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¿Busca Polo ser original con su propuesta de ampliación de la metafísica?

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La propuesta poliana de ampliación de la metafísica clásica, distinguiendo ahora entre ser primero (el ser del universo material) y ser segundo (el ser de la persona humana) tiene una base en la tradición.

Esa base es la distinción clásica entre naturaleza y persona.

La filosofía encuentra muy pronto el problema de cómo armonizar lo uno y lo múltiple.
Pero existe siempre el peligro de solucionar el problema o bien cayendo en el monismo (Parménides) o pasarse con el dualismo (Descartes).

La noción de persona, que tiene un origen teológico como señala Spaemann en su libro "Personas", resuelve ese problema.
En efecto, del mismo modo que en Dios hay una sola naturaleza divina y se mantiene la distinción entre las personas divinas, debemos nosotros mantener la distinción entre el ser del universo y las distintas personas humanas.

Así entendemos que, por un lado, cada persona humana es única en el mundo gracias a su  libertad personal, pues cada persona es responsable.
Cada persona es distinta de las otras porque es capaz de aportar novedades no previstas inicialmente.

Y por otro lado, al mismo tiempo, hay algo entre las personas  que es común, que posibilita la comunión: el don que nos hacemos, la naturaleza, que es sencillamente lo que es, porque Dios lo ha hecho así o se deja transformar por nuestro obrar.

Los grandes filósofos saben armonizar naturaleza y libertad: la "sencillez" del ser y el "además" que aporta la libertad de cada uno.

Ésta es la propuesta de Polo: debemos distinguir entre el ser del universo físico y el ser personal.
Ambos son primarios, objeto de la filosofía Primera. Pero uno es sencillo (el ser del universo) y el otro dual (el ser personal humano).

La Metafísica estudia el ser primero y la Antropología el ser segundo. Siendo ambas filosofías Primeras.






Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 328.4

Para saber más:
Etiqueta 1.12.1 filosofía primera y segunda

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¿Amplía Polo la distinción aristotélica entre los dos sentidos primarios del acto?

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Los dos sentidos primarios del acto (1.2.1) son la entelécheia (la consideración estática de la actividad que "mantiene" el resultado) y la enérgeia (operación o praxis). No hablamos aquí del tercer sentido aristotélico de acto que es el movimiento.

La filosofía clásica da prioridad a la entelécheia, por lo que la forma substancial es llamada acto primero.
Los accidentes (y las operaciones, desde este punto de vista substancialista, son consideradas como accidentes) son llamados actos segundos.

El acto de ser no había sido descubierto todavía (se le atribuye a Tomás de Aquino). Siendo el acto de los actos, bien podemos aplicarle también el nombre de acto primero.

La propuesta de Polo es ampliar esa distinción de actos.

El acto de ser personal, dice, es distinto del acto de ser del universo.

Es correcto llamar al acto de ser del universo acto primero.

Pero siendo el acto de ser personal distinto, debemos encontrar otro sentido del acto (de ahí que la propuesta sea una ampliación), es el sentido de ser "segundo".

No como acto segundo al modo del accidente o de la operación, sino en el sentido de que el ser personal se añade libremente al ser primero.

Ahora entendemos que Polo diga que el ser personal es distinto de aquél que se ocupa la metafísica.

Clásicamente la metafísica se ocupa del estudio del ente en cuanto ente.

La persona es un tipo de ente.

El conocimiento se considera como un accidente de la sustancia que es cada hombre.

Polo, filósofo de la distinción, y siguiendo la observación aristotélica que dice que no es lo mismo el acto como entelécheia (substancia) que el acto como enérgeia (acto de conocer) propone distinguir el tema de la metafísica, que es el ser natural (ser primero), del tema de la antropología, que es el ser personal humano (ser segundo).

No son dos tipos del ente en general, porque el ser personal es radicalmente libre, no depende de la naturaleza.
Esta distinción no fue alcanzada por Aristóteles. De ahí la novedad de la propuesta poliana.

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 328.2

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¿Qué es ser primero y ser segundo para Polo?

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Según Polo el ser personal es distinto de aquél de que se ocupa la metafísica.

La metafísica estudiaría el ser como lo primero, como principio y como causa, es decir, el primer sentido del ser.

El segundo sentido del ser es el ser que se añade libremente, es el ser libre de la persona humana.

La filosofía primera, que trata de lo radical, comprende tanto la metafísica (el ser primero) como la antropología (el ser segundo).

Las filosofías segundas estudian todo lo que tiene que ver con el ser en el tiempo.

No nos debe desorientar la terminología utilizada clásicamente para expresar el orden predicamental (no radical) que distingue entre acto primero, entitativo (la forma substancial) y acto segundo, operativo (los accidentes).

Cuando hablamos aquí de ser primero y ser segundo nos movemos en el orden trascendental, en lo radical.

Resumiendo:

Del ser primero se ocupa la metafísica: la persistencia extramental que es comienzo incesante. Principio. Fundamento. Causalidad.

Del ser segundo se ocupa la antropología: la libertad personal que es futuro inacabable. Continuación. Libertad de destino y destinación.


Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 328.3 y nota 43.

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¿Cómo distinguir el ser primero del ser segundo desde el punto de vista de la libertad?

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El ser primero, el ser del universo no es libre.
El ser segundo, la persona humana, es libertad (ATI, p.233, nt 53).

El ser primero es comienzo incesante.
El ser segundo (la libertad personal) es futuro inacabable.

El ser primero es principio.
El ser segundo, continuación.

El ser primero es fundamento.
Es ser segundo, destino.

El ser primero, causalidad.
El ser segundo es libertad, ejercer una actividad enteramente novedosa, no predeterminada in antecedida por ningún factor explicativo.
Futruro interminable.

Pero, dirán ustedes, yo tengo un antecedente: mis padres.
-¡Magnífico!, acaban de descubrir que la persona humana está "situada" en la historia.
Su misión consiste en descifrar el sentido de su vida: vida recibida de los padres y vida añadida (libremente) por cada quién.


Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 345.5, nota 43

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¿Busca Polo ser original con su propuesta de ampliación de la metafísica?

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La propuesta poliana de ampliación de la metafísica clásica, distinguiendo ahora entre ser primero (el ser del universo) y ser segundo (el ser de la persona humana) tiene una base en la tradición.

Esa base es la distinción clásica entre naturaleza y persona.

La filosofía encuentra muy pronto el problema de cómo armonizar lo uno y lo múltiple.
Existe siempre el peligro de caer en el monismo (Parménides) o pasarse con el dualismo (Descartes).

La noción de persona, que tiene un origen teológico como señala Spaemann en su libro "Personas", resuelve ese problema.
En efecto, del mismo modo que en Dios hay una sola naturaleza divina y se mantiene la distinción entre las personas divinas, debemos nosotros mantener la distinción entre el ser del universo y las distintas personas humanas.

En efecto, por un lado cada persona humana es única en el mundo pues su fuente es la libertad personal. Cada persona es distinta de las otras porque es capaz de aportar novedades no previstas inicialmente.

Y al mismo tiempo, hay algo entre las personas que es común, que posibilita la comunión: el don que nos hacemos, la naturaleza, que es sencillamente lo que es, porque Dios lo ha hecho así o se deja transformar por nuestro obrar.

Los grandes filósofos saben armonizar naturaleza y libertad: la "sencillez" del ser y el "además" que aporta la libertad de cada uno.

Ésta es la propuesta de Polo : debemos distinguir entre el ser del universo y el ser personal.
Ambos son primarios, objeto de la Filosofía primera. Pero uno es sencillo (el ser del universo) y el otro dual (el ser personal humano).

La Metafísica estudia el ser primero y la Antropología el ser segundo. Siendo ambas Filosofías primeras.

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 328.4

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¿Hay algún modo de considerar como primaria la distinción entre naturaleza y persona?

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Sí.
Podemos equiparar la naturaleza al ser primero, es decir a la actividad sencilla de la que brotan los entes.

Y podemos equiparar la persona a la actividad que rebrota, que renace, que se añade al ser primero. Es la actividad como iniciativa libre.

El filósofo busca el primer principio (arjé) que explique la realidad entera.
Desde Parménides se sabe que ese prinicipio es el ser.

Pero ¿es el ser uno, monolítico?

Polo, filósofo de la distinción, distingue entre ser primero, el ser sencillo que da lugar a los entes y sus acciones, que hemos equiparado a la naturaleza (llamado por Juan A. García Gz sentido genético del ser), y ser segundo.

Ser segundo es la persona humana. La persona no es la actividad sencilla de lo ya determinado en la naturaleza por las condiciones iniciales del universo. La persona se destaca siempre de sus obras y no se reduce a ellas. La persona es un ser que desborda su actuar. Su actividad es un renacer añadido libremente, que no se aquieta nunca.

Añadiré, para los curiosos de saber más sobre el ser primero, que Polo distingue tres primeros principios reales : Dios, al que llama principio de identidad; la causalidad trascendental como principio; y el acto de ser del universo, al que llama principio de no-contradicción. La conjunción de esos tres principios es el fundamento, el ser sencillo del que brota el paraíso de la realidad que vivimos.

En el otro lado, del lado del rebrotar del vividor, Polo descubre cuatro raíces del ser segundo: son los cuatro radicales personales, que llama "además o co-ser";

libertad trascendental;
entender trascendental y
amar trascendental.

Estos cuatro radicales (el ser personal humano) no son fundamento, pues el fundamento es el ser primero. Son la iniciativa de cada persona.

Eso no quiere decir que sean espontaneidad pura. Cada radical se abre en dualidad con el Creador.
A la apertura del además me gusta llamarla humildad;
A la apertura de la libertad, esperanza;
A la del entender, fe;
Y a la del amar, caridad.


Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 329.2

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¿Es fijo el ser?

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El ser primero o ser natural es fijo.

Es como un caleidoscopio* que podemos girar dando lugar a infinitas combinaciones.
A cada vuelta los cristalitos se fijan, nos deleitamos y volvemos a empezar.

El ser primero, en su sencillez, obedece. Ya está fijado lo que el universo puede dar de sí.

El ser segundo o ser personal es siempre creciente, inagotable. Es la persona que maneja el caleidoscopio a su antojo. Manifiesta su insaciabilibad girándolo a su gusto. Y al no estar sola, puede combinar su caleidoscopio con los caleidoscopios de los demás, proyectándolos, si quieren, para jugar amorosamente.

La persona, dice Polo, crece en tanto que coexiste. El ser segundo o ser persona humana es así, un acto siempre creciente, inagotable, que inventa mundos nuevos con los demás.


* El caleidoscopio es un aparato óptico consistente en un tubo con dos o tres espejos inclinados de tal manera que al mirar por un extremo ciertos objetos puestos en el otro (cristalitos de colores) se ven multiplicados y formando figuras simétricas.
Un misionero me regaló siendo niño un caleidoscopio. No me cansaba de girarlo, asombrado ante las imágenes siempre nuevas que aparecían.


Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 330

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¿Sigue el obrar al ser personal?

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Se dice que el obrar sigue al ser (operari sequitur esse).

Esto es sencillamente cierto cuando se trata del ser natural o ser primero.

Las obras, las formas, aparecen en el caleidoscopio que es la naturaleza, constreñidas por las condiciones inciales del ser del universo.

Un peral lo más que puede dar son peras.

La sustancia es así sujeto y agente de las acciones que ejerce. No te acerques al perro que te puede morder.

La mujer y el hombre, las personas humanas somos también seres intraterrestres, sujetos y supuestos de nuestras acciones. En cuanto seres naturales que somos, respiramos, tosemos, ensuciamos y reímos según nuestro ser.

Pero lo que la filosofía poliana de la distinción destaca es, que además de ser natural, el hombre es un ser personal.

El ser personal humano es "además". No es sólo sujeto o sustancia, porque el hombre obra libremente; no obra tal y como es, sino que obra como le da la gana.

Por eso inventa novedades, descubre instrumentos y consigue volar, navegar en internet y hasta soñar despierto.

Las obras no siguen al ser personal. Son amorosamente inventadas por cada quien.


Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 330.2

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¿Es la persona un ente natural?

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La persona no es solamente un ser natural. Es además.

La persona no se distingue de los supuestos naturales sólo por su elevada índole de operatividad, por su naturaleza racional.

La persona es alguien: un quién personal, la actividad interminable, que se añade perpetuamente. Es adverbio.

La distinción real de esencia y ser es comprendida por Polo, ampliándola. En efecto, la esencia del ente natural es el meollo creciente gracias a la actividad del ser que la hace ser (acto de ser primero o acto de ser del universo, actus essendi).

La esencia del ente personal es distinta, es "manifestación" de un quién (acto de ser personal) siempre creciente.

El ser del universo persiste. El ser personal insiste.

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 330.2
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¿Hay en la tradición algún soporte para la noción poliana de "ser personal"?

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Sí. La noción de hábito.

El ser segundo, el ser personal poliano, o segundo sentido del ser, es un ser sobrante, inacabable, que se desborda.

El hábito es un acto, y al mismo tiempo es del orden de lo potencial.

Podríamos decir que es el desbordarse del acto que incrementa su potencialidad.

Si me levanto temprano soy cada vez más capaz de levantarme temprano. Soy más dueño de mis actos, soy más libre.

La persona es así, se viste con hábitos prosiguiendo más activamente su ejercicio.

El ser personal añade. Es además.


Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 331.2

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