¿Cuándo se incorporó la intimidad al vocabulario filosófico?

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La intimidad se incorpora al vocabulario filosófico sobre todo a partir de Agustín de Hipona, que es uno de los grandes glosadores de Pablo de Tarso.

Dios es más íntimo a nosotros que nuestra intimidad.

Pero atención, intimidad no es lo mismo que "inmanencia".

La intimidad de la persona es más radical que la inmanencia cognoscitiva.
Y más radical incluso que el amor como virtud.

Intimidad designa el co-ser personal, precisamente, el conjunto de "radicales" de la persona humana, trascendentalmente dualizados.
Designa, también, la dualidad radical nacer-destinándo.se

Intimidad es acompañar-se.

Polo señala que ser acompañándose es una expresión «sólo indicativa; considero preferible (dice Polo) esta otra: co-existir es la amplitud interior del acto de ser humano, es decir, la ampliación trascendental».






De esto habla Polo en Antropología Trascendental I, p. 208, nota 12.

¿Por qué decimos que la persona humana es, de entrada, una intimidad ignota?

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Atención, cuando decimos “de entrada” nos estamos refiriendo a la persona humana tal como nace en el tiempo.
Somos espíritus en el tiempo.
En Dios la persona es siempre hija, nunca está sola.
Pero ahora nos referimos a la intimidad de la persona que “aún” no se conoce enteramente (no conoce que es de Dios).

Estamos ante una intimidad naciente. El niño, hasta llegar a la adolescencia, se va dando cuenta de que es un ser que acompaña, siendo acompañado.

Nunca está solo.

De entrada, la persona humana es un co-ser libre, naciéndose hacia dentro.

Su existencia no es aún tan intensamente activa como para ir tansparentando, en su intimidad, una réplica real de sí.
De ahí que digamos que no tiene réplica en su interior.
De entrada no conozco a quien me acompaña, aunque me voy sabiendo acompañado. (El bebé dirá: papá).

Somos una intimidad aún ignota.
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¿Por qué podemos decir que la intimidad humana es precaria?

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Decimos que la intimidad humana es precaria, porque no encuentra réplica en su interior.

Para entenderlo volvamos a pensar la distinción entre el universo físico y la persona humana.

El ser de la persona humana es una ampliación de la mera existencia.

La coexistencia personal aporta a la mera existencia del universo físico un añadido: sobre todo, el entendimiento y el amor.
El ser de la persona humana se distingue así del ser del universo físico.

En virtud de ese añadido, la coexistencia pide correspondencia, reciprocidad, dualidad, réplica.

Sin embargo, el ser humano, en su intimidad, carece de réplica; por eso decimos que su intimidad es precaria: algo indigente, y más bien infecunda.

No obstante, como dice Posada, el “además” es un conato de identidad.

Es cierto que, solitaria, la intimidad personal es silenciosa y está oculta, por lo tanto su fecundidad nos está vedada en esta vida, aunque la vamos conociendo a través de sus manifestaciones.

Cervantes puso, entre las locuras de don Quijote, la afirmación: yo sé quién soy; pero el ser humano no: eso no lo sabe cabalmente.

Por lo mismo, no podemos juzgar categóricamente a los demás, ni tampoco a nosotros mismos: sólo al creador pertenece la intimidad personal, sólo él conoce el fondo íntimo de cada persona humana. Las personas que tienen que juzgar (jueces, padres, profesores...) lo han de hacer con cierta distancia, o relatividad: conscientes de la limitación de su juicio; porque el único juicio absoluto sobre las personas es el juicio divino.
Sin éste, la persona creada quedaría velada, ignorante de su auténtica verdad y de su valor; y además se quedaría sola, sin la requerida comprensión y aceptación.

La precariedad de la persona es salvada por su filiación: Él me dirá quién soy.

Ideas sacadas y copiadas del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de Juan A. García González.
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¿Es la intimidad personal un vacío?

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 La intimidad personal es, de entrada, un cierto vacío interior.
En su intimidad el hombre se encuentra inicialmente solo.
Cosa imposible pues la persona es el ser acompañado que acompaña.

Pero cuando aún no sabe de sí, carece del conocimiento de un quién que lo llene por dentro.

Polo lo expresa diciendo que la persona humana carece de réplica en su interior.

La sabiduría humana, el saber de nosotros mismos, no es un verbo personal, no es "otra" persona, es un hábito que dispone a conocer.
Pero siempre tiene sed: es el adverbio "además".

El hombre solo es un absurdo. De ahí que busquemos el quién que nos revelará nuestra identidad.

La persona humana es dual.
El primer momento de la dualidad personal es la apertura interior, la coexistencia. Carencia de réplica.

El segundo momento es la apertura hacia dentro, la búsqueda de réplica, la coexistencia-con.


Glosa a Juan A. García González: Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 351.2

¿Es la intimidad lo más relevante de lo humano?

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Sí. Lo más relevante de lo humano es su intimidad.

Claro está, entendida como la característica del ser personal, que se distingue del ser de la creatura cósmica, por estar abierto por dentro.

La intimidad es un cierto vacío interior, no sólo porque puede recibir, sino sobre todo porque puede dar. La intimidad es así la raíz de la dación.

Y no sólo de la donación, sino también de las demás manifestaciones de lo humano, ya sea a nivel corporal, sensitivo, apetitivo, sentimental o también para el lenguaje, el trabajo, la cultura, la técnica, la economía…, vamos, que el ser personal, intimidad en tanto que co-ser, no es otra cosa que la razón de nuestra dignidad.



De esto habla Juan Fernando Sellés en su libro "Antropología de la intimidad", p. 13
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Apertura o ampliación

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Estamos estudiando cuatro rasgos de la Intimidad:

Acompañar.se
Ampliación
Saber de sí
Corazón. Amor

Las preguntas siguientes se refieren al segundo apartado : “Ampliación”.
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Al describir la intimidad ¿es mejor hablar de acompañamiento o de ampliación?

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Polo prefiere hablar de ampliación trascendental.

Ser “acompañando.se” sirve para resaltar la solidaridad metódico-temática de la co-existencia.

El hombre solo es un absurdo.

Sin embargo, co-existir expresa sobre todo la amplitud interior del acto de ser humano.

La amplitud máxima es Dios.

La libertad personal es la inclusión en Dios.
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¿Es la intimidad una ampliación?

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Sí. 
La intimidad humana equivale a la ampliación interior de la persona.
No somos solamente “ser”, sino que somos acompañados por dentro y libremente acompañamos.
La intimidad es co-ser, ser ampliado por dentro.

La persona es “además”
Ser además es abrirse íntimamente a ser, sobrando. Más que persistir, significa acompañar, intimidad. Co-ser, co-existir.

La máxima ampliación es nuestro co-existir en Dios.

La dualidad radical “nacer-destinándo.se”, se abre a Dios, desde Dios, según lo que llamamos apertura transcendental.

Radical apertura dual a Dios, “mi Origen” y “mi Destino”.
Es en el ser personal de Dios donde la persona humana va encontrando su intimidad.
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¿Por qué decimos que la intimidad, de acuerdo con la dualidad, permanece abierta?

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En primer lugar, decimos que la intimidad, de acuerdo con la dualidad, permanece abierta, porque no tenemos "réplica" en nuestro interior que comble nuestra dualidad.

Y tampoco tenemos réplica en el exterior.
Sólo Dios, puede decirnos quiénes somos. Y Dios no es exterior sino más íntimo que la intimidad.

El hombre coexiste con el Absoluto en la forma de una búsqueda esperanzada, sin término, de aceptación personal.

En el Juicio, Dios refrendará nuestro don y se fraguará nuestro destino, sin desfuturizarlo.



En segundo lugar, la intimidad de la persona que somos, permanece abierta pues así se mejora en diálogo.

Como el don que la persona espera que Dios acepte, es su propia vida, en la medida en que refrenda dones mejores, se mejora.

El co-ser que somos no se segrega, cerrándose o culminando, sino que crece al dar su don, su vida.
De ahí que permanezca siempre abierto.
También se perfecciona al perfeccionar el universo material.

 En tercer lugar, la intimidad permanece abierta porque el co-ser, que es la persona, significa "además", inagotabilidad abierta, que siempre dependerá de la fuente, del Origen.

De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 39.2 y 40.4.

Para saber más sobre:
el futuro…………………………etiqueta 1.12.5
la réplica……………………….etiqueta 5.4.2
el buscar……………………….etiqueta 6.9.4
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¿A qué llamamos carácter de apertura?

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Salvador Piá apunta certeramente que la intimidad es el carácter de apertura de la persona.

Tenemos el proyecto de estudiar también en este blog, poco a poco, las aperturas de la persona humana.

Estudiaremos la apertura inherente de la persona que engendra la esencia en la etiqueta 5.9.0. La persona humana es creada con capacidad de darse manifestándose esencialmente.

Estudiaremos la apertura hacia fuera en la etiqueta 5.10.0, los tipos de coexistencia (5.10.1 hacia la criatura cósmica y 5.10.2 hacia el prójimo)

Estudiaremos la apertura íntima o trascendental, que se llama también simplemente intimidad, en la etiqueta 5.11.0

Y por último, estudiaremos la apertura transcendente en la etiqueta 5.13.0 (y el encuentro definitivo con Dios en la 5.18.0).







Para saber mucho y más sobre este tema ver el nº 24 de las conclusiones de la tesis de Salvador Piá "el hombre como ser dual" p.446.

Hablemos de las aperturas ¿A qué llamamos "intimidad" teniendo en cuenta el carácter de apertura? Apertura interior y hacia dentro

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Polo llama "intimidad" a la persona humana.

Y lo hace para señalar que el ser humano está abierto por dentro. Se refiere así a la "apertura" íntima del acto de ser personal humano.

Apertura significa también "dualidad".
El ser humano es dual en todas sus dimensiones, más aún íntimamente.

La dualidad radical más intima es la dualidad nacer-destinándo.se (el nacer-destinar de Adam Solomiewicz)

Polo habla, sin embargo, de otra dualidad íntima entre dos aperturas  miembros :
la apertura "interior" y la apertura "hacia dentro".

La apertura interior es la dualidad entre  dos trascendentales personales: la coexistencia (co-ser) y la libertad.

La apertura hacia dentro es la dualidad entre los otros dos trascendentales personales descubiertos por Polo: el conocer personal y el amar personal.

Abarcamos así la complejidad del ser humano, pues los cuatro trascendentales personales (coexistencia, libertad, conocer y amar personal) son íntimos, están abiertos, son "duales".

Dicho esto, Polo no tiene reparo en llamar también al trascendental "coexistencia" al "co-ser", intimidad. Al fin y al cabo los trascendentales personales se convierten, y mejor que los metafísicos. Jorge Mario Posada también propone llamarla así.

Es decir, a veces Polo llama "intimidad" al trascendental personal "co-ser" y otras veces al conjunto de dualidades íntimas del ser personal.
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¿Es la intimidad humana radicalmente dual?

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Sí que que lo es.

Don Leonardo, admitiendo cuatro trascendentales dirá que la intimidad es radicalmente dual –y doblemente dual– según la apertura interior (co-existencia–libertad) y la apertura hacia dentro (conocer-amar).

La persona humana es dual.
El primer momento de la dualidad personal es la apertura interior, la coexistencia. Carencia de réplica.

El segundo momento es la apertura hacia dentro, la búsqueda de réplica, la coexistencia-con.


Adam Solomiewicz propone el nacer-destinarse como dualidad radical.

¿Cómo se descubre la dualidad doble de la intimidad humana?

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La actividad libre del co-ser, al no encontrar réplica en su apertura interior, se continúa con la búsqueda hacia dentro.

No es otra cosa que  la búsqueda intelectual de réplica y la búsqueda amorosa de aceptación.

Así se aclara la dualidad doble de la intimidad humana: apertura interior y apertura hacia dentro.

¿Nos pondremos de acuerdo sobre la atribución de la intimidad?

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Probablemente nunca nos podremos de acuerdo. Sin embargo, coincidimos en las distintas dimensiones de lo que llamamos “intimidad”.

La persona es intimidad.

Pienso que, desde ahí, debemos llamar “intimidad” a la doble dualidad de los trascendentales personales, es decir, las dos aperturas íntimas descubiertas por Polo: interior y hacia dentro.

Sin embargo, la dualidad radical “nacer-destinándo.se” propuesta por Adam Solomiewicz es también “intimidad”. Esta dualidad está presente en todas las dimensiones de la persona humana.

Y el trascendental al que le va mejor el nombre de intimidad es el co-ser o co-existencia.

En cualquier caso prefiero llamar coexistencia al carácter de además.
Pues el además es el método para alcanzar el carácter de además como tema, es decir la co-existencia humana.
Polo identificael además como método” con el hábito de sabiduría, con el cual se alcanzan los trascendentales personales: «considerado como método, dice, el carácter de además equivale al hábito de sabiduría».

Luego el “además como tema” es la intimidad, la dualidad radical, la co-existencia.
Jorge Mario Posada prefiere así llamar “intimidad” a lo que la mayoría de los polianos llaman co-existencia.
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¿Carece de réplica la persona en su interior?

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Yo diría, en este asunto tan importante, que la persona carece de réplica en ”su” interior.

Es decir, cuando se abre interiormente, gracias a la libertad, la persona no encuentra réplica y por eso debe abrirse hacia dentro, buscándola.

Solamente encontrará su réplica en Dios.
La Réplica es más íntima que su intimidad.


¿A qué llamamos apertura "interior"?

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Llamamos apertura "interior" a la comunicación entre el co-ser personal y la libertad.
Es la dualidad formada por los trascendentales personales "co-ser" y "libertad".

La apertura "íntima" o intimidad de la persona humana, también llamada apertura trascendental tiene dos miembros : la apertura "interior" y la apertura "hacia dentro".

La persona humana es "además". Al estar abierta en su interior prosigue hacia dentro, queriendo siempre más.

Llamamos apertura "hacia dentro" a la comunicación entre el conocer personal y el amar personal
Es la dualidad formada por los trascendentales personales "inteligir personal" y "amar personal".

Para saber más sobre :
la apertura inherente:…………... Etiqueta 5.9.0
la apertura hacia fuera:……….… Etiqueta 5.10.0
la apertura íntima:…………….…...Etiqueta 5.11.0
la aperutra interior:…………….…..Etiqueta 5.11.3
la apertura hacia dentro:….…….Etiqueta 5.11.4
la apertura hacia el prójimo:…..Etiqueta 5.12.0
la apertura transcentente:……..Etiqueta 5.13.0
aperturas transcendentales:…. Etiqueta 5.13.1

¿Qué es la apertura interior?

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La apertura interior es el “co-ser – libre”.
Trascendental co-existencia + trascendental libertad.

El ser que se acompaña se da cuenta de que es interiormente activo y que el valor activo de la intimidad es libertad.
Por eso la apertura íntima considerada como actuosidad libre Polo la denomina apertura interior: «el descubrimiento de la intimidad como apertura interior es inseparable del valor activo, libre, de la co- existencia».

En pocas palabras, «la co-existencia es activa, y la índole de esa actividad es la libertad».

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¿Es la apertura un rebrotar?

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Ser persona es una intimidad que no se queda cerrada.

Es una intimidad en apertura, que siempre vuelve a brotar.

Una apertura que se desborda, siendo efusiva.
La persona humana rebrota, es una intimidad abierta.

El hombre no se reduce nunca a sí mismo, es siempre además. Es adverbio.
La adverbialidad es precisamente la intimidad.
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¿Se dobla la co-existencia con la libertad?

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Sí.
La co-existencia se dobla con la libertad trascendental.

La apertura interior es la primera dualidad trascendental de la intimidad.

La co-existencia (el co-ser que se acompaña) se dobla con la libertad (que es el valor activo del co-acto de ser personal).

Así se ve que la libertad es el trascendental personal más próximo a la co-existencia, con el que ésta se dualiza de inmediato o directamente.
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¿Por qué la intimidad no es un ámbito cerrado?

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La intimidad no es un ámbito cerrado porque la persona (el ser que es intimidad) es un ser donal.

Intimidad equivale a "dar" y es por lo tanto trascendentalmente libre al poder dar (si quiere).
Si no fuera libre no podría dar, pues sería un mecanismo instintivo, un power point ya programado.

Sin embargo, asómbrense, el dar "trascendental" no requiere el tener.

En rigor, no es acertado decir que sólo se da lo que se tiene.

Me explico: hay un dar que es simplemente aceptar.

La iniciativa del dar es, claro está, un dar.
Pero a nivel trascendental, el "dar" se frustraría sin el "aceptar". (No así a nivel esencial, pues a veces podemos encontrarnos con gentes que nos rechazan, y sin embargo nuestro dar no se frustra porque nada se pierde en Dios).

El "dar" trascendental sí que es siempre dual con el "aceptar".

Esta dualización es mutuo enriquecimiento, anterior al tener.

Es un enriquecimiento trascendental, que nunca se detiene. (La actividad de Dios no cesa, Dios sigue actuando).
Si el don se detuviera, si fuera algo fijo o determinado, la intimidad se cerraría al realizarse o al otorgarse el don. Se acabó la fiesta tras la repartición de regalos. Se acabó el pastel.

No ocurre así a nivel trascendental. La intimidad dualizada de las personas está siempre abierta.

Y es precisamente la dualización la que impide la cerrazón puesto que el miembro superior (el Origen) es fuente inagotable.

  


De esto habla Polo en Antropología Trascendental I, p. 208, 5.


Para saber más sobre:
el dar trascendental……….etiqueta 1.0.2

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¿Es la persona humana una intimidad cerrada?

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El ser de la persona humana es una intimidad abierta al futuro.

No es solamente “inmanencia” y no es solo intimidad, sino intimidad abierta.
Abierta al futuro.

Al estar abierta por dentro, la persona humana es una cierta intimidad (sabe de sí), pero es una intimidad que no está acabada.
La persona humana no se conoce completamente, está abierta al futuro.

Aspira a alcanzarse y seguir creciendo.
Es capaz de Dios.

Ideas sacadas del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de Juan A. García González.


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¿Es suficiente la explicación poliana de la doble dualidad para entender la intimidad?

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Según la propuesta de Adam Solomiewicz para entender mejor la intimidad, no basta con la concepción de la dualidad doble de los cuatro trascendentales.

Es muy conveniente insistir entre la distinción estricta entre la dualidad radical humana (intimidad) y la dualidad transcendente.

Su teoría de las tres estructuras donales esclarece el tema.
Intimidad es entonces como un nacer-destinándo.se.


¿Es la apertura íntima, la última dualidad humana?

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No. Pues Dios Transciende la dualidad radical íntima.

La apertura íntima no es la última dualidad humana.

La apertura íntima, aún se dualiza con otra apertura aún más íntima.

Polo la denomina apertura transcendente por abrir el ser humano más allá de su propia intimidad.

Y eso, gracias a la "llamada inicial" (que denominamos "gracia primera").

La apertura transcendente es más íntima a la persona que su propia intimidad. Es una apertura que transciende la intimidad humana profundizando en ella.

No es una apertura hacia fuera, que es inferior a la apertura íntima.
Es abrirse "hacia" el Origen al responder a su llamada.

Es una apertura superior, más íntima que la intimidad.

Y al estar abierta, al abrirse desde el inicio, la persona humana podrá "saberse" dual. Puede reconocerse dual en su interior, pues se dualiza hacia Dios, "si quiere".

Ese "querer" apunta a un desdoblamiento inherente a la persona humana. El desdoblamiento del quién que somos con nuestra manifestación o "esencia humana".

Quizá necesiten ustedes recordar cómo Polo ha formulado las dualidades en el ser personal, diciendo que la apertura "íntima" o intimidad de la persona humana, también llamada apertura trascendental tiene dos miembros: la apertura "interior" y la apertura "hacia dentro".

Llamamos apertura "interior" a la comunicación entre el co-ser personal y la libertad.
Es la dualidad formada por los trascendentales personales "co-existencia" y "libertad".

Llamamos apertura "hacia dentro" a la comunicación entre el conocer personal y el amar personal
Es la dualidad formada por los trascendentales personales "inteligir personal" y "amar personal".

Adans Solomiewicz propone una dualidad trascendental aún más radical: nacer-destinarse. Que podemos formular como un nacer-destinándo.se

Pues bien, tanto esta dualidad radical como la doble apertura íntima no son la última dualidad humana.
Gracias a la "llamada inicial" la apertura íntima se abre más allá de su intimidad, hacia Dios.
Es la apertura transcendental.



Y no olvidemos el "querer". La intimidad lleva inherentemente otra apertura: su manifestación esencial. Llamaremos apertura inherente a la dualidad "acto de ser personal" – "esencia humana".

Comprendan bien que desde el nivel más bajo de nuestra "vida" (de nuestro disponer) está presente la llamada inicial de Dios.
Porque somos en Dios, vivimos humanamente, si queremos.



De esto habla Salvador Piá en su libro "El hombre como ser dual" p. 367

Para saber más, pueden ustedes ir a las etiquetas:
5.11.0 apertura íntima o trascendental
5.13.0 apertura transcendente
5.15.0 llamada inicial o gracia primera
5.9.1  apertura inherente
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¿Es libre la intimidad?


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Llamamos "intimidad" a la persona como co-ser íntimo, libre, que es cada quién,  trascendentalmente. 
Es el ser "además" que co-es la persona.

Ser "además" es no depender de la necesidad, no estar atado. Libertad trascendental.

En su artículo "la radicalidad de la persona" Polo define la intimidad como el modo de ser que no necesita asimilar elementos exteriores ni poseerlos para mantenerse.

Tanto la inmanencia operativa como la virtud pueden llamarse modos de tener.
Las operaciones inmanentes, por más que sean propias del viviente y no puedan ser ejercidas por otro, comportan cierta aportación de elementos previos, que pasan a ser poseídos.
El alimento es un aporte exterior que la función práxica de nutrirse hace suyo. Es cierto que no basta  incluir el alimento en el cuerpo, pues eso sería embutir o engordar, y no alimentarse. Pero hay una subvención previa. Se tiene.

Asimismo, el antecedente de las operaciones cognoscitivas es la recepción de lo que se llama especie impresa.

Ninguna operación inmanente es autosuficiente en todos los sentidos; es menester que algo se les proporcione para que puedan ejercerse.

Sin embargo, la intimidad está por encima del necesitar.
Equivale a dar y es trascendentalmente libre.
Aunque no tengamos nada, co-existimos-en Dios.







De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), nota 48 de la p. 38, p. 41.4, y Leonardo Polo en AT I, p.208.5 y en la nota 13.

Para saber más sobre:
el tener……………………………...etiqueta 1.9.1
el dar trascendental……………… etiqueta 1.0.2

¿Por qué la apertura interior nos abre hacia el Creador?

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La persona humana, de entrada, sabe muy poco de sí.
Su saber de sí se reduce a la apertura interior de su intimidad (co-ser + libertad).

No se conoce a sí misma perfecta, completa y exhaustivamente.
Este saber precario indica que la persona humana es creada.

Necesita saber más de sí. Alguien se lo tiene que decir.

Si pudiera saber de sí, sola, tendría en su interior una réplica de sí, otra persona.

Entonces hay dos caminos: o bien la persona se realiza a sí misma (es lo que llamamos “pretensión de sí) o se trueca en búsqueda de su réplica, para saber quién es.
Se abre entonces a su Creador.

Ideas sacadas del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de Juan A. García González.


Feliz Navidad 2019 y un año 2020 polianísimo.

Si la intimidad humana es libre ¿somos Dios?

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No somos Dios.
Aunque estemos abiertos a la plenitud, nuestra vida, nuestro crecimiento, nuestra esencia, depende siempre de la máxima amplitud, somos criaturas.

Somos como caballos felices en un prado (Sabiduría 19, 9).

Aunque estemos incluidos en la máxima amplitud, no deja de ser una inclusión o adopción.

En virtud de la estricta dualidad co-existencia–esencia, toda la actividad trascendental humana (es decir, la actividad personal dirigida al Transcendente en cuanto que ‘mi Origen’ y ‘mi Destino’) repercute en su potencia, o sea, no cabe la actuosidad trascendental humana separada enteramente de la actividad esencial del hombre. Si esa se diera, el hombre sería Dios.

Comenzamos a existir cuando Dios nos crea en una naturaleza corporal y como personas podemos disponer esencialmente, irrestrictamente, pero nuestra intimidad, la persona que somos y seremos es siempre distinta de nuestra manifestación.

¿Es lo mismo intimidad que inmanencia?

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No.
La intimidad es además de la inmanencia.

Yo no soy inmanente, dice Polo, sino mucho más, soy íntimo.

Soy íntimamente hasta tal punto que ni siquiera la noción de mí mismo es suficiente, soy mucho más que un mí mismo.

La intimidad es un puro sobrar que se abre hacia dentro.
Que se abre hacia Dios.
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¿Está cerrada la inmanencia?

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La intimidad es además de la inmanencia.

La intimidad está en el orden del actus essendi hominis, y la inmanencia en el orden del tener esencial: «intimidad no es lo mismo que inmanencia, sino una designación de la co-existencia».

Mientras la actualidad está cerrada (no tiene interioridad, es ahora respecto de otro ahora), la intimidad es el «acompañar.se del ser» en apertura.
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¿Tiene Dios una intimidad plena?

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Sí. Dios tiene una intimidad plena.
Intimidad “plena” quiere decir que tiene réplica o respuesta en su interior.

Dios es una Persona (Dios Padre) en cuyo interior engendra (por ser intelectual, por conocerse a sí misma) otra Persona (es padre de un hijo, sabe absolutamente de quién es padre).
Su comunión es plena.
Ser Originario es superior a crecer.
El crecimiento en Dios, llama viva, es un crecimiento absoluto Originario. Un brotar incesante. Pura Vida.
Ese “espiritar” es Espíritu (Vínculo amoroso de mutua donación y aceptación), Tercera Persona divina.

Así podemos entender mejor que la persona humana es creada.
Pues la persona humana no engendra en sí el conocimiento pleno de sí (eso sería la pretensión de sí). No tiene, de entrada en el tiempo, réplica “en su interior”, debe abrirse hacia dentro para saber quién es y quién le acompaña, y para que su amor de sí sea aceptado por el Amor.


Ideas sacadas del “compendio” de Antropología “el hombre como persona” de Juan A. García González.

¿Cuáles son los frutos de la apertura íntima o trascendental?

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Recordemos que la apertura íntima es el desdoblarse del intelecto personal que, gracias al hábito de sabiduría alcanza a conocerse.

Gracias al hábito de sabiduría, la persona alcanza a conocerse de cuatro modos, según cada trascendental personal.
Se conoce como además (co-ser), se sabe libre para destinarse (libertad trascendental), descubre su propia transparencia (intelecto personal) y acepta su propio ser donal (amar personal).

Entonces se abre hacia dentro, hacia la transcendencia, escuchando la voz de Dios, esperando conocerse como Dios la conoce.

Los frutos son las aperturas transcendentales que estudiaremos en la etiqueta 5.13.0

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 349.5

Para saber más : Etiqueta 5.11.0 Apertura íntima

¿Es la ampliación un sobrar?

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La intimidad libre del co-ser es un “sobrar sin consumarse”.

De ahí que la carencia de réplica en el interior de la persona se trueque en búsqueda. 
¿Quién soy?

En la búsqueda se continúa la co-existencia.
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¿Es íntima la apertura hacia fuera?

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La apertura hacia fuera no es radical, porque se distingue de la secundarización de la co-existencia: no es íntima. 

De ahí que la apertura hacia fuera dé lugar a lo que llamaremos tipos de co-existencia».

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Saber de sí

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Estudiamos cuatro rasgos de la Intimidad:

Acompañar.se

Ampliación. Ampliar.se

Saber de sí. La persona humana es un ser que sabe de sí (Juan A. GGz gusta presentarla así)

Corazón. Amor, donar.se


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