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¿Qué es el espíritu?

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Hegel, en su Fenomenología del espíritu, nos hizo ver que el espíritu consiste en "saberse".

Estudiamos la sabiduría del espíritu, el hábito de sabiduría, en la etiqueta 2.14.0

Se entiende por espíritu lo contrapuesto a la materia. Así se denominan espíritus los seres que no tienen cuerpo.

Los hebreos entienden el espíritu con la imagen del viento que ayuda a las cosechas.
Algo invisible, secreto, creador. 
ruah, es el espíritu que da la vida, el aliento de Dios que hace vivir.

Siempre llevará consigo la idea de iniciativa invisible, misteriosa, íntima.

Espíritu en antropología es "ser persona".

El Espíritu de Dios es su intimidad, su Misterio, su iniciativa secreta. Persona y Personas.


También se clarifica la noción de "espíritu en el tiempo", expresión poliana para designar a la persona humana, pensando en la actividad libre del ser creado.
Actividad por tanto incluida atópicamente en el ámbito de la máxima amplitud.

Actividad que no depende de la materia. Depende "libremente" de su Origen.

Es una actividad que da frutos nuevos pues se añade, libremente, al moverse en el ámbito de la máxima amplitud, que es Dios.

El espíritu en el tiempo que es el hombre, puede aprovechar las oportunidades que le ofrece la vida, para hablar con Dios.

Persona es, pues, sinónimo de espíritu.




Para saber más:
Sobre el espíritu: Etiqueta 1.0.5

Sobre la persona: Etiqueta 1.0.4
Sobre la Intimidad: Etiqueta 5.11.0











¿Abordan de manera distinta, Hegel y Aristóteles la noción de “espíritu”?

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La postura hegeliana es que el espíritu no sólo se conoce, sino que consiste en conocerse a sí mismo. (Fenomenología del espíritu y la Ciencia de la lógica).

Aristóteles tiene una posición distinta. Piensa que el saber humano es siempre de otra cosa.
Conocerse a sí mismo es cosa divina.
Aristóteles desconocía la noción de persona.

Hegel se acerca más a la verdad del espíritu, pues realmente nos conocemos.

El problema es que cuando el espíritu de Hegel se conoce a sí mismo se detiene. Llegó a conocerse absolutamente, y ya está.

Nosotros sabemos que Dios no se detiene.
Y el espíritu humano tampoco. Somos “además”.


Ideas sacadas del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de Juan A. García González.



¿Podemos imaginar el espíritu?

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A veces imaginamos el espíritu como si fuera un fantasma. Un ser de materia etérea, pero materia al fin y al cabo.

La materia es potencia pura, no existe sin una forma que al menos sea cantidad "partes extra partes", partes que podemos denominar "átomos", relacionados unos con otros.

Espíritu es lo que puede existir sin materia.


Lo inmaterial no tiene partes. No podemos, por lo tanto, "imaginar" lo inmaterial, o dibujarlo en un ordenador con la forma de un fantasma.

Lo inmaterial podemos "sentirlo". Como el pato puede sentir el dolor o el placer de la humedad. Porque "sentir" es un acto de conocimiento (conocimiento sensible) y todo acto de conocimiento es, él mismo, inmaterial, aunque necesite de un órgano que al inmutarse presente la forma sensible.

Sin embargo, el pato y la pata no están abiertos por dentro. Sus sensaciones inmateriales van siempre unidas a los cambios de sus átomos, de sus órganos sensibles. Sus representaciones imaginativas están siempre unidas a las condiciones materiales concretas. Por ejemplo, imaginamos un perro, pero no podemos imaginar "el" perro, la esencia de perro.

Las mujeres y los hombres, las personas, sí que podemos despertarnos. Y pensar el placer o el dolor, sin sentirlo. "Sabemos" lo que es.

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¿Un espíritu, es una cosa?

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No. Un espíritu no es una "cosa".

Una "cosa" es real según la sencillez del acto de ser del universo físico. (Aunque la esencia del universo físico sea tan complicada como propugna la física cuántica). Pero, a fin de cuentas, las cosas son como son.

Sin embargo, un espíritu es real de modo distinto.
Su acto de ser no es sencillo. Su acto de ser se convierte con su acto de conocer y, libremente, con su acto de amar. Está abierto por dentro.

La sustancia material (una "cosa") no ejerce jamás el conocimiento.
Si los animales pueden conocer sensiblemente es porque poseen facultades inmateriales (en soporte material). La materia no piensa ni siente.

La cosa no tiene nada que ver con el conocer.
El conocer es inmaterial, también en los animales.

Una cosa no es un acto de conocer, salvo que su ser sea un acto de conocer (al convertirse el uno en el otro), como es el caso de la persona; pero entonces ya no es una "cosa".


En los espíritus, en las personas,  el conocer se convierte con el ser, pero siendo siempre distintos.
El actus essendi (ser) y el actus cognoscendi (conocer) son distintos, aunque Dios los confiera a la criatura en estricta propiedad privada, en su raíz.


De ahí que los filósofos que parten de la idea de "sujeto", sin distinguir entre el acto de ser personal y el inteligir, tengan tantas dificultades para comprender lo que es el conocimiento. La unidad que piensan es prematura e ignora la distinción.





De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 61.3
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¿Qué descubre Polo del espíritu que es la persona humana?

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Polo se adentra en un territorio inexplorado hasta ahora por los filósofos.
No se contenta con saber que somos "espíritu" sino que bucea en la intimidad del espíritu.

Y descubre (por eso va dando nombres nuevos, como los exploradores) el carácter de "además" del espíritu humano. 



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¿Qué es el espíritu?

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Hegel, en su Fenomenología del espíritu, nos hizo ver que el espíritu consiste en "saberse".

Estudiamos la sabiduría del espíritu, el hábito de sabiduría, en la etiqueta 2.14.0

Se entiende por espíritu lo contrapuesto a la materia. Así se denominan espíritus los seres que no tienen cuerpo. Que existen sin materia.

Los hebreos entienden el espíritu con la imagen del viento que ayuda a las cosechas, algo invisible, secreto, creador.  ruah, es el espíritu que da la vida, el aliento de Dios que hace vivir.

Siempre llevará consigo la idea de iniciativa invisible, misteriosa, íntima.

Espíritu en antropología es "ser persona".

El Espíritu de Dios es su intimidad, su Misterio, su iniciativa secreta.

Me gusta llamar espíritu a la "actividad" libre del ser creado. Por lo tanto no es sólo "saberse", como dice Hegel, sino también "darse".

Actividad libre, siempre insatisfecha, incluida atópicamente en el ámbito de la máxima amplitud.

Actividad que no depende de la materia. Depende "libremente" de su Origen.

Es una actividad que da frutos nuevos pues se añade, libremente, al moverse en el ámbito de la máxima amplitud, que es Dios.

El espíritu en el tiempo que es el hombre, puede aprovechar las oportunidades que le ofrece la vida, para hablar con Dios.

Vida que podemos llamar "alma" y que como todo en el hombre es dual:
Vida recibida de nuestros padres, que es la vida que anima nuestro cuerpo.
Y Vida añadida por la persona, que es la vida espiritual.

Persona es, pues, sinónimo de espíritu.







Para saber más:
Persona : Etiqueta 1.0.4


Intimidad : Etiqueta 5.11
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¿Podemos imaginar el espíritu?

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A veces imaginamos el espíritu como si fuera un fantasma. Un ser de materia etérea, pero materia al fin y al cabo.

La materia es potencia pura, no existe sin una forma que al menos sea cantidad "partes extra partes", partes que podemos denominar "átomos" relacionados.

Espíritu es lo que puede existir sin materia.

Lo inmaterial no tiene partes. No podemos pues, "imaginar" lo inmaterial, o dibujarlo en un ordenador con la forma de un fantasma.

Lo inmaterial podemos "sentirlo". Como el pato puede sentir el dolor o el placer de la humedad. Porque "sentir" es un acto de conocimiento (conocimiento sensible) y todo acto de conocimiento es, él mismo, inmaterial, aunque necesite de un órgano que al inmutarse presente la forma sensible.

Sin embargo, el pato y la pata no están abiertos por dentro. Sus sensaciones inmateriales van siempre unidas a los cambios de sus átomos, de sus órganos sensibles. Sus representaciones imaginativas están siempre unidas a las condiciones materiales concretas. Por ejemplo, imaginamos un perro, pero no podemos imaginar "el" perro, la esencia de perro.

Las mujeres y los hombres, las personas, sí que podemos despertarnos. Y pensar el placer o el dolor, sin sentirlo. "Sabemos" lo que es.


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¿Un espíritu, es una cosa?

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No.
Una cosa es real por su acto de ser, que es un acto de ser "sencillo".

Un espíritu es real de modo distinto.
Su acto de ser no es sencillo.
Su acto de ser se convierte con su acto de conocer y, libremente, con su acto de amar.

La sustancia material (una "cosa") no ejerce jamás el conocimiento.
Si los animales pueden conocer sensiblemente es porque poseen facultades inmateriales (en soporte material).

El actus essendi y el actus cognoscendi son distintos, aunque Dios los confiera a la criatura en estricta propiedad privada, en su raíz. Son radicales, del orden ser ser.

La cosa no tiene nada que ver con el conocer.
El conocer es inmaterial, también en los animales.

En los espíritus, el conocer se convierte con el ser, pero siendo siempre distintos.

De ahí que los filósofos que parten de la idea de "sujeto", tengan tantas dificultades para comprender lo que es el conocimiento. La unidad que piensan es prematura e ignora la distinción.

Una cosa no es un acto de conocer, salvo que su ser sea un acto de conocer (al convertirse el uno en el otro), como es el caso de la persona; pero entonces no es una "cosa".







De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 61.3
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