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¿Cómo caracteriza Polo a los sentimientos?

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Los sentimientos son "estados de ánimo".

Los sentimientos no nos hablan de nuestro "ser", sino de nuestro "estar".

Si son positivos conforman nuestro "bienestar".
Si son negativos conforman nuestro "malestar".

"El estado de ánimo es eso: un estado, no una revelación de la profundidad del alma, al menos en directo" (Polo, Hegel y el posthegelianismo, p.113).

La profundidad del alma de la que habla Polo es nuestro "ser" personal, y no nuestro estar.
La profundidad es nuestra intimidad abierta por dentro y por fuera.

Los sentimientos más profundos advierten la "situación" de nuestro "ser", pero no la radicalidad de lo que "es".
No advierten lo que "somos", sino la conformidad con nuestro destino.

Los sentimientos son meramente "indicadores".
Aunque nos indiquen que somos los más felices del mundo.

De esto habla Juan Fernando Sellés en el Cuaderno de Anuario Filosófico, nº 227, "Los filósofos y los sentimientos", p.

Para saber más:
Sobre el ser de la persona humana..:….Etiqueta 5.0.0
Sobre la intimidad de la persona:…..…...Etiqueta 5.11.0
Sobre los sentimientos sensibles:………..Etiqueta 14.1.0
Sobre los sentimientos intelectuales:..…Etiqueta 14.2.0
Sobre los sentimientos nativos:……….….Etiqueta 14.3.0
Sobre los sentimientos espirituales:…….Etiqueta 14.4.0
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¿Cuál es la aportación de Polo al tema de la afectividad?

 


Les aconsejo seguir la intervención del profesor Sellés :

https://www.youtube.com/watch?v=HWGuHkA1Kzk

 

Conferencia en INNER. La afectividad en Leonardo Polo.

 

 

No es lo primero : lo conocido

No es lo segundo : lo deseado (apetitos)

Es lo tercero : la refluencia de lo conocido y lo deseado en los diferentes niveles de la persona humana.

 

Emociones (nivel del cuerpo)

Sentimientos (nivel del alma)

Afectos del espíritu (nivel del ser personal)


¿Aísla el sentimentalismo de la realidad?

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Sí. 
Porque los sentimientos nos dan noticia de cómo nos encontramos y no de cómo es la realidad. 

 Los sentimientos ayudan, coloreando nuestro conocimiento de la realidad, pero a veces pueden distorsionar la imagen, como cuando ponemos demasiado color a una foto. 

Exceso de verde, exceso de azul. 
El sabio los ajusta. 

Se habla de esto en Juan Fernando Sellés. Antropología para inconformes p.277 .

¿Qué es el sentimentalismo?



Llamamos "comportamiento" al modo humano de manifestarse, que es abierto, que no está determinado, pues cada quién lo encauza como quiere. 

 Al contrario, la conducta del animal es cerrada, pues obedece a una instintividad persistente. 

 Pues bien, el sentimentalismo es un comportamiento que se deja guiar por los sentimientos. 
 No es "sentimental" el que tiene sentimientos, ya que la mujer y el hombre maduros tienen muchos sentimientos, que dan color y enriquecen sus vidas, intensificando sus tendencias naturales y matizando sus decisiones libres, responsables, sabrosas. 

 Lo malo es otorgar a los sentimientos la dirección de la conducta. Que sean ellos los que desencadenen nuestras respuestas, es decir, comportarse instintivamente. 

 Es también sentimentalismo el utilizarlos como criterio para la acción, en lugar de considerar inteligentemente qué es lo más apropiado para el amor, en cada caso. 

 El mero "sentimentalismo" es cuando el fin de la vida son los sentimientos: quiero pasármelo bomba. Disfrutar de la vida a cualquier precio. 

 Sin embargo, los sentimientos más positivos y profundos son lo que acompañan a la sabiduría: gozo y paz. 

Se habla de esto en Juan Fernando Sellés. Antropología para inconformes p.275, nota 59. .

¿Qué son los sentimientos?

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Los sentimientos son el sabor de nuestros actos.

 

A nivel de la esencia humana, los sentimientos son "noticias" que recibe el "yo" de la situación del alma y del espíritu.


El "yo" siente lo que le pasa a su cuerpo y siente lo que le pasa a su inteligencia y a su voluntad.
Y también le afecta lo que le pasa más adentro, en su espíritu.

De ahí que podamos distinguir entre
sentimientos sensibles,
sentimientos intelectuales (noticias de lo que le pasa a la razón y a la voluntad)
y sentimientos del espíritu.




Para saber más:
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Sobre los sentimientos intelectuales:…..Etiqueta 14.2.0
Sobre los sentimientos nativos:…….…….Etiqueta 14.3.0
Sobre los sentimientos espirituales:…...Etiqueta 14.4.0
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¿Sentimiento?

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Los sentimientos son el sabor de nuestros actos.

 Nuestro bienestar o nuestro malestar.

 Indicadores de nuestra situación con respecto a nuestro destino.

 El Sabor más alto es el Espíritu Santo (Gozo libre y amoroso de la Trinidad).


¿La intencionalidad de los sentimientos?

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Los objetos pensados, son intencionales de la realidad con una intención que llamamos "de semejanza".
Cuando pienso un elefante, el objeto pensado me envía intencionalmente a la "realidad" del elefante.

Los actos de la voluntad son intencionales, con intención que llamamos "de alteridad", de lo "otro", de la "realidad". Tendemos a "aceptar" la realidad, a que la realidad sea más, o a servirnos de la realidad para honrar a los demás. 

Los sentimientos, sin embargo, tienden a enlazar.

Los sentimientos "sensibles" indican, al informar del "estado" de nuestros sentidos, si se debe proseguir la acción y desencadenan las tendencias sensibles.
Sin afectividad, el conocimiento sensible no enlaza con las tendencias.

Nuestros sentimientos sensibles pueden convenir o no al fin de nuestra naturaleza. Ellos son los "indicadores" de la conveniencia. Su intencionalidad está en el "enlace".

En los animales esto sucede "automáticamente". En el hombre, podemos intervenir más o menos según sea la fuerza de nuestra voluntad.


Veamos ahora la intencionalidad de los sentimientos del nivel intelectual. Nuestros pensamientos y deseos pueden convenir o no a nuestro proyecto de vida. Los sentimientos intelectuales nos lo indican.

En el nivel siguiente, íntimo, los sentimientos que llamamos "nativos" (pues nacen con la persona), indican la situación de nuestras aperturas "radicales" que convienen o no a nuestra sed de más.

Finalmente, la situación de nuestra apertura a la transcendencia es indicada por los sentimientos que llamamos "espirituales". La búsqueda de Dios y su encuentro puede estar más o menos de acuerdo con nuestro "destino". Los afectos espirituales nos lo indican. Gozo y paz.


De esto habla Juan Fernando Sellés en el Cuaderno de Anuario Filosófico, nº 227, "Los filósofos y los sentimientos", p. 98.3 y nota 7 en la que cita la frase de Polo que me ha dado pie a señalar la intencionalidad de "enlace" propia de los sentimientos.

Para saber más:
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Sobre la intimidad de la persona:…..….....Etiqueta 5.11.0
Sobre los sentimientos sensibles:………....Etiqueta 14.1.0
Sobre los sentimientos intelectuales:….….Etiqueta 14.2.0
Sobre los sentimientos nativos:………….….Etiqueta 14.3.0
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¿Cuál es la intencionalidad de los sentimientos?

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Los sentimientos carecen de referencia "intencional" pura.

Cuando pensamos, los objetos pensados, son intencionales de la realidad con una intención que llamamos "de semejanza".
Cuando pienso un elefante, el objeto pensado me envía intencionalmente a la "realidad" del elefante.

Cuando queremos algo, los actos de la voluntad son intencionales, con intención que llamamos "de alteridad", de lo "otro", de la "realidad". Tendemos a "aceptar" la realidad, a que la realidad sea más, o a servirnos de la realidad para honrar a los demás. 

Los sentimientos, sin embargo, no tienen una intencionalidad pura. Los sentimientos tienden a enlazar.

Los sentimientos "sensibles" indican, al informar del "estado" de nuestros sentidos, si se debe proseguir la acción y desencadenan las tendencias sensibles. En los animales esto sucede "automáticamente". En el hombre, podemos intervenir más o menos según sea la fuerza de nuestra voluntad.
Sin afectividad, el conocimeinto sensible no enlaza con las tendencias.

Como se ve, nuestros sentimientos sensibles pueden convenir o no al fin de nuestra naturaleza. Ellos son los "indicadores" de la conveniencia. Su intencionalidad está en el "enlace".

Veamos ahora la intencionalidad de los sentimientos del nivel intelectual. Nuestros pensamientos y deseos pueden convenir o no a nuestro proyecto de vida. Los sentimientos intelectuales nos lo indican.

En el nivel siguiente, íntimo, los sentimientos que hemos llamado "nativos" pues nacen con la persona, indican la situación de nuestras aperturas "radicales" que convienen o no a nuestra sed de más.

Finalmente, la situación de nuestra apertura a la transcendencia es indicada por los sentimientos que hemos llamado "espirituales". La búsqueda de Dios y su encuentro puede estar más o menos de acuerdo con nuestro "destino". Los afectos espirituales nos lo indican. Gozo y paz.


De esto habla Juan Fernando Sellés en el Cuaderno de Anuario Filosófico, nº 227, "Los filósofos y los sentimientos", p. 98.3 y nota 7 en la que cita la frase de Polo que me ha dado pie a señalar la intencionalidad de "enlace" propia de los sentimientos.

Para saber más:
Sobre el ser de la persona humana..:…….Etiqueta 5.0.0
Sobre la intimidad de la persona:…..….....Etiqueta 5.11.0
Sobre los sentimientos sensibles:………....Etiqueta 14.1.0
Sobre los sentimientos intelectuales:….….Etiqueta 14.2.0
Sobre los sentimientos nativos:………….….Etiqueta 14.3.0
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¿Podemos vivir sin sentimientos?

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Sin la afectividad la vida es gris y seca.
Los sentimientos la hacen jugosa, de colores.

Sin embargo, la vida afectiva "sensible" no es suficiente para colmarnos de ese sentimiento profundo que llamamos gozo. 

Fácilmente los sentimientos  más naturales nos llevan a buscar el propio interés, al deseo de satisfacer una necesidad sensual o afectiva.

Hay sentimientos más altos, que dan más color a la vida, colores en otra dimensión. Son los sentimientos que nacen del amor personal desinteresado. Ese amor, que busca el bien del amado incluso a costa de su propio bien, resulta ser más gustoso.

Se puede vivir sin los sentimientos más altos, los que Polo llama "afectos", pero se vive muy mal.

Se habla de esto en Juan Fernando Sellés. Antropología para inconformes nota 55 de la p.273

Si quieren ustedes leer una buena conferencia de Polo sobre los sentimientos vayan a la de Piura.
Basta pinchar aquí.

Para saber más:
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¿Por qué los sentimientos refuerzan la articulación de nuestra vida?

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Porque son "redundancias".

Los actos humanos tienen consecuencias, repercusiones o refluencias, no sólo al exterior (cuando creo un programa informático), o cuando me enriquezco interiormente al adquirir hábitos buenos (y llego a ser "programador" informático), sino que también, tienen una redundancia afectiva pues, al actuar, "me encuentro" mejor o peor, me "siento" en una nueva situación.

Este "sentir" agradable o desagradablemente mi estado es, a su vez, un "precedente" de nuevos actos (si me compran el "programa" me "animo" a seguir programando).

Los sentimientos articulan mi vida al ser "precedentes" de mis actos y "consecuentes" a mis actos.
Se refuerza así (dándole color) la cadena de mi vida.

De esto habla Juan Fernando Sellés en el Cuaderno de Anuario Filosófico, nº 227, "Los filósofos y los sentimientos", p. 97.3
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¿Por qué se da en nuestros días tanto valor a la afectividad?

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Porque, tras Hegel, el conocer racional quedó desacreditado.
Y tras Nietzsche, la voluntad ha sido denigrada.

La afectividad aparece entonces como la instancia humana más credible.

Así lo ven representantes de la fenomenología, del existencialismo, del personalismo o de la postmodernidad.

Urge, pues, para no ser vaivenados por los sentimientos, encontrar las fuentes veras del alma: el núcleo "personal".

De esto habla Juan Fernando Sellés en el Cuaderno de Anuario Filosófico, nº 227, "Los filósofos y los sentimientos", p. 98.2

Para saber más:
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Sobre el ser de la persona humana:….Etiqueta 5.0.0
Sobre la intimidad de la persona:……..Etiqueta 5.11.0
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¿Conviene medir lo real de acuerdo con los sentimientos?

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No.

Conviene "pensar las cosas de acuerdo con ellas mismas, sin dejarse influir por el estado de ánimo… Los sentimientos son excelentes en el momento de la acción, pero no antes" (Polo, Antropología de la acción directiva, 90).

Los sentimientos no informan en directo de lo objetivo, sino que nos hablan de nosotros mismos, de nuestra situación.

La realidad no es solo mi yo.

De esto habla Juan Fernando Sellés en el Cuaderno de Anuario Filosófico, nº 227, "Los filósofos y los sentimientos", p. 98.3

Para saber más:
Sobre los sentimientos:……………………..Etiqueta 14.0.0
Sobre el ser de la persona humana:….Etiqueta 5.0.0
Sobre la intimidad de la persona:….…..Etiqueta 5.11.0

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¿Qué es ser consecuencialista?

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Ser consecuencialista es esperar el resultado de los actos para juzgar si una acción es buena o mala.

El sentimental es consecuencialista, pues busca, como fin, el agrado, el placer, el "estar bien".

Se habla de esto en Juan Fernando Sellés. Antropología para inconformes p.276.2.

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