¿Es Filosofía Primera la Teoría de la Educación?

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Educar no es filosofía primera pues educar es una acción humana en el tiempo.

La filosofía primera se llama así porque es lo primero a lo que conduce la admiración.
Filosofía segunda es teorizar sobre lo que está sujeto al tiempo.

En el capítulo 6 de su libro "Introducción a la filosofía", Polo aborda la organización de la filosofía.

La técnica, la ética y la política,  se distinguen de las ciencias teóricas en que tienen que ver con la acción humana que logra resultados y conduce a una vida mejor. La teoría sobre estas ciencias es filosofía segunda.


Esto no quita que a los estudiantes de Educación hay que entusiasmarles con la "admiración", con la teoría, pues deberán animar a sus alumnos a ejercer y desarrollar sus capacidades. Algunos disfrutarán aprendiendo a teorizar, aprendiendo a admirarse.
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¿En qué consiste la novedad del destinar?

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La antropología clásica considera como lo más alto el fin, la contemplación de Dios.

Pero si el ser persona no es sólo la capacidad de poseer la felicidad, si la persona está abierta por dentro, añadiéndose, dándose, entonces debe haber una noción ulterior al fin.

Polo llama a eso que está más allá del fin del hombre, el “destinar”.

Al hombre no le basta ser feliz. No le basta contemplar él a Dios, porque Dios no es sólo el término de un deseo, sino el destinatario de su otorgamiento (estar abierto por dentro, no es otra cosa que dar libremente, íntimamente).

La tarea de mi vida es destinarme, responder.

La novedad ahora es comunicar.

Mi hermano suele decir que rezar es chatear con Dios.







Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 133
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¿Qué es la esperanza en el orden del amor?

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La esperanza definitiva.

Ya no se tratará de aguardar, esperando que el tren llegue a su destino.

La esperanza futura es y será la eterna apertura que facilita el rebrotar de mi don.

Será la plenitud de la filiación divina.

Saber que mi Padre siempre acogerá mi don.

Es la esperanza que nace de la confianza: los destinatarios de mi don nunca me fallarán.

La esperanza en el orden del amor es la imposibilidad de frustración.

¡Qué bien se está!








Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 133



¿Puede crecer la libertad?

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Habría que distinguir entre libertad trascendental y libertad esencial.

En ambos casos puede crecer, pero no del mismo modo.

El crecimiento de la libertad trascendental es un crecimiento intrínseco sin culminación.

El crecimiento de la libertad esencial depende de la posesión de los medios que nos permitan destinarnos (sin culminación).


Los griegos saben que somos más libres en la medida en que dominamos los medios que nos conducirán a la felicidad.

Si soy capaz de levantarme puntualmente soy más libre, y feliz. La virtud nos hace más libres.

El fin es entonces la felicidad.

Polo propone, sin embargo, una noción ulterior a la felicidad. La llama "el destinar". Será un gozo mayor que el de la felicidad, un canto al encuentro amoroso. Un crecimiento intrínseco sin culminación. Llama o fuego.

Desde la intimidad de la persona (recordemos que intimidad es el ser personal en tanto que creado para acompañar), desde la intimidad personal, insisto, entendemos que la felicidad griega, la posesión del fin, no basta. No basta la satisfacción. No basta poseer todos los medios.

Si no encontramos nuestra réplica, para cantar con ella, quedamos frustrados.

Vistas así las cosas, nuestra libertad se dilata con la tarea de mi vida: el canto con el que sabré agradarLe.

La ampliación de la libertad es el destinarse al Amor.





Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 133.2
Etiqueta 5.11.0 la intimidad
etiqueta 1.8.0 la vida

Etiqueta 1.0.2 dar trascendental
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¿El “entender” radical o Inteligir personal, tiene algo que ver con el destino?

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Más que con el destino, con mi destinar.

El Entender, (la persona en tanto que Inteligir) es también compuerta, desveladora de lo que puedo esperar, es decir, de la tarea de mi vida. Al entender podré destinarme.

Gracias al Entender el destino no es ciego, sino un destinar personal a la espera del encuentro definitivo con Dios.

Encontrarse con la verdad de mi vida es lo mejor que me puede pasar.
Uno se enamora.









Para saber más:

Etiqueta 5.5.2 : Intelecto personal

¿Es lo mismo "universo" y "mundo"?

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El mundo es el universo visto desde mí.

El universo es mi mundo aún en la despensa de Dios (despensa es aquí "reserva"). Territorio ignoto.


No olvidemos que "Origen", "reserva" e "Identidad" son equivalentes (El ser, 73).
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¿Cómo entender que la criatura se distingue más de Dios que de la nada?

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Las criaturas, cualquier criatura, vuelven con facilidad a la nada. Un mosquito, una rana, un dinosaurio, desaparecen de la existencia más rápido que las goticas del rocío. Están muy cerca de la nada.

Sin embargo, nunca se confunden con Dios.

Son lo que Dios quiere, dependen de Dios, distinguiéndose de Dios.

En cambio, lo que nos hace ser eternamente es el destino recibido de Dios. Esa es mi más grande distinción. Mi vocación.

¿Quién seré?








Inspirado en Notas y glosas sobre la creación y los trascendentales. Juan A. García González. Miscelánea poliana nº 11. Glosa 2, p. 87. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.
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¿Cuál es el valor temático de la libertad?

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El "tema" de la libertad es también "libertad".

Es lo que se llama libertad de destinación.

La libertad es un tema que no remite a otro tema, se reduce a ratificar su propio valor metódico, enteramente abierto a una innumerable variedad de temas.

El destino no está pues escrito ya que depende también de la libertad.

A la llamada de Dios se responde libremente según el buen querer de cada quién.

















De esto se habla entre otros lugares en  Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 16.3


Para saber más sobre la libertad :
Etiqueta 1.1.2   libertad
Etiqueta 5.5.4   libertad nativa

Etiqueta 6.8.0   metalógica de la libertad
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¿Tiene normas la libertad?

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Sí, las normas éticas.
Las normas éticas son leyes del ser libre para ser libre.
El ser humano es un ser libre, es un ser personal, dueño de sí, debe destinarse.

Y para destinarse necesita conocer su destino y el camino que conduce a él. Destino que no se le impone. Libremente, cada persona debe destinarse.

De ahí que la libertad se trueque en búsqueda de su destino.
El hombre libre es capaz de entender su destino y el camino.
Y al ser libre puede seguirlo o no.

Es aquí donde aparece la normatividad ética.
Las leyes éticas son leyes del ser libre para ser libre, para destinarse libremente a su destino. Veámoslo:

En la medida en que se entiende y se ama el destino, somos más libres, más dueños de nosotros mismos. (Normas)

La ética descubre así dos series de nociones que son enteramente originales del hombre libre, a saber, bien-mal, virtud-vicio.

Bien y mal no se puede decir de lo físico a no ser que abusemos de las palabras. La explosión de una supernova no es ni buena ni mala.
Buena mesa y mala mesa o buen clima y mal clima son acepciones secundarias.
Bien y mal son nociones estrictamente éticas que sólo se captan si se es libre. (Bienes)

Por otra parte, el cumplimiento o no de las leyes morales, modifica intrínsecamente la capacidad de realizar las acciones. Aparecen las virtudes y los vicios. (Virtudes)

Ya tenemos las tres dimensiones de la ética: normas, bienes y virtudes.

Haz el bien y crecerás es la primera norma ética, la primera norma de la libertad, del ser libre para ser libre.




De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 61.2, 62.3 y 63


Para saber más:
sobre normas, bienes y virtudes, ver etiqueta 9.1.4
sobre la ley natural, ver etiqueta 6.2.0
sobre ética, ver etiqueta 9.0.0
sobre el bien, ver etiqueta 5.2.2
sobre la virtud, ver etiqueta 6.2.5
sobre la libertad, ver etiqueta 1.1.2

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¿Son las normas éticas el resultado de convenciones, pactos o tradiciones culturales?

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El pactismo es una doctrina bastante abundante en la edad moderna; recuérdese, por ejemplo, el contrato social de Rousseau.
Pero si las normas éticas fueran puras convenciones, o lo que es peor, si fueran naturales en el sentido biológico (como la leona cuida a sus cachorros), entonces no se pueden tomar en serio, porque no concernirían mi libertad trascendental.

O las cumpliríamos necesariamente (como hacen los leones) o consistirían en un ajuste, todo lo democrático que se quiera, a un destino impuesto.

Sin embargo, el destino no se impone, al ser libre.
El ser libre se destina a su destino y las leyes éticas son las leyes del ser libre para ser libre, para destinarse : "haz el bien para crecer".

El hombre libre debe encontrar el bien y capacitarse al amor, queriéndolo, libremente.

Si estas leyes no existieran, si no tuviéramos el deber de buscar el bien y de crecer en el amor, seríamos animales.

El que considera la ética como un código pactado de conducta para que los lobos no se coman a los lobos, o para que juntos vivamos mejor, limita su horizonte a la biología. Se reduce a vegetar, a rumiar y, a lo más, a procrear.

Esto es gravísimo para el ser que va más allá de su especie; para el ser que está abierto, por dentro.






De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 61.2


Para saber más:

sobre normas, bienes y virtudes, ver etiqueta 9.1.4
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¿Qué es la vida para el hombre?

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La vida es actividad esencial: manifestación, disposición libre, iluminación y aportación de la persona humana.

Para el hombre, la vida es su don a Dios y a los demás.

Vida que crece en el tiempo.

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¿Proviene el hombre del universo?

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El universo físico no es capaz de crear al hombre, ni de contenerlo.

El ser como fundamento (el universo) es sencillo, mientras que el hombre es dual.


El hombre no es una esencia mundana. Sólo su cuerpo forma parte, hasta cierto punto, de la esencia del universo físico.
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¿Cómo se distingue lo humano de lo intracósmico?

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Las naturalezas estrictamente intracósmicas (plantas y animales) están sujetas al orden del universo físico. Se despliegan según ese orden.

La naturaleza humana, sin embargo, es solamente hasta cierto punto intracósmica (ciertamente somos también materia y la causa material nos retrasa), pero al estar esencializada (pues es manifestación de una persona humana) la naturaleza humana es, de entrada, extracósmica, pues aunque el orden del universo físico le afecta (nos produce jaquecas y reumatismos) está regida por las disposiciones de la persona.

La naturaleza humana está tipificada desde su inicio, tiene unos rasgos únicos, personales. Es el cuerpo de a una persona concreta, y no sólo un cuerpo con rasgos genéticos de la especie.

También naturalmente, es decir, de entrada, antes de que se manifieste la vida espiritual, lo humano es distinto de lo intracósmico, porque la naturaleza humana es típica.

La naturaleza del elefante no es típica, pues no es un don otorgado a una persona, sino, sencillamente, un número de su especie.

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¿De dónde viene el hombre?

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El hombre no proviene del universo físico.

Es creado directamente por Dios que lo inserta en el ser del universo, para que lo transforme en su "mundo"

Las criaturas del universo físico obedecen al despliegue de la naturaleza, en armonía tetracausal.

Sin embargo, la luz siempre encendida del inteligir proviene de una fuente extracósmica (la persona) ya que supone la capacidad de poder parar el movimiento, detener el tiempo físico y poder dar.

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¿Cómo se encuentra el universo en el hombre?

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El hombre es el ser que "dispone" del universo en calidad de esencia. Esencializándolo. Perfeccionándolo al perfeccionarse.

Lo que en el universo es un comienzo incesante, la persona humana lo eleva al rango de manifestación libre, operosa, de su ser.

El ser del universo, que es sencillo, en el hombre es abierto dualmente, y deviene entonces esencia humana, lo llamaremos mundo.

El mundo del hombre es un disponer, un aportar, un iluminar, un manifestar, con contenido, con obras, trabajadas gracias al retraso que la materialidad del universo físico nos ofrece.

Podemos ser artistas, cantarle a la belleza, con nuestro modo de ser humano: somos espíritu "en el tiempo". Ese tiempo alude también al tiempo físico, al universo. De ahí que la materia, que para algunos es considerada como impureza, sea en realidad una ganancia para el hombre pues, al retrasarse, tiene más tiempo para amar, cuidando o rescatando los detalles.

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¿Es lo mismo decir "hombre" que decir "persona"?

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No.

Es cierto que no cabe ningún hombre que no sea persona.
Pero las personas angélicas y divinas no son hombres.

"Hombre" es denominación genérica (para mujeres y varones) que engloba tanto a la naturaleza humana, que a la esencia humana y al acto de ser humano.

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¿Es el hombre un ser-en-el-mundo?

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No. El hombre no es un ser-en-el-mundo, sino un ser que está en el mundo.

No se identifica con su mundo, sino que se manifiesta abriendo el mundo.
No es lo mismo ser que estar.

Y está, perfeccionándole al perfeccionarse.

Espíritu en el tiempo.
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¿Crece la imaginación?

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La imaginación crece con su ejercicio (aunque su crecimiento se detiene en la adolescencia).

Desde el punto de vista del crecimiento, la imaginación humana es más importante que la imaginación del animal.
En el hombre la imaginación se desarrolla muchísimo más que los sentidos externos.

Aristóteles dice que la imaginación es una facultad que no está terminada.
Lamarck dirá que es la función la que crea el órgano (y esto es lo que pasa con la imaginación).

Los sentidos externos no crecen con su ejercicio.

Un ojo nace completo. El órgano de la vista no crece, aunque puede atrofiarse si no se ejerce.

La imaginación crece. De ahí la importancia de los juegos y de las actividades escolares: desarrollo de las neuronas que permitirán ser un virtuoso, por ejemplo, del violín.

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¿Cuál es el modo puro de ganar el tiempo, o no perderlo?

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Para un viviente, no perder el tiempo es crecer.

Al crecer usamos el tiempo a nuestro favor. El tiempo no nos desgasta, sino que nos viene muy bien.

Copio entero el párrafo segundo de la p. 110 de "Quién es el hombre": La ética es el modo de usar el propio tiempo según el cual el hombre crece como un ser completo, no sólo somáticamente.

El crecimiento orgánico acontece en gran parte en la embriogénesis, el período que abarca desde el zigoto fecundado hasta el nacimiento; es éste un período de crecimiento puro; en el seno de la madre el niño no hace otra cosa que ganar tiempo, se dedica a hacerse a sí mismo.

Después del nacimiento se sigue creciendo, por ejemplo, al domesticar el propio cuerpo, es decir, al aprender a usarlo con la adquisición de los reflejos condicionados básicos.

Luego, a través de la vida, se van constituyendo los órganos –la imaginación, por ejemplo– cuya formación no es sólo embriogénica (la imaginación es una facultad que crece con su uso, sobre todo en la adolescencia).

A más aprendizaje, más aprovechamiento del tiempo.

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¿Cómo funcionaban los cerebros del homo sapiens, Neanderthalensis y Cro-Magnon?

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No lo sabemos.
Es probable que se encontraran con un conflicto entre el funcionamiento no digital y el digital.

El funcionamiento "no digital" es el propio de las personas, que son capaces de ideas universales.
Gracias a las ideas universales somos capaces de pensar una pluralidad enorme de modelos.

Y así, aunque asistieron también a cambios climáticos muy fuertes, eran tecnológicamente mucho más avanzados que el habilis y el erectus.

Recordemos que esquemáticamente se distinguen evolutivamente:
Australopithecus
homo habilis
homo erectus
homo sapiens  (con cuatro subespecies : arcaico, Neanderthal, Cro-magnon, sapiens sapiens, que seguramente son interfecundos por lo que serían una sola especie). Opino que el homo sapiens es persona. El erectus, no.

Para entender la diferencia entre el funcionamiento exclusivo de la imaginación (propio de los animales) y el funcionamiento haciendo intervenir a la inteligencia espiritual (propio de las personas)  cabe considerar la información sensible en la imaginación, que tiene base orgánica, como una semántica (un conjunto de signos) y la formalización lógica de la inteligencia espiritual, que no tiene base orgánica, y que permite las ideas universales como un modelo sintáctico.

De ahí que con un mismo cerebro, si se puede utilizar la inteligencia, la eficacia sea irrestricta.

El animal, en cambio, no se conduce con ideas generales (al no poder pensar). Le basta la imaginación.
La imaginación es una facultad extraordinariamente compleja e importante. A veces funciona (en las personas) guiada por las ideas, pero también funciona de manera digital.
Los animales superiores, como los homínidos anteriores al sapiens, (habilis, erectus) pueden fabricar instrumentos e incluso instrumentos de instrumentos, gracias al funcionamiento digital de la imaginación.
Se sirven así de "razonamientos" condicionados: Si A, B. Esto lo puede hacer un animal La imaginación establece una cierta regularidad en esa secuencia, en ese silogismo condicional o relación entre los condicionales.
El animal tiene así una conducta práctica superior, no siendo persona.

Sólo las especies que utilizaron la estrategia "inteligente" sobrevivieron.

Hay en Kinshasa un santuario de bonobos, animales que sorprenden por sus habilidades y comportamiento casi humano, pues incluso os pueden lanzar piedras y hacer gestos obscenos. Su cerebro funciona digitalmente, mejor que los robots.
Pero si dejaran de ser una especie "protegida" desaparecerían.





De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 50.3

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¿Puede usted transmitirnos el experimento del chimpancé y el agua?

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Es un experimento muy curioso: una isla en medio de un lago, se rodea con fuego (mecheros de gas).
Dentro de la isla está el alimento del chimpancé y se le condiciona a ir a comer sobre una balsa, en la que hay un recipiente.
Se le enseña que si toma agua del cubo con un cazo y la arroja al fuego, el fuego se apaga.
Esto se prepara así para que el chimpancé pueda, con su imaginación, establecer una relación condicional.
Éxito de la primera parte: el animal desembarca y come a su gusto.

Pues bien, si se le da al chimpancé el cubo sin agua, repite automáticamente la operación: intenta tirar agua con el cazo, aunque evidentemente no tira nada.

Así pues, el chimpancé no ha hecho una cosa que cualquier ser humano hubiera hecho: ¿cuál? Tomar agua del lago.

El animal no sabe "lo que es" el agua.

Si ejerciera la inteligencia, pensaría que el fuego se apaga con agua; que el agua esté en el cubo o no esté en el cubo es igual: en cualquier caso es agua.

Para conocer esto hace falta tener "la idea" de agua.
La inteligencia se comprende ante todo así.

Es la aparición del universal.







De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 52.2
 Hablamos de la inteligencia en la etiqueta 6.2.1
De la imaginación en la etiqueta 8.3.0
De la distinción hombre-animal en la 4.6.1

Y de la evolución en la 9.1.0
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