¿Cuáles son las etapas o elevaciones trascendentales de la persona humana?

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Las etapas o elevaciones trascendentales de la persona humana se pueden reducir a cuatro: creación, llamada, mantenimiento de la llamada y glorificación.

creación:  Dios crea la persona humana cuando la materia es organizada y la crea elevándola por un nuevo principio de vida espiritual (el alma humana), creado directamente por Dios.

El cuerpo humano es, desde su primer instante, organizado y elevado por su espíritu, principio de la vida orgánica y espiritual.

Es una llamada silenciosa.
El fruto de esa primera creación son las diferentes aperturas trascendentales.

El fruto más sabroso entre esas aperturas es la intimidad.

Estudiamos la primera creación en la etiqueta : 5.14.0, la creación de la persona humana.
Las aperturas trascendentales las estudiamos en la etiqueta 5.11.0.

llamada: estudiaremos la llamada inicial  en la etiqueta 5.15.0 (también estudiaremos en las etiquetas que comienzan por 5.13, las cuatro aperturas transcendentales que son el fruto de la llamada inicial).

mantenimiento de la llamada: la estudiaremos en la etiqueta : 5.16.0, la elevación o mantenimiento de la llamada.

El mantenimiento de la llamada exige una nueva intervención divina porque "trascendentalmente" hubo una caída (que se corresponde con lo que la teología llama pecado original). Es la caída trascendental que estudiamos en la etiqueta 5.16.1.

Esta nueva intervención es una verdadera redención trascendental. Es lo que llamamos nueva creación o redención. La estudiaremos en la etiqueta 5.16.2. Es la gracia santificante de la teología.


glorificación: la estudiaremos en la etiqueta : 5.18.0, el encuentro con Dios o glorificación.

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¿Qué significa "elevación" en la Antropología trascendental?

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"Elevación" en la Antropología trascendental significa dualidad ascendente: un miembro superior que tira hacia arriba del miembro inferior.

Por lo tanto las aperturas trascendentales son elevaciones, pues un miembro tira hacia arriba.
Y las aperturas transcendentes también.

Es importante darse cuenta que “elevación” es el elevarse incesante y actuoso. No es el estado de estar “elevado” sino el abrirse en comunión. 

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¿Somos conscientes de las etapas trascendentales de nuestro ser?

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La conciencia pertenece al yo, a la torre de control de nuestro ser, que capta, intermitentemente, lo que nos pasa.

Los planes de Dios para cada uno de nosotros, su obra en nosotros es un misterio ignoto. A él llegaremos en el encuentro futuro con Dios.

En esta vida, raramente nos damos cuenta de lo que nos adviene hacia dentro.

Los autores espirituales, (cómo no citar a Josemaria Escrivá) insisten en la noción de vida "interior". Esa vida interior es el aflorar de lo que llevamos dentro.

Eso no quiere decir que el yo no sea responsable de lo que ocurre por allá. Pues como veremos al estudiar el mantenimiento de la llamada (Etiqueta 5.16.0 sobre la elevación), cada paso trascendental de nuestra libertad radical, es avalado por el yo, directa o indirectamente. Es el valor dispositivo de los actos, que estudiamos en la etiqueta 6.9.2 "Aceptar".

La iniciativa es siempre divina, pero la realización de las distintas elevaciones, depende también de nuestra respuesta personal, libre.

Me he permitido utilizar el término "transconciencia" para designar el conocimiento que tenemos de la trascendencia en nuestra vida, digamos "exterior".
Si no les importa, diremos que somos "transconcientes" de las etapas trascendentales de nuestro ser.

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¿Cuántos miembros tiene la apertura íntima o apertura trascendental?

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La apertura "íntima" o intimidad de la persona humana, también llamada apertura trascendental tiene dos miembros: la apertura "interior" y la apertura "hacia dentro".

La persona humana es "además". Al estar abierta en su interior prosigue hacia dentro, queriendo siempre más.

Llamamos apertura "interior" a la comunicación entre el co-ser personal y la libertad.
Es la dualidad formada por los trascendentales personales "co-existencia" y "libertad".

Llamamos apertura "hacia dentro" a la comunicación entre el conocer personal y el amar personal
Es la dualidad formada por los trascendentales personales "inteligir personal" y "amar personal".





Para saber más sobre :
la apertura inherente:…………... Etiqueta 5.9.0
la apertura hacia fuera:……….… Etiqueta 5.10.0
la apertura íntima:…………….…...Etiqueta 5.11.0
la apertura interior:…………….…..Etiqueta 5.11.3
la apertura hacia dentro:….…….Etiqueta 5.11.4
la apertura hacia el prójimo:…..Etiqueta 5.12.0
la apertura transcendente:……..Etiqueta 5.13.0
aperturas transcendentales:…. Etiqueta 5.13.1
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¿Cuáles son las aperturas trascendentales del ser personal humano?

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El ser de la persona humana se abre en una pluralidad de aperturas, que se denominan aperturas trascendentales o radicales.

Al estudiar estas aperturas notaremos la "complejidad personal humana" pues cada radical íntimo personal utiliza, a su manera, la misma puerta, la misma apertura, para dualizarse.

Por ejemplo, la apertura hacia fuera, para dualizarse con el universo y con las otras criaturas, es transitada por los cuatro radicales íntimos (el además, la libertad, el entender y el amar).

Las aperturas trascendentales o radicales son :

La apertura inherente de la persona a su esencia. La persona humana es creada capaz de darse al aceptar su esencia.

La apertura hacia fuera.

La apertura trascendental. Es la intimidad de cada persona humana (apertura interior y hacia dentro).

La apertura transcendente o co-existencia-en Dios.

El destino humano o encuentro futuro y pleno con Dios.

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¿Existen varios niveles en lo "sobrenatural"?

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Sí que existen varios niveles de lo sobrenatural, y podemos agruparlos en tres.

El nivel más bajo (y el más evidente) es el nivel de las realidades que llamamos "milagros".
Obras que manifiestan directamente el poder de Dios y que se distinguen de las modificaciones técnicas que son obras realizadas por el trabajo del hombre.
La noción de milagro señala con suficiente nitidez la diferencia de lo sobrenatural con lo natural. Se suele definir el milagro como una excepción respecto al orden natural que sólo es posible por influencia divina, aunque sea realizado por un hombre.
El mayor taumaturgo es Jesucristo.

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Otro nivel se corresponde con lo que San Juan designa con la palabra sémeion, signo, que indica directamente otro nivel de lo sobrenatural: la elevación que Cristo otorga al hombre. Y que llamamos gracia sobrenatural.

Por ejemplo,  los sacramentos, son signos eficaces (reales). La realidad sacramental es superior al sentido usual de la palabra milagro, por tener inmediata relación con la elevación de la criatura humana. (Primer perdón del Bautismo, perdón de los pecados, unión con Cristo en la Eucaristía).

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Y ahora veamos el nivel más alto, porque tampoco los sacramentos son la realidad sobrenatural más alta, pues, como se suele decir, Deus non alligavit potentiam suam sacramentis; y así, por ejemplo, es eficaz el bautismo de deseo, y Dios también puede perdonar los pecados atendiendo a un acto de contrición perfecta por parte de la criatura.

La conveniencia de acudir en este caso a la confesión es debida a que nadie puede estar seguro de que ha realizado un acto de semejante pureza.

El nivel más alto en lo sobrenatural es la Encarnación del Verbo pues proporciona una Vida muy superior a la naturaleza creada.

Con la noción de milagro no se alcanza a perfilar suficientemente la superioridad de la vida que proporciona la Encarnación del Verbo, sobre la vida de la naturaleza creada.

Y la realidad sacramental no debe ocultar que lo verdaderamente importante es Cristo mismo.

La clara prueba del favor divino es la Encarnación del Verbo, que, precisamente por ello, es el Autor de la realidad sacramental.

Toda la vida de Cristo está dedicada a dar gloria a Dios Padre, no sólo asegurando la felicidad de las criaturas humanas, sino también haciéndola residir en la donación de la filiación divina, es decir, en la unión con Él. Éste es el nivel más alto de lo sobrenatural.

La superioridad de la humanidad de Cristo sobre la realidad sacramental es debida a su unión con la segunda Persona divina.

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Pero aún hay más:

La incorporación del ser humano a Jesucristo está por encima de cualquier otro perfeccionamiento.

Entre otras cosas, la unión con Cristo lleva consigo la más estrecha unión entre los seres humanos. Por eso no es suficiente decir “Padre mío”, si esta expresión no va estrictamente acompañada de la fórmula “Padre nuestro”.

La paternidad divina es más real que la paternidad humana, la cual, en cierto modo, es excluyente.
Aquí todos somos hijos en el Hijo. Hermanos. Hijos de María.
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¿A qué reservamos el nombre de "sobrenatural"?

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Es asombroso comprobar cómo del universo corpóreo surge la vida.
Vida que tiene dimensiones inmateriales (por ejemplo, el conocimiento sensible, o el orden del código genético).
En el cosmos aparecen "naturalezas", seres vivientes.

El hombre, sin embargo, está orientado a una vida superior a la que surge del universo corpóreo. Lo constatamos con la aparición de la inteligencia humana. Se trata de las aperturas trascendentales fruto de la primera elevación de la persona humana: la llamada silenciosa que nos da la intimidad.

Más aún, el hombre está orientado a una vida superior a la vida incorpórea e íntima. Técnicamente, a esta última elevación, se le ha llamado "gracia".
Es una elevación que proponemos denominar "llamada inicial" o "creación segunda"  y cuyo fruto son las aperturas transcendentales, que redundan en la calidad y crecimiento de la vida humana.

¿A qué reservamos el nombre de "sobrenatural"?

La noción de sobrenatural surge de una nueva intervención divina en orden a la salvación.

Llamamos "gracia sobrenatural" al influjo del misterio de la intimidad divina, que se empeña en la santificación de las personas, a pesar de los pesares, sobre la naturaleza humana, a la que eleva haciendo posible su destino.

Es una anticipación de la salvación, del encuentro definitivo con Dios.



Estudiamos la llamada inicial en la etiqueta 5.15.0
Y las aperturas transcendentales en 5.13.1

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¿Cuáles son los sentidos predicamentales de la causalidad?

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Los sentidos predicamentales de la causalidad son cuatro: el material, el formal, el final y el eficiente.

Son las llamadas causas predicamentales.

En Aristóteles lo trascendental es lo que está más allá de lo predicamental, o de lo categorial.

Lo categorial es el universo físico. Su trascendental es el ser como primero, como primer principio. Y también los otros dos primeros principios: la causalidad "trascendental" y el principio de Identidad.

Las cuatro causas, la tetracausalidad, es el "análisis" del primer principio real o ser del universo físico.

Las cuatro causas son distintas del primer principio, dependen realmente del primer principio. Son principios segundos.

El primer principio es la persistencia del ser.

En la etiqueta 1.5.0 Preguntas sobre la distinción se explica que ser distinto es depender.






Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.38.4). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

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¿Son principios las cuatro causas físicas predicamentales?

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Sí.
Las cuatro causas físicas son co-principios o principios segundos.

El acto de ser es primer principio o principio primero.

Con-causa es principio segundo, en la medida en que el « con » expresa la dependencia de unas causas de otras y el consecuente despliegue.

Son principios « segundos ».

Las cuatro causas son pasivas en la medida en que dependen de otras causas para causar (sólo principian en tanto que co-principian).

Pero al mismo tiempo son activas en la medida en que su principiación se distingue  de las demás causas.
El despliegue de las cuatro causas no parte de un punto de arranque, sino que es despliegue en el modo de la coimplicación.


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¿Cómo se abandona el límite para "explicitar" la concausalidad predicamental?

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Para explicitar las cuatro causas predicamentales (tetracausalidad que es concausalidad) se debe desposeer de objeto a la "presencia".

Si la presencia se queda vacía, podremos conocer que la realidad que nos rodea no es "un" objeto, o un "aspecto", sino que está en movimiento: las formas cambian desde la indeterminación de la materia, según las causas eficientes y el orden de la causa final.

Abandonando así el límite mental (que Polo designa como 2ª dimensión del abandono) se pueden explicitar las cuatro causas "en pugna" con la tendencia a objetivar.
La presencia mental, desposeída de objeto, pugna con las causas físicas.

Para desposeer de objeto a la presencia mental, la presencia mental debe mantenerse (recuerden que en la 1ª dimensión la presencia se excluía. Aquí debe mantenerse).

La presencia se mantiene gracias a su hábito, gracias a su manifestación habitual, es decir, gracias a un hábito superior a ella, más alto que ella, que la ilumina y la hace comparecer habitualmente.

Lo que en la 2ª dimensión del abandono se excluye no es la presencia sino el objetivarse de las cuatro causas. Hay que excluir el objeto, manteniendo habitualmente la presencia, y es entonces cuando la presencia mental es una luz iluminante que coincide con la temática cuádruple.
La pugna viene de que las causas no deben objetivarse.

Para explicitar las causas debemos, pues, pugnar por no objetivarlas.




De esto habla Polo en Antropología trascendental II, p. 61.2

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¿Cómo se entiende bien la esencia del universo?

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La clave para entender el universo es admirar su orden, su armonía.

Considerémoslo teleológicamente. "Telos" se refiere aquí al orden evidente y asombroso que reina en el cosmos.

Las sustancias elementales, aunque carecen de naturaleza, "cumplen" el orden a su manera, movidas desde fuera.

Las sustancias naturales, que llamamos naturalezas, contienen en sí mismas una relación con el fin, con el orden. Por eso operan "naturalmente", desde ellas mismas, al servicio de la sinfonía natural. También "cumplen" el orden.

Polo nos propone un método para encontrar noéticamente ese orden del universo: si pugnamos con nuestro límite mental (2ª dimensión del abandono, que estudiaremos, si Dios quiere, en la etiqueta  2.1.1) 
Si pugnamos, digo, con la mismidad de nuestro pensamiento, encontraremos la esencia extramental, es decir, el universo como esencia u orden del universo.

El "universo como esencia" es la unidad de orden, en cuanto unidad ordenante, en tanto que "telos" del conjunto de sustancias y de sus operaciones, que "cumplen" divinamente ese orden.

Estamos en el terreno de la pasión de los científicos, estudiosos de las leyes de la naturaleza, de las brumas, de las cataratas, de los bosques y malezas.

Llamamos causa final al "cumplimiento" del orden. Este es el sentido preciso de la noción de causa final en Aristóteles. Cumplimiento.

Y la esencia del universo o el universo como esencia es la totalidad causal, no sólo la causa final, que es el "cumplimiento" sino la tetracausalidad u orden completo del universo.

Tetracausalidad que, por otra parte, es realmente distinta del acto de ser del universo o ser como primer principio o ser extramental, trascendental metafísico (ver etiqueta 5.2)

Las causas son predicamentales y son el análisis del primer principio, su esencia.

La tetracausalidad es el universo como esencia.

Dios es Creador del ser extramental y de su esencia, armoniosamente tetracausal.





La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.37.3 a 38.4). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

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¿A qué llama Polo “análisis” del primer principio?

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Polo llama análisis del primer principio a la tetracausalidad del universo.

No es otra cosa que el universo como esencia.

El análisis es la tetracausalidad, la esencia del universo o meollo.

El primer principio es el ser extramental o ser del universo. Principio de no contradicción o persistencia.






La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.39). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

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¿Cómo formular en el cosmos la distinción real entre ser y esencia?

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La distinción real entre ser y esencia, cuando se trata de lo que no es el hombre, es decir, cuando nos referimos al ser extramental, ser primero o cosmos físico, queda bien formulada así: el universo y su ser son realmente distintos.

Entendemos aquí por “su ser”, el primer principio o ser extramental.

Y entendemos por universo el universo como esencia, es decir, la tetracausalidad o unidad ordenante del conjunto de sustancias y naturalezas físicas.

Dios ha querido que el cosmos sea (el ser es el acto de ser o acto primero), que sea, digo, lo que es (”lo que es” es la tetracausalidad, el universo como esencia, o, como dice Polo, el análisis del primer principio.







La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.39). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

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¿Son movidas las cosas por los golpes?

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Las cosas no son movidas solamente a golpes.

Con "golpes" queremos designar a las causas eficientes, las distintas energías.

Quedarse solamente con los golpes, considerar el universo físico como un conjunto de energías, es una extrapolación que ignora el análisis tetracausal de la esencia de nuestro mundo.

Para conocer la realidad, la inteligencia debe oscilar hacia los principios.

Las cuatro causas del universo físico son principios "segundos".

Lo primero que conocemos del universo son sus formas, principios segundos que denominamos causas formales.

Y enseguida descubrimos que las formas no se dan todas a la vez. Hay un principio que retrasa su aparición: la causa material.

Las formas son la causa formal y el principio que retrasa, la material.

Y si unas formas golpean a las otras es porque estos principios segundos, las causas, vigen según un orden, y ese orden no es otra cosa que la causa final.





Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 5. Doble significado de la infinitud intelectual

Para saber más ir a las etiquetas:
20.18.0 Hume;
1.4.7 causa eficiente;
1.4.4 tetracausalidad;
2.6.0 prosecución.

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¿Cómo se matiza el conocimiento del ser?

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El conocimiento del ser alcanza una admirable matización con el hábito de los primeros principios.
El estudio del inteligir humano queda inacabado si no se tiene en cuenta el carácter habitual de la inteligencia humana.
Y entre los hábitos mentales destaca el hábito de los primeros principios. Con él se accede a la vigencia entre sí de los primeros principios reales, sin confundirlos: el de identidad originaria, el de no contradicción y el de causalidad trascendental.



Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 5. Doble significado de la infinitud intelectual

Para saber más ir a las etiquetas:
1.9.2 hábitos (1) en general;
1.4.0  Los principios;

3.2.0 Hábito de los primeros principios
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¿Qué es la lógica formal?

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La lógica formal es una adquisición de ideas cada vez más generales.
La inteligencia proyecta lo conocido sin salir de ella misma, lanzando el proceso de generalización.

Toda idea general puede ser superada por otra más general y su combinación va desarrollando un conocimiento especulativo, alejándose de la realidad.

Un matemático vive en las nubes, no obstante puede ser muy entretenido ese vivir, casi como el fútbol.

Sin embargo, debe tener cuidado, porque si intenta fundamentar su vida en el juego, la detendrá en un fondo de saco en el que se quedará solo, con sus pensamientos y sus pasiones. Y eso sería la tragedia pura.

Jugar, sí, pero jugar con alguien.




Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 5. Doble significado de la infinitud intelectual

Para saber más ir a las etiquetas:
1.1.5 realidad;
1.4.0 principios; 
2.6.0 La prosecución;

6.2.1 inteligencia.

¿Cuándo se encuentra la realidad?

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La realidad se encuentra en la referencia al principio.

Los animales no "encuentran" la realidad pues el conocimiento sensible, por muchas imágenes que refleje, solamente sirve para condicionar el comportamiento.
¿De dónde vienen esos huesos?, podría preguntarse, si pudiera, el perro.
A lo más respondería, de mi amo del que cuido y seguiré cuidando.

Nunca sabrá de la causa eficiente o de la causa final. Y menos aún de lo que hace ser a los huesos (dejando aparte que el animal tampoco sabe generalizar).

Para encontrar realmente la realidad, la inteligencia debe oscilar hacia los principios.
Conocer la realidad es irla radicalizando.

Esta radicalización es infinita, pero no porque sea un proceso sin término, sino poque se llega a la Fuente inagotable que es Dios.






Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 5. Doble significado de la infinitud intelectual
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¿Es infinita la inteligencia?

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La inteligencia es de suyo infinita.

Por un lado siempre podemos pensar más. De ahí que el argumento anselmiano se quede corto pues el "máximo pensable" no existe, siempre podemos pensar más.
Este crecimiento infinito de la inteligencia es lo que llamamos conocimiento especulativo.
Contenemos virtualmente la realidad como en un espejo y podemos jugar con ella coleidoscópicamente, especulativamente.
Aquí infinito significa proceso inacabable.

Pero por otro lado, la inteligencia proviene de un principio originario, de una Fuente inagotable.
Radicalmente la realidad es creada, no por mí, sino por Dios.
Aquí infinito significa radicación absoluta, restituir lo pensado a su Origen.
La inteligencia va infinitamente de la realidad hacia su Origen.




Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 5. Doble significado de la infinitud intelectual


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¿Qué dos prosecuciones nos interesa conocer para comprender la actividad de la inteligencia?

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La actividad de la inteligencia se ejerce en varias direcciones. Las más importantes son dos.

La primera, la radicación en principios, que podemos llamar principiación.
La inteligencia, en esta vía, restituye, radicándolo, aquello que posee  en forma objetiva.
Cuando restituye lo conocido, lo radica: y eso es conocer la realidad.
Esta radicación se consigue abandonando el límite mental.

La segunda es la generalización, si no se restituye lo objetivado, sino que se aprovecha para ampliar lo objetivo.
En tal caso el infinito es un proceso inacabable.

Pasar de la principiación a la generalización y viceversa es la descripción de la oscilación de la inteligencia. No se trata de una opción, sino más bien de una doble posibilidad de proseguir el inteligir objetivante: generalización o principiación.

La inteligencia humana puede proyectarse y aumentar su conocimiento sin salir de ella misma y es lo que llamaremos generalización.

O puede devolver lo conocido a la realidad. Es la principiación. Cuando refiere lo conocido al principio lo radica. 

Cuando no lo refiere al principio, sino que aumenta su conocimiento sin salir de ella misma acontece el proceso al infinito de la generalización.

Noten ustedes que si intentamos detener este proceso, la realidad es falsamente determinada como si fuera un "hecho" o una "cosa en sí". Es la vía lógica generalizante que da tantas satisfacciones a los matemáticos. Y cuya aplicación práctica hará avanzar las ciencias experimentales.

Pero para acceder a la realidad como tal debemos abandonar el límite mental y cualquier objetivación por máxima que sea.
La realidad es real desde su principio, desde su origen.
El ser que no cesa, la fuente que libremente mana. Ahí está la infinitud real.


Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 5. Doble significado de la infinitud intelectual

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¿Es necesaria la antropología?

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El filósofo se interesa necesariamente por la antropología.

No se puede hacer metafísica si no se hace antropología.

No se pueden ir desvelando las dimensiones más profundas de la realidad sin que, correlativamente, aparezcan dimensiones humanas.





Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.42.4
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¿A qué se llama Antropología trascendental?

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Llamamos Antropología trascendental a la Antropología centrada en la persona, en lugar de estar centrada, como otras antropologías, en el cuerpo humano, o en la cultura (antropología cultural), o en el alma y sus potencias (antropología racional).

La Antropología trascendental es la parte más alta de la filosofía.

Persona es sinónimo de espíritu.

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¿Es la Antropología una parte de la metafísica?

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La Antropología no debe reducirse a metafísica.

La metafísica, ajustadamente tomada, no tiene como fin propio el estudio del hombre.
Aunque se hable de "antropología metafísica", esta denominación no es adecuada, ya que, en sentido estricto, la metafísica estudia las realidades fundantes, es decir, los primeros principios de la realidad extramental (Dios como Identidad, la causalidad trascendental y el ser del universo físico).

La antropología trascendental (que también se puede denominar antropología de la intimidad) tiene como tema la persona humana, realidad que aparece en segundo lugar, después de existir los primeros principios de la realidad (el ser del universo y el de su Creador).

Con todo, no por ser segunda, la persona humana es menos importante que el ser del universo físico, ya que es libre.





Así habla, más o menos, Juan Fernando Sellés en su libro "Antropología de la intimidad", p. 13.3


Para saber más:
1.4.0 Principios;
5.11.0 Intimidad;
2.12.2 Metafísica;
5.1.0 Antropología



¿Qué descubre Polo del espíritu que es la persona humana?

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Polo se adentra en un territorio inexplorado hasta ahora por los filósofos.
No se contenta con saber que somos "espíritu" sino que bucea en la intimidad del espíritu.

Y descubre (por eso va dando nombres nuevos, como los exploradores) el carácter de "además" del espíritu humano. 


Gracias por visitar Preguntas Polianas.
Cada vez somos más los exploradores polianos.
Iremos creciendo en este 2017 también pidiéndole ayuda a don Leonardo.
Libremente "además".



Para saber más, ver las etiquetas:
5.0.0 el ser de la persona humana;
1.0.5 espíritu;
5.0.0 además;

5.11.0 intimidad.
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