¿Cómo se establece el estatuto filosófico de la criatura?

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Genara Castillo lo explica muy bien :

"Aristóteles no sospechó la creación.

Un planteamiento creacionista se asienta gracias a la distinción real entre acto de ser y esencia.

En Dios no hay distinción real, sino identidad : su esencia es su acto de ser.

En las criaturas no es así : el acto de ser es recibido, es un acto de ser "creado".

En la criatura el acto de ser se distingue realmente de su esencia".

Solo Dios "es" por esencia.
Los demás seres somos lo que somos porque Dios nos da el "ser".
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¿Se puede profundizar en la distinción tomista entre el acto de ser y la esencia?

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Sí.
La filosofía de Polo se puede definir como una profundización en la doctrina tomista de la distinción real entre el acto de ser y la esencia.

Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"
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¿Cómo interpreta Polo la distinción real de esencia y ser?

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Tradicionalmente se entiende que el acto de ser es prioritario a la esencia.
Cada acto de ser estaría restringido por su esencia.
La esencia limitaría la intensidad de la perfección del acto de ser.

El realismo filosófico exige ciertamente que lo primero y prioritario sea el ser.
Y considerando el problema en términos de actualidad, también es cierto que la esencia pensada, limita al ser pensado.

Polo, sin embargo, al abandonar el límite mental, e ir más allá de la actualidad, entiende con más realismo la prioridad del ser sobre la esencia, y no en términos de eficiencia, como si el ser fuera un acto emergente, con una virtualidad o fecundidad "limitada" por la esencia.

La prioridad del ser, según Polo, es de otro orden, semejante a la finalidad.
Incluso llega a decir que el ser es finalidad pura, es decir, sin la composición que caracteriza a la finalidad física.

Polo concede una cierta prioridad o antecedencia a la esencia.
La esencia se activa yendo hacia adelante, hacia la posteridad.

La posteridad inagotable es el ser. El ser no es limitado.
Al contrario, la esencia se despliega o crece, según su ejercicio, que mira al futuro.

Se entiende así que acto de ser y esencia sean realmente distintos.
Y que la esencia sea "desde" el acto de ser.
Polo "equilibra" la distinción.

He seguido en la respuesta, y muchas veces copiado, las ideas de Juan A. García, en su blog sobre Polo, del día 4 de abril 2010, donde hice varios comentarios.
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¿Qué ventaja tiene el modo poliano de enfocar la distinción real de esencia y ser?

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Preserva la identidad de Dios, al equilibrar la prioridad del esse con la cierta prioridad de la essentia.

La filosofía moderna no sabe cómo componer essentia y esse.

Heiddeger propondrá quizá el planteamiento más atractivo, dice: no olvidemos el ser, seremos lo que queramos ser. Y ya está. Morimos. (Hace depender excesivamente la esencia del ser "huérfano" que somos).

Y cuando Hegel llega a la Identidad, Dios sería la culminación de un proceso. El ser se macla con la esencia y se acabó la historia.

Los planteamientos modernos están regidos por el principio del resultado. 

Se pierde el principio de Identidad pues se opera mentalmente una disyunción : o esse o essentia.

Según el planteamiento poliano, coincidiendo con la tradición,  Dios es Idéntico y las criaturas inidénticas. Distancia siempre infranqueable.
Dios es Dios y las criaturas, criaturas. Se salva la Identidad de Dios y su distinción.

Pero Polo va más allá del planteamiento clásico pues es "moderno" al dar más consistencia o, digámoslo así, importancia, a la esencia.

En efecto, la esencia tiene una cierta anterioridad pues no depende del ser en el modo de la eficiencia, sino que avanza, según su ser, o "hacia" su ser, naturalmente o libremente.

Somos "además".

La Identidad divina debe pues declararse "originaria", no puede alcanzarse con ninguna actividad o proceso mediador.

Y al mismo tiempo, la inidentidad de la criatura muestra la existencia de Dios.

Me he inspirado, de algunas ideas de Juan A. García, en su blog sobre Polo, del día 4 de abril 2010, donde hice varios comentarios.

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¿Cómo formular en el cosmos la distinción real entre ser y esencia?

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La distinción real entre ser y esencia, cuando se trata de lo que no es el hombre, es decir, cuando nos referimos al ser extramental, ser primero o cosmos físico, queda bien formulada así: el universo y su ser son realmente distintos.

Entendemos aquí por “su ser”, el primer principio o ser extramental. También llamado "persistencia".

Y entendemos por universo el universo como esencia, es decir, la tetracausalidad o unidad ordenante del conjunto de sustancias y naturalezas físicas.

Dios ha querido que el cosmos sea (el ser es el acto de ser o acto primero), que sea, digo, lo que es (”lo que es” es la tetracausalidad, el universo como esencia, o, como dice Polo, el análisis del primer principio.

La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.39). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

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¿Dónde se ve con más claridad la distinción entre el ser y la esencia?

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En antropología.

Vayamos por pasos:

A Aristóteles no se le ocurre que la esencia (que cada forma) pueda ser potencia del "acto" que la hace ser, (el acto de ser o esse).

Tomás de Aquino profundiza en el planteamiento de Aristóteles, formulando la distinción entre ser y esencia. (Sentido de la esencia como potencia y del esse como acto)

Polo, a su vez, profundiza en el planteamiento de Tomás de Aquino, porque al distinguir entre el ser del universo y el ser humano, se le ocurre que allí donde se ve más claramente la distinción entre ser y esencia es justamente en antropología, es decir, en la distinción entre ser personal y esencia humana.

En efecto, la persona humana no es su esencia, sino que la esencia es suya; en cambio, el ser humano no es de la persona, sino que la persona es precisamente su ser.

La esencia del universo también se distingue de su acto de ser, pero menos. La esencia del universo es sencillamente el despliegue del ser del universo, que podemos llamar "fundamento", porque es primer principio. Se distingue, sí, pero menos.

Y decimos que se distingue menos, porque la esencia del universo es en rigor, sencillamente, el análisis de su persistencia.

Mientras que la esencia de la persona humana es su manifestación libre. No sabemos cómo esa persona se manifestará, lo que será, porque no está determinada.
Por eso no debemos decir que la persona sea "fundamento", si por fundamento entendemos "principio" o "causa". La persona es "además", se añade libremente, si quiere.

Ustedes pueden juzgar del calibre de esta propuesta. Las personas humanas no dependemos de las condiciones iniciales del universo, o de la genética de nuestros padres, o de la cultura en que nací: lo que soy (mi esencia) depende de mi libertad trascendental (de mi ser personal). Soy el quién que dispone como quiere. La esencia es precisamente el disponer, el aportar. (Juan A. García dirá, quizá: el valor añadido).

Inspirado al leer la esencia de la persona humana. p.33 Se trata de unas notas sacadas de la conferencia dictada por Polo el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

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¿Se debe entender la distinción real essentia-esse como la distinción uno-otro ?

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No, porque la distinción uno-otro no tiene en cuenta su mutua y estricta dependencia.

"Otro", en el lenguaje usual tiene varias significaciones :
- 1º « otro que X » (diferente) (es una consideración mental)
- 2º « otra realidad que » (distinto)
- 3º « cierta multiplicación de lo uno » (uno más o uno-otro) (es también una consideración mental, sin ser diferentes, son uno más de lo mismo).

Decir distinción uno-otro significa que el otro es "uno más" pero sin tener en cuenta la "dependencia" que existe entre los que son otros, distintos entre sí.

Polo propone entender la distinción real como "dependencia". Es el segundo sentido usual de "otro": otra realidad "distinta".

Una persona no es "otra" que otra persona, en el sentido de ser una persona más (eso es distinción uno-otro).

Una persona es más "otra" que otra persona, pues "se distinguen", dependiendo una de otra. No son dos personas "diferentes", o una más, mentalmente considerada. La persona "es" en la realidad, un ser abierto por dentro y por fuera, que depende realmente de los demás.

Pues bien, esa distinción real, ese ser dependientes, se da también entre el esse y la essentia  de cada persona.

Estamos diciendo pues que la distinción entre "la persona" que ve y "el ver" de la persona son dependientes. La persona que ve es el esse, y el ver, es la essentia.
Es distinción real entre acto de ser personal y esencia personal. "El ver" depende de la persona que ve.

La distinción entre acto de ser y esencia, no es la simple distinción uno-otro, sino real dependencia de la esencia respecto del acto de ser.

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¿A qué llamamos "existencia"?

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"Existencia" es una noción que abarca tanto el acto de ser como la esencia. Es una síntesis mental.
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No se debe confundir con el "acto de ser" o "esse".
Y tampoco con la "esencia".
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En el lenguaje ordinario hablamos de nuestra existencia refiriéndonos a nuestra vida.
Nos referimos así a nuestra esencia real. Tanto a nuestra esencia como al acto de ser o ser personal que somos.
Vivimos (o "existimos") por nuestro acto de ser, según nuestra esencia libre.
Noten la síntesis mental que hemos hecho al pensar la vida como existencia.
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Sin embargo, corremos el riesgo de olvidar que el acto de ser, que nos hace ser realmente, no es una dimensión de nuestra esencia libre. "Esencia" y "ser" son realmente distintos.
Si, a partir de la síntesis mental, pensamos la "existencia" como solamente "vida" caemos en el "existenncialismo", que nos deja huérfanos o arrojados al mundo.
La "vida", la "esencia", depende del acto de ser. Es su manifestación, su disponer, su iluminar, su aportar.
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Y tanto el acto de ser como la esencia dependen del Origen.
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¿Se puede decir que el acto de ser personal posee la esencia o "tiene" la esencia?

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No.
La esencia humana no se "posee" sino que es el manifestarse o el disponer de la persona humana.

Seguiré en mi respuesta las apreciaciones de Juan Fernando Sellés en su libro sobre la persona humana, publicado en la universidad de la Sabana en 1998.

La más alta averiguación filosófica medieval es la distinción real entre esencia y acto de ser en la realidad creada.

Por "esencia" entienden el modo de ser de cada realidad, su forma de ser o su composición real.

Por "acto de ser" o esse, entienden el fundamento de toda realidad, aquel principio que hace ser a las realidades.

Las diversas realidades no se reducen al ser, sino que son tal o cual (esto es la esencia) realidad, de tal o cual índole (la índole es la esencia).

En Dios Ser y esencia coinciden.


En antropología hay que esclarecer mejor esta distinción.

¿Qué es en el hombre del ámbito de su esencia ?

¿Qué es en el hombre del ámbito de su ser ?

G. Marcel capta esa dualidad y la formula con sus nociones de « tener » y « ser ».

La propuesta poliana en antropología, muy bien enseñada por Sellés es, sin embargo, tripartita pues distingue tres ámbitos.

Al ámbito del tener « recibido » pertenece la naturaleza humana (el cuerpo, las facultades, las tendencias, etc).

Al ámbito del tener « adquirido » pertenece la esencia humana (que es el perfeccionamiento de la naturaleza humana ; es el crecimiento que la persona consigue libremente). La esencia del hombre es incrementable indefinidamente : noción de hábito y de virtud.

El ámbito del ser  "recibido" y "donante" es la persona. Ser que no está clausurado, pues puede ser más. (Puede dar, es dar).

El acto de ser dispone, manifiesta, ilumina, aporta, con la esencia, pero no dispone de la esencia. La esencia es el disponer indisponible.

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La distinción real resuelve muchos problemas filosóficos ¿qué dos novedades ofrece la propuesta poliana?

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Dos novedades : novedad respecto de la noción de  sustancia y novedad respecto de la noción de sujeto.

La propuesta poliana sobre la distinción real entre el acto de ser y la esencia es doble, porque su método permite distinguir también entre el ser del universo físico y el ser personal.

a) respecto al ser extramental (el universo físico) va más allá de la noción de sustancia. La sustancia pierde la prioridad que la filosofía clásica le otorga. Ahora rige el principio de no contradicción;

b) respecto al hombre deja atrás la noción de sujeto. El solipsismo es abandonado, al ser la esencia humana "manifestación" a otras personas.

Don Leonardo prosigue pues las aportaciones realizadas por la tradición aristotélico tomista (a)

y recoge, resolviéndola, gran parte de la problemática moderna (b).

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¿Cuál es la dualidad radical del hombre?

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Más que de "dualidad" hablaremos de "dualidades".

La distinción real entre ser y esencia es la dualidad clásica, que explica el carácter creado del hombre.

En efecto, no soy solamente un ser arrojado a la existencia o una esencia que se pasea entre bosques y estrellas.

Soy lo que soy (esencia) porque mi ser no cesa. Y ese no cesar no viene de mí (de mi esencia) sino de Dios, que sigue dándome el ser.

Pues bien, para Polo existe una distinción aún más radical que la distinción clásica entre essentia y esse.
La propuesta poliana es una profundización de la filosofía creacionista.

La criatura se distingue de Dios, claro está, por ser compuesta de ser y esencia (Dios no es compuesto, Dios es identidad), pero en el caso de la persona humana existen dualidades más radicales que componen su intimidad: los cuatro trascendentales personales.

Más aún, gracias a sus hábitos superiores, la persona se dualiza con Dios, con los demás y con el mundo.

En Dios las tres Personas son relaciones subsistentes de su Ser en Identidad.

En el hombre las relaciones trascendentales (gracias a los hábitos superiores) "nacen" de su ser personal.
Es un ser inidéntico como todas las criaturas.
Inagotable.
Su acto de ser es co-ser o ser-con hábitos que le abren hacia dentro y hacia fuera.
No existe sin el Origen, como la creatura física.
Pero es "además", co-existe libremente.

Los hábitos superiores muestran el inagotable ser "además" de la persona humana, el desbordarse de su actividad existencial; co-ser siempre más. Abrirse eterno a Dios, a los demás y al mundo.

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 338

Si quieren ustedes saber más sobre los hábitos superiores vayan a la etiqueta 1.9.2 (4).
Hablamos de la Intimidad en la etiqueta 5.11.0.
Y de los trascendentales personales en la etiqueta 5.5.0

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¿Depende la esencia del ser?

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La esencia es esencia desde el ser.

La libertad es un desde para la esencia humana.

Pero, atención,  la esencia del universo no depende del ser del universo del mismo modo que la esencia humana depende del ser personal (que es libertad trascendental).
El fundamento o ser del universo, no es un desde para sí (no es libre), sino que es un desde que determina persistentemente su análisis (que es la tetracausalidad o esencia del universo).

Sin embargo, debemos añadir que el ser del hombre es el desde que el fundamento es incapaz de ser para su esencia.
Esto quiere decir que el ser del hombre "esencializa" el universo, lo hace, digámoslo así, "mundo".

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¿El ser personal co-existe en solitario?

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El co-ser exige una referencia, un Origen.

El ser personal se abre hacia dentro y es co-ser-con Dios.

El ser personal se abre hacia fuera, hacia el ser del universo y hacia el ser de otras personas.

El ser personal no co-existe con su propia esencia, porque la esencia no es una persona, ni siquiera un acto de ser.

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¿Consigue el hombre su identidad haciendo crecer su esencia?

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Por mucho que el hombre crezca, por mucho que se perfeccione a lo largo de su vida en forma de hábitos, a pesar de todo, en el hombre siempre permanece la distinción entre la essentia y el esse; nunca el hombre puede llegar a ser "una" identidad.

Es decir, por grande que sea su crecimiento esencial, siempre su ser está por encima de él.

Polo suele decir esto así: el hombre es un ser que carece de réplica en su esencia.

Nunca llegaremos a ser la persona que somos.

Aunque nuestra esencia puede crecer, y nos hacemos más coherentes con el ser personal que somos, sin embargo, eso no tiene más que el carácter de una manifestación de mi persona.

La persona crece al crecer su esencia, se expresa mejor, según su esencia. Pero la persona es inagotable.

La esencia va hacia delante, pero nunca se agota.
Nunca se supera la distinción real entre esencia y ser personal.

Y cuando veamos a Dios cara a cara será nuestra esencia la que estará por encima de nuestro ser. Siempre inidénticos. Siempre hijos. Futuro indesfuturizable.


Éste último párrafo lo aprendí en Pamplona, de Ignacio Falgueras, durante el Congreso sobre la libertad trascendental en septiembre 2012. Lo interpreto diciendo que en el Cielo es la esencia la que tirará para arriba de la persona que seremos, saciándola sin saciar.
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¿Qué imagen puede ayudarnos a distinguir entre el acto de ser y la esencia?

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La imagen del iceberg nos ayudará a entender que todo lo que hacemos y vivimos en el tiempo, es del orden de la esencia, es "manifestación" (no se ve lo que hay detrás).

Esto no quiere decir que lo que hay detrás no exista, todo lo contrario, pues lo de arriba del iceberg se sostiene por lo de abajo.
Polo es un explorador que se ha adentrado por territorios hasta ahora ignotos.
De ahí que deba ponerles nombres, como los conquistadores que llegaron a Nueva España, o los portugueses que llamaron Zaire al río del reino Kongo.

"Dar", "aceptar", "además", "según" y tantos otros términos utilizados en su Antropología trascendental, tienen un significado distinto (por su riqueza), que no equívoco, del que empleamos habitualmente.

Cuando entramos en ese territorio inexplorado (pues los clásicos se limitaron a descubrir el acto de ser),  utilizando la vía o método propuesto por Polo, el abandono del límite mental en sus distintas dimensiones, lo que descubrimos  es un ser que "es como es" (el universo) y otros seres que son libres (las personas).

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¿Cuál es la reflexión inicial de Polo sobre el ser creado?

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La reflexión inicial de Polo sobre el ser creado se cifra en señalar que el ser creado "comienza y depende".

El ser creado es "comienzo" (solo Dios es originario).

El ser creado "depende" (pues su esencia se despliega o crece según el ser que Dios le da: físico o libre).

Queda así patente que el ser creado no es simple: lo que el ser creado es (su esencia) depende del ser (acto de ser) que Dios, el Creador, le da.

La filosofía de Polo parte así de la distinción real esencia-esse de cada ser creado.

El ser se divide en dos: creador y criaturas, o dicho de otra manera: la identidad originaria (el creador que es simple) y las criaturas (que son complejamente compuestas, siempre inidénticas).

Inspirado en Notas y glosas sobre la creación y los trascendentales. Juan A. García González. Miscelánea poliana nº 11. Glosa 1, p. 87. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

Para saber más :
Etiqueta 1.5: distinción
Etiqueta 1.6.1: ser creado.
Etiqueta 1.7: distinción acto de ser-esencia.
Etiqueta 3.1.1: comenzar.

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¿Por qué la Identidad del ser sólo puede ser Originaria?

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Lo que caracteriza a Dios es la completa, eterna y plena esencialización del ser. La Identidad.

En cambio, la esencialización (despliegue o crecimiento) que caracteriza a la esencia, aunque persista o se añade al ser, será siempre distinta de él.

Polo distingue realmente entre esencia y acto de ser y la peculiaridad de su enfoque es presentar la esencia como un ejercicio activo dirigido "hacia" la posteridad o hacia el futuro.

Si se mantiene una esencia que va "hacia" adelante, lo que logra siempre es distinto de su destino. Su existir es creado

La identidad del ser es Originaria.
La inidentidad, creada.

Me he inspirado de, y copiado, algunas ideas de Juan A. García, en su blog sobre Polo, del día 4 de abril 2010, donde hice varios comentarios.

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