¿Se pueden poner en correlación las tres aperturas de la persona humana con la tres descripciones de la libertad trascendental?

 .


Pues sí.
Y así lo hace Juan A. García González en le conferencia “Persona humana, apertura y libertad” que pueden ustedes seguir en el enlace siguiente :
https://www.youtube.com/watch?v=z3JX3ZEeYRk&t=3465s
 
Apertura hacia afuera. Se corresponde con “La novedad históricamente situada”.

Apertura interior. Se corresponde con “La posesión de futuro no desfuturizable”.

Apertura hacia adentro. Se corresponde con “La inclusión atópica en el ámbito de la máxima amplitud”.

¿Se puede llamar a la intimidad “apertura interior”?

 
Pues sí.

Es cierto que la noción de intimidad admite muchos matices, pero uno de los más claros es que todas las personas “saben de sí mismas”, gracias al
hábito innato de sabiduría.
 
Toda persona está abierta interiormente, sabe de sí.


¿Qué es ser persona?

 .


Persona es el ser que sabe de sí.

 

(Moderna y excelente definición del profesor Juan A. García Gz.).



¿Cuándo el don de la persona humana será trascendental?

 .


El don de la persona humana será trascendental cuando sea aceptado por Dios (en el Juicio).
 
¿Qué he de hacer para alcanzar la vida eterna?, pregunta el joven.
Cumple los mandamientos.
Este cumplir no es otra cosa que constituir el don esencial.
 
Don esencial que la persona ofrece a Dios, esperando Aceptación.


¿A qué llama Polo "docilidad" de la persona?

. 


Agradezco a Juan A. García Gonzáles su comentario, que me permite afinar la noción de docilidad. 

La persona es dócil porque se abre inherentemente al mundo, al propio cuerpo, para constituir su don con el que busca destinarse a Dios. 

El intelecto personal se desdobla gracias a la sindéresis. Que es una voz interior, que le impele a obrar: ¡haz el bien!, ¡lo tuyo es obrar! 

El yo (hábito de sindéresis) impele: lo tuyo es actuar. De ahí nace, trascendentalmente, nuestro sentido del deber. La persona, desde el ápice de su yo es siempre "dócil", se abre inherentemente, irremediablemente, para responder al amar de Dios. Hélas!, nuestra mala sombra nubla el noble impulso y metemos la pata.

Ligero apunte a lo que Juan A. García González dice en : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 347-349 .

¿Cómo ilumina la persona el “vehicular” de su vida?

 .


La persona vehicula su dar trascendental constituyendo el don esencial y ofreciéndolo a Dios.
 
E ilumina ese “vehicular” a través de los hábitos innatos de su intelecto personal.

Profundidad. Generosidad. Docilidad

 .



Profundidad de la persona.
La apertura interior de la persona humana (co-existencia – libertad) se abre hacia adentro, gracias al hábito de sabiduría.
 
Generosidad de la persona
La apertura interior de la persona humana (co-existencia – libertad) se abre hacia el exterior, gracias al hábito de los primeros principios.
 
Docilidad de la persona
La apertura interior de la persona humana (co-existencia – libertad) se manifiesta hacia afuera, gracias al hábito de sindéresis.


Artículo en revista argentina

 .


En el n.7 de la Revista de Estudios Filosóficos polianos se publican dos artículos de Adam Sołomiewicz.
 
Uno de ellos se titula LOS HÁBITOS INNATOS DEL INTELECTO PERSONAL Y SU PAPEL EN EL CONOCIMIENTO RACIONAL SEGÚN LEONARDO POLO.
 
Tienen ustedes ahí una explicación detallada de los hábitos innatos.
 
Éste es el enlace : https://revistaestudiosfilosoficospolianos.files.wordpress.com/2021/01/revista-efp-n7nv.pdf

¿De qué manera el aceptar humano se traduce inmediatamente en dar?

 .


El aceptar se “traduce” en dar por la conversión del miembro nativo (estructura donal primera) en miembro destinativo (estructura donal segunda).
 
Los dos miembros no son idénticos, pues el don que se acepta es el ser, mientras que el don que se da es la esencia.
Y esta esencia (la vida de la persona humana) es la extensión de la persona.
 
Extensión dual ya que consiste en un descenso de la actividad trascendental hacia las dimensiones inferiores del ser humano y en un ascenso, de vuelta, hacia Dios.
 
El aceptar se “traduce” en dar pues, como la persona es libre, devolverá el don recibido según su libre querer.
Más o menos.
No hay identidad entre el Don que se acepta, y el don que se da.
 
Si la persona humana no fuera libre, el Don aceptado se identificaría con el dar.
Al ser libre, sin embargo, no hay identidad entre el aceptar y el dar, por eso hablamos de “traducción”.
La traducción puede ser más o menos perfecta, nunca idéntica.
Siempre podemos crecer.


¿Cómo será el cuerpo resucitado?

 .

El cuerpo es un límite que nos hace impenetrables.
Pero el cuerpo es también puente.
 
De ahí que se pueda vivir la propia vida en dos direcciones: clausura o comunión.
El cuerpo nos puede separar a unos de otros, pero también con el cuerpo nos abrimos a los demás.
 
Un cuerpo resucitado o glorioso es el cuerpo que deja de existir como límite y todo en él es comunión.
La Eucaristía es un Cuerpo completamente abierto a la Comunión.

¿Cómo aparece la gracia de Dios en las tres estructuras donales de la persona humana?

 .


Recuerden las tres estructuras donales trascendentales de la persona humana:

Primera estructura donal: aceptar el actus essendi dado por Dios.
Segunda estructura donal: dar a Dios el don esencial esperando su Aceptación.
Tercera estructura donal: la Salvación.
 
En la estructura donal primera la gracia aparece como llamada inicial.
La hemos denominado gracia inicial (etiqueta 5.15.0).
Y en términos de apertura trascendente la llamamos gracia original, con respecto al trascendental personal co-ser (es la humildad que estudiamos en la etiqueta 5.13.2).
Y la llamamos gracia primera según las otras tres aperturas trascendentes (esperanza en la etiqueta 5.13.5; fe en la etiqueta 5.13.3; caridad en la etiqueta 5.13.5)
 
 
En la estructura donal segunda aparece la gracia como mantenimiento de la llamada. Es la gracia “personal” (etiqueta 5.16.0).
 
En la estructura donal tercera
aparece como gracia santificante. (etiqueta 5.16.2 nueva creación o redención).
.


¿Por qué dice Adam Solomiewicz que una distinción jerárquica en el núcleo del ser es injustificable?

 .


Adam dice que en Dios hay distinción real de las Tres Personas divinas, idénticas jerárquicamente (es decir, sin jerarquía).
Y dice que cabe pensar la distinción real entre los dos miembros de la dualidad radical, a imagen de la Identidad divina.
 
A mi entender, en la Identidad divina hay Jerarquía.
(Así lo expongo en la página "Jerarquía", cuando hablo de Jerarquía Originaria) : 
 
Y, a su imagen, los trascendentales personales que somos, también son jerárquicos.
 
Co-existimos, libremente, para amar.

¿Qué es la jerarquía circular?

 .


Uno de los problemas que resuelve la propuesta de Adam Solomiewicz (p.55c de su Excerpta) es el de la índole de la distinción entre el aceptar y el dar personales.
 
Sin embargo, hay cierta jerarquía ontológica entre el aceptar y el dar, pero un jerarquía no fija, sino circular.

Esto se entiende cuando descubrimos que el amar personal no se traduce inmediatamente en dar, sino que, antes, se extiende a la esencia, activándola.

En el momento inicial, el aceptar la actuosidad de su ser, es superior al dar.

Pero, sin intervalo, al constituirse el acto voluntario, el aceptar se convierte en dar, y ese dar, enriquecido por el don esencial, es superior al aceptar del que proviene (al ser aceptado por Dios). Da un don-Don.
 
El aceptar no se traduce inmediatamente en dar sin pasar por la conversión a nivel voluntario.

El dar, (enriquecido con el don) es mayor que el dar personal nativo, pues ya no da solamente el Don recibido de Dios, sino el Don-don-Don.
 
La distinción jerárquica aceptar-dar no es vertical, sino horizontal, alternativa o circular.
 
Más aún: no cabe circularidad amorosa transcendente directa de cada miembro de la dualidad radical.
Dios Acepta el don que “seremos” gracias a nuestra aceptación “donal”, mediante la actividad esencial.
 
La distinción jerárquica circular significa alternancia indesfuturizable.
Dios da más, porque la persona humana da más.
La persona acepta más porque Dios Acepta más.

Más, más, más.


¿Son las buenas obras la causa del crecimiento natural y sobrenatural?

 .

No.
El Origen del crecimiento es siempre divino.

Dios hace crecer de modo gratuito y constante.
Subimos hacia Dios en un ascensor acristalado.

Las buenas obras, libres, no son otra cosa que mirar el panorama a través de los cristales del ascensor.
Siempre más. Si queremos.

Si cerramos los ojos, no vemos.
Y si, dentro del ascensor, miramos pantallas obscenas, veremos peor.

El ser personal no decrece nunca.
Lo que se pierde con el pecado es la conexión con Dios. (En ese sentido sí se puede hablar de un cierto achicamiento, como señala Polo).
Pero lo que en realidad se pierde es el “sentido” personal del crecimiento constante hacia Dios, cuando la persona se vuelve desordenadamente a las criaturas.
 
Dios eleva constantemente la dualidad radical que somos, pero esa elevación puede no manifestarse si la persona rechaza la actividad trascendental que “es”.
Al no mirar, no se ve.
Y la imaginación crea pesadillas. El infierno.
 
Sin embargo, el crecimiento personal, que Dios otorga incesantemente, permite actualizar la potencialidad (crecimiento natural) mediante nuestras obras libres (crecimiento esencial).
 
¿Y lo sobrenatural?
El crecimiento sobrenatural es una anticipación de lo que veremos y viviremos en el Cielo.
Es como una pantalla del VAR en la que vemos el futuro.
Por la gracia sobrenatural podemos descubrir el sentido eterno de lo que vivimos naturalmente, al ser elevados por Dios y abrir los ojos a la vida.
En lugar de obscenidades, vemos el Cielo.
Lo sobrenatural es anticipación de la Salvación.
.


¿Cuáles son los miembros nativos y destinativos de cada trascendental personal?

 .


La raíz de cada trascendental personal es dual.
Sus dos miembros son uno nativo y otro destinativo (miembro primario y miembro secundario).
 
Pues bien, los dos miembros de cada trascendental personal son:
 
1. Co-ser:
Nativo: Co-existencia nativa en el orden del Origen (relación en el orden del Origen).
Destinativo: Co-existencia destinativa en el orden del Destino (relación en el orden del Destino)
 
2. Libertad personal:
Nativo: Libertad personal nativa. La libertad personal previa al dar (que abre la posibilidad de aceptar el propio ser. Ver A.T. I, p.248).
Destinativo: Libertad personal destinativa. La libertad de dar, destinándose a ser aceptado).
 
3. Entender trascendental:
Nativo: Conocer personal nativo de mi Origen.
Destinativo: Conocer destinativo de mi Destino.
 
4. Amar personal:
Nativo: Aceptar.
Destinativo: Dar.
 
 

Pueden ir ustedes al enlace de Adam Solomiewiz, en la página 35: https://dadun.unav.edu/bitstream/10171/59347/1/02_solomiewicz_29_web.pdf


¿Qué es la Salvación personal?

 .


Conoceremos nuestra Salvación por el lumen gloriae, la luz de la gloria.
Y en esta vida podemos irla conociendo por la gracia santificante que es una anticipación de la Salvación.
 
No es otra cosa que el Don-don.
La felicidad suprema y definitiva o Cielo.
Comunión siempre creciente en Dios que nos Da su Don, aceptando nuestro don.
Don-don.
 
Es el cumplimiento de la estructura donal tercera.
Recuerden que Dios es crecimiento absoluto Originario.
 
Salvados, crecemos en Él.


¿Cómo distinguir las estructuras donales por el don de cada una?

 .


Las estructuras donales se distinguen realmente en virtud de sus dones.
 
El don de la estructura donal primera es trascendental (actus essendi).
-----------------------
El don de la estructura donal segunda es la aportación humana esencial
 
En la nota 29 de sus Escritos menores, Polo dirá : ahí está la capacidad creadora de la persona. El mundo humano, desde la persona, es aportación.
 
-------------------------
Y el don de la estructura donal tercera es lo que llamo Don-don o Salvación.

Adam Solomiewicz habla de la estructura donal tercera como lo sobrenatural.
El Dar tercero es el Dios Salvador.
La aceptación tercera es la aceptación humana del Don-don divino.
El Don tercero es la Salvación personal. Don de Dios enriquecido con el don humano Aceptado por Dios.
 
Ver Enlace en p. 42 y nota 27 :
https://dadun.unav.edu/bitstream/10171/59347/1/02_solomiewicz_29_web.pdf


No se asusten ante el panorama.

.



Cuando exponemos las distintas aperturas de la persona humana, podemos asustarnos ante el panorama: la persona humana es muy compleja.

En efecto, la persona humana no tiene la sencillez del universo físico.
Y tampoco tiene la simplicidad de Dios.

Sin embargo, la misma complejidad, hace que el panorama sea hermoso, en la medida en que todas las dimensiones se manifiestan, bellamente armonizadas.

Adentrémonos en el estudio de las aperturas humanas con confianza. Es una aventura muy sabrosa.

.

¿Son nuestras buenas obras el origen del crecimiento de la persona?

 .


Siendo la persona el ser conectado con Dios en libertad, crece siempre, por su conexión con Dios.

Se trata del crecimiento personal, que no depende de sus obras.

Sin embargo, al ser libertad, la manifestación de ese crecimiento (crecimiento esencial), depende de sus obras libres.

Si la persona rechaza, desconectándose, la actuosidad trascendental que “es”, aunque siga creciendo, su vida enloquece, como cuando se destruye la hélice posterior de un helicóptero.

¿Y la elevación sobrenatural? Es más conexión: una anticipación de su vida en el Cielo.

¿Cómo distinguir los trascendentales personales?

 .


Los trascendentales personales, descubiertos por Polo, se conocen sapiencialmente.
 
Gracias al método del abandono del límite mental, podemos alcanzarlos.
El profesor Juan A. García explica muy bien el modo de ejercer ese método para ir alcanzándolos.
Esto no significa que solo se alcancen con ese método, pues la sabiduría puede ejercerse de otras maneras.
 
Polo dice que cada trascendental personal humano es dual.
 
A mí me parece que trascendentalmente se dualizan con Dios.
Co-ser con María (humildad trascendental)
Libertad con el Padre (fidelidad trascendental)
Conocer con el Hijo (filiación trascendental)
Amar con el Espíritu Santo (comunión trascendental)
 
Entiendo por tanto que aunque los trascendentales personales se pueden distinguir cada uno por su tema, radicalmente se distinguen según su relación con el Origen.


¿Qué método debemos ejercer para conocer los trascendentales personales?

 .


El método para alcanzar los trascendentales personales es el abandono del límite mental en su tercera dimensión.
Es decir, el ejercicio del hábito de sabiduría.
 
1. Ejerciendo el hábito de sabiduría, en tanto que además, se alcanza el co-ser o actuosidad insistente.
 
2. Cuando el hábito de sabiduría se mantiene en tanto que hábito, sin dejarlo atrás, se alcanza la libertad trascendental, es decir, sabemos que nacemos libres para destinarnos libremente.
 
3. Al darnos cuenta de que conocemos al ejercer el hábito de sabiduría, alcanzamos el intelecto personal (siempre podremos conocer más) encontrar y buscar.
 
4. Al buscar nuestro Origen, al ejercer el hábito de sabiduría, nos damos cuenta de que no podemos conocernos si Dios nos nos da nuestro conocimiento. Llegamos así al amar personal.

 


¿Son duales los trascendentales personales?

 .


Sí.
Todo en el hombre es dual.
 
Juan A. García González esquematiza la dualidad de cada radical, de cada trascendental personal, diciendo:
 
el co-ser, se abre hacia fuera y hacia dentro;
 
la libertad es nativa y de destinación;
 
el intelecto personal alcanza y busca;
 
el amar personal acepta y da.
 
Bello esquema.
 
 
Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 345


¿Se convierten los trascendentales personales entre sí ?

 .


        Cada uno de los trascendentales personales se convierte con los demás, hasta el punto de que uno no puede darse sin los otros.
 
Es decir, ninguno puede faltarle a una persona para ser persona.
Pero la conversión entre ellos no es completa, pues se distinguen realmente entre sí.

¿Esperan los cuatros trascendentales personales la aceptación de Dios?

 .


La dimensión del crecimiento, a nivel esencial  (es decir, la disposición esencial del hombre, nuestra vida donada) se distingue de la dimensión del crecimiento, a nivel del acto de ser personal (la iniciativa divina que cuenta con nuestro don).
 
Para entenderlo, fijémonos en el cuarto trascendental, el amar personal. (Lo mismo ocurre en los otros tres trascendentales personales, pero en el amar se ve más clara la necesidad del don esencial).
Porque el cuarto trascendental, el más alto, es una tríada amorosa: Aceptar-dar-don. (Dios que Acepta, la persona que da y el don de su vida).
 
Damos nuestra vida esencial, que debe ser Aceptada por Dios (eso es el Juicio). Si Dios la Acepta, el don deviene trascendental (o si prefieren ustedes : Don-don).
 
Los cuatro trascendentales, para ser cabales, esperan la aceptación de Dios.


¿A qué llama Polo distinciones duales?

.


Las distinciones duales son aquéllas en las que cada miembro es también otra distinción dual y que además no se da la distinción dual de un miembro sin la distinción dual del otro (como una escala).
 
Ejemplo: la criatura se distingue de la nada en cuanto que se distingue de Dios.
 
El estudio de las distinciones duales corresponde a la antropología trascendental.
 
Por ejemplo, el co-ser es una dualidad, con dos miembros que son a su vez duales.
El miembro inferíor es el abrirse hacia fuera, o sea ser además del universo físico, en donde no encuentra réplica.
El miembro superior es la coexistencia en busca de réplica. Es el abrirse hacia dentro, la libertad nativa.
 
La persona humana es una constelación de dualidades.








De esto habla Polo en Antropología trascendental I, nota 137 de la p. 136.3

 .

¿Se dualizan los trascendentales personales entre sí?

 .


Contrariamente a lo que sostiene Adam Solomiewicz, pienso que los trascendentales personales se dualizan entre sí.

Y lo hacen según la doble dualidad radical propuesta por Polo.

Comprendo que Adam S. diga que no se dualizan entre sí, pues entiende el “dualizarse” como una dualidad entre dos miembros de nivel ontológico distinto. De ahí que los vea convirtiéndose entre sí, pero no dualizándose.

Sin embargo, del mismo modo que la Trinidad es jerárquica siendo idéntica, me inclino a pensar que los trascendentales personales son también jerárquicos y se distinguen según las aperturas trascendentes con la Trinidad: humildad del co-ser, fidelidad de la esperanza, filiación del entender y comunión del amar.

Distinción jerárquica según el axioma de la jerarquía.

.

¿Cuál es la cima del entendimiento humano natural?

 .


La cima del entendimiento humano natural es la búsqueda intelectual de la Réplica.
 
Recuerden que distinguimos entre fe intelectual (etiqueta 5.13.3) y fe sobrenatural (etiqueta 12.8.1).
 
El entender personal en tanto que trascendental, se abre al Transcendente por la fe intelectual.
Su cima está en la búsqueda de su Réplica en Dios, que siempre será además.
 
De ahí que siempre será búsqueda. La persona humana nunca dejará de crecer.

 

Ideas inspiradas en la tesis de AdamSolomiewicz que les invito a leer : https://dadun.unav.edu/bitstream/10171/59347/1/02_solomiewicz_29_web.pdf

Concretamente en sus Conclusiones: p.72


La voluntad circular

 .




Estoy de acuerdo en que la voluntad es curva.
Pues con su intención de alteridad no busca solamente dar a otro sino que se vuelve hacia Dios para dar más.
 
Entonces, considerando las dos dualidades circulares propuestas por Adam, me inclino a pensar que su curvatura es circular.
Gracias a las relaciones interpersonales se constituye el don.
 
Y el amar enriquecido puede otorgarse hacia arriba a Dios, esperando aceptación.
Y Dios siempre acepta.
 
Cada año que comienza es mejor que el anterior.
Crecemos en Amor.
Gracias también a la voluntad.
Circular.


¿Qué es la filosofía del don personal?

 .


La filosofía del "don personal" no estudia solamente el crecimiento esencial. (La vida esencial como don). Es más amplia y radical pues tiene en cuenta, principalmente, la iniciativa divina de glorificar a la persona, si ella quiere, si ella acepta.
 
Es la filosofía del Amor donal o de la persona como don.
 
Es su misión desarrollar el método poliano hasta alcanzar la elevación última del hombre, su glorificación o encuentro definitivo en Dios.
 
Es una filosofía que goza con la descripción de los "juegos" teándricos, tal como Ricardo Yepes intuyó en su descripción del Cielo y Vargas expone (por ejemplo, en su libro “Ser y don”).
 
Esto no quita el que contenga implicaciones sabrosas para nuestro currelar cotidiano (esencial), pues la libertad trascendental se asoma en nuestras vidas a través de la contemplación.
 
Adam Solomiewicz ha hecho propuestas innovantes en la comprensión del don.
 
A mí me gusta hablar de la filosofía del Don-don.
 
Gracias al mito del ascensor acristalado podemos entender el crecimiento de la persona humana. Se trata de una Página del Blog a la que se accede desde este enlace : https://preguntaspolianas.blogspot.com/p/el-mito-del-ascensor-acristalado.html


¿Puede la persona humana detener el crecimiento “sólo desde Dios?

 .


El hombre puede detener el crecimiento, en su tiempo manifestativo, si se opone voluntariamente al juego.
 
Mientras que no se oponga, crece, es elevado, aunque no se dé cuenta (un día lo sabrá), porque es un crecimiento "sólo desde Dios". Sólo en Dios. Ejemplo: el crecimiento del embrión humano en el seno de su madre.
Incluso si se opone (pecado), Dios sigue elevándolo, y cuando deje de oponerse, y se convierta, descubrirá que mientras que perdía el tiempo en obscenidades, Dios lo quería más, esperándole. Las páginas tristes de nuestra vida no hacen más que crecer el Amor de Dios por nosotros.
 
Otra cosa sería, cual demonio, oponerse eternamente. Su elevación quedaría inédita para siempre.
 
Gracias al mito del ascensor acristalado podemos entender el crecimiento de la persona humana. Se trata de una Página del Blog a la que se accede desde este enlace : https://preguntaspolianas.blogspot.com/p/el-mito-del-ascensor-acristalado.html


¿Qué es la glorificación?

 .


La glorificación es el encuentro definitivo con Dios, en el que conoceremos cómo Dios nos conoce: como hijos que serán siempre "además", jugando y cantando eternamente.

 

Gracias al mito del ascensor acristalado podemos entender el crecimiento de la persona humana. Se trata de una Página del Blog a la que se accede desde este enlace : https://preguntaspolianas.blogspot.com/p/el-mito-del-ascensor-acristalado.html


¿Qué es la índole triádica de una actividad amorosa?

. 


Cuando tenemos una jerarquía de actos donantes y aceptantes, esos actos no están enlazados como una cadena de dualidades, sino, más bien, triangulando. 

Es cadena a tres. 

 El don aceptado en una estructura donal superior es dar en la estructura donal de nivel inferior. 

Así se explica que el aceptar personal humano de la estructura donal primera (al aceptar el Don o donatio essendi, que Dios Da), ese Don se convierta en dar personal humano en la estructura donal segunda. 

La tríada amorosa es así Dios, aceptar, dar. 

Y lo que la persona humana da es su vida, su don esencial. 


 Pueden ustedes estudiar la propuesta de Adam Solomiewicz en este enlace: https://dadun.unav.edu/bitstream/10171/59347/1/02_solomiewicz_29_web.pdf

¿Qué es el ver y el mirar en el crecimiento personal?

 .


Al decir “ver”, pensamos en el miembro inferior de la sindéresis poliana: ver-yo.
Pero aquí se trata del “ver” sin yo.
Ese “ver” sin yo, es la dimensión personal del crecimiento.
Porque el crecimiento de la persona humana tiene dos dimensiones: el “ver” y el “mirar” (el mirar es el yo).
 
Gracias a la elevación constante e irrestricta, que eso es el crecimiento personal, podemos ver el mundo y la humanidad cada vez mejor, desde más altura, y ese poder “ver” es la dimensión sólo desde Dios, del crecimiento de la persona humana.
Pero, atención, “veremos”, si miramos. Y “veremos” según el modo como libremente miremos.
 
Porque también podemos cerrar los ojos, o desviar la mirada, o caer en las alucinaciones, o, desgraciadamente, malograr el ascensor.
El crecimiento personal debe ser servido por el crecimiento esencial. Los ojos deben abrirse y estar sanos.
Si el yo no dispone, si no otorga desde sus adentros, no habrá don de la persona, no habrá amor donal y la persona quedará inédita (aunque trascendentalmente siga creciendo).
De ahí que podamos decir que si no queremos, no crecemos.
 (El "querer" es manifestación, a nivel esencial, del otorgamiento trascendental, servido por el esencial).
Aunque Dios nos dé incesantemente el Don, elevándonos trascendentalmente (llamándonos, pues somos libres), no crecemos, faltos de "mi" respuesta (del don de mi vida que yo debo otorgar).
El Don queda frustrado, hasta que rectifiquemos.
 
Gracias al mito del ascensor acristalado podemos entender el crecimiento de la persona humana. Se trata de una Página del Blog a la que se accede desde este enlace : https://preguntaspolianas.blogspot.com/p/el-mito-del-ascensor-acristalado.html


¿Cuál es el verdadero sentido de la libertad?

 .


La obediencia.
Añadirse libremente.
Ser además.
 
La palabra clave de la antropología no es la "libertad", sino además.
 
Benedicto XVI la denomina obediencia.


¿Cómo destinarse a nuestro destino?

 .


¿Cómo destinarse a nuestro destino? No rechazándolo. Y otorgando nuestro don.
 
Obedeciendo. Acogiéndolo. Y dándolo.
 
No ciegamente. Obediencia inteligente, activa.
 
Ese no rechazo y esa obediencia se manifiesta como respuesta del yo (ápice de la esencia humana). Es el "yo" el signo eficaz de la constitución del don, (Don-don), desde su adentro, disponiendo al querer, (supuesta, claro está, la Aceptación divina que conoceremos en nuestro Juicio particular).
Gracias al otorgamiento manifestado en el adorar-yo, se completa  el don que faltaba a la tríada amorosa, del que carecía el Amar personal que somos.
 
No olvidemos que, tal como Adam Solomiewicz propuso, el amar personal humano tiene dos estructuras donales.
La estructura primaria es el Dar divino y aceptar humano.
La estructura donal segunda es el dar humano y Aceptar divino.
Estas dos estructuras se convierten gracias a sus dones.
El Don divino (destino al fin y al cabo), no se constituye sin el don esencial humano.
 
Nos destinamos, (don), a nuestro destino (Don).
 
Gracias al mito del ascensor acristalado podemos entender el crecimiento de la persona humana. Se trata de una Página del Blog a la que se accede desde este enlace : https://preguntaspolianas.blogspot.com/p/el-mito-del-ascensor-acristalado.html

¿Qué componentes tiene la libertad como donación?

 .


La "libertad como donación" de la que habló Ángel Luis González, es una libertad a tres: Dios que llama, la persona que responde, y su yo que constituye el don.
La persona humana manifiesta, con su yo, su querer libre.
 
El crecimiento del co-ser (el crecimiento del acto de ser personal) es un obedecer inteligente, porque quiere, al Don de Dios, a su destino.
 
Es crecimiento, a la vez, de libertad, entender y amar.
Siempre mediados por nuestra esencia (nuestro yo libre).
 
Estamos orientados donalmente, (tenemos una vocación, un destino) pero libremente nos debemos dirigir "hacia" el Don que Dios nos da.
 
Hay algo “de” la persona que se añade al Don de Dios, configurando su Destino.
El Destino está en nuestras manos.
Es un Don-don
 
Adam Solomiewizc  en la nota 27 del resumen de su tesis, habla de una estructura donal tercera en la que al Don primero se le añade lo sobrenatural.
A mi entender, ese añadido, es la anticipación de la gloria que vivimos con nuestra visión sobrenatural.
Don divino – Don humano.
El Don-don deviene Don-Don.
 
------------------------------
Sin embargo, tenemos la posibilidad de negarnos (si no otorgamos), y ese trascendental "no otorgar" se manifiesta como una disposición (la disposición es uno de los cuatro modos de la esencia humana. Esos cuatro modos son: manifestar, disponer, iluminar y aportar).
 
Seremos juzgados por nuestro Destino.
Si no estamos dispuestos a entrar en nuestra morada…, pues no entraremos.
 
 
 
Gracias al mito del ascensor acristalado podemos entender el crecimiento de la persona humana. Se trata de una Página del Blog a la que se accede desde este enlace : https://preguntaspolianas.blogspot.com/p/el-mito-del-ascensor-acristalado.html