¿Cómo distinguir las estructuras donales de las aperturas trascendentes?

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Llamamos aperturas trascendentes a las cuatro aperturas del ser personal humano a Dios, según cada uno de los cuatro trascendentales personales descubiertos por Polo.
 
Las estructuras donales, sin embargo, son las estructuras que nos permiten comprender cómo el cuarto trascendental personal, el amar donal, se abre a Dios.
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Las aperturas trascendentes son:
 
La caridad trascendental: la persona humana se abre al Amor de Dios, el Espíritu Santo.
La fe intelectual: la persona humana se abre a Dios Hijo.
La esperanza trascendental: La persona humana se abre a Dios Padre, en libertad.
La humildad trascendental: el co-ser se abre a María.
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Para entender las estructuras donales, sin embargo, debemos fijarnos en el cuarto trascendental personal, que es el amar donal.
El amar donal es una tríada amorosa: aceptar, dar, don.
 
El amar donal se abre a Dios, como hemos dicho, según la caridad trascendental.
La iniciativa es divina que se resuelve en tres estructuras:
Estructura primera. Dios da el acto de ser a la persona. La persona lo acepta. El Don es precisamente su acto de ser.
Estructura segunda. La persona da a Dios su vida, esperando que sea aceptada. El don es la vida humana o esencia.
Estructura tercera.
La Salvación o Juicio final. Dios acepta el don, incorporándolo a su Amor. Es lo que llamamos Don-don.


¿Cuál es el carácter de cada apertura trascendente?

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El carácter de la apertura trascendente del co-ser (o humildad trascendente) es la humildad (etiqueta 5.13.2)
 
El carácter de la apertura trascendente de la libertad (o esperanza trascendente) es la fidelidad (etiqueta 5.13.4).
 
El carácter de la apertura trascendente del entender (o fe trascendente) es la filiación (etiquetas 5.13.3 y 5.5.5).
 
El carácter de la apertura trascendente del amar (o caridad trascendente) es el servicio a la comunión (etiqueta 5.13.5).
 
Comunión con el Espíritu Santo.
Filiación en el Hijo.
Fidelidad al Padre.
Humildad desde María.

 


¿Cuál es el "acontecimiento" más importante para el hombre?


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Ciertamente el libro "Quién es el hombre" culmina en las últimas páginas del capítulo X.
El "acontecimiento" del que se habla allí, es el encuentro con la verdad.

¿Qué es esa verdad que Polo llama verdad "personal", o mi verdad?: esa verdad es la persona que "seré", trascendentalmente, en Dios.

No se trata aquí de la verdad frívola del cesto de Caperucita.

Se trata de la noción, que en otro contexto, Polo llama "mi réplica".
Cada uno tenemos nuestra réplica en Dios. Nuestro canto a Dios, en Dios.

El marco del capítulo X (el último de "Quién es el hombre") es la dualidad propia de la libertad trascendental (no hablamos aquí de la libertad de escoger entre cerveza o coca, o de la libertad posible en la esencia humana).

Veamos la conclusión:
La libertad trascendental es dual.
Su miembro inferior es llamado por Polo "libertad nativa".
El miembro superior lo llama "libertad de destinación".

Mi verdad va apareciendo en el trayecto o actuosidad entre una y otra. Es decir, entre el Origen (nazco en la libertad de la llamada inicial de Dios o libertad nativa) y el Destino (somos libres de destinarnos, si queremos).


¿Y quién es el beneficiario? El Hijo.
Mi réplica está en el Hijo. Mi réplica no soy yo. Es dual.

Somos hijos, en el Hijo. Si queremos.


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¿Cuál es la enfermedad de la libertad?

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La enfermedad de la libertad es olvidarse de la fidelidad.
 
(Es le libertinaje).
El error peculiar de la libertad es el pecado.


¿Qué es en realidad conocer o entender humanamente?

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Nos referimos al conocimiento humano en general.
La inteligencia es capaz de conocer, pero es también capaz de dejar traslucir su actividad de conocer.
El cómo lo hace, el cómo conoce, no es fácil de entender. Se trata de entender el entender.
Y no es fácil porque el pensamiento humano no es simple como el pensamiento divino que conoce todo en acto. Nosotros debemos avanzar con dificultad por la senda del conocimiento.
Lo primero conocido es lo más opaco, el ente, y de ahí debemos avanzar hasta llegar a darnos cuenta de lo que es la transparencia.
Es bueno hacer ya un esfuerzo y detenerse sobre esta noción: "transparencia", porque ahí está el meollo de nuestra actividad de conocer. Nuestra inteligencia es "transparente" y gracias a esa transparencia podemos conocer todas las cosas.

Quizá sirva una imagen: Los sentidos externos son como ventanas que nos abren a la realidad.
Cada sentido conoce su sensible propio. La vista, el color. El objeto de la vista es el color.
Pero el objeto es irreal. No es una representación. No es una imagen.
El objeto cabe pensarlo como el hueco de la ventana. Gracias al hueco vemos la realidad, nos abrimos a la realidad.
Cada sentido se limita a conocer lo que el hueco de la ventana le permite. No es totalmente transparente pues depende de la forma de la ventana.

Pues bien, la inteligencia es como un hueco sin ventana.
La inteligencia es irrestricta, puede conocerlo todo.

Eso no quiere decir que la inteligencia conozca todo en acto. El conocimiento depende de lo que la luz le traiga. Por eso decimos que la inteligencia necesita una luz, la luz que clásicamente se llama intelecto agente, función que Polo asigna al hábito innato de sindéresis.

La luz de nuestro intelecto es transparente, y gracias a esta transparencia podemos conocer todas las cosas. Podemos hacernos nocionalmente todas las cosas.
Las facultades o potencias sensibles no tienen la capacidad de conocer todas las cosas. El ojo puede ver los colores, pero no puede ver los sonidos.
La inteligencia, al ser transparente, puede conocer todo lo que es iluminado por la luz que la atraviesa.

La inteligencia es potencia, y el conocer es acto. Pero no somos acto puro, no siempre estamos conociendo y no siempre estamos en condiciones de conocer las dimensiones más profundas de la realidad.

El conocimiento "humano" depende de lo que vayamos iluminando.




Estas ideas y muchas de las frases están sacadas del libro de Ignacio Falgueras "De la razón a la fe…" p.52
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¿Qué caracteriza a la persona?

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Lo que caracteriza a la novedad personal es el "dar" trascendental.
 
Sin embargo, no debemos olvidar que la persona humana no es un dar trascendental puro pues tiene reservas, siempre puede dar más.
 
El dar trascendental puro es Dios
 
Pero la novedad de cada persona, divina o humana es el dar. El dar sin perder.

¿Qué es lo trascendental?

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A lo primero se le puede llamar lo trascendental. 

Lo primero es el ser.

Lo trascendental es el “ser”.

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Lo primero es el ser, pero el ser "se dice de muchas maneras".

Por ejemplo, no es lo mismo el "ser" que la "esencia" (aunque la esencia también es ser). La esencia no es trascendental.

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Lo trascendental es el “acto de ser”. 

Lo primero es el "acto de ser", pero no es lo mismo

- el acto de ser Originario (Dios),

- que el acto de ser personal,

- o que el acto de ser del universo.

 

Lo trascendental se dice, pues, al menos de tres maneras.

 

En Antropología poliana distinguimos entre el acto de ser del universo y el acto de ser de la persona humana (que es libre).

De ahí que quepan dos consideraciones de lo trascendental según hablemos del universo o de la persona.

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Estrictamente, lo trascendental es el acto de ser de Dios, el dar puro. 

 El dar puro es Dios.

 

Pero el acto de ser personal humano y angélico es también un dar trascendental.

 El acto de ser del universo es trascendental pero no es un dar, pues no es libre.

 

 Para saber más:

Etiqueta 5.2.0   Los Trascendentales

Etiqueta 5.2.0  Trascendentales metafísicos

Etiqueta 5.5.0  Trascendentales personales

Etiqueta 1.0.3  Trascendentales supremos

 

Etiqueta 1.0.2   Dar trascendental

¿Qué es estrictamente lo trascendental?

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Lo trascendental es el dar puro.

Así se expresa Ignacio Falgueras en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar", en Miscelánea poliana nº 9.
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¿Qué distinción conviene no perder nunca de vista al estudiar la Antropología trascendental?

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Para mejor entender quién es el hombre, es decir, para estudiar la Antropología trascendental, tal como Polo propone, no conviene perder de vista que el hombre es dual: persona humana y vida humana.

Existen dos niveles en el hombre, uno que llamaremos trascendental y otro que llamaremos esencial.

No es lo mismo el "ser personal" (que es el nivel trascendental) que "la esencia humana" (que es el nivel esencial).
El hombre es dual.
La fuente de la que surge la dignidad del hombre es su ser personal, radicalmente libre, que merece por eso el calificativo de "persona".
Lo más profundo del hombre es su "ser personal".

Sin embargo, llamaremos "esencia humana" a su libre manifestación.
La esencia humana es el "disponer".
La persona humana "dispone" según su esencia.

Polo amplía la clásica distinción entre esse y essentia, y lo hace descubriendo un nuevo sentido del esse y un nuevo sentido de la essentia.

El esse  de la persona o ser personal, es distinto del esse  del Universo que estudia la Metafísica. Es un ser libre.

La essentia de la persona humana es también distinta de la essentia  del Universo o tetracausalidad. La esencia humana es "el disponer" libre de cada persona.

Por eso insiste en que la Metafísica debe ampliarse con la Antropología trascendental.
No es lo mismo el ser que estudia la Metafísica que el ser que estudia la Antropología trascendental.

Aunque ambos estudios son Filosofía primera.

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¿Qué busca la Filosofía Primera según Leonardo Polo?

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La Filosofía Primera busca lo más "radical", el primer principio, que debería  ser único: el fundamento de la realidad.
Así lo entendió Platón, cuando consideraba el Uno como fundamento de todas las esencias.

Polo, sin embargo, propone que la Antropología filosófica es también filosofía primera.
¿Por qué? Porque lo radical del ser no es solamente fundamento.
Ser persona también es radical.

La Antropología filosófica, en tanto que filosofía primera, estudia pues los radicales "personales", que se distinguen (ademaseando) del primer principio o Ser del Universo.

La física y la biología clásicas son filosofías segundas pues no tratan del fundamento, no buscan el primer principio, sino que buscan comprender lo real de acuerdo con principios y causas; principios y causas (físicas o biológicas) que son menos radicales que el primer principio.

Estas ciencias buscan explicar la realidad por sus causas.
Las causas son principios, pero no primeros principios.

La Filosofía Primera es, desde siempre, la Metafísica.
Sin embargo, con su propuesta de ampliación, Polo defiende que la Antropología no es filosofía segunda, sino que es también Filosofía Primera.

¿Es "también" filosofía primera?: es "además", filosofía primera.

Dios creó la filosofía primera, para que juguemos con ella. La Antropología filosófica le da sentido. Es más primera que la primera. Es, humildemente, "además".

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¿Qué es lo primero que estudia la Filosofía primera?

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Lo primero que estudia la Filosofía primera es el Ser.

Pero atención, el Ser no es unívoco.

Polo es (entre otras cosas) el filósofo de la distinción.

Debemos distinguir entre
- el ser Originario,
- el co-ser personal y
- el ser del Universo.

Los tres son "ser", pero son distintos.

Noten cómo se abre el horizonte admirando la distinción del Ser. A la filosofía del Ser, se le llama filosofía "trascendental" y es la filosofía primera o filosofía de lo primero.
Lo primero es lo trascendental.

Y como el ser se distingue en ser Originario, en co-ser y en ser del Universo, la filosofía primera será Teología natural, Antropología trascendental y Metafísica, respectivamente.

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¿Cuáles son las 4 fases de la libertad trascendental?

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1ª Don
2ª Aceptar
3ª Dar
4ª Buscar

1ª Don: el don creado premoviente que es, de entrada, la persona libre. Trascendentalmente, la persona es creada como libertad.

2ª Aceptar : la persona, al querer, acepta, trascendentalmente, la iniciativa divina. El aceptar trascendental está condicionado por el querer a nivel esencial.

3ª Dar : no es otra cosa que la generosidad de la persona, que deja hacer a Dios, abriéndose gracias al hábito innato de los primeros principios.

4ª Buscar : la libertad es acto vital que, si no se estraga, busca siempre, congruentemente, las nuevas facetas de los temas trascendentales, Dios, las personas, el mundo.

De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 19, 4.

Para saber más:
Etiqueta 5.5.4………………. libertad trascendental.

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¿Qué es la felicidad?

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Somos felices cuando se colma el vaso de nuestros deseos. 

 Esa felicidad es fácil de obtener. Lástima que sea frágil. 

No dura siempre porque el vaso se rompe. 
 El filósofo busca la felicidad que está más allá del tiempo. 
 Pienso que es la Comunión de personas. 
Lo que Agustín de Hipona llama el orden del amor.

¿Es la metalógica de la libertad el punto álgido de la filosofía poliana?

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Así lo sugiere Juan A. García. 
En efecto, la antropología que propone Polo es una investigación acerca del misterio humano (ver Antropología trascendental II, p. 238.3). 

 ¿Quén es el hombre? Un espíritu en el el tiempo. 
Un acto viviente. 
 Polo es el filósofo de la distinción y el filósofo de la libertad trascendental. 

 El misterio humano es asequible a la libertad, a ese don creado en el que carece de sentido el aislamiento, la soledad. 

 El hombre es hijo. ¿Cómo accede la libertad trascendental, el acto viviente, a su misterio? 
Aceptando generosamente la iniciativa divina. Jugando. Conociendo libremente, habitualmente, la máxima amplitud del Amor. 
 La libertad anima y corelaciona la altura, la profundidad, la anchura y la longitud. Vuelve, accede, advierte, encuentra, otea, busca. Ese subir y bajar, juego de niños, es la metalógica de la libertad. 

De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p 8, 3. .

¿Qué es el "ordo amoris" agustiniano

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Polo entiende el ordo amoris agustiniano como el incremento de felicidad que proporciona la contemplación de la felicidad de todos.

Es un orden superior al orden del universo.
Su origen es el añadirse de las personas, que otorgan, que aman y cantan.

Es, por decirlo de otra manera, comunión.
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Si la intimidad humana es libre ¿somos Dios?

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No somos Dios.
Aunque estemos abiertos a la plenitud, nuestra vida, nuestro crecimiento, nuestra esencia, depende siempre de la máxima amplitud, somos criaturas.



Somos como caballos felices en un prado (Sabiduría 19, 9).

Aunque estemos incluidos en la máxima amplitud, no deja de ser una inclusión o adopción.

En virtud de la estricta dualidad co-existencia–esencia, toda la actividad trascendental humana (es decir, la actividad personal dirigida al Transcendente en cuanto que ‘mi Origen’ y ‘mi Destino’) repercute en su potencia, o sea, no cabe la actuosidad trascendental humana separada enteramente de la actividad esencial del hombre. Si esa se diera, el hombre sería Dios.

Comenzamos a existir cuando Dios nos crea en una naturaleza corporal y como personas podemos disponer esencialmente, irrestrictamente, pero nuestra intimidad, la persona que somos y seremos es siempre distinta de nuestra manifestación.


¿Cuál es para la filosofía clásica el principio próximo del operar humano?

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La filosofía clásica refiere el operar humano a un principio próximo: la facultad.

La operación es el acto de la facultad.

El principio remoto es el alma.


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¿Basta ser libre para ser libres?

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No.
Todas las dimensiones del hombre son duales. La libertad trascendental tiene dos miembros : libertad nativa y libertad de destinación.

Aunque el hogar de la religiosidad sea la libertad, no basta con que el hombre sea radicalmente libre, para vivir en paz frente a cualquier Poder.

También su horizonte debe ser despejado y cálido.

La libertad nativa nos confía un encargo y nuestra vida, con la libertad de destinación, se transforma en aventura.

No olvidemos que Polo llama a la libertad nativa, radicalidad (la radicalidad es el ser hijos de Dios)

Y llama a la destinación de la libertad, horizonte.

Somos libres, pero sólo con la verdad se abrirá el horizonte.

Tratamos de la libertad nativa y de la libertad de detinación en las etiquetas 5.5.4

¿Qué debemos pedirle a la dualidad radical para que sea radical?

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La dualidad radical de la persona humana debe ser una dualidad que esté presente en la raíz de cada dimensión de la persona humana.

La doble dualidad de los trascendentales personales propuesta por Polo como dualidad radical de la persona humana no es la raíz, sino que “es” la persona humana.
Esta doble dualidad es trascendental, pero la raíz es aquello de la persona que posibilita la dualidad con Dios (transcendental, de ahí que hablemos de aperturas transcendentes).

La “raíz” es precisamente donde se da el contacto con el Origen.
 
Cada trascendental personal constituye con los otros el co-ser libre, transparente y amoroso.
Sin embargo, en la raíz de cada trascendental personal encontramos dos miembros que permiten la transcendentalidad. Estos dos miembros, que Adam llama miembro primario y miembro segundo, son el nacer-destinándo.se.
 
Así se explica cómo las aperturas transcendentes (humildad, esperanza, fe y caridad transcendentales) son posibles porque en la raíz de cada trascendental hay dos miembros que son la raíz (radical) que chupa su actuosidad de Dios.

La humildad transcendental es un nacer-destinándo.se del co-ser.

La esperanza transcendental es un nacer-destinándo.se de la libertad.

La fe transcendental es un nacer-destinándo.se del entender.

La caridad transcendental es un nacer-destinándo.se del dar.
 
La dualidad radical de la persona humana es el nacer-destinándo.se.

¿Cómo entender mejor el dinamismo de la persona humana?

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Como mejor se entiende el dinamismo de la persona humana es "éticamente".

La ética es la consideración científica más ajustada de la actividad humana.
Es desde donde mejor se ve la índole del dinamismo humano, de la conducta humana.

No es que la ética sea una antropología completa pero, aunque sea de modo indirecto, tiene en cuenta los factores radicales, entre otros, la libertad, que es la dimensión más importante del ser humano y la más característica.

El planteamiento ético es coherente con una antropología completa.

Aunque no agote los significados de la libertad, la ética conecta directamente con la libertad humana pues ¿cómo crecer irrestrictamente, que es lo propio de la ética o ciencia del buen vivir, sin libertad?

Sin la libertad, la ética (el crecimiento humano) sería imposible o se formularía mal.

La índole del dinamismo humano se entiende desde la consideración ética (lo que es bueno para su crecimiento) mejor que desde otras ciencias que abordan la actividad humana de modo parcial, como la psicología, la economía, la sociología o la biología.





De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 25.2

Para saber más ver las etiquetas:
Ética……………………………………...9.0.0

Ética y ciencias humanas……..9.1.2
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¿Es intracósmica la esencia humana?

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No. 
La esencia de la persona humana no se confunde con el universo. 

 Hay dos modos de ser creados, dos tipos, dos actos distintos de ser: el acto de ser humano, que es libertad, que es ser persona humana y el acto de ser tomado como primer principio, que es ser sencillamente, sin libertad. 

 Y correlativamente a esos dos modos de ser, se distinguen dos esencias: la esencia humana y el universo como esencia. 

 El universo como esencia es distinto de la esencia humana. El universo como esencia no es libre. Depende físicamente del primer principio, del ser sencillo que Dios ha querido que sea y que se despliega según el orden que Dios le ha dado. 

 Ese orden, la unidad de orden, el análisis del ser sencillo según las cuatro causas, es lo que llamamos universo como esencia. 

 El hombre, sin embargo, viviendo en el cosmos, siendo también una sustancia cósmica, no depende sólo del ser del universo, del primer principio, pues tiene en sí mismo la capacidad de autoperfeccionarse, libremente, dando sentido amoroso, si quiere, a su existencia. 

Por eso decimos que el hombre es extracósmico. 

 Nuestra esencia no deriva del universo. Ni del mono, ni del renacuajo. O diciéndolo de otra manera, la esencia humana es dual: recibimos de nuestros padres una vida cósmica y recibimos directamente de Dios una vida extracósmica, un ser personal libre que se añade novedosamente manifestando libremente su querer. ¡Qué dignidad, amigo mío! 

La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.35.2 y 40.2). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García. .

¿Qué es dormirse en María?



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El olvido completo de sí. Eso es dormirse.

 

María conoce la significación de su cuerpo que le permite gozar de Dios ya en esta vida. No en vano es Madre de Dios gracias a su cuerpo.

 

María conoce la significación de la Muerte: dejar de gozar con su cuerpo, para obedecer a Dios.

 

María muere voluntariamente, por compasión con su Hijo.

 

Ya no está despierta con los sentidos de este mundo, sino dormida al egoísmo del placer solitario.

 

Su cuerpo ya no es de esta tierra. No queda nada de su cuerpo en este mundo. Assumpta. Subió a los Cielos.

 

La corrupción de nuestros cuerpos en el sepulcro tiene un profundo sentido para nuestro espíritu. El cuerpo en el sepulcro provoca la purificación del alma, que renuncia a todo apegamiento mundano, a todo pecado, hasta descansar en la Paz que es el Espíritu Santo.

 

Los cadáveres no son todavía cuerpos gloriosos y de hecho se deshacen. Pero aunque no se deshicieran, aunque por maravilla quedaran incorruptos, todavía no serían gloriosos. El cuerpo glorioso no es de este mundo.

 

María no ha necesitado esa purificación. Ella está ya, cuerpo y alma, en el Cielo. Y los Ángeles se alegran.

 

  

Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 7, 7, p. 263.2 La Madre de Cristo
 
Para saber más ir a las etiquetas:
2.11.0 Olvido de sí;
10.0.0 muerte;
12.5.0 Redención;
10.0.1 resurrección;
12.10.0 María;
6.2.11 adorar-yo

¿Qué es lo propio de la naturaleza humana?

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Lo propio de la naturaleza humana es permitir que la persona se “manifieste”, aportando libremente, lo que la persona recibe de Dios.
 
Hago esta consideración después de leer lo que León Magno dice acerca de la naturaleza de Cristo.
Pienso que al estar esta naturaleza asumida, unida, al Verbo, no "recibe" nada de Dios, pues es Dios. De ahí que "manifieste" no lo que recibe, sino lo que es.
 
Por eso Cristo no tiene fe. La fe es una apertura, un don, "recibido" de Dios.
 
Sin embargo, María sí tiene fe. Trascendentalmente Dios la abrió al conocimiento de su misión y Ella "manifestó" esa fe, siendo inmensamente feliz.


¿Necesitamos una esposa o un esposo para ser personas?

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Para ser personas necesitamos un Padre.
Él es el Origen.
 
La paternidad divina implica que tengamos hermanas y hermanos.
De ahí que podamos sostener que la fraternidad es también radical en la persona humana.
 
Dios, sin embargo, ha querido darnos una Madre, que nos enseña a ser hijos y hermanos.
 
Es Madre por ser la mejor hija.
Y es la mejor hija porque fue "elegida", por su humildad, para ser esposa del Espíritu Santo.
 
La esponsalidad es un don para colaborar con la paternidad divina.
 
Pero solo María es Esposa de Dios.
 
Nosotros no somos ni esposos ni esposas del Espíritu Santo. Somos hijos e hijas en el Espíritu Santo.
 
Nuestra paternidad o maternidad "espiritual" procede de nuestra filiación y de nuestra fraternidad. No procede de nuestra esponsalidad.
 
La esponsalidad es, pues, esencial, y por lo tanto, no radical. No pertenece al acto de ser humano.
La persona humana no tiene su réplica en su interior, debe buscarla fuera, al aportar su don, su esencia humana, su vida.
 
La esponsalidad es un don subordinado a nuestra misión.
María es esposa de Dios.
 
Los demás hijos de Dios somos esposos y esposas si somos llamados a procrear.
La procreación es necesaria a la especie y no al individuo.

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Dicho lo anterior debemos añadir, siempre además, algo muy importante.
"Felices los invitados al banquete de bodas del Cordero".
¿Con quién se casa el Cordero?
Con la Humanidad.

En el Cielo viviremos la Comunión, el Amor del Espíritu Santo, que es el Amor por cada persona. Amor global, Amor mundial.

Aquí en la tierra aprendemos a amar.
En el Cielo amaremos en el Espíritu Santo. 
Estaremos de bodas con María, para alegría y gloria del Padre.