¿Es la antropología poliana un mero humanismo? 50


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No.
La persona humana sólo se puede comprender en tanto que es relación en orden al Dios personal.
Por eso la antropología trascendental poliana no se justifica como un mero humanismo, sino como teandrismo.
 
En Dios la persona humana es elevada y hasta divinizada.
 
Polo dirá: 
«Tras hablar de la antropología clásica, que es constitucional, de la moderna, que es dinámica, y de la reciente, de cuño existencialista, que es trágica, porque no logra dotar de sentido al dolor humano, habría que abordar una antropología teándrica, para resolver suficientemente este problema». POLO, L., Epistemología, creación y divinidad, p. 264.
 
Asíse expresa Adam Solomiewicz en el punto 50 de su comunicación al Congreso poliano de 2021.
Aquí está el enlace : https://www.leonardopolo.net/wp-content/uploads/2021/12/MP73-6.pdf


¿Es el hombre naturalmente social?

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Los animales no son naturalmente sociales.

Los animales conviven. Los tigres son seres enteramente finalizados por la especie, por eso mantienen una pura convivencia intraespecífica.
Su fin es mantener la especie.

La sociedad humana es una convivencia que va más allá del interés de la especie.
No se trata de que "la humanidad" subsista, sino de que cada persona humana, cada tipo (que es superior a la especie) responda, libremente, a su destino.

El hombre es naturalmente social pues cada tipo sabe que no posee todo lo que necesita para conseguir su destino.

Lo básico de la convivencia humana es el respeto de los tipos, el respetarse mutuamente, el reconocer que el otro nos supera, al menos "en algo" que yo no tengo todavía.

Teniendo en cuenta los tipos se organiza la sociedad y se aprovechan las diferencias típicas para que cada uno consiga, con los otros, la felicidad, el orden del amor.



Para saber más ir a las etiquetas:
7.6.0 la sociedad humana;
4.6.1 distinción hombre -animal;
6.1.0 especies y tipos.

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50 ¿Cómo distinguir lo natural de lo sobrenatural? Adam 50

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Veamos primero el punto clave 50 de la comunicación de Adam al Congreso poliano de 2021 :

50. El co-acto de ser personal es una existencia elevada (en comparación con el acto de ser del universo físico es una existencia ampliada por dentro: co-existencia).

Sin embargo, esta elevación creacional  no es la única elevación del ser humano: la elevación como relación en el orden del Origen ha de distinguirse de la elevación sobrenatural.

 

La distinción entre las dimensiones trascendental y sobrenatural humanas es real: lo trascendental humano equivale al co-acto de ser personal y lo sobrenatural es su crecimiento o intensificación.

cfr. Polo, L., “La persona humana como relación en el orden del Origen”, p.192

 

Así se expresa Adam Solomiewicz en el punto 50 de su comunicación al Congreso poliano de 2021.

Aquí está el enlace : https://www.leonardopolo.net/wp-ontent/uploads/2021/12/MP73-6.pdf

 

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Veamos ahora mi opinión, pues pienso que hay que aclarar mejor lo que significa “intensificación” cuando hablamos de lo sobrenatural:

 

Existe un consenso sobre el sentido de lo sobrenatural. Sería una nueva elevación (distinta de la natural) por la que participamos de la Vida íntima de Dios.

 

Pero tendríamos que preguntarnos ¿es que el  crecimiento irrestricto hacia la Unidad (elevación natural), no es ya participación de la Vida íntima de Dios?

 

El crecimiento personal, natural, trascendental, del que venimos hablando es, a mi parecer, Vida divina, pues crecemos en Dios, Vida íntima de Dios.

 

Para mostrar “lo sobrenatural”, el nuevo don, en lugar de enfocarlo como “intimidad”, propongo caracterizarlo como una “anticipación” del encuentro definitivo con Dios.

 

La noción de sobrenatural surge de una “nueva” intervención divina en orden a la salvación.

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Sin olvidar que Polo habla de cuatro niveles de lo “sobrenatural”.

 

El nivel más bajo es el milagro: intervención divina en orden a la salvación.

 

El nivel superior siguiente es la gracia santificante: nueva intervención divina que considero una “anticipación” de la vida que viviremos en el Cielo.

 

Es una anticipación de la salvación, del encuentro definitivo con Dios.

 

El nivel superior siguiente es la Encarnación.

Y el nivel más alto es la Iglesia. Familia de Dios. Templo de Dios : nueva intervención divina que adelanta nuestra Vida en el Cielo

 

Espiritualidad del alma humana.

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Otra tertulia interesante de Juan Fernando Sellés. Esta vez sobre la espiritualidad del alma, inmortalidad y algo más.
 
Aquí está el enlace :

Tertulia sobre la filiación

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En octubre 2020, el profesor Juan Fernando Sellés animó una tertulia por Zoom sobre la Filiación en Antropología trascendental.
 
Vale la pena seguirla
 
Pueden ustedes seguirla en el enlace siguiente :
https://www.youtube.com/watch?v=kgGUJXKrvQY&t=3686s

¿Qué ventaja tiene en antropología el enfoque poliano sobre la distinción entre esse y essentia?

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Lo que caracteriza al enfoque poliano es el equilibrio entre esencia y acto de ser.
La prioridad del acto de ser no elimina, sino que respeta la naturaleza de la esencia.

Permitiendo a la vez distinguir con claridad la actividad del ser del universo de la actividad del ser personal.

En efecto, por un lado el esse del universo es mera persistencia sobre el tiempo: su seguir de antes a después. Mientras que su essentia es la tetracausalidad física, que se despliega gracias a ese "seguir" no contradictorio.

Noten cómo el freno de la esencia permite que el universo físico sea habitable

Y por otro lado el esse personal, actividad libre de la persona humana, es además, es el coexistir libre, que se manifiesta en el "disponer" que es la esencia humana.

Noten cómo así somos libres en el tiempo.



Me he inspirado de, y copiado, algunas ideas de Juan A. García, en su blog sobre Polo, del día 4 de abril 2010, donde hice varios comentarios.
Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"

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Hábleme de la realidad extramental y de la realidad humana.

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La temática de la 1ª y 2ª
dimensión del abandono del límite mental es la realidad extramental.

La temática de la 2ª y 4ª dimensión del abandono del límite mental es la realidad humana.

- un león es una realidad extramental;
- una mujer es una realidad humana y extramental (lo extramental en ella es la materia de su cuerpo);
- el alma de una persona humana es una realidad humana;
- el alma de un perro es una realidad extramental;
- pensar es una realidad humana;
- lo pensado es irreal;
- la esencia humana es una realidad humana;
- el método del abandono es una realidad humana;
- el conocimiento objetivo (realidad humana) no versa sobre las dimensiones superiores de la esencia humana (por ejemplo, la inteligencia o la voluntad), pues el conocimiento objetivo parte de la iluminación de lo sensible (lo sensible es extramental), pero la iluminación es humana, versa sobre las formas físicas (realidades extramentales).

- El acto de pensar es realidad humana, el objeto pensado es irreal, la forma física es realidad extramental.




Glosa a Polo, Antropología trascendental I, p. 111,3
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¿Necesitamos maestros?

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Ricardo Yepes, en su artículo “Aún no es primavera” advertía que en la época actual nos faltan maestros.

Sobre todo necesitamos que nos muestren el camino del conocimiento.

¿Cómo distinguir las estructuras donales de las aperturas trascendentes?

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Llamamos aperturas trascendentes a las cuatro aperturas del ser personal humano a Dios, según cada uno de los cuatro trascendentales personales descubiertos por Polo.
 
Las estructuras donales, sin embargo, son las estructuras que nos permiten comprender cómo el cuarto trascendental personal, el amar donal, se abre a Dios.
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Las aperturas trascendentes son:
 
La caridad trascendental: la persona humana se abre al Amor de Dios, el Espíritu Santo.
La fe intelectual: la persona humana se abre a Dios Hijo.
La esperanza trascendental: La persona humana se abre a Dios Padre, en libertad.
La humildad trascendental: el co-ser se abre a María.
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Para entender las estructuras donales, sin embargo, debemos fijarnos en el cuarto trascendental personal, que es el amar donal.
El amar donal es una tríada amorosa: aceptar, dar, don.
 
El amar donal se abre a Dios, como hemos dicho, según la caridad trascendental.
La iniciativa es divina que se resuelve en tres estructuras:
Estructura primera. Dios da el acto de ser a la persona. La persona lo acepta. El Don es precisamente su acto de ser.
Estructura segunda. La persona da a Dios su vida, esperando que sea aceptada. El don es la vida humana o esencia.
Estructura tercera.
La Salvación o Juicio final. Dios acepta el don, incorporándolo a su Amor. Es lo que llamamos Don-don.


¿Cuál es el carácter de cada apertura trascendente?

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El carácter de la apertura trascendente del co-ser (o humildad trascendente) es la humildad (etiqueta 5.13.2)
 
El carácter de la apertura trascendente de la libertad (o esperanza trascendente) es la fidelidad (etiqueta 5.13.4).
 
El carácter de la apertura trascendente del entender (o fe trascendente) es la filiación (etiquetas 5.13.3 y 5.5.5).
 
El carácter de la apertura trascendente del amar (o caridad trascendente) es el servicio a la comunión (etiqueta 5.13.5).
 
Comunión con el Espíritu Santo.
Filiación en el Hijo.
Fidelidad al Padre.
Humildad desde María.

 


¿Cuál es el "acontecimiento" más importante para el hombre?


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Ciertamente el libro "Quién es el hombre" culmina en las últimas páginas del capítulo X.
El "acontecimiento" del que se habla allí, es el encuentro con la verdad.

¿Qué es esa verdad que Polo llama verdad "personal", o mi verdad?: esa verdad es la persona que "seré", trascendentalmente, en Dios.

No se trata aquí de la verdad frívola del cesto de Caperucita.

Se trata de la noción, que en otro contexto, Polo llama "mi réplica".
Cada uno tenemos nuestra réplica en Dios. Nuestro canto a Dios, en Dios.

El marco del capítulo X (el último de "Quién es el hombre") es la dualidad propia de la libertad trascendental (no hablamos aquí de la libertad de escoger entre cerveza o coca, o de la libertad posible en la esencia humana).

Veamos la conclusión:
La libertad trascendental es dual.
Su miembro inferior es llamado por Polo "libertad nativa".
El miembro superior lo llama "libertad de destinación".

Mi verdad va apareciendo en el trayecto o actuosidad entre una y otra. Es decir, entre el Origen (nazco en la libertad de la llamada inicial de Dios o libertad nativa) y el Destino (somos libres de destinarnos, si queremos).


¿Y quién es el beneficiario? El Hijo.
Mi réplica está en el Hijo. Mi réplica no soy yo. Es dual.

Somos hijos, en el Hijo. Si queremos.


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¿Cuál es la enfermedad de la libertad?

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La enfermedad de la libertad es olvidarse de la fidelidad.
 
(Es le libertinaje).
El error peculiar de la libertad es el pecado.


¿Qué es en realidad conocer o entender humanamente?

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Nos referimos al conocimiento humano en general.
La inteligencia es capaz de conocer, pero es también capaz de dejar traslucir su actividad de conocer.
El cómo lo hace, el cómo conoce, no es fácil de entender. Se trata de entender el entender.
Y no es fácil porque el pensamiento humano no es simple como el pensamiento divino que conoce todo en acto. Nosotros debemos avanzar con dificultad por la senda del conocimiento.
Lo primero conocido es lo más opaco, el ente, y de ahí debemos avanzar hasta llegar a darnos cuenta de lo que es la transparencia.
Es bueno hacer ya un esfuerzo y detenerse sobre esta noción: "transparencia", porque ahí está el meollo de nuestra actividad de conocer. Nuestra inteligencia es "transparente" y gracias a esa transparencia podemos conocer todas las cosas.

Quizá sirva una imagen: Los sentidos externos son como ventanas que nos abren a la realidad.
Cada sentido conoce su sensible propio. La vista, el color. El objeto de la vista es el color.
Pero el objeto es irreal. No es una representación. No es una imagen.
El objeto cabe pensarlo como el hueco de la ventana. Gracias al hueco vemos la realidad, nos abrimos a la realidad.
Cada sentido se limita a conocer lo que el hueco de la ventana le permite. No es totalmente transparente pues depende de la forma de la ventana.

Pues bien, la inteligencia es como un hueco sin ventana.
La inteligencia es irrestricta, puede conocerlo todo.

Eso no quiere decir que la inteligencia conozca todo en acto. El conocimiento depende de lo que la luz le traiga. Por eso decimos que la inteligencia necesita una luz, la luz que clásicamente se llama intelecto agente, función que Polo asigna al hábito innato de sindéresis.

La luz de nuestro intelecto es transparente, y gracias a esta transparencia podemos conocer todas las cosas. Podemos hacernos nocionalmente todas las cosas.
Las facultades o potencias sensibles no tienen la capacidad de conocer todas las cosas. El ojo puede ver los colores, pero no puede ver los sonidos.
La inteligencia, al ser transparente, puede conocer todo lo que es iluminado por la luz que la atraviesa.

La inteligencia es potencia, y el conocer es acto. Pero no somos acto puro, no siempre estamos conociendo y no siempre estamos en condiciones de conocer las dimensiones más profundas de la realidad.

El conocimiento "humano" depende de lo que vayamos iluminando.




Estas ideas y muchas de las frases están sacadas del libro de Ignacio Falgueras "De la razón a la fe…" p.52
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¿Qué caracteriza a la persona?

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Lo que caracteriza a la novedad personal es el "dar" trascendental.
 
Sin embargo, no debemos olvidar que la persona humana no es un dar trascendental puro pues tiene reservas, siempre puede dar más.
 
El dar trascendental puro es Dios
 
Pero la novedad de cada persona, divina o humana es el dar. El dar sin perder.

¿Qué es lo trascendental?

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A lo primero se le puede llamar lo trascendental. 

Lo primero es el ser.

Lo trascendental es el “ser”.

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Lo primero es el ser, pero el ser "se dice de muchas maneras".

Por ejemplo, no es lo mismo el "ser" que la "esencia" (aunque la esencia también es ser). La esencia no es trascendental.

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Lo trascendental es el “acto de ser”. 

Lo primero es el "acto de ser", pero no es lo mismo

- el acto de ser Originario (Dios),

- que el acto de ser personal,

- o que el acto de ser del universo.

 

Lo trascendental se dice, pues, al menos de tres maneras.

 

En Antropología poliana distinguimos entre el acto de ser del universo y el acto de ser de la persona humana (que es libre).

De ahí que quepan dos consideraciones de lo trascendental según hablemos del universo o de la persona.

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Estrictamente, lo trascendental es el acto de ser de Dios, el dar puro. 

 El dar puro es Dios.

 

Pero el acto de ser personal humano y angélico es también un dar trascendental.

 El acto de ser del universo es trascendental pero no es un dar, pues no es libre.

 

 Para saber más:

Etiqueta 5.2.0   Los Trascendentales

Etiqueta 5.2.0  Trascendentales metafísicos

Etiqueta 5.5.0  Trascendentales personales

Etiqueta 1.0.3  Trascendentales supremos

 

Etiqueta 1.0.2   Dar trascendental

¿Qué es estrictamente lo trascendental?

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Lo trascendental es el dar puro.

Así se expresa Ignacio Falgueras en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar", en Miscelánea poliana nº 9.
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¿Qué distinción conviene no perder nunca de vista al estudiar la Antropología trascendental?

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Para mejor entender quién es el hombre, es decir, para estudiar la Antropología trascendental, tal como Polo propone, no conviene perder de vista que el hombre es dual: persona humana y vida humana.

Existen dos niveles en el hombre, uno que llamaremos trascendental y otro que llamaremos esencial.

No es lo mismo el "ser personal" (que es el nivel trascendental) que "la esencia humana" (que es el nivel esencial).
El hombre es dual.
La fuente de la que surge la dignidad del hombre es su ser personal, radicalmente libre, que merece por eso el calificativo de "persona".
Lo más profundo del hombre es su "ser personal".

Sin embargo, llamaremos "esencia humana" a su libre manifestación.
La esencia humana es el "disponer".
La persona humana "dispone" según su esencia.

Polo amplía la clásica distinción entre esse y essentia, y lo hace descubriendo un nuevo sentido del esse y un nuevo sentido de la essentia.

El esse  de la persona o ser personal, es distinto del esse  del Universo que estudia la Metafísica. Es un ser libre.

La essentia de la persona humana es también distinta de la essentia  del Universo o tetracausalidad. La esencia humana es "el disponer" libre de cada persona.

Por eso insiste en que la Metafísica debe ampliarse con la Antropología trascendental.
No es lo mismo el ser que estudia la Metafísica que el ser que estudia la Antropología trascendental.

Aunque ambos estudios son Filosofía primera.

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¿Qué busca la Filosofía Primera según Leonardo Polo?

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La Filosofía Primera busca lo más "radical", el primer principio, que debería  ser único: el fundamento de la realidad.
Así lo entendió Platón, cuando consideraba el Uno como fundamento de todas las esencias.

Polo, sin embargo, propone que la Antropología filosófica es también filosofía primera.
¿Por qué? Porque lo radical del ser no es solamente fundamento.
Ser persona también es radical.

La Antropología filosófica, en tanto que filosofía primera, estudia pues los radicales "personales", que se distinguen (ademaseando) del primer principio o Ser del Universo.

La física y la biología clásicas son filosofías segundas pues no tratan del fundamento, no buscan el primer principio, sino que buscan comprender lo real de acuerdo con principios y causas; principios y causas (físicas o biológicas) que son menos radicales que el primer principio.

Estas ciencias buscan explicar la realidad por sus causas.
Las causas son principios, pero no primeros principios.

La Filosofía Primera es, desde siempre, la Metafísica.
Sin embargo, con su propuesta de ampliación, Polo defiende que la Antropología no es filosofía segunda, sino que es también Filosofía Primera.

¿Es "también" filosofía primera?: es "además", filosofía primera.

Dios creó la filosofía primera, para que juguemos con ella. La Antropología filosófica le da sentido. Es más primera que la primera. Es, humildemente, "además".

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¿Qué es lo primero que estudia la Filosofía primera?

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Lo primero que estudia la Filosofía primera es el Ser.

Pero atención, el Ser no es unívoco.

Polo es (entre otras cosas) el filósofo de la distinción.

Debemos distinguir entre
- el ser Originario,
- el co-ser personal y
- el ser del Universo.

Los tres son "ser", pero son distintos.

Noten cómo se abre el horizonte admirando la distinción del Ser. A la filosofía del Ser, se le llama filosofía "trascendental" y es la filosofía primera o filosofía de lo primero.
Lo primero es lo trascendental.

Y como el ser se distingue en ser Originario, en co-ser y en ser del Universo, la filosofía primera será Teología natural, Antropología trascendental y Metafísica, respectivamente.

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¿Cuáles son las 4 fases de la libertad trascendental?

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1ª Don
2ª Aceptar
3ª Dar
4ª Buscar

Don: el don creado premoviente que es, de entrada, la persona libre. Trascendentalmente, la persona es creada como libertad.

Aceptar : la persona, al querer, acepta, trascendentalmente, la iniciativa divina. El aceptar trascendental está condicionado por el querer a nivel esencial.

Dar : no es otra cosa que la generosidad de la persona, que deja hacer a Dios, abriéndose gracias al hábito innato de los primeros principios.

Buscar : la libertad es acto vital que, si no se estraga, busca siempre, congruentemente, las nuevas facetas de los temas trascendentales, Dios, las personas, el mundo.

De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 19, 4.

Para saber más:
Etiqueta 5.5.4………………. libertad trascendental.

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¿Qué es la felicidad?


Somos felices cuando se colma el vaso de nuestros deseos. 

 Esa felicidad es fácil de obtener. Lástima que sea frágil. 

No dura siempre porque el vaso se rompe. 
 El filósofo busca la felicidad que está más allá del tiempo. 
 Pienso que es la Comunión de personas. 
Lo que Agustín de Hipona llama el orden del amor.

¿Es la metalógica de la libertad el punto álgido de la filosofía poliana?



Así lo sugiere Juan A. García. 
En efecto, la antropología que propone Polo es una investigación acerca del misterio humano (ver Antropología trascendental II, p. 238.3). 

 ¿Quén es el hombre? Un espíritu en el el tiempo. 
Un acto viviente
 Polo es el filósofo de la distinción y el filósofo de la libertad trascendental. 

 El misterio humano es asequible a la libertad, a ese don creado en el que carece de sentido el aislamiento, la soledad. 

 El hombre es hijo. ¿Cómo accede la libertad trascendental, el acto viviente, a su misterio? 
Aceptando generosamente la iniciativa divina. Jugando. Conociendo libremente, habitualmente, la máxima amplitud del Amor. 
 La libertad anima y corelaciona la altura, la profundidad, la anchura y la longitud. Vuelve, accede, advierte, encuentra, otea, busca. Ese subir y bajar, juego de niños, es la metalógica de la libertad

De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p 8, 3. .

¿Qué es el "ordo amoris" agustiniano

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Polo entiende el ordo amoris agustiniano como el incremento de felicidad que proporciona la contemplación de la felicidad de todos.

Es un orden superior al orden del universo.
Su origen es el añadirse de las personas, que otorgan, que aman y cantan.

Es, por decirlo de otra manera, comunión.
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Si la intimidad humana es libre ¿somos Dios?

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No somos Dios.
Aunque estemos abiertos a la plenitud, nuestra vida, nuestro crecimiento, nuestra esencia, depende siempre de la máxima amplitud, somos criaturas.



Somos como caballos felices en un prado (Sabiduría 19, 9).

Aunque estemos incluidos en la máxima amplitud, no deja de ser una inclusión o adopción.

En virtud de la estricta dualidad co-existencia–esencia, toda la actividad trascendental humana (es decir, la actividad personal dirigida al Transcendente en cuanto que ‘mi Origen’ y ‘mi Destino’) repercute en su potencia, o sea, no cabe la actuosidad trascendental humana separada enteramente de la actividad esencial del hombre. Si esa se diera, el hombre sería Dios.

Comenzamos a existir cuando Dios nos crea en una naturaleza corporal y como personas podemos disponer esencialmente, irrestrictamente, pero nuestra intimidad, la persona que somos y seremos es siempre distinta de nuestra manifestación.


¿Cuál es para la filosofía clásica el principio próximo del operar humano?

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La filosofía clásica refiere el operar humano a un principio próximo: la facultad.

La operación es el acto de la facultad.

El principio remoto es el alma.


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