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¿Qué es vivir?

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Vivir es superar la soledad.



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¿Dónde colocar "la vida humana" en la Antropología trascendental de Polo?

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La vida es el don.

El acto de ser personal humano consta de cuatro radicales que son los trascendentales personales : co-ser (además), libertad trascendental, intellectus ut actus y amar.
Pues bien, el trascendental "amar" es una tríada amorosa : "aceptar", "dar" y "don".

Esta es una de las genialidades de Polo : el "don" que la persona entrega no es otra cosa que su esencia humana, su vida, que edifica en el tiempo
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¿De qué modo se añade la vida añadida a la vida recibida?

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Polo habla de vida recibida y vida añadida.
Pero no como dos vidas.
No se pueden dar por separado.
 
Vida recibida, sin alguien que la reciba, no es vida recibida.
 
Y vida aportada, si no es inspirada por la recibida, no es vida.
 
Los hábitos intelectuales y las virtudes morales son el modo en que la vida espiritual se va añadiendo a la vida, (también espiritual en su origen), recibida de nuestros padres.
 
Con ellos se perfecciona y crece la naturaleza humana.
 
La esencia humana es la naturaleza humana "crecida" o creciendo.
La vida humana o esencia humana es susceptible de crecimiento irrestricto.
 
En síntesis : "vita viventis est essentia.
 
La vida humana es la esencia (que no vive sin la persona), el viviente es la persona humana (que vive manifestándose).
 
La vida humana es pues una dualidad: la dualidad de la vida recibida y la vida añadida.
 
La "vida añadida" es el miembro superior de la dualidad (se le puede también llamar vida estrictamente espiritual, alma humana o yo humano).
 
La "vida recibida" de nuestros padres es el miembro inferior, la naturaleza humana: el cuerpo humano y las potencias espirituales y capaz de ser esencializada.
 
En el momento de la concepción de la persona humana, nace una vida dual, en la que podemos distinguir (sin que hayan existido por separado) una vida recibida de nuestros padres y una vida "añadida", que actualiza la persona que acaba de ser concebida.
El añadido inicial y durante el primer desarrollo del niño, no es consciente.
De ahí que podamos hablar de un refuerzo o asistencia permanente de la vida, manifestación de la persona creada.

 
 
De esto habla Salvador Piá en “El hombre como ser dual”, síntesis conclusiva, n. 22.


¿Quién es la Réplica?

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La Réplica es el Verbo de Dios, la Segunda Persona de la Trinidad. Imagen perfecta, Réplica de Dios Padre.
 
Mi réplica es mi referente personal que me invita a ir hacia la Réplica.
La Réplica vive en mí, atrayéndome.
 
Mi vida eterna será ser con mi réplica hacia la Réplica.

Es mi Réplica de Dios.

Ideas sacadas de “La noción de Réplica según Polo” de Juan Fernando Sellés en

 Miscelánea poliana nº 67 

http://www.leonardopolo.net/docs/MP67-D.pdf

 

Se puede consultar también la página correspondiente en este blog.



¿Para qué nos sirven las aperturas "hacia fuera" que Polo denomina "tipos" de co-existencia?

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La aperturas hacia fuera nos sirven para crecer. Vivir es crecer.

 

Polo llama tipos de "co-existencia", a la co-existencia de la persona humana "hacia fuera".

 

Otra cosa es la co-existencia "íntima" o trascendental. Es decir el acto de ser personal.

Cada persona es un “tipo” único, distinto.

 

La persona humana está, de entrada, abierta por dentro. La intimidad de la persona es su carácter de apertura. Es, en primer lugar, apertura “interior”, que se trueca en búsqueda al no encontrar réplica a la que acompañar en su interior.

 

Es la búsqueda de Quién me dirá quién soy.

Esta búsqueda la llamamos apertura "hacia adentro" y al carecer de término, pues seguimos sin tener "réplica" en nuestro interior,  deviene apertura trascendente o transcendental, apertura hacia Dios, hacia el Verbo en el que se encuentra la "réplica" irrestricta de cada persona humana.

 

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Sin embargo, ahora no nos referimos a ese “tipo” único que somos cada uno de nosotros.

Ahora nos referimos a la co-existencia "hacia fuera", que no es, como acabamos de decir, la apertura trascendental íntima de la persona (del co-ser que somos y seremos), sino la que proviene del abrirse hacia los semejantes y del abrirse hacia el universo material.

 

El "fuera" no es Dios (Dios es más íntimo que nuestra intimidad), el "fuera" es doble: el universo material y los semejantes.

 

Polo utiliza para esta co-existencia "hacia fuera" la denominación "tipos" de "co-existencia".

 

Primer tipo : la co-existencia "hacia el exterior" con el acto de ser del universo material, que consiste en el ejercicio del hábito de los primeros principios reales, pues gracias al hábito de los primeros principios podemos abrirnos a esos primeros principios reales, que son: el acto de ser del universo físico o persistencia, Dios como principio de Identidad, y la causalidad trascendental.

 

Polo llama "generosidad" de la persona, al ejercicio de este hábito, pues con él, la persona humana "deja ser" a los primeros principios.

 

Segundo tipo : la coexistencia “manifestativa o inherente”, con las demás personas, a través de su esencia (que manifiesta, dispone, ilumina y aporta).

 

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Gracias a estas apertura hacia fuera, gracias a  los tipos de co-existencia, la persona humana puede hacer crecer su esencia, su vida (la vida humana es la esencia de cada persona). 

 

En efecto, al co-existir con sus semejantes y con el acto de ser del universo material, el hombre puede abrir su esencia (su vida) a la esencia del universo y a las esencias de los demás: es el ámbito de las praxis técnico productiva y praxis ética respectivamente.

 

Vean ustedes cómo gracias a estas aperturas "hacia fuera", nos abrimos al cosmos (se esclarece así el sentido del trabajo y de la cultura) y nos abrimos a otras esencias humanas (se esclarece así la dimensión histórica y social del hombre).

 

El hombre es el perfeccionador perfectible en los dos ámbitos, pues están vinculados: el ámbito de la praxis técnico-productiva y el ámbito de la praxis ética.

 

Fruto de estas aperturas "hacia fuera" es el crecimiento de nuestra vida. El crecimiento del don que ofreceremos a Dios.

 

Ojalá lo reciba y nos diga: servidor bueno…

 

 

De esto habla Polo en Antropología Trascendental I, p. 206, 4 y ss.

 

Para saber más sobre:

la réplica……………………………………...…..etiqueta 5.4.2

la co-existencia trascendental…….…..etiqueta 5.5.1

el crecimiento…………………………………..etiqueta 8.2.0

la apertura hacia fuera……………..…….etiqueta 5.10.0

la apertura íntima……………………….…..etiqueta 5.11.0

la apertura transcendental……….………etiqueta 5.13.0

el hábito de los primeros principios...etiqueta 3.2.0

la búsqueda……………………………………….etiqueta 6.9.4

la ética……………………………………………...etiqueta 9.0.0

trabajo…………………………………………….. etiqueta 9.2.0

¿Es la vida humana “intracósmica”?

 


El cuerpo humano es la conjunción entre la vida recibida de nuestros padres, creada por Dios según el orden del universo físico, más  la vida que aporta cada persona, creada directamente por Dios.
 
No son dos vidas, sino una sola, la vida humana. Pero es conveniente distinguirlas, como hace Polo, para entender que la persona humana es extracósmica, pero encarnada en el cosmos.
 
La vida recibida de los padres es una naturaleza física "esencializada" en la persona que la recibe.
 
La primera célula viva deviene "humana", deviene vida recibida, cuando al ser apta para ser "animada", en el instante de la concepción, y no antes, es efectivamente unida a la persona humana. Es ése el momento de la creación de una nueva persona y de la vida "humana" (recibida y añadida).
 
La vida añadida es lo que aporta el nuevo acto de ser: el ser "humano" y la esencialización. Lo que era una sencilla naturaleza física se convierte en persona humana, que aparece materialmente en el universo físico y comienza a crecer.
 
 
La vida recibida de nuestros padres es solo hasta cierto punto intracósmica, pues se constituye en vida humana recibida en el momento de la concepción y por lo tanto, desde el primer instante es extracósmica, ya que será principio de operaciones libres (la persona es extracósmica).
 
Además, como me apuntó Juan A. García, el hecho de proceder de dos personas humanas apunta ya a lo metacósmico.
Es vida "humana" (extracósmica) desde el momento de la concepción, en el que la persona es creada, cambiando instantáneamente la naturaleza sencillamente física de la primera célula, que será, desde entonces, manifestación de la nueva persona.

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Un artículo muy amplio sobre la vida pueden ustedes encontrarlo en una de las páginas de este blog : Esquema sobre la vida. Pinchen aquí.

 

¿A qué llamamos "vida recibida de nuestros padres"?

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La vida recibida de nuestros padres es la naturaleza humana: el cuerpo humano y las potencias espirituales.
 
Antes que nada conviene señalar dos distinciones: la distinción entre viviente y vida y la distinción entre vida recibida de los padres y vida añadida por cada persona.
 
Veamos la primera distinción:
El viviente humano es el acto de ser personal, que Dios crea directamente, libre, inteligente y amoroso.
 
La vida humana, esencial, es la manifestación del viviente,  la esencia de cada hombre.
Esta vida depende del viviente, es manifestación del viviente, pero no es el viviente, pues el acto de ser no se agota en el vivir (es siempre además).
 …………………..
Y ahora la segunda distinción:
La vida humana es dual: la dualidad constituida entre la vida recibida y la vida añadida.
 
La "vida añadida" es el miembro superior de la dualidad (se le puede también llamar vida espiritual, alma humana o yo humano).
Esta vida añadida es lo que aporta la persona, cada nuevo acto de ser personal. Lo que era una sencilla naturaleza física (una sencilla primera célula) se convierte en una naturaleza “humana”, manifestación de una persona humana.
La persona se inspirará en la materialidad del universo físico e irá esencializándolo, haciéndolo su mundo, en la medida en que crezca esa vida.
 
 
La vida recibida de los padres comienza cuando una naturaleza física  (la primera célula) es apta para ser "esencializada" por la persona naciente.
En ese instante, Dios crea una nueva persona, que se expresa, sin darse cuenta, en esa naturaleza.
La primera célula viva deviene "humana"cuando es concebida, cuando es apta para ser "animada" (43 cromosomas), en el instante de la concepción, y no antes. Es ése el momento de la creación por Dios de una nueva persona y de su manifestación esencial: su vida "humana" (tanto recibida como añadida).
  
Por lo tanto tengamos claro que no hay vida añadida sin vida recibida. Y no hay vida recibida sin vida añadida.
 
La "vida recibida" de nuestros padres es el miembro inferior de la dualidad que es la vida esencial humana, concretamente, las condiciones iniciales de cada persona.
 
Y la naturaleza humana (cuerpo y potencias espirituales) es precisamente el carácter inicial de la dualidad de la vida humana.
 
¿Es intracósmica la vida recibida de nuestros padres?
 
La vida recibida de nuestros padres es solo hasta cierto punto intracósmica, porque en tanto que vida de una persona es extracósmica, libre.
Y lo es desde el momento de la concepción, cuando la persona es creada, cambiando instantáneamente la naturaleza de la primera célula, que será, desde entonces, manifestación de la nueva persona.
 
Insisto en el hecho de que nuestros padres no nos dan una vida sencillamente biológica. Nos dan una naturaleza humana, manifestación inicial (cuerpo y potencias espirituales pasivas) al procrear. El que crea es Dios.
 
Nuestros padres nos colocan en el mundo. La vida recibida de nuestros padres nos inserta en el despliegue del universo.
 
Noten que el hecho de proceder de dos personas humanas apunta ya a lo metacósmico. Los padres no se limitan a arrojarnos al mundo. Cada hijo, en la medida en que la procreación es humana, es fruto de un plan amoroso.
 
Cada niña y cada niño se inspiran para crecer no solamente en sus genes, o en su entorno físico, sino sobre todo en su hogar.
 
 
++++++++++++++++++
 Complemento y glosa a Genara Castillo en su "Planteamiento poliano de la constitución y desarrollo de la vida humana" (Studia poliana n. 11):
 
La vida intracósmica se explica filosóficamente como una interrelación de causa formal, causa eficiente y causa final.
 
En cuanto forma o causa formal es una información.
 
En cuanto causa eficiente, es movimiento que retroalimenta la forma, actualizando nuevas formas, ya contenidas en la forma, pues aparecen según un orden o causa final.
 
Todo eso va incluido en la vida recibida de nuestros padres.
 
El principio próximo de esta vida intracósmica es la forma (alma) que se puede comparar a una torre de control, pues contiene un código genético que regula, sincroniza y dirige los procesos vitales, permitiéndole crecer.
 
Y lo más interesante es que esa torre de control, esa alma, esa forma, se hiperformaliza aprovechando los cambios.
 
Por eso podemos hablar de un "discontinuo", o una epigénesis,  porque los cambios temporales ponen en marcha nuevos procesos contenidos sólo como posibilidades en el programa genético.
 
La vida recibida de nuestros padres es ciertamente física, intracósmica, como la vida que reciben los animales, pero también es extracósmica en tanto que naturaleza “humana”.
 
Lo peculiar de la especie humana es que esa vida biológica es apta para manifestar la vida añadida por cada persona.
 
Nunca existe una vida biológica humana estrictamente intracósmica.
Si es humana, pertenece a una persona. Aunque el aborto la deje inédita (por un tiempo).

 

 Para una información más completa sobre lo que es la vida : ir a la página “la vida”, he aquí el enlace :  http://preguntaspolianas.blogspot.com/p/la-vida.html


¿Se pueden separar la vida recibida de nuestros padres de la vida añadida por la persona?

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No.
Cuando explicamos las relaciones entre la naturaleza humana y la persona humana, es frecuente que cometamos el error de pensar por un lado la vida recibida de nuestros padres y por otro lado la vida añadida por la persona.
 
Juan A. García en la segunda conferencia para Hápax, dice muy bien que no se pueden separar.
 
Aquí tienen ustedes el enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=Q_CoY2JPr44

Vayan a 1.03.20 en el youtube y escucharán su explicación.
 
La apropiación inconsciente que la persona hace de su cuerpo no se debe entender como si dos cosas separadas se unieran.
 
Polo habla de vida recibida y vida añadida.
Pero no como dos vidas.
No se pueden dar por separado.
 
Vida recibida, sin alguien que la reciba, no es vida recibida.
 
Y vida aportada, si no es inspirada por la recibida, no es vida.

 


¿De quién depende la vida humana?


La vida vegetativa, como la vida animal, dependen del orden del universo.

 La vida espiritual, sin embargo, depende del ejercicio de la libertad. 
 Como el pájaro se apoya en las alas para volar en el espacio abierto de la libertad, así la persona, ser abierto, ser libre, aporta su don a su guisa, aprovechando las oportunidades que el tiempo le ofrece. .

¿Cuáles son las dimensiones de la vida humana?

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Las dimensiones de la vida humana son la fe,
el trabajo
y la amistad.

La fe es el conocimiento del encargo que hemos recibido al nacer.

El trabajo es la realización esperanzada del encargo.

La amistad es la felicidad del destino compartido.

fe se corresponde con el Inteligir personal.
trabajo se corresponde con la Libertad trascendental.
amistad se corresponde con el Amar personal.

La persona humana, que es "además" o co-ser, humildemente las conjunta, al aceptarlas. Así su vida se consuma.
(por la puerta de la humildad pasa la oración: relación subsistente "hacia" el Origen).


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¿Cuándo el don de la persona humana será trascendental?

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El don de la persona humana será trascendental cuando sea aceptado por Dios (en el Juicio).
 
¿Qué he de hacer para alcanzar la vida eterna?, pregunta el joven.
Cumple los mandamientos.
Este cumplir no es otra cosa que constituir el don esencial.
 
Don esencial que la persona ofrece a Dios, esperando Aceptación.


¿Procede la vida del ser humano enteramente de sus padres?

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No.

La vida del ser humano es la esencia de la persona del hijo.

Y para que sea su esencia, la persona debe “esencializar” la vida recibida de sus padres, en la medida en que se manifiesta en ese cuerpo.

 

Pero no crean ustedes que la “esencialización” es un acto “consciente” de la persona o algo parecido.

El “añadido” es la manifestación de la persona.

 

La persona se “manifiesta” porque aquellas células vivas, o ya la primera célula fecundada tiene una “forma” humana (46 cromosomas).

Es lo mismo que decía Tomás de Aquino cuando afirmaba que Dios crea el alma humana en el mismo instante en que el cuerpo tiene “forma” humana.

 

Veamos un texto de Polo :

 

 “La vida que viene de los padres tiene que ser reforzada por el hijo para que sea vida propia: se añade vida a las células sexuales, que están vivas.

A la vida que procede de los padres se ha de añadir un refuerzo que depende de la persona del hijo.

Dicho refuerzo es la manifestación de la persona.

 

Si la vida de un ser humano procediera enteramente de sus padres, no se podría hablar de la vida como esencia de la persona del hijo”.

 

Polo, L., Antropología trascendental, II, en Obras Completas, Serie A, vol. XV, Pamplona, Eunsa, 2015, p. 285.

 

A lo que añade: “la relación entre persona y cuerpo tiene que ser muy estrecha, y por tanto, en el orden de la esencia la persona tiene que añadir. Solamente de esa manera –añadiendo– la esencia de la persona se hace con la vida que viene de los padres.

El cuerpo propio es un hecho que, de antemano, está vivo: generado por los padres.

El hijo añade vida a las células sexuales, que están vivas, para que sean vida propia: cuerpo de un alma”. Ibid., p. 582.


vida humana

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Conviene señalar dos distinciones : la distinción entre viviente y vida y la distinción entre vida recibida de los padres y vida añadida por cada persona.

Veamos la primera distinción:
El viviente es el acto de ser personal humano, que Dios crea directamente, libre, inteligente y amoroso.

La vida es la esencia de cada hombre.
La vida depende del viviente, es manifestación del viviente, pues el acto de ser no se agota en el vivir (es además).

El acto de ser es creado personalmente por Dios y activa la naturaleza humana, esencializándola.

No se trata de que el acto de ser actúe sobre una naturaleza humana preexistente. Una naturaleza física deviene humana cuando Dios crea la persona. Por eso es oportuno ver ahora la segunda distinción:

La vida recibida de los padres es una naturaleza física "esencializada" en la persona que la recibe.
No olvidemos que una naturaleza física es materia + forma sustancial + causa eficiente intrínseca.
La primera célula viva deviene "humana", deviene vida recibida, cuando al ser apta para ser "animada", en el instante de la concepción, y no antes, es efectivamente unida a la persona humana. Es ése el momento de la creación de una nueva persona y de la vida "humana" (tanto recibida como añadida).

La vida añadida es lo que aporta el nuevo acto de ser: el ser "humano" y la esencialización. Lo que era una sencilla naturaleza física se convierte en persona humana, que aparece materialmente en el universo físico y comienza a crecer.

A partir de ahí, la persona, el acto de ser personal, la libertad trascendental, se va abriendo paso, esencializando cada vez más, haciendo crecer lo que será el don de la persona o su manifestación libre.

Las facultades se van "hiperformalizando", es decir, mejorando.
Por ejemplo, la imaginación, de entrada, naturalmente, es como la imaginación de un perro.
Las facultades animales son principios, pero principios que tienen un límite de crecimiento, pues su base es orgánica. Son principios en cierto modo fijos.

Polo habla de "hiperformalización", señalando así que las facultades de la naturaleza humana no sólo son un desarrollo de las condiciones iniciales, sino que superan esas condiciones.
Nuestra imaginación cerebral puede ser manifestación de una sinfonía musical, con novedades insospechadas. Es así como la naturaleza deviene virtuosa, al ser el instrumento del "disponer" (esencia humana es también el disponer) del viviente.

El hombre supera su naturaleza física inicial, va más allá de ella, la esencializa, convirtiéndola en respuesta amorosa a su Creador amoroso.

Y como siempre sobra, su crecimiento es irrestricto.

La vida recibida de nuestros padres es solo hasta cierto punto intracósmica, pues el hecho de proceder de dos personas humanas apunta ya a lo metacósmico, pero además, es vida "humana" (extracósmica) desde el momento de la concepción, en el que la persona es creada, cambiando instantáneamente la naturaleza de la primera célula, que será, desde entonces, manifestación de la nueva persona.


El hombre se sale del mundo porque tiene (sí, "tenemos", como dicen los griegos), porque tiene, digo, una tarea que realizar para alguien. Su vida es un don libre.

La dimensión que hace al hombre ser persona es ese añadirse convirtiendo la vida recibida en don para alguien. Pero atención, esto no quiere decir que el hombre sea un ente físico al que se le añade una dimensión espiritual. La vida "recibida" es "recibida" por un quién extracósmico, no físico. Es vida humana solo en tanto que "recibida". Antes de la recepción (concepción) no hay vida humana.

La vida añadida no es una dimensión de la vida física. Mis huesos y mi sangre son físicos hasta cierto punto. En cuanto "míos" no son físicos, sin embargo, en cuanto pertenecientes al universo físico, me permiten relacionarme con otras personas humanas y amarlas (si quiero).

Por eso Polo dice que, en cuanto persona, el hombre es una "segunda" criatura (la primera criatura es el ser de universo).

Aristóteles acierta al definir el hombre como animal racional. En efecto, el tener razón lo caracteriza.

Nosotros añadimos algo que está más allá del cosmos. No estamos diciendo que el hombre sea un animal "personal". La persona no es una característica mundana. Ser persona es ser fuera del mundo, aceptando, dando, cantando, con nuestra vida, con nuestro mundo.

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¿A qué llamamos vida humana?

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El hombre es a la vez intracósmico y extracósmico.

La vida humana no es como la vida de los animales.

En el hombre la vida es dual.
En los animales la vida no es dual, es un automovimiento sencillo.

En el hombre la vida, es la dualidad entre la vida recibida de los padres (intracósmica, biológica, como la de los animales) y la vida añadida por la persona humana, que es la vida espiritual.

La vida es la actividad esencial del hombre.

La persona humana esencializa la vida recibida de los padres, de tal modo que no es lo mismo el corazón que late en un recipiente esperando a ser transplantado, que mi corazón latiendo, esencializado por mi persona.

Cuando mi corazón late, es mi vida la que se manifiesta.
Cuando el corazón está aislado, allí ya no está mi vida.


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¿Aporta mucho considerar la vida como don?

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Aporta muchísimo.

Pensemos, por ejemplo, a la unidad e indisolubilidad del matrimonio.
Si lo que se entregan los que se casan es la vida, es evidente que la vida no se puede dividir. Es uno con una.
Y es para siempre porque la vida es un acto superior que comprende todos los cambios de la historia personal.

Es también el modo más humano de considerar la "esencia", que ya no es una noción descarnada sino la "vida" de cada mujer o de cada hombre.

Y cara a la eternidad, el don que Dios debe acoger es mi vida. La vida que yo edifico.
En mi Juicio sabré quién soy.


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¿A qué llama Polo "consumación"?

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Polo llama consumación al término de la edificación de la propia vida terrena.

La vida culmina en su consumación, gracias a la virtud, que articula el curso de la vida.

Polo usa el término "virtud" en singular porque, si bien la virtud es plural atendiendo a su riqueza, las virtudes se remiten entre sí y aisladas no son perfectas.


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¿Tiene la vida valor donal?

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El valor donal de la vida se corresponde con el valor donal de la muerte.

La vida es para consumirla (muerte) y para consumarla (vida).

La vida es el don que nos instala en la vida eterna.

Ofrecer o dar la vida, no es solamente compartir la vida, sino decir "no quiero vivir, lo que quiero es vivir contigo". No me importa la vida, me importas tú.

Es lo que se llama "desvivirse".


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