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¿Propone Polo tres sentidos de la unidad?

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Sí.

- la Identidad del Origen;
- la mismidad del objeto pensado;
- la unidad de orden (el fin) o valor físico de la unidad. (La esencia del universo es la unidad de orden instaurado por la causa final)

Atención: La unidad de la esencia "humana" es distinta de la unidad de la esencia del universo físico, no es ya la unidad del orden ya instaurado, sino la unidad de la vida creciente, que tiende a su consumación, al ser inspirada por la verdad.

Es la unidad aportada por la coexistencia humana (por la persona humana) al hacer crecer su vida,  manifestando la riqueza de su réplica, en la medida en que va encontrándola.

No es propiamente unidad, sino puente amoroso entre Dios y el mundo, libremente otorgado por cada persona humana. Vida interminable. Entrelazamiento de sus dimensiones (amistad, trabajo y luz).


Véase Polo, AT, I, 78, 3.

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¿No rompe la coexistencia humana la unidad del ser?

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La unidad del ser es, ante todo, la unidad de la Identidad Originaria, Dios.
 
La plena unidad del ser (Dios) dispone también de interioridad, de intimidad. No se rompe al ser Trina.
 
A la unidad originaria del ser conviene, por tanto, la réplica personal: el Verbo que traspasa a Dios como pensado (el Hijo que traspasa el Entender divino).

Tomás de Aquino dice que el Verbo de Dios no es el Padre entendiéndose a sí mismo, sino "el engendrado" por ese "entenderse a sí". 
Se da cuenta de que el Hijo no se reduce a ser objeto de conocimiento, es decir, a "ser entendido". El Hijo traspasa el "ser entendido", no es una mímesis ideal sino una realidad "personal" (Polo, La verdad como inspiración).
 
 
Pues bien, la dualidad de la coexistencia (que no es otra cosa que el co-ser personal humano o la persona humana en tanto que co-ser) es también interior a la unidad del ser, no la rompe, sino que es justamente su interioridad.
 
Podemos mirar esa dualidad interior, en la que los trascendentales personales se convierten, sin atentar a la unidad, pero igualmente podemos mirar cómo la persona se dualiza también, hacia más adentro que el dentro, buscando su réplica (mejor decir “la Réplica”).

Es así como entenderemos que la persona está incluida en otra unidad a la que no altera: la Identidad de Dios como Origen, es decir, el ámbito de la máxima amplitud de la existencia, que es Dios.
 
La coexistencia humana es así un dentro, en Dios, no localizado, atópico y creciente, indeterminable por interminable.
 
La persona humana no rompe la unidad de Dios.
Y su ser "co-ser", no rompe tampoco la unidad de su vida humana, pues precisamente la vida de cada uno crece gracias a que la persona está abierta por dentro a Dios y por fuera al universo que esencializa en mundo y a las demás personas en comunión de esencias.
 
La unidad de la vida humana es un "hacia" la unidad de Dios, es un gozar, repito, interminable, de la intimidad de Dios.
 
 
 
De esto habla Juan A. García González en Miscelánea poliana n. 43: "La unidad del ser y la coexistencia humana". 11 julio 2013. Jornadas castellanas tras el fallecimiento de Polo.
 
Para saber más sobre la unidad, ir a  la Etiqueta 1.14.0


¿Cuáles son los tres grandes modelos que la filosofía ha utilizado a lo largo de la historia para alcanzar la visión global de la realidad?



. Jesús Arellano reduce a tres los grandes modelos que nos permiten abarcar de un golpe de vista la realidad entera : el modelo endológico (Platón) ; el modelo analógico (Aristóteles) y el modelo dialógico (iniciado por Heidegger). 

 1. En el modelo endológico, la realidad es el conjunto de todas las ideas habidas y por haber. 
Su lado negativo (endoléctico) es que no es suficientemente preciso, pues existen más diferencias que las que Platón tiene en cuenta. 
Obtiene la unidad de modo prematuro. Es, sin embargo, un primer grado de madurez filosófica, y más audaz que Kant quien, al no saber cómo relacionar pensamiento y realidad declara inasequible el conocimiento de las esencias o noúmenos. 

 2. El modelo analógico tiene la ventaja de formular el “ente” como universalísimo (todos los seres son entes) y al mismo tiempo sentar la diferencia entre ente real y ente lógico. 
Todos son entes, pero no de la misma manera. 
Su lado negativo (analéctico) proviene de que para Aristóteles, lo primario es el acto, pero no se ve cómo aplicar la analogía a los dos sentidos principales del acto (la enérgeia o acto de conocer o querer y la entelécheia o forma sustancial o accidental). 
En efecto, los entes reales (entelécheia) están en movimiento según el orden del universo, mientras que en los entes, por decirlo de alguna manera, lógicos (enérgeia), no se da un movimiento cuando conocen o quieren. 
La analogía es insuficiente para comprender la diferencia entre la realidad física y la realidad personal. 

 3. Heidegger inicia el modelo dialógico que es el más poderoso. 
Las esencias dialogan, comunican entre sí. Hay seres que pueden dar sentido a sus vidas. 
 El lado negativo de este modelo se llama “dialéctico”. 
 Polo indica que se puede acceder al modelo dialógico a partir de la investigación sobre la dualidad aristotélica entre entes reales y entes lógicos. 
La unidad dialógica es propia de la realidad personal que puede dar y recibir. 
 Existe una realidad personal en la que las dependencias son libres y otra realidad ligada a la física en las que las dependencias son necesarias. 
 Desde este modelo entendemos que la Antropología sea filosofía primera pues alcanzamos la visión global con su riquísima pluralidad de matices : el ser es, en definitiva, amoroso. 
En su intimidad existen historias de amor : seres que dan, seres que aceptan, dones reales, inventos sorpresa. Una familia, vamos. 

¿Propone Polo tres sentidos de la unidad?

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Sí.

- la Identidad del Origen;

- la mismidad del objeto pensado;

- la unidad de orden (el fin) o valor físico de la unidad. (La esencia del universo es la unidad de orden y el orden lo instaura la causa final)

Atención: La unidad de la esencia "humana" es distinta de la esencia del universo físico, no es ya la unidad del orden, sino la unidad de la vida creciente, que tiende a su consumación. 

Es la unidad aportada por la coexistencia humana (por la persona humana) al hacer crecer su vida y manifestar la riqueza de su réplica. 

No es propiamente unidad, sino puente entre Dios y el mundo, libremente otorgado. 
Vida interminable. 

Entrelazamiento de sus dimensiones (amistad, trabajo y luz).



Véase Polo, AT, I, 78, 3.
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¿La unidad es siempre prematura?

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Tras leer su intervención en la Presentación de las Obras completas de don Leonardo, “Todo éxito es prematuro”, no sé por qué, me acordé de que yo utilizo la expresión “la unidad es siempre prematura”, atribuyéndola a Polo.

Le pregunté a don Ignacio Falgueras, y me ha contestado así :

Querido amigo: No recuerdo haber oído la afirmación "La unidad es siempre prematura" a D. Leonardo, pero como Vd. puede fácilmente comprender, yo no
soy testigo de todo cuanto él dijo.

De todas maneras, suponiendo que lo hubiera dicho, convendría saber a qué unidad se referiría, puesto que la única unidad real que él admitía era la unidad de identidad o simplicidad divina.

Y respecto de ella no tendría sentido alguno esa sentencia.

Todo lo demás, en cambio, no es unidad real.
Por ejemplo, lo primero "uno" que conocemos es el objeto, pero ésa es una unidad de dos, puesto que –en verdad- es la unidad de la operación y del objeto (conmensuración), sólo que el objeto oculta la operación detrás de su destacada inmediación.

¿A qué unidad, entonces, podría referirse? ¿A la unidad numérica? ¿A la unidad de vida? ¿A la unidad de la Iglesia? ¿A la unidad de las Iglesias? ¿A la unidad de acción?

Parece que esa afirmación podría tener algún sentido en relación con la vida práctica, que es el ámbito en el que cabe la maduración, porque en el pensamiento la unidad (dual) parece garantizada por la posesión del fin que caracteriza a sus actos.

A la vista de todo lo anterior, ¿no hubiera sido más correcta la afirmación "toda unión es prematura"?

Eso es lo que podría decirle yo en el supuesto de que D. Leonardo hubiera dicho algo semejante, cosa que no me consta.

Le agradecemos su respuesta.



¿Has oído a Polo decir que “la unidad es siempre prematura”?

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Se lo he preguntado a Jorge Mario Posada.

Y amablemente, me ha respondido:

“No, yo no se lo oí a él; pero como sólo el Origen es Uno en sentido pleno, las demás unidades son en cierta manera prematuras”.

Y yo añado : esto me hace pensar que la belleza es unidad en Dios Padre, que abre la libertad trascendental.





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¿Cómo la coexistencia humana eleva el universo hacia Dios?

 .

La persona humana en tanto que co-ser (la podemos también llamar "coexistencia" humana) eleva el universo esencializándolo, haciéndolo el mundo de su vida.

 El hombre se incluirá interminablemente en Dios (en la plena unidad de la existencia que es Dios) ofreciéndole su vida (luz, trabajo y amor) que crece al incorporar a su mundo la persistente existencia del universo, que sin las personas no existiría (al menos sin las Personas divinas que lo piensan y lo crean para nosotros. Dios es el inventor de la "red").

 Las personas añadimos a la sencillez del universo una peculiar unificación que le convierte en el "mundo" en que vivimos.

 Si podemos hacerlo es porque somos jerárquicamente duales. Nuestro co-ser dispone, ilumina y otorga, abierto al ser del universo. Nos dualizamos con el universo (haciéndolo mundo) y nos dualizamos interiormente, hacia adentro, buscando la aceptación de nuestro Origen.

 Dios crea el universo pensando en el crecimiento de sus hijos, que por ser hijos de Dios traspasan la mímesis del pensamiento especular, inventando nuevos amores. El universo brilla así, o canta, de modo "nuevo", en el Ser de Dios.

 

El universo es la lira preparada para el concierto.

 

  De esto habla Juan A. García González en diversos lugares, por ejemplo, en Miscelánea poliana n. 43: "La unidad del ser y la coexistencia humana". 11 julio 2013. Jornadas castellanas tras el fallecimiento de Polo.

 Para saber más, ver:

Etiqueta 9.1.1………..esencializar.

Etiqueta 3.0.0………..universo y mundo.

Etiqueta 1.14.0………..unidad


¿Qué peligro principal acecha a la filosofía a lo largo de la historia?

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El peligro de recaer en el monismo.

Es una peligrosa confusión subordinar el ser al uno.
(No olvidemos que la unidad "favorece" la pluralidad del ser y la pluralidad "sirve" a la unidad)

El ente no es mónon, no es único; se dice de muchas maneras.

Ya la distinción aristotélica entre los dos sentidos del acto muestra que la unidad no es superior al ente.

El materialismo imperante en la cultura occidental actual es un ejemplo de cómo fácilmente recaemos en el monismo. Los físicos buscan "una" sola fuerza…, multitud de personas piensan que el universo es un conjunto de átomos o de partículas, todas iguales, que se combinan no se sabe por qué.

La unidad (en el caso del ejemplo, el átomo) no es lo primero.

Lo primero es plural. Querer reducirlo a la unidad es un error.

La unidad será, en último término "Comunión" en Dios. Comunión de Personas.

Nos acogerá, si le dejamos.




Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, capítulo 6, p.78.4

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¿Cómo se soluciona el problema de lo Uno y lo Múltiple?

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El problema de lo Uno y lo Múltiple se soluciona con la noción de comunión.
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¿Es "una" la persona?

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No.
La persona humana es co-ser o coexistiencia, apertura hacia dentro. Sola sería un absurdo. La persona está abierta por dentro (y por fuera).

La coexistencia, o co-ser, o la persona humana en tanto que ser, es creada como réplica a la que debe libremente destinarse. Es un "hacia".

Es un ser "hacia" Dios.
La plena unidad del ser (Dios) no carece de interioridad, de intimidad. Le conviene la réplica personal (el Hijo que traspasa el Entender divino).

El coexistente humano busca esa réplica, la suya, en el Verbo, justamente porque el hombre carece de ella y en su interior está solo.

Su Cielo es el "encontronazo" del enamoramiento.

Ni que decir tiene que Dios tampoco está solo. Su Misterio es la Unidad originaria de Tres.






De esto habla Juan A. García González en Miscelánea poliana n. 43: "La unidad del ser y la coexistencia humana". 11 julio 2013. Jornadas castellanas tras el fallecimiento de Polo.


Para saber más de la coexistencia humana o co-ser, ir a la Etiqueta 5.5.1
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¿A quién está reservada la unidad trascendental?

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A Dios.





Inspirado en Notas y glosas sobre la creación y los trascendentales. Juan A. García González. Miscelánea poliana nº 11. Glosa 2, p. 88. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

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¿Por qué se ve tan claro desde la filosofía poliana que la unidad trascendental está reservada a Dios?

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Porque Polo, filósofo de la distinción (ver etiqueta 1.5.0 sobre la  distinción), afirma que lo nuclear de la creación es la distinción entre el ser increado y el ser creado antes que la distinción del ser creado con su esencia.

Cuando prima la consideración de la esencia, pensamos la esencia como una: un gato, un escarabajo, el viento o la bruma. Resaltamos la unidad de los seres creados sin darnos cuenta de que todas las criaturas dependen de Dios, es decir, son inidénticas. O lo que es lo mismo, solas no son nada.

Solo Dios es idéntico.
La unidad en la criatura no es trascendental, es esencial.

En el universo físico, como esencia, se trata de la unidad del orden instaurada por la causa final.
En el hombre, la unidad de su vida es precisamente su manifestación esencial, que depende libremente de la persona (trascendentalmente es co-ser, es hijo).


Solo el ser originario es idéntico.
Usted y yo no somos, nada menos, que "además" de Dios.









Inspirado en Notas y glosas sobre la creación y los trascendentales. Juan A. García González. Miscelánea poliana nº 11. Glosa 2, p. 88. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.
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¿Dónde se da la unidad plena y perfecta del ser?

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En Dios, en el Origen.

La Identidad originaria del ser, que es su unidad plena y perfecta, muestra, sin embargo, una doble faz.

En efecto, respecto al universo es primer principio y respecto a los hombres es réplica personal.




De esto habla Juan A. García González en  Miscelánea poliana n. 43 : "La unidad del ser y la coexistencia humana". 11 julio 2013. Jornadas castellanas tras el fallecimiento de Polo.

Para saber más, ver:
Etiqueta 1.0.1……………….Origen
Etiqueta 5.4.2……………….Réplica
Etiqueta 3.0.0……….……..universo y mundo.


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¿Es la dualidad de la coexistencia, interna a la unidad?

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Sí.

Pero no debemos pensar "la dualidad de la coexistencia humana" como una dualidad numérica, que reitera y multiplica exteriormente la unidad.

Las dualidades de la persona humana se reúnen jerárquicamente vinculando lo inferior con lo superior, constituyendo tanto lo inferior como lo superior en un "dentro" de la unidad.

Es así como se manifiesta la riqueza del Ser, su interioridad.
Lo interior de la existencia del Ser, se abre libremente en dualidad jerárquica.

Es así como el universo es elevado a mundo, como ofrenda amorosa hacia su creador.

En el interior de Dios no se está como los materiales integrados por una forma para constituir una sustancia natural.
Tampoco se está como las naturalezas ordenadas finalmente dentro del universo.
En Dios vivimos libremente, incluidos atópicamente en su máxima amplitud. Nuestra vida crece al ritmo de nuestro querer, interminablemente, como una llama siempre encendida a la que nunca faltará ni aire ni estopa.

Nuestra vida interior en Dios no es un "elemento" de la unidad divina, o una dimensión, sino el rebrotar interno y amorosamente libre de su Hijo, en el que viviremos siempre más, además.







De esto habla Juan A. García González en Miscelánea poliana n. 43: "La unidad del ser y la coexistencia humana". 11 julio 2013. Jornadas castellanas tras el fallecimiento de Polo.


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¿Qué es la unidad de la vida?

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La unidad de la vida es el conjuntarse de sus dimensiones.

Su mutuo redundar y su reforzamiento mutuo.


El ser humano es inagotable. Su unidad no es unicidad, sino resurgimiento, redundancia.


En la etiqueta 6.1.0 vida humana, estudiamos las tres dimensiones de la vida del hombre (amistad, trabajo y fe) y cómo crecen al conjuntarse.
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¿Acierta Aristóteles cuando habla del crecimiento?

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Aristóteles estableció las bases para comprender lo que es el crecimiento.

En Aristóteles hay fuertes equivocaciones en fisiología y anatomía; pero sin embargo sus ideas básicas de biología son extraordinariamente nítidas.
Por ejemplo, Aristóteles definió claramente lo que es la embriogénesis.

Describe la embriogénesis como una reproducción "diferencial". Y esto es un gran acierto.

Porque la reproducción "pura" es producir otro individuo semejante, mientras que la reproducción "diferenciada" significa que no se produce otro individuo sino que en el mismo individuo aparecen formas diferenciadas, unidas orgánicamente.

La reproducción "diferencial" acontece justamente cuando se logran una serie de órganos que constituyen un organismo unitario.

El crecimiento orgánico es la constitución de un organismo.

Crecer es aumentar las distinciones, manteniendo la unidad.

Esta idea es sumamente importante para entender quiénes somos y cómo damos gloria a Dios, creciendo.
Dios no crece, nosotros sí.






La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.42.3). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
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¿Coexiste el hombre con el universo al margen del creador?

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No
El co-ser que es el hombre no coexiste con el ser del universo al margen del creador.

En primer lugar porque también el co-ser es creado y debe ser mantenido en el ser (co-ser en su caso) por el Ser.

La coexistencia del hombre con la existencia del universo es otra distinción interna a la unidad. Hablamos aquí de la unidad plena del Ser.

Es una coexistencia que unifica dos existentes creados. Unificación que se realiza jerárquicamente: es la persona humana la que esencializa el universo haciéndolo su mundo (cada persona entra en la red a su manera, enriqueciéndola o empeorándola).
El superior eleva al inferior, incluyéndose él mismo en la plena unidad de la existencia, al abrirse hacia dentro, hacia Dios. El hombre sin Dios es un absurdo, pero el universo solo sería un sinsentido aún mayor.






De esto habla Juan A. García González en Miscelánea poliana n. 43: "La unidad del ser y la coexistencia humana". 11 julio 2013. Jornadas castellanas tras el fallecimiento de Polo.

Para saber más de la coexistencia humana o co-ser, ir a la Etiqueta 5.5.1
Etiqueta 3.0.0……….……..universo y mundo.
Etiqueta 9.1.1……………...esencializar.

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¿Cómo la coexistencia humana eleva el universo hacia Dios?

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La persona humana en tanto que co-ser (la podemos también llamar "coexistencia" humana) eleva el universo esencializándolo, haciéndolo el mundo de su vida.

El hombre se incluirá interminablemente en Dios (en la plena unidad de la existencia que es Dios) ofreciéndole su vida (luz, trabajo y amor) que crece al incorporar a su mundo la persistente existencia del universo, que sin las personas no existiría (al menos sin las Personas divinas que lo piensan y lo crean para nosotros. Dios es el inventor de la "red").

Las personas añadimos a la sencillez del universo una peculiar unificación que le convierte en el "mundo" en que vivimos.

Si podemos hacerlo es porque somos jerárquicamente duales. Nuestro co-ser dispone, ilumina y otorga abierto al ser del universo. Nos dualizamos con el universo (haciéndolo mundo) y nos dualizamos interiormente, hacia dentro, buscando la aceptación de nuestro Origen.

Dios crea el universo pensando en el crecimiento de sus hijos, que por ser hijos de Dios traspasan la mímesis del pensamiento especular, inventando nuevos amores. El universo brilla así, o canta, de modo "nuevo", en el Ser de Dios.

El universo es la lira preparada para el concierto.





De esto habla Juan A. García González en diversos lugares, por ejemplo, en Miscelánea poliana n. 43: "La unidad del ser y la coexistencia humana". 11 julio 2013. Jornadas castellanas tras el fallecimiento de Polo.

Para saber más, ver:
Etiqueta 9.1.1………..esencializar.
Etiqueta 3.0.0………..universo y mundo.

Etiqueta 5.5.1………..co-ser
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¿Por qué la introducción del tema de la unidad es siempre prematura en antropología?

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Porque el miembro superior de cada dualidad humana se abre a una nueva dualidad, de la que es miembro inferior.

Es propio de las dualidades humanas un sentido ascendente o jerárquico.

El miembro superior de cada dualidad no se agota en su respecto al miembro inferior, sino que se abre a una dualidad nueva.

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¿Cómo culminará la historia?

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La plenitud de la historia constituye un orden completo, que sólo puede ser abarcado por la unidad que está por encima de todo orden.

Sólo la Providencia divina puede asistir intrínsecamente, y al mismo tiempo extrínsecamente, al intrincamiento de las decisiones humanas.

Para que se conserve, la historia ha de culminar. Hace falta una intervención de Dios.
Dios ve eternamente la dialogicidad como culminación de la historia y con vistas a esa culminación, Dios conserva la historia.

Es en la plenitud de la unidad de la existencia donde culminará la historia del hombre en esta vida.



Estudiaremos la historia en la etiqueta 7.0.0



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