¿Dónde colocar "la vida humana" en la Antropología trascendental de Polo?
La vida es el don.
El acto de ser personal humano consta de cuatro radicales que son los trascendentales personales : co-ser (además), libertad trascendental, intellectus ut actus y amar.
Pues bien, el trascendental "amar" es una tríada amorosa : "aceptar", "dar" y "don".
Esta es una de las genialidades de Polo : el "don" que la persona entrega no es otra cosa que su esencia humana, su vida, que edifica en el tiempo.
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¿De qué modo se añade la vida añadida a la vida recibida?
Polo habla de vida recibida y vida añadida.
Pero no como dos vidas.
No se pueden dar por separado.
La vida humana o esencia humana es susceptible de crecimiento irrestricto.
El añadido inicial y durante el primer desarrollo del niño, no es consciente.
De ahí que podamos hablar de un refuerzo o asistencia permanente de la vida, manifestación de la persona creada.
¿Quién es la Réplica?
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La Réplica vive en mí, atrayéndome.
Miscelánea poliana nº 67
http://www.leonardopolo.net/docs/MP67-D.pdf
Se puede consultar también la página correspondiente en este blog.
¿Para qué nos sirven las aperturas "hacia fuera" que Polo denomina "tipos" de co-existencia?
La aperturas hacia fuera nos sirven para crecer. Vivir
es crecer.
Polo llama tipos
de "co-existencia", a la co-existencia de la persona humana
"hacia fuera".
Otra cosa es la co-existencia "íntima" o
trascendental. Es decir el acto de ser personal.
Cada persona es un “tipo” único, distinto.
La persona humana está, de entrada, abierta por
dentro. La intimidad de la persona es su carácter de apertura. Es, en primer
lugar, apertura “interior”, que se
trueca en búsqueda al no encontrar réplica a la que acompañar en su interior.
Es la búsqueda de Quién me dirá quién soy.
Esta búsqueda la llamamos apertura "hacia adentro" y al carecer
de término, pues seguimos sin tener "réplica" en nuestro
interior, deviene apertura trascendente
o transcendental, apertura
hacia Dios, hacia el Verbo en el que se encuentra la "réplica"
irrestricta de cada persona humana.
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Sin embargo, ahora no nos referimos a ese “tipo” único
que somos cada uno de nosotros.
Ahora nos referimos a la co-existencia "hacia fuera", que no es,
como acabamos de decir, la apertura trascendental íntima de la persona (del
co-ser que somos y seremos), sino la que proviene del abrirse hacia los semejantes y del abrirse hacia el universo material.
El "fuera" no es Dios (Dios es más íntimo
que nuestra intimidad), el "fuera" es doble: el universo material y
los semejantes.
Polo utiliza para esta co-existencia "hacia
fuera" la denominación "tipos"
de "co-existencia".
Primer tipo : la co-existencia "hacia el
exterior" con el acto de ser del universo material, que consiste en el
ejercicio del hábito de los primeros principios reales, pues gracias al
hábito de los primeros principios podemos abrirnos a esos primeros principios
reales, que son: el acto de ser del universo físico o persistencia, Dios como
principio de Identidad, y la causalidad trascendental.
Polo llama "generosidad" de la persona, al
ejercicio de este hábito, pues con él, la persona humana "deja ser" a
los primeros principios.
Segundo tipo : la coexistencia “manifestativa o inherente”, con las demás personas, a través de su esencia (que manifiesta,
dispone, ilumina y aporta).
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Gracias a estas apertura hacia fuera, gracias a los tipos
de co-existencia, la persona humana puede hacer crecer su esencia, su vida (la vida humana es la esencia de cada
persona).
En efecto, al co-existir con sus semejantes y con el
acto de ser del universo material, el hombre puede abrir su esencia (su vida) a
la esencia del universo y a las esencias de los demás: es el ámbito de las praxis técnico productiva y praxis ética respectivamente.
Vean ustedes cómo gracias a estas aperturas
"hacia fuera", nos abrimos al cosmos (se esclarece así el sentido del
trabajo y de la cultura) y nos abrimos a otras esencias humanas (se esclarece
así la dimensión histórica y social del hombre).
El hombre es el
perfeccionador perfectible en los dos ámbitos, pues están vinculados: el
ámbito de la praxis técnico-productiva y el ámbito de la praxis ética.
Fruto de estas aperturas "hacia fuera" es el
crecimiento de nuestra vida. El crecimiento del don que ofreceremos a Dios.
Ojalá lo reciba y nos diga: servidor bueno…
De
esto habla Polo en Antropología Trascendental I, p. 206, 4 y ss.
Para
saber más sobre:
la
réplica……………………………………...…..etiqueta 5.4.2
la
co-existencia trascendental…….…..etiqueta 5.5.1
el
crecimiento…………………………………..etiqueta 8.2.0
la
apertura hacia fuera……………..…….etiqueta 5.10.0
la
apertura íntima……………………….…..etiqueta 5.11.0
la
apertura transcendental……….………etiqueta 5.13.0
el
hábito de los primeros principios...etiqueta 3.2.0
la
búsqueda……………………………………….etiqueta 6.9.4
la
ética……………………………………………...etiqueta 9.0.0
trabajo……………………………………………..
etiqueta 9.2.0
¿Es la vida humana “intracósmica”?
El cuerpo humano es la conjunción entre la vida recibida de nuestros padres, creada por Dios según el orden del universo físico, más la vida que aporta cada persona, creada directamente por Dios.
Es vida "humana" (extracósmica) desde el momento de la concepción, en el que la persona es creada, cambiando instantáneamente la naturaleza sencillamente física de la primera célula, que será, desde entonces, manifestación de la nueva persona.
¿A qué llamamos "vida recibida de nuestros padres"?
Veamos la primera distinción:
El viviente humano es el acto de ser personal, que Dios crea directamente, libre, inteligente y amoroso.
La vida humana, esencial, es la manifestación del viviente, la esencia de cada hombre.
Esta vida depende del viviente, es manifestación del viviente, pero no es el viviente, pues el acto de ser no se agota en el vivir (es siempre además).
…………………..
Y ahora la segunda distinción:
La vida humana es dual: la dualidad constituida entre la vida recibida y la vida añadida.
La "vida añadida" es el miembro superior de la dualidad (se le puede también llamar vida espiritual, alma humana o yo humano).
Esta vida añadida es lo que aporta la persona, cada nuevo acto de ser personal. Lo que era una sencilla naturaleza física (una sencilla primera célula) se convierte en una naturaleza “humana”, manifestación de una persona humana.
La vida recibida de los padres comienza cuando una naturaleza física (la primera célula) es apta para ser "esencializada" por la persona naciente.
La primera célula viva deviene "humana"cuando es concebida, cuando es apta para ser "animada" (43 cromosomas), en el instante de la concepción, y no antes. Es ése el momento de la creación por Dios de una nueva persona y de su manifestación esencial: su vida "humana" (tanto recibida como añadida).
La "vida recibida" de nuestros padres es el miembro inferior de la dualidad que es la vida esencial humana, concretamente, las condiciones iniciales de cada persona.
Y la naturaleza humana (cuerpo y potencias espirituales) es precisamente el carácter inicial de la dualidad de la vida humana.
¿Es intracósmica la vida recibida de nuestros padres?
La vida recibida de nuestros padres es solo hasta cierto punto intracósmica, porque en tanto que vida de una persona es extracósmica, libre.
Y lo es desde el momento de la concepción, cuando la persona es creada, cambiando instantáneamente la naturaleza de la primera célula, que será, desde entonces, manifestación de la nueva persona.
Insisto en el hecho de que nuestros padres no nos dan una vida sencillamente biológica. Nos dan una naturaleza humana, manifestación inicial (cuerpo y potencias espirituales pasivas) al procrear. El que crea es Dios.
Nuestros padres nos colocan en el mundo. La vida recibida de nuestros padres nos inserta en el despliegue del universo.
Noten que el hecho de proceder de dos personas humanas apunta ya a lo metacósmico. Los padres no se limitan a arrojarnos al mundo. Cada hijo, en la medida en que la procreación es humana, es fruto de un plan amoroso.
Cada niña y cada niño se inspiran para crecer no solamente en sus genes, o en su entorno físico, sino sobre todo en su hogar.
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Complemento y glosa a Genara Castillo en su "Planteamiento poliano de la constitución y desarrollo de la vida humana" (Studia poliana n. 11):
En cuanto forma o causa formal es una información.
En cuanto causa eficiente, es movimiento que retroalimenta la forma, actualizando nuevas formas, ya contenidas en la forma, pues aparecen según un orden o causa final.
Todo eso va incluido en la vida recibida de nuestros padres.
El principio próximo de esta vida intracósmica es la forma (alma) que se puede comparar a una torre de control, pues contiene un código genético que regula, sincroniza y dirige los procesos vitales, permitiéndole crecer.
Y lo más interesante es que esa torre de control, esa alma, esa forma, se hiperformaliza aprovechando los cambios.
Por eso podemos hablar de un "discontinuo", o una epigénesis, porque los cambios temporales ponen en marcha nuevos procesos contenidos sólo como posibilidades en el programa genético.
La vida recibida de nuestros padres es ciertamente física, intracósmica, como la vida que reciben los animales, pero también es extracósmica en tanto que naturaleza “humana”.
Lo peculiar de la especie humana es que esa vida biológica es apta para manifestar la vida añadida por cada persona.
Nunca existe una vida biológica humana estrictamente intracósmica.
Si es humana, pertenece a una persona. Aunque el aborto la deje inédita (por un tiempo).
Para una información más completa sobre lo que es la vida : ir a la página “la vida”, he aquí el enlace : http://preguntaspolianas.blogspot.com/p/la-vida.html
¿Se pueden separar la vida recibida de nuestros padres de la vida añadida por la persona?
No.
Cuando explicamos las relaciones entre la naturaleza humana y la persona humana, es frecuente que cometamos el error de pensar por un lado la vida recibida de nuestros padres y por otro lado la vida añadida por la persona.
https://www.youtube.com/watch?v=Q_CoY2JPr44
Pero no como dos vidas.
No se pueden dar por separado.
¿De quién depende la vida humana?
¿Cuáles son las dimensiones de la vida humana?
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¿Cuándo el don de la persona humana será trascendental?
El don de la persona humana será trascendental cuando sea aceptado por Dios (en el Juicio).
Cumple los mandamientos.
Este cumplir no es otra cosa que constituir el don esencial.
¿Procede la vida del ser humano enteramente de sus padres?
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No.
La vida del ser humano es la esencia de la persona
del hijo.
Y para que sea su esencia, la persona debe
“esencializar” la vida recibida de sus padres, en la medida en que se
manifiesta en ese cuerpo.
Pero no crean ustedes que la “esencialización” es un
acto “consciente” de la persona o algo parecido.
El “añadido” es la manifestación de la persona.
La persona se “manifiesta” porque aquellas células vivas,
o ya la primera célula fecundada tiene una “forma” humana (46 cromosomas).
Es lo mismo que decía Tomás de Aquino cuando afirmaba
que Dios crea el alma humana en el mismo instante en que el cuerpo tiene “forma”
humana.
Veamos un texto de Polo :
“La vida que viene de
los padres tiene que ser reforzada por el hijo para que sea vida propia: se
añade vida a las células sexuales, que están vivas.
A la vida que procede de los padres se ha de añadir un
refuerzo que depende de la persona del hijo.
Dicho refuerzo es la manifestación de la persona.
Si la vida de un ser humano procediera enteramente de sus
padres, no se podría hablar de la vida como esencia de la persona del hijo”.
Polo, L., Antropología
trascendental, II, en Obras Completas,
Serie A, vol. XV, Pamplona, Eunsa, 2015, p. 285.
A lo que añade: “la relación entre persona y cuerpo tiene
que ser muy estrecha, y por tanto, en el orden de la esencia la persona tiene
que añadir. Solamente de esa manera –añadiendo– la esencia de la persona se
hace con la vida que viene de los padres.
El cuerpo propio es un hecho que, de antemano, está vivo:
generado por los padres.
El hijo añade vida a las células sexuales, que están vivas,
para que sean vida propia: cuerpo de un alma”. Ibid., p. 582.
vida humana
¿A qué llamamos vida humana?
El hombre es a la vez intracósmico y extracósmico.
La vida humana no es como la vida de los animales.
En el hombre la vida es dual.
En los animales la vida no es dual, es un automovimiento sencillo.
En el hombre la vida, es la dualidad entre la vida recibida de los padres (intracósmica, biológica, como la de los animales) y la vida añadida por la persona humana, que es la vida espiritual.
La vida es la actividad esencial del hombre.
La persona humana esencializa la vida recibida de los padres, de tal modo que no es lo mismo el corazón que late en un recipiente esperando a ser transplantado, que mi corazón latiendo, esencializado por mi persona.
Cuando mi corazón late, es mi vida la que se manifiesta.
Cuando el corazón está aislado, allí ya no está mi vida.
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¿Aporta mucho considerar la vida como don?
Aporta muchísimo.
Pensemos, por ejemplo, a la unidad e indisolubilidad del matrimonio.
Si lo que se entregan los que se casan es la vida, es evidente que la vida no se puede dividir. Es uno con una.
Y es para siempre porque la vida es un acto superior que comprende todos los cambios de la historia personal.
Es también el modo más humano de considerar la "esencia", que ya no es una noción descarnada sino la "vida" de cada mujer o de cada hombre.
Y cara a la eternidad, el don que Dios debe acoger es mi vida. La vida que yo edifico.
En mi Juicio sabré quién soy.
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¿A qué llama Polo "consumación"?
Polo llama consumación al término de la edificación de la propia vida terrena.
La vida culmina en su consumación, gracias a la virtud, que articula el curso de la vida.
Polo usa el término "virtud" en singular porque, si bien la virtud es plural atendiendo a su riqueza, las virtudes se remiten entre sí y aisladas no son perfectas.
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¿Tiene la vida valor donal?
El valor donal de la vida se corresponde con el valor donal de la muerte.
La vida es para consumirla (muerte) y para consumarla (vida).
La vida es el don que nos instala en la vida eterna.
Ofrecer o dar la vida, no es solamente compartir la vida, sino decir "no quiero vivir, lo que quiero es vivir contigo". No me importa la vida, me importas tú.
Es lo que se llama "desvivirse".
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