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¿Cómo resolver el dilema mente-cerebro?

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El dilema de Descartes res cogitans – res extensa (mente-cerebro) se resuelve al considerar que, en el hombre, el universo en cuanto esse, tiene carácter "esencial". 

El "ser" del universo físico es esencializado por la persona humana y deviene su "mundo".

El hombre es extracósmico, pero esencializa el universo. 

 La res cogitans es la consideración del ser como inmanencia (el ser que solo piensa, la mente). 

 Polo propone considerar la persona humana pensante, no como "inmanencia" (pensamiento aislado o solitario), sino como "además".

La persona humana se acompaña, sabe de sí, es siempre además. No depende del cuerpo, sino que esencializa su cuerpo. 

  La clave de la antropología es la dualidad, que no el dualismo.


¿Monismo o dualismo?

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La neurociencia, al estudiar los actos libres, se encuentra con el dilema monismo-dualismo.
Este dilema aparece si se reduce la causalidad a ser causa eficiente, olvidando el hilemorfismo (materia – forma).
 
Monismo materialista: no existe la libertad. Las acciones libres son parte del cerebro.

Dualismo de tipo cartesiano: la mente es exterior al cuerpo. Una entidad exterior que determina al cerebro.
 
Se supera ese dilema si recuperamos la unidad mente-cerebro.
Sin confusión, sin separación.
 
Polo recupera esa unidad.

Y explica ya el conocimiento sensible aludiendo al “sobrante” formal.
La forma de cada órgano sensible no se limita a informar la materia, sino que tiene un “sobrante” que, al activarse por la modificación de la materia del órgano, hace que se sienta el sensible propio.
 
Lo sensible es pues “inmaterial” en tanto que “sobrante” formal.
 
Podemos entonces decir que las potencias espirituales son un “sobrante” sin órgano.
Conocemos su existencia por sus manifestaciones corporales (por ejemplo, el habla).
Es puro sobrante, un “además” del cuerpo.


¿Por qué la conciencia es intermitente?

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La conciencia es intermitente porque la persona no se apropia de su cuerpo completamente en esta vida.
No puede siempre con su cuerpo.
Y la persona necesita del cuerpo para manifestarse.
 
El cuerpo humano es “expresión” de la persona desde su concepción.
Atención, en este contexto no es lo mismo “expresarse” que “manifestarse”.
Un bebé que llora es expresión de la persona, pero no es manifestación. El bebé no se da cuenta de que llora.
 
Aunque el cuerpo, si está vivo, es expresión de la presencia de la persona, ésta se manifiesta intermitentemente, en la media en que su cuerpo se lo permite.
Al principio, el niño se expresa con su cuerpo inconscientemente, sin llegar a manifestarse.
Al llegar al uso de razón, comienza, de vez en cuando, a saber de sí y a manifestarse.
 
(Escuchen lo que dice Juan A. García a este propósito en Hápax minuto 30): 17 febrero 2021 Naturaleza y esencia humanas :
https://www.youtube.com/watch?v=Q_CoY2JPr44
 
 
La manifestación es la esencia de la persona, su crecimiento esencial.
La persona está esencializando su cuerpo, disponiendo con su cuerpo y según su cuerpo.
Si el cerebro no está activo, si dormimos, si nos distraemos, dejamos de tener conciencia de que estamos viviendo. Aunque sea nuestro cuerpo, no nos “manifestamos” con él.


¿En qué consiste la naturaleza humana?

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La naturaleza humana consiste en el cuerpo humano y en sus potencias espirituales.
Es la vida recibida de nuestros padres.
Pero atención, no se puede separar la naturaleza humana concreta de la persona, de quien es expresión.
No hay naturaleza humana sin persona.
 
El momento en que una naturaleza deviene “humana” es el momento de la concepción, instante en que la persona es creada por Dios (y los padres procrean).
No hay cuerpo “humano” sin persona.
 
No hay potencias “espirituales” sin espíritu, sin persona.
 
La imaginación de un animal, por mucho que esté desarrollada, no será nunca una potencia espiritual.
 
La inteligencia y la voluntad no tiene base orgánica, son potencias espirituales que nacen en el cuerpo humano en el momento de la concepción (creación de Dios y procreación de los padres).
 
Forman parte de la naturaleza humana desde el momento de la concepción, en el momento de la creación de la persona humana.
 
Las potencias espirituales se activan por el espíritu humano, que se expresa actualizándolas.


¿Qué es el inmanentismo cósmico?

La filosofía cristiana ha cuidado siempre evitar la inmanencia del ser.

La inmanencia del ser es considerar la verdad aislada del ser.
Ejemplo : pienso, luego existo.
Primero es la verdad.

Descartes encontró un método para conciliar los opuestos.
Un método que al fin y al cabo es inmanentista, pues reduce el ser al pensar.

El inmanentismo cósmico es el inmanentismo inverso a la inmanencia del ser.

El inmanentismo cósmico es creer que el sentido del hombre es el ser como "fundamento" (llamamos "fundamento" al ser del universo).
Mi identidad sería lo que soy en el universo.
El inmanentismo cósmico es materialismo.

En los dos inmanentismos el hombre queda huérfano.


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