Mostrando las entradas para la consulta llamada inicial ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta llamada inicial ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

¿Qué es la llamada inicial?

.


La llamada inicial es la creación de cada persona humana. Se le llama también creación segunda.

La creación primera es la creación del universo físico.

La persona humana se caracteriza por su crecimiento según sus elevaciones. (Estudiamos las elevaciones trascendentales en la etiqueta 5.7.0)

La elevación de base es la creación. Las otras cuatro elevaciones son la llamada inicial, la insistencia o mantenimiento de la llamada, la santificación y la glorificación

La creación de la libertad de la persona humana exige la llamada inicial (vocación según Piá).

La persona es libre, debe responder a una llamada. No está determinada.

-----------------------------------

La llamada inicial es pues una de las "elevaciones" trascendentales de la persona humana.

Es la creación segunda.

 

A la llamada inicial podemos también llamarla gracia inicial (que abre el radical co-ser hacia Dios. Esta gracia es una apertura trascendente que llamamos humildad trascendental) y podemos también llamarla gracia primera (en tanto que abre, con tres aperturas, los otros tres trascendentales hacia Dios. La esperanza trascendental es la apertura de la libertad. La fe trascendental es la apertura del inteligir personal. La caridad trascendental es la apertura del amar trascendental.

 

La llamada inicial es pues  el modo peculiar como Dios crea cada persona humana. Dios la crea, "llamándola".

 

Noten la exquisita ternura de un Dios que no nos crea despóticamente, sino en libertad. Nos "llama".

 

El fruto de la llamada inicial es, por lo tanto, una apertura trascendente (vean las etiquetas que empiezan por 5.13).

 

La persona humana es creada con una intimidad orientada de suyo al auto-transcendimiento, a vivir-con o en Dios.

 Vista desde la criatura humana, la llamada inicial es potencia obediencial. Vocación.

 Tras la decisión divina de crear, podemos considerar pues, trascendentalmente, esta elevación que llamamos "llamada inicial" (denominada también, como hemos dicho, gracia inicial como referencia al radical co-ser y gracia primera referida a los otros tres radicales).

 Los seres libres somos creados a modo de "llamada". Somos seres "segundos". El ser primero es el universo físico, que es como es, y no tiene nada que decir, sencillamente se despliega.

 Y la "llamada" fructifica en cada radical humano:

 

- en cuanto ser libre, se abre el ser en esperanza;

- en cuanto inteligir personal, se abre en fe;

 - en cuanto amar, se abre en caridad;

 - y en cuanto co-ser, se abre en humildad (gracia inicial).

 

Son "las aperturas trascendentes" (el cómo el ser personal se abre a Dios, respondiendo a la llamada).

 

Otra cosa distinta es la apertura "trascendental"  o apertura íntima, que designa las dualidades íntimas del ser personal. Es decir, nuestro estar abiertos por dentro (la estudiaremos en las etiquetas 5.11).

 

Ya saben ustedes que la intimidad personal poliana  comprende:

-  la dualidad entre  la apertura interior y la apertura hacia adentro.

 

La apertura interior es la dualidad entre co-ser y libertad,

y la apertura hacia adentro,  es la dualidad entre el inteligir personal y el amar.

 Con la llamada inicial vamos más allá de nuestra intimidad. 

Entramos en contacto con nuestra Réplica.

 

Se habla de las aperturas en la etiqueta 5.8.0

Se habla de la réplica en la etiqueta 5.4.2


.


¿Cuáles son las elevaciones trascendentales de la persona humana?

 .


La persona humana, independientemente de su querer, crece, trascendentalmente, hacia su destino, al ir siendo elevada, por Dios, hacia la felicidad (ordo amoris) y Dios lo hace según cinco elevaciones que podemos llamar “trascendentales”, a saber: 

la creación, 
la llamada inicial, 
la insistencia o mantenimiento de la llamada, 
la santificación y 
la glorificación.

Inicialmente, Dios crea cada persona con tres elevaciones que son simultáneas y necesarias, no cesan: la creación, la llamada inicial y la insistencia.
 
Las elevaciones no son “estados”, sino crecimiento. 

Las elevaciones no son “etapas”. 

Es la persona la que es elevada hacia la unidad en sus distintas dimensiones.

Todas las dimensiones de la persona humana son duales, constan de dos miembros.
El miembro superior tira para arriba del miembro inferior.

Dualizarse es prolongarse y se describe como “elevación”.

En lo más alto, Dios.
Somos un ascensor.

El profesor Juan García llama elevación “creacional” a la relación subsistente, en orden al Origen, que somos cada uno de nosotros.

Pienso que esta elevación “creacional” contiene tres dimensiones: La Creación, la Llamada inicial y la Insistencia en la llamada.
 
a) Creación
La Creación de la persona humana es la creación de su dualidad radical, su nacer destinándo.se.
Podemos llamarla creación inicial.
Según la propuesta de Adam Solomiewicz, el miembro nativo de la dualidad radical humana es el nacer trascendental y el miembro destinativo de dicha dualidad es el destinarse trascendental.
Un acto de ser personal, radicalmente dual.
 
b) Llamada inicial (creación segunda o gracia inicial).
Si llamamos creación primera a la creación del universo físico, la creación segunda será la creación de cada persona humana, en tanto que llamada.
Es la llamada del Destino.
La llamada inicial es el modo peculiar como Dios crea cada persona humana. Dios la crea, "llamándola".
 
Noten la exquisita ternura de un Dios que no nos crea despóticamente, sino en libertad. Nos "llama".
 
Llamamos creación segunda a la creación de cada persona humana. Dicho en términos clásicos, la unión del alma con el cuerpo.
 
Dios crea la persona humana como libertad de destinar su mundo.
La persona habita el universo físico convirtiéndolo en su “mundo”.
 
El fruto de la llamada inicial es la apertura trascendente: el hombre es capaz de Dios. Co-existencia libre.
 
Dios nos abre, llamándonos, atrayéndonos a su Intimidad, elevándonos.

Es la elevación de nuestro espíritu, proveniente del favorecer de Dios, que abre cada uno de los trascendentales personales.

La persona humana es orientada y elevada “hacia” Dios abriendo cuatro aperturas trascendentes, fruto de esa llamada inicial.

El panorama se amplía así, en el ascensor acristalado gracias a esas cuatro aperturas trascendentes, que son infusas y naturales.
 
A la llamada inicial podemos llamarla gracia inicial (que abre el radical co-ser hacia Dios). A esta apertura trascendente la denomino humildad trascendental).
 
La llamada inicial en cuanto que también abre los otros tres trascendentales personales hacia Dios, podemos también llamarla gracia primera.

A estas tres aperturas trascendentes las denomino de la siguiente manera: 
la esperanza trascendental es la apertura de la libertad. 
La fe trascendental es la apertura del inteligir personal. 
La caridad trascendental es la apertura del amar. 

(Ustedes comprenden que no se trata de las virtudes teologales de la teología, sino aperturas naturales de la persona humana a Dios, desde su creación).
 
 
c) Insistencia o mantenimiento de la llamada.
Es la elevación propiamente dicha.
Dios mantiene insistentemente la llamada (es un diálogo creador), para que el hombre aporte su don.
Insistencia que permite comprender la condición temporal de la vida.
 
Esta insistencia o mantenimiento de la llamada no es otra cosa que el tirar de Dios, hacia arriba, que no cesa de elevarnos libremente.
Recuerden que “elevación” no significa que “estemos” elevados, sino que estamos siendo elevados. Cuando decimos "elevación", hablamos de un movimiento que no cesa.
Insistencia en la llamada.
 
Aquí se incluyen también intervenciones sobrenaturales de Dios que nos favorecen aún más. Por ejemplo, cuando Dios llama a un pagano a reconocerle como el Dios vivo.
---------------------------------------
Debemos explicar ahora otras dos elevaciones que no tenemos de entrada: la santificación y la glorificación.
 
d) La santificación: para entenderla nos servirá volver al mito del ascensor acristalado: imaginemos en el interior del ascensor, una sala enorme, con pantallas en color, donde se pueden ver, por anticipado,  los misteriosos juegos eternos, que están más allá de la azotea.
Esas pantallas (cual un VAR) nos hacen gozar de una elevación sobrenatural que los teólogos suelen llamar "gracia santificante", anticipación de la vida eterna. (Tras la caída, la llamamos “nueva creación”).
 
e) La glorificación es el encuentro definitivo con Dios,  más allá de la azotea, en el que conoceremos cómo Dios nos conoce: como hijos que serán siempre "además", jugando y cantando eternamente.
 
x) Pero además de estas cinco elevaciones no debemos olvidar que "trascendentalmente" hubo una caída (que se corresponde con lo que la teología llama pecado original). No es otra cosa que la comunión con el maligno, con el don "nadie". Es la caída trascendental. La pandemia original. Un obscurecimiento del ascensor que dificulta la visión hacia afuera y hacia adentro. Las consecuencias de este apagón inicial son patentes. La principal, la ignorancia. Sin embargo, el ascensor no ha dejado de subir y la esperanza no cesa de renacer. La humanidad subsiste hacia su Destino.


¿A qué llamamos apertura trascendente?

.


Llamamos apertura trascendente al fruto de la llamada inicial de Dios.
 
La llamada inicial de Dios se puede describir según los cuatro radicales personales:
gracia inicial o humildad nativa (según la co-existencia).
esperanza nativa (según la libertad)
fe nativa (según el entender personal)
caridad nativa (según el amor donal).
 
Me explico:
Dios, al crearnos libres, nos llama.
 
La llamada inicial crea, en libertad, los cuatro radicales personales.
 
Y la persona se abre así, en su interior, al nacer, según las cuatro aperturas que llamamos trascendentes y que son el fruto sabroso de la llamada inicial. Las cuatro son nativas al ser creada la persona humana, el acto de ser personal.
 
No son la gracia santificante ni las virtudes teologales de la teología. Son aperturas trascendentes que todos tenemos y que, me parece, ayudarán a los teólogos en su comprensión del organismo sobrenatural.
 
Estas cuatro aperturas se pueden describir como:
1. aceptar. Fruto de la llamada inicial. Es la “humildad nativa trascendente”. (Apertura del co-ser).
 
2. además. Fruto de la llamada inicial. Es la “esperanza nativa trascendente”. (Apertura de la libertad trascendental).
 
3. buscar. Fruto de la llamada inicial. Es la “fe nativa trascendente”. (Apertura del intelecto personal).
 
4. dar. Fruto de la llamada inicial. Es la “caridad nativa trascendente”. (Apertura del amar donal o personal)
 
 
Las virtudes infusas teologales las estudiaremos en la etiqueta 12.8.0 y también en la etiqueta 5.16.2, en tanto que "nueva" creación.

Otras etiquetas sobre el tema:
5.13.2 Humidad o abajamiento
5.13.3 Fe o alumbramiento
5.13.3 Misterio
5.13.4 Esperanza o alianza o amanecer o aurora
5.13.5 Caridad o arrullo

¿Cómo se realiza la llamada inicial de Dios a la humildad?

.


El fruto de la elevación trascendental que denominamos “llamada” de Dios, no es otra cosa que las aperturas transcendentales de la persona humana (humildad, esperanza, fe y caridad trascendentales).

Siguiendo la intuición de Adam Solomiewicz, cada trascendental personal es abierto por Dios teniendo en cuenta la dualidad radical nacer-destinándo.se.

Por ejemplo, el amar personal comprende un doble don: Dios da el don del "ser personal" que la persona acepta trascendentalmente y el don de la esencia humana que la persona da esencialmente a Dios.

Pues bien, la llamada de Dios también abre el primer trascendental personal “co-ser”.
Esta apertura es la humildad trascendental, que siguiendo la intuición de Adam es también doble: es un nacer humilde y un destinar.se humilde.

Ya ante, Salvador Piá notó que la llamada inicial se realiza según los cuatro radicales íntimos. 

El radical personal que está a la base de los demás es el Co-ser. Pues bien desde el co-ser la llamada inicial, decía Piá, es un re-nacimiento, es actividad re-naciente. Gracia inicial u original
Es un estar siempre abiertos al futuro o nuestra vinculación a Dios. Es la docilidad de la humildad.
Por eso propongo llamar a esta gracia inicial  "humildad trascendental".

La apertura transcendente del ser humano corre enteramente a cargo de Dios según el nacer (pendiente del destinar.se acabado que es la aceptación de Dios).
Ése nacer trascendental es el modo en que Dios se introduce inicialmente en la persona humana: elevando la apertura trascendental de los radicales personales con la apertura transcendente.
Por ese motivo, a la llamada inicial del además se la denomina gracia inicial  de la persona humana, porque es Dios quien en atención a Dios le da la gracia inicial a la persona humana, es decir, la llama.

Desde esa observación, la condición creatural del además  se dilucida como adverbio.

La persona humana es imagen de Dios como adverbio; por tanto ser imagen humana no significa ser verbo, ni tampoco ser pronombre. Y, justo por eso, como imagen o adverbio es como se muestra la índole creada de la actividad personal humana. A su vez, desde el carácter adverbial del además queda mostrado que Dios es persona como Verbo.


De esto habla salvador Piá en “El hombre como ser dual” p. 384-424
Y explicamos la llamada inicial en la etiqueta 5.15.0

¿Qué conviene recordar antes de iniciar el estudio de la llamada inicial?

.


La llamada inicial es el modo como Dios crea cada persona humana, no despóticamente sino "llamando", queriéndola libremente amorosa.

Conviene recordar cómo hemos caracterizado el plan de Dios para dar la felicidad al hombre según cinco elevaciones de la persona humana, a nivel trascendental :

la creación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.14.0, se trata de la iniciativa divina o elección de cada persona antes de la creación del mundo. Es el Misterio de Dios que nos ha amado primero;

la llamada inicial : la estudiamos aquí en la etiqueta : 5.15.0. (Se corresponde con las gracias inicial y primera). Dios nos abre, llamándonos,  a su Intimidad;

la insistencia o mantenimiento de la llamada : la estudiamos en la etiqueta : 5.16.0 y se asimila a la gracia personal y a las gracias actuales de la teología.

La santificación : la estudiamos en la etiqueta 5.16.2 gracia santificante.

la glorificación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.17.0. Es  el encuentro definitivo con Dios, también llamado "salvación".

Pero además de estas cinco elevaciones no debemos olvidar que "trascendentalmente" hubo una caída (que se corresponde con lo que la teología llama pecado original). No es otra cosa que la comunión con el maligno, con el don "nadie". La estudiamos en la etiqueta 5.16.1, se trata de la caída trascendental.

Y hay también una redención trascendental. Es lo que hemos llamado santificación o nueva creación o redención. La estudiaremos en la etiqueta 5.16.2. Es la gracia santificante de la teología.


En Jesús de Nazaret de Ratzinger hay un párrafo muy interesante en la página 30, al final de la Introducción. Dice así:
"Quien ve a Jesús, ve al Padre (cf. Jn 14, 9). De este modo, el discípulo que camina con Jesús se verá implicado con Él en la comunión con Dios. Y esto es lo que realmente salva: el trascender los límites del ser humano, algo para lo cual está ya predispuesto desde la creación, como esperanza y posibilidad, por su semejanza con Dios".

Pienso que esa "creación" es la elevación que denominamos “llamada inicial”

¿Es la apertura íntima, la última dualidad humana?

.

No. Pues Dios Transciende la dualidad radical íntima.

La apertura íntima no es la última dualidad humana.

La apertura íntima, aún se dualiza con otra apertura aún más íntima.

Polo la denomina apertura transcendente por abrir el ser humano más allá de su propia intimidad.

Y eso, gracias a la "llamada inicial" (que denominamos "gracia primera").

La apertura transcendente es más íntima a la persona que su propia intimidad. Es una apertura que transciende la intimidad humana profundizando en ella.

No es una apertura hacia fuera, que es inferior a la apertura íntima.
Es abrirse "hacia" el Origen al responder a su llamada.

Es una apertura superior, más íntima que la intimidad.

Y al estar abierta, al abrirse desde el inicio, la persona humana podrá "saberse" dual. Puede reconocerse dual en su interior, pues se dualiza hacia Dios, "si quiere".

Ese "querer" apunta a un desdoblamiento inherente a la persona humana. El desdoblamiento del quién que somos con nuestra manifestación o "esencia humana".

Quizá necesiten ustedes recordar cómo Polo ha formulado las dualidades en el ser personal, diciendo que la apertura "íntima" o intimidad de la persona humana, también llamada apertura trascendental tiene dos miembros: la apertura "interior" y la apertura "hacia dentro".

Llamamos apertura "interior" a la comunicación entre el co-ser personal y la libertad.
Es la dualidad formada por los trascendentales personales "co-existencia" y "libertad".

Llamamos apertura "hacia dentro" a la comunicación entre el conocer personal y el amar personal
Es la dualidad formada por los trascendentales personales "inteligir personal" y "amar personal".

Adans Solomiewicz propone una dualidad trascendental aún más radical: nacer-destinarse. Que podemos formular como un nacer-destinándo.se

Pues bien, tanto esta dualidad radical como la doble apertura íntima no son la última dualidad humana.
Gracias a la "llamada inicial" la apertura íntima se abre más allá de su intimidad, hacia Dios.
Es la apertura transcendental.



Y no olvidemos el "querer". La intimidad lleva inherentemente otra apertura: su manifestación esencial. Llamaremos apertura inherente a la dualidad "acto de ser personal" – "esencia humana".

Comprendan bien que desde el nivel más bajo de nuestra "vida" (de nuestro disponer) está presente la llamada inicial de Dios.
Porque somos en Dios, vivimos humanamente, si queremos.



De esto habla Salvador Piá en su libro "El hombre como ser dual" p. 367

Para saber más, pueden ustedes ir a las etiquetas:
5.11.0 apertura íntima o trascendental
5.13.0 apertura transcendente
5.15.0 llamada inicial o gracia primera
5.9.1  apertura inherente
.

¿Es la apertura íntima, la última dualidad humana?

.

No.
 
La apertura íntima no es la última dualidad humana.
 
La apertura íntima, aún se dualiza con otra apertura
 
aún más íntima.
 
Polo la denomina apertura transcendente por abrir
 
el ser humano más allá de su propia intimidad.
 
Y eso, gracias a la "llamada inicial" (que denominamos
 
"gracia primera").
 
La apertura transcendente es más íntima a la persona que su propia intimidad. Es una apertura que transciende la intimidad humana profundizando en ella.
 
No es una apertura hacia afuera, que es inferior a la
 
apertura íntima.
 
Es abrirse "hacia" el Origen al responder a su llamada.
 
Es una apertura superior, más íntima que la intimidad.
 
Y al estar abierta, al abrirse desde el inicio, la persona
 
humana podrá "saberse" dual. 
 
Puede reconocerse dual en su interior, pues se dualiza
 
hacia Dios, "si quiere".
 
Ese "querer" apunta a un desdoblamiento inherente a
 
la persona humana. El desdoblamiento del quién que
 
somos con nuestra manifestación o "esencia humana".
 
Quizá necesiten ustedes recordar cómo Polo ha
 
formulado las dualidades en la intimidad del ser 
 
personal.
 
La apertura interior de la persona humana no es otra cosa que la dualidad intrínseca del acto de ser personal.
 Los cuatro trascendentales personales se convierten
 
 entre sí y conforman lo que es la Intimidad de la
 
 persona. 
 
Sin embargo, en la apertura interior rigen el primero
 
 (Co-ser) y el segundo (Libertad). Co-existencia libre.
 
 La apertura hacia adentro es la dualidad íntima de 
 
la criatura humana que busca a su Creador. No es otra
 
 cosa que la profundidad de la persona.
 
 
 
En esta apertura rigen el inteligir y el amar personal.
 
 
 
Adam Solomiewicz propone una dualidad aún más
 
radical: nacer-destinarse. 
 
Que podemos formular como un nacer-destinándo.se
 
Pues bien, tanto la dualidad radical como la doble
 
 apertura íntima no son la última dualidad humana.
 
 
Gracias a la "llamada inicial" la apertura íntima se abre
 
más allá de su intimidad, hacia Dios.
 
Es la apertura transcendente.
 
 
 
Y no olvidemos el "querer". La intimidad lleva
 
inherentemente otra apertura: su manifestación
 
esencial. Llamaremos apertura inherente a la
 
dualidad "acto de ser personal" – "esencia humana".
 
Comprendan bien que desde el nivel más bajo de
 
 nuestra "vida" (de nuestro disponer) está presente la
 
llamada inicial de Dios.
 
 
Porque somos en Dios, vivimos humanamente, si queremos.
 
 
 
Y no olvidemos el "querer". La intimidad lleva inherentemente otra apertura: su manifestación esencial. Llamaremos apertura inherente a la dualidad "acto de ser personal" – "esencia humana".
 
Comprendan bien que desde el nivel más bajo de nuestra "vida" (de nuestro disponer) está presente la llamada inicial de Dios.
Porque somos en Dios, vivimos humanamente, si queremos.
 
 


 
 


Los tipos de gracia

 .


Propongo distinguir tres tipos de gracia : 

Gracia primera (inicial u original); Gracia personal y Gracia santificante.


Estudiaremos la gracia haciéndonos preguntas en diferentes etiquetas:


 - la Gracia en general (en la etiqueta 12.7.0)
 
- la Gracia primera o llamada inicial (5.15.0)
 
- la Gracia personal o insistencia en la llamada (5.16.0)
 
- y la Gracia santificante (5.16.2).
-------------------------------------------------
Veamos con más detalle  lo dicho :

- la Gracia primera. (5.15.0) :
No es otra cosa que la llamada inicial que abre las aperturas trascendentes (esperanza, fe y caridad), que son una redundancia de esa llamada inicial en los radicales personales.
También se le puede llamar creación segunda (la creación primera es la creación del universo).
 
Esta gracia primera, cuando incide en el primer trascendental personal,  la podemos llamar Gracia original (cuyo fruto es la apertura trascendente que llamamos humildad y estudiamos en la etiqueta 5.13.2 humildad)
 
Los frutos de la incidencia de la gracia primera en los  tres trascendentales restantes son las otras tres aperturas trascendentes.
Las llamaremos con el mismo nombre que las virtudes teologales, pero éstas son antropológicas, propias de todos los hombres como fruto de su creación natural :
esperanza (5.13.4),
caridad (5.13.5)
--------------------------------------
- la Gracia personal, que se corresponde con la elevación llamada “insistencia” o mantenimiento de la llamada (5.16.0).
Pase lo que pase Dios mantiene su decisión de incluir las personas en su ámbito de máxima amplitud.
La teología llama a este conjunto de gracias, gracias actuales.
 
-----------------------------------------
- la Gracia santificante de la teología (5.16.2);
.

¿Se despliega sola la libertad trascendental?

.
Nunca.

Aunque sea actividad siempre insatisfecha, la libertad sigue filialmente a su Creador (a veces como un mal hijo, pero hijo).

La creación de la persona humana, la llamada inicial, no cesa.

De ahí que hayamos distinguido cuatro etapas trascendentales de la persona humana :
1ª : creación (etiqueta 5.14)
2ª : llamada inicial (etiqueta 5.15)
3ª : mantenimiento de la llamada o elevación (etiqueta 5.16)
4ª : encuentro con Dios (etiqueta 5.17).

El despliegue de la libertad trascendental acaece durante la tercera etapa.

Ahora mismo Dios nos está llamando.

De esto se habla entre otros lugares en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 21.4


Para saber más:
Sobre las etapas trascendentales: ...............Etiqueta 5.7
Sobre la metalógica de la libertad: .............Etiqueta 6.8
Sobre la libertad trascendental: .................Etiqueta 5.5.4
Sobre la dinámica de la libertad: ................Etiqueta 6.9.0
Sobre la llamada inicial:........................... Etiqueta 5.15
Sobre el mantenimiento de la llamada: ......Etiqueta 5.16
Sobre la libertad esencial: .........................Etiqueta 6.1.5


.

¿Qué son los hábitos infusos de los que habla la teología?

.


Desde la perspectiva de una antropología trascendental se pueden entender los hábitos infusos  como elevaciones de las aperturas trascendentes, que redundan también en la esencia (aparecen en nuestra "vida").

(Hábitos tales como la fe, la esperanza y la caridad llamados "sobrenaturales" o teologales, pero también hábitos infusos que no son "sobrenaturales")

Me explico porque se necesita una cierta familiaridad con lo trascendental antropológico para situarse.

En la etiqueta 5.13.1 hemos llamado apertura trascendente a una apertura más íntima que la apertura íntima, pues abre el ser humano más allá de su propia intimidad.

Es el fruto de la llamada inicial de Dios. Esta llamada inicial de Dios la estudiaremos en la etiqueta 5.15.0 y es una de las etapas o elevaciones trascendentales del ser personal (la etiqueta 5.7.0 estudia esas dimensiones del ser personal).

Pues bien, teniendo en cuenta la caída y el querer de Dios que todos los hombres se salven, podemos entender que hay una nueva etapa o dimensión trascendental que es la nueva creación o redención. Una nueva elevación que nos salvará si queremos. La salvación es el encuentro definitivo con Dios.

Ese "si queremos" está a nivel de la disposición manifestativa que es nuestra esencia humana, nuestra vida.

Noten ustedes que ahora hablamos solamente de las virtudes infusas "sobrenaturales", que dependen de esta nueva creación.
Las virtudes infusas "no sobrenaturales" dependen solamente de la llamada inicial y del mantenimiento de la llamada. Y son poseídas también por los que todavía no han encontrado al Salvador.

Fijémonos ahora en la elevación salvadora de Dios, fruto del encuentro con Cristo, y entendamos que esta elevación redunda también en nuestra esencia, en nuestra vida, elevando nuestras potencias, la inteligencia y voluntad, elevando toda nuestra vida con lo que los teólogos llaman gracia santificante y virtudes infusas sobrenaturales.

Son infusas a la esencia humana como redundancia de la elevación de las aperturas trascendentes de los radicales personales. Elevación que es propiciada por el encuentro de la persona humana con Aquél que es su Réplica de Dios y que es su Salvador.

De ahí que digamos que la gracia santificante es una anticipación.


.

¿Es la apertura íntima, la última dualidad humana?

.

No.

La apertura íntima no es la última dualidad humana.

La apertura íntima, aún se dualiza con otra apertura

aún más íntima.

Polo la denomina apertura trascendente por abrir

el ser humano más allá de su propia intimidad.

Y eso, gracias a la "llamada inicial" (que denominamos

"gracia primera").

La apertura trascendente es más íntima a la persona que su propia intimidad. Es una apertura que trasciende la intimidad humana profundizando en ella.

No es una apertura hacia afuera, que es inferior a la

apertura íntima.

Es abrirse "hacia" el Origen al responder a su llamada.

Es una apertura superior, más íntima que la intimidad.



Y al estar abierta, al abrirse desde el inicio, la persona

humana podrá "saberse" dual. 

Puede reconocerse dual en su interior, pues se dualiza

hacia Dios, "si quiere".

Ese "querer" apunta a un desdoblamiento inherente a

la persona humana. El desdoblamiento del quién que

somos con nuestra manifestación o "esencia humana".

Quizá necesiten ustedes recordar cómo Polo ha

formulado las dualidades en la intimidad del ser 

personal.

La apertura interior de la persona humana no es otra cosa que la dualidad intrínseca del acto de ser personal.
 Los cuatro trascendentales personales se convierten

 entre sí y conforman lo que es la Intimidad de la

 persona. 

Sin embargo, en la apertura interior rigen el primero

 (Co-ser) y el segundo (Libertad). Co-existencia libre.


 La apertura hacia adentro es la dualidad íntima
 de 

la criatura humana que busca a su Creador. No es otra

 cosa que la profundidad de la persona.



En esta apertura rigen el inteligir y el amar personal.



Adam Solomiewicz propone una dualidad aún más

radical: nacer-destinarse. 

Que podemos formular como un nacer-destinándo.se

Pues bien, tanto la dualidad radical como la doble

 apertura íntima no son la última dualidad humana.


Gracias a la "llamada inicial" la apertura íntima se abre

más allá de su intimidad, hacia Dios.

Es la apertura trascendente.



Y no olvidemos el "querer". La intimidad lleva

inherentemente otra apertura: su manifestación

esencial. Llamaremos apertura inherente a la

dualidad "acto de ser personal" – "esencia humana".

Comprendan bien que desde el nivel más bajo de

 nuestra "vida" (de nuestro disponer) está presente la

llamada inicial de Dios.


Porque somos en Dios, vivimos humanamente, si queremos.