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¿Se transmite la inteligencia genéticamente?

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No.
La inteligencia no es una propiedad específica que aparezca porque pertenecemos a la especie humana.

La inteligencia es una dimensión de mi vida. Con ese "mi" señalamos que existe un "quién" que se manifieta precisamente en la "posesión" de las ideas. La posesión exige un poseedor. Alguien que "tenga" conciencia.

Es cierto que genéticamente podemos tener un cerebro más o menos eficaz, podemos ser más o menos sentimentales, activos, imaginativos… lo que lógicamente condicionará nuestra manera de pensar.
Pero el poder de poseer ideas es extracósmico. Somos libres trascendentalmente. Somos personas.

Mi piel puede ser negra genéticamente. Mi memoria heredada potente.
Mas la persona que soy no es ni negra ni potente. Soy además. Soy libertad.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 58

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¿Es correcta la expresión aristotélica "inteligentia tamquam tabula rasa"?

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Es correcta en tanto que quiere decir que no hay conceptos innatos, que todo conocimiento intelectual es una ganancia neta. No tenemos ninguna reserva eidética (no nacemos con ideas).

Sin embargo, la expresión se entiende mal cuando sugiere que el entendimiento tiene ya una naturaleza (como una tablilla de cera intacta o una hoja de papel no escrita).
A ello se añade la engañosa sugerencia de que el conocimiento intelectual es pasivo y que los conceptos se forman en la mente por influencia de algo externo, como si ésta fuera una exigencia del realismo.

De esto hablan Fernando Inciarte y Alejandro Llano en "Metafísica tras el final de la Metafísica" p. 51, 2.

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¿Se satura la capacidad intelectual?

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No, porque por encima de la esencia humana, en el orden trascendental, existen actos intelectuales superiores al ver-yo. Existe el "Inteligir personal", que es uno de los cuatro radicales personales descubiertos por Polo.

Nunca lo hemos conocido todo. Siempre podremos conocer más.

La capacidad voluntaria sí se satura, porque no existe una voluntad trascendental. El querer-yo, quiere lo que quiere, y ya está.
Eso no quiere decir que no pueda crecer la potencia voluntaria, pues la sindéresis quiere querer-más. Pero ese crecimiento depende de las luces intelectuales, que presentan bienes más altos. No depende de una supuesta Voluntad ciega, radical, semejante a una rueda de quereres.

En el orden trascendental existe, sí, el "amar donal". Pero el "amar donal" no es una voluntad trascendental, espontánea y caprichosa, sino una reciprocidad del aceptar y el dar personales, al que les falta el don, que será aportado precisamente por la voluntad.

De ahí que Polo se diga "intelectualista", pues la luz del intelecto personal, libre, prima sobre la voluntad.

De esto se habla entre otros lugares en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 18.10

Para saber más:
Sobre el amar donal: Etiqueta 5.5.3 Amar personal
Sobre la voluntad: Etiqueta 6.2.2 Voluntad
Sobre la sindéresis : Etiqueta 6.2
Sobre los 4 radicales personales: Etiqueta 5.5
Sobre la inteligencia : Etiqueta 6.2.1
Sobre el Inteligir : Etiqueta 5.5.2
Sobre la metalógica : Etiqueta 6.8
Sobre la tríada amorosa : ver también Etiqueta 5.5.3 donde se habla del "amar donal o personal".


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¿Discrepa Polo con el planteamiento tradicional sobre el conocimiento habitual?

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Sí.
Tradicionalmente se considera que el conocimiento habitual es inferior al operativo, mientras que Polo sostiene que los hábitos intelectuales adquiridos son superiores a las operaciones.

La filosofía escolástica opina así por considerar que el conocimiento habitual, al ser tácito o menos claro que el operativo, sería inferior a éste.

Los hábitos adquiridos perfeccionan la potencia intelectual. La inteligencia no "se olvida" de que ha ejercido operaciones; dicho ejercicio queda retenido en ella en forma de hábito.

Se crea así una "familiarización con la temática objetiva de las operaciones que permite volver a pensar de ese modo.

Los hábitos serían algo así como una memoria intelectual, o una especie de depósito, pero sin ser actos cognoscitivos en sentido pleno.

La discrepancia de Polo en este punto se centra en que los hábitos intelectuales adquiridos son también temáticos.
El tema de las operaciones intelectuales es el objeto de cada una. El tema de los hábitos es la manifestación o iluminación de la operación.

Las operaciones no se conocen a sí mismas. La noción de reflexión cognoscitiva es inaceptable. Son los hábitos los que manifestan o iluminan las operaciones.

En suma, el conocimiento habitual no es objetivo, pero no por eso menos temático que él.

Glosa a Antropología trascendental. I. La persona humana. p.153 nota 1

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¿Qué nombres recibe la inteligencia?

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La Inteligencia ha recibido muchos nombres a lo largo de la historia.

Los griegos la llamaban NOUS.

Aristóteles llama a la potencia intelectual « Entendimiento posible ».

En la Edad Media, explica J.F. Sellés, recibe los nombres de razón, intelecto, inteligencia, mente, entendimiento paciente, potencia racional, mente cognoscitiva, potencia de la parte intelectual (e incluso alma intelectiva, alma racional, etc).

Hoy se la llama inteligencia, razón o entendimiento.

A nosotros nos interesa explicitar la significación de la ratio (logos) y del intellectus (noús)

Razón (logos en griego) es el camino que partiendo de lo inmediatamente conocido crece, actualizando nuevos conocimientos.

La razón posee una notable versatilidad : a veces es deductiva, otras veces no, y además los niveles cognoscitivos se entrelazan.

Hay muchas modalidades racionales.

Crecemos y los niveles cognitivos se entrelazan.

Entendimiento (noús) se refiere más bien al hecho de alcanzar el tema conocido. Es la luz que conoce.

Polo propone tres distinciones respecto del entendimiento :

El intellectus ut potentia (lo que se entiende como potencia intelectual, que es del orden esencial)

El intellectus ut habitus, que, tomado estrictamente, es el conocimiento de los primeros principios o hábito innato de los primeros principios. Y más ampliamente incluye la sindéresis (el yo) y el hábito innato de sabiduría.

El intellectus ut actus, que, en cuanto contrapuesto al intellectus ut potentia, es el intelecto agente (Polo sostiene que el intelecto agente es la persona, y es por tando del orden trascendental. Es el radical personal Entender).


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¿Qué son las ideas?

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Las ideas son los objetos poseídos por las operaciones intelectivas.

Su valor cognoscitivo es intencional : el objeto remite a la realidad.


Para que haya ideas en la inteligencia se ha de añadir el ejercicio de actos a la potencia intelectual.

No hay ideas innatas.

Los aristotélicos rechazan el innatismo de las ideas diciendo que la inteligencia es semejante a una tabula rasa in qua nihil est scriptum.

Glosa a Antropología trascendental. I. La persona humana. p.152.2

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