¿Qué sentido tiene la libertad trascendental?
¿Existen hábitos infusos además de los que habla la teología?
¿Existen hábitos infusos además de los que habla la teología?
¿Existen hábitos infusos además de los que habla la teología?
¿A qué llamamos hábitos superiores?
¿Cómo juega la libertad trascendental?
¿Es la fe una de las dimensiones de la apertura transcendente?
Y tampoco se ha de confundir la gracia personal inicial (el primer abajamiento o humildad transcendental) con la gracia santificante de la teología.
Estudiamos la
fe sobrenatural en la etiqueta 12.8.1
Las virtudes infusas
teologales las estudiaremos en la etiqueta 12.8.0 y también en la etiqueta
5.16.2, en tanto que "nueva" creación.
¿Podemos hablar de tres dimensiones de la coexistencia?
Podemos llamar "dimensiones" de la coexistencia a las tres maneras de abrirse de la persona:
con el Absoluto;
con el universo material.
Con las esencias del universo y de cada quién;
las aperturas transcendentales……..etiqueta 5.13.1
el encuentro con Dios………………....…etiqueta 5.17 (en construcción)
¿Dónde radican las virtudes infusas?
¿Dónde estudiaremos las virtudes teologales?
¿Qué sentido tiene la libertad trascendental?
Coexistir con Dios.
Más precisamente, coexistir en Dios.
Los hábitos superiores son jerárquicos: sindéresis, hábito de los primeros principios, sabiduría y el más alto, la gracia.
La gracia es la llamada inicial de Dios a existir en Él. Es Dios quien abre al hombre a Dios desde Dios.
Más allá de la apertura íntima (interior y hacia dentro), la persona escucha la llamada en cada uno de los trascendentales. Su fruto son las aperturas transcendentales (sí, trans-, que es más que tras-):
gracia en el co-ser,
esperanza en la libertad,
fe en el entender y
caridad en el amar.
Bajemos ahora a la realidad cotidiana: notemos cómo "repercuten" en nuestra vida esas ventanas abiertas en Dios.
Y viviremos una vida divina.
Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 344.4
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¿Qué criterio nos permite comprender la conversión de los trascendentales personales?
¿Dónde radican las virtudes infusas?
¿Qué criterio nos permite comprender la "conversión" de los trascendentales personales?
¿Tiene grados la vida?
Sí.
vida
vegetativa (que estudiaremos en la etiqueta 4.5)
vida
animal (que estudiaremos en la etiqueta 4.6)
vida
humana (que estudiaremos en la etiqueta 6.1.0)
La vida humana no es un "grado"
superior de vida biológica, ya que es la manifestación de una persona humana, y
por tanto, libre.
La vida en el universo físico no es libre.
La vida humana, creación segunda de Dios, es
la respuesta a la llamada inicial a vivir en el ámbito de la máxima amplitud
(por eso es libre).
La fe sobrenatural nos revela la "vida
eterna".
Este tema no es, sin embargo, exclusivo de la
teología sobrenatural. Antropológicamente, según el plan de Dios, podríamos
abrirnos a esa vida gracias a las aperturas transcendentales.
Sin embargo, como el pecado es el error
peculiar de la libertad, solos no podemos introducirnos en la felicidad,
solamente una nueva intervención divina puede salvarnos de la muerte segunda.
Esta nueva intervención, gracia sobrenatural,
nos introduce en la vida eterna, cuando Dios acepta el don de nuestro
trascendental personal "amar" (en la etiqueta 5.5.3 estudiaremos el
trascendental personal "amar").
En Dios la vida eterna pienso que hay que
referirla al Espíritu Santo: el Don que en cuanto vínculo amoroso se llama Amor
(vínculo de la Comunión). Aunque Vida es un atributo divino operativo,
inmanente, aquí la considero, es una propuesta, no es un atributo divino, sino
como Tercera Persona.
En Studia Poliana nº 7 hay un artículo de Gabriel Martí, que habla de la
sempiternidad de Dios.
En su último libro de Epistemología, don Leonardo dirá:
Una
segunda interpretación de la vida post
mortem es pensarla como una duración sin fin. Es claro que de esta manera
sería intolerable, aunque en ella se multiplicaran los motivos de felicidad
propios del mundo terreno, como se pretende en el islamismo. La expresión “vida
eterna” intenta evitar ese motivo de desesperación. Así pues, la eternidad no
es una duración interminable, un continuo sucederse de los días, sino el
sumergirse en el océano del amor infinito ya no hay antes y después.
Quizá en la idea de la muerte eterna de los condenados se nota que la falta del
amor infinito hace insufrible la eternidad.
En Studia Poliana nº 7 hay un artículo de Gabriel Martí, que habla de la sempiternidad de Dios.
Entre
los atributos operativos divinos podemos distinguir : Inmanentes
(Entender, Querer, Vida) y Transitivos (Potencia activa divina).
De Ana Marta González aprendí que Dios es la máxima
vida. Dios es el Ser, la Identidad, Acto puro, Origen activo. Dios es la
máxima vida, la Identidad activa, la Unidad de riqueza infinitamente armoniosa,
simplicísima.
Para una información más completa
sobre lo que es la vida : ir a la página “la vida”, he aquí el enlace : http://preguntaspolianas.blogspot.com/p/la-vida.html
¿Qué es la humildad?
.
Su paradigma es María.
La persona, en tanto que humilde, no se distrae de Dios.
¿Cuáles son los frutos de la apertura íntima o trascendental?
¿Por qué llamamos "apertura" a la dualidad"?
¿Cómo corrige Polo la cuestión de la convertibilidad de los trascendentales?
¿De qué modo podemos hablar de relaciones trascendentales?
.
Tres son las dimensiones del hábito: la
tenencia, la disposición y la relación.
La tenencia es clara en los
hábitos categoriales: me pongo un sombrero.
La disposición es clara en los
hábitos adquiridos por las potencias espirituales: sé nadar o ser oportuno.
La relación se muestra
especialmente en los hábitos superiores.
En efecto, la sindéresis, el hábito de los
primeros principios y el de sabiduría (que son hábitos superiores) abren la
persona, respectivamente, a relacionarse
con su obrar, con el universo y con su intimidad, también divina.
Se trata de relaciones existenciales,
no categoriales, que tornan a la persona en coexistente.
No son relaciones subsistentes (eso se queda
para las personas divinas), pero tampoco son relaciones accidentales, ya que
están en el orden del ser. Las llamaré (aunque algunos no lo aprecien) relaciones
trascendentales.
A todos los niveles el hábito aparece como
continuación del ser: sombrero, simpatía, filiación divina.
Y eso es así porque su ser es inacabable,
siempre además.
Sin embargo, la persona humana es también relación subsistente, si se
tiene en cuenta el Origen.
La persona humana por su filiación divina es
relación subsistente en el orden del Origen.
La apertura del hombre hacia Dios se realiza
así en cuatro relaciones que se convierten entre sí: la gracia, la esperanza,
la fe y la caridad (que también son hábitos superiores) son distintos modos de
abrirse la persona a su Creador.
No olvidemos que cuando aquí hablamos de
gracia, esperanza, fe y caridad, no nos referimos a las virtudes teologales,
sino a las aperturas transcendentales.




