¿Qué ventaja tiene el modo poliano de enfocar la distinción real de esencia y ser?

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El modo poliano de enfocar la distinción real de esencia y ser preserva la identidad de Dios, al equilibrar la prioridad del esse con la cierta prioridad de la essentia.

La filosofía moderna no sabe cómo componer essentia y esse.
Heiddeger propondrá quizá el planteamiento más atractivo, dice: no olvidemos el ser, seremos lo que queramos ser. Y ya está. Morimos. (Hace depender excesivamente la esencia del ser "huérfano" que somos).

Y cuando Hegel llega a la Identidad, Dios sería la culminación de un proceso. El ser se macla con la esencia y se acabó la historia.

Los planteamientos modernos están regidos por el principio del resultado. Se pierde el principio de Identidad pues se opera mentalmente una disyunción : o esse o essentia.

Según el planteamiento poliano, coincidiendo con la tradición,  Dios es Idéntico y las criaturas inidénticas. Distancia siempre infranqueable.
Dios es Dios y las criaturas, criaturas. Se salva la Identidad de Dios y su distinción.

Pero Polo va más allá del planteamiento clásico pues es "moderno" al dar más consistencia o, digámoslo así, importancia, a la esencia.

En efecto, la esencia tiene una cierta anterioridad pues no depende del ser en el modo de la eficiencia, sino que avanza, según su ser, o "hacia" su ser, naturalmente o libremente.

Somos "además".
La Identidad divina debe pues declararse "originaria", no puede alcanzarse con ninguna actividad o proceso mediador.

Y al mismo tiempo, la inidentidad de la criatura muestra la existencia de Dios.





Me he inspirado, de algunas ideas de Juan A. García, en su blog sobre Polo, del día 4 de abril 2010, donde hice varios comentarios.

Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"
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¿Cómo formular en el cosmos la distinción real entre ser y esencia?

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La distinción real entre ser y esencia, cuando se trata de lo que no es el hombre, es decir, cuando nos referimos al ser extramental, ser primero o cosmos físico, queda bien formulada así: el universo y su ser son realmente distintos.

Entendemos aquí por “su ser”, el primer principio o ser extramental. También llamado "persistencia".

Y entendemos por universo el universo como esencia, es decir, la tetracausalidad o unidad ordenante del conjunto de sustancias y naturalezas físicas.

Dios ha querido que el cosmos sea (el ser es el acto de ser o acto primero), que sea, digo, lo que es (”lo que es” es la tetracausalidad), el universo como esencia, o, como dice Polo, el análisis del primer principio.









La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.39). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"



¿Dónde se ve con más claridad la distinción entre el ser y la esencia?

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La distinción entre el ser y la esencia se ve con más claridad en Antropología.

Vayamos por pasos:

A Aristóteles no se le ocurre que la esencia (que cada forma) pueda ser potencia del "acto" que la hace ser, (el acto de ser o esse).

Tomás de Aquino profundiza en el planteamiento de Aristóteles, formulando la distinción entre ser y esencia. (Sentido de la esencia como potencia y del esse como acto)

Polo, a su vez, profundiza en el planteamiento de Tomás de Aquino, porque al distinguir entre el ser del universo y el ser humano, se le ocurre que allí donde se ve más claramente la distinción entre ser y esencia es justamente en antropología, es decir, en la distinción entre ser personal y esencia humana.

En efecto, la persona humana no es su esencia, sino que la esencia es suya; en cambio, el ser humano no es de la persona, sino que la persona es precisamente su ser.

La esencia del universo también se distingue de su acto de ser, pero menos. La esencia del universo es sencillamente el despliegue del ser del universo, que podemos llamar "fundamento", porque es primer principio. Se distingue, sí, pero menos.

Y decimos que se distingue menos, porque la esencia del universo es en rigor, sencillamente, el análisis de su persistencia.

Mientras que la esencia de la persona humana es su manifestación libre. No sabemos cómo esa persona se manifestará, lo que será, porque no está determinada.
Por eso no debemos decir que la persona sea "fundamento", si por fundamento entendemos "principio" o "causa". La persona es "además", se añade libremente, si quiere.

Ustedes pueden juzgar del calibre de esta propuesta. Las personas humanas no dependemos de las condiciones iniciales del universo, o de la genética de nuestros padres, o de la cultura en que nací: lo que soy (mi esencia) depende de mi libertad trascendental (de mi ser personal). Soy el quién que dispone como quiere. La esencia es precisamente el disponer, el aportar. (Juan A. García dirá, quizá: el valor añadido).









Inspirado al leer la esencia de la persona humana. p.33 Se trata de unas notas sacadas de la conferencia dictada por Polo el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"

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¿Se debe entender la distinción real essentia-esse como la distinción uno-otro?

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No, porque la distinción uno-otro no tiene en cuenta su mutua y estricta dependencia.

"Otro", en el lenguaje usual tiene varias significaciones :
- 1º « otro que X » (diferente) (es una consideración mental)
- 2º « otra realidad que » (distinto)
- 3º « cierta multiplicación de lo uno » (uno más o uno-otro) (es también una consideración mental, sin ser diferentes, son uno más de lo mismo).

Decir distinción uno-otro significa que el otro es "uno más" pero sin tener en cuenta la "dependencia" que existe entre los que son otros, distintos entre sí.

Polo propone entender la distinción real como "dependencia". Es el segundo sentido usual de "otro": otra realidad "distinta".

Una persona no es "otra" que otra persona, en el sentido de ser una persona más (eso es distinción uno-otro).

Una persona es más "otra" que otra persona, pues "se distinguen", dependiendo una de otra. No son dos personas "diferentes", o una más, mentalmente considerada. La persona "es" en la realidad, un ser abierto por dentro y por fuera, que depende realmente de los demás.

Pues bien, esa distinción real, ese ser dependientes, se da también entre el esse y la essentia  de cada persona.

Estamos diciendo pues que la distinción entre "la persona" que ve y "el ver" de la persona son dependientes. La persona que ve es el esse, y el ver, es la essentia.
Es distinción real entre acto de ser personal y esencia personal. "El ver" depende de la persona que ve.

La distinción entre acto de ser y esencia, no es la simple distinción uno-otro, sino real dependencia de la esencia respecto del acto de ser.

Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"

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¿Cómo distinguir entre esencia y acto de ser?

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La esencia no existe realmente sin el acto de ser.
Es, con el acto de ser, como la esencia existe, y es acabada.
El acto de ser la comienza y la acaba, la hace perfecta.

Esencia y acto de ser se distinguen realmente.
Pero no se distinguen como una cosa y otra cosa, o como una persona y otra persona.
Tampoco es una distinción de razón, sino real, como la inteligencia se distingue realmente del alma.

Distinción real no quiere decir que la esencia pueda existir sola. Existe, es acabada, por el acto de ser.

En el universo físico hay sustancias, hay naturalezas, pero no están “acabadas”.
Esencia, sin embargo, indica perfección.
Ni las sustancias ni las naturalezas físicas están acabadas. El acabamiento del universo físico es la unidad del orden de las cuatro causas (su esencia), que se consigue gracias a la persistencia del acto de ser del universo.

No sucede lo mismo con la persona humana.
La distinción entre esencia humana y acto de ser personal no es la misma que la distinción entre la esencia del universo físico (tetracausalidad) y el acto de ser del universo (persistencia)



Veamos primero uno de los miembros de la distinción : la esencia humana es distinta de la esencia del universo físico.

La esencia humana es la perfección o acabamiento de la naturaleza humana, pero la naturaleza humana no es una "naturaleza" del universo físico.

La naturaleza humana es cuerpo + espíritu, es a la vez cósmica y extracósmica.
(el alma humana es el horizonte entre el universo y el espíritu).
También se puede expresar lo mismo diciendo que la naturaleza humana es cuerpo y alma.

Del lado del cuerpo es vida recibida de los padres.
Del lado del alma es vida "añadida" por la persona humana.

El alma crece, su acabamiento es la esencia (que indica, repito, perfección).
El don que es la vida de cada persona humana, su esencia,  se “acaba” con la muerte y la persona ofrece a Dios su don.
El don no existe solo, es don porque el acto de ser personal lo ofrece a su Creador.

Queda así clara la distinción entre la esencia del universo físico y la esencia humana que depende libremente de la persona.


Veamos ahora cómo tampoco se puede equiparar el otro miembro de la distinción, el acto de ser personal humano, al acto de ser del universo.

El acto de ser personal no es “persistir” como el acto de ser del universo.
El acto de ser personal es “además”.

De un lado porque “sobra” y perfecciona la esencia. Y de otro lado porque es “adverbio” de Dios.






Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"

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¿A qué llamamos "existencia"?

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"Existencia" es una noción que abarca tanto el acto de ser como la esencia. Es una síntesis mental.
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No se debe confundir con el "acto de ser" o "esse".
Y tampoco con la "esencia".
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En el lenguaje ordinario hablamos de nuestra existencia refiriéndonos a nuestra vida.
Nos referimos así a nuestra esencia real. Tanto a nuestra esencia como al acto de ser o ser personal que somos.
Vivimos (o "existimos") por nuestro acto de ser, según nuestra esencia libre.
Noten la síntesis mental que hemos hecho al pensar la vida como existencia.
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Sin embargo, corremos el riesgo de olvidar que el acto de ser, que nos hace ser realmente, no es una dimensión de nuestra esencia libre. "Esencia" y "ser" son realmente distintos.
Si, a partir de la síntesis mental, pensamos la "existencia" como solamente "vida" caemos en el "existencialismo", que nos deja huérfanos o arrojados al mundo.
La "vida", la "esencia", depende del acto de ser. Es su manifestación, su disponer, su iluminar, su aportar.
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Y tanto el acto de ser como la esencia dependen del Origen.
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¿Cómo surge la filosofía poliana del límite mental?

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La filosofía poliana del límite mental, su método característico, surge de un replanteamiento de la doctrina tomista de la distinción real.

Polo es el filósofo de la distinción.

Tomás de Aquino encuentra una distinción trascendental: la que existe entre ser y esencia en cada criatura.

Un mosquito es.
Lo suyo es "ser mosquito".
Ésa es su esencia.

Pero el mosquito no es eterno. ¿De dónde le viene el ser?

Si la esencia existe, es porque "algo" le permite existir. Ha recibido su existencia, su existir. Al acto que le hace ser "lo que es", lo llamamos "acto de ser" o, como hace Polo refiriéndose al universo físico, "principio de no contradicción" o ser del universo, su esse.

Tenemos ya una distinción trascendental: "esencia" (la tetracausalidad que actualiza al mosquito) y "ser del universo" o acto de ser (lo que hace que el mosquito sea).

Pues bien, la filosofía poliana es un ejercicio mental rico, complejo y sabroso, para mejor conocer esa distinción y profundizar, hasta donde se pueda, en el conocimiento de la esencia y en el conocimiento del ser.

Y lo primero que se le ocurre a Polo es que, cuando pensamos objetos, pensamos lo que pensamos, nuestro conocimiento es limitado por lo pensado.

Pero si abandonamos ese límite, es decir, si abandonamos el objeto, podremos conocer, no sólo lo que pensamos, sino la realidad de lo que pensamos.

No sólo conoceremos la esencia pensada, sino el ser real. Y no el ser sin más, sino la riqueza del ser, es decir su contenido trascendental. Sus dimensiones. Su origen.

¿Abandonó Tomás de Aquino el límite mental? Ciertamente. Pero no se le ocurrió formular el método.

Es lo que Polo ha hecho, y con resultados sorprendentes, pues explora nuevas y más altas distinciones partiendo de cuatro modos de abandonar el límite a los que llama las cuatro dimensiones del abandono del límite mental.

Su método es plural.
Recogiendo la distinción real de Tomás de Aquino la aplica a la antropología con resultados apasionantes.

Anímense ustedes.










Inspirado en Notas y glosas sobre la creación y los trascendentales. Juan A. García González. Miscelánea poliana nº 11. Nota 1, p. 83. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.


Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"
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¿Se puede decir que el acto de ser personal posee la esencia o "tiene" la esencia?

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No.
La esencia humana no se "posee" sino que es el manifestarse o el disponer de la persona humana.

Seguiré en mi respuesta las apreciaciones de Juan Fernando Sellés en su libro sobre la persona humana, publicado en la universidad de la Sabana en 1998.

La más alta averiguación filosófica medieval es la distinción real entre esencia y acto de ser en la realidad creada.

Por "esencia" entienden el modo de ser de cada realidad, su forma de ser o su composición real.

Por "acto de ser" o esse, entienden el fundamento de toda realidad, aquel principio que hace ser a las realidades.

Las diversas realidades no se reducen al ser, sino que son tal o cual (esto es la esencia) realidad, de tal o cual índole (la índole es la esencia).

En Dios Ser y esencia coinciden.


En antropología hay que esclarecer mejor esta distinción.

¿Qué es en el hombre del ámbito de su esencia?

¿Qué es en el hombre del ámbito de su ser?

G. Marcel capta esa dualidad y la formula con sus nociones de « tener » y « ser ».

La propuesta poliana en antropología, muy bien enseñada por Sellés es, sin embargo, tripartita pues distingue tres ámbitos.

Al ámbito del tener « recibido » pertenece la naturaleza humana (el cuerpo, las facultades, las tendencias, etc.).

Al ámbito del tener « adquirido » pertenece la esencia humana (que es el perfeccionamiento de la naturaleza humana; es el crecimiento que la persona consigue libremente). La esencia del hombre es incrementable indefinidamente: noción de hábito y de virtud.

El ámbito del ser  "recibido" y "donante" es la persona. Ser que no está clausurado, pues puede ser más gracias a su esencia crecientemente libre. (Puede dar, es dar).

El acto de ser dispone, manifiesta, ilumina, aporta, con la esencia, pero no dispone de la esencia. La esencia es el disponer indisponible.








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La distinción real resuelve muchos problemas filosóficos ¿qué dos novedades ofrece la propuesta poliana?

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Dos novedades en la propuesta poliana : novedad respecto de la noción de  sustancia y novedad respecto de la noción de sujeto.

La propuesta poliana sobre la distinción real entre el acto de ser y la esencia es doble, porque su método permite distinguir también entre el ser del universo físico y el ser personal.

a) respecto al ser extramental (el universo físico) va más allá de la noción de sustancia. La sustancia pierde la prioridad que la filosofía clásica le otorga. Ahora rige el principio de no contradicción;

b) respecto al hombre deja atrás la noción de sujeto. El solipsismo es abandonado, al ser la esencia humana "manifestación" a otras personas.

Don Leonardo prosigue pues las aportaciones realizadas por la tradición aristotélico tomista (a)

y recoge, resolviéndola, gran parte de la problemática moderna (b).








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¿Se dualiza el acto de ser personal con su esencia?

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No.

El acto de ser humano no se dualiza con su esencia.

La esencia humana es el "disponer".

Depende del acto de ser personal (y por consiguiente se distingue realmente del acto de ser personal), pero no se distingue "tanto" para ser otro radical, o ser otra persona, o ser un mundo distinto.










Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"
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¿Cuál es la dualidad radical del hombre?

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Más que de "dualidad" hablaremos de "dualidades".

La distinción real entre ser y esencia es la dualidad clásica, que explica el carácter creado del hombre.

En efecto, no soy solamente un ser arrojado a la existencia o una esencia que se pasea entre bosques y estrellas.

Soy lo que soy (esencia) porque mi ser no cesa. Y ese no cesar no viene de mí (de mi esencia) sino de Dios, que sigue dándome el ser.

Pues bien, para Polo existe una distinción aún más radical que la distinción clásica entre essentia y esse.
La propuesta poliana es una profundización de la filosofía creacionista.

La criatura se distingue de Dios, claro está, por ser compuesta de ser y esencia (Dios no es compuesto, Dios es identidad), pero en el caso de la persona humana existen dualidades más radicales que componen su intimidad: los cuatro trascendentales personales.

Más aún, gracias a sus hábitos superiores, la persona se dualiza con Dios, con los demás y con el mundo.

En Dios las tres Personas son relaciones subsistentes de su Ser en Identidad.

En el hombre las relaciones trascendentales (gracias a los hábitos superiores) "nacen" de su ser personal.
Es un ser inidéntico como todas las criaturas. Pero libre.
Inagotable.
Su acto de ser es co-ser o ser-con hábitos que le abren hacia dentro y hacia fuera.
No existe sin el Origen, como la creatura física.
Pero es "además", co-existe libremente.

Los hábitos superiores muestran el inagotable ser "además" de la persona humana, el desbordarse de su actividad existencial; co-ser siempre más. Abrirse eterno a Dios, a los demás y al mundo.








Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 338

Si quieren ustedes saber más sobre los hábitos superiores vayan a la etiqueta 1.9.2 (4).
Hablamos de la Intimidad en la etiqueta 5.11.0.
Y de los trascendentales personales en la etiqueta 5.5.0

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¿Depende la esencia del ser?

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La esencia es esencia desde el ser.

El ser del universo físico es un desde de donde se despliega la tetracausalidad. El despliegue tiene esa finalidad.

La libertad trascendental de la persona humana, (que se convierte con el ser personal), es un desde para la esencia humana, que actúa libremente para manifestarlo.

Noten que  la esencia del universo no depende del ser del universo del mismo modo que la esencia humana depende del ser personal (que, repito, se convierte con libertad trascendental).

El fundamento o ser del universo físico, no es un desde elegible (no es libre), sino que es un desde que determina persistentemente su análisis o despliegue (que es la tetracausalidad o esencia del universo).

El ser personal, al contrario, es un desde que abre la posibilidad de manifestarlo libremente, si queremos.

Sin embargo, la esencia del universo físico tiene una dependencia peculiar del ser personal.
En efecto, la persona, que es extracósmica, puede "esencializar" el universo físico, convirtiéndolo en su "mundo". Entonces, la esencia del mundo es investida por la libertad personal, elevada al rango de don del amor.







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¿Consigue el hombre su identidad haciendo crecer su esencia?

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Por mucho que el hombre crezca, por mucho que se perfeccione a lo largo de su vida en forma de hábitos, a pesar de todo, en el hombre siempre permanece la distinción entre la essentia y el esse; nunca el hombre puede llegar a ser "una" identidad.

Es decir, por grande que sea su crecimiento esencial, siempre su ser está por encima de él.

Polo suele decir esto así: el hombre es un ser que carece de réplica en su esencia.

Nunca llegaremos a ser la persona que somos (que seremos, pues nuesro futuro es indesfuturizable).

Aunque nuestra esencia puede crecer, y nos hacemos más coherentes con el ser personal que somos, sin embargo, eso no tiene más que el carácter de una manifestación de mi persona.

La persona crece al crecer su esencia, se expresa mejor, según su esencia. Pero la persona es inagotable.

La esencia va hacia delante, pero nunca se agota.
Nunca se supera la distinción real entre esencia y ser personal.

Y cuando veamos a Dios cara a cara será nuestra esencia la que estará por encima de nuestro ser. Siempre inidénticos. Siempre hijos. Futuro indesfuturizable.











Éste último párrafo lo aprendí en Pamplona, de Ignacio Falgueras, durante el Congreso sobre la libertad trascendental en septiembre 2012. Lo interpreto diciendo que en el Cielo es la esencia la que tirará para arriba de la persona que seremos, saciándola sin saciar.

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¿Es limitado el conocimiento humano?

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Obviamente lo es, ya que no es Originario. Sólo el Origen es la máxima amplitud.

Nuestro conocimiento aparece esporádicamente, luego "depende". Solo el Origen no depende.

Tal constatación en lugar de deprimirnos nos enardece, pues siempre podemos conocer más. Y podremos desvelar, si queremos, nuestra verdad personal. Esa es nuestra esperanza.

A partir de la distinción radical entre lo que soy (esencia) y lo que seré (acto de ser personal) comprendo que el crecimiento de mi inteligencia es irrestricto. Agua viva.

Para empezar conozco lo que conozco, conozco "lo mismo" que conozco.

Al abandonar el límite voy creciendo, o explorando, o tal vez, jugando.







Inspirado en Notas y glosas sobre la creación y los trascendentales. Juan A. García González. Miscelánea poliana nº 11. Nota 1, p. 83. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

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¿Qué imagen puede ayudarnos a distinguir entre el acto de ser y la esencia?

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La imagen del iceberg nos ayudará a entender que todo lo que hacemos y vivimos en el tiempo, es del orden de la esencia, es "manifestación" (no se ve lo que hay detrás).

Esto no quiere decir que lo que hay detrás no exista, todo lo contrario, pues lo de arriba del iceberg se sostiene por lo de abajo.
Polo es un explorador que se ha adentrado por territorios hasta ahora ignotos.
De ahí que deba ponerles nombres, como los conquistadores que llegaron a Nueva España, o los portugueses que llamaron Zaire al río del reino Kongo.

"Dar", "aceptar", "además", "según" y tantos otros términos utilizados en su Antropología trascendental, tienen un significado distinto (por su riqueza), que no equívoco, del que empleamos habitualmente.

Cuando entramos en ese territorio inexplorado (pues los clásicos se limitaron a descubrir el acto de ser),  utilizando la vía o método propuesto por Polo, el abandono del límite mental en sus distintas dimensiones, lo que descubrimos  es un ser que "es como es" (el universo) y otros seres que son libres (las personas).






Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"

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¿Es idéntica la criatura?

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No.
Sólo Dios es idéntico.

En Dios no hay distinción real entre essentia y esse.
La esencia de Dios se reduce al ser, es el Ser.
Dios es Acto puro.
Identidad.

En la criatura no ocurre eso. Siendo también acto de ser como Dios, sin embargo, no es sólo acto de ser, sino que hay esencia, una potencialidad peculiar que impide la identidad.

Decimos "peculiar" porque no se trata de la potencialidad aristotélica en el sentido de la dynamis. No llegamos a "ser" moviéndonos, cambiando, adquiriendo nuevas formas.
No tenemos en nosotros mismos "potencialmente" nuestra identidad.

Por naturaleza somos hombres o mujeres, pero no poseemos en potencia todo lo que podemos ser.
El ser, de cabo a rabo, es recibido de Dios.
El ser que nos hace y hará ser es inagotable. Depende del Ser.

Y aquí está la nueva profundización de la filosofía poliana: la distinción más alta en el hombre no es entre esencia y acto de ser.

El acto de ser personal es también "distinto", se desdobla, está abierto por dentro.
Los trascendentales personales, descubiertos por Polo (co-ser, libertad trascendental, inteligir y amar personales) son duales.
Cada uno de los trascendentales depende a su manera de Dios.

Somos "además".







Inspirado al leer la esencia de la persona humana. p.34.2. Se trata de unas notas sacadas de la conferencia dictada por Polo el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
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¿Se puede hablar de esencia en Dios?

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Propia y rigurosamente no se puede hablar de esencia en Dios.
O diciéndolo de modo más suave: su esencia es su ser.

Dios es realmente idéntico.

Si hay distinción entre esencia y existencia ahí no se puede hablar entonces de identidad.

En Dios no puede haber distinctio realis entre essentia y esse.

La esencia divina se reduce al ser; la esencia es ser, simplemente ser; no hay propiamente esencia en Dios, sino ser.

El Misterio de Dios es su Identidad "trina" en Personas.

















La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.34.2). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"


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¿Por qué la Identidad del ser sólo puede ser Originaria?

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Lo que caracteriza a Dios es la completa, eterna y plena esencialización del ser. La Identidad.

En cambio, la esencialización (despliegue o crecimiento) que caracteriza a la esencia de la creatura, aunque persista o se añade al ser, será siempre distinta de él.

Polo distingue realmente entre esencia y acto de ser y la peculiaridad de su enfoque es presentar la esencia como un ejercicio activo dirigido "hacia" la posteridad o hacia el futuro.

Si se mantiene una esencia que va "hacia" adelante, lo que logra siempre es distinto de su destino. Su existir es creado

La identidad del ser es Originaria.
La inidentidad, creada.




Me he inspirado de, y copiado, algunas ideas de Juan A. García, en su blog sobre Polo, del día 4 de abril 2010, donde hice varios comentarios.
Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"

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¿Qué ventaja tiene en antropología el enfoque poliano sobre la distinción entre esse y essentia?

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Lo que caracteriza al enfoque poliano es el equilibrio entre esencia y acto de ser.
La prioridad del acto de ser no elimina, sino que respeta la naturaleza de la esencia.

Permitiendo a la vez distinguir con claridad la actividad del ser del universo de la actividad del ser personal.

En efecto, por un lado el esse del universo es mera persistencia sobre el tiempo: su seguir de antes a después. Mientras que su essentia es la tetracausalidad física, que se despliega gracias a ese "seguir" no contradictorio.

Noten cómo el freno de la esencia permite que el universo físico sea habitable

Y por otro lado el esse personal, actividad libre de la persona humana, es además, el coexistir libre, que se manifiesta en el "disponer" que es la esencia humana.

Noten cómo así somos libres en el tiempo.











Me he inspirado de, y copiado, algunas ideas de Juan A. García, en su blog sobre Polo, del día 4 de abril 2010, donde hice varios comentarios.
Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"

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¿Cómo ve Leonardo Polo la dependencia de la esencia respecto del acto de ser?

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No es una dependencia despótica, sino respetando la naturaleza de las cosas.

De ahí que proponga una cierta antecedencia de la esencia, respetando la prioridad del ser.

El acto de ser no es causa eficiente de la esencia, sino más bien está en el orden de la finalidad (finalidad pura).

Así el esse del universo, que es el mero "persistir" o "seguir" sin contradicción, permite a la tetracausalidad física (la esencia del universo) desplegarse según el antes y el después, en orden armonioso. Es el orden el que marca la finalidad.

Mientras que el esse de la persona humana, la libre coexistencia, también es una continuación hacia delante, hacia la posteridad; pero de una manera propia, libre, según su "disponer" que no se reduce a persistir. El hombre decide finalmente su destino.

La coexistencia personal (así llamamos al esse  humano) más que persistente es insistente; porque se renueva constantemente. El destino es una llamada.

Y por eso Polo describe el ser personal como un ser además; es decir, un coexistir insistente, que permanentemente se redobla y se reitera.

Sin embargo, es libre porque quiere, si quiere, según su "disponer" que es la esencia de la persona humana. La vida, está en nuestras manos, la nuestra. Al fin y al cabo es nuestro don.





Me he inspirado de, y copiado, algunas ideas de Juan A. García, en su blog sobre Polo, del día 4 de abril 2010, donde hice varios comentarios.

Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"
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¿Existe el ser?

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Aunque parezca un trabalenguas, podemos decir :

El "ser" personal "insiste". Existe insistiendo.
El "ser" del universo "persiste". Existe persistiendo.
La "esencia" de la persona humana "consiste". Existe creciendo, si quiere.
El "universo" como esencia "existe".  Existe sencillamente desplegándose.

Tenemos así la propuesta poliana de una doble distinción trascendental :
el "ser" personal es distinto del "ser" del universo;
y la "esencia" de la persona humana es distinta de la "esencia" del universo.





En la etiqueta 1.1.0 hablamos del "ser".
Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"

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