3.¿Cómo cambia nuestra forma de tratar a los demás cuando distinguimos entre persona y personalidad?

 



Cambia radicalmente porque dejamos de ver al otro como un "qué" (un conjunto de conductas o resultados) para descubrirlo como un "quién".

 

Esto significa que ya no reducimos a nadie a sus errores.

 

Al reconocer la dignidad incondicional de la persona, podemos establecer un vínculo estable y libre.

 

A pesar de los errores, gracias a ver más allá de ellos nos disponemos a establecer compromisos que van mucho más allá de las simples afinidades de caracteres.

 

Ideas sacadas de la serie Vínculo, libertad y madurez humana, de Graciela Soriano. Concretamente : https://madurezpsicologica.com/persona-personalidad-distincion-decisiva/


¿Qué es la esencia humana?

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La esencia humana es la manifestación de la persona.
 
La persona puede manifestar, disponer, iluminar, aportar.
(Cabe decir que aquí la persona es acto y la esencia potencia. La persona “puede”).
 
Las personas se manifiestan disponiendo "con" su naturaleza. Iluminando y aportando según su naturaleza.
 
La esencia humana es así la unión creciente entre naturaleza y persona humanas. Sin separación, sin confusión.
 
La naturaleza es “humana” por su unión con la persona.
La persona es “humana” por su unión con la naturaleza.
 
Sin separación, sin confusión.



¿Cómo se constituye el don esencial?

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La persona humana es, trascendentalmente, dar. Es efusiva, vehicula o extiende su donalidad a través de su esencia (A.T. I, p.253).
 
Sus dimensiones inferiores son impregnadas con la actividad trascendental. Con su dar.
 
Polo dice que la persona desciende a su esencia (A.T. I, p.251), a su manifestación, disponiendo, iluminando, otorgando.

Manifestar.
Disponer.
Iluminar.
Otorgar.
 
Es oferente porque el dar humano “ilumina” el querer-yo, constituyendo el voluntario.
 
El amor personal empapa todos los niveles del ser humano y vuelve hacia Dios, vehiculando el don constituido, hacia adentro.
 
La persona humana extiende su actividad trascendental en cascada, descendiendo hacia la esencia y ascendiendo hacia Dios, esperando aceptación.

De esto habla Adam Solomiewicz aquí.  En la página 43.


¿Qué es la esencia?

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Podemos describirla con una imagen: la esencia es el meollo de un ser.
 
Como el cogollo de la lechuga, como el corazón sabroso de la alcachofa.
 
La esencia es la verdad de cada cosa. Lo que cada cosa es.
 
La esencia es el meollo, o de otra manera, esencia es el “busilis”. Busilis es una de las palabras con las que uno puede referirse al meollo inteligible de la realidad.
Busilis significa también punto de extrema dificultad, lo más enigmático de un asunto, su punto clave.
 
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Sin embargo, ser meollo no quiere decir ser lo más profundo de un ser.
El meollo de una persona humana es su esencia, su yo. Pero ¿quién soy yo? Más adentro del meollo soy “además”. Mi intimidad es mi “además”, mi además del yo.
Una cosa es quién soy (persona) y otra cosa es lo que soy (esencia, yo, lo que he llegado a ser).
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Debemos hacer otra observación:
Polo, filósofo de la distinción, distingue entre la esencia humana y la esencia del universo.
 
La esencia humana es la manifestación de la persona: todos somos personas, pero cada uno tenemos nuestra verdad, nuestra "esencia", nuestro "meollo" personal: mi vida.
 
La esencia humana (la vida de cada hombre) es así la manifestación libre de la persona humana (su disponer).
 
Pero la esencia del universo o esencia extramental es distinta a la esencia humana. En efecto, no es libre, es sencillamente un despliegue tetracausal del ser del universo.
 
 
En un glosario, que Juan Fernando Sellés tuvo la amabilidad de enviarme, trata así a la esencia :
 
Esencia(del latín essentia) del universo es la concausalidad entera (materia, forma, causa eficiente y causa final), es decir, los principios reales en los que se analiza el acto de ser del universo. Debe distinguirse, por tanto, la esencia física del acto de ser del universo. No debe confundirse, por otra parte, esta esencia referida a lo físico con la esencia humana.
 
Esencia humana
es la naturaleza humana perfeccionada por hábitos y virtudes. El término designa el disponer, aquello según lo cual disponemos, no quien somos. De la esencia son las facultades superiores del alma, la razón y la voluntad, específicamente cuando éstas están perfeccionadas por los hábitos. Cuando tenemos hábitos (virtudes en la voluntad) podemos disponer mucho mejor de nuestras potencias para actuar según ellas son, (no para disponer de ellas) es decir, gracias a los hábitos y virtudes podemos pensar mejor y podemos querer más y mejor.

 

En la etiqueta 1.16.0 tratamos del Inicio de la Filosofía.

Etiqueta 1.1.4 la esencia.


¿Cómo define Polo la esencia al ampliar la distinción real, descubierta por Tomás de Aquino ?

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Polo dice que la esencia indica perfección.

Perfección es hacer las cosas bien. “Perfecto” es lo bien hecho.

¿Pero, quién lo hace?

En el universo físico la perfección es el orden de las cuatro causas. Ésa es la esencia del universo físico. Y la tetracausalidad depende de la “persistencia” del universo.

La “persistencia” es el acto de ser del Universo físico.

 

En las personas, sin embargo, la perfección de su naturaleza es precisamente la esencialización de su naturaleza. Eso es la esencia humana. 

Concretamente, la adquisición de hábitos que permiten a su autor hacer cosas mejores.

El autor es la persona, el acto de ser personal, que es siempre “además”.


¿Existen varios niveles en lo "sobrenatural"?

                                    

Sí que existen varios niveles de lo sobrenatural, y podemos agruparlos en cuatro.


1) El nivel más bajo (y el más evidente) es el nivel de las realidades que llamamos "milagros".

Obras que manifiestan directamente el poder de Dios y que se distinguen de las modificaciones técnicas que son obras realizadas por el trabajo del hombre.

La noción de milagro señala con suficiente nitidez la diferencia de lo sobrenatural con lo natural. Se suele definir el milagro como una excepción respecto al orden natural que sólo es posible por influencia divina, aunque sea realizado por un hombre.

El mayor taumaturgo es Jesucristo.

 

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2) El segundo nivel es lo que llamamos "gracia sobrenatural o santificante".

Es una elevación, pero una elevación distinta de la elevación creacional (hemos hablado de las 5 elevaciones trascendentales en la etiqueta 5.7.0)

La santificación o gracia santificante es una elevación distinta de la elevación creacional (esta elevación creacional tiene tres dimensiones : creación, llamada inicial e insistencia).

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La elevación que llamamos gracia santificante es una anticipación de la glorificación del cielo y es la que se llama propiamente sobrenatural.

Este nivel se corresponde con lo que San Juan designa con la palabra sémeion, signo, que indica directamente este nivel de lo sobrenatural: la elevación sobrenatural que Cristo otorga al hombre como anticipación, repito, del Cielo. Y que llamamos gracia sobrenatural.

 

Por ejemplo,  los sacramentos, son signos eficaces (reales). 

La realidad sacramental es superior al sentido usual de la palabra milagro, por tener inmediata relación con la elevación sobrenatural de la criatura humana. (Por ejemplo, el primer perdón del Bautismo, el perdón de los pecados, o la unión con Cristo en la Eucaristía, que forman parte de la Historia de la Salvación de cada persona. Historia que podemos conocer por "anticipación" gracias a los signos).

 

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3) Y ahora veamos el nivel más alto de lo sobrenatural : el Verbo encarnado. 

Porque tampoco los sacramentos, que son signos de la gracia sobrenatural,  son la realidad sobrenatural más alta, pues, como se suele decir, Deus non alligavit potentiam suam sacramentis; y así, por ejemplo, es eficaz el bautismo de deseo, y Dios también puede perdonar los pecados atendiendo a un acto de contrición perfecta por parte de la criatura.

No hay "signos", pero el Verbo está anticipando la historia de la Salvación gracias a su Cuerpo, que es la Iglesia.

 (La conveniencia de acudir en este caso a la confesión es debida a que nadie puede estar seguro de que ha realizado un acto de semejante pureza).

 El nivel más alto en lo sobrenatural es la Encarnación del Verbo pues proporciona, por anticipación, una Vida muy superior a la naturaleza creada.

 

Con la noción de milagro no se alcanza a perfilar suficientemente la superioridad de la vida que proporciona la Encarnación del Verbo, sobre la vida de la naturaleza creada.

 

Y la realidad sacramental no debe ocultar que lo verdaderamente importante es Cristo mismo.

 

La clara prueba del favor divino es la Encarnación del Verbo, que, precisamente por ello, es el Autor de la realidad sacramental.

 

Toda la vida de Cristo está dedicada a dar gloria a Dios Padre, no sólo asegurando la felicidad de las criaturas humanas, sino también haciéndo residir la felicidad en la donación de la filiación divina, es decir, en la unión con Él

Éste es el nivel más alto de lo sobrenatural.

 La superioridad de la Humanidad de Cristo sobre la realidad sacramental es debida a su unión con la segunda Persona divina.

 

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4) Pero aún hay más:

 

La incorporación del ser humano a Jesucristo está por encima de cualquier otro perfeccionamiento, pues nos hace entrar en la Comunión de los santos.

 

Lo sobrenatural es pues una anticipación creciente: el milagro, el sacramento-misterio, la Encarnación y por fin, la Iglesia que es el Templo de Dios. 

Iglesia-Madre, como María, de todos los Santos.

 

La Iglesia es Madre que nos sitúa en la Familia de Dios, como nuestras madres nos sitúan en el mundo.

 

El demonio quiere dividir, quiere que no reconozcamos a nuestra Madre, diciendo que es mala.

 

 La unión con Cristo lleva consigo la más estrecha unión entre los seres humanos

Y por tanto no es suficiente decir “Padre mío”, si esta expresión no va estrictamente acompañada de la fórmula “Padre nuestro”.

 

La paternidad divina es más real que la paternidad humana, la cual, en cierto modo, es excluyente, pues no todos somos hermanos según la carne.

Aquí todos somos hijos en el Hijo. Hermanos. Hijos de María.

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2. ¿Por qué se dice que el ser humano nunca está "terminado" o totalmente determinado por su pasado?

 


Lo podremos decir gracias a la noción poliana de "crecimiento irrestricto".

El ser humano, en tanto que persona, siempre tiene la capacidad de dar más de sí y de recomenzar.

No somos esclavos de nuestra historia ni de nuestras limitaciones psicológicas.

Esta mirada nos devuelve la serenidad de saber que, aunque nuestra personalidad tenga límites, nuestra persona es un horizonte abierto que siempre puede crecer en libertad y en amor.

.Ideas sacadas de la serie Vínculo, libertad y madurez humana, de Graciela Soriano. Concretamente : https://madurezpsicologica.com/persona-personalidad-distincion-decisiva/


¿Cuál es la diferencia fundamental entre ser "alguien" (persona) y tener un modo de ser (personalidad)?

 


La personalidad describe el cómo somos (nuestros rasgos, temperamento, capacidades o incluso heridas psicológicas); es algo que se puede observar y medir.

 En cambio, la persona señala el quién somos: un ser único, irreductible y libre que no se agota en ninguna descripción biográfica. 

Mientras la personalidad es lo que mostramos, la persona es el nivel más hondo de nuestra intimidad, siempre abierto al encuentro con los demás y con Dios.

 

Ideas sacadas de la serie Vínculo, libertad y madurezhumana, de Graciela Soriano. 

Ideas sacadas de la serie Vínculo, libertad y madurez humana, de Graciela Soriano. Concretamente : https://madurezpsicologica.com/persona-personalidad-distincion-decisiva/