Mostrando entradas con la etiqueta 12.02.03 Adán y Eva. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 12.02.03 Adán y Eva. Mostrar todas las entradas

¿Monogenismo o poligenismo?

.



José Ángel  Gª Cuadrado en el libro de Antropología teológica publicado por Eunsa tiene un capítulo consagrado a la Evolución y un párrafo en el que responde a nuestra pregunta sobre el monogenismo (en la página 222.2).

Allí dice que hay que conservar las fórmulas por prudencia (fórmulas de Pío XII en la Humani generis), pero que si un día la ciencia prueba que el hombre viene de varias parejas, se podría salvar la herencia común del pecado original.

Dice así : Los documentos magisteriales no han llegado a definir como de fe el monogenismo, aunque esta interpretación concuerda más fácilmente con una interpretación literal de los libros revelados.

Concretamente, en un documento publicado en respuesta a algunos errores contenidos en el Catecismo holandés se lee lo siguiente : “Si algún día la ciencia probara el poligenismo, habría que concluir que la verdad de fe, expresada en fórmulas cuyo sentido obvio es monogenista, tendría que ser despojada, como de una escoria, de ese sentido aparente”.

No obstante, la formulación monogenista explicaría de una manera más fácil la verdad de la transmisión del pecado original; por esta razón en ese mismo documento se afirma:
“La Iglesia se mantiene adicta a la perspectiva monogenista, y esta actitud es prudente".

En efecto, los enunciados tradicionales sobre Adán y Eva, y sobre el género humano caído en Adán (aunque en su forma no tengan que tomarse al pie de la letra), la Iglesia sabe que contienen una verdad perteneciente a la historia de la salvación, verdad que el Magisterio tiene la misión de salvaguardar.

No podría decir lo mismo, en estos momentos, de las fórmulas poligenistas. Por consiguiente la Iglesia conserva y pide que se conserven los enunciados tradicionales, considerando que son los únicos que con certeza salvaguardan lo que la fe nos ha dado.

Pero la Iglesia lo hace sin cerrar los ojos ante los problemas que suscitan los descubrimientos científicos.

De hecho los últimos documentos magisteriales no han tratado explícitamente la doctrina del monogenismo como necesaria para la comprensión cristiana de la realidad del pecado original.

.

Adán y Eva históricos y a la vez prototipos

 

La doctrina católica afirma la realidad histórica de Adán y Eva como la primera pareja humana, cuyo pecado tuvo consecuencias para toda la humanidad.

 

Pero siendo figuras históricas, son, a la vez, figuras emblemáticas que representan el origen y la condición de toda la humanidad.

 

Ser figura emblemática, o prototipo, no va en contra de que sean, a la vez figuras históricas.

En tanto que emblemáticas “representan” o son el prototipo de toda la humanidad.

 

León XIV, en la audiencia del 11 de junio de 2025 tiene una frase en la que habla de “representación” :

 

“Jesús, con su muerte, fue a buscar a este Adán que cayó y que representa a cada uno de nosotros".


Podemos decir que Adán y Eva, a la vez, son figuras históricas y prototipo de cada persona humana.


Adán y Eva como “prototipo” son los protagonistas de la Antehistoria poliana.

 

La naturaleza histórica de Adán y Eva y de todas las personas humanas está marcada por el pecado original, que sucede en la Antehistoria.

 

En la Antehistoria, Adán y Eva son las figuras emblemáticas de lo que sucederá en la historia con cada persona humana.


¿Es Adán el prototipo de la humanidad?

.

La noción de "prototipo" ayuda a entender la Antehistoria de la Humanidad.
 

La decisión de crear al hombre libre, a su imagen, implica la creación de un "prototipo" humano que, al ser libre, tiene un defecto de fabricación, pues el pecado es el error peculiar de la libertad.

El demonio, en la Antehistoria, pecó pues era libre.

La persona humana será creada libre, y por tanto podrá pecar, así sucedió en la Antehistoria en la que pecó al ser seducida por satán.

 

Ese prototipo es Adán y Eva.

 

La rectificación del ensayo inicial es un Nuevo Adán, más libre por el Amor sufriente.

 

 Para saber más ir a las etiquetas:

7.0.1 Antehistoria;

12.2.3 Adán y Eva;

12.3.0 pecado original 



¿Es lo mismo Antehistoria que Prehistoria?

.

La Antehistoria no es una mera prehistoria.

 La Antehistoria es el Plan de Dios cuando decide autodonarse a nuevas personas creadas.

Por tanto, la Antehistoria no es todavía Historia.

 

Es solamente el Plan de Dios, que debe entenderse como la “integridad esencial” con la que Dios crea al hombre con vistas a su culminación definitiva.

 

Sin embargo, esta integridad es herida en la Antehistoria, porque la posibilidad de pecar es inherente a la libertad humana, el error peculiar de la libertad.

 

En el Plan de Dios, es decir, en la Antehistoria, hay también un Redentor, si se le ama, la persona no puede pecar.

 

La historia del universo físico no es lo mismo que la Historia de cada persona humana.

Cuando Dios crea una persona comienza una nueva Historia personal.

Como la persona creada es libre tiene la posibilidad de pecar. Su Historia comienza al mismo tiempo que su pecado original histórico.

Si en la Historia ama a su Redentor, esa persona, gracias a su Comunión de Amor con el Redentor, no puede pecar.

 

¿Cuándo se cierra la Antehistoria? La Antehistoria nunca se cierra pues Dios no cambia su Plan.

 

La Historia humana es solidaria de la Antehistoria.

Sin embargo, la Historia humana comienza con la creación de cada persona humana que es concebida con el pecado original, la posibilidad de pecar.

En la concepción se unen la Antehistoria y la Historia.

 

En la Historia de cada persona humana no vemos la Antehistoria (es como si estuviera “cerrada”), lo que vemos son sus decisiones libres históricas, que pueden ser pecaminosas, salvo que gracias a la Comunión con el Redentor, sean del agrado de Dios.

 

Es así como puedo entender la frase poliana que dice que “La humanidad es solidaria del primer pecado, que cierra la antehistoria y comienza la historia”. Aquí el primer pecado es, a la vez, el de la Antehistoria y el de la Historia personal.

 

En la Historia de la humanidad el pecado se propaga. Historia que pudo haber sido de otra manera (pues realmente somos libres). Feliz culpa, sin embargo, que mereció, en la Antehistoria y en la Historia, un tal Redentor.


¿Es la persona humana “co-existencia” trascendental porque se abre a otra persona humana?

 .


No.
La persona humana es “co-existencia trascendental” porque nace de Dios y está llamada a destinar.se a Dios.
 
La dualidad transcendental con Dios es el Origen y Destino de la dualidad radical trascendente (nacer – destinándo.se).
 
La co-existencia entre personas humanas es ontológicamente posterior y se realiza mediante el don esencial.
 
La dualidad varón-mujer o entre hermanos aparece a partir del intercambio de dones esenciales, aunque su condición de posibilidad es la co-existencia transcendental de cada persona con Dios.
 
Adán y Eva no son creados en un solo acto creacional.
Cada persona es un acto creacional distinto.
Cada persona es hija, por creación, antes de ser hermana o amiga de otra persona humana.

.


¿Soy Adán?

.
Sí, yo soy Adán, y usted también. O Eva.

A este propósito he encontrado esta frase del papa Francisco en Amoris laetitia 13: Adán, que es también el hombre de todos los tiempos y de todas las regiones de nuestro planeta…

De Katanga inclusive.



Para saber más ir a las etiquetas:
7.0.1 Antehistoria;
12.2.3 Adán y Eva;
12.3.0 pecado original

 .

¿Qué es la revelación primera?

.
Antes de la historia, el hombre tiene un conocimiento de su Origen. Este conocimiento forma parte de la dotación recibida de Dios con vistas a su culminación definitiva.

Conocimiento posible gracias a la integridad esencial en que el hombre fue creado, en la que Polo llama Antehistoria.

El contenido de esa revelación debió ser el alcanzarnos como hijos, gracias al hábito de sabiduría inocentemente ejercido.

La revelación primera se transparenta y al mismo tiempo se deforma en las religiosidades posteriores.

Las más puras (como las de los pigmeos y patagones) captan a Dios como padre y protector, constatando que se alejó en virtud de un acontecimiento inmemorial que supuso la pérdida de la amistad del hombre con Dios.





Etiqueta 7.0.1: Antehistoria

 .

¿Por qué la versión pagana del mito heroico es pesimista?

.
La versión pagana del mito heroico es pesimista por ignorancia de la libertad nativa. Me explico.

Primero, la libertad está ausente en los mitos paganos.

Aquiles, héroe de la Ilíada no deja de ser una marioneta, manejada por los dioses y por su obsesiva pasión de venganza.

Ulises, en la Odisea, es un héroe que va postergando el regreso al hogar, porque lo importante es el viaje. Penélope pasa la vida tejiendo y destejiendo. No hay futuro.

Y no lo hay porque falta el encargo. Se ignora la libertad nativa.

Se ignora que nacemos libres, en el modo de "llamada" y nuestra respuesta no está determinada. Nuestro ser depende de nuestra respuesta libre. Somos co-ser, nacemos co-siendo.

El mito heroico completo exige que alguien encomiende el encargo. Alguien que llame. El encargo no se le ocurre a uno, sino que es otorgado.
Somos hijos. A esa filial radicalidad, Polo la llama libertad nativa.

Si no somos hijos, estamos solos. Nuestros consejeros, como para Ulises, serían los muertos. ¿Para qué sirve regresar al hogar si Penélope se me muere?

El ser que soy y seré, mi libertad, no es la espontaneidad solitaria del absurdo.
La versión pagana, agrícola, del mito es rigurosamente pesimista.

Bien distinto es el simbolismo del Paraíso: Adán y Eva reciben un encargo (enormemente complicado). Por eso son libres. Por eso son optimistas.






De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 245.3

Para saber más pueden ustedes ir a las etiquetas:
 5.5.4 libertad nativa;
2.14.0 mito;
12.2.3 Adán y Eva. 

 .

¿Cuándo aparece el gnosticismo?

.
El gnosticismo aparece con el pecado original. Es uno de los datos que poseemos de la Antehistoria.

Adán tenía en el Paraíso solamente la ciencia del bien. Pero al pecar, al actuar por su cuenta, sin Dios, descubre los problemas que la soledad desencadena.

En su inteligencia se manifiestan sus deficiencias, creyéndolas como provenientes de un principio distinto de Dios: el mal.

La naturaleza humana está herida en el origen con la creencia de dos principios: el bien y el mal. De ahí que el hombre busque incesantemente el conocimiento de la ciencia del bien y del mal; y de ahí también que la doctrina gnóstica surque toda la historia de la filosofía y de la humanidad.









Ideas inspiradas en las preguntas nº 42 y 43 de "ANALÍTICA DEL AMOR". Entrevista de Juan Cruz Cruz con Leonardo Polo, que pueden ustedes encontrar en el nº 33 de la revista Miscelánea poliana.


Pinchen aquí para acceder a la entrevista completa: http://www.leonardopolo.net/revista/revista.html

Para saber más vayan a las etiquetas de este blog:
18.1.1 analítica del amor;
12.2.3 Adán y Eva
7.0.1 Antehistoria
12.1.0 pecado original

6.2.10 el mal
.

¿Es trascendental la fraternidad?

.
La fraternidad humana es trascendental
Adán y Eva, antes que marido y mujer, son hermanos. Ella es genéticamente su costilla.


La fraternidad no es otra cosa que la distinción en la igualdad.
.

¿Para qué crea Dios al hombre?

.
Dios crea al hombre para que incremente el bien, perfeccionando el universo, por Amor.

En el Paraíso, en la antehistoria, Adán tiene la "ciencia del bien", no la "ciencia del bien y del mal".
Esta última aparece en el momento de la caída y de la expulsión de la primera pareja.

La "ciencia del bien y del mal" es una ciencia inferior, pues tiene que ocuparse de los problemas derivados del pecado, de ese error peculiar de la libertad que se separa de Dios.

Adán en el Paraíso, gracias a la ciencia del bien ponía nombre a las cosas, es decir, identificaba y manifestaba, honrando así a Dios, la perfección de cada ser.
Su trabajo era incrementar el bien pues Dios quiso crear el universo sin acabar de ser todo lo bueno que puede ser.

Los problemas surgen cuando Adán actúa en solitario, al margen de Dios. Entonces necesita de la ciencia del bien y del mal. Entonces se convierte en el primer gnóstico de la historia filosófica, pues supone dos principios, el del bien y el del mal.

La ciencia del bien y del mal es una ciencia de las oquedades del hombre, de las imperfecciones de su actuar solitario.
El hombre huérfano de Dios es un menesteroso que debe ocuparse constantemente de colmar sus necesidades.

Entonces el trabajo no es solamente hacer el bien, sino corregir el mal.


 .