¿Depende la esencia del ser?

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La esencia es esencia desde el ser.

La libertad es un desde para la esencia humana.

Pero, atención,  la esencia del universo no depende del ser del universo del mismo modo que la esencia humana depende del ser personal (que es libertad trascendental).
El fundamento o ser del universo, no es un desde para sí (no es libre), sino que es un desde que determina persistentemente su análisis (que es la tetracausalidad o esencia del universo).

Sin embargo, debemos añadir que el ser del hombre es el desde que el fundamento es incapaz de ser para su esencia.
Esto quiere decir que el ser del hombre "esencializa" el universo, lo hace, digámoslo así, "mundo".

Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"
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¿El ser personal co-existe en solitario?

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El co-ser exige una referencia, un Origen.

El ser personal se abre hacia dentro y es co-ser-con Dios.

El ser personal se abre hacia fuera, hacia el ser del universo y hacia el ser de otras personas.

El ser personal no co-existe con su propia esencia, porque la esencia no es una persona, ni siquiera un acto de ser.

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¿Consigue el hombre su identidad haciendo crecer su esencia?

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Por mucho que el hombre crezca, por mucho que se perfeccione a lo largo de su vida en forma de hábitos, a pesar de todo, en el hombre siempre permanece la distinción entre la essentia y el esse; nunca el hombre puede llegar a ser "una" identidad.

Es decir, por grande que sea su crecimiento esencial, siempre su ser está por encima de él.

Polo suele decir esto así: el hombre es un ser que carece de réplica en su esencia.

Nunca llegaremos a ser la persona que somos.

Aunque nuestra esencia puede crecer, y nos hacemos más coherentes con el ser personal que somos, sin embargo, eso no tiene más que el carácter de una manifestación de mi persona.

La persona crece al crecer su esencia, se expresa mejor, según su esencia. Pero la persona es inagotable.

La esencia va hacia delante, pero nunca se agota.
Nunca se supera la distinción real entre esencia y ser personal.

Y cuando veamos a Dios cara a cara será nuestra esencia la que estará por encima de nuestro ser. Siempre inidénticos. Siempre hijos. Futuro indesfuturizable.


Éste último párrafo lo aprendí en Pamplona, de Ignacio Falgueras, durante el Congreso sobre la libertad trascendental en septiembre 2012. Lo interpreto diciendo que en el Cielo es la esencia la que tirará para arriba de la persona que seremos, saciándola sin saciar.
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¿Qué imagen puede ayudarnos a distinguir entre el acto de ser y la esencia?

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La imagen del iceberg nos ayudará a entender que todo lo que hacemos y vivimos en el tiempo, es del orden de la esencia, es "manifestación" (no se ve lo que hay detrás).

Esto no quiere decir que lo que hay detrás no exista, todo lo contrario, pues lo de arriba del iceberg se sostiene por lo de abajo.
Polo es un explorador que se ha adentrado por territorios hasta ahora ignotos.
De ahí que deba ponerles nombres, como los conquistadores que llegaron a Nueva España, o los portugueses que llamaron Zaire al río del reino Kongo.

"Dar", "aceptar", "además", "según" y tantos otros términos utilizados en su Antropología trascendental, tienen un significado distinto (por su riqueza), que no equívoco, del que empleamos habitualmente.

Cuando entramos en ese territorio inexplorado (pues los clásicos se limitaron a descubrir el acto de ser),  utilizando la vía o método propuesto por Polo, el abandono del límite mental en sus distintas dimensiones, lo que descubrimos  es un ser que "es como es" (el universo) y otros seres que son libres (las personas).

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¿Cuál es la reflexión inicial de Polo sobre el ser creado?

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La reflexión inicial de Polo sobre el ser creado se cifra en señalar que el ser creado "comienza y depende".

El ser creado es "comienzo" (solo Dios es originario).

El ser creado "depende" (pues su esencia se despliega o crece según el ser que Dios le da: físico o libre).

Queda así patente que el ser creado no es simple: lo que el ser creado es (su esencia) depende del ser (acto de ser) que Dios, el Creador, le da.

La filosofía de Polo parte así de la distinción real esencia-esse de cada ser creado.

El ser se divide en dos: creador y criaturas, o dicho de otra manera: la identidad originaria (el creador que es simple) y las criaturas (que son complejamente compuestas, siempre inidénticas).

Inspirado en Notas y glosas sobre la creación y los trascendentales. Juan A. García González. Miscelánea poliana nº 11. Glosa 1, p. 87. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

Para saber más :
Etiqueta 1.5: distinción
Etiqueta 1.6.1: ser creado.
Etiqueta 1.7: distinción acto de ser-esencia.
Etiqueta 3.1.1: comenzar.

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¿Por qué la Identidad del ser sólo puede ser Originaria?

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Lo que caracteriza a Dios es la completa, eterna y plena esencialización del ser. La Identidad.

En cambio, la esencialización (despliegue o crecimiento) que caracteriza a la esencia, aunque persista o se añade al ser, será siempre distinta de él.

Polo distingue realmente entre esencia y acto de ser y la peculiaridad de su enfoque es presentar la esencia como un ejercicio activo dirigido "hacia" la posteridad o hacia el futuro.

Si se mantiene una esencia que va "hacia" adelante, lo que logra siempre es distinto de su destino. Su existir es creado

La identidad del ser es Originaria.
La inidentidad, creada.

Me he inspirado de, y copiado, algunas ideas de Juan A. García, en su blog sobre Polo, del día 4 de abril 2010, donde hice varios comentarios.

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¿Cómo ve Leonardo Polo la dependencia de la esencia respecto del acto de ser?

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No es una dependencia despótica, sino respetando la naturaleza de las cosas.

Así el esse del universo, que es el mero "persistir" o "seguir" sin contradicción, permite a la tetracausalidad física (la esencia del universo) desplegarse según el antes y el después, en orden armonioso.

Mientras que el esse de la persona humana, la libre coexistencia, también es una continuación hacia delante, hacia la posteridad; pero de una manera propia, libre, según su "disponer" que no se reduce a persistir.

La coexistencia personal más que persistente es insistente; porque se renueva constantemente.

Por eso Polo describe el ser personal como un ser además; es decir, un coexistir insistente, que permanentemente se redobla y se reitera. Y así es un acto de ser libre, si quiere, según su "disponer" que es la esencia de la persona humana.

Me he inspirado de, y copiado, algunas ideas de Juan A. García, en su blog sobre Polo, del día 4 de abril 2010, donde hice varios comentarios.

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¿Existe el ser?

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Aunque parezca un trabalenguas, podemos decir :

El "ser" personal "insiste". Existe insistiendo.

El "ser" del universo "persiste". Existe persistiendo.

La "esencia" de la persona humana "consiste". Existe creciendo, si quiere.

El "universo" como esencia "existe".  Existe sencillamente desplegándose.

Tenemos así la propuesta pliana de una doble distinción trascendental :
el "ser" personal es distinto del "ser" del universo ;
y la "esencia" de la persona humana es distinta de la "esencia" del universo.

En la etiqueta 1.1.0 hablamos del "ser".

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¿En qué sentido decimos que el ser es limitado por la esencia?

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El Ser que es Dios no es limitado por su Esencia. Ser y Esencia se identifican en Dios. Su compenetración es absoluta.

Sin embargo, clásicamente se dice que cada ser es limitado por su esencia. Y se dice en el sentido de que queriendo el Creador dar el ser al perro, la esencia de perro, limita el ser a ser perro y no gato.

Esta manera de decir es correcta, sin embargo podemos decir mejor.

Aclaremos antes que la propuesta poliana distingue entre el ser del universo y el ser personal. Veamos cómo:

Polo propone no hablar de "ser" perro o gato, sino solamente de "ser" del universo físico, en el que están contenidos todos los perros y gatos posibles y reales.

Y distintos del "ser" del universo, son los "seres" personales, libres. 
Aquí sí, cada persona es un acto de ser distinto, un quién.

Y ahora sí que podemos aclarar por qué hablar de "limitación" del ser, siendo nocionalmente correcto, no expresa bien la realidad. Veámoslo:

El ser del universo físico no es limitado por su esencia (que es la tetracausalidad), sino que la esencia se despliega según su ser. 
Este ser no es otra cosa que la "persistencia" o principio de no contradicción que el Creador ha sacado de la nada.

Y el ser que es cada persona, no es limitado por la esencia humana, sino que la esencia de cada persona es precisamente su "manifestación" que Polo llama también su "disponer".

Aunque en cierto sentido podemos seguir hablando de limitación (porque si bebo cerveza ya no bebo ron) la propuesta poliana apunta a una armonía entre essentia y esse, que en el caso del hombre es armonía amorosamente libre.

 En definitiva, el Creador nos quiere libres. Nuestro destino está también en nuestras manos. La limitación no viene del Creador sino de nuestro mal querer.

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¿Va la esencia por delante?

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Sí.

El acto de ser tiene prioridad, sí, pero no una prioridad pensada como "eficiencia".

¿Cómo entender esa prioridad? En términos de finalidad.

Por eso dice Polo que el ser es finalidad pura.

Inmediatamente debemos añadir que no se trata, en el ser personal, de una finalidad física. Se trata más bien del destino.

La persona humana es libre para destinarse. Y se destina por medio de su don, de su esencia creciente.

De ahí que la esencia humana vaya por delante.

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¿Es primera la actividad originaria?

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La actividad divina, el dar supremo es ciertamente originario.

Y a doble título.

Es actividad primera, que asienta la prioridad del Esse.

Y sin embargo es actividad última. El Ser es también posterior. 
Futuro que garantiza la anterioridad de la Essentia.

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¿Es solitario el ser Originario?

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El peligro de Hegel, y más aún de Nietzsche, es la soledad.

Pensar a Dios (Hegel) o la Nada (Nietzsche), como pura idea, como puro resultado o como puro retorno.
Como puro presente.

El ser Originario no es soledad.
Es finalidad pura en el sentido de que es un Dar que lleva dentro su Aceptación y su Don.
Dios no es "Ya".

Lo ventajoso de la exposición poliana de la distinción real entre el ser y la esencia radica en presentar la finalidad o destino como futuro gozoso y libre.

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¿Son las criaturas producidas por Dios?

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Polo es el filósofo de la distinción.

El ser se distingue en dos : ser creado y ser Increado.

Las criaturas son añadiduras en el Don íntimo de Dios.
No son producidas por Dios, sino destacadas en el Don. 
Abiertas en el Futuro de Amor eterno que es Dios.

Y las criaturas "personales" son añadidas, añadiéndose libremente, si quieren, al Don.

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¿Tiene prioridad la esencia del universo con respecto a su ser?

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Sí.

El esse o ser del universo físico se puede formular como "principio de no contradicción" o "persistencia".

Dios y las personas le dejan sencillamente ser, con generosidad.

La propuesta poliana de dar una cierta prioridad a la esencia facilita la comprensión de la esencia del universo como unidad de orden, despliegue de la tetracausalidad, o análisis tetracausal de la persistencia.

El universo es, "según" las posibilidades del orden causal.

Ese "según" es precisamente la anterioridad de la esencia.

Aparece así más clara la función de la ciencia y de la actividad científica :  analizar las causas para utilizarlas en estrategias eficaces. 
Así vivimos mejor.

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¿Cómo podemos definir el subdesarrollo?

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El subdesarrollo se define, en primera instancia, tal como aparece ante un  observador medianamente atento, como una defectuosa, irracional o desconcertada división del trabajo.

La división del trabajo es uno de los pilares de nuestra civilización (en definitiva, de toda la historia de la humanidad), pero en estos países no está bien organizada.

Por consiguiente, se trabaja con un rendimiento y con una moral de trabajo francamente bajos.

Copiado de un artículo de don Leonardo en el Mercurio (2011) con textos sacados de "La persona humana y su crecimiento" 55-58 .
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¿Cómo abordar el problema del subdesarrollo?

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Es menester, ante todo, elevar el nivel cultural de esos países: o se cualifica mejor a su masa de población, o no hay nada que hacer al respecto.

El subdesarrollo solamente se puede vencer con una fuerte inversión educativa; la gente trabaja mal porque sabe poco.


Copiado de un artículo de don Leonardo en el Mercurio (2011) con textos sacados de "La persona humana y su crecimiento" 55-58 .

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Don Leonardo Polo, Maestro. Dra. Genara Castillo. Docente. Facultad de Humanidades. Universidad de Piura

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Como la persona de don Leonardo Polo Barrena y su obra son de profunda riqueza me limitaré a ofrecer tres rasgos o  pinceladas de su vida y su filosofía, que pueden ser muy significativos.

Lo conocí hace 30 años, cuando en 1983 estaba elaborando mi tesis de grado en el Programa Académico de Artes Liberales-Filosofía, en la Universidad de Piura.
Lo que inicialmente me llamó la atención fue su confianza y los ánimos que daba para emprender la investigación en Filosofía. Cuando le llevé la tesis para que la revisara le acerqué la papelera porque imaginaba que con su nivel filosófico aquello le parecería demasiado incipiente, por decir lo menos; sin embargo, sus palabras fueron muy cordiales y me animaron mucho.

Ese rasgo optimista es algo que cualquier observador atento podía descubrir en él, no se incomodaba con nada, y eso que llegó en pleno “fenómeno de El Niño” sufriendo todas sus consecuencias.
Ese mismo año ofreció un seminario sobre Aristóteles y la ciencia moderna, al que acudieron varios ingenieros; dio una  explicación bastante aguda  de la física clásica y moderna. Siempre he pensado que aquello constituía algo así como tender la mano a los profesores de una facultad muy desarrollada en la Universidad de Piura como era la de Ciencias de la Ingeniería (hoy Ingeniería).

Don Leonardo era así, veía una situación –la que fuera– y le daba vueltas para ver cómo podía contribuir a su  mejoramiento. Esto estaba  –en la línea de su optimismo– profundamente incardinado en su filosofía según la cual la única alternativa de la vida humana es crecer.

Posteriormente, desarrolló varios cursos y seminarios relacionados en su mayor parte con la  Antropología Filosófica. A partir de entonces su interés iba en la línea de ofrecernos una profundización sobre la persona humana, su vida y la sociedad. Para presentarnos sus planteamientos acudía siempre a los clásicos, especialmente a Tomás de Aquino y a Aristóteles.

Este sería otro rasgo de Don Leonardo, que no buscaba singularizarse apartándose de los demás; sino todo lo contrario, hacía todo lo posible para “bajar” y presentar su filosofía como una “continuación” de los filósofos clásicos y en “diálogo” con los modernos, a quienes tomaba la palabra o de quienes trataba de rescatar lo rescatable.

La razón de ese respeto también está enraizado en su filosofía: la consideración de la inmensa riqueza del ser personal.

Por eso, trataba a todos con un respeto exquisito, tanto si era un alumno, un campesino o un rector. Fue gracias a un alumno de primer año que un día,  en cafetería, nos enteramos de  cómo surgió su vocación a la Filosofía, algunos pensarían que iba a considerar que un alumno –casi un niño– no merecería que le responda algo personal, pero él lo respetó y le respondió.

Eso me lleva al siguiente rasgo, muy relacionado al anterior, y es que la razón más profunda de esa consideración y respeto a la persona humana es la convicción de que ésta es creada por Dios con predilección. El tratar de no perder de vista de que el ser personal  está  muy unido a Dios es algo que lo hemos “visto” realizado en las situaciones más comunes como cuando lo veíamos rezar en el Oratorio de la Universidad, recogido, con una humildad conmovedora, como un niño. Esto estaba tan enraizado en él que huía de toda astucia, maquinación, figuración, simulación, etc., que solía decir que dañaban profundamente la inteligencia.

En suma, su optimismo y afán de crecer, su respeto a las personas humanas y su engarce en las Personas divinas son rasgos importantes de la vida de Don Leonardo; por ello, damos gracias por el inmerecido regalo de su vida y filosofía.

Por su amistad y por su generoso magisterio, ¡infinitas gracias maestro!
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¿Hemos inventado históricamente el trabajo?

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No podemos pensar que hemos inventado históricamente el trabajo y que podríamos eliminarlo.

Tampoco podemos pensar que el trabajo es un castigo debido al pecado original, como si la vida de Adán en el paraíso hubiese sido una vida ociosa.

(El relato del Génesis es una explicación de los orígenes. Platon afirmaba que cuanto más envejecía, más amaba los mitos. No son cuentos fantásticos, sino sabiduría al alcance de todos).

Si lo pensamos un momento, Adán tumbado en el paraíso es un simple absurdo. Aunque muchas veces se nos pase por la cabeza que Adán era feliz porque tenía todo al alcance de la mano, no hay tal.

Adán, que seguramente cometió el pecado original cuando era joven, es decir, ante de tener hijos con Eva, fue encargado de una tarea por Dios, una tarea que es importantísima: poner nombre a las cosas. Eso es lo primero que hizo.

Nombrar, como siempre se ha sabido, es ejercer un poder posesivo.

Es algo así como agarrar las cosas con la mano de la mente. Trabajo indispensable para poder dar.

La vida humana es crecer, asimilar y dar.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 42.3. Me he limitado a añadir algún comentario a lo que de él copio.

Para saber más:
sobre el arranque de la ética, ver etiqueta 9.1.0
sobre la revelación primitiva, ver etiqueta 9.1.0
sobre el pecado original, ver etiqueta 12.3.0
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¿Es específico al hombre el trabajar?

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Sí.
El hombre es de suyo trabajador.
Cabe alegar que exagero y pensar que trabajamos porque no tenemos más remedio y que el prestigio del trabajo es un prejuicio de una época concreta.

Es cierto que hay otras culturas más antiguas en las que los hombres trabajan muy poco; nosotros estamos en una situación activista un poco neurotizante o que conduce al agotamiento y a la depresión psíquica.
Podríamos pues pensar que somos víctimas de oprimentes convencionalismos sociales.

Quizá el enfoque occidental (o japonés) del trabajo sea una hipertrofia, pero lo es de algo constitutivamente humano.

Ser moreno o rubio, más alto o más gordo según la dieta, con mayor capacidad pulmonar o más hematíes si vive en la montaña, son diferencias secundarias, no específicas.

El hombre es de suyo trabajador, creador de un mundo propio, habita en él sin necesidad de adaptarse al medio y gracias al trabajo crea lazos de comunión personal.


De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 40.2
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¿Qué es una ética biológica?

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Es la ética que tiene que ver con la vida, que está encarnada en el universo en el que estamos.

La ética "formal" son las normas desencarnadas.

El cuerpo humano, biológicamente, no es competitivo. Si tuviera que adaptarse al ambiente, moriría. El cuerpo humano está hecho, naturalmente para trabajar.

Desde que el hombre es "homo habilis" aparecen una serie de normas biológicas.

Pertenece a la esencia del hombre, en cuanto ser vivo, el trabajar, el modificar el entorno a través de su acción.

En los antecesores nuestros desde el punto de vista morfológico, el habilis y el erectus, la estrategia de la modificación del entorno por la acción competía con la estrategia de adaptación. Y como carecían de inteligencia, venció la segunda. Eran especies poco viables ya que su evolución estaba lanzada hacia una morfología potencial (las manos). Necesitaban de la ética y la ética sólo es posible en tanto que el hombre es libre (inteligente).

Las "normas" humanas tienen que ver con la vida biológica, impregnada de inteligencia. No es un capricho abstenerse de beber la cicuta. O entender el deber de hacerlo.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 40.3

Para saber más:
sobre la ética, ver etiqueta 9.0.0
sobre la evolución, ver etiqueta 9.1.0
sobre el trabajo, ver etiqueta 9.2.0
sobre el arranque de la ética, ver etiqueta 9.1.0
sobre la esencia humana, ver etiqueta 6.1.0
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¿Por qué dice Gehlen, en su importante obra "Der Mensch" que el hombre es un ser de instintos poco firmes?

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Porque los instintos están determinados : hacen actuar siempre del mismo modo : abejas, ovejas, perros, gatos, leopardos, hormigas, tienen un cuerpo especializado para hacer siempre lo mismo. Si el medio cambia tienen que adaptarse o desaparecen.

El hombre, y evolutivamente todo el género homo, no se adapta morfológicamente al medio, pues gracias a la técnica, a las conexiones cerebro-manos, puede crear instrumentos.

La mano es instrumento de instrumentos. La mano no está determinada a hacer una sola cosa. El instinto va siendo dejado a un lado.
Es notable que el género "homo" no tiene miedo al fuego. Mientras que instintivamente todo animal huye del fuego, el hombre cultiva el fuego, lo mantiene y con el fuego va haciendo cosas, lo instrumentaliza.

El proceso evolutivo que llamamos hominización no es una adaptación del cuerpo sino una indeterminación, que permite la técnica, que permite el trabajo.

El organismo humano está hecho para trabajar, destinado a hacer. Y eso no sólo el homo sapiens, también el erectus y el habilis (que son animales) trabajan o desaparecen. Todo el género homo tiene el carácter de faber.

El hombre es un ser de instintos poco firmes porque debe trabajar para vivir. Las hormigas no trabajan, siguen su instinto. El hombre, siguiendo su instinto solamente, se muere. Debe trabajar inventando instrumentos.

La técnica forma parte de nuestra constitución somática. Nuestro cuerpo no está cerrado, sino que está abierto, por el trabajo técnico, a posibilidades inéditas.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 37.3

Para saber más sobre la hominización ver la etiqueta 9.1.0

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¿Debía trabajar el "homo habilis"?

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Ciertamente.
Si el hombre no trabajara, tendría que adaptarse morfológicamente al medio, pero su cuerpo no está hecho para ello; biológicamente no es competitivo.

Pertenece a la esencia misma del hombre en cuanto ser vivo, estar abierto al mundo gracias al trabajo técnico, que le permite modificar el entorno, a través de su acción.

Los antecesores nuestros desde el punto de vista morfológico, el "habilis" y el "erectus" (que no son personas), se extinguieron seguramente porque su capacidad fabril no fue suficiente. Su cuerpo seguía la línea evolutiva no adaptativa de un modo precario, por carecer de inteligencia. Eran especies poco viables.

Estamos asistiendo al nacimiento de la ética : el "homo" debe trabajar, de lo contrario se extingue. (Es la inteligencia la que le permitirá conocer que "debe").

Es así como podemos atisbar la coherencia entre el cuerpo del género "homo" y la inteligencia (espiritual) necesaria para que subsista.

Y me atrevo a decir que Dios crea las personas cuando hay un cuerpo que para subsistir necesitará la inteligencia.

Es el tema de la unión del cuerpo y el alma, simbólicamente ilustrada por el soplo de Dios sobre la arcilla modelada.

El "homo" es un género de vivientes que culmina cuando tiene lugar la humanización.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 38.4 y 41, 2-3.3

Para saber más sobre la humanización ver la etiqueta 9.2.1
Estudiaremos la evolución en la etiqueta 9.1.0
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