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¿Qué término descubre Aristóteles para designar el conocimiento superior?

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Para Aristóteles (20.4.2) hay dos modos de incorporación de la verdad a la mente (noús).

Un modo es el pensamiento "objetivo", que capta las esencias de las cosas.

Otro modo superior es una incorporación más íntima, más intensa, a la que llama "hábito".

El conocimiento "habitual", intuitivo-intelectual, consiste en una "memoria" intelectual.

La mente no se olvida de nada esencial; si se olvidara, sería imposible la globalización, el ver con creciente claridad la unidad de orden.

Tú no eres sólo tú.
Eres, lo sé desde dentro, mi amigo. 
No me olvido.

Pero Polo deja más claro el asunto cuando dice que "memoria" significaría el poder de volver a repetir el acto. Por ejemplo, recordar que eres mi amigo.
Sin embargo, hábito no es solamente el poder de repetir un acto de conocer, sino que es conocer más, saber que sé que eres mi amigo.

La persona, dice Juan, es saber de sí.





Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.65.2


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¿Cuál es el tener más alto según Aristóteles?



La virtud.

Aristóteles la llama, a veces,  héxis, en lugar de la palabra usual entre los griegos areté, y lo hace para resaltar el "tener".

Héxis viene de ékhein, tener, y significa propiamente el tener corpóreo.

Decir que el hombre es un ser racional es poco. El hombre es un ser capaz de "tener" racional.

El hombre es homo faber (tener técnico).
El hombre es homo sapiens (tener racional).

Y por encima de esto, el hombre tiene la capacidad de "tener" los "teneres" inferiores.
Ése es el tener más alto para Aristóteles, y lo llama "virtud".

Tener, en tanto que virtud, es conocer las finalidad de nuestras potencias.

Así, la voluntad crece adquiriendo virtudes, que le permiten dominar las pasiones.

Pero Aristóteles mira sobre todo a las virtudes superiores, que para él son los hábitos intelectuales.

El hábito de sabiduría, o el hábito de los primeros principios, redundan en los niveles inferiores del tener. Sabremos para qué sirven las manos (el tener técnico) y para qué sirven las palabras (el tener racional).

Cuando tiene la virtud, el hombre puede mejorar el ejercicio racional y el ejercicio práctico.
Cuando sé calcular, gracias a un hábito matemático, resolveré mejor los problemas de álgebra.
Si poseo la virtud de la puntualidad, llegaré, si quiero, a tiempo, agradando a los demás.

La virtud nos perfecciona. Es una hiperformalización de nuestra naturaleza. Un crecimiento.
El hombre es un ser capaz de mejorarse, capaz de tener virtudes.
El hombre es un ser capaz de crecimiento irrestricto, capaz de virtud.


De esto habla Polo en su artículo "Tres dimensiones de la Antropología", aperecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 22.4.

Para saber más.
Sobre la naturaleza humana:……Etiqueta 6.1.0
Sobre el hombre:…………………..….Etiqueta 1.10
Sobre el tener:…………………..……..Etiqueta 1.9.1
Sobre la virtud:……………………..….Etiqueta 6.2.5
Sobre el hábito:…………………….……Etiqueta 1.9.2
Sobre el hábito en Aristóteles:…..Etiqueta 20.4.2

¿Cuáles son los distintos modos de "tener" descubiertos por Aristóteles?



Pongamos tres ejemplos :

1. El cuerpo tiene vestido o la mano tiene anillo.
Este modo de poseer es el hábito categorial.

2. Cuando pienso algo, por ejemplo, cuando pienso en un sendero solitario.
La operación de pensar posee el objeto conocido.

3. El tercer modo de poseer es el hábito.
Me gusta volver al sendero solitario.
La inteligencia y la voluntad adquieren hábitos que son otro modo de poseer.

El hábito es una disposición que la persona ha adquirido.
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¿Es Aristóteles sólo un testamentario de la filosofía griega?

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Nada de eso.
Es mucho más.

Aristóteles piensa de nuevo la filosofía anterior y da varios pasos adelante.

Aristóteles acoge a los filósofos griegos anteriores.
(Ese acogimiento muestra el mismo talante que encontramos en don Leonardo, abierto a todos).

Siempre se puede saber más.
Si no, sería aburridísimo.

La filosofía viva (la que vive en cada uno) no paraliza, no nos acartona, sino que impulsa.

La filosofía ha de reemprender la marcha.

Como estamos situados en la historia de la filosofía, es preciso transmitir la gran herencia. Sin embargo, la verdad vuelve a encenderse.


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.63.4

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¿Destaca Polo otro descubrimiento aristotélico de más calado que el par potencia-acto?

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Sí.

El hábito.

Para poder pensar se necesita una experiencia previa, unos hábitos innatos que no están ligados al cerebro.

El hábito de los primeros principios, por ejemplo, nos permite conocer lo que es la realidad.

El hombre, cuando su cerebro crece, cuando es capaz de fijar la atención, de detener el automatismo cerebral, comienza a usar su razón.

El conocimiento intelectual no es el resultado de un movimiento físico del cerebro. El cerebro se mueve, pero lo hace ahora para frenar sus automatismos.

El arte de jugar al ping-pong exige dejar al cuerpo actuar, dejarse llevar por los reflejos... y en el momento oportuno, tomar una decisión, intervenir, para dar el jaque mate.
Esa decisión es de un animal racional, de una persona humana. De un campeón de golf o de ajedrez. O de un buen contador de chistes.

Al pensar, la persona se para, se sale del tiempo, detiene el automatismo biológico, y comprende lo que piensa.

Más aún, su conocimiento se enriquece con su memoria intelectual, que son precisamente los hábitos.

Unos son adquiridos (como el hábito de juzgar o razonar).
Otros son innatos (como el hábito de los primeros principios).


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¿Es lo mismo la memoria intelectual que la memoria orgánica?

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La memoria orgánica, propia de la vida animal, es un "banco de datos".

La avispa sabe volver al agujero desde donde salió porque es capaz de retener, en su cerebrito, el pasado. Puede orientarse rememorando los pasos sucesivos que ejecutó.

El hábito, la memoria intelectual de Aristóteles no funciona así.

La memoria de la vida animal se refiere al tiempo, a los cambios sucesivos.

La memoria intelectual (el hábito) se refiere a lo que no cambia, a lo esencial extratemporal.

Yo no vuelvo a un agujero, sino a mi hogar.


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.65.2

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¿Afronta Aristóteles la memoria intelectual del mismo modo que Platón?

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No.

La memoria, la anámnesis, es , en sentido platónico, la vuelta a una vida anterior a ésta, el camino que saca de la caverna.

Aristóteles encuentra un término más adecuado para explicar la memoria intelectual : el hábito (1.9.2), el conocimiento habitual.

Para Platón, el conocimiento superior es una vuelta al pasado.

Aristóteles discrepa netamente con Platón en este punto: el hábito no remite a una vida anterior sino que es un refuerzo del pensar, un refuerzo adquirido.

El hábito es una conquista, una novedad que se alcanza con la experiencia de la vida.

Conocemos mejor cuando conocemos lo que conocemos.

La visión global (1.17) que el hábito proporciona no es una mariposa que va de flor en flor, sino que es recolectiva, tiene muchas cosas en cuenta a la vez.

El ejemplo más claro es la virtud de la prudencia.

No se trata de salir de la caverna, como si este mundo no fuera real.

Se trata de estar atento : encender la luz.


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.65

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¿Está desprestigiada la noción de hábito?

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Sí y no.

En la filosofía moderna, la noción de hábito (1.9.2) se ha perdido o devaluado.
Se dice : "esta persona tiene hábitos" aludiendo a que tiene manías, rutinas, o meras costumbres.

Del punto de vista intelectual, los hábitos serían "prejuicios" y desde el punto de vista de la voluntad los hábitos (que entonces se llaman hábitos morales) nos quitarían responsabilidad : por ejemplo, ser ordenado, puntual y otros "amaneramientos".

Queda un poco de prestigio al hábito, en la filosofía moderna, cuando se le asimila al "contexto", ya que les sirve para justificar la falta de compromiso.

La noción de "contexto" es una noción debilitada de la visión global (1.17). Se acogen las novedades dentro de unas coordenadas, de un "contexto". Somos así y no podemos salirnos fuera de lo que ya somos.

El hábito aristotélico no es eso.
El hábito aristotélico es un refuerzo que nos permite conocer mejor y actuar con el apoyo del bagaje de la experiencia.

Si recuperamos la noción de hábito se enciende la llama del atleta : mi destino está en mis manos. Puedo mejorarme más allá de lo que mi situación inicial me permitía. No estoy solo.

Soy capaz de novedad.
No se trata de gozar de los múltiples placeres que ofrece la vida. Al final, el gusto se estraga y el caleidoscopio cansa y cansa, ¡qué aburrimiento!

Se trata más bien de la auténtica novedad: vemos más y mejor ; amamos más y mejor. Es un canto.

Por ahí va la noción de hábito… el refuerzo que abre horizontes, posibilidades, novedades.

Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.65.3

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¿Se parece el hábito a lo que suele llamarse experiencia de la vida?

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Sí.

La experiencia de la vida le hace a uno capaz de darse cuenta de cómo tienen que ver entre sí los acontecimientos.

Es un "refuerzo" de nuestro modo de conocer que amplía el ángulo visual.

El hombre prudente no es el apocado, sino el que descubre oportunidades y alternativas gracias a la experiencia adquirida.

La experiencia de la vida, cuando está bien coordinada, es un hábito noético-práctico llamado frónesis (prudencia).

La madurez sabe conjuntar, superando el mirar a través de un canuto, sin dejarse llevar por estímulos deslabazados.

El hombre prudente contextualiza.
La prudencia es una forma práctica de visión global (1.17).

El hábito bueno da al sabio la profundidad de su mirada.

La altura del águila.
Su planear veloz.

Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.66

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Qué es filosofar?

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Filosofar es estar atento.

Gracias a la atención, los hábitos, la experiencia de la vida, la visión global, refuerzan nuestro pensamiento y conducen mejor nuestra conducta.

Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.64.3

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