sobrenatural.
Lo hace a partir de una hora y tres minutos (1.03.20).
 Aquí tienen ustedes la transcripción de lo que dice en la conferencia:
 
“Bueno, (dice), éste es el planteamiento natural ¿qué hay que añadir a todo esto?, pues  la Caridad evidentemente”.
 (va a hablar ahora de la Caridad sobrenatural) :
 
¿Qué es la Caridad?, (se sobreentiende que se trata de la caridad sobrenatural), la caridad es una elevación de eso cuyo tema nuclear son las personas divinas.
(“Eso” son las aperturas trascendentes que nos abren a Dios “naturalmente”).
(Y aquí profesor Sellés hace una estupenda síntesis de lo que es la caridad sobrenatural).

En qué consiste esa elevación que se añade al amor natural trascendente :
 
“En primer lugar ser Cristo.

En segundo lugar, desde Cristo aceptar la voluntad del Padre tal cual la quiere para nosotros para cada uno de nosotros.

Y en tercer lugar manifestar eso con obras es decir que las obras estén suficientemente inspiradas por el Espíritu Santo, de modo que respondan al carácter filial que uno es y el Padre las pueda aceptar  eternamente”.”
(Muy bien, profesor Sellés).
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Me parece una síntesis excelente.

Podríamos nosotros añadir que esa “elevación” sobrenatural  no es otra cosa que una “anticipación” del Amor que viviremos en el Cielo.
 
 
Pongo un ejemplo:
Naturalmente, mi apertura trascendente al Hijo, me lleva a dar una limosna. Es una cierta participación en la vida del Hijo.
 
Si en ese momento recibo una gracia actual, me daré cuenta, más o menos, del significado de esa limosna en la eternidad. Es una anticipación que aparece en mi vida actual. 

La caridad sobrenatual es pues una cierta participación en la plenitud de la Vida del Hijo.
 


Vidéo del profesor Juan Fernando Sellés sobre san José.

 


Sesión del 14 marzo 2025

https://www.youtube.com/watch?v=y3_JPNfr4o0

 

Muchas gracias, profesor.


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¿Quién es la criatura más santa después de María?

 


Después de la Virgen la criatura más santa es san José.

 

En todos los hombres, lo primero es la filiación.

En José lo superior es su paternidad espiritual (que no quiere decir simbólica). 

Espiritual como la maternidad espiritual de María que que fue antes y más Madre del Hijo según el espíritu que según el cuerpo. María también es más Madre que hija.

También tuvo el privilegio de no ser afectado por el pecado original.

La biblia no habla de que fuera enterrado. Seguramente está en cuerpo y alma en el cielo.

Esto también parece indicar que el pecado original no hizo mella en él.

 

Aportaciones de Juan Fernando Sellés, según Polo.

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¿Cómo era la oración de don Leonardo Polo?

 


Ver rezar a don Leonardo ante el Sagrario era ver cómo vivía su encontronazo con Dios, con la verdad de su Vida.
Era un aceptar lo que Dios le iba dando, aumentando la comunión con su Réplica.
 
Más que oración mental habría que llamarla oración trascendental.
 
Juan Fernando Sellés dice que entre Polo y Dios, en su oración, no había ni un papel de fumar.
No “hacía” oración, sino que su persona era orante.
Estaba ensimismado en las Personas divinas como un niño que balbucea. Como un niño al que Dios premia con nuevas luces.
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¿Es mejor estudiar los dones del Espíritu Santo desde arriba?



Sí.

Porque los dones son el “coronamiento del ser personal humano”. Las llamadas más altas y permanentes hacia la santidad, pues el Espíritu Santo habita en el corazón de los fieles (Lumen Gentium, 9).

 

Cada don eleva o corona un trascendental personal.

 

El don de piedad corona el Amar personal.

 

Cuatro dones coronan el Intelecto personal:

El don de sabiduría corona el hábito innato de sabiduría.

El don de inteligencia corona el hábito innato de los primeros principios.

El don de ciencia corona el ver-yo del hábito de sindéresis.

El don de consejo corona el querer-yo del hábito de sindéresis.

 

El don de fuerza corona la Libertad trascendental.

El don de temor corona la Coexistencia trascendental.

 

Esta pregunta surgió con motivo de las clases impartidas por el profesor Juan Fernando Sellés, por zoom, a partir de septiembre de 2023.

 

Concretamente, esta pregunta fue suscitada escuchando la sesión TEOINC nº1.  La Introducción del libro “Teología para inconformes”.

 

Como verán, no estoy de acuerdo completamente con su planteamiento.

Pues el profesor Sellés dice esquemáticamente:

El don de piedad eleva la justicia y la amistad (no coincidimos pues pienso que el don de piedad corona el amar personal)

El don de sabiduría eleva el hábito innato de sabiduría (coincidimos)

El don de inteligencia eleva el hábito de los primeros principios (coincidimos)

El don de ciencia eleva el hábito adquirido de ciencia (no coincidimos pues pienso que el don de ciencia eleva la sindéresis, concretamente en el ver-yo y redunda en la prudencia)

El don de consejo eleva el hábito de sindéresis (coincidimos en que eleva la sindéresis pero habría que añadir concretamente en el querer-yo y redunda en la justicia)

El don de fortaleza eleva la virtud de la fortaleza de la voluntad (no coincidimos pues pienso que eleva la libertad personal y redunda en la fortaleza de la voluntad)

El don de temor eleva la virtud de la templanza (no coincidimos pues pienso que eleva el co-ser personal y redunda en la templanza)

 

He notado que el profesor Sellés, en los puntos en los que no coincidimos suele decir “a mi modo de ver”.

 

Quizá mi punto de vista viene del verbo “coronar” que empleo en la descripción de los dones.

A mi modo de ver si los dones coronan deben ser lo más alto.

De ahí que incidan directamente sobre lo más alto de la persona humana que son los cuatro trascendentales personales.

 

Pienso, y así matizo el punto de vista del profesor Sellés, que la elevación de los hábitos adquiridos y de las virtudes es por redundancia y no directamente.

Y me complace especialmente el pensar que el don más alto para nosotros es el don de Piedad, pues somos Hijos. 

¿Cuando hablamos de “elevación”, nos referimos a una sola “elevación”?

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Si queremos introducirnos en la teología, aparece inmediatamente la noción de “elevación”.
Sugiero al lector abrir la etiqueta 5.7.0 elevacionestrascendentales, donde intento explicarlas.
 
Al menos he encontrado cinco elevaciones distintas.
En teología sobrenatural interesa especialmente la llamada “santificación”.


 
Ideas sacadas con motivo de las clases impartidas por el profesor Juan Fernando Sellés, por zoom, a partir de septiembre de 2023.
Concretamente, esta pregunta fue suscitada leyendo la Nota Preliminar del libro “Teología para inconformes”.


¿Qué son las virtudes teologales?

 

Las virtudes teologales, según Polo, son elevaciones de los distintos trascendentales del acto de ser personal humano.
 
No olvidemos que hay una fe “transcendente” (elevación natural) y una fe sobrenatural (anticipación de nuestro “ver” en el Cielo).
 
Por lo tanto, y desde la inconformidad del profesor Sellés, las elevaciones de los distintos trascendentales personales pueden ser transcendentes y sobrenaturales (éstas, las sobrenaturales, se corresponden con las virtudes teologales clásicas de la teología).
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¿Qué eleva la caridad?

 


El profesor Sellés explica que “así como la fe es la elevación del intelecto personal y la esperanza lo es de la libertad personal, la caridad lo es del amor personal[1].
 
Y así como la coexistencia libre es inferior al intelecto personal y éste al amor personal, “paralelamente, la caridad es la virtud infusa superior”[2]”
 
Sin embago, insisto en que una cosa es la caridad natural que todos tenemos como fruto de la llamada inicial, y otra cosa es la virtud sobrenatural de la caridad, que es una anticipación del amor que viviremos en la vida eterna. Que clásicamente los teólogos llaman “virtud teologal”.
 
No olvidemos las cuatro aperturas transcendentes fruto de la creación de la persona humana: humildad, esperanza, fe y caridad:
1. la gracia personal inicial originaria, humildad o abajamiento primero;
2. la esperanza, amanecer o alianza primera;
3. la fe, alumbramiento o luz primera;
4. la caridad o arrullo.


[1] “La dimensión amorosa elevada a culminación la debemos evidentemente al cristianismo. Desde su ápice divi­no, el don del amor es operante”. Polo, L., La originalidad de la concepción cristiana de la existencia, 250. “Y como Él es omnipotente y misericordioso, otorga a nuestro amor una altura elevada a la de Él, sin la cual nuestro amor no sería nada, porque no valdría para Dios”. Persona y libertad, 251; “la dimensión amorosa, elevada a culminación, la debemos evidentemente al cristianismo”. Filosofía y economía, 229. “El acto de ser humano es elevado por otros ‘habitos’ que no son ni innatos ni adquiridos, sino efundidos. Se trata de las virtudes sobrenaturales (fe, esperanza y caridad)”. Ibid., 223, nota 49. “El hábito humano superior es la amistad, la elevación al amor de caridad es expuesta por Tomás de Aquino”. “Itinerario de la razón a la fe”, pro manuscripto, 3.

[2]Polo, L., Antropología trascendental, 413, nota 71.

¿Cuántos tipos de esperanza distinguió Polo?

 


El profesor Sellés responde: 

Leonardo Polo distinguió dos tipos de esperanza, la natural y la sobrenatural.

A la primera le dedicó el artículo titulado “La esperanza”[1], que luego entró a formar parte de uno de sus libros, La esencia del hombre[2].

A la segunda le prestó atención sobre todo en dos de sus publicaciones: La persona humana y su crecimiento[3] y su obra póstuma Epistemología, creación y divinidad[4].



[1] Cfr. Polo, L., “La esperanza”, Scripta Theologica, 30/1 (1998) 157-164.

[2] Cfr. Polo, L., La esencia del hombre, 67-79.

[3] Cfr. Polo, L., La persona humana y su crecimiento, 71-74.

[4] Cfr. Polo, L., Epistemología, creación y divinidad, 111-119.

¿Dónde inhiere la fe sobrenatural?

 


 Dice muy bien Sellés :

La fe es personal, y como la fe es cognoscente, no puede sino inherir en lo más alto del conocer humano, el personal.

 

Polo llama a este conocer ‘intellectus ut co-actus’.

 

Lo denomina así porque es coactivo junto con la libertad y el amar personales.

 

Polo lo hace equivaler al ‘intelecto agente’ aristotélico.

 

¿La fe sobrenatural exige la fe natural?



La fe intelectual o fe natural es necesaria para conocer con fe sobrenatural.

Sin la fe natural no sería posible la fe sobrenatural.

 

Si no se cree racionalmente en Dios no puede aceptarse su revelación.

 

La Palabra revelada no puede estar en contradicción con lo alcanzable por nuestra intelección natural 

¿Qué virtud muestra mejor el encauzamiento creciente de la vida?

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La virtud en la que el encauzamiento creciente de la vida se muestra mejor es la esperanza.

La virtud de la esperanza manifiesta en nuestra vida la apertura trascendente hacia nuestro Origen amoroso.

Por eso dice Polo que cabe considerar la esperanza como más que una virtud.

A mí me gusta llamarla "aurora", "amanecer" o "alianza".

No es exactamente lo mismo que la virtud teologal de la esperanza, que es una virtud infusa que estudiamos en la etiqueta 12.8.0.

No hablamos ahora de lo sobrenatural, sino de la apertura trascendente que todos poseemos desde la llamada inicial.
(La llamada inicial la estudiamos en la etiqueta 5.15.0).

Gracias a esta apertura (a este amanecer auroroso) nos vinculamos amorosamente a Aquél que llamamos Padre.

Nos hemos abierto arrancados por el Amor, y al Amor nos encaminamos.


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¿Podemos contentarnos con la fe del carbonero?

 


El fideísmo, propio del protestantismo, que pliega las velas de la razón para dar paso a una fe ‘quia absurdum’, tiene su reflejo en una actitud del catolicismo que popularmente se ha venido a llamar ‘la fe del carbonero’.
 
Polo advierte que la renuncia intelectual a que se refiere esta expresión no parece compatible con la altura de la sabiduría cristiana, aunque, a primera vista, parezca asegurar la necesaria humildad ante ella.
 
Asimismo, sostener que se puede vivir la fe prescindiendo de la inteligencia es desacertado, pues, como ya dijo Chesterton, el cristianismo no es compatible con un fideísmo de principio.
 
Ha de tenerse en cuenta que la revelación divina supone la entera naturaleza humana y mira a perfeccionarla.

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¿Recibiremos un premio por nuestra actividad intelectual (filosófica y teológica)?

 


Decía Tomás de Aquino que, en el cielo, los que se han dedicado a la actividad intelectual tendrán un premio especial.

¿Por qué? Porque la naturaleza humana es capaz de producir y ofrecer obras buenas. Y entre las obras buenas más elevadas se encuentran las intelectuales.

 

Aquí tenemos una pista para comprender el valor de “obsequio” de la formulación de la filosofía desde la visión católica.

 

La filosofía adquiere el carácter de sirvienta de la fe sobrenatural.

Y la fe filosófica,con su significado donal, reúne la inteligencia y la voluntad.

 

Escuchemos a Polo : “La teología es la hazaña intelectual más asombrosa y de mayor alcance de la historia, y se realiza con el sentido de “oferta” de la razón. (Obsequio de la razón).

 

La razón encuentra su propia destinación en el esclarecimiento del misterio dogmático; se pone a prueba a sí misma en tanto que es capaz de aportar su luz a lo que primariamente, y sin dejar de serlo nunca en esta vida, es misterio.

 

¿Es Hegel panteísta?

 


Según Hegel Dios tiene que conocerse a la par que conoce al mundo, pues se considera que ‘Dios no es Dios sin el mundo’.

Esto, que para muchos equivale a panteísmo, Polo lo describe como ‘panlogismo’, porque estima que responde a pretender alcanzar una idea máximamente general en la que se subsuman todas las distinciones.

 

El monismo subjetual del Absoluto lógico hegeliano difiere del planteamiento de la fe que confiesa la Trinidad de Personas en Dios”, porque el Dios de Hegel ni es personal ni real.

 

El Dios de Hegel es una idea general.

¿Qué dos etapas históricas ha habido en las relaciones fe-razón?


La primera etapa, buscar su armonía.

La segunda, probar la desarmonía.

 

Primera etapa. El profesor Sellés explica que a lo largo de la Patrística se tendió a unir fe y razón.

 


Así, por ejemplo, Polo alude a San Gregorio Nacianceno y dice de él  que “la distinción, tan neta hoy, entre la teología de la fe y la filosofía..,  no era tan clara en los autores cristianos preme­dievales y en la Patrística griega.

Los padres griegos y latinos no separaban tanto como los escolásticos del s. XIII la teología de la filosofía.

 

Y Agustín de Hipona relacionaba ambos saberes con la célebre expresión ‘entiende para creer y cree para entender’.

Lo propio de ambos saberes es el conocer.

No se oponen, aunque sean jerárquiamente distintos, se ayudan mutuamente.

San Anselmo lo dice: la fe busca entender, y el intelecto la fe.

 

Segunda etapa. Se tiende hacia la discordancia. El averroísmo impone la teoría de la doble verdad. Su dualismo rompe la armonía. La filosofía se independiza de la fe.

Don Leonardo, que es un gran historiador de la Filosofía, pone a Escoto como el precedente de la modernidad que comienza propiamente con Ockham.

En esta etapa Polo alude, además de a los dos recién mencionados, al menos, a los siguientes autores: Lutero, Kant, Hegel, Kierkegaard, Heidegger, Rahner, y como contrapunto de ellos, a santos como San Juan de la Cruz o Sta. Teresa de Jesús, o a literatos como Chesterton. 

¿Cómo se distinguen la fe humana, la fe filosófica y la fe sobrenatural?

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Fe humana: confianza
Fe personal (o filosófica): búsqueda de Dios
Fe sobrenatural : cierta anticipación del conocimiento glorioso de Dios.
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Llamamos fe humana al fiarse de alguien. Conocemos por el testimonio de otro.
 
Sin embargo, llamamos fe filosófica a la fe que también se puede denominar “intelectual”, “racional”, “personal” e incluso “natural”.
(Epistemología, creación y divinidad, 70).

Se trata de una apertura transcendental del intelecto personal de  la persona humana.
Apertura desde su creación. Dios ha creado así a la persona humana.
 
La llamada inicial de Dios, al crearla, provoca la búsqueda de la verdad. Y la Verdad más alta es Dios.
 
La fe intelectual, personal o filosófica es, por lo tanto,  la búsqueda de Dios. Es la culminación de la intelección humana.
 
Pero atención, culminación no significa “llegada”. La búsqueda no cesa. Siempre podemos conocer más a Dios. También en la Gloria. Siempre más Dios.
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La fe es coronada por cuatro dones del Espíritu Santo: sabiduría, inteligencia, consejo y ciencia.
 
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¿Y la fe sobrenatural? La fe sobrenatural es otra elevación del conocer personal.
Una anticipación, mayor o menor, de la fe que tendremos en el Cielo.
La fe sobrenatural aclara, colorea y da brillo al conocimiento natural de Dios.

¿En qué se parecen el gnosticismo y el averroísmo?

 


Son un naturalismo racionalista, generalizante.

Pretenden explicar la realidad con sus ideas racionales omniabarcantes.

Ambos pretenden subordinar el tema de la fe a la razón humana.

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