¿Por qué podemos decir que la intimidad humana es precaria?

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Decimos que la intimidad humana es precaria, porque no encuentra réplica en su interior.

Para entenderlo volvamos a pensar la distinción entre el universo físico y la persona humana.

El ser de la persona humana es una ampliación de la mera existencia.

La coexistencia personal aporta a la mera existencia del universo físico un añadido: sobre todo, el entendimiento y el amor.
El ser de la persona humana se distingue así del ser del universo físico.

En virtud de ese añadido, la coexistencia pide correspondencia, reciprocidad, dualidad, réplica.

Sin embargo, el ser humano, en su intimidad, carece de réplica; por eso decimos que su intimidad es precaria: algo indigente, y más bien infecunda.

No obstante, como dice Posada, el “además” es un conato de identidad.

Es cierto que, solitaria, la intimidad personal es silenciosa y está oculta, por lo tanto su fecundidad nos está vedada en esta vida, aunque la vamos conociendo a través de sus manifestaciones.

Cervantes puso, entre las locuras de don Quijote, la afirmación: yo sé quién soy; pero el ser humano no: eso no lo sabe cabalmente.

Por lo mismo, no podemos juzgar categóricamente a los demás, ni tampoco a nosotros mismos: sólo al creador pertenece la intimidad personal, sólo él conoce el fondo íntimo de cada persona humana. Las personas que tienen que juzgar (jueces, padres, profesores...) lo han de hacer con cierta distancia, o relatividad: conscientes de la limitación de su juicio; porque el único juicio absoluto sobre las personas es el juicio divino.
Sin éste, la persona creada quedaría velada, ignorante de su auténtica verdad y de su valor; y además se quedaría sola, sin la requerida comprensión y aceptación.

La precariedad de la persona es salvada por su filiación: Él me dirá quién soy.

Ideas sacadas y copiadas del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de Juan A. García González.
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¿Qué es lo característico de la persona que exija el amor?

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Lo característico de la persona es el coexistir.
La persona nunca está aislada.
Una persona única es un absurdo pues no coexistiría.
 
El coexistir o co-ser, no es una relación externa o sociológica, sino una característica trascendental, radical.
Dependemos siempre de otro. Estamos abiertos al otro.
 
Es cierto que "otro" puede ser un perro, pero entonces nuestro ser se estancaría en la perreidad.
Más otro es otro hombre u otra mujer. Pero aun así, el coexistir con el otro no sería exhaustivo, nunca se agotaría nuestro ser con lo que el otro pudiera aportarnos (llegaríamos al aburrimiento). Y además el otro se nos puede morir.
 
Esas alteridades son relativas, algo o mucho aportan pero no nos dirán nunca quiénes somos exhaustivamente.
El hombre es incapaz de alterizar completamente a los demás (que los otros dependan de tal modo de él que agoten su ser en él). Y el hombre es también incapaz de alterizarse completamente respecto de ellos, es decir, que los otros me digan enteramente quién soy.
 
Donde se desarrolla completamente el hombre, en su carácter coexistencial, es "en" Dios.
Dios es, el absolutamente "otro" para mí.
No el relativamente "otro" de quien mi ser depende en parte. Mi ser entero depende de Él. Coexisto en Él.
 
(Atención, decir que Dios es el absolutamente Otro, no quiere decir que sea imposible el conocerle al ser tan distinto de mí. Eso es una idea de lo trascendental como lo inaccesible. Aquí decimos lo contrario, cuanto más Otro, más dependemos de Él, más podemos coexistir, más podemos recibir y dar. Más podemos ser además).
 
El hombre se conocerá absolutamente a sí mismo sólo en el amor de Dios.
Y se conoce relativamente a sí mismo en el amor de los otros.
 
En cualquier caso, el co-ser o coexistencia del ser personal humano exige el amor.
 
  
 
 
Ideas inspiradas en la pregunta nº 18 de "ANALÍTICA DEL AMOR". Entrevista de Juan Cruz Cruz con Leonardo Polo, que pueden ustedes encontrar en el nº 33 de la revista Miscelánea poliana.
 
Pinchen aquí para acceder a la entrevista completa: http://www.leonardopolo.net/revista/revista.html
 
 
Para saber más vayan a las etiquetas de este blog:
18.1.1 analítica del amor;
1.2.2 amor;
1.5.0 otro;
5.5.1 co-ser;
1.0.4 persona;


¿Es la persona co-existencia porque co-existe con otros?

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Más que decir que lo propio del hombre es ser con-otro, deberíamos decir que la persona humana es co-ser-con.

 Es mejor poner el acento en el co- del co-ser, para señalar que estamos hablando de un ser ampliado por dentro, al que conviene el nombre de "intimidad".

 El ser personal no es el ente en cuanto ente.

 
El "personalismo" pone el acento no en el primer co- sino en el segundo –con. Es mejor no colocarle a Polo la etiqueta de "personalista", aunque para él la Antropología sea también filosofía primera.
 
El personalismo insiste en la necesidad de las relaciones interpersonales, yo-tú, que son relaciones "hacia fuera", exteriores, por eso su antropología no alcanza la "radicalidad". Al faltarle trascendencia no llega a ver la libertad personal en su hontanar. 
 
Las relaciones interpersonales, al exterior, nos enriquecen, claro está, pero somos creados co-existentes en Dios. Otras personas humanas nunca serán nuestra réplica. Nadie podrá decirme quién seré, sin pasar por Dios. Mi réplica es mi réplica hacia Dios.
 

 

Para saber más sobre:

la persona humana…………...etiqueta 5.0.0

la noción de "réplica"…………etiqueta 5.4.2

la intimidad…………………….….etiqueta 5.11.0


¿Cómo se distingue la co-existencia de la "intersubjetividad"?

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Como la fuente y el agua.
 
 
La co-existencia, a la que prefiero llamar co-ser, indica la persona, mientras que la intersubjetividad indica la "manifestación" de la persona.
 
La persona es abierta por dentro. Co-ser.
Oír sin sonido. Hablar sin palabras.
 
Y hacia afuera, se abre a otras personas : intersubjetividad o convivencia. Crecer juntos.
 
La etiqueta sobre la intersubjetividad es la 7.6.1


¿Es el co-ser, acto?

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Sí, pero es mejor llamarlo co-acto.
 
Polo lo explica acudiendo a Aristóteles, que descubrió la coactualidad del pensar.
 
Cuando pensamos tenemos lo pensado. Ya.
 
Así se abandonan dos modelos dualistas:
 
a) el sustancialismo, que considera que el pensamiento es un añadido, un accidente.
 
b) el modelo relacional, que ve al otro (al objeto) como la imagen de un espejo.
La imagen no es "íntima" al espejo. El ejemplo no nos sirve para describir el co-acto poliano.
 
El co-ser, la dualidad personal, es más que una relación. Soy-con el otro, comunión. Soy-en Dios.
 
La imagen que nos puede servir es la del pulmón, como puerta abierta de mi cuerpo.
Mi ser también es creado abierto en Dios y a los designios personales de Dios (los otros).
 
Aunque no lo sepa, soy hijo de María, coexisto con mi ángel, dependo de Napoleón, Judas y Sócrates.
 
Pero atención. No dependo de los demás como depende un cocotero del clima.
Dependo de la aceptación libre de sus destinos. Ellos aceptan y yo también. Si quiero. Si queremos.
Las patatas no son co-actos. Si no hay libertad, no hay co-ser.
 
De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 32.2.
 
 
Para saber más:
Sobre  el rasgo de la dualidad:…….…Etiqueta 5.4.1
Sobre el trascendental co-ser:…….….Etiqueta 5.5.1
Sobre el carácter de además:………...Etiqueta 5.4.0
Sobre la relación:……………………….…….Etiqueta 1.5.2


¿Es respectivo el trascendental personal llamado co-ser o coexistencia?

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Sí.
 
La coexistencia, como los otros trascendentales o rasgos íntimos de la persona, se caracteriza por ser "además".
Sin embargo, no es además-de.
No debemos decir Dios "y"  la criatura.
 
La persona humana es además "en" Dios.
Es creada para poder crecer irrestrictamente, si quiere, "en" Dios.
 
La persona es respectiva de Dios, pero no desde fuera, como si se añadiera a Dios, sino como "relación" "en" el orden del Origen. No es relación subsistente (las Personas divinas son relaciones subsistentes), pero es subsistente en el orden del Origen.
 
El universo es creado sencillo, su crecimiento también es  en Dios (tampoco es Dios "y" el universo) pero su crecimiento no es además, no es irrestricto, y no es libre, se despliega no como coexistencia, sino con la sencillez de la tetracausalidad.
 
La coexistencia personal (el co-ser personal) designa la inagotabilidad de la persona, en tanto que creada "libre", capaz de aceptar, de dar, respeto a su Origen.
Es una existencia referida a Dios, "en" Dios.
Es co-ser.
 
 
Para saber más:
Sobre  el rasgo de la dualidad:…….…Etiqueta 5.4.1
Sobre la coexistencia:………..….……….Etiqueta 5.5.1
Sobre el carácter de además:………...Etiqueta 5.4.0
Sobre la relación:………………………….….Etiqueta 1.5.2


¿Por qué dice Polo que nacer de Dios nos exonera de réplica?

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Exonerar es quitar un peso.
Si la persona tuviera que inventar su réplica de Dios sería abrumada por la tarea.
Al nacer de Dios, es Él quién nos otorga su Réplica.
Libre y gozosamente iremos hacia ella.


¿Cuándo está desorientada la libertad?

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Cuando se la entiende como espontaneidad.

Si la verdad es el "resultado" de mi libertad, de mi autorrealización, entonces la verdad se autodefine y se clausura.

Pero la verdad no es lo último.
Ni tampoco lo primero.
La verdad es lo segundo.

Si la libertad se entiende como espontaneidad, la verdad es su formalización o determinación terminal.
Aquí no hay inspiración.
La vida se vuelve átona, inercial. Siempre más de lo mismo, eterno retorno.

La libertad caprichosa (equívoca) carece de inspiración. En ella late el deseo de construir la propia vida, con un alcance muy corto. Se está limitando la libertad, que queda desorientada.

Con todo, la libertad no está desorientada de suyo, porque es precisamente un espacio de inspiración.
El espacio de inspiración es el "encontronazo" con mi verdad personal, el ámbito de mi canto. Porque soy libertad puedo cantarle a la verdad que me inspira.

La verdad entendida al modo moderno (espontaneidad) elimina la verdad como inspiración, dejando a la libertad desorientada.

Libre ¿para qué?...

La verdad como inspiración, al contrario es la polar que nos permite navegar libremente.






Para saber más pueden ustedes leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, p. 201.3

Etiqueta 5.2.1 la verdad y su encuentro;
Etiqueta 5.2.1 la verdad.
Etiqueta 1.1.2 libertad
Etiqueta 5.5.4 libertad personal
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¿Qué es la inspiración?

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La inspiración es la manifestación de la verdad encontrada.

Inspirar es "manifestar" la verdad encontrada.

Iluminar, por ejemplo, es un modo de "manifestar" esa verdad.


En el momento de la concepción de la persona humana, nace una vida dual, en la que podemos distinguir (sin que hayan existido por separado) una vida recibida de nuestros padres y una vida "añadida", que es actualizada por la persona que acaba de ser concebida. De ahí que podamos hablar de un refuerzo o asistencia permanente de la vida, manifestación de la persona creada.

Pues bien, la vida añadida no se limita a reforzar la vida recibida sino que se "inspira" en ella, manifestándose al ir encontrando la verdad.
Gracias al cuerpo (que en cuanto dimensión de la vida recibida nos sitúa en el mundo) la persona se inspira, se manifiesta, y se compromete.

La inspiración más alta es la que acontece cuando se encuentra, en el tiempo, la verdad personal: es el enamoramiento. La persona canta a su réplica, más o menos bien, según la medida de su inspiración.

La réplica no es una idea fija, acabada, sino que en la medida en que se va encontrando, inspira el canto interminable con el que, en el Hijo, daremos gloria a Dios.


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¿Se pueden separar la vida recibida de nuestros padres de la vida añadida por la persona?

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No.
Cuando explicamos las relaciones entre la naturaleza humana y la persona humana, es frecuente que cometamos el error de pensar por un lado la vida recibida de nuestros padres y por otro lado la vida añadida por la persona.
 
Juan A. García en la segunda conferencia para Hápax, dice muy bien que no se pueden separar.
 
Aquí tienen ustedes el enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=Q_CoY2JPr44

Vayan a 1.03.20 en el youtube y escucharán su explicación.
 
La apropiación inconsciente que la persona hace de su cuerpo no se debe entender como si dos cosas separadas se unieran.
 
Polo habla de vida recibida y vida añadida.
Pero no como dos vidas.
No se pueden dar por separado.
 
Vida recibida, sin alguien que la reciba, no es vida recibida.
 
Y vida aportada, si no es inspirada por la recibida, no es vida.

 


Antropologías del siglo XX de Juan Fernando Sellés.

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Tiene Juanfer en Youtube, cuatro clases muy interesantes.
 
La que a mí más me ha servido es cuando habla de la Escuela de Madrid: Ortega, Julián Marías, Millán Puelles, Laín Entralgo, Zubiri.
 
La llama “totalizante” pues consideran que la persona es el todo.
 
Aclara como nota clave de la Antropología, la jerarquía.
 
Y, claro está, coincido en que no se debe hablar de persona masculina y persona femenina.
 
El enlace para esta clase es el siguiente:
 
https://www.youtube.com/watch?v=YxQmlj8CxYI&t=4284s

 


¿Podemos hablar de tres dimensiones de la coexistencia?

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Podemos llamar "dimensiones" de la coexistencia a las tres maneras de abrirse de la persona:
con el Absoluto;
con el universo material.
Con las esencias del universo y de cada quién;
 
Los tres tipos de coexistencia no rompen la unidad de la coexistencia. Nunca se separan, aunque sí se imbrican.
 
La vinculación entre estas tres dimensiones de la coexistencia es correlativa: el perfeccionamiento del universo se endereza al perfeccionamiento del co-ser en sociedad.
 
Ahora bien, el sentido último de las aperturas sólo se desvela en la co-existencia transcendental más allá del más allá de nuestra intimidad: en el encuentro con Dios.
 
De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 40.4.
 
Para saber más sobre:
las aperturas transcendentales……..etiqueta 5.13.1
el encuentro con Dios………………....…etiqueta 5.17 (en construcción)


¿En qué consiste la naturaleza humana?

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La naturaleza humana consiste en el cuerpo humano y en sus potencias espirituales.
Es la vida recibida de nuestros padres.
Pero atención, no se puede separar la naturaleza humana concreta de la persona, de quien es expresión.
No hay naturaleza humana sin persona.
 
El momento en que una naturaleza deviene “humana” es el momento de la concepción, instante en que la persona es creada por Dios (y los padres procrean).
No hay cuerpo “humano” sin persona.
 
No hay potencias “espirituales” sin espíritu, sin persona.
 
La imaginación de un animal, por mucho que esté desarrollada, no será nunca una potencia espiritual.
 
La inteligencia y la voluntad no tiene base orgánica, son potencias espirituales que nacen en el cuerpo humano en el momento de la concepción (creación de Dios y procreación de los padres).
 
Forman parte de la naturaleza humana desde el momento de la concepción, en el momento de la creación de la persona humana.
 
Las potencias espirituales se activan por el espíritu humano, que se expresa actualizándolas.


¿Por qué describe Polo el ser humano como co-ser-con?

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Co-ser-con.
 
El primer co– se refiere a la apertura por dentro.
 
El segundo –con se refiere a la co-existencia con otros seres.
 
El ser humano no es “sencillo” como el ser del Universo.
Está abierto por dentro, hacia adentro y hacia afuera.


¿Por qué el ser personal es llamado co-ser?

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Porque la persona es co-existencia.
El ser personal no es sencillo, como el ser del universo, sino que está abierto por dentro.
 
Cada persona es un sobrar, una superabundancia de ser. Sobra como ser.
Es además, se añade.
 
Es un manantial creciente. Es inagotable.
 
El ser personal sabe de sí. Se acompaña.
Es co-ser.


¿El ser personal co-existe en solitario?

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El co-ser exige una referencia, un origen.
 
El ser personal se abre hacia adentro y es co-ser-en Dios.
El ser personal se abre hacia afuera, hacia el ser del universo, a su esencia y a las esencias de otras personas.
 
El ser personal no co-existe con su propia esencia, porque la esencia no es una persona, ni siquiera un acto de ser.
La esencia es su manifestación, inseparable del co-ser.


¿Qué dos trascendentales personales describen mejor la intimidad?

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La coexistencia y la libertad.
 
Coexistencia carente de Réplica en su interior.

Libertad o coexistencia inmediatamente activa.



¿La naturaleza humana?

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La naturaleza humana es la vida humana en su estado inicial.


Dicho de otra manera: la naturaleza humana es el carácter inicial de la dualidad de la vida humana.

No olvidemos que la vida humana es la dualidad de la vida recibida de nuestros padres y la vida añadida por la persona (vida espiritual).

Para saber más sobre la vida humana ver la Etiqueta 6.1.0 vida humana. 

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¿A qué llamamos realidad extramental y realidad humana?

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No todo es "real" de la misma manera.

Por ejemplo, una cosa es lo "real extramental" y otra cosa lo "real humano".
Coherentemente, lo real extramental es estudiado por la metafísica y lo real humano por la antropología.

Viene muy bien darse cuenta de que lo "irreal" es el objeto de nuestro pensamiento.
El acto de pensar es real, pero su objeto es irreal, es intencional.


Lo real existe o coexiste aunque yo no lo piense.

El ser fuera de mi pensamiento puede ser Dios, u otra mente, o mi mente fuera de mi mente, o una sustancia física.


Glosa a Polo en Introducción a la filosofía p. 79.2 y en Antropología trascendental I, p. 111.3


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¿A qué llamamos realidad?

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Realidad significa "actividad".

"Lo" pensado, no es real. (El objeto pensado es irreal).

Sin embargo, el "acto" de pensar, es real.

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naturaleza humana

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Corresponde propiamente el nombre de “naturaleza” a las distintas naturalezas del mundo físico, concretamente a los seres "vivientes".

Las naturalezas son sustancias físicas (causa material + causa formal) a las que se añade una causa eficiente intrínseca que les hace ser principio de operaciones. Son los seres vivos.

La filosofía clásica utiliza también el nombre de “naturaleza” para designar la esencia como principio de operaciones.
Lo que caracteriza a la “naturaleza” es precisamente el ser principio de operaciones.

La naturaleza humana es cuerpo humano + alma espiritual.

El hombre procede de un cuerpo físico o cuerpo del universo físico, pero sus operaciones,  aunque están condicionadas por el universo físico  dependen de un cuerpo "humano", es decir, un cuerpo informado por un alma espiritual (no hay cuerpo humano sin alma humana).

La naturaleza humana es pues también principio de operaciones, pero en sentido distinto a las naturalezas sencillamente físicas.

Dios nos ha creado libres en una naturaleza humana, que tiene dos dimensiones, el cuerpo humano y el alma espiritual

El cuerpo humano es la conjunción entre la vida recibida de nuestros padres, creada por Dios según el orden del universo físico, más  la vida que aporta cada persona, creada directamente por Dios.

La vida recibida de los padres es una naturaleza física "esencializada" en la persona que la recibe.
No olvidemos que una naturaleza física es materia + forma sustancial + causa eficiente intrínseca.
La primera célula viva deviene "humana", deviene vida recibida, cuando al ser apta para ser "animada", en el instante de la concepción, y no antes, es efectivamente unida a la persona humana. Es ése el momento de la creación de una nueva persona y de la vida "humana" (tanto recibida como añadida).

La vida añadida es lo que aporta el nuevo acto de ser: el ser "humano" y la esencialización. Lo que era una sencilla naturaleza física se convierte en persona humana, que aparece materialmente en el universo físico y comienza a crecer.


La vida recibida de nuestros padres es solo hasta cierto punto intracósmica, pues el hecho de proceder de dos personas humanas apunta ya a lo metacósmico, pero además, es vida "humana" (extracósmica) desde el momento de la concepción, en el que la persona es creada, cambiando instantáneamente la naturaleza de la primera célula, que será, desde entonces, manifestación de la nueva persona.

La naturaleza humana, en cuanto que recibida de nuestros padres, está abierta al universo físico, y en este sentido tiene una dimensión "retrasante" del futuro, pues está condicionada por el "antes" que es la materia.
Pero en cuanto que vida aportada por cada persona, sus operaciones no están predeterminadas. La libertad va invistiendo la esencia humana.

Hombres y mujeres tenemos la misma naturaleza humana aunque seamos individuos distintos.
La individualidad en el mundo físico es debida a la materialidad de nuestro cuerpo, pero en cuanto que el cuerpo humano está abierto por dentro coexistimos al modo "humano".
Más que individuos somos co-seres, coexistentemente libres.


Coexistimos retrasando el futuro.


Un apunte teológico: la Naturaleza Humana de Cristo es también un retraso del futuro, para unir a Dios la Creación entera.

Las naturalezas estrictamente intracósmicas (plantas y animales) están sujetas al orden del universo físico. Se despliegan según ese orden.

La naturaleza humana, sin embargo, es solamente hasta cierto punto intracósmica (ciertamente somos también materia y la causa material nos retrasa), pero al estar esencializada (pues es manifestación de una persona humana) la naturaleza humana es, de entrada, extracósmica, pues aunque el orden del universo físico le afecta (nos produce jaquecas y reumatismos) está regida por las disposiciones de la persona.

La naturaleza humana está tipificada desde su inicio, tiene unos rasgos únicos, personales. Es el cuerpo de una persona concreta, y no sólo un cuerpo con rasgos genéticos de la especie.

También naturalmente, es decir, de entrada, antes de que se manifieste la vida espiritual, lo humano es distinto de lo intracósmico, porque la naturaleza humana es típica, es la de cada quién.

La naturaleza del elefante no es típica, pues no es un don otorgado a una persona, sino, sencillamente, un número de su especie.


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¿Cuál es el fin de la vida humana para Aristóteles?

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La contemplación.
Por encima del mundo técnico está la contemplación.

Gracias a la mano, poseemos prácticamente el mundo, pero la práctica es inferior a la teoría, y, por lo tanto, está a su servicio, es decir, es un medio.

La inteligencia "toca", "agarra" lo que conoce con más fuerza que la mano, posee íntimamente, inmanentemente.

La relación de lo conocido con la operación de conocer es tal que lo conocido es más entrañablemente tenido que cuando se trata de la mano.

Por encima del mundo técnico está la contemplación.
El hombre es un ser capaz de "tener" de manera tal que no se le escapa lo que tiene.

Aristóteles acepta que el homo sea faber (homo faber), porque tiene según su cuerpo; pero el ser faber se asimila a la categoría "habitus" que es una leve categoría (la novena en su lista).
Por encima de ésta hay otra capacidad de tener : tener el fin. Y tener el fin es conocer. Contemplar.

Aristóteles, sin embargo, no sabe que contemplar es también amar.

De esto habla Polo en su artículo "Tres dimensiones de la Antropología", aperecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 20-22.

Para saber más.
Sobre la contemplación:…………..Etiqueta 12.11
Sobre la teoría y la práctica:…….Etiqueta 9.7.2
Sobre la naturaleza humana:……Etiqueta 6.1.0
Sobre el hombre:………………….…..Etiqueta 1.10
Sobre el tener:…………………..……..Etiqueta 1.9.1
Sobre el hábito categorial:………..Etiqueta 1.9.2
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¿De quién depende la vida humana?

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La vida vegetativa, como la vida animal, dependen del orden del universo.

 La vida espiritual, sin embargo, depende del ejercicio de la libertad. 
 Como el pájaro se apoya en las alas para volar en el espacio abierto de la libertad, así la persona, ser abierto, ser libre, aporta su don a su guisa, aprovechando las oportunidades que el tiempo le ofrece. .

¿Es el co-ser intensivo?

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No.
El co-ser, como los otros trascendentales personales, no es más o menos intenso. Es siempre más, además, busca compañía.
 
El crecimiento de los trascendentales personales es un crecimiento intrínseco, sin culminación.
 
La intensidad pertenece a la esencia, a la apertura hacia afuera del co-ser.
 
Aunque no debemos olvidar, que esencia y existencia son inseparables. Distintas pero inseparables. De ahí que el adjetivo “intensivo”, aunque pertenece a la esencia, es manifestación de la existencia.


¿Qué es esencializar?

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Esencializar es, para el hombre, incorporar a la propia vida. Con otras palabras: hacer crecer su esencia añadiéndole nuevas dimensiones.
 
Es, en definitiva, el crecimiento de la persona humana en su dimensión esencial, crecimiento de su vida. Nunca se separa la persona de su manifestación, que es esencial.
 
Crecimiento de su manifestarse, de su disponer, de su iluminar, de su aportar.
 
Cada persona humana es un coexistente libre. Coexistencia.
 
Cada Coexistencia, cada persona, coexiste hacia adentro y hacia afuera.
Polo habla de los tipos de coexistencia.
 
Abrirse hacia adentro a Dios.
Abrirse hacia afuera (haciendo del universo físico su mundo y coexistiendo con las manifestaciones de las demás personas)
 
Cada persona es un tipo distinto (de acuerdo con sus aperturas hacia adentro y hacia afuera).
 
Esencializar es abrirse hacia afuera, interiorizar el mundo y las demás personas.
 
El hombre esencializa (se autoperfecciona) de acuerdo con su tipo.
 
Los tipos son modalizaciones de la especie. Cada persona humana es un tipo de la especie humana.
No hay dos hombres iguales. Cada hombre, cada mujer es un tipo distinto.
Cada persona humana se autodetermina según lo que libremente manifiesta, dispone, ilumina y aporta.
 
Desde la concepción, la persona esencializa (no voluntariamente, claro) su cuerpo pues “se manifiesta” en ese cuerpo que es el suyo, aunque no lo haga todavía libremente.
 
La naturaleza humana es esencializada por Dios (elevada a ser esencia humana), en el momento de la creación de cada persona: ya no es una sencilla naturaleza física sino la naturaleza (esencia) de una persona humana concreta, que Dios ha creado en esa naturaleza.
 
Libremente, la persona ira autoperfeccionándose, en la medida en que incorpora esencialmente a Dios, a los demás y a su mundo, creciendo, añadiendo y añadiéndose.


noción de epéktasis

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epéktasis es para Juan A. García : ser además : 
futuro indesfuturizable. 
La persona será.
 
Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 345.4

Yo diría que siempre habrá de ser, epéktasis, ser además 345.3

¿Qué es el carácter dual de la coexistencia?

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Es, a mi parecer, el siguiente:
 
-coexistencia carente de réplica.
-coexistencia en busca de replica.
 
 
La persona, en tanto que coexistente, sabe de sí, se acompaña.
 
Sin embargo, su acompañamiento es precario, pues no encuentra su origen ni fuera ni dentro de sí.
 
Por eso, inmediatamente es activa, busca, libremente hacia adentro.
 
Ahí tenemos el carácter dual de la coexistencia tal como el profesor Juan A. García Gz lo presenta.
 
Hacia afuera no encuentra réplica y hacia adentro busca réplica, sirviendo a la libertad.
 
Dual:
-coexistencia carente de réplica.
-coexistencia en busca de replica.