¿Tiene la vida valor donal?

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El valor donal de la vida se corresponde con el valor donal de la muerte.

La vida es para consumirla (muerte) y para consumarla (vida).

La vida es el don que nos instala en la vida eterna, al ser aceptado por Dios.

Ofrecer o dar la vida, no es solamente compartir la vida, sino decir "no quiero vivir, lo que quiero es vivir contigo".
No me importa la vida, me importas tú.

Es lo que se llama "desvivirse". 

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¿Cómo se agiliza la vida?

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Esperando lo inesperado.

La filosofía griega es una filosofía de excelencia. La vida humana crece hiperformalizándose, gracias a la virtud. Podemos mejorarnos.

La filosofía cristiana va más allá, agilizando la vida.

El planteamiento cristiano es no solo hiperformal, sino hiperteleológico, pues su raíz es el otorgamiento amoroso.
El amor puro trasciende la idea de finalidad.

La persona no es sólo capaz de mejorar su vida, sino que la agiliza cuando abre el horizonte añadiéndose. La persona es capaz de dar la novedad de su canto.

Por eso la historia de los hombres es un tiempo hacia delante. Siempre podremos dar más.

Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 130.3

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¿Es lo mismo la naturaleza humana que las naturalezas del mundo físico?

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En la etiqueta 4.2.0 describimos las distintas naturalezas del mundo físico.
Es a ellas a las que les corresponde propiamente el nombre de “naturaleza”.

Las naturalezas son sustancias físicas (causa material + causa formal) con una causa eficiente intrínseca que les hace ser principio de operaciones.

La filosofía clásica ha reservado el nombre de “naturaleza” a la consideración de la esencia como principio de operaciones.
Lo que caracteriza a la “naturaleza” es precisamente el ser principio de operaciones.

Aunque el hombre es cuerpo físico, sus operaciones dependen del cuerpo y del alma.
La naturaleza humana es pues también principio de operaciones, pero en sentido distinto a las naturalezas sencillamente físicas.

Cuando hablemos de naturaleza humana nos referiremos a lo que la persona humana recibe de entrada y le permite ser principio de operaciones: el compuesto cuerpo + alma, es decir, la vida recibida de nuestros padres + la vida que aporta cada persona.


Vamos, que no somos animales terrestres.

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¿Qué es la naturaleza del hombre?

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La naturaleza del hombre es lo que la persona humana recibe al ser creada: la "unión" de su alma con el cuerpo.

Tengan ustedes atención a no confundir “alma” con “persona”. El “alma” es la vida que aporta cada persona y que “anima” espiritualmente al cuerpo. El ser personal es más radical que el alma.

En el momento de la concepción, al unirse el alma con el que será desde ese momento el cuerpo de esa persona, ni el alma ni el cuerpo están todavía esencializados. Pero sí que sitúan a la persona creada en la historia. Son ya alma y cuerpo de una persona concreta.

Cuerpo y alma serán "esencializados" por la persona al ir disponiendo libremente con su ser.

De esto habla Polo en Antropología Trascendental I, p. 206, 4 y ss.

Para saber más sobre:
el cuerpo humano…………………..etiqueta 8.0.0
el alma humana……………………..etiqueta 6.1.0
la esencia humama…………………etiqueta 6.1.0
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¿Qué es el "nombre" de una persona?

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El "nombre" es aquello por lo cual cada persona se distingue de todas las demás.
Persona es cada quién.

La naturaleza humana es común: formamos una especie, en la que vivimos entrelazados. Nuestros cuerpos y almas forman una red de conexiones en el universo físico.

Sin embargo, la persona es irreductibe a lo común. De ahí que cuando la persona es creada "en" el universo físico, esencializa la naturaleza haciéndola suya: una naturaleza física concreta que sigue entrelazada con el universo, pero, al mismo tiempo, pertenece a una persona humana.

Ser irreductible no significa que la persona sea aislada.
"Quién" es co-ser irreductible.

Porque cada persona está abierta por dentro.
Si existiera sola, sería un absurdo, un co-existir con la nada.

La persona se abre por dentro a su destino, a su irreductible inclusión activa en el ámbito de la máxima amplitud, Dios.
Y se abre hacia fuera esperando que el don libre de su vida sea acogido.

El acogimiento está marcado en una piedrecita blanca. Es mi "nombre".
Y el tuyo.

De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 36.2-37.2.

Para saber más:
sobre la persona humana…………..etiqueta 5.0.0
sobre la especie………………………...etiqueta 6.1.0

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¿Cómo distingue Polo entre naturaleza, esencia y acto de ser personal?

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Sigo en mi respuesta las apreciaciones de Juan Fernando Sellés en su libro sobre la persona humana, publicado en la universidad de la Sabana en 1998.

La más alta averiguación filosófica medieval es la distinción real entre esencia y acto de ser en la realidad creada.

Por esencia entienden el modo de ser de cada realidad, su forma de ser o su composición real. Esencia indica "perfección", el meollo de una cosa.

Por acto de ser entienden el fundamento de toda realidad, aquel principio que hace ser a las realidades.

Las diversas realidades no se reducen al ser, sino que son tal o cual (esto es la esencia) realidad, de tal o cual índole (la índole es la esencia).

En Dios Ser y esencia coinciden, se identifican.
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En Antropología hay que esclarecer mejor esta distinción.

¿Qué es en el hombre del ámbito de su esencia ?

¿Qué es en el hombre del ámbito de su ser ?

G. Marcel capta esa dualidad y la formula con sus nociones de « tener » y « ser ».

La propuesta poliana en Antropología, muy bien enseñada por Sellés es, sin embargo, tripartita pues distingue tres ámbitos.

Al ámbito del tener « recibido » pertenece la naturaleza humana (el cuerpo, las facultades, las tendencias, etc). Se trata de la naturaleza humana inicial, que es dual (vida recibida de nuestros padres y la situación inicial de la vida que añadirá cada persona).

Al ámbito del tener « adquirido » pertenece ya a la esencia humana (que es el perfeccionamiento de la naturaleza humana ; es el crecimiento que la persona consigue libremente). La esencia del hombre es incrementable indefinidamente : noción de hábito y de virtud.

El ámbito del ser « recibido » es la persona. Recibido para ser novedad, poerque el ser personal no está nunca clausurado, pues puede ser más. (Puede dar, es dar).

El "tener" está, pues, a nivel esencial. Y el "dar" a nivel trascendental.

En el artículo "Tener y Dar" Polo explica cómo Cornelio Fabro habla del acto de ser como "intensivo". Pero don Leonardo considera que la que es intensiva es la naturaleza humana que se va esencializando, perfeccionando.

El hombre es caracterizado por Aristote como el ser que « tiene ».

Y a tres niveles:
a) según el cuerpo : es el tener práctico ;
b) según la razón ;
c) según los hábitos.

El hombre posee según su naturaleza.
La persona no co-existe con su naturaleza, ni la posee.
La persona es « además ».
Es el « co » del co-existir.

Ahora bien, según su naturaleza, inspirándose en su naturaleza, la persona dispone y posee lo que Dios le da, según lo que libremente acepta y dispone.
Co-existe con el mundo, con los demás y con Dios.

El acto de ser dispone, manifiesta, ilumina, aporta, con la esencia, pero no dispone de la esencia.
La esencia humana es el disponer indisponible.

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¿Qué distinciones ayudan a entender la "animación" del cuerpo humano?

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Conviene señalar dos distinciones : la distinción entre viviente y vida y la distinción entre vida recibida de los padres y vida añadida por cada persona.

Veamos la primera distinción:
El viviente es el acto de ser personal humano, que Dios crea directamente, libre, inteligente y amoroso.
La vida es la esencia de cada hombre.
La vida depende del viviente, es manifestación del viviente, porque el acto de ser no se agota en el vivir (es además).

El acto de ser es creado personalmente por Dios y activa la naturaleza humana, esencializándola.

No se trata de que el acto de ser actúe sobre una naturaleza humana preexistente. Una naturaleza física deviene humana cuando Dios crea la persona. Por eso es oportuno ver ahora la segunda distinción:
La vida recibida de los padres es una naturaleza física (materia+ forma sutancial+causa eficiente intrínseca). Es una célula viva, la primera, que deviene "humana", cuando es apta para ser "animada". Es ése el momento de la creación de una nueva persona.

La vida añadida es lo que aporta el nuevo acto de ser creado que convierte en esencia humana lo que era una sencilla naturaleza física.

A partir de ahí, la persona, el acto de ser personal, la libertad trascendental, se va abriendo paso, esencializando cada vez más, haciendo crecer lo que será el don de la persona o su manifestación libre.

Las facultades se van "hiperformalizando", es decir, mejorando.
Por ejemplo, la imaginación, de entrada, naturalmente, es como la imaginación de un perro.
Las facultades animales son principios, pero principios que tienen un límite de crecimiento, pues su base es orgánica. Son principios en cierto modo fijos.

Polo habla de "hiperformalización", señalando así que las facultades de la naturaleza humana no sólo son un desarrollo de las condiciones iniciales, sino que superan esas condiciones.
Nuestra imaginación cerebral puede ser manifestación de una sinfonía musical, con novedades insospechadas. Es así como la naturaleza deviene virtuosa, al ser el instrumento del "disponer" (esencia humana es disponer) del viviente.

El hombre supera su naturaleza inicial, va más allá de ella, la esencializa, conviertiéndola en respuesta amorosa a su Creador amoroso.
Y como siempre sobra, su crecimiento es irrestricto.

De esto habla Antonio Alonso en su tesis doctoral en la PUSC 2010, "Libertad y hermenéutica cristiana en la filosofía de Leonardo Polo", p.165 y nota 274.

¿Cómo definir desde su raíz la naturaleza humana?

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Aristóteles decía que el hombre es el ser capaz de tener (tenemos instrumentos, pensamientos, virtudes, somos potencia de tener más acto).

Pero atendiendo a la raíz de la persona, Polo avista el principio de dación.

Luego lo que el hombre recibe al ser creado (su naturaleza) no es sólo la capacidad de tener. Somos capaces de dar.

El hombre, el espíritu en el tiempo, es el ser capaz de dar (regalos, poemas, amor).

Esta definición de la naturaleza humana no es contradictoria, ni opuesta, ni discordante con la antropología griega.


Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 131.2

Para saber más sobre
el dar…………………….…... Etiqueta 5.5.3 amar personal
el dar trascendental…….Etiqueta 1.0.2

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¿Cómo explica Polo la interpretación que hace Aristóteles de la antropología?

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Aristóteles hace una interpretación llamémosla "constitucional".

Aristóteles define al hombre (hablar de la naturaleza del hombre es lo mismo que definirlo) como el "animal racional".
Es una visión simplificada de su pensamiento.

El concepto clave de la antropología aristotélica es el verbo griego "ekhein", que se traduce por "tener". Un verbo con mucha mayor densidad de sentido que nuestro "tener".

El hombre es el ser que "tiene". Que al menos, de entrada, posee la capacidad de tener.

Es el viviente que "tiene" razón.

Ahora bien, el hombre no solamente tiene razón.
Podemos distinguir:
1. El tener corpóreo : el poseer y el habitar (hábito categorial).
2. El tener racional : pensar.
3. El tener según virtud : el hábito.

El hombre puede tener con mayor o menor intensidad.


De esto habla Polo en su artículo "Tres dimensiones de la Antropología", aperecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 16.

Para saber más.
Sobre la naturaleza humana:……Etiqueta 6.1.0
Sobre el hombre:……………….….….Etiqueta 1.10
Sobre el tener:…………………….…...Etiqueta 1.9.1
Sobre la intensidad:………………….Etiqueta 5.4.4
Sobre el hábito categorial:………..Etiqueta 1.9.2

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¿Es física la naturaleza humana?

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Debemos distinguir entre lo que ordinariamente se llama Naturaleza, el universo físico, de lo que llamamos "naturaleza" de un ser vivo.

La "naturaleza" de un ser vivo es ese ser vivo “en tanto que principio de operaciones”: se automueve.

Naturaleza de un ser vivo es lo que un ser vivo recibe “de entrada”, su capacidad de vivir, de automoverse. Se mueve por necesidad.

Ahora bien, la naturaleza humana no es sólo física o biológica. También recibimos, “de entrada”, potencias espirituales (la inteligencia y la voluntad) que forman igualmente parte de nuestra naturaleza.

Las naturalezas vegetales y animales están causadas por el orden que Dios ha dado a la Naturaleza. Son sólo físicas o biológicas.

Sin embargo, para la naturaleza humana no va bien el verbo "causar", pues como somos libres, Dios no nos "fabrica" como se producen los ordenadores.
Dios nos crea libres. Somos espíritus localizados en el tiempo.

Es el hombre mismo quien descubre lo que le conviene, gracias a su inteligencia. El hombre no es movido por necesidad, sino movido “libremente” por Dios. La ley moral es así ley de libertad.

Nuestra naturaleza, pues, lo que recibimos de entrada, no nos condiciona, sino que nos señala por dónde puede ir nuestra colaboración amorosa.

Decía que lo que hemos recibido de entrada, nuestro cuerpo también, nos muestra por dónde puede ir nuestra colaboración. En lugar de angustiarse por la obesidad, habría que preguntarse qué tiene que hacer un gordo en la sociedad. Suelen ser los más simpáticos del grupo.

No. Nuestra naturaleza no nos dice lo que debemos hacer. El encargo no nos viene de la naturaleza, sino de quien nos ha creado y nos ha dado una naturaleza para reconocerle y amarle cada vez más.

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¿Qué recibe de entrada la persona?

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La dotación inicial de la persona es la naturaleza humana.

Pero trascendentalmente lo más importante que la persona recibe, al ser creada, es la "llamada inicial" o gracia nativa que estudiaremos en la etiqueta 5.15.

La antropología de Polo supera a la clásica que ve a la naturaleza humana regida por el fin (la causa final).

La propuesta poliana mira a la fuente: Dios llama, nacemos con cuatro aperturas transcendentes.

Para saber más sobre las apertura transcendental ver la etiqueta 5.13.0

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¿Qué aporta el acto de ser personal a la naturaleza humana?

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La novedad.

El acto de ser personal es libre, inteligente y amoroso. Así lo crea Dios.
Y por eso, al activar (esencializar) la naturaleza humana (cuerpo animado por un alma que depende del acto de ser personal) la hiperformaliza, le da algo que ella misma no puede dar.

Comprendemos así que aunque nuestros padres nos den la genética, no somos su prolongación, ya que cada persona (creada directamente por Dios), aporta su novedad.

Llamamos esencia humana precisamente a la manifestación de la novedad del acto de ser personal.

De esto habla Antonio Alonso en su tesis doctoral en la PUSC 2010, "Libertad y hermenéutica cristiana en la filosofía de Leonardo Polo", p. 166.3

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¿Es que el acto de ser humano aporta una novedad "radical"?

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No.
Porque el acto de ser personal humano es creado "en una naturaleza física" (que Dios creó al crear el universo y sigue haciéndola persistir).
Cuando esa naturaleza es organizada físicamente en la forma de 46 cromosomas humanos, deviene "humana" al crear Dios, en ella y para ella, una nueva persona.

Y es esa concreta naturaleza humana la que "inspira"a la persona, que une así lo viejo y lo nuevo.

En la novedad personal humana coinciden la tierra y el cielo.
Decimos que su aportación no es "radical" o completamente nueva porque debe contar con el universo físico, haciéndolo su "mundo", novolizándolo.

De esto habla Antonio Alonso en su tesis doctoral en la PUSC 2010, "Libertad y hermenéutica cristiana en la filosofía de Leonardo Polo", p. 166.3


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¿A quién le corresponde elevar la naturaleza?

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La persona es libertad.

La persona humana, nace y vive en una naturaleza que, de entrada, no es libre: somos lo que hemos recibido.

La persona, gracias a los hábitos que nacen de ella, eleva la naturaleza convirtiéndola en esencia (es decir, en manifestación, disposición, iluminación y aportación)  de su ser personal.

Concretamente, es la sindéresis la que va haciendo suya, libremente, la naturaleza recibida, elevándola.

Por ejemplo, el cuerpo, el vestido, mi pluma y mi sangre son entonces cauce de mi libertad. Si quiero.

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, nota 26, p. 338

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¿Quién da entrada en la naturaleza a la libertad?

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Los hábitos.

En nuestro cuerpo la libertad (etiqueta 1.1.2) aparece cuando lo elevamos a ser instrumento de nuestro “disponer”. Ejemplo: cuando el mendigo abre la mano para pedir limosna. Es la libertad pragmática. La mano es ya hábito categorial.

En nuestra alma la libertad aparece cuando se van actualizando la inteligencia y la voluntad. Ejemplo: me arrodillo porque quiero o te busco para conocerte mejor. Es la libertad moral. Mi voluntad ejerce la virtud (hábito) de la humildad.

En la intimidad de la persona (en mi ser personal) la libertad no aparece, porque la persona es libertad trascendental.

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 338.4

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¿Qué es el empirismo?

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Pensar que sólo lo objetivo (lo que tenemos delante) es real.

Polo en la lección 4ª del Curso de teoría del conocimiento I, sostiene, sin embargo, que "el objeto" de nuestro conocimiento no es real, sino intencional.

Miren por donde, los empiristas son, en realidad, idealistas.

De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 34.2.


Para saber más:
Sobre el objeto..……………………………...Etiqueta 2.4.0
Sobre el carácter de además:………...Etiqueta 5.4.0

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¿Debemos aurorrealizarnos?

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Ni hablar.

Deber autorrealizarse es una tarea agobiante.

Más aún, sería un proyecto de corto alcance, que finalizaría al llegar a ser lo que soy.

La persona humana está abierta al futuro indesfuturizable.

Nuestro intelecto no puede agotar el Origen.

Siempre seremos más.

De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 34.2.


Para saber más:
Sobre la noción de futuro..……………..Etiqueta 1.12.5
Sobre el carácter de además:………...Etiqueta 5.4.0

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¿Acierta Aristóteles cuando habla del crecimiento?

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Aristóteles estableció las bases para comprender lo que es el crecimiento.

En Aristóteles hay fuertes equivocaciones en fisiología y anatomía; pero sin embargo sus ideas básicas de biología son extraordinariamente nítidas.

Por ejemplo, Aristóteles definió claramente lo que es la embriogénesis.

Describe la embriogénesis como una reproducción "diferencial". Y esto es un gran acierto.
Porque la reproducción "pura" es producir otro individuo semejante, mientras que la reproducción "diferenciada" significa que no se produce otro individuo sino que en el mismo individuo aparecen formas diferenciadas, unidas orgánicamente.

La reproducción "diferencial" acontece justamente cuando se logran una serie de órganos que constituyen un organismo unitario.
El crecimiento orgánico es la constitución de un organismo.

Crecer es aumentar las distinciones, manteniendo la unidad.

Esta idea es sumamente importante para entender quiénes somos y cómo damos gloria a Dios, creciendo.
Dios no crece, nosotros sí.

La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.42.3). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

Para saber más sobre la distinción ir a etiqueta 1.5.0

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¿Puede el animal crecer siempre?

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No.

El crecimiento del animal es orgánico.
Orgánico quiere decir que el organismo se constituye según un proceso de diferenciación al servicio de un fin ya determinado.

La embriogénesis es una forma de crecer, pero no es un crecimiento irrestricto pues el crecimiento orgánico, antes o después se detiene.
Por eso, el animal llega un momento en que ya no crece; el hombre, al contrario puede crecer siempre.

Su felicidad no tiene tope.

La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.42.3). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

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¿Qué caracteriza al crecimiento de la vida?

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La forma del ser vivo, que es como una torre de control, aprovecha los cambios del entorno, las informaciones que le llegan, para mejorar su programa, aunque ciertamente no puede mejorarlo más allá de lo que se lo permite el orden ya determinado en el universo (que también se llama causa final).

A ese aprovechamiento podemos llamarlo "hiperformalización".

Crecer es así más que durar, más que seguir siendo o simplemente progresar. No es meter dentro, sino incorporar. Inmanencia. Tener.

El ser vivo es una unidad, una forma, una estructura, una torre de control que aprovecha otras formas, apropiándoselas, actualizándolas en su interior, elevándolas al incorporarlas a su propia vida.

Por ejemplo, cuando llega la primavera, se abre la flor.

Lo más asombroso es que, en el caso de la vida "humana", ya no rige sólo ese orden del universo (la causa final).

¿Por qué? Porque como el ser humano es "extracósmico", la persona aprovecha los cambios introduciendo novedades del otro mundo. Intimidad. Dar.

Yo "sé" quién es el Creador de la flor.

El conocimiento más allá de los sentidos, el querer más allá del instinto… todo eso es crecimiento de la vida "humana".

Y ese crecimiento no tiene límite, es irrestricto. Es "extracósmico".

Glosa a Genara Castillo. Planteamiento poliano de la constitución y desarrollo de la vida humana. Studia Poliana p. 19

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¿Crece la persona humana?

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Sí.

La persona humana es además, siempre más. Inagotable. Carece de culminación.
Su crecimiento es irrestricto.

Su carecer de término trascendental tiene, sin embargo, un valor potencial que es, precisamente, la esencia de la persona humana. (AT I, 190).

El crecimiento de la persona humana depende, pues, además de Dios, también de su "disponer". Es siempre, y también, esencial.

La persona se abre dualmente a los distintos temas, si quiere.
Ese "querer" es esencial.
Su esencia, su vida, es el "fruto" que Dios espera de cada uno.

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¿Se limita la persona a ser?

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No.
La persona humana es además, co-ser;

desde la libertad es libertad irrestricta;
desde el conocimiento, conocer sin límite;
desde el amor, el amor que no se gasta amando.

De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 34.

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¿Cómo juega la libertad trascendental, que es cada persona, con los hábitos?

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Articulándolos.

Allá dentro, donde habita el ser, pasan tantas cosas sin darnos cuenta.

Pongamos un ejemplo: el corazón late, la sangre llega a la cara y aparece el rubor en las pieles blancas y sensibles.

Análogamente, en el hontanar del ser, bulle la libertad trascendental o acto vital que somos cada uno.
Pero ahora el corazón "personal" no es un motor a pistones, que se limita sencillamente a manar hematíes.
La complejidad de nuestra intimidad no es un mecano de hábitos. No somos robots.

La libertad trascendental posee una lógica superior, metalógica, que coordina, impulsa o frena las veras del alma, según los deseos del amor.

La persona nunca está desnuda. Está siempre vestida, de ahí su dignidad, de hábitos íntimos, que llamaremos personales, sabiamente dispuestos.

Ese arreglo interior de la persona es lo que Polo llama metalógica de la libertad.
Articulación armoniosa y bella del misterio del hombre.

La metalógica de la libertad articula los hábitos cognoscitivos innatos y todos los demás hábitos personales.

De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 7,1.

Para saber más:
Etiqueta 1.9.2………….. hábitos superiores
Etiqueta 5.5.2..……….. hábitos innatos
Etiqueta 5.13.2 ………..aperturas transcendentales
Etiqueta 12.7……………..la gracia


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¿Cuál es el beneficio final de la metodología poliana?

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El beneficio final de la metodología poliana es comprender más claramente "el conocimiento habitual" que la persona posee "innatamente" (la penetración estudiosa de los hábitos cognoscitivos innatos).

Conocemos mejor qué pasa ahí, en el interior trascendental, y más allá de la trascendencia, cuando la libertad trascendental se trueca en búsqueda.

Es Polo explorador, descubridor y conquistador.

De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 7,1.

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¿No será el abandono del límite mental, en su 3ª dimensión, el punto álgido de la metodología poliana?

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No.

Es cierto que al desaferrarse del límite según la 3ª dimensión del método poliano, se alcanza el ser personal. Es la dimensión más elevada, hasta el punto de que en ella se nota que el abandono del límite mental no da más de sí.

Pero la filosofía prosigue y es esa prosecución, el juego de la libertad trascendental, el origen de la metalógica de la libertad.

La nobleza novedosa y actuosa de cada persona es entendida entonces no sólo como un buscar transcendente, hacia arriba, sino también un descenso, un agacharse hacia las florecillas del mundo.

Esta metalógica de la libertad será fruto de la fecundidad de la sindéresis y, por lo tanto, su acceso poliano se realiza según la 4ª dimensión de su método.

En definitiva, nada está de sobra. La Filosofía será siempre un sobrar.

De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 8,3 y 4.

Para saber más:
Etiqueta 2.1.0……… el método del abandono

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¿Qué quiere decir que el ver-yo "suscita" en cascada?

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Sabemos que el conocer es una luz, sin metáfora: no es que sea "como" la luz, sino que la luz física es "como" el conocer.

La luz, que es el conocer, ilumina, al pensar, los objetos de nuestro pensamiento. Los destaca, los separa.
Es una separación mínima, pues lo pensado es "lo mismo" que el pensar, pero suficiente para hacer nacer inmanentemente la semejanza de lo conocido.

Esas luces que son los actos operativos de la inteligencia, Polo las llama luces "iluminantes".

Existen, sin embargo, otras luces superiores, otros conocimientos que no son iluminantes. Que no se quedan, por decirlo así, en las apariencias brillosas, sino que captan relaciones, significados, que no tienen las cosas por sí mismas.

Esas luces "suscitan" conocimientos a los que sólo se accede desde la altura personal del "ver-yo" (miembro inferior del hábito personal de sindéresis. El águila que mira y vigila, el faro, la torre de control).

Pues bien, el ver-yo "suscita" en cascada.

Hacia abajo, dándose cada vez más cuenta de lo que las cosas son en realidad.
Y hacia arriba, sintetizando nuevos horizontes.

Hacia abajo: las hormigas trabajan en sus galerías al servicio de su reina.
Hacia arriba: vivir es servir.

Permítanme ponerles un ejemplo informático. No sé si ustedes utilizan el modo "esquema". En Window se puede trabajar en modo "normal", modo "página", modo "web", modo "lectura" y también modo "esquema".
Pues bien, en el modo "esquema" el texto aparece organizado en títulos según diversos niveles.
Se puede visualizar todo el texto, o reducirlo según títulos y subtítulos en niveles 1, 2, 3, 4… descendiendo hasta que aparece el cuerpo total del texto.
Si ustedes se quedan, por ejemplo, en el nivel 2, aparecen sólo los títulos del nivel 2, que encierran implicitamente todos los subtítulos y textos inferiores.

Este ejemplo me sirve para imaginar y pensar cómo el ver-yo suscita en cascada.

Descendente, para mostrar el texto completo, que la inteligencia ilumina.
Ascendente, suscitando nuevos títulos que permiten una comprensión inédita, más unitaria, más profunda, de la realidad.

El ver-yo, engloba y explica el límite mental, la presencia de lo pensado.


De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 9.2 y en Polo, Antropología trascendental II, p. 20.

Para saber más:
Etiqueta 6.8 ……………. metalógica de la libertad
Etiqueta 1.5…………….. distinción

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¿Por qué describe Polo la 4ª dimensión como un "quedar creciente en el límite mental"?

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La esencia humana es el "crecimiento" de la vida de cada hombre, de cada mujer.

¿Cómo crece el ver-yo?
Subiendo y bajando, activado por la libertad.

El "ver-yo" suscita en cascada nuevos actos que enriquecen a la persona:
hacia abajo, manifestando las iluminaciones de la realidad;
hacia arriba, entendiendo la congruencia del mundo.

Gracias a los hábitos adquiridos, englobados por el ver-yo, se manifiestan las operaciones (que son iluminaciones) y es posible la pugna en que estriba la segunda dimensión del abandono, por la que vamos encontrando las cuatro causas del universo, la tetracausalidad, ¡ya sabemos lo que es el universo como esencia!

Y ahora pasamos de la 2ª a la 4ª.

Al demorarse en el límite mental (4ª dimensión), podemos acceder a la esencia humana, es decir, a entender ese "crecimiento" personal que aportamos, cada uno, libremente. Soy responsable de novedades.

El ver-yo, además, engloba y explica el límite mental, que es la presencia.
Sin perderlo, permaneciendo en el límite, el intelecto va más allá, trocándose en búsqueda del destinatario del nuevo don: el destinatario del don de la vida creciente.

Acabamos de describir un capítulo de la metalógica de la libertad: el ascenso y descenso entre la 2ª y la 4ª dimensión del método del abandono.

De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 9, 1-2

Para saber más:

Etiqueta 6.8……………………………….metalógica de la libertad
Etiqueta 2.1.0…………………………. el método del abandono
Etiqueta 6.2.1…………………………. ver-yo
Etiqueta 2.1.4 ………………………….abandono. 4ª dimensión

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¿Cómo expresa Polo el subir y bajar propio de la metalógica de la libertad?

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De manera muy bella.
Polo deviene poeta:
Hontanar, inagotable explosión, pura transparencia, trascendente intimidad, otear desde arriba.

El camino que sube, el método, es el carácter de además, comparable a una explosión inagotable. La persona, libertad trascendental, busca la libertad divina, la transcendente intimidad de la máxima amplitud (la máxima amplitud es Dios).

La iniciativa creadora es el hontanar de esa actividad interior, de ese aceptar querer ser además de Dios, de ese acto de recibir, amorosamente, el don de Dios.

¿Nos quedamos en lo alto? ¿Se acabó todo al darle a la caza alcance? Ni hablar. La filosofía tradicional es un camino de ida que no vuelve. Polo investiga el camino de vuelta. Desde el intelecto personal, la luz, la pura transparencia que somos, otea desde arriba, y llega a posarse en "el darse cuenta".

Este descubrimiento me parece sublime. Yo creía que "el darse cuenta" era un logro hacia arriba, un despertarse. Y de pronto comprendo que es un don que viene de lo alto, que es un jugar de la libertad trascendental.

Cuando el abandono llega a su vértice y no da más de sí, desde la cima, vuelve a abrir los diversos campos temáticos: los re-itera.

La 3ª dimensión es la más alta, pero desde ellas se vuelve a las otras dimensiones con mayor luz.

Este subir y bajar es la metalógica de la libertad.

De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 9, 4-6

Para saber más:

Etiqueta 6.8.0………………..metalógica de la libertad
Etiqueta 2.1.1………………..el método del abandono
Etiqueta 2.1.3 ……………….abandono. 3ª dimensión

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¿Quién conecta trascendentalmente las dimensiones plurales de la persona humana?

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Trascendentalmente, la persona es libertad. Acto vital libre.

Y es esa libertad personal, esa "actividad libre" la que conecta trascendentalmente las dimensiones plurales de la persona humana.

La Antropología trascendental poliana profundiza en el saber sobre el misterio del hombre, resaltando su pluralidad, la conexión de las dualidades que lo componen, su ser siempre "además".

¿Cómo es posible que se vinculen actos tan suficientemente distintos y separados?

Porque la actividad o "actuosidad" de la libertad trascendental que la persona es, es un acto que no se conforma con su tema, es siempre además. Un "además" que conecta.

Tenemos un ejemplo si nos fijamos en una de las definiciones polianas de la libertad trascendental que dice así: "la libertad trascendental es la posesión del futuro que no lo desfuturiza".
Si el futuro no se mantuviera como tal, la conexión que articula el saber humano no acontecería.

Al estar la persona siempre insatisfecha, busca, omite (olvido de sí), advierte (sin visión), ve y vigila.

Es la metalógica de la libertad: los hábitos innatos derivan de ese acto vital que es la libertad personal y guardan un orden entre sí.

Hábito de primeros principios, sindéresis y sabiduría (y también el hábito adquirido de ciencia) son entendidos por Polo desde la libertad nativa, el don que nos asemeja más a la Libertad que es Dios.

De ahí que sea propio de la libertad personal la conexión de las 4 dimensiones del abandono del límite mental, desde la 3ª.


De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 17, 2

Para saber más:

Etiqueta 6.8………………metalógica de la libertad
Etiqueta 2.1.1…………..el método del abandono
Etiqueta 12.11.0……….contemplación y abandono (olvido de sí)
Etiqueta 5.5.4……………libertad personal
Etiqueta 6.2.1…………..ver-yo
Etiqueta 5.5.2……………hábitos innatos
Etiqueta 1.12.5…………..futuro

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