¿Es crear sacar algo de la nada?

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No solamente.
Dos son los sentidos de la creación.

1. Según la causalidad.
2. Según la libertad.

Dos sentidos de la creación.

Crear sacando de la nada.
Hacer algo distinto de Dios.

Sacar de la nada va bien para la actividad del ser del universo. Los seres del universo son algo, y no nada.


Pero las personas son seres más referidos a Dios que a la nada.
El hombre se entiende mejor en comparación con Dios.

 Y hay dos sentidos de la dependencia de Dios
Uno es ser causado.
Y otro es la dependencia de la libertad respecto del Creador.

La libertad no tiene que ver con la causalidad.

Entendemos mejor el ser personal, si nos damos cuenta de que no es creado como efecto de una causa, sino como un don que Dios da y que el hombre debe, libremente, aceptar.

El cuerpo sí es creado causalmente.
Pero la persona debe, libremente esencializarlo.

La persona es creada libremente.

De ahí que no le baste al hombre ser creado, sino que debe ser elevado al escuchar la llamada de Dios.

Ideas sacadas de un seminario de Juan A. García González.

¿Cómo se convierten los trascendentales personales? ¿Cuál es su orden?

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Los trascendentales personales descubiertos por Polo al abandonar el límite mental en su tercera dimensión, se convierten de modo ordenado. (Respetan la jerarquía).

Cada uno de los trascendentales personales se convierte con los demás, hasta el punto de que uno no puede darse sin los otros.

Es decir, ninguno puede faltarle a una persona para ser persona.
Pero la conversión entre ellos no es completa, pues se distinguen realmente entre sí.

Cada trascendental personal es dual, actuoso, al convertirse con el trascendental jerárquicamente superior. Es importante la tarea de descubrir el orden de los trascendentales personales.

Existen varias propuestas entre los polianos sobre el orden de los trascendentales.

Po ejemplo, el gran autor poliano Jorge Mario Posada, en su intervención en el blog de los polianos (el de Juan A. García), nos explicaba que hay cuatro trascendentales propios del ser personal: libertad, co-existir o intimidad, inteligir y amar personales.

Los trascendentales clásicos tienen un orden que si no se respeta, trastrueca la filosofía, a saber: ser, verdad, bien, y belleza.

Pues bien, Jorge Mario propone como orden de los trascendentales antropológicos el siguiente: libertad e intimidad, inteligir y amar.

Aún dice más: el co-existir denotaría el acto de ser humano personal de tal manera que vale para los cuatro trascendentales antropológicos, si bien se corresponde más que nada a la intimidad.

Y el "además" también vale para los cuatro, aunque conviene más a la libertad.

Sin embargo, en mi intervención en el blog de Juan A. García, me permití disentir de ese orden, coincidiendo con el que había propuesto Enrique Golmayo. A mi entender, y pienso que en esto estoy también de acuerdo con Juan A. García, el orden es el siguiente:
1. Co-existir personal
2. Libertad trascendental
3. Inteligir personal
4. Amar personal.

Y tal como pidió Enrique Golmayo, se puede establecer una correspondencia, no simétrica, con los trascendentales clásicos.

1. El ser metafísico se corresponde con el co-existir personal y la libertad.
2. La verdad metafísica se corresponde con el inteligir personal.
3. El bien metafísico se corresponde con el amar personal.

Entonces, ¿qué es la intimidad?
Pienso que es el conjunto de dualidades íntimas del ser personal.
Es cierto que Polo llama también "intimidad" a uno de los trascendentales personales, concretamente a la co-existencia personal, (de ahí la proposción de Jorge Mario Posada de considerar la intimidad como uno de los trascendentales, en lugar del co-ser), pero otras veces refiere la intimidad al ser personal sin más, es decir, a ese carácter de apertura propio de la persona (apertura interior y hacia adentro). La persona está abierta por dentro, es capaz de acogida.

En un punto estoy de acuerdo con Jorge Mario: el además conviene a los cuatro trascendentales personales, aunque convenga más a la libertad, que es un acto siempre insatisfecho.

Y llamaremos "carácter de además" de una parte a la dimensión "metódica" del abandono del límite, que desvela el ser siempre más y de otra parte el alcanzar que somos adverbio, que somos hijos, que somos siempre más.

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Adam Solomiewicz propone una reconfiguración de los trascendentales personales.
A mi entender, se trata de ordenar de otro modo la manera de presentarlos.
En lugar de decir Co-ser; Libertad; Entender; Amar. propone decir Co-Ser; Entender; Amar; Libertad (la libertad de la gloria de los hijos de Dios).

En esto sigue, a mi entender, la inspiración del poliano quizás más trabajador, Juan Fernando Sellés.

Mi opinión sobre la jerarquía se encuentra en este enlace : https://preguntaspolianas.blogspot.com/p/jerarquia.html

¿Cómo entender la creación primera y la creación segunda?

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Según Solomiewicz, la dualidad radical de la persona humana es el nacer-destinarse (yo prefiero decir nacer-destinándo.se.

Pues bien, llamamos creación primera a la creación del ser del universo físico, que será habitado por las personas en la medida en que lo acepten.

Y llamamos creación segunda a la creación de la persona humana como libertad de destinar su mundo.
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¿Cómo es creada la libertad?

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El ser personal humano es creado contando con él anticipativamente,

El hombre no es un sujeto previo a la aceptación de la donación de su futuro.

Sin embargo, no es una creación que no tenga en cuenta su futuro “responsable”.

El futuro es otorgado, a la vez, por Dios y por el hombre. 
De ahí que el ser personal, la persona, sea libre, pues no está “cerrada” por sus condiciones iniciales, que la determinarían. Su respuesta interviene en su creación. Es una creación “libre”.
Es la respuesta a una llamada.

¿Qué conviene recordar antes de iniciar el estudio de la llamada inicial?

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La llamada inicial es el modo como Dios crea cada persona humana, no despóticamente sino "llamando", queriéndola libremente amorosa.

Conviene recordar cómo hemos caracterizado el plan de Dios para dar la felicidad al hombre según cinco elevaciones de la persona humana, a nivel trascendental :

la creación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.14.0, se trata de la iniciativa divina o elección de cada persona antes de la creación del mundo. Es el Misterio de Dios que nos ha amado primero;

la llamada inicial : la estudiamos aquí en la etiqueta : 5.15.0. (Se corresponde con las gracias inicial y primera). Dios nos abre, llamándonos,  a su Intimidad;

la insistencia o mantenimiento de la llamada : la estudiamos en la etiqueta : 5.16.0 y se asimila a la gracia personal y a las gracias actuales de la teología.

La santificación : la estudiamos en la etiqueta 5.16.2 gracia santificante.

la glorificación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.17.0. Es  el encuentro definitivo con Dios, también llamado "salvación".

Pero además de estas cinco elevaciones no debemos olvidar que "trascendentalmente" hubo una caída (que se corresponde con lo que la teología llama pecado original). No es otra cosa que la comunión con el maligno, con el don "nadie". La estudiamos en la etiqueta 5.16.1, se trata de la caída trascendental.

Y hay también una redención trascendental. Es lo que hemos llamado santificación o nueva creación o redención. La estudiaremos en la etiqueta 5.16.2. Es la gracia santificante de la teología.


En Jesús de Nazaret de Ratzinger hay un párrafo muy interesante en la página 30, al final de la Introducción. Dice así:
"Quien ve a Jesús, ve al Padre (cf. Jn 14, 9). De este modo, el discípulo que camina con Jesús se verá implicado con Él en la comunión con Dios. Y esto es lo que realmente salva: el trascender los límites del ser humano, algo para lo cual está ya predispuesto desde la creación, como esperanza y posibilidad, por su semejanza con Dios".

Pienso que esa "creación" es la elevación que denominamos “llamada inicial”

¿Es la apertura íntima, la última dualidad humana?

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No.
La apertura íntima no es la última dualidad humana.

La apertura íntima, aún se dualiza con otra apertura aún más íntima.

Polo la denomina apertura transcendente por abrir el ser humano más allá de su propia intimidad.

Y eso, gracias a la "llamada inicial".

La apertura transcendente es más íntima a la persona que su propia intimidad. Es una apertura que transciende la intimidad humana profundizando en ella.

No es una apertura hacia fuera, que es inferior a la apertura íntima.
Es abrirse "hacia" el Origen al responder a su llamada.

Es una apertura superior, más íntima que la intimidad.

Y al estar abierta, al abrirse desde el inicio, la persona humana podrá "saberse" dual. Puede reconocerse dual en su interior, pues se dualiza hacia Dios, "si quiere".

Ese "querer" manifiesta un desdoblamiento inherente a la persona humana. El desdoblamiento del quién que somos con nuestra manifestación o "esencia humana".

Quizá necesiten ustedes recordar cómo Polo ha formulado las dualidades en el ser personal, diciendo que la apertura "íntima" o intimidad de la persona humana, también llamada apertura trascendental tiene dos miembros: la apertura "interior" y la apertura "hacia dentro".

Llamamos apertura "interior" a la comunicación entre el co-ser personal y la libertad.
Es la dualidad formada por los trascendentales personales "co-existencia" y "libertad".

Llamamos apertura "hacia dentro" a la comunicación entre el conocer personal y el amar personal
Es la dualidad formada por los trascendentales personales "inteligir personal" y "amar personal".

Adans Solomiewicz propone una dualidad aún más radical: nacer-destinarse. Que podemos formular como un nacer-destinándo.se

Pues bien, tanto la dualidad radical como la doble apertura íntima no son la última dualidad humana.
Gracias a la "llamada inicial", tanto la apertura radical como la apertura íntima se abren más allá de su intimidad, hacia Dios.
Es la apertura transcendental.

Y no olvidemos el "querer". La intimidad lleva inherentemente otra apertura: su manifestación esencial. Llamaremos apertura inherente a la dualidad "acto de ser personal" – "esencia humana".

Comprendan bien que desde el nivel más bajo de nuestra "vida" (de nuestro disponer) está presente la llamada inicial de Dios.
Porque somos en Dios, vivimos humanamente, si queremos.


 De esto habla Salvador Piá en su libro "El hombre como ser dual" p. 367

Para saber más, pueden ustedes ir a las etiquetas:
5.11.0 apertura íntima o trascendental
5.13.0 apertura transcendente
5.15.0 llamada inicial o gracia primera
5.9.1  apertura inherente

¿Es asimilable la "llamada inicial" a la "revelación primera"?

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En "Quién es el hombre p. 226, Polo sostiene la existencia de una "revelación primera".

A mi entender esa "revelación primera" es trascendental y se corresponde con la llamada inicial que estudiamos en esta etiqueta 5.15.0.

De ser así se comprende que todo hombre, de entrada, posee un conocimiento "natural" de Dios. No como cuando clásicamente se dice que lo primero conocido es el ente, pues eso es conocimiento esencial, sino como apertura transcendente (que todos somos).

Esta apertura natural transcendente, es "fe" intelectual, que desdobla el Inteligir humano, entre otros, con el hábito de sabiduría, por el que nos sabemos hijos de Dios.

Esa "revelación primera", aparece bastante pura en pigmeos y patagones; transparentándose, deformada, en los mitos posteriores.

Estudiamos la revelación primera en la etiqueta 9.1.0

¿Cómo se realiza la llamada inicial de Dios a la humildad?


El fruto de la elevación trascendental que denominamos “llamada” de Dios, no es otra cosa que las aperturas transcendentales de la persona humana (humildad, esperanza, fe y caridad trascendentales).

Siguiendo la intuición de Adam Solomiewicz, cada trascendental personal es abierto por Dios teniendo en cuenta la dualidad radical nacer-destinándo.se.

Por ejemplo, el amar personal comprende un doble don: Dios da el don del "ser personal" que la persona acepta trascendentalmente y el don de la esencia humana que la persona da esencialmente a Dios.

Pues bien, la llamada de Dios también abre el primer trascendental personal “co-ser”.
Esta apertura es la humildad trascendental, que siguiendo la intuición de Adam es también doble: es un nacer humilde y un destinar.se humilde.

Ya ante, Salvador Piá notó que la llamada inicial se realiza según los cuatro radicales íntimos. 

El radical personal que está a la base de los demás es el Co-ser. Pues bien desde el co-ser la llamada inicial, decía Piá, es un re-nacimiento, es actividad re-naciente. Gracia inicial u original
Es un estar siempre abiertos al futuro o nuestra vinculación a Dios. Es la docilidad de la humildad.
Por eso propongo llamar a esta gracia inicial  "humildad trascendental".

La apertura transcendente del ser humano corre enteramente a cargo de Dios según el nacer (pendiente del destinar.se acabado que es la aceptación de Dios).
Ése nacer trascendental es el modo en que Dios se introduce inicialmente en la persona humana: elevando la apertura trascendental de los radicales personales con la apertura transcendente.
Por ese motivo, a la llamada inicial del además se la denomina gracia inicial  de la persona humana, porque es Dios quien en atención a Dios le da la gracia inicial a la persona humana, es decir, la llama.

Desde esa observación, la condición creatural del además  se dilucida como adverbio.

La persona humana es imagen de Dios como adverbio; por tanto ser imagen humana no significa ser verbo, ni tampoco ser pronombre. Y, justo por eso, como imagen o adverbio es como se muestra la índole creada de la actividad personal humana. A su vez, desde el carácter adverbial del además queda mostrado que Dios es persona como Verbo.


De esto habla salvador Piá en “El hombre como ser dual” p. 384-424
Y explicamos la llamada inicial en la etiqueta 5.15.0

¿Cómo entender la creación primera y la creación segunda?

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Según Solomiewicz, la dualidad radical de la persona humana es el nacer-destinarse (yo prefiero decir nacer-destinándo.se.

Pues bien, llamamos creación primera a la creación del ser del universo físico, que será habitado por las personas en la medida en que lo acepten.

Y llamamos creación segunda a la creación de la persona humana como libertad de destinar su mundo.
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¿Qué distinción introduce Polo para hablar de la creación del hombre?

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Polo sabe que la persona humana no depende absolutamente de las condiciones iniciales de la creación.

Cuando Dios crea al hombre, al contar con su libertad, lo eleva por encima de la creación primera del universo físico.

La Creación inicial de la persona humana es la creación de su dualidad radical, su nacer destinándo.se.
Según la propuesta de Adam Solomiewicz, el miembro nativo de la dualidad radical humana es el nacer trascendental y el miembro destinativo de dicha dualidad es el destinarse trascendental’.

Si llamamos creación primera a la creación del universo físico, la creación segunda será la creación de cada persona humana.
Un acto de ser personal, radicalmente dual.


Dios no nos crea de un golpe, determinados, pues cuenta con nuestra libertad.

La creación del hombre es una “apertura” que le hace capaz de Dios.

Dios nos piensa. Es lo que Polo llama primera creación (la iniciativa creadora de Dios, que elige en su Providencia, una carne y unos huesos
Pues bien, llamamos creación primera a la creación del ser del universo físico que incluye el principio de individuación clásico (esta carne y estos huesos), que será habitado por las personas en la medida en que lo acepten.

Y llamamos creación segunda a la creación de la persona humana como libertad de destinar su mundo.


Dios nos llama. Es otra elevación de la persona humana cuyo fruto son las aperturas transcendentales a Dios.
La respuesta trascendental a esta llamada está manchada por el error peculiar de la libertad de Adán.

Y Dios nos salva. Es la nueva creación. Un don más eminente, pues está sanado radicalmente por Cristo.




De esto se habla entre otros lugares en  Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 20.2

Para saber más:
Sobre la metalógica : ………….Etiqueta 6.8.0
Sobre el don: ……………………….Etiqueta 6.9.1
Sobre la creación: ……………….Etiqueta 1.6.0
Sobre la primera creación :   Etiqueta 5.14.0
Sobre la llamada : ……………….Etiqueta 5.15.0
Sobre la nueva creación: …...Etiqueta 5.16.2 (es el tema de la gracia)
Sobre la glorificación: ………….Etiqueta 5.18.0

¿Llama Polo, primera criatura al acto de ser del Cosmos?

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Sí.
La primera criatura es el acto de ser del Cosmos.

Y segunda criatura al acto de ser de cada persona humana.

No piensen ustedes, sin embargo, que la segunda criatura viene "después".

Ya que no deben olvidar que la finalidad del universo es ser conocido por el hombre (como tan bien ha propuesto Juan  A. García en su "Autognosis").

Por lo tanto, la primera criatura no es ajena a la segunda, al contrario, no hay primera sin segunda.

De ahí que llamemos  1ª creación a la iniciativa divina de crear el mundo, por su amor de cada persona.

Cuando Dios crea a una persona humana, la inserta en la 1ª creación, la "eleva" a perfeccionar su mundo. Esta elevación puede por tanto ser llamada 1ª creación de la persona humana.

La persona humana es pues creada junto a la primera creación, ya que no habría primera creación sin la persona humana.
..

¿A qué llamamos 1ª creación de la persona humana?

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Llamamos 1ª creación de la persona humana a la “concepción” de una nueva persona humana.

Dios crea directamente la persona humana, al crear un nuevo principo de vida espiritual (el alma humana) cuando la materia es naturalmente organizada (46 cromosomas).

El alma eleva así a la materia que pasa a ser expresión y manifestación de la nueva persona humana.

El cuerpo humano es, desde su primer instante, organizado y elevado por su espíritu, principio de la vida orgánica y espiritual.

La primera creación de la apertura humana es así apertura al universo físico, comienzo de su mundo.
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¿Es la creación una elevación?

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Ciertamente en el caso de la persona humana, pues la iniciativa divina consiste, en su caso, en otorgarle el don de la filiación divina. Somos hijos y no solo criaturas.

Conviene recordar cómo hemos caracterizado el plan de Dios para dar la felicidad al hombre según cinco elevaciones de la persona humana, a nivel trascendental :

la creación : la estudiamos aquí en la etiqueta : 5.14.0, se trata de la iniciativa divina o elección de cada persona antes de la creación del mundo. Es el Misterio de Dios que nos ha amado primero eligiendo providencialmente la materia física que será elevada a persona ;

la llamada inicial : la estudiamos en la etiqueta : 5.15.0. (Se corresponde con las gracias inicial y primera). Dios nos abre, llamándonos,  a su Intimidad. Su fruto son las aperturas transcendentales;

la insistencia o mantenimiento de la llamada : la estudiamos en la etiqueta : 5.16.0 y se asimila a la gracia personal y a las gracias actuales de la teología.

La santificación : la estudiamos en la etiqueta 5.16.2 gracia santificante.

la glorificación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.17.0. Es  el encuentro definitivo con Dios, también llamado "salvación".
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¿Qué significa persona "creada"?

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Persona “creada” significa que no tiene en su interior al otro del que vive.

La persona sola es un absurdo. 
Necesita de otro para ser. Y ese otro no existe en su interior. Ese Otro es su Creador.

Intentemos comprender la siguiente frase de Polo en Studia poliana, 1 (1999) p. 23 : "la persona creada significa que su intimidad no es ninguna "otra" persona".

Intimidad quiere decir apertura íntima de la persona (ver etiqueta 5.11.0).

Pues bien, yendo hacia adentro, la persona busca "otra" persona que le desvele su identidad. ¿Quién soy? ¿A quién daré mi amor?

Esa "otra" persona no existe en su interior, porque la persona humana es "creada" desde más allá de su interior.

Si Dios, que la transciende, dejara de pensarla, la creatura desaparecería.

Me dirán ustedes que también el ser del universo desaparecería si Dios dejara de pensarlo. Es cierto. Pero en el caso de la persona su dependencia del Creador es mucho mayor porque, como la persona es novedad permanente, es decir, libertad, nunca se puede decir que está acabada. Dios "continúa" creándola en su novedad.

La esencia del universo se cumple "sencillamente", una vez establecida por Dios la unidad de orden que es la tetracausalidad. Dios continúa a crear el universo haciendolo "persistir" sencillamente en su ser.

Pero la esencia humana es distintia a la esencia del universo. La esencia humana siempre crece en novedades, según la libertad de la persona. En mi interior no tengo escrita la clave de mi ser. No basta que me decida, como Heidegger, a ser auténtico, pues ignoro mi autenticidad, a no ser que me abra a la transcendencia.

Las Personas divinas existen las unas en las otras, sin confusión, en unidad eterna. En Comunión de Amor.

La persona humana es ciertamente creada porque no tiene en su interior el "otro" del que vive. Su "otro", su réplica es transcendente.  Si vive es porque el "Otro" le da la vida. Es el Otro el que me hará ser, si quiero.




Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 351, nota 53.

Para saber más sobre "la réplica" ir a la página  https://preguntaspolianas.blogspot.com/p/la-replica.html  o a la  Etiqueta 5.4.2

¿Para qué crea Dios al hombre?

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Dios crea al hombre para que incremente el bien, perfeccionando el universo, por Amor.

En el Paraíso, en la antehistoria, Adán tiene la "ciencia del bien", no la "ciencia del bien y del mal".
Esta última aparece en el momento de la caída y de la expulsión de la primera pareja.

La "ciencia del bien y del mal" es una ciencia inferior, pues tiene que ocuparse de los problemas derivados del pecado, de ese error peculiar de la libertad que se separa de Dios.

Adán en el Paraíso, gracias a la ciencia del bien ponía nombre a las cosas, es decir, identificaba y manifestaba, honrando así a Dios, la perfección de cada ser.
Su trabajo era incrementar el bien pues Dios quiso crear el universo sin acabar de ser todo lo bueno que puede ser.

Los problemas surgen cuando Adán actúa en solitario, al margen de Dios. Entonces necesita de la ciencia del bien y del mal. Entonces se convierte en el primer gnóstico de la historia filosófica, pues supone dos principios, el del bien y el del mal.

La ciencia del bien y del mal es una ciencia de las oquedades del hombre, de las imperfecciones de su actuar solitario.
El hombre huérfano de Dios es un menesteroso que debe ocuparse constantemente de colmar sus necesidades.

Entonces el trabajo no es solamente hacer el bien, sino corregir el mal.



Ideas inspiradas en las preguntas nº 42-43 de "ANALÍTICA DEL AMOR". Entrevista de Juan Cruz Cruz con Leonardo Polo, que pueden ustedes encontrar en el nº 33 de la revista Miscelánea poliana.


Pinchen aquí para acceder a la entrevista completa: Tendrán que buscar la revista nº 33  : http://www.leonardopolo.net/revista/revista.html

Para saber más vayan a las etiquetas de este blog:
18.1.1 analítica del amor;
9.2.0 trabajo
1.6.0 creación;
12.2.3 Adán y Eva;
7.0.1 Antehistoria;
9.1.0 Revelación primera;
12.1.0 pecado original;
6.2.10 el mal;
5.2.2 bien
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¿Cómo creó Dios mi futuro?

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Cuando Dios crea una persona, la crea otorgándole la apertura trascendental: el estar siempre abierta o, dicho de otro modo, el ser "además".

En tanto que creado dependeré siempre de Dios, pero, y aquí está el intríngulis del "futuro", dependeré en la medida en que yo “quiera” abrirme a mi futuro.

El futuro es la "apertura" a mi destino.





De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 34.

El inicio del artículo me parece confuso. Caracteriza la "coexistencia" al distinguirla de las manifestaciones "esenciales", sin hacer notar que no es lo mismo la esencia de la persona humana que la esencia del universo. Utiliza las nociones de "alguien" y "algo" que no se ajustan al problema. Pienso que habría que dejar más claro que todas las criaturas son inidénticas y  no sólo la persona humana. La "coexistencia" personal se alcanza como referente "libre" en Dios, más que como distinta de los "algos". Las relaciones intersubjetivas tampoco son "algos", pues dependen de la libertad. Los "algos" son, a mi entender, entes de razón.



Para saber más:
Sobre la noción de futuro..………..…….Etiqueta 1.12.5
Sobre la creación de la persona…….. Etiqueta 5.14.0
Sobre  el rasgo de la dualidad:……..…Etiqueta 5.4.1
Sobre la coexistencia:………..………..….Etiqueta 5.5.1
Sobre el carácter de además:………...Etiqueta 5.4.0
Sobre la relación:………………………….….Etiqueta 1.5.2
Sobre las aperturas:…………………….…..Etiqueta 5.8.0
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¿Cómo distinguir entre esencia y acto de ser?

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La esencia no existe realmente sin el acto de ser.
Es, con el acto de ser, como la esencia existe, y es acabada.
El acto de ser la comienza y la acaba, la hace perfecta.

Esencia y acto de ser se distinguen realmente.
Pero no se distinguen como una cosa y otra cosa, o como una persona y otra persona.
Tampoco es una distinción de razón, sino real, como la inteligencia se distingue realmente del alma.

Distinción real no quiere decir que la esencia pueda existir sola. Existe, es acabada, por el acto de ser.

En el universo físico hay sustancias, hay naturalezas, pero no están “acabadas”.
Esencia, sin embargo, indica perfección.
Ni las sustancias ni las naturalezas físicas están acabadas. El acabamiento del universo físico es la unidad del orden de las cuatro causas (su esencia), que se consigue gracias a la persistencia del acto de ser del universo.

No sucede lo mismo con la persona humana.
La distinción entre esencia humana y acto de ser personal no es la misma que la distinción entre la esencia del universo físico (tetracausalidad) y el acto de ser del universo (persistencia)



Veamos primero uno de los miembros de la distinción : la esencia humana es distinta de la esencia del universo físico.

La esencia humana es la perfección o acabamiento de la naturaleza humana, pero la naturaleza humana no es una "naturaleza" del universo físico.

La naturaleza humana es cuerpo + espíritu, es a la vez cósmica y extracósmica.
(el alma humana es el horizonte entre el universo y el espíritu).
También se puede expresar lo mismo diciendo que la naturaleza humana es cuerpo y alma.

Del lado del cuerpo es vida recibida de los padres.
Del lado del alma es vida "añadida" por la persona humana.

El alma crece, su acabamiento es la esencia (que indica, repito, perfección).
El don que es la vida de cada persona humana, su esencia,  se “acaba” con la muerte y la persona ofrece a Dios su don.
El don no existe solo, es don porque el acto de ser personal lo ofrece a su Creador.

Queda así clara la distinción entre la esencia del universo físico y la esencia humana que depende libremente de la persona.


Veamos ahora cómo tampoco se puede equiparar el otro miembro de la distinción, el acto de ser personal humano, al acto de ser del universo.

El acto de ser personal no es “persistir” como el acto de ser del universo.
El acto de ser personal es “además”.

De un lado porque “sobra” y perfecciona la esencia. Y de otro lado porque es “adverbio” de Dios.

Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"
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¿Por dónde empezamos para comprender la vida?

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Casi siempre, cuando se habla de los grados de vida, se empieza hablando de la vida orgánica y se termina hablando de la Vida de Dios.

Sin embargo, a nosotros nos parece que, en lugar de estudiar la vida de abajo a arriba, veámosla de arriba abajo.

Fijémonos primero en la Vida de Dios. 
Acto Puro. 
Rico en Personas.
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¿Es la vida el ser del viviente?

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Para los seres vivos, su ser es vivir, si no viven ya no son lo que son, serían otra cosa.
Yo puedo ser alto o bajo, pero no puedo dejar de vivir. La vida no es un accidente.

Mi amigo Yepes dice que vivir es un modo de ser.
Vivir es ser, para los seres vivos.

El modo de ser más alto es el Ser de Dios, Acto puro. Vida suprema.
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Ese "ser" que es la vida, ¿qué es?
¿Es el acto de ser de los seres vivos?
¿Es la esencia de los seres vivos?

En Dios, Ser y Esencia se identifican, no lo olvidemos.

Lo que caracteriza a cualquier ser vivo es su unidad autoactivamente coactual.

"Unidad": un ser.
"Autoactividad": se activa a sí mismo.
"Coactual": rico en novedades.

Dios es Uno y Trino. Rico en Personas.

Dicho de otra manera, la vida es la permanencia de la distinción de actos, en la unidad. A más actos, en unidad, más vida. A más permanencia, más vida.

Ideas sacadas del artículo de don Ignacio Falgueras "La noción de vida en Leonardo Polo", aparecido en Miscelánea poliana nº 55.

¿Es la vida coactualidad?

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La vida es el cambio sin cambiar.
Me explico.

Dios es Fuego.
No cambia. Pero es Vida. Es crecimiento Originario.
En su Acto puro no hay potencia.
Es, a la vez, infinitud de actos inabarcables.
Más vida, más coactualidad.
La manifestación de esos actos es su Vida, es su Gloria.

La infinitud de actos en Dios no cambia, pero cambia su manifestación, cuando quiere y como quiere.
Puede crear o no crear.
Es Amor.
Es Comunión.

La acción vital no puede ser propiamente un movimiento.
Y es así como se llegó a descubrir lo que llamamos movimiento "inmanente". Un cambio sin cambio. Vida.

El movimiento inmanente no es como el movimiento continuo.
Movimiento continuo es, por ejemplo, construir una casa. Mientras la construimos estamos en movimiento. Una vez construida, el movimiento cesa.
Este movimiento continuo se define como el acto "en potencia", en cuanto que está en potencia. Todavía no es el acto que debe ser. Está cambiando. Está en movimiento.

El movimiento inmanente, al contrario, "ya" es. 
Al ver, ya estamos viendo.
Se le puede llamar movimiento discontinuo. Se ha pasado de acto a acto, sin pasar por la potencia.
En su origen ya está todo lo que puede ser.
Se manifestará en la medida en que el ser tenga libertad, en la medida en que sea dueño de sus actos.

La máxima libertad es la libertad divina.


Ideas sacadas del artículo de don Ignacio Falgueras "La noción de vida en Leonardo Polo", aparecido en Miscelánea poliana nº 55.