¿Por qué la filosofía clásica emplea la analogía para explicar la distinción entre los seres?


Porque la filosofía clásica se ha opuesto siempre a pensar que el ser sea un género global, máximo.

Propone en cambio una noción analógica de los seres; pues hay cierta graduación entre ellos: o una diversa intensidad en las formas de ser, en virtud de la cual se diferencian los distintos seres.

Con todo, aún mejor que la analogía, que no deja de ser cierta reducción a unidad, es la distinción.


Ideas sacadas del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de Juan A. García González.

¿”Ser” es siempre lo mismo?

Ser o existir no es siempre lo mismo. Una cosa es la sola existencia natural, de los seres que no saben que existen y otra cosa es la existencia de los seres que pueden conocer su propia existencia, las personas.

Ideas sacadas del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de Juan A. García González.

¿Qué significa "ser"?

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"Ser" es lo estable, lo que no es mordido por el tiempo.

El "ser", la estabilidad del ser,  es plural. No es un monolito. Ser se dice de diversas maneras.

No es lo mismo el ser increado que el ser creado. El ser creado, siendo estable, tiene también inestabilidad, movimiento, tiempo.

No es lo mismo el ser que es Dios, que el ser humano, o que el ser del universo.
Dios no cambia. El ser humano y el ser del universo cambian, pero de modo diverso.

Y no es lo mismo el ser como acto, que el ser como esencia. La esencia es, pero lo es dependiendo del acto de ser.
El acto de ser es más estable que el ser de la esencia.

El ser como acto (acto de ser), es, pues, plural:
Ser Originario (Dios);
ser "además" (ser humano);
ser persistente (el ser del universo físico estudiado por la metafísica).

El ser como esencia es también plural:
Esencia divina;
esencia humana (la vida creciente de cada quién);
esencia del universo físico (o despliegue de la tetracausalidad).


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¿Cuáles son los tipos primeros de ser?

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Clásicamente se consideran dos tipos primeros de ser: Dios y la criatura.

A Dios se le conoce como "principio" real de identidad. Sólo Dios es idéntico. Dios es el Ser.

La criatura es el ser inidéntico. Es un ser compuesto de acto de ser y de esencia.

El acto de ser que estudia la metafísica es "sencillo". Se le conoce como principio real de no contradicción (Polo dirá que ese ser es el "ser del universo" físico).

Polo profundiza en la distinción entre acto de ser y esencia, ampliándola, cosa que no se le había ocurrido a Norberto del Prado, ni a Gilson, ni a Cornelio Fabro.

Es muy conveniente hacerlo y es lo que Polo propone: profundizar en el planteamiento tomista: es cierto que la criatura es compuesta de acto de ser y esencia.
Pero podemos alcanzar una distinción superior: el acto de ser del universo físico es distinto del acto de ser de la persona.

El ser del hombre no es estrictamente el ser como "fundamento" (que es el principio real de no contradicción). El ser del hombre es libertad. Es además.

Luego no hay dos tipos primeros de ser, sino tres: Dios, persona y universo.
El hombre es, a la vez, cósmico y extracósmico.





Inspirado al leer la esencia de la persona humana. p.34.3 – 35. Se trata de unas notas sacadas de la conferencia dictada por Polo el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

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¿Puede usted dar un ejemplo de “generalización”?

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Un ejemplo de “generalización” es pensar la idea de ser, del ente.
Pensamos el ser en toda su universalidad y extensión.

Cualquier generalización reduce su contenido, pues las ideas pensadas, cuando ganan en extensión pierden comprensión.
La noción máximamente general de ser tiende a la completa vaguedad. Esa idea del ser está vacía y equivale a la nada.

¿Qué es la lógica formal?

La lógica formal es una adquisición de ideas cada vez más generales.
La inteligencia proyecta lo conocido sin salir de ella misma, lanzando el proceso de generalización.

Toda idea general puede ser superada por otra más general y su combinación va desarrollando un conocimiento especulativo, alejándose de la realidad.

Un matemático vive en las nubes, no obstante puede ser muy entretenido ese vivir, casi como el fútbol.

Sin embargo, debe tener cuidado, porque si intenta fundamentar su vida en el juego, la detendrá en un fondo de saco en el que se quedará solo, con sus pensamientos y sus pasiones. Y eso sería la tragedia pura.

Jugar, sí, pero jugar con alguien.

Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 5. Doble significado de la infinitud intelectual

Para saber más ir a las etiquetas:
1.1.5 realidad;
1.4.0 principios;
2.6.0 La prosecución;
6.2.1 inteligencia.

¿Cómo introduce Juan A. García la noción de persona?

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Diciendo que la persona es el existente que sabe de sí, es decir, que se sabe existente, que sabe que existe.
Dios y los ángeles también son personas, pues saben de sí. Seres incorpóreos, que no habitan este mundo.
Los hombres y las mujeres somos personas corpóreas.

Los animales conocen, pero no se conocen a sí mismos. No saben que existen. Ignoran lo que es existir.

Entonces me dirán ustedes que un embrión humano no es persona.
Pues sí que es persona, pues aunque todavía no lo sabe, lo sabrá.

Ideas sacadas del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de Juan A. García González..

¿Cómo surgió en Polo la noción de “carácter de además”?

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Jorge Mario Posada en su seminario sobre la esencia de la persona humana (Universidad de la Sabana, Colombia), (sesión 3, minuto 10 en el vídeo), comenta que debió de ser cuando tenía 28 o 29 años.

Hay un libro inédito de Polo “Antropología fundamental” en el que Polo, hablando de Heidegger dice que la conciencia de objeto no puede dar razón de la existencia de la conciencia (es decir, del ser de la conciencia, del ser personal).

El ser de la conciencia debe ser entonces descrito como “además” de la conciencia de objeto.

¿Has oído a Polo decir que “la unidad es siempre prematura”?

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Se lo he preguntado a Jorge Mario Posada.

Y amablemente, me ha respondido:

No, yo no se lo oí a él; pero como sólo el Origen es Uno en sentido pleno, las demás unidades son en cierta manera prematuras”.


Para saber más de la unidad, cliquer.

¿Cuál es el objetivo de Juan A. García González al escribir el compendio “El hombre como persona”?

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Copio lo que él mismo dice:

Si en alguna ocasión, cuando su antropología trascendental todavía estaba inédita, Polo dijo de ella que contenía dinamita, parafraseando una conocida expresión nietzscheana, el objetivo por nuestra parte al divulgarla en este libro y desarrollarla un poco, aunque sea de manera abreviada y personal, es prender la mecha: para que haga explosión ya, y eclosionen las enormes potencialidades de la libertad personal del ser humano, que desbordan incluso las de su extensión a la propia naturaleza.

La libertad es la característica nuclear de la persona humana, y su bien más notable: nada del ser humano es preferible a ella.
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¿Cómo define Polo la libertad trascendental?

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La libertad trascendental o libertad personal (la persona en tanto que libertad o la libertad en tanto que persona) no es la libertad de elección (que es una libertad derivada de aquélla), ni es tampoco el libre albedrío clásico.

Con una sola fórmula no se la puede describir completamente.

Polo describe la libertad trascendental en el primer tomo de la Antropología trascendental (AT I) con las siguientes tres fórmulas:

1) La posesión del futuro que no lo desfuturiza (AT I, p.230).

2) La libertad es el sentido más estricto de la novedad (AT I, p.239).
Esta fórmula se completa con la siguiente: la historia es un discontinuo de novedades libres (AT I, p.240,3).
En efecto, le libertad es un novum, pero históricamente situado (AT I, p.241,2). Es decir, la novedades libres que son las personas están situadas en la historia (AT I, p.239,3).
(En la conferencia de Málaga del 25-XI-1994, Polo describió esta tercera fórmula diciendo que la libertad es el "discontinuo de comienzos").

3) La libertad es la inclusión atópica en el ámbito de la máxima amplitud (AT I, p.241).




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¿Qué es la libertad personal?

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La inclusión atópica en el ámbito de la máxima amplitud.
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¿Existe la libertad sin correspondencia?

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La libertad en tanto que persona o la persona como libertad (somos libertad, incluidos en el ámbito de la máxima amplitud) crece en la medida en que es elevada por el Amor de Dios.

Y crece también la extensión de la libertad que somos a través de nuestro yo, que ve, y que quiere al mundo y a los demás, por Dios.

El grado de nuestra libertad esencial depende de la “realidad” de lo que queremos.
La libertad permite cumplir lo que uno quiere, pero si lo que queremos se acaba, pues se acabó la libertad.

No hay nada en el mundo que merezca la libertad inagotable que somos. Las cosas no bastan. Disponemos de un programa informático tan potente que emplearlo para sumar y restar lo enrobinaría, oxidado.

Al ser muy libre, tengo que serlo respecto de Dios, pues es menester que haya correspondencia.

Y si los demás son personas como yo, al tratar con ellas (por ser fuentes inspiradas y conectadas en Dios) puedo ejercer mi libertad radical y personal.

Un cabello no tiene suficiente realidad para mi libertad. Pero el cabello de mi amada…, eso es otra cosa.








De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 223.2

Para saber más sobre la libertad
Etiqueta 1.1.2   libertad
Etiqueta 1.1.2   naturaleza y libertad
Etiqueta 5.5.4   libertad nativa
Etiqueta 5.5.4   libertad de destinación.
Etiqueta 6.1.5   libertad esencial o de disposición
Etiqueta 6.8.0   metalógica de la libertad

¿Necesitamos maestros?

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Ricardo Yepes, en su artículo “Aún no es primavera” advertía que en la época actual nos faltan maestros.

Sobre todo necesitamos que nos muestren el camino del conocimiento.

¿Qué significa trascendental?

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Ricardo Yepes me dijo que « trascendental » es lo primero.
Pero con el tiempo me parece que se entiende mejor lo que es “trascendental” si lo consideramos como lo que depende directamente de Dios.
Los trascendentales metafísicos se llaman trascendentales porque dependen (causalmente), de  Dios.
Los trascendentales antropológicos, descubiertos por Polo, se llaman trascendentales porque dependen (libremente)  de Dios. Los trascendentales antropológicos se abren a la trascendencia inabarcable, libremente.

Sin embargo, los predicamentos, dependen de la persona y del ser del universo. No dependen directamente de Dios.



Etiquetas sobre los trascendentales : 5.2

¿Qué es la réplica?

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La réplica de una persona es su verdad personal.

Mi réplica es la plenitud de lo que seré eternamente.

En el Hijo somos réplica de Dios.

Mi réplica no es una "idea" fija que subsista en Dios. El término réplica sugiere actividad que sigue y no cesa.

Seguiré siendo siempre, creciendo, en Dios.

La réplica de mi persona es la continuación de mi subsistencia (subsistencia significa aquí, radicalidad última).
Dicho de otra manera, mi réplica es la explicación inacabable de mi ser.

¿Quién soy? No soy nada de lo que encuentro.
¿Quién me dirá quién soy? Mi ser no "es", mi ser será, mi ser es "hacia".

Soy "hacia" mi réplica.
Mi verdad personal, mi réplica, será siempre más allá.
La verdad, mi verdad, al desvelarse, siempre "encomienda" más. Más y más y más.


Polo llama "encontronazo" al encuentro con la Verdad. Con mi verdad personal. Con mi réplica.

Es encontronazo porque no es un encuentro con una verdad cualquiera, por útil que sea, que me satisfaga y me detenga, sino que es un alcanzar lo mejor que nos puede pasar: sube el telón y comienza el desvelamiento interminable y amoroso de nuestro ser personal, que coincide precisamente con el origen de la libertad. Con mi fuente inagotable.

Es un Amor, más que al agua, a la Fuente de la que mana mi vida.

Es el primer amor, el enamoramiento primero (primero no en el tiempo, sino primero en cuanto radical) que nos lanza a cantar. A cantarle a la Fuente.

Encontrar esa verdad es enamorarse. Es un acto inmenso, un acontecimiento enorme que dará sentido a toda nuestra vida. A partir del encontronazo sabemos cuál es nuestro encargo, el camino de nuestra verdad.

Mi encargo es dejar manar a la fuente de mi futuro.

Con el encontronazo la libertad se pone en marcha, traspasa la verdad, cantándola. Mi libertad es mi canto. Sin interés.

Cada uno tenemos nuestra réplica en Dios.







De esto habla Leonardo Polo en la p. 24.2 de su artículo “La persona humana como relación en el orden del Origen”. Publicado en Studia Poliana, 14, p. 21-36 y en Miscelánea poliana, nº 30.

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¿Es crear sacar algo de la nada?

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No solamente.
Dos son los sentidos de la creación.

1. Según la causalidad.
2. Según la libertad.

Dos sentidos de la creación.

Crear sacando de la nada.
Hacer algo distinto de Dios.

Sacar de la nada va bien para la actividad del ser del universo. Los seres del universo son algo, y no nada.


Pero las personas son seres más referidos a Dios que a la nada.
El hombre se entiende mejor en comparación con Dios.

 Y hay dos sentidos de la dependencia de Dios
Uno es ser causado.
Y otro es la dependencia de la libertad respecto del Creador.

La libertad no tiene que ver con la causalidad.

Entendemos mejor el ser personal, si nos damos cuenta de que no es creado como efecto de una causa, sino como un don que Dios da y que el hombre debe, libremente, aceptar.

El cuerpo sí es creado causalmente.
Pero la persona debe, libremente esencializarlo.
La persona es creada libremente.

Ideas sacadas de un seminario  (en sus últimos minutos) de Juan A. García González.
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¿Cómo entender la creación primera y la creación segunda?

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Según Solomiewicz (promanuscrito), la dualidad radical de la persona humana es el nacer-destinar.

Pues bien, llamamos creación primera a la creación del ser del universo físico, que será habitado por las personas en la medida en que lo acepten.

Y llamamos creación segunda a la creación de la persona humana como libertad de destinar su mundo.
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¿Cómo es creada la libertad?

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El ser personal humano es creado contando con él anticipativamente,
El hombre no es un sujeto previo a la aceptación de la donación de su futuro.
No es una creación que no tenga en cuenta su futuro responsable.

El futuro es otorgado, a la vez, por Dios y por el hombre. De ahí que el ser personal, la persona, sea libre, pues no está “cerrada” por sus condiciones iniciales, que la determinarían. Su respuesta interviene en su creación. Es una creación “libre”.
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¿Es la creación un dar?

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Dios crea las personas humanas (y los ángeles) dándoles el ser personal y su manifestarse, que no es otra cosa que su vida.

No es exacto aplicar “el dar”  para hablar del resto de la creación.

En efecto, los animales, plantas y océanos no pueden agradecer, son, a lo más, puramente receptores.

La persona, sin embargo, es capaz de aceptar, de agradecer, de responder.

Hablamos propiamente de “dar” cuando el que recibe tiene la dignidad de poder responder. Siendo así "semejante" a Dios.

Quiero decir que Dios, al crearnos, nos ha dignificado, pues nos ha dado la vida como un don. (Dios da como el que da a un semejante).
 Se ha abajado esperando nuestra respuesta.
“Intereso” a Dios.







Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 134.2

Para saber más sobre el dar trascendental ir a la etiqueta 1.0.2

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¿Puede usted describir en tres pasos el abandono del límite en su tercera dimensión?

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Así lo hace Juan A. García en un vídeo que les recomiendo.

El primer paso es detectar el carácter de además.
Hay que detectar el además del pensamiento.
Detectar que la persona no es el pensamiento, sino quién piensa.
Detectamos que el existente es además del pensamiento.
Tiene que haber alguien más que el pensamiento.
Entonces he detectado la diferencia entre el pensamiento y aquél de quien depende el pensamiento

El segundo paso  es aplicar o utilizar el además.
Cuando obramos libremente alcanzamos que somos un coexistente libre.
Obrar libremente no es tener un dolor de cabeza o envejecer o caerse.
Cuando uno se “toma la libertad”, se alcanza la libertad.
Me he dado cuenta de que existo libremente. Y mi libertad se ha manifestado en mi acción.
Y mi libertad no se agota cuando actúo libremente. Puedo tomarme otra libertad.
Así se alcanza  que el coexistente que somos no solamente es además de nuestro pensamiento, sino que somos un coexistente libre.

Hemos alcanzado los dos primeros trascendentales personales : coexistencia y libertad personal.
Somos seres como “acompañantes” libres de nuestras acciones.
Y ser libre es tener un futuro que nunca se agota.
El futuro es un generador de acciones.

El coexistente es carente de réplica, es decir, no alcanza a saber quién es, porque sus pensamientos, sus acciones no son una persona, no son la persona que es.

Pero hemos entendido que la persona es un ser que es intimidad, un ser abierto por dentro, que se acompaña. Hemos alcanzado la apertura interior  compuesta de los trascendentales coexistencia y libertad personal.

El tercer paso es darse cuenta de que el carácter de además no solo tiene una dimensión metódica, sino que también tiene otra dimensión temática.
Detectar el carácter de además y el utilizarlo es el valor metódico del carácter de además.

Pero además es también tema: además y además.
Saber que soy un coexistente libre, sí, pero la persona es más y por eso se busca.

Y ese ser más, remite a otros dos trascendentales.
Ahora hay que añadir el intelecto personal y el amar donal.

Y esos dos trascendentales, lo que son es la apertura hacia dentro.
Se prolonga el descubrimiento.
Busco más.
Así llegamos a otra descripción de la libertad trascendental : la inclusión atópica en el ámbito de la máxima amplitud.
(Aquí aparece ya la referencia a Dios, pero vayamos con cuidado de no hacer una referencia prematura).
El hombre busca la réplica. La plenitud de la actividad que no tiene limitación. Conocerse como Dios le conoce.

El intelecto personal busca a Dios, pero no sabe lo que busca.
Para encontrarle tiene que pasar por el trascendental amar donal, es decir, con el aceptar-don-dar.
Ninguna creatura puede conocer a Dios si Dios no se lo da.

Dar-aceptar es la relación entre personas. Cuando el don se da y acepta mutuamente es fecundo. El hombre es elevado al conocimiento de Dios, como Dios le conoce.

Los dos trascendentales superiores Intelecto y Amar componen la Antropología que se busca.

No sabremos quiénes somos hasta que Dios acepte nuestra Vida, nuestro don.

¿La unidad es siempre prematura?

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Tras leer su intervención en la Presentación de las Obras completas de don Leonardo, “Todo éxito es prematuro”, no sé por qué, me acordé de que yo utilizo la expresión “la unidad es siempre prematura”, atribuyéndola a Polo.

Le pregunté a don Ignacio Falgueras, y me ha contestado así :

Querido amigo: No recuerdo haber oído la afirmación "La unidad es siempre
prematura" a D. Leonardo, pero como Vd. puede fácilmente comprender, yo no
soy testigo de todo cuanto él dijo.

De todas maneras, suponiendo que lo hubiera dicho, convendría saber a qué unidad se referiría, puesto que la única unidad real que él admitía era la unidad de identidad o simplicidad divina.

Y respecto de ella no tendría sentido alguno esa sentencia.

Todo lo demás, en cambio, no es unidad real.
Por ejemplo, lo primero "uno" que conocemos es el objeto, pero ésa es una unidad de dos, puesto que –en verdad- es la unidad de la operación y del objeto (conmensuración), sólo que el objeto oculta la operación detrás de su destacada inmediación.

¿A qué unidad, entonces, podría referirse? ¿A la unidad numérica? ¿A la
unidad de vida? ¿A la unidad de la Iglesia? ¿A la unidad de las Iglesias?
¿A la unidad de acción?
Parece que esa afirmación podría tener algún sentido en relación con la vida práctica, que es el ámbito en el que cabe la maduración, porque en el pensamiento la unidad (dual) parece garantizada por la posesión del fin que caracteriza a sus actos.

A la vista de todo lo anterior, ¿no hubiera sido más correcta la
afirmación "toda unión es prematura"?
Eso es lo que podría decirle yo en el supuesto de que D. Leonardo hubiera dicho algo semejante, cosa que no me consta.

Le agradecemos su respuesta.



¿Es la belleza un trascendental?

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Le he hecho esta pregunta al profesor colombiano Jorge Mario Posada.

Su respuesta, aunque coincide con lo que otros profesores me dicen, no está de acuerdo con lo que he ido escribiendo en este blog.
Agradezco cualquier explicación.

Me ha respondido así :

Pues a primera vista me parece que es la unidad de los demás trascendentales, tanto del ser personal cuanto también del ser extrapersonal.



Etiquetas sobre la belleza aquí.

Una muy importante y clara explicación de cómo abandonar el límite en su 3ª dimensión.

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La pueden encontrar en un seminario de Juan A. García Gonzalez en Youtube.
Seminario en la Universidad de Málaga, 13 julio 2012.


¿Qué es el carácter de además como método?

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Juan A. García me corrigió la formulación de la pregunta, diciéndome que mejor que hablar de método hablemos del “sentido metódico” del carácter de además.

Y me aclaró:
El hábito de sabiduría es el sentido metódico del carácter de además, cuyo valor temático son todos los trascendentales personales

El hábito de sabiduría designa propiamente el sentido metódico del carácter de además visto en orden al intelecto personal; en orden a los otros trascendentales es mejor distinguir la coexistencia carente de réplica de la coexistencia que busca, la libertad nativa de la de destinación, el aceptar y el dar.
Todo eso es tema de la sabiduría humana, porque el tema del hábito de sabiduría son todos los trascendentales personales; pero sólo se habla del hábito de sabiduría en términos cognoscitivos.



De esto habla Polo en Antropología trascendental. Tomo I. p.190.2

Para saber más:
Sobre el hábito de sabiduría: Etiqueta 2.14.0
Sobre el además:………………… Etiquetas 5.4.0 y 5.5.0

¿Es lo mismo el hábito de sabiduría que el intelecto personal?

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El hábito de sabiduría designa propiamente el sentido metódico del carácter de además visto en orden al intelecto personal

El intelecto personal busca su tema (la réplica); metódicamente, el hábito de sabiduría encuentra otros temas: los cuatro trascendentales personales.
El valor temático del intelecto personal es solidario con su método: busca siempre más.

El hábito de sabiduría, cuyo ejercicio es la tercera dimensión del abandono del límite mental, es solidario con su tema

La sindéresis  y el hábito de los primeros principios proceden del hábito innato de sabiduría. Podemos llamarlos hábitos nativos.

La sabiduría como método busca cómo Dios nos conoce y nuestro destino en Dios.
Y si nos abajamos libremente, la sindéresis como método conoce, englobándola, nuestra esencia.
A su vez, el hábito de los primeros principios nos permite conocer el ser del universo físico






Para saber más:

Etiqueta 5.5.2 hábitos innatos
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¿Cuál es el tema del hábito de sabiduría?

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El tema del hábito de sabiduría es el propio existir humano: saber que existo como persona "creada".

Alcanza el ser personal humano, los cuatro trascendentales personales: co-ser, libertad trascendental, intelecto personal y amar personal.





Glosa a Antropología trascendental. I. La persona humana. p.154.3
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¿Se puede decir que los trascendentales personales son entes de razón?

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Pensando en la solución que se dió a los universales, se me ocurría decir :
Los trascendentales personales son ”entes de razón” <con fundamento libre en la realidad>.

Le hice esta pregunta al profesor Juan A. García González.

Y me respondió así:

No; los trascendentales (tanto metafísicos como antropológicos) son reales: máximamente reales, puesto que se convierten con la existencia, con la actividad de ser; es la diferencia entre ellos la que es de razón, con fundamento en la realidad.

Preguntas sobre los trascendentales personales


No se asusten ante el panorama.

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Cuando exponemos las distintas aperturas de la persona humana, podemos asustarnos ante el panorama: la persona humana es muy compleja.

En efecto, la persona humana no tiene la sencillez del universo físico.
Y tampoco tiene la simplicidad de Dios.

Sin embargo, la misma complejidad, hace que el panorama sea hermoso, en la medida en que todas las dimensiones se manifiestan, bellamente armonizadas.

Adentrémonos en el estudio de las aperturas humanas con confianza. Es una aventura muy sabrosa.

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¿Qué significa apertura?

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"Apertura", referida al ser, significa ser "inagotable". No inagotable en el sentido de que no deje de moverse o infatigable. Sino en el sentido de ser fuente inacabable de novedades.

El ser personal, se distingue del ser del universo, entre otras cosas porque es un ser abierto. No se agota. "Novedea".

El ser del universo, sin embargo, se agota en ser lo que es. Aunque se mueva como un caleidoscopio, las figuras de colores que se forman no son infinitas, en un momento dado comenzarán a repetirse: se acabó lo que se daba.

La persona, al ser libre, siempre puede ser más, recibir más, dar más. Si la dejan y quiere.

El ser personal es "insistente", abierto por dentro, complejo,
mientras que el ser del universo es "persistente" o sencillo.

La persona humana es compleja, especialmente desde su intimidad, desde su apertura "intima". La persona humana está abierta por dentro.

Si queremos hacer una antropología verdaderamente trascendental, debemos estudiar las distintas aperturas del ser personal.

Veamos pues esas aperturas del ser personal bien delimitadas por Salvador Piá (en otras entradas hablaremos de estas aperturas según Juan A. García Gz, que las presenta mejor, pero aquí sirve este esquema para hacernos una idea de lo que tratamos):

Según cada hábito innato, la persona humana se encuentra, libremente, abierta. Contamos así cuatro modos :

1. según la sindéresis: apertura inherente.

2. según el hábito de los primeros principios: apertura hacia fuera.
La apertura hacia fuera es doble: hacia la criatura cósmica (el ser del universo físico) y hacia el prójimo.
Es la apertura hacia las criaturas distintas (la estudiaremos en la etiqueta 5.10.0)

3. según la sabiduría: apertura íntima o trascendente.
Esta apertura, llamada "intimidad de la persona" o "co-existencia personal" (etiqueta 5.11.0) tiene dos miembros:
la apertura interior (dualidad entre los trascendentales co-ser y libertad) y la apertura hacia adentro (dualidad entre los trascendentales inteligir y amar).

4. según la gracia (no sobrenatural): apertura transcendente. Es la apertura hacia Dios, que es más íntima que nuestra intimidad. Es la co-existencia-en-Dios (etiqueta 5.13.0).

La apertura transcendente tiene cuatro dimensiones o aperturas iniciales:
1. la gracia personal inicial originaria, humildad o abajamiento primero;
2. la esperanza, amanecer o alianza primera;
3. la fe, alumbramiento o luz primera;
4. la caridad o arrullo.

El primer abajamiento o humildad transcendental, equivale a la verdad del co-existir personal. La humildad es la verdad.

El amanecer de la persona equivale al destinarse de la libertad.

El alumbramiento equivale a la búsqueda intelectual del destino personal.

El primer arrullo equivale a la búsqueda amorosa del encuentro con Dios.

Aunque utilicemos el mismo nombre, no deben confundirse la humildad, la esperanza, la fe y la caridad de las que aquí hablamos, aperturas transcendentales,  con las virtudes a nivel esencial, y tampoco con las virtudes sobrenaturales de las que habla la teología.
Asímismo no se ha de confundir la originaria gracia personal inicial (el primer abajamiento) con la gracia santificante de la teología.

Para mejor entendernos hablaremos de virtudes teologales (fe esperanza, caridad, gracia santificante) y aperturas "iniciales" (humildad o gracia inicial, fe, esperanza y caridad iniciales).


Finalmente, debemos hablar de la comunión más alta y definitiva: la glorificación de la persona o encuentro futuro y pleno con Dios. Nuestro destino (etiqueta 5.18.0).
En el encuentro con Dios la persona debe convertirse. La glorificación es un encuentro interpersonal en Dios.






Para saber más además de las etiquetas citadas ver:

sobre las aperturas:………………………etiqueta 5.8.0 aperturas
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¿Consigue el hombre su identidad haciendo crecer su esencia?

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Por mucho que el hombre crezca, por mucho que se perfeccione a lo largo de su vida en forma de hábitos, a pesar de todo, en el hombre siempre permanece la distinción entre la essentia y el esse; nunca el hombre puede llegar a ser "una" identidad.

Es decir, por grande que sea su crecimiento esencial, siempre su ser está por encima de él (o mejor dicho, por dentro de él).

Polo suele decir esto así: el hombre es un ser que carece de réplica en su esencia.

Nunca llegaremos a ser la persona que somos (que seremos, pues nuestro futuro es indesfuturizable).

Aunque nuestra esencia puede crecer, y nos hacemos más coherentes con el ser personal que somos, sin embargo, eso no tiene más que el carácter de una manifestación de mi persona.

La persona crece al crecer su esencia, se expresa mejor, según su esencia. Pero la persona es inagotable.

La esencia va hacia delante, pero nunca se agota.
Nunca se supera la distinción real entre esencia y ser personal.

Y cuando veamos a Dios cara a cara será nuestra esencia la que estará por encima de nuestro ser. Pues nuestra esencia será el Don de la persona que seremos. Siempre inidénticos. Siempre hijos. Futuro indesfuturizable.











Éste último párrafo lo aprendí en Pamplona, de Ignacio Falgueras, durante el Congreso sobre la libertad trascendental en septiembre 2012. Lo interpreto diciendo que en el Cielo es la esencia la que tirará para arriba de la persona que seremos, saciándola sin saciar.
Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"


¿Qué es esencializar?

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Esencializar es, para el hombre, incorporar a la propia vida. Con otras palabras: hacer crecer su esencia añadiéndole nuevas dimensiones.
Es, en definitiva, el crecimiento de la persona humana.

El hombre esencializa (se autoperfecciona) de acuerdo con su tipo.

Los tipos son modalizaciones de la especie. Cada persona humana es un tipo de la especie humana.
No hay dos hombres iguales. Cada hombre, cada mujer es un tipo distinto.
Cada persona humana se autodetermina según lo que libremente dispone, a partir de su tipo.

En la noción de tipo se incluyen todas las característica de un cuerpo humano. (Ver etiqueta 6.1.0 “especies y tipos).
De ahí que la primera tarea del hombre es esencializar su tipo.
(Los niños sin razón lo hacen a través de sus padres).


La naturaleza humana es esencializada por Dios (elevada a ser esencia humana), en el momento de la creación de cada persona: ya no es una sencilla naturaleza física sino la naturaleza (esencia) de una persona humana concreta.

Libremente, la persona ira autoperfeccionándose, en la medida en que incorpora, creciendo, añadiendo y añadiéndose, el cántico que le corresponde

Cada hombre se autodetermina, se va esencializando, va creciendo, según lo que libremente "dispone" a partir de su tipo.






Para saber más sobre:
el tipo…………………etiqueta 6.1.0 especies y tipos.
el esencializar….  etiqueta 9.1.1
el crecimiento….  etiqueta 8.2.0
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