¿Cómo se destruye el lenguaje?

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Mintiendo.

¿Se puede usar el lenguaje de cualquier manera? No, sino que el lenguaje hay que emplearlo según una norma: la veracidad.

Elque no usa su lenguaje verazmente está destruyendo su lenguaje.

Aparece aquí un problema ético decisivo, que es la distinción entre decir verdad y mentir.

Destruir el lenguaje es hacer imposible la cooperación humana, y por tanto estorbar el desarrollo y la organización del trabajo humano.

Suelo decir que el subdesarrollo no es una consecuencia de la ineptitud; el subdesarrollo es la consecuencia de mentir demasiado (ay mi África!), de que la gente no se fía de nadie.
Cuando un señor dice "voy a hacer tal cosa" y luego no lo hace, y se le pregunta: "¿por qué no lo has hecho?" y responde que por educación no sé decir que no, miente con sus obras y conculca las condiciones básicas del trabajo en común.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 43.2.


Para saber más:
sobre el trabajo, ver etiqueta 9.2.0
sobre el lenguaje, ver etiqueta 9.3.0
sobre la sociedad, ver etiqueta 7.6.0
sobre las normas, ver etiqueta 9.1.4
sobre la verdad, ver etiqueta 5.2.1

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¿Cuál es la clave de la humanización?

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La llave que abre la puerta del proceso de humanización es la aparición de la inteligencia.

La humanización debió comenzar con el homo sapiens y siempre estaremos en ella, con avances y retrocesos.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 52.5

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¿A qué llamamos humanización"?

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Llamamos humanización al cambio cualitativo de la especie humana que comienza cuando aparece  la libertad en el hombre y con ella la inteligencia y la posibilidad de amar.

El género de vivientes que llamamos "homo" culmina cuando el proceso de hominización conduce la especie humana a saber trabajar, pues los cuerpos del "homo", que bien podemos llamar "faber", son capaces de crear instrumentos, escapando a la determinación del medio o del ambiente. Sin embargo, la inteligencia (potencia espiritual) no ha aparecido todavía. (Cuando decimos que "saben" trabajar, es una manera de decir, como si decimos que las abejas "saben" fabricar la miel).

El "homo faber" debe actuar. Mejor dicho, necesita "conocer" que debe actuar. La aparición de la inteligencia es una necesidad para sobrevivir, pues no está adaptado al ambiente. No puede actuar como la leona que busca su presa guiada por el instinto, sino que debe utilizar sus neuronas libres, para conectar con sus manos y "crear" nuevos instrumentos.

Y como esos instrumentos no están determinados en la naturaleza, como no están incrustados en el automatismo neuronal, para "acordarse" de ellos, para poder transmitirlos a las generaciones siguientes, hay que "conocerlos".

Es el momento mágico de la aparición de la inteligencia humana, espiritual, inmaterial, que marca el inicio del proceso de humanización en el que siempre estaremos embarcados.

El proceso de humanización consiste en el logro de la especie humana de aquellas características exclusivas del homo sapiens, que son de tipo psíquico y cultural. Hay rasgos en el ser humano que no son meramente corpóreos, aunque estén muy vinculados al cuerpo.

El "homo habilis" se extinguió por carecer de inteligencia. Tenía ya la capacidad de trabajar, pero al desconocer "la razón" de su trabajo, lo olvida y el medio lo aplasta.

El "sapiens", gracias a la inteligencia, sí que "sabe" hacer perdurar su trabajo. Empieza a ser "culto". 
La ética, el crecimiento del "homo", no debe detenerse. Tras la hominización, "debemos" ser cada vez más humanos.
En eso estamos.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 28.5 y 38.4

Hablamos de la evolución en la etiqueta 9.0.1
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¿Es la ética importante para la "humanización"

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La ética asoma la cabeza con el "homo habilis", que debe trabajar para subsistir.

Esa necesidad de trabajar da lugar a problemas muy originales y de mucho alcance.

La evolución termina para el hombre cuando es, ya, persona humana (aunque ser persona no sea producto de la evolución). Comienza entonces el proceso de "humanización" en el que siempre estaremos, y cuyo motor será siempre la ética.

Los hombres y mujeres que componemos la humanidad debemos encauzar nuestras vidas solidariamente, éticamente.

La "humanización" es de índole ética, depende de nosotros, si queremos.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 41.4

Para saber más:
sobre la ética, ver etiqueta 9.0.0
sobre la evolución, ver etiqueta 9.1.0
sobre la responsabilidad, ver etiqueta 1.1.2
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¿Es la humanización al mismo tiempo moral que biológica?

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El planteamiento ético de Polo armoniza moral y vida. La ética no es moralina. No es un elemento exterior a la vida humana del que podamos prescindir.
No podemos vivir, crecer, mejorarnos, fuera de la normas éticas.

La ética establece las leyes del actuar humano de tal manera que, si esas leyes se conculcan, el hombre deja de comportarse como tal y se destruye.

En relación con esto invito a leer en la etiqueta 7.8.9 la reseña que Polo hace de la epopeya griega "Los argonautas".

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 43.4.


Para saber más:
sobre la ética, ver etiqueta 9.0.0
sobre la evolución, ver etiqueta 9.1.0
sobre el arranque de la ética, ver etiqueta 9.1.0
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¿Qué ilustra la epopeya "Los argonautas" de Eurípides?

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La epopeya griega "Los argonautas" es extraordinariamente ilustrativa de lo que es el trabajo humano.

El hombre, con su trabajo, ocupa el espacio, transformando el campo en paisaje, en huerto, en ciudad.

La ocupación del territorio por el hombre, tal como sueña Jasón, capitán de los argonautas, es la civilización, la apropiación humanizante del territorio.

El hombre no se adapta al territorio, no es un ser vivo por adaptación, sino que es vivo en cuanto faber, en cuanto que trabaja; si no, no puede subsistir la especie.

Ello es correlativo con los grandes poderes ordenadores cósmicos : las Erinnias, que son las vengadoras violentas de lo injusto, se transforman e en las ordenadoras racionales o Euménides benéficas.

Y en "Los argonautas", Medea se civiliza, poco a poco se va amansando.

Medea es una mujer furibunda, que tomaba la justicia por su mano, que no era capaz de aguantar la afrenta y se transforma, sin dejar de ser ella, al alcanzar con el pensamiento valores nuevos.

Es muy peculiar de los griegos el intento de darse cuenta de cómo el hombre, en la medida en que va haciendo cosas, va adquiriendo un carácter civilizador elevante.

Los valores morales aparecen claramente en el humanismo antiguo.

La epopeya "Los argonautas" ilustra lo que es la humanización.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 44


Para saber más:
sobre Los argonautas, ver etiqueta 7.8.9
sobre el trabajo, ver etiqueta 9.2.0
sobre la humanización, ver etiqueta 9.2.1
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¿Son las normas éticas el resultado de convenciones, pactos o tradiciones culturales?

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El pactismo es una doctrina bastante abundante en la edad moderna; recuérdese, por ejemplo, el contrato social de Rousseau.
Pero si las normas éticas fueran puras convenciones, o lo que es peor, si fueran naturales en el sentido biológico (como la leona cuida a sus cachorros), entonces no se pueden tomar en serio, porque no tendrían nada que ver con mi libertad trascendental.

O las cumpliríamos necesariamente (como hacen los leones) o consistirían en un ajuste, todo lo democrático que se quiera, a un destino impuesto.

Sin embargo, el destino no se impone al ser libre. El ser libre se destina a su destino y las leyes éticas son las leyes del ser libre para ser libre, para destinarse : "haz el bien para crecer".

El hombre libre debe encontrar el bien y capacitarse al amor, queriéndolo, libremente.

Si estas leyes no existieran, si no tuviéramos el deber de buscar el bien y de crecer en el amor, seríamos animales.

El que considera la ética como un código pactado de conducta para que los lobos no se coman a los lobos, o para que juntos vivamos mejor, limita su horizonte a la biología. Se reduce a vegetar, a rumiar y, a lo más, a procrear.

Esto es gravísimo para el ser que va más allá de su especie; para el ser que está abierto, por dentro.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 61.2


Para saber más:
sobre normas, bienes y virtudes, ver etiqueta 9.1.4
sobre la ley natural, ver etiqueta 6.2.0
sobre el destino, ver etiqueta 13.0.0
sobre el derecho, ver etiqueta 9.14.0
sobre la responsabilidad, ver etiqueta 1.1.2
sobre la distinción hombre-animal, ver etiqueta  4.6.1
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¿Por qué la guerra demuestra que no basta la hominización de la especie humana, que es sencillamente evolutiva, para sobrevivir?

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Porque si no hay cultura, es decir, humanización, la especie humana se destruye.

La vida humana necesita de la familia para humanizarse y aspirar a formar lo que llamamos sociedad.
Tras la hominización (que en nuestro estado actual no es otra cosa que la embriogénesis) necesitamos de la familia, de la cultura que llega por la familia.
No nos basta pertenecer a la especie humana, pues los humanos somos capaces de matarnos y organizar guerras.

La sentencia de Hobbes homo homini lupus no es correcta, porque el lobo no es lobo para el lobo.

En los combates por el mando de la manada o por la hembra, la lucha termina cuando uno está vencido; es una lucha que no mira a la muerte.
Pero en el hombre no es así. El hombre puede atentar contra su especie, y sin humanización, sin formación, inventa un episodio tan monstruoso como es la guerra.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 68. 2-3.
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¿Cómo llama Polo la apertura del ser personal a las demás personas humanas ?

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Apertura dialógica o dialogante.

El hombre es un ser capaz de amor constante a sus semejantes. Nacemos con una apertura trascendental dialógica: padres-hijos; hermanos; marido-mujer.

Más adentro, más allá del bien de la especie, las relaciones humanas están presididas por el co-ser trascendental dialógico.
Somos animales “racionales”, capaces de comunión pues nuestro ser es inagotable. Es co-ser.


De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 67.2
Y concretamente la llama apertura dialogante en Antropología trascendental I, nota 43 de ATI, p. 180, nota 43.

Para saber más:
sobre la sociedad, ver la etiqueta 7.6.0
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¿Qué ganancia tiene la coexistencia interpersonal humana?

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La persona se abre hacia fuera gracias al hábito de los primeros principios reales.

Nos abrimos así (eso son los tipos de coexistencia) al universo, y dentro de ese universo encontramos (hábito de sabiduría) semejantes. Al abrirnos hacia fuera nos abrimos también a las demás personas.

La coexistencia interpersonal es el marco que da sentido donal a nuestra apertura al universo.

Sin ella, el trabajo sería una mera producción semejante a la del ser primero o sentido genético y temporal del ser. (ver etiqueta 1.1.1). Seríamos como las abejas, que producen miel, pero son incapaces de amar. Pican.

Nosotros, al contrario, podemos trabajar por amor a alguien.

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 349.2

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¿Qué es la revelación primera?

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 Antes del comienzo de la historia, Dios ha pensado al hombre con una esencia humana que puede conocer su Origen.

 Este conocimiento o revelación primera, forma parte de la dotación que los primeros humanos recibieron de Dios al ser creados.

 Conocimiento posible gracias a la integridad esencial en que el hombre fue pensado, según lo que Polo llama Antehistoria.

 El contenido de esa revelación debió ser el poder alcanzarse como hijos, gracias al hábito de sabiduría inocentemente ejercido.

 La revelación primera se transparenta y al mismo tiempo se deforma en las primeras religiosidades.

 Las más puras (como las de los pigmeos y patagones) captan a Dios como padre y protector, constatando que ese Dios se alejó de ellos en virtud de un acontecimiento inmemorial que supuso la pérdida de la amistad del hombre con Dios.

 

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¿A qué llamamos religiosidades puras?

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Llamamos religiosidades puras a la práctica de las religiones que no han, casi, deformado la revelación primera, transparentándola con sencillez.
Son religiosidades de pueblos primitivos en los que, entre otras cosas, todavía no predomina la agricultura (la agricultura deforma a causa de sus ciclos regulares).

Polo pone dos ejemplos de preculturas : los pigmeos (cazadores) y los patagones (pastores).

Creen en un  Dios único.
Los patagones sabían que Dios es padre.
Un Dios que, según los pigmeos, se alejó dejando al hombre solo ante otros poderes que se han destacado. De aquí que recurran a la magia, al poder de los conjuros de la palabra, para cazar, y a las representaciones.
Es una religiosidad ritual que no versa sobre Dios.
No hay culto, pues Dios se alejó. Y para atenerse a la situación debemos contar con los poderes de los animales y de los tótems.

Estas religiosidades de las preculturas ancestrales se han determinado atendiendo a un acontecimiento decisivo: algo que pasó. No son teorías acerca de Dios, sino un despliegue ritual de creencias, una manera de comportarse frente a los poderes. Sin entrar en consideraciones sobre la naturaleza del Poder.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 226.2


Para saber más:
sobre la religiosidad: etiqueta 9.2.2
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¿Por qué dice Polo que la religiosidad transparenta y deforma la revelación primera?


Porque la religiosidad, al ser una actividad práctica, al formar parte de la cultura, cifra o interpreta lo recibido de las generaciones anteriores. Construye símbolos en los que se vierte la experiencia de los pueblos.

De ahí que la revelación primera (el conocimiento sapiencial primitivo o ejercicio natural del hábito de sabiduría) sufra alteraciones según las conveniencias y el talento de los pueblos.

La filosofía de la religión (recuerden que la filosofía es teoría) atisba lo que la religiosidad tiene de transparencia sapiencial, pero también debe tener en cuenta su deformación cultural para no interpretar las religiones de manera desorbitada.

Las religiones no son intervenciones despóticas del Poder, avatares irresistibles del destino de los pueblos, sino factores culturales que debemos afrontar racionalmente en diálogo esclarecedor.

La discusión sobre la religión pura o la religiosidad esencial es otro asunto. No cultural sino teológico.

Esta aproximación "cultural" de la religiosidad permite colocar el diálogo religioso en el ámbito que le corresponde : como factor cultural en los parlamentos y como teoría de Dios en las universidades.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 226.2

Para saber más:
sobre la religiosidad: etiqueta 9.2.2
sobre la cultura: etiqueta 7.2.0
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¿Qué es el pecado original?

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El pecado original es un estado de privación. Una carencia con la que todos nacemos. La orfandad original.

Polo defiende la existencia de una revelación primera que está en el origen de que los hombres se den cuenta de esa carencia.

El hombre se da cuenta de que no conoce y ama a Dios como debiera pues perdió la integridad esencial de la Antehistoria.

¿Por qué? Porque nos hemos alejado, desde el origen, de Dios.

Revelación primera no significa que haya existido una revelación a los hombres "primitivos", sino que trascendentalmente somos transconscientes de que algo nos alejó de Dios.

La religiosidad de los pueblos primitivos simboliza culturalmente esa carencia.

Para saber más de la Antehistoria ir a la etiqueta 7.0.1
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¿Qué hace Polo en el último capítulo de Quién es el hombre, titulado "La religión y la libertad"?

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Traza una historia de la libertad, a través de la descripción, sistémica, de los elementos que componen la religiosidad humana.

El hombre, que es libertad, es un tema inmenso.

Todas las ciencias tienen que ver con el hombre.
Pero lo inagotable se puede aquilatar. A buen entendedor pocas palabras bastan.

La metodología más adecuada en Antropología no es el análisis (mera acumulación de materiales y erudición desorientada) sino el método sistémico: mostrar los elementos o dimensiones claves y su correlación sistémica.

Elementos claves son, en el hombre, la inmortalidad y la eternidad.

Polo describe qué es morir para el hombre y cómo ha de habérselas ante la eternidad, que no es Necesidad ciega, sino vida amorosa, personal.

La religiosidad sólo encuentra su hogar en la libertad.

La libertad radical muestra la existencia de Dios. Y desde entonces la vida es un encargo.
Así encuentra el hombre su verdad personal.

En muchas épocas la libertad se ha oscurecido: Ulises, Dionisos, el Fuego o finalmente el pesimismo existencialista, nos hacen dudar de nuestra libertad.
La vida se encara con asuntos de poca monta, perdiendo radicalidad y horizonte.

La revelación de la verdad de lo Santo nos libera definitivamente: el "dar" del servidor bueno y fiel es "aceptado".

Hemos descrito la muerte en versión Poliana en  la etiqueta 10.0.0
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¿Cuál es el hogar de la religiosidad?

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La libertad.

A lo largo de la historia el hombre se siente prisionero del Poder de la Necesidad.
Ante lo tremendo de lo último, de lo santo, a lo más que llega es a callarse.

Ya en las preculturas, la humanidad vivía con la nostalgia de un tiempo en el que el Poder era Padre. Todo se complicó y se enredó tras los errores peculiares a la libertad.

¿Qué hacer? Recuerden ustedes que la religiosidad es asunto práctico. ¿Utilizar conjuros mágicos? ¿Resignarse a tejer y destejer, esperando a que Ulises vuelva? Y cuando vuelva como Dionisos… volver al aburrimiento de la vida?

¿Y si me fundo como las campanas? ¿Será mi hogar el fuego?

Sólo si el Santo me llama, sólo si Dios me encarga una tarea, mi horizonte se abre a la esperanza.

Libre para ser hijo (libertad nativa), libre para destinarme (libertad de destinación). Ahora sé cuál es mi camino : la libertad.

El hogar de la religiosidad (despejado y cálido) es la libertad.

Así les propongo un sencillo esquema sistémico del último  capítulo de "Quién es el hombre".

Les aconsejo ir a la página titulada "religión y libertad" donde he intentado una síntesis de este último capítulo. Se accede a ella por el enlace en letras rojas situado al inicio del blog.

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¿Porqué la religiosidad está presente en todas las culturas?

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Cuando se considera el hombre a través de la historia se encuentra constantemente la religiosidad.

Desde las protoculturas hasta nuestros días (Islam) es un dato abrumador. El ateísmo es un fenómeno o una actitud humana, más bien moderno. En la historia hay muy pocos ateos.

Una cultura que, al menos oblicuamente, no aluda a lo divino, estaría, como cultura, truncada, porque lo estaría su misma índole simbólica: no habría nada que descifrar en ella, todo estaría ya dicho o estaría en una fase terminal. No quedaría ningún símbolo para vivir.
Imaginen que todo fuera fútbol: agotamiento repetitivo.

No debemos olvidar las averiguaciones acerca de la libertad humana, actividad inagotable que surge de una fuente. Esa fuente es el Poder y para entendernos con el Poder debemos cifrarlo en símbolos.

La religiosidad está presente en todas las culturas pues el hombre sabe (al menos es transconsciente) que su ser (libertad) depende de un Poder (que le da la libertad).

Cultura es saber a qué atenerse. Cualquier cultura es simbólica, cifra lo recibido, ordena la naturaleza ¿Para qué sirve lo que he recibido?

La cultura es continuación de la naturaleza.
¿Qué he de hacer ante el Poder? La cuestión última es también primera.
Si no encontramos la "palabra", el "símbolo", la cifra, que dé sentido a mi existir, vagaré como Caín.

Reducir la vida a fútbol no es cultura, sino falta de cultura.
Sin embargo, el fútbol libremente asumido es cultura, cultura del juego, como la guerra de las galaxias o el ajedrez.

La dimensión religiosa nunca faltará en cualquier cultura pues la Fuente es inagotable y los hombres seguimos viviendo.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 225.
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¿La religiosidad es asunto teórico o práctico?

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En tanto que ingrediente de la cultura, la religiosidad no es un asunto teórico, sino eminentemente práctico.

La cultura consiste en cifrar para vivir mejor, para actuar más eficazmente. Gracias a los símbolos, al lenguaje, los pueblos se transmiten sus averiguaciones para cocinar, festejar, saber más, curarse y prevenir…

La religión es el saber práctico de cómo habérselas con el Poder, con la Fuente, para vivir mejor.

La filosofía, al contrario, es teoría, de suyo no pertenece a la cultura.
La teología, al servirse de la teoría no es tampoco una ciencia práctica.

La filosofía y la teología descifran. La cultura (y la religión) cifran.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 225.3

Les aconsejo ir a la página titulada "religión y libertad" donde he intentado una síntesis de este último capítulo. Se accede a ella por el enlace en letras rojas situado al inicio del blog.
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¿Qué es la revelación primera?

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Antes de la historia el hombre tiene un conocimiento de su Origen. Este conocimiento forma parte de la dotación recibida de Dios con vistas a su culminación definitiva.

Conocimiento posible gracias a la integridad esencial en que el hombre fue creado, en la que Polo llama Antehistoria.

El contenido de esa revelación debió ser "el alcanzarnos como hijos", gracias al hábito de sabiduría inocentemente ejercido.

Con otras palabras, en el estado de naturaleza pura, el conocimiento alcanzable de Dios es el posible al ejercicio del hábito de sabiduría por el que nos sabemos hijos de Dios. Su ejercicio se ciega por el error peculiar de la libertad que es el pecado, también presente desde el origen.

La revelación primera se transparenta y al mismo tiempo se deforma en las religiosidades posteriores.

Las más puras (como las de los pigmeos y patagones) captan a Dios como padre y protector, constatando que se alejó en virtud de un acontecimiento inmemorial que supuso la pérdida de la amistad del hombre con Dios.

Etiqueta 7.0.1: Antehistoria

Les aconsejo ir a la página titulada "religión y libertad" donde he intentado una síntesis de este último capítulo. Se accede a ella por el enlace en letras rojas situado al inicio del blog.
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¿A qué llamamos religiosidades puras?

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A las religiones que no han casi deformado la revelación primera, transparentándola con sencillez.
Son religiosidades de pueblos primitivos en los que todavía no predomina la agricultura.

Polo encuentra dos ejemplos de preculturas : los pigmeos (cazadores) y los patagones (pastores).

Creen en un  Dios único. Los patagones sabían que Dios es padre.
Un Dios que, según los pigmeos, se alejó dejando al hombre solo ante otros poderes que se han destacado. De aquí que recurran a la magia, al poder de los conjuros de la palabra, para cazar, y a las representaciones.
Es una religiosidad ritual que no versa sobre Dios.
No hay culto, pues Dios se alejó. Y para atenerse a la situación debemos contar con los poderes de los animales y de los tótems.

Estas religiosidades de las preculturas ancestrales se han determinado atendiendo a un acontecimiento decisivo: algo que pasó.
No son teorías acerca de Dios, sino un despliegue ritual de creencias, una manera de comportarse frente a los poderes, sin entrar en consideraciones sobre la naturaleza del Poder.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 226.2

Para saber más:
sobre la revelación primera : etiqueta 9.0.1

Les aconsejo ir a la página titulada "religión y libertad" donde he intentado una síntesis de este último capítulo. Se accede a ella por el enlace en letras rojas situado al inicio del blog.
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