¿Se corresponde la sindéresis de Polo con la sindéresis clásica?

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Polo extiende el sentido del pensamiento clásico sobre la sindéresis.

San Jerónimo habló de la sindéresis refiriéndose a la luz de la conciencia que descubre y aplica los primeros principios de la razón práctica.

Polo engloba en el yo, cual torre de control, no solo la iluminación de la conciencia (también la que clásicamente se atribuye al intelecto agente), sino incluso todas las disposiciones, aportaciones y manifestaciones de la persona.

La sindéresis, el yo, es el ápice de la esencia humana.

Francisco Molina utiliza en su blog la imagen de la cabeza de un águila que dice "yo vigilo". (para verlo pinchar aquí : http://habitosinderesis.blogspot.com/





Glosa a Juan A. García González: Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 349.2


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¿Por qué se describe la sindéresis como "inspiración global"?


Inspirar es "expresar" la verdad encontrada.
Iluminar, por ejemplo, es un modo de "expresar" esa verdad.

La sindéresis hace "verdadear" la inteligencia y la voluntad.

La persona humana, gracias al hábito de sindéresis, hábito innato del intelecto personal, expresa, de modo global, lo que ve y lo que quiere.
De ahí que se la describa como "inspiración global".
(Recordemos que son tres los hábitos innatos al intelecto personal o persona en tanto que entender: sabiduría, hábito de los primeros principios y sindéresis)

El ápice de la esencia humana es el "yo", precisamente este hábito innato de sindéresis, con dos miembros o dos instancias cognoscitivas, ver-yo y querer-yo.

El ver-yo nace del intelecto personal y el querer-yo del amar donal.

La sindéresis es la apertura con que cuenta la persona para iluminar, dirigir, controlar, la naturaleza humana. Se atribuye al hábito de sindéresis el conocimiento de la propia esencia.

Pero ese conocimiento o ese ver o englobar,  se dice "conocer-yo" o "querer-yo" según vea lo "inteligido" o lo "querido".

Hay una diferencia entre lo inteligido y lo querido: lo querido debe ser constituido por el querer-yo.
El querer-yo no se limita a conocer a la voluntad, sino que constituye lo voluntario (lo impulsa). Sin el respaldo del querer-yo la voluntad no quiere nada.
En esta faceta del yo (querer-yo) existe algo más que la luz iluminante, o si se quiere, que el querer-yo depende menos del intelecto personal y más del amar donal, por eso es más otorgante que iluminante.

El yo se cifra en ver; es ver: ver-yo (el ver-yo es iluminante) y querer-yo (constituyendo lo querido; el querer-yo es iluminante y constituyente).



De esto habla Rafael Corazón en "El pensamiento de Leonardo Polo", p. 256.2
Para saber más ir a la etiqueta correspondiente:
4.6.1 distinción hombre-animal
6.1.0 vida humana 
6.2.0 yo y sindéresis

8.0.0 el cuerpo humano
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¿Por qué la sindéresis es un refuerzo global?

.La sindéresis es un refuerzo global de la vida recibida de nuestros padres que hace que nuestro cuerpo sea "humano".

La sindéresis es precisamente el ápice de la vida añadida, que podrá inspirarse globalmente en la vida recibida.

Comprendamos que no cabe vida recibida sin vida añadida. No cabe inspiración y "recibimiento" de la vida (que el cuerpo sea humano) sin la inclusión de la inteligencia y de la voluntad en el cuerpo, gracias a la sindéresis.

No se trata aquí de "comprender" la vida corpórea sino de reforzarla.

Esta tesis es clásica y no debe sonar a novedosa.
Tomás de Aquino, por ejemplo, compara la cogitativa a la inteligencia y la llama con ese nombre para distinguirla de la estimativa, propia de los animales, que no tiene inclusión de las potencias espirituales.
También se ha advertido que la imaginación humana no es como la de los animales sino que es creadora.

El cuerpo humano cambia esencialmente desde la sindéresis. Ya no es un cuerpo estrictamente cosmológico pues el espíritu corre por sus venas.







De esto habla Rafael Corazón en "El pensamiento de Leonardo Polo", p. 256.2-3
Para saber más ir a la etiqueta correspondiente:
4.6.1 distinción hombre-animal
6.1.0 vida humana 
6.2.0 yo y sindéresis
8.0.0 el cuerpo humano

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¿Es importante el cuerpo para la persona humana?

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Algunos podrían pensar que el cuerpo es un estorbo para el alma. Algo así como una cárcel que nos limita.
Prescindir del cuerpo sería una liberación.

Se equivocan. Tan importante es el cuerpo en el hombre que sin vida en que inspirarse, las potencias espirituales no actúan.

La sindéresis ilumina los fantasmas. Iluminar es "expresar" la verdad encontrada. Iluminarlos equivale a inspirarse en ellos.

Y tras la iluminación, la inteligencia, que es potencia pasiva, se activa.

La muerte es asunto serio, y no un mero evento accidental.





De esto habla Rafael Corazón en "El pensamiento de Leonardo Polo", p. 257

Para saber más ver las etiquetas correspondientes:
1.10.0 preguntas sobre el hombre
4.6.1 distinción hombre-animal
6.1.0 vida humana 
6.2.0 yo y sindéresis
7.0.0 la historia
8.0.0 el cuerpo humano


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Esa verdad que es el conocerse, ¿se puede dar sin el amor?

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Es imposible conocerse enteramente sin el Otro. Sin el Amor del Otro.

Lo característico de la persona es el coexistir.
La persona nunca está aislada.
Una persona única es un absurdo pues no coexistiría.

El coexistir o co-ser, no es una relación externa o sociológica, sino una característica trascendental, radical. Nunca somos, íntimamente, "solos". 
Dependemos siempre de otro. Estamos abiertos al otro.

Conocerse implica, por lo tanto, conocer nuestras dependencias.
Y si no queremos conocerlas, no nos conoceremos.
La voluntad, el amor correspondido, aporta el conocimiento de sí aceptando al otro.
Cuando hay enamoramiento, hay más correspondencia.

El único que puede decirme quién soy entera y realmente es Dios.
Mi ser entero depende de Él. Coexisto en Él.

El hombre se conocerá absolutamente a sí mismo sólo en el amor de Dios, en la comunión en Dios, al saber que me acepta, aceptando mi vida.
Y al saber que me perdona y hace la fiesta conmigo y con los míos, que son suyos. La amistad es comunitaria. Los dos (o los mil) quieren lo mismo.

La única clave de bóveda de este asunto  es el Amor de Dios.

En la otra vida  el desve­lamiento será completo: es el “conoceréis como sois conocidos”, del que habla San Pablo. O sea, conoceremos como Dios nos conoce y co­noceremos a Dios como Él nos conoce. Amaremos a Dios como Él nos ama.








Ideas inspiradas en la pregunta nº 35 de "ANALÍTICA DEL AMOR". Entrevista de Juan Cruz Cruz con Leonardo Polo, que pueden ustedes encontrar en el nº 33 de la revista Miscelánea poliana.

Para saber más vayan a las etiquetas de este blog:
18.1.1 analítica del amor;
1.2.2 amor;
1.5.0 otro;
6.2.0 el yo y la sindéresis.
5.18.0 glorificación o encuentro con Dios


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Cogito, sum. ¿Quiere esto decir que nuestro intelecto constituye nuestro ser? ¿Se puede decir volo, sum?

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- Soy porque pienso.
- No.

El planteamiento cartesiano está desenfocado.

Los actos propios del intelecto, los actos intelectuales son actos transparentes, translúcidos, de transparencia asimilativa en los que la persona no comparece.

Aunque la persona sea, por decirlo así, el principio de esos actos, no entra a formar parte de ellos.
La persona no los tiene que constituir.

Un error semejante se encuentra en el planteamiento kantiano, pues Kant creía que los actos intelectuales debían ser constituidos por el yo. El yo no los constituye sino que asimila (intención de semejanza) lo que conoce.

Sin embargo, es importante que nos demos cuenta del volo, sum. El "yo" sí que está en el "volo". Si no estuviera no habría propiamente querer. La persona comparece en los actos voluntarios a través del yo, del querer-yo.




Ideas inspiradas en las preguntas nº 12 y 13 de "ANALÍTICA DEL AMOR". Entrevista de Juan Cruz Cruz con Leonardo Polo, que pueden ustedes encontrar en el nº 33 de la revista Miscelánea poliana.

Pinchen aquí para acceder a la entrevista completa: http://www.leonardopolo.net/revista/revista.html


Para saber más vayan a las etiquetas de este blog:
18.1.1 analítica del amor;
6.2.0 yo y sindéresis;
6.2.1 inteligencia;
6.2.2 voluntad;
20.13.0 Descartes
20.20.0 Kant

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¿Qué conviene recordar antes de iniciar el estudio de la glorificación?

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Recordemos las cuatro elevaciones de la persona humana:

1ª creación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.14.0, se trata de la iniciativa divina o elección de cada persona antes de la creación del mundo.

llamada inicial o 2ª creación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.15.0.

elevación o mantenimiento de la llamada : la estudiaremos en la etiqueta : 5.16.0 y se asimila a la gracia personal y a las gracias actuales de la teología.

glorificación : la estudiaremos aquí, en la etiqueta : 5.17.0, es  el encuentro definitivo con Dios.



Pero además de esta cuatro elevaciones no podemos olvidar que trascendentalmente hubo una caída (lo que la teología llama pecado original). No es otra cosa que la comunión con el maligno. Estudiaremos la caída trascendental en la etiqueta 5.16.1

Y hay también una redención trascendental. Es lo que llamamos nueva creación o redención. La estudiaremos en la etiqueta 5.16.2.



La explicación global de las etapas trascendentales la haremos en la etiqueta 5.7.0

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Esa verdad que es el conocerse, ¿se puede dar sin el amor?

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Es imposible conocerse enteramente sin el Otro. Sin el Amor del Otro.

Lo característico de la persona es el coexistir.
La persona nunca está aislada.
Una persona única es un absurdo pues no coexistiría.

El coexistir o co-ser, no es una relación externa o sociológica, sino una característica trascendental, radical. Nunca somos, íntimamente, "solos". 
Dependemos siempre de otro. Estamos abiertos al otro.

Conocerse implica, por lo tanto, conocer nuestras dependencias.
Y si no queremos conocerlas, no nos conoceremos.
La voluntad, el amor correspondido, aporta el conocimiento de sí aceptando al otro.
Cuando hay enamoramiento, hay más correspondencia.

El único que puede decirme quién soy entera y realmente es Dios.
Mi ser entero depende de Él. Coexisto en Él.

El hombre se conocerá absolutamente a sí mismo sólo en el amor de Dios, en la comunión en Dios, al saber que me acepta, aceptando mi vida.
Y al saber que me perdona y hace la fiesta conmigo y con los míos, que son suyos. La amistad es comunitaria. Los dos (o los mil) quieren lo mismo.

La única clave de bóveda de este asunto  es el Amor de Dios.

En la otra vida  el desve­lamiento será completo: es el “conoceréis como sois conocidos”, del que habla San Pablo. O sea, conoceremos como Dios nos conoce y co­noceremos a Dios como Él nos conoce. Amaremos a Dios como Él nos ama.








Ideas inspiradas en la pregunta nº 35 de "ANALÍTICA DEL AMOR". Entrevista de Juan Cruz Cruz con Leonardo Polo, que pueden ustedes encontrar en el nº 33 de la revista Miscelánea poliana.

Para saber más vayan a las etiquetas de este blog:
18.1.1 analítica del amor;
1.2.2 amor;
1.5.0 otro;
6.2.0 el yo y la sindéresis.
5.18.0 glorificación o encuentro con Dios


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¿Podemos realizarnos en un proyecto?

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No. No podemos realizarnos en un proyecto.
Un proyecto no puede colmarnos.
Ningún proyecto, por importante que sea, es completamente absor­bente.
Nuestra capacidad de comunión, de amor, desborda cualquier proyecto.

Por ejemplo, eso de “casarse con la empresa” no tiene sentido.

"Un proyecto" no agota todos mis proyectos.
Yo no puedo encauzar mi querer enteramente por ahí. Yo no me puedo recono­cer enteramente ahí.

La única clave de bóveda de este asunto  es Dios; pues sólo en Él se puede uno reconocer enteramente.
Ningún hombre, ninguna mujer, puede colmar mi capacidad de amar. Solamente Dios.

En el amor de Dios uno se reconoce por completo, supuesto que el amor de Dios sea, en esta vida, un gran proyecto.

En la otra vida será un desve­lamiento completo: es el “conoceréis como sois conocidos”, del que habla San Pablo. O sea, conoceremos como Dios nos conoce y co­noceremos a Dios como Él nos conoce.










Ideas inspiradas en la pregunta nº 34 de "ANALÍTICA DEL AMOR". Entrevista de Juan Cruz Cruz con Leonardo Polo, que pueden ustedes encontrar en el nº 33 de la revista Miscelánea poliana.

Para saber más vayan a las etiquetas de este blog:
18.1.1 analítica del amor;
1.2.2 amor;
1.13.0 familia y amor;
5.18.0 glorificación o encuentro con Dios

Pinchen aquí para acceder a la entrevista completa: http://www.leonardopolo.net/revista/revista.html



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¿Cuál es el sentido último de la persona humana?

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Una frase muy citada y comentada que muestra que la verdadera exaltación del hombre no es antropocentrismo es la conocida afirmación del n. 22 de Gaudium et spes: "El misterio del hombre solo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado", es decir, de Cristo.

En Él está la plenitud humana; Jesucristo (Dios y hombre) es el hombre perfecto, que nos revela que el sentido último y la perfección a que está gratuitamente destinada la persona humana es sobrenatural, la unión con Dios.

A la vez, la plenitud humana cada uno la encuentra, según otra expresión del n. 24 "en la entrega sincera de sí mismo a los demás".





Respuesta de Ocáriz a Serrano, p. 82.2
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¿Qué es el espíritu?

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Hegel, en su Fenomenología del espíritu, nos hizo ver que el espíritu consiste en "saberse".

Estudiamos la sabiduría del espíritu, el hábito de sabiduría, en la etiqueta 2.14.0

Se entiende por espíritu lo contrapuesto a la materia. Así se denominan espíritus los seres que no tienen cuerpo.

Los hebreos entienden el espíritu con la imagen del viento que ayuda a las cosechas.
Algo invisible, secreto, creador. 
ruah, es el espíritu que da la vida, el aliento de Dios que hace vivir.

Siempre llevará consigo la idea de iniciativa invisible, misteriosa, íntima.

Espíritu en antropología es "ser persona".

El Espíritu de Dios es su intimidad, su Misterio, su iniciativa secreta. Persona y Personas.


También se clarifica la noción de "espíritu en el tiempo", expresión poliana para designar a la persona humana, pensando en la actividad libre del ser creado.
Actividad por tanto incluida atópicamente en el ámbito de la máxima amplitud.

Actividad que no depende de la materia. Depende "libremente" de su Origen.

Es una actividad que da frutos nuevos pues se añade, libremente, al moverse en el ámbito de la máxima amplitud, que es Dios.

El espíritu en el tiempo que es el hombre, puede aprovechar las oportunidades que le ofrece la vida, para hablar con Dios.

Persona es, pues, sinónimo de espíritu.




Para saber más:
Sobre el espíritu: Etiqueta 1.0.5

Sobre la persona: Etiqueta 1.0.4
Sobre la Intimidad: Etiqueta 5.11.0









¿Podemos imaginar el espíritu?

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A veces imaginamos el espíritu como si fuera un fantasma. Un ser de materia etérea, pero materia al fin y al cabo.

La materia es potencia pura, no existe sin una forma que al menos sea cantidad "partes extra partes", partes que podemos denominar "átomos", relacionados unos con otros.

Espíritu es lo que puede existir sin materia.


Lo inmaterial no tiene partes. No podemos, por lo tanto, "imaginar" lo inmaterial, o dibujarlo en un ordenador con la forma de un fantasma.

Lo inmaterial podemos "sentirlo". Como el pato puede sentir el dolor o el placer de la humedad. Porque "sentir" es un acto de conocimiento (conocimiento sensible) y todo acto de conocimiento es, él mismo, inmaterial, aunque necesite de un órgano que al inmutarse presente la forma sensible.

Sin embargo, el pato y la pata no están abiertos por dentro. Sus sensaciones inmateriales van siempre unidas a los cambios de sus átomos, de sus órganos sensibles. Sus representaciones imaginativas están siempre unidas a las condiciones materiales concretas. Por ejemplo, imaginamos un perro, pero no podemos imaginar "el" perro, la esencia de perro.

Las mujeres y los hombres, las personas, sí que podemos despertarnos. Y pensar el placer o el dolor, sin sentirlo. "Sabemos" lo que es.

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¿Un espíritu, es una cosa?

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No. Un espíritu no es una "cosa".

Una "cosa" es real según la sencillez del acto de ser del universo físico. (Aunque la esencia del universo físico sea tan complicada como propugna la física cuántica). Pero, a fin de cuentas, las cosas son como son.

Sin embargo, un espíritu es real de modo distinto.
Su acto de ser no es sencillo. Su acto de ser se convierte con su acto de conocer y, libremente, con su acto de amar. Está abierto por dentro.

La sustancia material (una "cosa") no ejerce jamás el conocimiento.
Si los animales pueden conocer sensiblemente es porque poseen facultades inmateriales (en soporte material). La materia no piensa ni siente.

La cosa no tiene nada que ver con el conocer.
El conocer es inmaterial, también en los animales.

Una cosa no es un acto de conocer, salvo que su ser sea un acto de conocer (al convertirse el uno en el otro), como es el caso de la persona; pero entonces ya no es una "cosa".


En los espíritus, en las personas,  el conocer se convierte con el ser, pero siendo siempre distintos.
El actus essendi (ser) y el actus cognoscendi (conocer) son distintos, aunque Dios los confiera a la criatura en estricta propiedad privada, en su raíz.


De ahí que los filósofos que parten de la idea de "sujeto", sin distinguir entre el acto de ser personal y el inteligir, tengan tantas dificultades para comprender lo que es el conocimiento. La unidad que piensan es prematura e ignora la distinción.





De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 61.3
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¿Qué descubre Polo del espíritu que es la persona humana?

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Polo se adentra en un territorio inexplorado hasta ahora por los filósofos.
No se contenta con saber que somos "espíritu" sino que bucea en la intimidad del espíritu.

Y descubre (por eso va dando nombres nuevos, como los exploradores) el carácter de "además" del espíritu humano. 



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¿Qué es lo trascendental?

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A lo primero se le puede llamar lo trascendental.

Lo primero es el ser.

Lo primero es el ser, pero el ser "se dice de muchas maneras".

No es lo mismo el "ser" que la "esencia" (aunque la esencia también es ser).

Lo primero es el "acto de ser", pero no es lo mismo
el acto de ser Originario (Dios),
que el acto de ser personal,
o que el acto de ser del universo.

Lo trascendental se dice, pues, de muchas maneras.

Estrictamente, lo trascendental es el dar puro. (Ver etiqueta 1.0.2 Dar trascendental)


Y como el dar exige un aceptar, Polo descubre que la persona humana, ser segundo, "además" también es trascendental.




Para saber más:
Etiqueta 5.2.0   Los Trascendentales
Etiqueta 5.2.0  Trascendentales metafísicos
Etiqueta 5.5.0  Trascendentales personales
Etiqueta 1.0.3  Trascendentales supremos

Etiqueta 1.0.2   Dar trascendental
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¿Una primera aproximación a los trascendentales?

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Los trascendentales son las dimensiones últimas del ser.

Los trascendentales son perfecciones puras, sin macla, abiertas entre sí.

Los trascendentales según Polo son: amar donal, inteligir personal, libertad trascendental, co-ser.

Y a nivel metafísico: acto de ser, verdad, bien y belleza.

En L. Polo. Antropología trascendental. Tomo I. La persona humana. p. 73, se hace un resumen de las aporías de la doctrina de los trascendentales.

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¿Por qué es importante la etiqueta 5.2.0?

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Porque la filosofía quiere alcanzar lo último y lo último es lo trascendental.

Lo realmente trascendental es Dios.
Dios es el Dar supremo.

Llamamos, con Falgueras, trascendentales incondicionales o supremos a las actividades supremas de Dios:
Ser supremo,
Entender supremo,
Amar supremo.

En antropología, los trascendentales descubiertos por Polo son cuatro:
La co-existencia;
La libertad trascendental;
El intelecto personal;
El amar donal (amar y aceptar personales);

Los trascendentales metafísicos son también cuatro
el ser (esse),
la verdad (verum),
el bien (bonum)
y la belleza (pulchrum), aunque este último Polo no lo tematiza explícitamente.


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¿Cuáles son los trascendentales personales?

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Los trascendentales personales o antropológicos son los siguientes:

el acto de ser personal, al que Polo llama co-existencia, intimidad o ser segundo;

la transparencia intelectual, que denomina intellectus ut co-actus;

el amar que acepta, es decir, la estructura
donal de la persona o amar donal;

y la libertad.


Polo presenta los 4 trascendentales personales  en el tomo I de su "Antropología trascendental", el tomo que tiene como subtítulo "La persona humana".

En la p. 36 dice que a su modo de ver a los trascendentales tradicionales (a los que llama trascendentales metafísicos y que estudiamos en las etiquetas 5.2) hay que añadir cuatro: el acto de ser co-existencial,
la libertad,
el intelecto
y lo que denomino amar donal.

Son pues :

La co-existencia ;
El intelecto personal ;
El amar donal (amar y el aceptar personales);
La libertad trascendental.

Quizá existan otros, pero habrá que descubrirlos mostrando que lo son, tal como ha hecho Polo.

No parece apropiado llamarlos simplemente "radicales", pues cualquier dimensión del ser personal es radical.

Salvador Piá escribe: en la persona humana se distinguen convirtiéndose como trascendentales
la co-existencia,
la libertad,
el intelecto personal
y el amor donal.

Prefiero este orden al que dan otros estudiosos de Polo, que siguiendo la exposición que hace en el tomo I de la Antroplogía trascendental los colocan tal como he escrito más arriba, es decir :

La co-existencia ;
El intelecto personal ;
El amar donal (amar y aceptar personales);

La libertad trascendental.
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¿Cuáles son los trascendentales metafísicos según Polo?

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Para él son sólo cuatro, que, por orden de prioridad, son:
el ser (esse),
la verdad (verum),
el bien (bonum)

y la belleza (pulchrum), aunque este último no lo tematiza explícitamente.
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¿Cuál es el orden de los trascendentales?

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La secuencia de los trascendentales personales que me parece más coherente es la siguiente:
co-ser;
libertad personal;
inteligir personal
y amar personal.

Y "pienso" (es solamente una ordenación lógica, con poca importancia) que su orden es semejante al de los trascendentales metafísicos: ser, verdad y bien.
(la belleza la dejamos fuera porque no es propiamente trascendental, aunque nos plazca a todos).

¿Y la libertad personal?
Pues aparece pegadica al co-ser. Porque la co-existencia o co-ser personal, primer trascendental personal, se abre gracias a la libertad personal, otro trascendental personal.
Son dos trascendentales distintos, porque todo en el hombre es dual.

El universo es, sin embargo, sencillo.

De ahí que me parezca que el ser, considerado metafísicamente, se corresponde lógicamente con dos trascendentales personales: el co-ser y la libertad.

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