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¿Cómo se dio cuenta Aristóteles de lo que es el acto?

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Fue un descubrimiento de juventud.

Se dio cuenta de que, al despertarse la mente, conocemos lo que conocemos. Poseemos lo conocido al conocer. Vemos lo visto. Sentimos lo sentido.

Y eso es el acto. La riqueza interior que Aristóteles formulará a fin de cuentas como "actualidad".

Aristóteles no dice exactamente que conocer sea un acto (aunque lo sea), sino que sabemos lo que es un acto si sabemos lo que significa conocer.

Enérgeia (que es este sentido primario del acto) equivale a conocer.

Lo conocido está presente al conocer.

Conocer significa estar conociendo. Actualidad (para Aristóteles). Enérgeia.

Pero acto no es solamente actualidad. Es más.

Conocer no es una piedra. No es tampoco una patata. Y no es, claro está, un humo. Es acto rico por dentro y no sencillamente entelécheia.


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, capítulo 6, p.75.4
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¿Cuáles son los tres sentidos principales del acto hallados por Aristóteles?


Aprovecho la respuesta a esta pregunta para llamar la atención sobre la importancia de esos hallazgos de Aristóteles. 

 En efecto, tenemos la impresión, por ejemplo, de que la tierra no se mueve. Y, sin embargo, se mueve. 

 La riqueza de nuestra vida no está en lo que "ya" somos, sino en la "fuente" que somos, en nuestra vida inmanente o vida interior. 

A eso alude, como veremos, la energéia

 Atendamos pues los tres sentidos principales de "acto" hallados por Aristóteles : 

 1. El acto imperfecto, que es el movimiento físico, la kínesis. Ejemplo : construir una casa. 
Es un acto transitivo, que pasa, praxis atelés (acto que no tiene su fin). 
 Movimiento que cesará en su término. Cuando se termina la casa ya no se construye más. Y mientras se construye, el acto de construir es temporal, es una serie de cambios continuos. Una potencia se está actualizando. 

 2. El acto perfecto o acabado. Que es el término del movimiento. Ejemplo, la casa construida. 
Es la entelécheia
La substancia o el accidente son entelécheias. Son actos acabados. 

 3. El acto que posee su fin. Es la energéia u "operación inmanente". 
 Ejemplo: al ver, estamos "ya" viendo, poseemos lo visto. Al conocer poseemos lo que conocemos. 
Praxis teleía (acto que posee ya su fin). 
 El acto de conocer posee inmanentemente lo conocido. Lo que conocemos no es el término de una construcción, sino que al conocer poseemos ya el fin, que está en la acción misma. 

La acción misma tiene carácter final. Hay unidad en acto entre el acto de ver y lo visto. Lo visto está en el acto de verlo. 
 Es un acto extratemporal. 
 También cuando la vaca "ve" su pasto, está ejerciendo un acto extratemporal. Eso no quiere decir que la vaca esté fuera del tiempo. Pero el acto ejercido no es una serie de cambios. Es "ya", sin cambios. Aunque se mueva y aunque lo que ve también se mueva, el ver es acto inmanente, posee lo que ve, no produciéndolo como se construye una casa o se proyecta una película, sino "viéndola" (que es mejor). 
 Este punto es importante en la filosofía poliana: conocer no es producir, no es fabricar, no es construir. Nuestro pensamiento no es humo del cerebro.


¿Qué es lo real? ¿Descubrió Aristóteles dos sentidos de lo real? Los distintos sentidos de lo real.

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La palabra "real" y la palabra "realidad" vienen del latín res, "cosa".

"Cosa", para los medievales, es un trascendental que equivale a ente. Todo lo que existe, todo lo real, es "cosa".
(No explicamos aquí por qué Polo descarta "cosa" de la lista de los trascendentales. Lo que nos interesa ahora es solamente indicar el sentido que damos a la palabra “realidad” o “real”).

Lo real es lo que es, pero con un matiz importante: todo lo que es, aunque yo no lo piense. Irreal es el objeto pensado.

Cuando decimos "real" queremos decir que una cosa "es" fuera de "mi" mente al pensar. Es, aunque yo no la piense.
No es real un ente de razón, como la "nada". Porque la "nada" solamente existe en la mente.

No es real el objeto intencional.
Real, sin embargo, es el acto de conocer que se coactualiza con el objeto intencional (éste sí que es irreal) poseyendo así, intencionalmente, la semejanza de las cosas.

Aristóteles (etiqueta 20.4.3) distinguió dos sentidos de lo real: pues no es lo mismo la realidad de una montaña que la realidad del “acto de conocer” (etiqueta 2.0.1).

La sustancia, por ejemplo, una montaña, es un ser en sí, una realidad en sí. Su ser es "sencillo", fuera de mi mente.

Mi "conocimiento" de la montaña también es real, pero su ser no es como el ser de la montaña. "Realea" (Falgueras) de modo distinto.

El ser del "conocer" es una apertura que acoge otro acto en su interior. Es acto de acto. Es un hacerse otro. O, a nivel trascendental, convertirse en otro (ser hacia otro).


La filosofía posterior ha ido perfilando los distintos sentidos de lo real, por ejemplo, la realidad del universo o acto de ser del universo no es lo mismo que la realidad del ser personal.

Entonces :

Dios es real,
las personas son reales,
el conocer es real,
el mundo es real.

Pero son reales de distintos modos. El ser se dice de muchas maneras.

Irreal es sólo el objeto del pensamiento, que es intencionalidad pura y los entes solo de razón, como la "nada".

El acto de conocer, acabamos de decirlo, es real, en un sentido de la realidad distinto del sentido que tiene la realidad física. Los tomistas actuales le suelen llamar "ser veritativo".

Por ejemplo, si usted está pensando, está actuando fuera de mi mente, pero es un estar fuera de mi mente distinto al modo de estar una montaña.
Y si usted está mirando un paisaje, los colores que está "sintiendo" son reales, en usted, de modo distinto a como es real la luz física (que es, digámoslo así, "movimiento de fotones").

Para pensar, el entendimiento, que es real, pero no como una montaña,  forma el objeto, que no es real. (El objeto, siendo irreal, remite a la realidad extramental. Es lo que se llama "intencionalidad" del objeto).
El objeto, lo pensado, no es una realidad en sí, es “en” el acto de pensar.
Ése tener un "en", una interioridad distingue la realidad del entendimiento de la realidad de una montaña.

El acto de pensar es acto que no es sencillo, es un acto abierto, que posee intencionalmente.

En sí, el objeto es irreal, su ser es solamente remitir a la realidad extramental, que si es, por ejemplo, una montaña, será una realidad sencilla, distinta de la realidad del acto de conocer.





Para saber más sobre la intencionalidad ir a etiqueta 2.2.0


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¿Cuál es la aportación más importante de Aristóteles?

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La distinción potencia-acto.

La filosofía avanza resolviendo dificultades, saltando obstáculos, abriendo aporías.

No es filósofo el que no se considera a menudo tonto, al constatar que, una vez más, ha perdido las llaves : no sé entrar o salir al encuentro de la verdad.

Pues bien, Aristóteles, al aportar la distinción potencia-acto nos entrega un modo poderoso de resolver dificultades.

Por ejemplo : ¿es el universo infinito?
Potencialmente sí ; en acto, no.


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.66.2

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¿Cómo encontró Aristóteles la distinción potencia-acto?

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La encontró al afrontar una dificultad platónica.

En efecto, Platón nos ha mostrado que las cosas tienen su verdad. La verdad de las cosas es su esencia, la idea de cada cosa (1.16) .

Mi mente es también verdadera.
La esencia o idea que es mi mente es, pues, otra verdad en sí.

La dificultad platónica es la siguiente: ¿cómo comunican la idea de una cosa con la idea de mi mente?
Platón resuelve el problema de modo insatisfactorio pues alude a otra idea que abarca tanto a la cosa como a la mente.
El conocimiento se realizaría en la unidad de las ideas.

Aristóteles, a una edad muy temprana, se da cuenta de que la mente no es sólo una cosa en sí, una idea en sí.

La mente puede "despertarse".

La mente, en potencia, puede devenir acto.
Conocer es acto.
La mente está en potencia de poseer la verdad de las cosas.

Chapeau !


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.66.3

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¿Queda Parménides malparado tras el descubrimiento de la distinción potencia-acto?

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Completamente.

Parménides dice : lo mismo es ser y pensar.

Aristóteles escinde la filosofía monolítica. Hemos abandonado así la mismidad realidad-pensamiento de Parménides.

No es lo mismo el noús dormido que el noús despierto.

La mente dormida es noús como capacidad de conocer, como potencia (dynamis, capacidad, aptitud); se puede, pero todavía no se actúa.

Cuando conoce lo inteligible, el noús está en acto.

El ser se dice de muchas maneras.
No es lo mismo el ser en potencia que el ser en acto.

Es un aviso para los comodones.


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.67.2

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¿Cuál es el meollo en el que surgió el par potencia-acto?

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Fue intentando explicar el conocimiento como Aristóteles descubrió la distinción entre mente dormida y mente despierta : potencia-acto.

Cuando esta pareja de nociones se aplica inconsideradamente a cualquier dificultad, no se entiende bien su significado.

Por ejemplo, se dice que unos trozos de madera son una mesa en potencia; alguien los lija, los acopla, etc., y la mesa ya está en acto.

Así no se entiende el sentido primario del par potencia-acto, que es la solución realista al problema del conocer.

Yo no estoy "en potencia" de ser ceniza, aunque un día me pueden quemar vivo.

Nótese el fácil deslizamiento (típico de la modernidad) en que podemos incurrir, confundiendo la potencia con la posibilidad.

No por mucho madrugar amanece más temprano. La realidad es testaruda.


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.67.3

¿Es Aristóteles el padre de la biología filosófica?

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Sí.
Aristóteles descubrió la noción potencia-acto, al estudiar el conocimiento.

Y conocer es una forma de vivir.

La noción de potencia-acto se extiende ante todo a la biología (etiqueta 1.8.0).

La ciencia del ser vivo (la biología) comienza cuando entendemos que hay seres en potencia de vivir.

Ya son embriones, pero todavía no han actualizado sus capacidades.

La esencia de los seres vivos, en cuanto que es principio de operaciones, se llama naturaleza.

Cada ser vivo pertenece a una especie, según sus potencias y facultades.

Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.67.3

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¿Es peculiar el acto de conocer?

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Sí.
Porque no es un acto para conseguir algo.
No se trata de mover los ojos para ver.

El acto de conocer (energéia) posee "ya" lo conocido.
No es un medio para conseguir lo conocido.
Cuando conocemos "ya" conocemos.

Solamente se conoce en acto. Y ese acto "posee ya" lo que está conociendo.

La vida no está en el movimiento exterior hacia algo.
La vida es vida interior, inmanencia, riqueza por dentro.

Hasta el gusano incorpora a su gusaneidad el placer de rozarse.


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, capítulo 6, p.75.3

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¿Es acto una patata?

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La patata en sí es, efectivamente acto. Pero un sentido del acto distinto del acto de conocer.

La patata en sí es, para Aristóteles, entelechéia, substancia.

Es otro sentido de la actualidad que deslumbrará a Aristóteles de tal manera que toda la filosofía realista se sentirá empujada hacia posturas substancialistas.

Pero eso es otra historia


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¿Cuál es el otro sentido del acto que halla Aristóteles, distinto del acto de conocer?

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El sentido aristotélico primario de acto es el acto de conocer (energéia).

Pero eso no quiere decir que una patata, o construir una casa, no sean actos.

Son actos también, pero otro sentido distinto del acto. Es el acto como "realidad en sí" el acto acabado, la realidad extramental.

El acto de conocer también es real, pero es un sentido de la realidad distinto del sentido de la realidad vinculado a lo extramental.

Aristóteles lo dice de muchas maneras: "el fuego pensado no quema" o "la idea de caballo no engendra un caballo".

La energéia, el acto de conocer, no es una causa eficiente, sino acto inmaterial, no efectivo: cuando pienso una cosa no la estoy produciendo.

¿Dónde está la idea de caballo?, ¿en el cielo?. No, porque entonces sería real extra mentem (entelécheia).

La idea de caballo está en mi mente cuando la pienso (energéia). La idea no es efectiva en cuanto que está en la mente.

En el conocimiento no hay "inseidad", pero no por ello hemos eliminado absolutamente el en sí. No decimos que no exista ninguna inseidad, sino que es exterior al conocimiento.

Construir una cosa es una acción real. La casa construida es también real. Pero con otro sentido de lo real distinto del conocer las casas, pues la casa es real al margen de conocerla.

Este sentido de lo real (entelécheia) es eficaz, es capaz de influjo. Es decir, una piedra pensada no hiere a nadie. En cambio, una piedra real puede romper la cabeza a alguien.

La acción de pensar es real. La piedra en sí es real. Son dos sentidos distintos de la realidad.

La piedra pensada, el objeto del pensamiento, es irreal. Se limita a remitir intencionalmente a la realidad de la piedra (entelécheia), cuando la pensamos con un acto de pensar (energéia) que es otro sentido distinto de la realidad.

Polo es el filósofo de la distinción. Aristóteles también lo fue (aunque menos).


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, capítulo 6, p.77.2

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¿Qué peligro principal acecha a la filosofía a lo largo de la historia?

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El peligro de recaer en el monismo.
Es una peligrosa confusión subordinar el ser al uno.

El ente no es mónon, no es único; se dice de muchas maneras.

La distinción aristotélica entre los dos sentidos del acto muestra ya que la unidad no es superior al ente.

Pensemos, por ejemplo, en el materialismo imperante en la cultura occidental actual.

Multitud de personas piensan que el universo es un conjunto de átomos o de partículas, todas iguales, que se combinan no se sabe por qué.

La unidad (en el caso del ejemplo, el átomo) no es lo lo primero.

Lo primero es plural.

La unidad es Comunión en Dios. Comunión de Personas.

Nos acogerá, si le dejamos.


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, capítulo 6, p.78.4

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¿Qué célebre sentencia aristotélica asegura al filósofo para no recaer en el monismo?

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Franz Brentano (1838-1917) filósofo alemán, llamó la atención sobre una sentencia aristotélica que se ha hecho célebre.

Dice así : tò ón légetai polachós ; el ente se dice de muchas maneras.

Polo, filósofo de la distinción, insiste en que el ente hay que entenderlo de modo plural.

El ente no es mónon, no es único; se dice de muchas maneras.


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, capítulo 6, p.78.4

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¿Cuáles son las dos maneras primariamente distintas de decir el ente?

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Decir ente real y decir ente verdadero.

Aunque pienso que resulta más claro decir : ente natural y ente personal.

Así evitamos caer en el error de pensar que el ente verdadero no es real.

El ente verdadero es real, pero de una manera distinta al ente real.

El ente real (que también podemos llamar natural) es a lo que Aristóteles se refiere cuando llama al acto entelécheia (una substancia o un accidente).


El ente verdadero es lo que Aristóteles llama enérgeia.
¿Qué quiere decir enérgeia? : mente despierta. Es el noús despierto.

Tenemos aquí un sentido diferente de la expresión "ser real".

Es cierto que el noús en potencia, la mente dormida, no es sólo potencia, es también acto. Pero no es un acto como el acto de conocer. Es el otro sentido aristotélico del acto, la entelécheia. Lo que llamamos sustancia, ente real o ente natural.

Soy una sustancia y al mismo tiempo puedo conocer. Pero conocer no es un accidente de la sustancia. Es otra manera de ser. No es un accidente del cuerpo, de la sustancia (entonces sería entelécheia, ente natural).

Soy cuerpo y soy, además, espíritu. El espíritu no es un accidente del cuerpo.

Soy espíritu dormido, que se puede despertar. Y amar.


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, capítulo 6, p.78.5

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¿Qué dos sentidos de la realidad y qué dos sentidos del acto hay que entender para comprender a Aristóteles?

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Hay dos sentidos de la realidad según Aristóteles: no es lo mismo una montaña que el acto de conocer la montaña.

Como diría Moore : conocer una elipse no es una elipse.

Aristóteles distingue dos sentidos del acto.

"Conocer en acto" no es lo mismo que ser "una cosa en acto".

Si el acto de conocer una mesa, fuera una mesa, fuera real como lo es una mesa, la mesa tendría que poder pensar. Se trata de dos tipos distintos de realidad.

Al acto de conocer, Aristóteles lo llama enérgeia (energía) y a la cosa en sí entelécheia (en castellano, entelequia).

La realidad, al margen de la mente, es la entelécheia, que es un sentido del acto y de la realidad, distinto del sentido del acto propio al conocer.

La enérgeia es el acto de la mente, del noús, en tanto que posee la verdad de la cosa.

La entelécheia es la verdad de la cosa, la realidad en sí; la realidad en tanto que verdadera en sí. La realidad como ousía.

La solución de Aristóteles abre enormes horizontes de pluralidad, aunque no es la definitiva.
Habra que descubrir otro sentido del acto: el acto de ser del universo.
Y más aún, encontrar el "acto de ser personal".

Ver la actitud de Aristóteles nos sirve para estar atentos. Para no concluir prematuramente nuestro viaje. Para ser humildes.

La verdad no es mi pensamiento.

Al menos somos dos.

Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.69.4

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¿Cómo podemos llamar, desde nuestra situación, a la "entelécheia" y a la "energéia" aristotélicas?

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Cabe llamar a la entelécheia, "acto constitucional" o "forma real", para dejar claro que se distingue de la idea pensada.

Y cabe llamar a la energéia, "acto ejercido".

Ejemplo de entelécheia : la patata.

Ejemplo de energéia: "saborear" la patata.


O si se quiere: "saborear" lo agridulce (es tan solo un guiño a Alemamá).

Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, capítulo 6, p.78.2

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¿Es unívoco el sentido de la potencia según Aristóteles?

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En Aristóteles encontramos, al menos, dos sentidos distintos de "potencia".

Se corresponden a dos sentidos de "acto".

No es lo mismo la potencia de enérgeia, (potencia de pensar o potencia de sentir o potencia de ver), que potencia de entelécheia (potencia de ser una cosa u otra, al margen de la consideración de la mente).

Una es la realidad del conocimiento (y este es el sentido más temprano que da Aristóteles a la potencia: el poder despertarse, el poder ver, el poder conocer) y otra es la realidad de la cosa, considerada, repito, al margen de la mente.

La montaña es en sí, separada de mi mente. Está en potencia de devenir volcán.

Las cosas en sí tienen muchas dimensiones y Aristóteles se extasía al estudiar la substancia, los accidentes, los movimientos. Está tan contento con su universo predicamental que no da la importancia debida a su descubrimiento de juventud: el acto como enérgeia. De ahí que su antropología se trunque.

Polo la prosigue.


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.69

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¿Es el acto de conocer una realidad en sí?

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El acto de conocer, la mente en cuanto está en acto, no es "en sí", no es una substancia o un accidente aristotélico.

El acto de conocer (que es enérgeia en terminología de Aristóteles) es un sentido del acto distinto del sentido del acto de la realidad en sí.

La realidad en sí es lo que en griego se llama ousía (substancia); se puede hablar de substancia en acto, y esto significa entelécheia en el el lenguaje del Filósofo.

Si el conocimiento fuera substancia, sería un acto separado o incomunicado.

Por tanto, tiene que haber un sentido del acto que no sea substancia (y tampoco accidente).

De ninguna manera se puede admitir que el acto de conocer sea incomunicado.

No somos sólo células organizadas y vivas. Somos seres abiertos por dentro, y por fuera.
Capaces de comunicar.
Y no monolitos "en sí".


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.70.3

¿Por qué Platón no acierta a explicar bien el conocimiento?

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Porque considera la mente como una realidad en sí.

Una realidad en sí no puede conocer otra realidad en sí.

Y no lo puede porque necesitaría un puente entre las dos realidades en sí.

Platón piensa ese puente con la idea de koinonía, o comunión entre las ideas. Es el Uno el que soluciona, para él, el problema de la comunicación entre las ideas en sí.

Es una solución mística que explotará Plotino.

La solución de Aristóteles es más sobria y correcta. El conocer aristotélico es un despertarse de la mente. El hombre es capaz de poseer inmaterialmente todas las cosas.

La realidad del conocer no está hecha de la misma pasta que la realidad del carbón.
No somos ni montaña, ni volcán, ni robots. Nuestro conocer no es humo de chimenea. Soy, también, chispa divina.


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.70.3

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¿Es la substancia la realidad por antonomasia?

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Por una inveterada manía, que preside en gran parte una orientación filosófica correcta, que es el realismo, se suele tender a considerar que la realidad por antonomasia es la substancia; es lo que se llama realismo substancialista.

Ahora bien, si se entiende que la substancia es la realidad por antonomasia se concluye que la plenitud de la noción de acto corresponde a la entelécheia.

Ser real como una montaña es real, como un monolito.

Entonces, el conocimiento en acto, el acto de conocer, se considera secundario, como si fuera un accidente de la montaña, un volcán. Se le presta menor atención, como si fuera un asunto marginal a la filosofía primera.

El ser personal no es estrictamente substancia. El ser personal es otro sentido del ser. La persona, más que substancia es subsistente espiritual abierto.

No es lo mismo ser una montaña que “conocer” una montaña. “Conocer” es ser comunicando, incorporando otras realidades. Estamos abiertos por dentro y por fuera.

La imagen del volcán (que es sólo una imagen) nos sirve como eso, como imagen. Somos energía, enérgeia, pero no energía física sino “espiritual”. La persona puede dar más, puede darse, ser comunión.

Puedo poner todas mis “energías” al servicio de Dios. Y de los leprosos.


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.71.2
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