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¿Cómo era la oración de don Leonardo Polo?

 


Ver rezar a don Leonardo ante el Sagrario era ver cómo vivía su encontronazo con Dios, con la verdad de su Vida.
Era un aceptar lo que Dios le iba dando, aumentando la comunión con su Réplica.
 
Más que oración mental habría que llamarla oración trascendental.
 
Juan Fernando Sellés dice que entre Polo y Dios, en su oración, no había ni un papel de fumar.
No “hacía” oración, sino que su persona era orante.
Estaba ensimismado en las Personas divinas como un niño que balbucea. Como un niño al que Dios premia con nuevas luces.
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¿Qué es el olvido de sí?

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Pienso que "el olvido de sí" puede referirse a dos disposiciones de la persona humana altamente fructuosas.

A) olvido de quién seré:
nos olvidamos de nosotros mismos cuando omitimos la búsqueda de nuestra réplica, (nuestra Réplica de Dios), de nuestra identidad o Amor, para ponernos a trabajar.
La persona, al ejercer su hábito de los primeros principios, al abrirse hacia afuera, cesa generosamente de ser protagonista para contemplar la creación.
Y no solo la deja ser, sino que, ejerciendo la sindéresis, comprometiendo su yo e introduciendo el límite mental, trabaja como un mulo.

B) olvido de mi yo:
sí, estoy hablando ahora del descanso deportivo o del reposo dominical. Me olvido de mi trabajo, de mis intereses y afanes, para descifrar y contemplar el sentido de mi vida: quién seré.
Los cristianos llamamos a este olvido, oración.

Trabajo y oración.
Dos modos de olvidarnos de nosotros mismos.

Y la adoración es el ocultarse del yo.

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 345.3
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¿Sabe Hegel cantar?

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Hegel no sabe cantar.
Hegel aspira a una especie de contemplación "terminativa" de la verdad, y sienta una equivalencia de la verdad con su contemplación especulativa.

Se queda corto.

Primero porque la verdad no es lo primero. (Lo primero es el ser).

Y segundo porque la verdad no es lo último. (Lo último es el Amor).

Cuando uno encuentra su verdad personal (su vocación) ha de vivirla (esencia o manifestación dispositiva humana), y al vivirla, la verdad se despliega como canto a partir de su encuentro.

Los ángeles cantan.






Para saber más pueden ustedes leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, p. 201.3




¿En qué culmina el entendimiento humano?

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El entendimiento humano culmina, trascendentalmente, en un acto de fe, que se puede llamar fe intelectual.
El entender se trasluce así como obediencia activa que se corresponde con la potencia obediencial sin límites que somos.
Somos capaces de Dios.
Es, como dice Schelling, un sometimiento a la autoridad de la verdad.
La fe intelectual se abre en búsqueda inagotable (luz transparente). Potencia obediencial o entrega a Dios.
La persona culmina en co-acto de amor en Dios.
No olviden ustedes que esa fe intelectual tiene un contenido: el Misterio y su manifestación esencial.
Siempre podremos recibir más de Dios.
Esta es la apertura transparente que busca esperanzada.
Y en esa búsqueda encontramos el co-ser que somos (filiación) y el amor que co-somos.
Y en las sucesivas elevaciones, los dones del Paraíso, el mundo Nuevo, en colores: la vida eterna.
Existe, pues, una fe que no es sobrenatural, última fase del desarrollo de la intelección, y no un don "añadido" a la inteligencia.




Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 2, p. 69.4 y 70.3 Itinerario de la razón hacia la fe

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