¿Cuáles son los dos miembros que constituyen la libertad trascendental?

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El trascendental personal libertad está constituido de dos miembros:
El inferior, metódico, equivale a desaferrarse de la presencia mental.
El superior, temático, se equipara a la no desfuturización del futuro.

La libertad trascendental se alcanza en la medida en que nos desaferramos de la presencia mental.

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¿Cómo llega la libertad a la esencia?

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La persona manifiesta su libertad en la medida en que la intención no se detiene poseyendo el objeto.
Al actuar libremente no detenemos el acto sino que lo ofrecemos a alguien.

El motivo de la acción no es solamente el porqué de lo que hacemos sino el para quién lo hacemos.

Los actos animales son lo que son, y ya está. El acto humano libre, está abierto según el dar.
No cabe que la libertad culmine encauzándose hacia el presente.
Siempre queremos más. Somos además.

Somos esencialmente más libres, al amar, al dar, según a quien amemos.

No es lo mismo amar a Dios que amar a un loro.
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¿Colabora la filosofía en el acto de fe sobrenatural?

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Una mujer no puede dar la vida sin aceptar la semilla.

La filosofía es mujer.

En el acto, divino y humano, de fe sobrenatural, se conjuntan dos dimensiones inseparables : el don de Dios y el consentimiento de la creatura.

La persona será siempre co-ser.


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¿Cómo es creada la libertad?

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El ser personal humano es creado contando con él anticipativamente,
El hombre no es un sujeto previo a la aceptación de la donación de su futuro.
No es una creación que no tenga en cuenta su futuro responsable.

El futuro es otorgado, a la vez, por Dios y por el hombre. De ahí que el ser personal, la persona, sea libre, pues no está “cerrada” por sus condiciones iniciales, que la determinarían. Su respuesta interviene en su creación. Es una creación “libre”.

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¿Qué significa que el futuro es otorgado según “la creación de la libertad”?

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Polo dice que el futuro no desfuturizable, que no es otra cosa que la libertad trascendental, es la apertura trascendental en la que el ser personal es “otorgado creativamente”.

Entendamos que se habla aquí del ser “personal” y no del ser del universo físico, que no es libre.

El ser “personal” es libertad.
Dios debe crear la libertad que es cada persona. Y debe hacerlo de modo distinto a como crea el ser del universo físico.

La libertad es creada, otorgada, creativamente.
El adverbio “creativamente” no designa solamente el acto creador de la parte de Dios, sino que también indica que la persona “acepta” libremente su creación.
Somos creados sin nuestro consentimiento, pero somos personas en la medida en que consentimos. Nuestro ser está también en nuestras manos.

¿Puedo rehusar ser?
El rehusar sería ya libre.
La creación de cada libertad que somos y seremos va unida a la respuesta “libre”, a la responsabilidad.

Agustín de Hipona dice que Dios, que te ha creado sin ti, no te salvará sin ti.
Que glosamos diciendo que la decisión de crearme, sí que es sin mí. Pero al crearme libre, me crea conmigo, contando con mi respuesta, libre.

Dios nos ha otorgado el ser personal “creativamente”. Según el modo de la creación de la libertad. Que es un crear contando con la respuesta.

El futuro que siempre seremos es otorgado según la creación de la libertad: Dios me crea conmigo.
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¿Es el adverbio “además” futuro, real, en la antropología poliana?

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 Además significa, rigurosamente, futuro.

Es Además de la presencia mental.

Futuro que no pasa a ser presente.
Futuro no desfuturizado.

Poseer ese futuro sin desfuturizarlo no es “pensar” el futuro.

Es, precisamente, la libertad trascendental.

Además es entonces un sobrar sin consumarse.
Sin fijarse en la actualidad de mi pensamiento.

Cuando utilizamos el adverbio además, en antropología poliana, dejamos de lado el sentido lógico de los verbos, en el que el futuro no es real.

Ahora se trata de poseer realmente el futuro, que está en nuestras manos. Somos libres.
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¿Es la libertad posesión del futuro?

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Sí, pero sin desfuturizarlo.
La persona, trascendentalmente, “es” libertad. Es un poder comulgar, entrar en comunión, con Dios y los demás. Co-ser.

Dios no es "actual". Dios es Acto. Amor. Comunión libre de Personas.

Comulgar es poseer, pero no un poseer anclado en la actualidad, sino un poseer siempre abierto a la libertad de Dios y de los demás.

De ahí que podamos decir que la libertad trascendental es una posesión de nuestro futuro, con Dios y con los demás, no actualizado, sino siempre abierto. Futuro no desfuturizado.

Alcanzamos la persona como futuro, siempre futuro, abandonando el límite mental (la actualidad). Porque seremos siempre "además".

"Además" indica el puro no agotarse en conocer operativamente.

Este carácter de además no podría alcanzarse sin el límite mental, pues precisamente, la persona, en cuanto puro añadirse al límite, no prescinde de él. La persona es un “alejarse” del límite, pero siempre seremos limitados, y además. Aquí tenemos una indicación de nuestro ser criaturas.

Debemos hacer pie en el límite, para saltar y desaferrarnos de él.

Polo llama tercera dimensión del abandono del límite mental, a ese saltar, para alcanzar la persona humana como futuro siempre abierto, tomando el límite mental como punto de partida.

Tomarlo como punto de partida no quiere decir aproximarse a él, sino todo lo contrario: alejarse o desaferrarse de él.

El límite mental es la presencia (la suposición del objeto). Desaferrarse del límite mental equivale a abandonar la presencia.

Así se ve que el "presente", no pertenece propiamente al orden del co-acto de ser personal humano, aunque lo necesitemos para alcanzarlo.

Y así se ve también que "desaferrarse de la presencia mental" se equipara con el alcanzar el futuro en su sentido más estricto.
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¿Qué es naturaleza y qué es libertad?

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Una de las primeras aporías de la filosofía es cómo conjugar lo Uno y lo Múltiple.

El problema es mal resuelto si optamos por el monismo (Parménides) o si separamos en exceso (dualismo cartesiano).

En la actualidad muchos niegan la libertad pensando el mundo y los humanos como combinatoria de átomos (es la versión materialista de lo Múltiple, como si todo fuera una combinatoria de naturalezas físicas). Como si fuéramos una red material.

Otros, en su interior, se imaginan de tal modo libres, que deciden vivir según su espontaneidad (es una versión idealista de lo Uno, como si todo fuera libertad espontánea de mi yo). No cuentan con lo otro. Y no se dan cuenta de que la espontaneidad, sin comunión amorosa, es signo de­ falta de libertad.

Nosotros sostenemos que no hay contradicción o contraposición entre naturaleza y libertad.

Es cierto que el filósofo busca el primer principio (arjé) que explique la realidad entera.
Desde Parménides se sabe que ese principio es el ser.

Pero ¿es el ser uno, monolítico? ¿Es acaso el  ser un "todo" compuesto de innumerables  teselas?

La unidad, en antropología, es siempre prematura.
Los seres libres somos creados, elevados, "hacia" la unidad.
Lo que en Dios es Uno (principio y fin, alfa y omega, sentido genético y sentido desbordante del ser) en la criatura es múltiple.

El ser del universo físico contiene naturalezas, principios de operaciones que tienden a cumplir el Orden del ser sencillo. Su "desbordamiento" o actividad es solamente movimiento físico.

Juan A. García llama sentido genético del ser a esa capacidad que tiene, de entrada, el ser primero o universo creado, la naturaleza pura. Actividad sencilla.

La persona creada, sin embargo, es dotada de una actividad superior, pura actividad, desbordamiento, que llamamos libertad. Polo la llama ser segundo.

La persona no es la actividad "sencilla" de lo ya determinado en la naturaleza por las condiciones iniciales del universo. La persona se destaca siempre de sus obras y no se reduce a ellas.

La persona es un ser que desborda su actuar. Su actividad es un renacer añadido libremente, que no se aquieta nunca. Podemos equipararla a la libertad trascendental.

La distinción entre naturaleza y libertad es pues primaria.
El ser se dice, de entrada, de muchas maneras. Entre otros tiene un sentido genético (naturaleza) y un sentido puramente activo (libertad).




Para saber más:
Etiqueta 3.1.0 sobre el ser del universo
Etiqueta 1.1.2 sobre la libertad
Etiqueta 5.5.4 sobre la libertad personal
Etiqueta 1.14.0 sobre la unidad
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¿Cuál es la actividad propia del yo?

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¿Cuál es la actividad propia del yo?, pregunta Beto, y el jefe Juan A. García responde : organizar el cuerpo y luego ver-yo y querer-yo.


No piensen ustedes que organizar el cuerpo es manipularlo físicamente. Como el trabajo de tatuarse.

Ciertamente podemos peinarnos o alimentarnos.

Pero la actividad del yo, como bien dice Beto, es actividad virtual (es una alusión al realismo virtual del Jefe).

Y Ana Isabel, en su fono, aclara que esa actividad virtual es un disponer, una disposición innata a la persona, por la que se hace cargo de su naturaleza.

Pongamos un ejemplo: la sonrisa del bebé es natural. El yo decidirá cómo investir su alegría en el sonreír. Vamos así configurando nuestro cuerpo como manifestación de la persona que somos.


Si tenemos un cuerpo de hombre sería insensato querer disponer como mujer. Nos equivocaríamos. Aunque podemos hacerlo.


Y el Jefe concluye, vamos añadiendo vida a la vida recibida.
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¿Cuál es el momento inaugural de la filosofía?

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La filosofía se inaugura cuando aparece el primer fruto de la actitud admirativa : el momento en el que nos damos cuenta de la existencia de lo "extratemporal".
Correlativamente, se ha puesto en marcha nuestra capacidad de verdad.
En ese instante sabemos que existe la verdad.

En efecto, si podemos hablar de la verdad y de la verdad del ser, es porque descubrimos que hay algo que no cambia, que es extratemporal. Si todo fuera variable y temporal no podría hablarse de la verdad. Todo sería relativo.

La realidad, sin embargo, está fundada de una manera estable, fuera del tiempo.

Los entes tienen una verdad. Conocemos lo que las cosas son “en sí”, la inseidad de los entes que los filósofos llamaron esencia (ousía). La verdad es el desvelarse del ser.

El ente posee en sí mismo su propia consistencia verdadera, y ese ser íntimamente "verdad" es a lo que se llamará, y aún se llama, esencia de una cosa.

No hablamos aquí de la verdad en cuanto conocida por nosotros, sino de la verdad de las cosas. La verdad onto-lógica.

Hemos descubierto lo extratemporal y su correspondencia en nuestra mente. ¡Existe la verdad!

Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.47

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¿Cómo aparece la verdad al inicio de la filosofía?

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Lo primero que el filósofo descubre es la estabilidad del ser. Lo que no es mordido por el tiempo. Al admirarse ya ha "caído" en la filosofía.

Simultáneamente, se da cuenta de que él "es capaz" de conocer la verdad del ser, su estabilidad, su ser extratemporal. Hay también en mí algo intemporal que me permite entender lo que no cambia.

Ha descubierto lo extratemporal y su correspondencia en nuestra mente. ¡Existe la verdad!

La verdad, en cuanto que es conocida y la verdad de las cosas o verdad ontológica, coinciden.

La verdad es en sí misma, fuera de mi mente. Es la verdad que podemos llamar ontológica. La verdad del ser o esencia de las cosas.

Y la verdad en cuanto que es conocida, en mi mente, también es inmutable, extratemporal.

Platón, idealista, llama urános, al lugar donde está la verdad, donde están las ideas.

Idea es el término que utilizamos para designar las esencias estables de las cosas, la verdad de los entes, en cuanto que conocidas por la mente.

Pero las ideas no son buñuelos. No están en un lugar. Su realidad es intencional.

Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.47.2

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¿Cuáles son las confusiones más frecuentes hablando del movimiento?

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La confusión más frecuente es pensar que la acción inmanente es también un movimiento físico con un antes y un después.

La acción inmanente no es movimiento físico.
Es acto.
Ya tiene el fin, o mejor, es fin.

Otra confusión es reducir el movimiento físico a la sola categoría física "acción". Es el movimiento transitivo. Sin embargo, en las acciones humanas que llamamos producción o poiesis y en las que llamamos praxis hay también movimiento físico, y no son la categoría "física" acción.

Es verdad que al movimiento también se le suele llamar acción, (por ser un acto imperfecto, y para distinguirlo de las operaciones puramente inmanentes, como conocer o querer), pero no hay que limitarlo a la categoría física « acción » que es solamente el movimiento transitivo, o proceso de la naturaleza.

Además el movimiento (el cambio físico) es transcategorial y no sólo la categoría acción. El movimiento, es transcategorial, está presente en todas las categorías.


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¿Es la realidad un todo?

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No debemos pensar la realidad, el ser que existe "aunque yo no lo piense", como un todo, como un mosaico compuesto de múltiples teselas.

1. Dios es real. Acto puro. Identidad.
2. El ángel y el hombre son acto personal. Realidad abierta por dentro, capaz de conocer y amar.
3. El universo es acto de ser sencillo.

Las tres realidades, Dios, persona, universo, no están en el mismo nivel. No se pueden connumerar.

La realidad pensada no es realidad física.
Un perro pensado no muerde.
El acto de conocer un árbol no es un árbol. Está a otro nivel, superior.
Son realidades distintas "jerárquicamente".

Filósofo es el que las admira. Admiremos la jerarquía de la realidad.

De un lado el orden del universo. El firmamento. La realidad de una noche estrellada.
De otro lado el orden en mi conocimiento: la realidad que se desvela en mí. Soy capaz de poseerla intencionalmente y amarla.

Pero cuando digo "de un lado" y "de otro lado" no estoy hablando de dos realidades contiguas que compongan, como teselas, el mosaico de la realidad entera o "total".

La realidad no es un todo. La realidad es Acto.

Acto Puro del que dependen los actos "jerárquicamente" distintos.

Los actos superiores son más acto, capaces de más, capaces de conocer y amar.

Los actos inferiores, que pertenecen al nivel del acto de ser del universo son sencillos.

La realidad del espíritu (de los actos de ser que son abiertos por dentro) es distinta jerárquicamente de la realidad física.
No debemos pensarla componiendo un todo con la realidad física.
Una pantalla de ordenador, por mucho que brille, nunca podrá "ver".
No se pueden componer "pantalla" y "ver", formando un "todo".

Cuerpo y alma son dos realidades de distintio nivel. No forman un todo.


De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 42.4

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¿Qué truco utiliza Descartes para descomplicar la filosofía?

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Nos hace creer que el pensamiento aparece como una "cosa" en el universo.

Las ideas claras y distintas serían como cosas, al "mismo" nivel : res cogitans y res extensa.

No se da cuenta de que no hay ideas sin una mente que las piense, sin un ser superior a las cosas. Pensar es siempre dual. Alguien tiene que pensar.

Mientras que las cosas son como son, sencillas.

Si ingenuamente aceptamos su proposición, nos creeremos que el mundo, Dios, tú y yo, estamos al mismo nivel no seríamos más que ideas, elementos de un "todo".

La realidad es más rica, compleja y bella. Es jerárquica.

Es juego, pero juego de amor entre personas que intercambian cosas, palabras.

La filosofía no es sencilla. Es rica. los trucos no sirven: ocultan la verdad.

De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 45.2
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¿Es la verdad el "todo"? ¿Conculca Hegel el axioma B que dice que las distintas operaciones son jerárquicas?

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Sí que lo conculca, porque sostiene que la diferencia de objetos es provisional. En rigor no habría más que un objeto absoluto, un saber absoluto total.

"La verdad es el todo" es una de las expresiones de Hegel que mejor manifiesta y compendia el significado de su filosofía.

Pero lo verdadero no es el "todo".
La realidad no es un conjunto de datos que podamos "totalizar" o connumerar.
Y la verdad tampoco.
Tanto la realidad como su posesión intelectual son "jerárquicas".

Los actos de conocer son jerárquicos y las operaciones no son sustituibles, pues las condiciones de un nivel no son sustituibles por las de otro nivel.

La unidad es siempre prematura.

El conocimiento humano es plural, pero no como si conociéramos la pluralidad de teselas de un mosaico, sino como los niveles de una escala.

La unificación no se hace a costa de la pluralidad. Con las operaciones superiores se conoce más. Desde lo alto veo más y mejor, y me olvido de los niveles inferiores, pero eso no quiere decir que esos niveles no existan o sean provisionales : aunque el gusano sea ciego, es feliz en su agujero.

De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 73.2

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