¿Por qué debemos trabajar?

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Debemos trabajar porque la primera misión del hombre es perfeccionar el universo, haciéndolo un mundo apto para la comunión de personas.

Aristóteles se queda corto con su doctrina de la producción (poien) pues la vincula a las "necesidades" vitales sin integrarla en el crecimiento humano.

La lealtad hacia las cosas, el hacerlas bien, despacico y buena letra, no tiene como fin un formalismo estético o la mera supervivencia.
La producción está al servicio del amor personal.

La clave del trabajo es el amor a Dios y a los demás.








Ideas inspiradas en la pregunta nº 40 de "ANALÍTICA DEL AMOR". Entrevista de Juan Cruz Cruz con Leonardo Polo, que pueden ustedes encontrar en el nº 33 de la revista Miscelánea poliana.


Pinchen aquí para acceder a la entrevista completa: http://www.leonardopolo.net/revista/revista.html

Para saber más vayan a las etiquetas de este blog:
18.1.1 analítica del amor;
1.2.2 amor;
9.2.0 trabajo
8.2.0 crecimiento

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¿Qué es el amor?

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Amor es comunión fructífera y sabrosa entre personas.

Dicho de otra manera, el amor es la comunión de personas que se afirman mutuamente.
Comunión asentada por la afirmación que uno hace del otro, del ser del otro.

Cuando dos personas se aman, se afirman mutuamente, al aportarse su "querer que el otro sea más". Estamos revelando que queremos añadirle nuestro "querer que sea más". Nos estamos "declarando".

Todos los actos de la voluntad, en cuanto que se diferencian de las operaciones cognoscitivas, tienen un carácter de autorevelación.
(No así las operaciones cognoscitivas, cuya intención es de "semejanza").

Así, cuando digo, me gusta el chocolate, revelo que "a mí" me gusta el chocolate.

Y no porque me guste como le pueda gustar la leche al gato, sino porque "la persona que soy" está constituyendo el acto de mi voluntad.
Los actos de la voluntad necesitan ser constituidos por la persona, que se manifiesta "aportando", desde su querer-yo.

El yo está en nuestras acciones, incluso cuando sencillamente escribo, pero la manifestación del yo en el escribir es una manifestación muy pequeña, casi ínfima.

Hay amores más altos, hay una jerarquía del amor.

Se debe llamar propiamente "amor" al analogado principal de esa automanifestación: al amor dirigido a un ser que cumpla la condición de grandeza e inagotabilidad.
Y que corresponda a ese amor.

Amor es, pues, la comunión fructífera y sabrosa entre personas.





Ideas inspiradas en la pregunta nº 1 de "ANALÍTICA DEL AMOR". Entrevista de Juan Cruz Cruz con Leonardo Polo, que pueden ustedes encontrar en el nº 33 de la revista Miscelánea poliana.

Para saber más vayan a las etiquetas de este blog:
18.1.1 analítica del amor;
1.2.2 amor ;
6.9.6 enamoramiento.

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¿Cómo llama Polo al tema de la fe?


Polo llama misterio al tema de la fe.

La fe, como todo acto de conocimiento, está separada de su tema, el cual se llama misterio por ser por completo trascendente a la intelección humana.

La fe se expresa en símbolos; pero el tema de la fe no es el símbolo, sino aquello a lo que el símbolo remite. Por ese doble motivo, porque su tema es misterioso y por aludir a él simbólicamente, se dice que la fe es una luz oscura.

Nótese que por expresarse en símbolos proferidos, la fe se asimila a cierta poiesis. Por eso también se dice fides ex auditu.




Así habla Polo en Antropología trascendental II, nota 30 de la p. 20
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¿A qué equivale "alumbrar"?

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El alumbramiento equivale a la búsqueda intelectual del destino personal. El destino es Dios.

La fe es la luz que se alumbra en nosotros gracias a la luz de Dios, que nos hace comprender cada vez más nuestra Verdad.

Decir que Jesús nos ilumina no es sólo decir que nos ve gracias a su Luz (como nosotros vamos viendo a los demás y viendo el sentido del universo físico)

Sino que quiere decir también que nosotros vemos gracias a su Luz.
Porque es su Luz la que atraviesa nuestra transparencia y abre en nosotros la Fe que nos permite ir conociéndonos e ir conociéndoLe.


La Fe es luz (conocimiento), pero no es Luz pura, sino hábito que busca más luz.
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¿La fe, es un acto humano o divino?

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La fe es un acto humano.

Acto dual como todo lo humano.

El miembro superior de su dualidad es el hábito (humano) que recibe la Revelación o la sabiduría divina (según sea fe sobrenatural o fe intelectual) y tira del miembro inferior.

El miembro inferior es la recepción (que exige el asentimiento de la voluntad) de lo Revelado o sabido.

Aunque el acto de fe sea respuesta a Dios creador y elevador, somos plenamente responsables. No somos marionetas. Creemos porque queremos.

Y agradecemos a Dios el poder creer, el poder abrirnos a su Vida.




Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2. Itinerario de la razón hacia la fe

Para saber más ir a las etiquetas:
5.13.3 fe

12.8.1 fe sobrenatural
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¿Qué es la fe sobrenatural?

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La fe es el hábito infuso y el acto donal que el hombre ejerce respecto de la Sabiduría divina.

La llamamos sobrenatural cuando se trata de la Sabiduría divina Revelada, como don "añadido".

Y la llamamos intelectual (o filosófica) cuando se ejerce respecto de la Sabiduría divina como don natural, siendo la culminación de la intelección.

Los hábitos infusos pueden ser naturales o sobrenaturales, según se refieran a Dios conocido naturalmente o a Dios en cuanto que se Revela.

Noten ustedes que el acto de fe es dual.
De una parte el miembro superior de la dualidad es un don, un hábito, una llamada de Dios.

Y por otra parte, el miembro inferior es el acto dual humano de aceptación de la sabiduría divina (natural o sobrenatural), que es elevado, es decir, se va actualizando por el miembro superior de la dualidad (el don habitual) que tira para arriba, abriéndose a Dios.




Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2, p. 69.2 Itinerario de la razón hacia la fe

Para saber más ir a las etiquetas:
5.13.3 fe
5.13.3 misterio

12.8.1 fe sobrenatural
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¿Existe una fe que no es sobrenatural?

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Sí.
Se trata de la última fase del desarrollo de la intelección.
No es un don "añadido" al don de la inteligencia natural, sino la culminación de la intelección humana.

Podemos entender que Dios, como fuente de amor, desea darse a conocer.

La mente es capaz de alcanzar el sentido de la propia existencia. Su culminación es el conocimiento verdadero que el hombre tiene de Dios.


Es, por decirlo así, el fruto de obedecer a la Verdad, siempre más.
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¿Qué es la fe intelectual?

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La fe intelectual, racional o personal, también llamada filosófica, es un don infuso propio a la persona humana.

Es potencia obediencial que se activa crecientemente, cada vez con más intensidad, naturalmente, en la medida en que el intelecto se abre a su destino.

Se distingue de la fe sobrenatural como entre lo propio y lo recibido.

La fe intelectual es la culminación de la intelección humana.
No es un don "añadido", sino propio, última fase del desarrollo de la intelección.

La fe racional es el conocimiento verdadero de Dios, fuente de Amor que desea darse a conocer.

El tema de la fe será siempre "misterio".

En suma, la fe personal es el saber lúcido de la índole irrestricta de nuestra intelección.





Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2. Itinerario de la razón hacia la fe

Para saber más ir a las etiquetas:
5.13.3 fe
5.13.3 misterio

12.8.1 fe sobrenatural
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¿Es la fe un conocimiento objetivo?

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Aunque los temas de la fe puedan formularse (tanto los de la fe filosófica como de la sobrenatural, baste pensar en los 12 artículos del Credo), el conocimiento de Dios tendrá siempre que ver con el futuro.

Es al darnos cuenta de la índole irrestricta de nuestra intelección como, lúcidamente, nos sabemos incluidos atópicamente en la máxima amplitud.

Sí, nos movemos y existimos en Dios.

Y como recompensa a nuestro abandono, conocemos la índole inmortal del espíritu humano.

Viajamos juntos, amigos, en la eternidad.



Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2. Itinerario de la razón hacia la fe, p. 71.4

Para saber más ir a las etiquetas:
5.13.3 fe;

2.16.0 mostración de Dios
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¿En qué culmina el entendimiento humano?

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El entendimiento humano culmina, trascendentalmente, en un acto de fe, que se puede llamar fe intelectual.

El entender se trasluce así como obediencia activa que se corresponde con la potencia obediencial sin límites que somos.
Somos capaces de Dios.

Es, como dice Schelling, un sometimiento a la autoridad de la verdad.

La fe intelectual se abre en búsqueda inagotable (luz transparente). Potencia obediencial o entrega a Dios.

La persona culmina en co-acto de amor en Dios.

No olviden ustedes que esa fe intelectual tiene un contenido: el Misterio y su manifestación esencial.
Siempre podremos recibir más de Dios.
Esta es la apertura transparente que busca esperanzada.

Y en esa búsqueda encontramos el co-ser que somos (filiación) y el amor que co-somos.
Y en las sucesivas elevaciones, los dones del Paraíso, el mundo Nuevo, en colores: la vida eterna.

Existe, pues, una fe que no es sobrenatural, última fase del desarrollo de la intelección, y no un don "añadido" a la inteligencia.






Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2, p. 69.4 y 70.3 Itinerario de la razón hacia la fe

Para saber más ir a las etiquetas:
5.13.3 fe intelectual;
5.2 Entendimiento (Inteligir personal);
1.2.3 potencia obediencial;
 20.24.0 Schelling;
12.11.0 contemplación;
5.13.3 misterio.


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Si la fe intelectual es un mero transparentar, ¿no existe revelación natural de Dios?

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La Teología habla de una revelación natural de Dios por la que todos los hombres, también en medio de la selva, pueden conocer a Dios, y su existencia.

Fíjense ustedes en que ese conocimiento de Dios no es "objetivo", sino apertura al futuro inagotable, a nuestro destino, que es Dios.

Ello no obsta para que "esencialmente" la inteligencia crezca y formule objetivamente nociones claras sobre el Creador.

Esa "formulación" es precisamente la revelación llamada "natural"

Radicalmente la fe es culminación intelectual en transparencia coactual en Dios.

Co-acto que se "manifiesta" en lo que los teólogos llama revelación natural.




Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2, p. 69.2 Itinerario de la razón hacia la fe

Para saber más ir a las etiquetas:
12.0.1 Biblia. Revelación;
5.13.3 fe;

13.0.0 destino
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¿Cuántas dimensiones tiene la apertura transcendente?

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La apertura transcendente tiene cuatro dimensiones:

la gracia personal inicial, humildad o abajamiento primero;
la esperanza, amanecer o alianza primera;
la fe, alumbramiento o luz primera;
la caridad o arrullo.


El primer abajamiento equivale a la verdad del co-existir personal.

El amanecer de la persona equivale al destinarse de la libertad.

El alumbramiento equivale a la búsqueda intelectual del destino personal.

El primer arrullo equivale a la búsqueda amorosa del encuentro con Dios.


Aunque utilicemos el mismo nombre, no deben confundirse la humildad, la esperanza, la fe y la caridad de las que aquí hablamos, con las virtudes a nivel esencial o las virtudes sobrenaturales de las que habla la teología. Y tampoco se ha de confundir la gracia personal inicial (el primer abajamiento) con la gracia santificante de la teología.

Para mejor entendernos hablaremos de virtudes teologales (fe esperanza, caridad, gracia santificante) y aperturas "iniciales" (gracia o llamada inicial, fe, esperanza y caridad iniciales).




Estudiamos la fe sobrenatural en la etiqueta 12.8.1
Las virtudes infusas teologales las estudiaremos en la etiqueta 12.8.0 y también en la etiqueta 5.16.2, en tanto que "nueva" creación.

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¿Es la fe una de las dimensiones de la apertura transcendente?

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Sí. La fe intelectual o filosófica es una de las dimensiones de la apertura transcencente.

Las dimensiones de la apertura transcendente, o aperturas iniciales, son cuatro, correspondiéndose con cada radical personal:

la gracia personal inicial, humildad o abajamiento primero;
la esperanza, amanecer o alianza primera;
la fe, alumbramiento o luz primera;
la caridad o arrullo.


El primer abajamiento equivale a la verdad del co-existir personal.

El amanecer de la persona equivale al destinarse de la libertad.

El alumbramiento equivale a la búsqueda intelectual del destino personal.

El primer arrullo equivale a la búsqueda amorosa del encuentro con Dios.

Aunque utilicemos el mismo nombre, no deben confundirse la humildad, la esperanza, la fe y la caridad de las que aquí hablamos, con las virtudes a nivel esencial o con las virtudes sobrenaturales de las que habla la teología. Y tampoco se ha de confundir la gracia personal inicial (el primer abajamiento) con la gracia santificante de la teología.

Para mejor entendernos hablaremos de virtudes teologales (fe, esperanza, caridad, gracia santificante) y aperturas "iniciales" (gracia o llamada inicial, fe, esperanza y caridad iniciales).






Estudiamos la fe sobrenatural en la etiqueta 12.8.1
Las virtudes infusas teologales las estudiaremos en la etiqueta 12.8.0 y también en la etiqueta 5.16.2, en tanto que "nueva" creación.
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¿Es meritoria la fe?

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La posesión inmanente que sigue a la luz (que nos permite entender) es meritoria, porque proviene también de un dar: se "acepta" el don revelado. (Aceptar es también dar).

Pero la esperanza es más alta que la fe ya que busca la aceptación recíproca. Renuncia a que sobre ella recaiga la atención ajena, resaltando el nuevo premio con que el otro recompensará nuestra tarea.

¿Qué me irás a dar si me pides eso?




Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 135.2

Estudiamos la fe sobrenatural en la etiqueta 12.8.1

Las virtudes infusas teologales las estudiaremos en la etiqueta 12.8.0 y también en la etiqueta 5.16.2, en tanto que "nueva" creación.
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¿Es fruto, la fe intelectual, de la Revelación?

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La fe racional no es fruto de la Revelación, sino la actividad superior del entendimiento humano.

La fe intelectual no es una opinión, sino un saber atrevido, valiente, en la medida en que se sobrepasa a sí mismo




Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2. Itinerario de la razón hacia la fe, p. 72.2

Para saber más ir a las etiquetas:
5.13.3 fe;
6.9.4 buscar;
5.5.2 Inteligir personal

12.01 Revelación
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¿Es, la fe intelectual, un "no entender"?

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Lo que llamo "fe intelectual" no consiste en un "no entender".

Sino en un entender que no se entiende acabadamente, o que no se acaba de entender (a eso aludía Nicolás de Cusa cuando hablaba de la "docta ignorantia"

El descubrimiento de que siempre podemos rebasar cualquier límite cognoscitivo, permite alcanzar la intelección personal como "búsqueda de Dios".

La intelección es incompatible con cualquier fondo de saco.




Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2. Itinerario de la razón hacia la fe, p. 71.6

Para saber más ir a las etiquetas:
5.13.3 fe;
6.9.4 buscar;


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¿Es dual la fe intelectual?

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La fe intelectual es dual como todo lo humano.

El miembro superior es el hábito de acatar a Dios (imposible si Dios no se nos comunica naturalmente. Esa comunicación natural es don de Dios).

El miembro inferior es el acto donal humano de aceptación de la sabiduría divina revelada naturalmente.





Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2. Itinerario de la razón hacia la fe

Para saber más ir a las etiquetas:
5.13.3 fe
12.8.1 fe sobrenatural

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¿Cómo culmina la fe intelectual?

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El entendimiento humano culmina en co-acto de fe, según la cual se abre sin interrupción, como luz transparente, en búsqueda inagotable.

Es un acto transparente.

Transparentar no es destacar objetos.

Es un dejar que aparezca el futuro del entender.
No se trata de pensar "algo", o de demostrar algo.
Es un autotrascendimiento en transparencia: siempre podré entender más. Futuro inagotable.

(No olviden ustedes que el autotrascendimiento poliano consiste en el acto supremo del dar).

En suma, la fe personal es el saber lúcido de la índole irrestricta de nuestra intelección.





Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2. Itinerario de la razón hacia la fe

Para saber más ir a las etiquetas:
5.13.3 fe
12.8.1 fe sobrenatural

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¿Es la fe un "no ver"?

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La fe intelectual es búsqueda personal.

De ahí que se hable de la fe como un "no ver".

Cierto que no se ve "algo", pero tampoco es un no ver nada, sino vislumbrar un futuro no desfuturizable.

La fe intelectual es actividad transparente e inabarcable.

Y eso es precisamente el destino.
Mi destino es Dios. Fuente inagotable.

Mi destino es la Verdad: estoy incluido en el ámbito de la máxima amplitud. Soy trascendentalmente libre.

En suma, la fe personal es el saber lúcido de la índole irrestricta de nuestra intelección.

En Dios nos movemos y existimos. Somos inmortales.





Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2. Itinerario de la razón hacia la fe

Para saber más ir a las etiquetas:
5.13.3 fe

12.8.1 fe sobrenatural
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¿Ha mostrado Dios su rostro?

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Benedicto XVI ha repetido que Dios ha mostrado su rostro en Jesucristo.

Si nosotros podemos manifestarnos y comunicarnos, Dios también.

Si el hombre puede buscar a Dios, cuánto más Dios podrá salir al encuentro del hombre y comunicarse con él, si quiere (si quiere Dios y si quiere el hombre).

De ahí que podamos rezar el Salmo 27: "De ti mi corazón ha dicho: busca su faz; y yo, Yahvé, tu rostro buscaré. No me escondas tu rostro".

Lo trascendente puede ponerse en contacto con nosotros y puede guiarnos en su búsqueda.

No somos huérfanos.





Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2. Itinerario de la razón hacia la fe, p. 72.3

Para saber más ir a las etiquetas:
5.13.3 fe;
6.9.4 buscar;
12.0.1 Revelación

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¿Termina la búsqueda?

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La búsqueda de nuestro destino no acaba nunca, en tanto que la profundización en el rostro de Dios (su manifestación) es inacabable.

Búsqueda de verdad interminable.

El objetivo de esa búsqueda se colma en el misterio de Cristo.

Misterio que es iniciativa divina para que vivamos, para que crezcamos, siempre más. Vida eterna.

El cristiano encuentra la Persona en quien confiarse en el camino. Amigo fiel, eterno Amigo.




Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2. Itinerario de la razón hacia la fe, p. 72.3 y 4

Para saber más ir a las etiquetas:
5.13.3 fe;
6.9.4 buscar;

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¿Por qué la Revelación es superior a la fe intelectual?

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La Revelación, al ser una iniciativa divina, es superior a la fe intelectual, cuya iniciativa es humana.

Por la Revelación, Dios se nos muestra y comunica por encima de lo que alcanza nuestro entendimiento.

El punto de partida y el contenido de la Revelación, son distintos de la fe intelectual.

La fe intelectual parte del hombre que busca la verdad y con ella la persona humana alcanza su más alto grado en el ejercicio de la intelección.

Entonces, la fe intelectual se vierte sobre todo en religiosidad.

Fruto de la fe intelectual es el descubrimiento de la inmortalidad, así como de la existencia de un destino divino que nos trasciende, y que nos juzgará según nuestras obras.

Por la Revelación, sin embargo, lo inesperado nos sale al encuentro.
Lo inesperado que, por la fe intelectual esperamos, se nos desvela en fe sobrenatural.

¡Qué bien se está!



Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2. Itinerario de la razón hacia la fe, p. 73.2

Para saber más ir a las etiquetas:
12.0.1 Revelación;
6.9.4 buscar;
5.13.3 fe;

9.2.2 religión
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¿Es la fe intelectual "confianza"?

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La fe intelectual no es principalmente "confianza", a pesar de lo que dice Schelling.

La llamamos fe porque no es un conocimiento objetivo.

Pero no por ello deja de ser saber lúcido.

No requiere demostración lógica.
No requiere comprobación externa.

Le basta su lucidez.

Sabemos que somos inmortales y que tenemos un destino divino y seremos juzgados según nuestras obras.

Y lo sabemos al ejercer la intelección que somos, en su más alto grado de búsqueda de la verdad.

Creemos en lo que cabe averiguar cuando se va más allá de las evidencias objetivas.

Sin embargo, esa lucidez no basta y buscamos más luz.
La fe intelectual es un buscar inagotable, esperando lo inesperado.




Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2. Itinerario de la razón hacia la fe, p. 73.3

Para saber más ir a las etiquetas:
6.9.4 buscar;
5.13.3 fe;
12.8.2 fe intelectual

20.24.0 Schelling
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Dra Martino Argentina Mayo 2017


¿Cómo vivir mejor la relación entre razón y fe?

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Con confianza se vive mejor.

La confianza pone en juego no sólo las posibilidades cognoscitivas, sino también la capacidad más radical de confiar en otras personas.

La "creencia" con frecuencia resulta más rica desde el punto de vista humano que la simple evidencia, porque incluye una relación interpersonal más estable y más íntima.

Como recuerda la Fides et ratio, las verdades simplemente creídas son mucho más numerosas que las adquiridas mediante la consideración personal.

Cuando la razón confía vive humanamente mejor su relación con el acatamiento de la fe sobrenatural.

Somos más niños.



Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2. Itinerario de la razón hacia la fe, p. 74.4

Para saber más ir a las etiquetas:
12.0.1 Revelación;
5.13.3 fe;
12.8.2 fe intelectual
12.8.1 fe sobrenatural

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¿Cómo propone el profesor Falgueras llamar a las condiciones racionales para aceptar una revelación?

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El profesor Ignacio Falgueras propone llamar "credendidad" a la exigencia del cumplimiento de ciertas condiciones racionales para acatar una revelación.

Se centra no en las condiciones extrínsecas (por ejemplo, los milagros) sino en las condiciones racionales intrínsecas que nos permiten saber si estamos ante una comunicación divina.

La revelación debe ser:
1. misteriosa;
2. inteligible;
3. incrementadora de la intelección (ser algo insospechado, que no podemos comprender por nosotros mismos;
4. donal;
5. amorosa.



Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2. Itinerario de la razón hacia la fe, p. 74.4 y 75

Para saber más ir a las etiquetas:
12.0.1 Revelación;
5.13.3 fe;
17.2.0 Falgueras;

5.13.3 Misterio 

¿Por qué la Revelación, para ser verdadera, debe ser misteriosa?

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El profesor Falgueras propone al menos 5 criterios de credendidad.

La revelación debe ser:
1. misteriosa;
2. inteligible;
3. incrementadora de la intelección (ser algo insospechado, que no podemos comprender por nosotros mismos;
4. donal;
5. amorosa

La Revelación debe ser en primer lugar "misteriosa", pues debe tratarse de algo insospechado e inalcanzable para nosotros, es decir, algo que, no sólo antes sino también después de sernos comunicado, no podemos comprender por nosotros mismos.

Por ejemplo, el Misterio de la Santísima Trinidad.

Lo revelado tiene que ser misterioso, pero no contradictorio, pues lo contradictorio no es comprensible.



Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2. Itinerario de la razón hacia la fe, p. 75

Para saber más ir a las etiquetas:
12.0.1 Revelación;
5.13.3 fe;
5.13.3 Misterio

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¿Por qué la Revelación, para ser verdadera, debe ser inteligible?

.
El profesor Falgueras propone al menos 5 criterios de credendidad.

La revelación debe ser:
1. misteriosa;
2. inteligible;
3. incrementadora de la intelección (ser algo insospechado, que no podemos comprender por nosotros mismos;
4. donal;
5. amorosa

Lo revelado debe ser inteligible aunque no sea comprensible.
Si el pretendido revelante no consigue hacerse entender, se seguiría que no es suficientemente inteligente.

Incluso los niños se enteran del contenido del Misterio de la Santísima Trinidad. Sabemos signarnos.

Asimismo, si se comprendiera perfectamente, su revelación no nos aportaría nada.
¡Auméntanos la fe!




Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2. Itinerario de la razón hacia la fe, p. 75.6

Para saber más ir a las etiquetas:
12.0.1 Revelación;
5.13.3 fe;

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¿Por qué la Revelación, para ser verdadera, debe incrementar la intelección?

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El profesor Falgueras propone al menos 5 criterios de credendidad.

La revelación debe ser:
1. misteriosa;
2. inteligible;
3. incrementadora de la intelección (ser algo insospechado, que no podemos comprender por nosotros mismos;
4. donal;
5. amorosa

La Revelación verdadera incrementa nuestra intelección al elevarnos.

No olvidemos que se trata de una iniciativa divina (Misterio) que aporta noticias positivas de la ultimidad.

Al mismo tiempo, nuestro saber meramente humano, que procede de las elevaciones trascendentales propias a cualquier persona humana, se incrementa, si queremos y podemos, con nuevas noticias insospechadas, o con gozosas confirmaciones.

Así, por ejemplo, aunque todo hombre puede conocer, con fe intelectual, la creación del mundo, la fe sobrenatural aporta la alegría de la filiación divina.




Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2. Itinerario de la razón hacia la fe, p. 75, 4-5

Para saber más ir a las etiquetas:
12.0.1 Revelación;
5.13.3 fe;
5.7.0 elevación

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