¿Cómo se llega a conocer la distinción real entre acto de ser y esencia?

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La distinción real entre acto de ser y esencia se llega a conocer abandonando el límite mental, según sus cuatro dimensiones.

La distinción real es la averiguación en que culmina la filosofía de Tomás de Aquino. Pero éste no acaba de explicar bien cómo se llega a conocer.

Para sentarla es menester abandonar la actualidad, porque si la esencia y el ser fueran "actuales", su distinción sería objetiva pero no real.
Tomás de Aquino llama al acto de ser, en ocasiones, forma formarum. Esta noción es claramente de índole platónica y, según la propuesta de Polo, insuficiente.

En cualquier caso, la distinción real no se mantiene si todo acto es "actual". La distinción sólo se puede conocer rigurosamente si se abandona la actualidad, el límite mental

Otras veces Tomás de Aquino habla de separatio. Polo sostiene que la separatio, en sentido estricto, es el abandono del límite mental.

Así se advierte el ser extramental (1ª dimensión);
se encuentra la esencia del universo (2ª dimensión);
se alcanza el ser personal (3ª dimensión);
y se accede a la esencia humana (4ª dimensión del abandono).

La distinción real de ser y esencia es distinta en antropología y en metafísica.
Abandonando la actualidad según las cuatro dimensiones, queda sentada en ambos campos.







De esto habla Polo en Antropología trascendental I, p. 121 nota 122 y 122


Para saber más sobre la distinción real ver la etiqueta 1.7.01.5.3
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¿Por qué el idealismo no aborda bien la teoría del conocimiento?

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El idealismo se contenta con sustituir la teoría clásica del conocimiento propuesta por los realistas (teoría correcta que sostiene la adecuación del pensamiento con la realidad extramental…), por la adecuación del pensamiento consigo mismo.

Basan la adecuación en la reflexión y además con el gran inconveniente de pensar la adecuación como conexión.

No tienen en cuenta que el meollo del conocimiento es la separación.

Piensan el conocer como un conjunto de "conexiones". El estudio de las "conexiones" pertenece efectivamente a la lógica, pero ahí no está el intríngulis del conocimiento.

Los idealistas no distinguen convenientemente lo mental y la realidad extramental.

Piensan la adecuación entre la idea y la cosa como la unión o conexión entre dos "entes" mentales que se tocan.

Lo mental y lo extramental no pueden tocarse, claro está,  pero es que el acto de conocer y el objeto conocido tampoco.





De esto habla Polo en Antropología trascendental II, p. 52.2.

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¿Es el universal unum in multis?

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Sí. Pero distinguiendo.

Ser uno en muchos no significa que A, B, C y D coincidan en "H". Eso es una generalización.

La idea universal es hacerse "H", poseer inmanentemente "H".


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¿Cómo las ideas universales nos muestran a Dios?

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Comprendan ustedes que los universales no están previstos "genéticamente".
Sonidos, gustos, colores, miedos, placeres, sí que están contenidos en los sentidos corporales. Pero "saber" que "ella es mamá", eso es una novedad en el universo físico.

Quizá ustedes pueden decirme que cada acto de los sentidos, por ejemplo, el sabor de una almendra tostada también es una novedad. Pero quisiera precisarles que hablo de novedad no en el sentido de la aparición de formas ya previstas en la naturaleza, sino la "estricta" novedad. 

¿Por qué las ideas universales son estricta novedad? ¿No podrían estar los conceptos contenidos potencialmente en la evolución del universo físico, tal como están los colores?

No, porque la novedad no es el concepto (los conceptos no "existen" en el aire) sino el "quién" que posee el concepto. Usted y yo somos la "novedad" capaz de "tener", de "saber" que "ella es mi madre".

El "quién" es extracósmico.
La teoría de la evolución podrá explicarnos, si lo consigue, cómo aparecen las condiciones que permiten a los "quiénes" manifestarse. Pero el "quién libre" no está contenido en las condiciones iniciales del universo físico.

¿De dónde viene? Muchos, entre otros los cristianos, llamamos al Origen Dios. Cada "quién" es libre de llamarle como quiera.


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¿Por qué la computadora no es inteligente?

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La computadora no es inteligente porque utiliza solamente argumentos condicionales: "si  A, B".

La inteligencia propiamente dicha no es únicamente la combinación de datos, cosa que puede hacerse con circuitos de cómputo.

La computadora no es inteligente porque le falta una dimensión decisiva: la conciencia.

Aunque seamos conscientes, no es fácil "pensar" la conciencia, pues la imaginamos como un espejo de nuestros pensamientos, a modo reflexivo.

Pensamos la conciencia como un volver sobre nosotros mismos y no nos damos cuenta de que el intríngulis de la conciencia no es el "volverse" o el moverse (cosa que puede hacer una computadora), sino el "poseer", el "tener" la idea inmanentemente por un quién.

Alguien se da cuenta, concomitantemente, de lo que piensa.

La lógica abstracta o la lógica de la inteligencia no es cuestión de geometría.

Es "posesión" inmanente de una forma, de una idea.

El ordenador, aunque proyecte la película "el árbol de la vida", no sabe nada de la vida.

La inteligencia se comprende ante todo, como el tener una idea. Es la aparición del universal.

Los universales, la "idea" de agua, no existe sino inmanentemente en el "quién" que la piensa. Sin embargo, tiene su fundamento en los torrentes, en los lavaderos, en las fuentes, en la lluvia, y en el salpicarse de las olas.

Los objetos universales se pueden combinar, si se quiere, con argumentos condicionales. Pero las computadoras no "tienen" universales. Les podemos proporcionar datos para que jueguen, aunque ellas no pueden divertirse.
Al fin y al cabo, máquinas son, computadoras.








De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 52.4


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¿Cómo crece la prudencia en el ser humano?

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La prudencia crece en el ser humano estableciendo conexiones permanentes entre ideas "universales".

Las conexiones neuronales en el cerebro de los animales determinan ciertos "razonamientos" condicionales (de tipo digital: si A, B) que dirigen su comportamiento.

Pero los animales no poseen ideas universales.

Primero porque no pueden "poseer", no son un quién exterior a su cerebro capaz de "tener".

Y también porque no pueden pensar "constantes" que se puedan comparar con otras.

Una idea universal es un objeto pensado, suficientemente estable para que al compararlo con otro pueda atribuirse a la conexión un carácter permanente.

Ejemplo: "esto" es agua. Las notas de la idea "agua" valen por sí autónomamente. No necesito pensar el fuego para saber que "esto es agua".
Un chimpancé puede llegar a apagar el fuego con el agua de un cubo. Pero nunca sabrá que "esto es agua".

Pues bien, la prudencia exige, sin duda, tener en cuenta los razonamientos condicionales, como los animales, pero añade la conexión de ideas, constituyendo una especie de sistema, una estructura compleja.

Aprendo, con la experiencia, a ser prudente.







De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 51.4.

¿Puede salirse el hombre del cosmos?

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Sí. El hombre puede salirse del cosmos porque a la capacidad de universalizar, de tener ideas, es inherente el poder interrumpir la acción práctica.

El animal no puede detener su comportamiento práctico. Su imaginación, su instinto, funcionan automáticamente. A lo más, se duerme (y sigue soñando).

El hombre, al poseer ideas, puede detenerse, pararse a pensar, desarrollar una actividad cognoscitiva pura.

El conocimiento sensible, en el animal, no es más que una fase de su comportamiento.

El animal no pude bajarse del tren, vive en su comportamiento.

Pensar es otra manera de vivir, distinta a la vida animal. Escaparse de lo físico.
Algunos animales sueñan. Ninguno piensa.
El sueño es una fase del comportamiento animal.

El hombre, al despertar, puede salirse del sueño, el animal sigue en su tren.

El hombre, cuando piensa, se separa de cualquier otra ocupación. Puede cesar la acción práctica y no hacer nada. Sólo pensar.

El hombre al suspender su conducta práctica, muestra otra manera de vivir, extracósmica, otra actividad vital no determinada por la física.

Cuando se piensa, no se hace nada. Pero ese no hacer nada no es el puro quedarse en blanco: es sustituir la acción práctica por otro acto, sustituir la acción por el conocimiento.







De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 53
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¿Por qué se dice a veces que "primum vivere, deinde philosophare", primero vivir y después filosofar?

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Porque "vivir" significa aquí la vida práctica.
Si no tenemos resueltos los problemas prácticos, no podemos dedicarnos a pensar, porque justamente pensar es detenerse a pensar, limitarse a pensar.

Desde el punto de vista biológico, la inteligencia se describe así: es la interrupción de la conducta práctica por otro tipo de actividad vital que nos pone enfrente lo universal.

El universal es la idea, el conocimiento de lo que las cosas son independientemente de su relación con nuestra vida.

El animal no puede interrumpir su comportamiento.
Al no llegar a universalizar vive inmerso en el tren que le conduce, sin saber a dónde va.

Pensar es otra manera de vivir, distinta a la vida animal.
Algunos animales sueñan. Ninguno piensa.
El sueño es una fase del comportamiento animal.
El hombre, al despertar, puede salirse del sueño. El animal sigue en su tren.

Despiertos podemos decirnos, antes de filosofar:
-veamos dónde puedo vivir mejor.




De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 53.2


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¿Es real el universal?

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Nada "general" es real.
No hay nada real que sea general.

El problema de los universales se resuelve clásicamente diciendo que son entes de razón con fundamento en la realidad.

La persona no es un universal. La idea de persona sí es general (universal), pero esa idea sólo existe en quien la piensa.

En la realidad existen personas, cada quién es una persona real.

También es real el universo físico.
Sin embargo, no es lo mismo la realidad, el ser de una persona (que es dual, abierta por dentro) que el ser del universo, que es sencillo y se despliega en infinidad de formas.
Un orangután es, sencillamente, una de esas concretizaciones del ser del universo.

La persona es extracósmica.

La idea de persona o la idea del universo es irreal, pero con fundamento en la realidad de las personas y de los seres físicos. Que pueden ser conocidos gracias a la realidad de nuestros actos de conocimiento (que son también reales). Lo irreal es el objeto.






De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 53.3

Para saber más sobre la realidad, ir a etiqueta 1.1.5

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¿Por qué los hombres intervenimos en el universo de modo más eficaz que los pájaros?

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Porque desde el mundo de las ideas se interviene en el plano práctico de una manera "nueva" y mucho más eficaz.

Pensar es detenerse a pensar y pensar es tomar contacto con un ámbito que no es el mundo real físico, sino inmutable: el mundo de las ideas. Somos, por decirlo así, extracósmicos.

Si me paro a pensar, por ejemplo, en el agua en general, en el universal "agua", si poseo esa noción, no sólo me acercaré, temeroso, a beber o bañarme, sino que puedo ser bombero o comenzar un negocio de agua natural.
Eso no lo puede hacer un mono, un animal dotado, a lo más, de imaginación.

El animal vive en el tren del universo físico, sin poder bajarse y sin poder programarlo. No piensa.






De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 53.4

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¿Por qué decimos que al pensar suspendemos la conducta práctica?

.Cuando estoy pensando en el fuego no estoy haciendo nada con el fuego, no estoy asando comida o fundiendo metales.
El fuego pensado no quema.

Habérselas con universales es detener la conducta práctica.
El fuego en que estoy pensando es intencional, pero no es real, decimos los filósofos.
Pensando en el fuego se deja en suspenso la relación con la realidad del fuego.
Gracias al pensamiento, a la actividad teórica, podré modificar la realidad. Un arquitecto, antes de hacer un edificio, piensa un plano.
Pensar un plano no es hacer un edificio, sino el modelo del edificio. Y de acuerdo con el modelo, luego puede tener lugar la actividad práctica de construirlo.
Pero la elaboración del modelo, del plano, no es una actividad práctica, sino una actividad teórica.
La diferencia entre las dos actividades es clara: se pueden conectar, pero de entrada son distintas.



De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 54.3
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¿A qué llamamos cuerpo?

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Llamamos cuerpo al modo como se organiza la materia de los seres vivos (naturalezas).
No la materia de las "sustancias" meramente físicas, sino de las "naturalezas", los vivientes del mundo físico. Es cuerpo orgánico propio de los "vivientes".
El cuerpo de los animales es intracósmico.

Comprendamos ahora que si hacemos una transfusión de sangre de un animal a otro, la sangre que pertenecía al cuerpo de un animal pasa a formar parte del cuerpo del segundo.

La causa material es "potencia pura", que por ser constitutiva de las criaturas físicas impide que éstas sean necesarias. Las criaturas físicas "pueden" cambiar. Dependiendo de su organización, de su forma, los seres vivos, crecen, desaparecen, se reproducen…

El cuerpo humano, sin embargo, no es un mero cuerpo animal.

Si lo estudiamos como intracósmico, biológicamente o tal como aparece ante nosotros, y si sabemos abandonar el límite mental según la 2ª dimensión poliana, lo entenderemos como un objeto más del universo físico. Es su consideración objetiva.

Peso si lo estudiamos subjetivamente (gracias a la 4ª dimensión del método del abandono) nos daremos cuenta de que nos expresamos gracias a nuestro cuerpo, vivimos a partir de nuestro cuerpo y sin el cuerpo no "hay" pensamiento objetivo.
Esta consideración nos lleva a comprender que el cuerpo es necesario para que la persona que soy se manifieste y que al mismo tiempo, mi yo modifica "mi" cuerpo haciéndolo más apto para vivir más y mejor.

Por eso decimos que el cuerpo humano no es un mero cuerpo animal. En tanto que pertenece  a una persona, el cuerpo humano está "reforzado" o "esencializado". Es físico solo hasta cierto punto, pues su función ya no es meramente biológica, sino condición de una vida superior, espiritual, humana.

De modo análogo a como los hematíes de un animal pueden ser transfusionados a otro animal, o la sangre en una probeta, que no pertenece a nadie, puede devenir "mi" sangre", la materia y la vida biológica que forman parte de "mi" cuerpo ya no son meramente vida física, sino condición de expresión de vida espiritual. Es "mi" cuerpo al estar esencializado, reforzado o perfeccionado por el ser personal que soy.

Nuestros padres procrean nuestros cuerpos "humanos" estableciendo las condiciones para que la vida biológica que transmiten pueda pertenecer a una persona creada directamente por Dios, que se manifestará precisamente en ese cuerpo que, desde la concepción es ya humano.

La naturaleza humana nunca es meramente física. Aunque yo no reconozca mi cuerpo, es un cuerpo que, al ser humano, es capaz de Dios, punto de apoyo de esa capacidad. También aunque no lo reconozcan mis padres. Con su ayuda y la ayuda de los demás iré "esencializándolo", apoyándome en él para hacer crecer mi vida, colaborando en la construcción de la historia. Gracias a él podré constituir y otorgar el don de mi vida.

Por eso decimos que el cuerpo es la frontera inferior de la persona humana. Punto cero de nuestra orientación en el espacio y en el tiempo histórico. Territorio ignoto que me abre a los demás y a Dios.

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¿Qué es lo otro?

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Lo otro, para Polo, es la distinción pura.

Estamos hablando de la realidad trascendental y no de las diferencias lógicas que son meramente pensadas. Realmente, lo otro es distinción.


Dios es el Otro Absoluto. Distinción pura de tres Personas.

A partir de ahí, utilizaremos la noción de "otro" para designar las distinciones reales.

Sin olvidar que la "distinción" marca también la "dependencia" entre los seres creados.

Diremos, que una planta es "diferente" de otra planta, en cuanto que "pensada". Un tulipán pensado depende muy poco de una rosa pensada.

Ser distinto, sin embargo, es depender. Más distinción, más dependencia.
Nuestra máxima distinción y dependencia es nuestra distinción de Dios.

Un ejemplo: la esencia es distinta del ser pues depende realmente del ser.

Las personas dependemos unas de otras.
Y dependemos absolutamente del Otro.

La noción de otro o noción de distinción la encontraremos siempre en el filosofar.

Especialmente significativa es la noción de "otro" como bien. Dependo del aire para respirar. El aire es un bien para mí. Es lo otro que necesito.
Otro equivale aquí, en su sencillez, a la noción de bien (Jorge Mario Posada).
Tú eres mi bien (no puedo vivir sin ti).

La noción de otro equivale a la noción de bien en orden a la realización del ser. El ser nunca está definitivamente consumado. Necesita del otro, de los otros, del Otro.

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¿Qué es la posibilidad como potencia pura?

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La posibilidad como potencia pura, es a lo que llamamos "materia" del universo físico, que por ser constitutiva de las criaturas físicas, impide que  éstas sean necesarias.




En la etiqueta 1.4.5 causalidad material, abordaremos la noción de materia (todavía no está editada). (No olvidemos que la materia es el "antes" que retrasa).
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¿Qué es la posibilidad en la criatura espiritual?

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La posibilidad de las criaturas espirituales es la libertad trascendental en tanto que creada.

Y no es otra cosa que la no desfuturización del futuro: siempre es posible, para la criatura espiritual, ser más además.

Los seres espirituales, para seguir siendo requieren el futuro, al igual que la zarza ardiente que vio Moisés en el monte Horeb.

La libertad creada es un acto de ser incoativo todavía más intenso que el acto de ser del universo físico.

(Cuando decimos "intenso" nos referimos precisamente a las posibilidades esenciales de su despliegue o de su manifestación. El despliegue corresponde al universo físico y la manifestación a la persona libre).

A la libertad trascendental (libertad como ser) no le falta el futuro, no sólo para no dejar de ser o persistir, sino para su intrínseco crecimiento (que no es otra cosa que su esencia libre, su disponer).





Para saber más sobre la libertad trascendental ir a la etiqueta 5.5.4 libertad personal.
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¿Podemos conocer solamente nuestras ideas?

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Los idealistas objetan que sólo podemos conocer nuestro propio conocimiento, sin que podamos traspasar la idea y conocer más allá de la idea.
La vieja objeción idealista respecto al realismo olvida la "intencionalidad".

No es cierto que no podamos traspasar la idea, porque conocer es precisamente alcanzar "intencionalmente" la realidad.
No es mirar la "imagen" en un espejo, o mirar la "proyección" de la caverna de Platón. Nosotros no estamos encadenados.

El ejemplo de la imagen del espejo y el ejemplo del mito de la caverna pueden ayudarnos a comprender lo que es conocer, pero son sólo ejemplos que nos ayudan, pues ni el espejo ni la caverna son actos de conocer.

La imagen que vemos en el espejo nos sirve para entender que del mismo modo que la imagen  no es real en el espejo, tampoco la "intencionalidad" que posee el acto de conocer es real,  pero me lleva a la realidad de modo semejante a como la imagen del espejo me lleva a la realidad. Según ella, gracias a la "intencionalidad", conozco la realidad.

El conocimiento es la posesión, por el acto de conocer,  de una intencionalidad sin imagen. El acto de conocer no es un espejo, no tiene nada de material. No tenemos un espejo en el cerebro. Lo que posee el acto de conocer es pura  "intencionalidad".

No es correcto hablar de un paralelismo entre conocer "lo conocido" y conocer "la realidad".
El objeto pensado no es un "medio", en el sentido de instrumento, para poseer la realidad. La realidad se posee "intentionaliter" y ése es el fin, télos, del conocer.

Conocer es poseer "intencionalmente" la realidad.
Si existen realidades incognoscibles es su problema.
Lo que conocemos nosotros no es un "fenómeno" de un "noúmeno" real oculto. Lo que conocemos es la realidad, intencionalmente conocida.
Puedo equivocarme y creer que un billete falso es verdadero, pero también cuando me equivoco conozco la realidad. En este caso, conozco verdaderamente, intencionalmente, un billete falso.





Para saber más sobre la intencionalidad ver Etiqueta 2.2.0

De esto habla Lluis Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 55.4


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¿Qué entendemos por naturaleza?

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Clásicamente se considera que la naturaleza de una cosa es "la esencia" de esa cosa, en tanto que principio de operaciones.

Polo dice que la palabra "naturaleza" tiene un significado muy extenso, que propicia un uso ambiguo.
Lo más apropiado para ella es asignar los vivientes, y mejor aún los vivientes inferiores.

Si la empleamos para designar la esencia humana, que significa directamente perfección "espiritual" corremos el riesgo de dejar fuera del hombre a la libertad, e incluso contraponer naturaleza y libertad.


Desde luego, podemos hablar de naturaleza divina, naturaleza humana, o naturaleza animal o vegetal. Sin embargo la noción propia de naturaleza debería reservarse propiamente a una realidad meramente "física". 

Polo entiende la naturaleza en esa línea, cuando dice que una naturaleza es una tricausalidad física integrada por las causas material, formal y eficiente.

El vegetal es el ejemplo de naturaleza simple: tiene materia, forma y movimiento (movimiento en sus  tres funciones de nutrición, reproducción y desarrollo)

La noción de "sustancia" física es más elemental que la noción de naturaleza, pues en la sustancia física sólo encontramos causa material y causa formal, sin causa eficiente intrínseca. Las sustancias físicas son entes hilemórficos y su forma se agota en informar la materia. La sustancia así considerada es solo "un efecto" físico, un quark, un barion, un elemento del universo, incapaz de moverse por sí mismo.

Pues bien, considerada así, físicamente, damos el nombre de "naturaleza" a la sustancia física que en y a partir de sí misma es capaz de operaciones.

Una naturaleza física es pues una sustancia que tiene en sí un principio intrínseco de operaciones, es decir posee el movimiento en y a partir de sí misma.

Ésta debería ser la utilización propia del término "naturaleza", según Polo. Conviene no olvidarlo.


Sin embargo,  aunque la noción de naturaleza debería reservarse para la física, en el lenguaje corriente y habitualmente también en filosofía, se utiliza la noción de "naturaleza" no sólo para caracterizar una realidad física capaz de operaciones, sino  para designar, en general, "la índole" de un ser, en cuanto que es capaz de operaciones". Lo estable del ser.

Por ejemplo, hablamos de la "naturaleza" divina para expresar lo que conocemos del ser de Dios.
Y decimos "naturaleza" humana para indicar que el hombre es de tal modo que, por sí mismo, hace tal o cual operación. Por ejemplo: tiene una naturaleza racional porque es capaz de pensar. Aunque no piense, lo estable en él, su ser, su naturaleza, es poder pensar.

Juan A. García llama a la naturaleza, así entendida, sentido genético  del ser.

Veamos ahora cómo se distingue la naturaleza de la libertad:  siendo el ser jerárquico, los seres superiores se abren en novedades.
Así, la naturaleza divina, que es la máxima amplitud, se desborda actuosamente. A este sentido desbordante del ser, o sentido puramente activo, podemos asimilarlo a la "libertad".

Las naturalezas físicas son, a lo más, sistemas abiertos que pueden evolucionar y mejorar, aunque siempre según el orden del universo físico.

La naturaleza humana es un sistema libre, abierto por dentro a la máxima amplitud. En ella vige tanto el sentido genético como el sentido desbordante del ser.
No hay aquí contraposición entre naturaleza y libertad.










Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.36). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.  Ver también Genara Castillo :  Futurizar el presente p. 20, nota 26.  

¿A quién está reservada la unidad trascendental?

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A Dios.





Inspirado en Notas y glosas sobre la creación y los trascendentales. Juan A. García González. Miscelánea poliana nº 11. Glosa 2, p. 88. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

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¿Por qué se ve tan claro desde la filosofía poliana que la unidad trascendental está reservada a Dios?

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Porque Polo, filósofo de la distinción (ver etiqueta 1.5.0 sobre la  distinción), afirma que lo nuclear de la creación es la distinción entre el ser increado y el ser creado antes que la distinción del ser creado con su esencia.

Cuando prima la consideración de la esencia, pensamos la esencia como una: un gato, un escarabajo, el viento o la bruma. Resaltamos la unidad de los seres creados sin darnos cuenta de que todas las criaturas dependen de Dios, es decir, son inidénticas. O lo que es lo mismo, solas no son nada.

Solo Dios es idéntico.
La unidad en la criatura no es trascendental, es esencial.

En el universo físico, como esencia, se trata de la unidad del orden instaurada por la causa final.
En el hombre, la unidad de su vida es precisamente su manifestación esencial, que depende libremente de la persona (trascendentalmente es co-ser, es hijo).


Solo el ser originario es idéntico.
Usted y yo no somos, nada menos, que "además" de Dios.









Inspirado en Notas y glosas sobre la creación y los trascendentales. Juan A. García González. Miscelánea poliana nº 11. Glosa 2, p. 88. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.
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¿Dónde se da la unidad plena y perfecta del ser?

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En Dios, en el Origen.

La Identidad originaria del ser, que es su unidad plena y perfecta, muestra, sin embargo, una doble faz.

En efecto, respecto al universo es primer principio y respecto a los hombres es réplica personal.




De esto habla Juan A. García González en  Miscelánea poliana n. 43 : "La unidad del ser y la coexistencia humana". 11 julio 2013. Jornadas castellanas tras el fallecimiento de Polo.

Para saber más, ver:
Etiqueta 1.0.1……………….Origen
Etiqueta 5.4.2……………….Réplica
Etiqueta 3.0.0……….……..universo y mundo.


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¿Es la dualidad de la coexistencia, interna a la unidad?

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Sí.

Pero no debemos pensar "la dualidad de la coexistencia humana" como una dualidad numérica, que reitera y multiplica exteriormente la unidad.

Las dualidades de la persona humana se reúnen jerárquicamente vinculando lo inferior con lo superior, constituyendo tanto lo inferior como lo superior en un "dentro" de la unidad.

Es así como se manifiesta la riqueza del Ser, su interioridad.
Lo interior de la existencia del Ser, se abre libremente en dualidad jerárquica.

Es así como el universo es elevado a mundo, como ofrenda amorosa hacia su creador.

En el interior de Dios no se está como los materiales integrados por una forma para constituir una sustancia natural.
Tampoco se está como las naturalezas ordenadas finalmente dentro del universo.
En Dios vivimos libremente, incluidos atópicamente en su máxima amplitud. Nuestra vida crece al ritmo de nuestro querer, interminablemente, como una llama siempre encendida a la que nunca faltará ni aire ni estopa.

Nuestra vida interior en Dios no es un "elemento" de la unidad divina, o una dimensión, sino el rebrotar interno y amorosamente libre de su Hijo, en el que viviremos siempre más, además.







De esto habla Juan A. García González en Miscelánea poliana n. 43: "La unidad del ser y la coexistencia humana". 11 julio 2013. Jornadas castellanas tras el fallecimiento de Polo.


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¿Qué es la unidad de la vida?

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La unidad de la vida es el conjuntarse de sus dimensiones.

Su mutuo redundar y su reforzamiento mutuo.


El ser humano es inagotable. Su unidad no es unicidad, sino resurgimiento, redundancia.


En la etiqueta 6.1.0 vida humana, estudiamos las tres dimensiones de la vida del hombre (amistad, trabajo y fe) y cómo crecen al conjuntarse.
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¿Acierta Aristóteles cuando habla del crecimiento?

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Aristóteles estableció las bases para comprender lo que es el crecimiento.

En Aristóteles hay fuertes equivocaciones en fisiología y anatomía; pero sin embargo sus ideas básicas de biología son extraordinariamente nítidas.
Por ejemplo, Aristóteles definió claramente lo que es la embriogénesis.

Describe la embriogénesis como una reproducción "diferencial". Y esto es un gran acierto.

Porque la reproducción "pura" es producir otro individuo semejante, mientras que la reproducción "diferenciada" significa que no se produce otro individuo sino que en el mismo individuo aparecen formas diferenciadas, unidas orgánicamente.

La reproducción "diferencial" acontece justamente cuando se logran una serie de órganos que constituyen un organismo unitario.

El crecimiento orgánico es la constitución de un organismo.

Crecer es aumentar las distinciones, manteniendo la unidad.

Esta idea es sumamente importante para entender quiénes somos y cómo damos gloria a Dios, creciendo.
Dios no crece, nosotros sí.






La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.42.3). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
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¿Coexiste el hombre con el universo al margen del creador?

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No
El co-ser que es el hombre no coexiste con el ser del universo al margen del creador.

En primer lugar porque también el co-ser es creado y debe ser mantenido en el ser (co-ser en su caso) por el Ser.

La coexistencia del hombre con la existencia del universo es otra distinción interna a la unidad. Hablamos aquí de la unidad plena del Ser.

Es una coexistencia que unifica dos existentes creados. Unificación que se realiza jerárquicamente: es la persona humana la que esencializa el universo haciéndolo su mundo (cada persona entra en la red a su manera, enriqueciéndola o empeorándola).
El superior eleva al inferior, incluyéndose él mismo en la plena unidad de la existencia, al abrirse hacia dentro, hacia Dios. El hombre sin Dios es un absurdo, pero el universo solo sería un sinsentido aún mayor.






De esto habla Juan A. García González en Miscelánea poliana n. 43: "La unidad del ser y la coexistencia humana". 11 julio 2013. Jornadas castellanas tras el fallecimiento de Polo.

Para saber más de la coexistencia humana o co-ser, ir a la Etiqueta 5.5.1
Etiqueta 3.0.0……….……..universo y mundo.
Etiqueta 9.1.1……………...esencializar.

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Posibilidad

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posibilidad como futurible. Futurible es lo que nunca será real, es decir, aquello para lo que el futuro es indiferente.

posibilidad como potencia pura, llamada materia, que por ser constitutiva de las criaturas físicas, impide que  éstas sean necesarias.

posibilidad de las criaturas espirituales, es la libertad trascendental, la no desfuturización del futuro. Los seres espirituales, para seguir siendo requieren el futuro, al igual que la zarza ardiente que vio Moisés en el monte Horeb.
La libertad creada es un acto de ser incoativo todavía más intenso que el acto de ser del universo físico. A la libertad trascendental no le falta el futuro, no sólo para no dejar de ser, sino para su intrínseco crecimiento.

A esta "posibilidad" cabe asimilar la potencia "obediencial" por la que somos capaces de Dios.
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¿Cómo la coexistencia humana eleva el universo hacia Dios?

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La persona humana en tanto que co-ser (la podemos también llamar "coexistencia" humana) eleva el universo esencializándolo, haciéndolo el mundo de su vida.

El hombre se incluirá interminablemente en Dios (en la plena unidad de la existencia que es Dios) ofreciéndole su vida (luz, trabajo y amor) que crece al incorporar a su mundo la persistente existencia del universo, que sin las personas no existiría (al menos sin las Personas divinas que lo piensan y lo crean para nosotros. Dios es el inventor de la "red").

Las personas añadimos a la sencillez del universo una peculiar unificación que le convierte en el "mundo" en que vivimos.

Si podemos hacerlo es porque somos jerárquicamente duales. Nuestro co-ser dispone, ilumina y otorga abierto al ser del universo. Nos dualizamos con el universo (haciéndolo mundo) y nos dualizamos interiormente, hacia dentro, buscando la aceptación de nuestro Origen.

Dios crea el universo pensando en el crecimiento de sus hijos, que por ser hijos de Dios traspasan la mímesis del pensamiento especular, inventando nuevos amores. El universo brilla así, o canta, de modo "nuevo", en el Ser de Dios.

El universo es la lira preparada para el concierto.





De esto habla Juan A. García González en diversos lugares, por ejemplo, en Miscelánea poliana n. 43: "La unidad del ser y la coexistencia humana". 11 julio 2013. Jornadas castellanas tras el fallecimiento de Polo.

Para saber más, ver:
Etiqueta 9.1.1………..esencializar.
Etiqueta 3.0.0………..universo y mundo.

Etiqueta 5.5.1………..co-ser
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¿Por qué la introducción del tema de la unidad es siempre prematura en antropología?

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Porque el miembro superior de cada dualidad humana se abre a una nueva dualidad, de la que es miembro inferior.

Es propio de las dualidades humanas un sentido ascendente o jerárquico.

El miembro superior de cada dualidad no se agota en su respecto al miembro inferior, sino que se abre a una dualidad nueva.

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¿Cómo culminará la historia?

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La plenitud de la historia constituye un orden completo, que sólo puede ser abarcado por la unidad que está por encima de todo orden.

Sólo la Providencia divina puede asistir intrínsecamente, y al mismo tiempo extrínsecamente, al intrincamiento de las decisiones humanas.

Para que se conserve, la historia ha de culminar. Hace falta una intervención de Dios.
Dios ve eternamente la dialogicidad como culminación de la historia y con vistas a esa culminación, Dios conserva la historia.

Es en la plenitud de la unidad de la existencia donde culminará la historia del hombre en esta vida.



Estudiaremos la historia en la etiqueta 7.0.0



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¿En qué se distingue la esencia humana de la esencia del universo físico?

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La esencia humana es el autoperfeccionamiento de la naturaleza humana, naturaleza individuada en la materia (46 cromosomas) y  que cada persona humana recibe al ser creada.
Es autoperfeccionamiento porque depende de la libertad de cada quién.

La esencia del universo es el despliegue del ser del universo, según el orden establecido por el Creador.

No olvidemos que esencia indica perfección.

La perfección del universo físico reside en la causa final, en el orden en que persistentemente se despliega el plan de Dios, plan tetracausal. (Orden que incluye la indeterminación de la materia en tanto que potencia pura).



Sin embargo, la perfección (esencia) de cada persona humana reside en que su vida sea aceptada por Dios. Es un don libre de la persona a su Creador, que espera lo que bien podemos llamar Juicio: la aceptación.

Habrán notado  que la esencia del universo es una, mientras que hay tantas esencias humanas como personas. 

La persona coopera con Dios para que su vida (su esencia) sea un don agradable a Dios.

La esencia del hombre no está determinada. La esencia del universo sí, en tanto que es lo que es, por lo que su despliegue depende de las condiciones iniciales (que, incluyendo el azar, el hombre puede, además, modificar con su acción).

La esencia de cada persona crece libremente en la medida en que el hombre puede y quiere conducir su naturaleza, esencializándola.

Es así como la aventura de la vida (mi esencia) se convertirá en un don. ¿Querrás aceptarlo?


De esto habla Leonardo Polo en "La esencia humana" p. 71.
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