¿Qué es el tiempo?

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Pienso que el tiempo es la medida del cambio en los seres. El número del movimiento.

El tiempo mide los cambios.

El tiempo histórico mide los cambios de los acontecimientos humanos. Mide el entrelazamiento del tiempo de las esencias humanas.

La historia es el relato de los acontecimientos humanos.


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¿Existen diversos tipos de tiempo?

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Aristóteles dice que el tiempo pertenece al movimiento.

Habrá tantos tipos de tiempo como de movimiento.

Polo distingue entre :

Eternidad,
evo,
tiempo humano,
y tiempo físico.

La investigación poliana de los diversos tipos de tiempo se puede encontrar en la revista Studia poliana 8, en un artículo muy completo de Fernando Haya.


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¿Es el "ser" solo tiempo?

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Para Nietzsche el ser es tiempo.
Con ello quiere decir que el ser no aparece de un golpe sino que depende de la voluntad.

Para Nietzsche el ser es solo voluntad.

Voluntad de poder.
Sin intención de alteridad.
No hay nada fuera del yo.
No hay otro.

El ser es un eterno retorno, que insiste en el querer, con un único deseo, poder más.

Si fuéramos seres solitarios, el ser sería solo tiempo.
Pero como no lo somos, no somos solo tiempo.
Somos "en" el tiempo.

Dios es "en" la eternidad.

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¿Es el espacio discontinuo como el tiempo?

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El espacio, en su sentido más elemental es una dilatación infinita, simultánea, no sucesiva o discontinua como el tiempo.

Es siempre igual, se puede medir y podemos decir dónde estamos situados.

"Poco a poco me voy acercando a Ti".
En sentido espacial la vida crece como quien sube a un monte.


Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.34

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¿Mujer y varón se diferencian sólo sexualmente?

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Los animales viven al servicio de la especie.
Son macho y hembra sólo para la generación.
La hembra existe para poder continuar la especie.

Sin embargo, y esto es grandioso, la diferencia entre el varón y la mujer no es meramente sexual.

Lo humano se realiza de distinta manera según lo masculino y lo femenino.
La mujer no existe solamente para continuar la especie, para tener hijos.
La diferencia entre la mujer y el varón afecta a lo natural y a lo psíquico, a lo sentimental ligero u hondo, a la manera de pensar y de querer, al modo de manifestarse la persona.

Por eso hablamos de tipo femenino y tipo masculino.

Esta es la primera distinción típica de la humanidad, la primera modalización de la especie humana, del punto de vista social.

Eso no quiere decir que el ser mujer o el ser varón caracterice absolutamente a la persona humana. Cada persona humana es un tipo completo y lo que la caracteriza es su don entero, su vida cabal, lo que Dios espera de ella y no el modo (femenino o masculino) de realizarla.

Lógicamente, querer hacer algo bien, al modo femenino, cuando se es varón, es un despropósito, a lo más un juego. Probablemente una pérdida de tiempo (aunque pueda recuperarse ya que incluso nuestros desvaríos más absurdos son ocasión para añorar más el hogar).

Para que el don sea cabal, la mujer deberá esforzarse para realizarlo al modo femenino y el varón al modo masculino. Si no, es como querer correr a la pata coja. Aunque nos divierta.





Para saber más:
6.1.0 especies y tipos;

1.11.0 mujer
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¿Cuáles son los tipos básicos desde el punto de vista sociológico?

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Los tipos básicos sociológicos son: mujer y varón.

Pero, realmente, cada mujer y cada varón son un tipo real completo.

Las mujeres no son todas ellas un tipo homogéneo.
Los varones no son todos ellos un tipo homogéneo.

Los tipos sociológicos son tipos generalizados (se pierde contenido para poder meter los individuos en un grupo común). Los tipos humanos reales son únicos.

Realmente, cada mujer y cada varón es un tipo, un modo único de realización de la especie.

Nos debemos honor unos a otros.
Respeto.






Para saber más ir a las etiquetas:
6.1.0 especies y tipos;
1.11.0 mujer;
4.3.0 individualidad
1.1.2 respeto
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¿Es más afectiva la mujer que el varón?

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Lo suele ser.

Los pensadores medievales decían que tienen más "humores".

Tienen más facilidad para llorar, reír, soñar, y para cambiar rápidamente. Suspirar.

Es como si tuvieran el alma muy pegada al cuerpo.

De ahí que puedan dar color, aunque no todas, a lo concreto, con agudeza, matizando.








Se habla de esto en Juan Fernando Sellés. Antropología para inconformes p.279.3
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¿Qué es la pura humildad?

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La pura humildad es la transparencia de no pensar en sí.

María no se plantea el problema de la réplica, el problema de saber quién es.

De ahí que podamos hablar de la dormición de la Virgen.

La incertidumbre de la muerte viene de no saber cómo despertarse. El que duerme sabe que despertará.

Pero téngase en cuenta que el estado de durmiente pleno en esta vida, no es un estado de inconsciencia, sino al contrario, el estado de plena conciencia.

No es el estado de hombre dormido del que hablaba Aristóteles, que está en potencia de despertarse, pero que está dormido.

En la Virgen dormir es más vital que despertar.
Su dormir es el no preocuparse de su ser, de su réplica. No tiene necesidad de abandonar el límite mental. (Lo abandonó desde su concepción inmaculada).

Ella vive sumergida en este mundo (pleno) que es la Voluntad de Dios. Es una plenitud de vitalidad, fruto de sus entrañas. Es la Vida.

De ahí que digamos que está dormida al más allá. Vive abandonada.
Y al mismo tiempo, plenamente despierta para hacer lo que Dios quiere.
Así se describe la pura humildad.

También podría decirse que la Virgen se ignora a sí misma porque nunca se plantea el problema de la réplica.

Nosotros buscamos saber quiénes somos y buscamos que nuestro don, nuestra vida, sea aceptada. (Lo sabremos en el momento del tránsito, que es la muerte).
María muere antes (con su Hijo) voluntariamente al pie de la Cruz.

María se duerme. Vive dormida.
Vivir dormidos es la pura humildad.

María, la Mujer, tiene resuelto ese problema de antemano, pues es la Esposa del Espíritu Santo y Reina de la creación.




De esto habla don Leonardo en su libro póstumo "Epistemología, creación y divinidad" VII. 8 El Espíritu Santo y la Virgen.

Etiquetas:
1.11.0 mujer;
12.10.0 María;
5.13.2 humildad;
10.0.0 muerte;
5.4.2 réplica.

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¿Qué es el hombre?

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El hombre es cumbre y ladera.

En cuanto cumbre es libertad trascendental, persona. En cuanto ladera, el hombre es un solucionador de problemas. Crece al solucionarlos. Es una ladera cuesta arriba.

Al ser un espíritu en el tiempo, busca su identidad, su culminación, a través de los dones que harán aceptable su vida como don.

La riqueza del mundo es tan grande que suscita problemas.

Pero el hombre tiene capacidad para solucionarlos, pues al afrontarlos, crece. Se hiperformaliza. Inventa recursos. Ese crecimiento es la ladera. Como la del cono formado por los desechos de las minas de cobre de Katanga.

El ser radical del hombre es una iniciativa esperanzada.


El hombre, y la mujer, son montañas. Como los Andes.
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¿Por qué dice Polo que “el hombre solo”, es decir, sin compañía, es un absurdo?

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Porque el hombre es un ser personal.

Y ser persona es estar abierto por dentro, acompañando desde la intimidad. (Cantando).

Es absurdo juntarse con el vacío.

Don Leonardo gusta citar al poeta alemán Rilke cuando dice: "¿Quién entre los ángeles escuchará mi grito?"

El hombre animal tiene tendencias, a lo más deseos.
La persona es, sin embargo, radicalmente dar. Necesita encontrar quién acepte su don. 

Sin correspondencia con otra persona, la superioridad del amor donante frente al deseo no tendría sentido.

¿Quién aceptará mi vida?

Encontrar el Alguien que la acogerá es más que miel sobre hojuelas.





Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 134

Para saber más:
Etiqueta 5.11.0 la intimidad
Etiqueta 5.4.1 El rasgo de la dualidad


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¿Cómo es el hombre?

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Dualmente.

Utilizar el gerundio es mejor que decir que el hombre es dual.

El hombre no es verbo, ni adjetivo, ni predicado, el hombre es adverbio.

La persona humana es segunda, se añade. (Cantando).

Y lo que añade libremente puede conocerse mejor si abandonamos el límite mental.






De esto  habla Ignacio Falgueras Salinas en "La congruencia y el abandono del límite". Studia Poliana nº 8, 2006, p. 261.2


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¿Es el hombre un microcosmos?

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No.

Al decir que el hombre es un microcosmos, los griegos querían exaltarlo.
Pero no es así, el hombre es más que un microcosmos. Es capaz de inspiración.

"Cosmos" significa orden.
La causa final del universo físico es el orden.
La esencia del universo es la unidad de orden.

El hombre es más que la ordenación de lo que existe.
El hombre se dota de perfección (o se castiga con el vicio) al ejercer sus actos. Cantando.

La unidad de la esencia "humana" no es la unidad de orden, sino la unidad de la vida creciente, que tiende a su consumación.

Consumación que no es posible si no hay otro que la acepte como don. El hombre solo es un absurdo. Un microcosmos solitario es un desastre ecológico.

La consumación, a fin de cuentas, es el encuentro definitivo con Dios: la co-existencia se consuma cuando el don es aceptado.

Fíjense que la verdad no tiene un carácter termi­nativo, tampoco como eterno retorno, sino que ha de dar paso al canto: la persona puede cantar la verdad, y cuando la canta la transfigura en canto. La verdad así adquiere una realidad oferente, donal, cuya consumación es imposible si no existe otra persona.


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¿Es el hombre solamente el ser que "tiene"?

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Aristóteles no caracteriza solamente al hombre como el ser que "tiene". El hombre también desea.
Es un ser oréctico, tiene sed de saber.

Pero el deseo es inferior al tener, al ser una carencia.

La voluntad en Aristóteles es signo de deficiencia.
En Dios, Acto puro, no puede haber deseo.
Es motor inmóvil. Perfecto.

El dinamismo de la antropología aristotélica es un dinamismo tendencial. Marca la imperfección del hombre.

Aristóteles comienza la Metafísica con la célebre frase: "todos los hombres desean por naturaleza saber".

Sin embargo, Aristóteles ignora que el Acto puro es más que tener. Dios es también Dar.

Para corregir la Antropología de Aristóteles debemos incluir en el hombre su dimensión donante. El hombre es capaz de tener, sí, y por eso puede aceptar lo que Dios le da. El hijo, al aceptar, da también.







De esto habla Polo en su artículo "Tres dimensiones de la Antropología", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 24.2.


Para saber más.
Sobre el tener:………………..………..Etiqueta 1.9.1
Sobre la naturaleza humana:……Etiqueta 6.1.0
Sobre el hombre:……….…………….Etiqueta 1.10.0
Sobre el deseo:…………………….……Etiqueta 1.9.3
Sobre las aporías de Aristóteles:..Etiqueta 20.4.5


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¿Es el hombre solo homo sapiens?

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Decir que el hombre es un ser racional es poco.
El hombre es homo faber (tener técnico).
El hombre es homo sapiens (tener racional).
Y por encima de esto, el hombre es un ser capaz de poseer virtudes. Capaz de dar.

Aristóteles llama la virtud, héxis, en lugar de la palabra usual entre los griegos areté, pues quiere resaltar el "tener". Héxis viene de ékhein, tener.

El tener más alto es la posesión de los "teneres" inferiores.
El hombre tiene la capacidad de conocer que posee con sus manos (tener práctico o técnica) y conocer que conoce hábitos intelectuales).

Aristóteles llama a ese conocer, a ese tener intelectual, virtud.
Y distingue las virtudes superiores, que son los hábitos intelectuales, de los hábitos o virtudes de la voluntad.

La virtud es capacidad de redundancia en los niveles inferiores del tener.

Cuando tiene la virtud el hombre puede mejorar el ejercicio racional y el ejercicio práctico.
Cuando sé calcular, gracias a un hábito matemático, resolveré mejor los problemas de álgebra.
Si poseo la virtud de la puntualidad, llegaré, si quiero, a tiempo, agradando a los demás.

La virtud nos perfecciona. Es una hiperformalización de nuestra naturaleza. Un crecimiento.
El hombre es un ser capaz de mejorarse, capaz de tener virtudes.

Pero no olvidemos que la virtud más alta que posibilita todas las demás es el amor.
El hombre es homo faber (tener técnico).
El hombre es homo sapiens (tener racional).
El hombre es sobre todo homo dans (dar amoroso).








De esto habla Polo en su artículo "Tres dimensiones de la Antropología", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 22.4.


Para saber más.
Sobre la naturaleza humana:……Etiqueta 6.1.0
Sobre el hombre:………………….Etiqueta 1.10
Sobre el tener:……………………..Etiqueta 1.9.1
Sobre la virtud:…………………….Etiqueta 6.2.5
Sobre el hábito:……………………Etiqueta 1.9.2
Sobre el hábito en Aristóteles:…..Etiqueta 20.4.2


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¿Se distingue el hombre de los entes físicos?

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El hombre se distingue de los entes físicos mucho más de lo que los griegos pensaron.

Para los griegos el hombre es un ser del universo, un viviente, que se define por su capacidad de tener (tener instrumentos, tener pensamientos, virtudes).

El hombre se abisma así en el Acto puro y eterno.

No negamos la definición griega. Le añadimos una proyección trascendental. Me explico:

El hombre se sale del mundo porque tiene (sí, "tenemos", como dicen los griegos), porque tiene, digo, una tarea que realizar para alguien. Su vida es un don libre.

La dimensión que hace al hombre ser persona es ese añadirse convirtiendo la vida recibida en don para alguien. Pero atención, esto no quiere decir que el hombre sea un ente físico al que se le añade una dimensión espiritual. La vida "recibida" es "recibida" por un quién extracósmico, no físico. Es vida humana solo en tanto que "recibida". Antes de la recepción (concepción) no hay vida humana.

La vida añadida no es una dimensión de la vida física. Mis huesos y mi sangre son físicos hasta cierto punto. En cuanto "míos" no son físicos, sin embargo, en cuanto pertenecientes al universo físico, me permiten relacionarme con otras personas humanas y amarlas (si quiero).

Por eso Polo dice que, en cuanto persona, el hombre es una "segunda" criatura (la primera criatura es el ser de universo).

Aristóteles acierta al definir el hombre como animal racional. En efecto, el tener razón lo caracteriza.

Nosotros añadimos algo que está más allá del cosmos. No estamos diciendo que el hombre sea un animal "personal". La persona no es una característica mundana. Ser persona es ser fuera del mundo, aceptando, dando, cantando, con nuestra vida, con nuestro mundo.






Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 132.3

Para saber más:
sobre sobre la persona, ver etiqueta 5.0.0
sobre la distinción hombre-animal, ver etiqueta 4.6.1
sobre el amor puro, ver etiqueta 5.5.3
sobre el mundo, ver etiqueta 3.0.0

sobre la vida humana, ver etiqueta 6.1.0
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¿Dónde está la línea de sutura entre la filosofía cristiana y la filosofía griega?

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La línea de sutura entre la filosofía cristiana y griega está en la convicción que tienen los griegos de que el hombre pertenece al universo, considerándolo como un ser intracósmico.

La filosofía cristiana no puede aceptar que el hombre sea un ser que se explique como perteneciente al universo.

Por ejemplo, la idea de que el alma humana es directamente creada por Dios, que es una tesis de la filosofía medieval cristiana, ya saca al alma del universo. Si es creada directamente por Dios no está incluida en la creación del universo.

¿El hombre pertenece al universo? No.

La interpretación de la antropología como filosofía segunda en rigor es la consideración del hombre como un ser intracósmico, es decir, que pertenece al universo.

De ahí que Polo sostenga que la antropología es filosofía primera.

El hombre no es un modo de ser del universo.

El ser del universo es distinto del ser persona humana.

Metafísica y Antropología son filosofías primeras. Distintas.










La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.36.3). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
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¿Podemos hablar de "dimensiones" de la antropología?

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Juan Fernando Sellés ha tenido el acierto de publicar en Studia Poliana nº 13 un artículo de Polo muy sencillo, en el que expone diversas dimensiones humanas y que le permiten distinguir entre tres antropologías diversas en la historia de la filosofía:

- la constitucional, de corte griego;
- la dinámica, de cuño moderno;
- la trágica, de impronta existencialista, contemporánea.

Como propuesta de solución a la visión dramática que ofrece esta última, añade, al final del trabajo, la antropología teándrica, la cual permite dotar de sentido al problema del dolor.

Como la problemática subyacente a esas antropologías es siempre actual, podemos considerarlas como ciertas "dimensiones" de la antropología:

a) Hay una dimensión constitucional, que responde a la pregunta ¿qué es el hombre? Un ser capaz de tener, o mejor, como afirma Polo, capaz de dar.

b) Hay una dimensión dinámica, que responde a la pregunta ¿quién es el hombre? Pero que se puede enfocar, o mirando al pasado (las condiciones de posibilidad), o mirando al presente (por ejemplo, Rousseau), o mirando al futuro, como hace Polo al caracterizar al hombre como "espíritu en el tiempo".

c) Hay una dimensión trágica, que no sabe responder a las preguntas ¿qué es el dolor?, ¿qué es la muerte?

d) Y hay una dimensión teándrica, que responde a la pregunta ¿qué es ser hijo de Dios?







De esto habla Polo en su artículo "Tres dimensiones de la Antropología", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 15.

Para saber más.
Sobre el hombre:………………….Etiqueta 1.10
Sobre la Antropología:…………….Etiqueta 5.0.0
Sobre el dolor:………………….…Etiqueta 8.5.0
Sobre la muerte:…………….…Etiqueta 10.0.0
Sobre el tener:……………….…Etiqueta 1.9.1
Sobre el dar:…………………….Etiqueta 1.0.2
Sobre el tiempo:…………..……Etiqueta 1.12.0
Sobre la filosofía cristiana:……Etiqueta 7.8.0

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¿Existen hábitos infusos además de los que habla la teología?

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La teología habla de hábitos "sobrenaturales" infusos (por ejemplo, la gracia santificante como hábito "sobrenatural" entitativo, y las virtudes "sobrenaturales" de la fe, la esperanza y la caridad).

Desde la perspectiva de una antropología trascendental se descubren también otros hábitos infusos que no son sobrenaturales.

Me explico, porque se necesita una cierta familiaridad con lo trascendental antropológico para situarse.

En la etiqueta 5.13.1 hemos llamado apertura transcendental (noten que decimos trans y no tras), a una apertura más íntima que la apertura íntima, pues abre el ser humano más allá de su propia intimidad.

Esta apertura no es sobrenatural. Todos los hombres la tenemos y es el fruto de la llamada inicial de Dios, propio a toda persona humana, también cuando no ha recibido los efectos de la salvación.

La llamada inicial de Dios, que no es "sobrenatural", la estudiaremos en la etiqueta 5.15.0 y es una de las etapas trascendentales del ser personal (la etiqueta 5.7.0 estudia esas etapas).

Pues bien, teniendo en cuenta la caída y el querer de Dios de que todos los hombres se salven, podemos entender que hay una nueva etapa trascendental que es la nueva creación o redención. Una nueva elevación que nos salvará, "si queremos".
(La estudiamos en la etiqueta 5.16.2).
Es la etapa "sobrenatural" de la que habla la teología.

Ese "si queremos" es nuestra respuesta a la gracia sobrenatural, es decir la manifestación esencial de cómo acogemos la salvación.

La elevación salvadora de Dios redunda esencialmente en nuestra vida, elevando nuestras potencias, la inteligencia y voluntad, elevando toda nuestra vida con lo que los teólogos llaman gracia santificante y virtudes "sobrenaturales" infusas.

Son infusas a la esencia humana como redundancia de la elevación "sobrenatural" de las aperturas transcendentes de los radicales personales.
Elevación que es propiciada por  el encuentro de la persona humana con Aquél de quien es réplica y que es su Salvador.

De ahí que digamos que la gracia santificante es una anticipación.
Es una anticipación del encuentro.
(El encuentro definitivo con Dios lo estudiamos en la etiqueta 5.18.0).

Las virtudes "sobrenaturales" de la teología son pues elevaciones de las aperturas transcendentales, debidas a la anticipación del encuentro con Dios,  que redundan en la esencia humana.
Son pues virtudes infusas "sobrenaturales".

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Pero como hemos dicho, existen también otros hábitos infusos que no son sobrenaturales.

La existencia de los hábitos infusos naturales y sobrenaturales muestra que las personas humanas tenemos una potencia "obediencial" superior a las criaturas del universo físico.

Polo prefiere hablar de "segunda" creación y "nueva creación".



En las etiquetas que comienzan por 5.13 estudiamos en detalle las aperturas "transcendentales", que son hábitos infusos no "sobrenaturales".

Estudiamos la segunda creación en la etiqueta 5.15.0
Y la nueva creación en la etiqueta 5.16.2


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¿Pueden crecer las potencias espirituales (la inteligencia y la voluntad)?

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Sí. La inteligencia y la voluntad pueden crecer gracias a los hábitos adquiridos (virtudes).

Las operaciones ejercidas por las potencias superiores desbordan su término, no se limitan a actualizarse (pensar o querer), sino que su acción revierte sobre la propia capacidad, repotenciándola.

Tras haber hecho palotes, ahora "sé" escribir.
A fuerza de silbar, parezco un jilguero.

Y me dispongo a realizar operaciones superiores: ahora podré ser escritor o músico.

Los hábitos adquiridos nos cualifican (Aristóteles los mete en la categoría cualidad).

También es cierto lo contrario: los actos malos nos envician.

La vida puede empeorarse. Pero al ser dueños de ella, también podemos rectificarla y mejorarla.
¡Ahora empiezo!



Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 333.2


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¿Por qué se dice que los hábitos inferiores son como una segunda naturaleza?

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Los hábitos inferiores son los categoriales: los del cuerpo humano (por ejemplo, la capacidad de maquillarse, vestirse o teclear en el portátil) (etiqueta 1.9.2 (2)) y los adquiridos por las potencias espirituales (por ejemplo, ser poeta, tener buen gusto, ser poliano) (etiqueta 1.9.2 (3)).

Estos hábitos modelan la naturaleza humana; por eso se dice que son como "una segunda naturaleza".

Notemos, sin embargo, que si podemos teclear o filosofar es porque la persona está detrás. No es que la persona se constituya como el conjunto de capacidades de una naturaleza. Esas capacidades no existirían si la persona no fuera anterior a ellas.

No es que la persona sea el individuo de naturaleza racional, sino que podemos tener una naturaleza racional porque somos, antes, personas.
Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

La segunda naturaleza proviene, pues, de la libertad personal (la libertad como persona).

Es entonces más fácil entender que un embrión humano no es humano porque tenga neuronas con capacidad de llegar a pensar, sino que esas neuronas pueden ser un día instrumento del pensar porque pertenecen una persona humana.







Glosa a Juan A. García González: Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 332.2
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¿Por qué está el cuerpo humano inacabado?

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El cuerpo humano está inacabado para que cada persona pueda libremente mejorarlo.

La mano, por ejemplo, no es la garra ni la pezuña, acabadas para sus respectivas finalidades. Por eso, al estar abierta a múltiples usos, la persona puede utilizar guantes, martillos, y hasta sellar alianzas.

La corporalidad humana, gracias a los hábitos que llamamos categoriales (el tener con el cuerpo), amplía sus posibilidades.

El rostro no es la jeta del animal. Está abierto a la sonrisa y también al llanto, o a la burla. Sabe hacer guiños.

El cuerpo humano no está terminado, y para no ser un pelele requiere el concurso de la inteligencia, de la persona que hace desbordar su actividad potenciándola al infinito (pues la inteligencia es susceptible de crecimiento infinito).

El cuerpo humano manifiesta así la inagotabilidad propia de la persona.





Glosa a Juan A. García González: Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 332.2


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¿Qué le acontece al hombre cuando actúa?

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El hombre no se limita a ejercer operaciones intelectuales o actos voluntarios, sino que  como consecuencia de ello, a sus potencias superiores les acontece una modificación: adquieren hábitos, virtudes.

El hombre se mejora al actuar…, o se empeora.

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¿Cómo define la filosofía clásica el hábito?


El hábito se define como una disposición estable.

Es más estable que la operación, pues la operación puede darse o no.

El hábito es la posesión según la disposición.

Es una perfección del principio del obrar (una perfección de la facultad).

El principio del obrar, la facultad, se mejora en cuanto principio, y no sólo porque pase de potencia a acto.


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¿Podría darse el crecimiento "habitual" si el hombre no fuera libre?

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No.
Podría darse el crecimiento orgánico, por ejemplo, el crecimiento de la imaginación.

Pero, sin libertad, no puede darse el crecimiento que proviene precisamente del ejercicio de la libertad.

Cuando hablamos de hábitos pensamos quizá en los animales que son amaestrados, sin libertad.

Cuando hablamos de hábitos en el hombre, no nos referimos a esas performances animales, sino a la disposición libre. Es una disposición estable, porque el hombre lo ha querido libremente, ejerciendo libremente sus actos, disponiendo. La esencia humana, que crece, es el disponer.

El hombre se autoperfecciona gracias al ejercicio de la libertad, que dispone, adquiriendo
una disposición estable.


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¿Qué son los hábitos?


Los hábitos son perfecciones de las potencias superiores del alma, adquiridas a través del ejercicio de sus actos.

Existen hábitos de la inteligencia y hábitos de la voluntad.


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¿Cuáles son los distintos modos de "tener" descubiertos por Aristóteles?

Pongamos tres ejemplos :

1. El cuerpo tiene vestido o la mano, anillo.
Este modo de poseer es el hábito categorial.

2. Cuando pienso algo, por ejemplo, cuando pienso en un sendero solitario.
La operación de pensar posee el objeto conocido.

3. El tercer modo de poseer es el hábito.
Me gusta volver al sendero solitario.
La inteligencia y la voluntad adquieren hábitos que son otro modo de poseer.
El hábito es una disposición que la persona ha adquirido.


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¿Cómo explica Polo la interpretación que hace Aristóteles de la antropología?

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Aristóteles hace una interpretación llamémosla "constitucional".

Aristóteles define al hombre (hablar de la naturaleza del hombre es lo mismo que definirlo) como el "animal racional".
Es una visión simplificada de su pensamiento.

El concepto clave de la antropología aristotélica es el verbo griego "ekhein", que se traduce por "tener". Un verbo con mucha mayor densidad de sentido que nuestro "tener".

El hombre es el ser que "tiene". Que al menos, de entrada, posee la capacidad de tener.

Es el viviente que "tiene" razón.

Ahora bien, el hombre no solamente tiene razón.
Podemos distinguir:
1. El tener corpóreo : el poseer y el habitar (hábito categorial).
2. El tener racional : pensar.
3. El tener según virtud : el hábito.

El hombre puede tener con mayor o menor intensidad.


De esto habla Polo en su artículo "Tres dimensiones de la Antropología", aperecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 16.

Para saber más.
Sobre la naturaleza humana:……Etiqueta 6.1.0
Sobre el hombre:………………....….Etiqueta 1.10
Sobre el tener:…………………..…....Etiqueta 1.9.1
Sobre la intensidad:……………...….Etiqueta 5.4.4
Sobre el hábito categorial:………..Etiqueta 1.9.2
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¿Qué es la vida?

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La vida es la actividad esencial de los seres que se mueven a sí mismos.

Para el hombre, la vida es su don a Dios y a los demás.

Vida que crece en el tiempo.





Para saber más:

Etiqueta 1.1.4 La esencia.
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Importancia de la distinción real

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Polo es el filósofo de la "distinción".

No tener en cuenta la distinción radical entre acto de ser y esencia aboca indefectiblemente en el monismo y, por tanto, en la imposibilidad del conocimiento de Dios.

De ahí el mérito de Tomás de Aquino al descubrir la distinción real entre acto de ser y esencia, y asentar así la necesidad de la creación.

Polo profundiza en esa distinción.

Distingue, como Tomás, esencia y acto de ser, pero la peculiaridad de su enfoque estriba en presentar la esencia como un ejercicio activo dirigido "hacia" la posteridad o hacia el futuro, hacia su acto de ser.

Quizá la mejor luz que ofrece Polo sobre la distinción esse-essentia, consiste en su propuesta de esta cierta antecedencia de la esencia.

No es que niegue la prioridad del acto de ser sobre la esencia, sino que la entiende con más realismo.
Ya que esa prioridad no es de carácter eficiente, sino final, finalidad pura.

Por un lado, la esencia del universo frena el despliegue del acto de ser del universo físico, permitiendo así que el mundo sea habitable : ésa es la finalidad del acto de ser del universo, su esencia: que podamos "vivir", es decir, que podamos edificar nuestro don, cosa posible gracias a la lentitud introducida por la actividad de la esencia. En efecto, al tener que desplegarse tetracausalmente, la persona humana puede intervenir esencializando su mundo.

Por otro lado,  la esencia humana (que es distinta de la esencia del universo físico) manifiesta libremente, (de ahí su antecedencia) el destino.
Sí, estamos destinados.
Pero el destino está en nuestras manos.

El acto de ser personal rige en cuanto que pide a la esencia humana que disponga cada vez más libremente.

La finalidad trascendental no es otra cosa que la libertad de los hijos de Dios.

Grandioso.

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¿Comienza Dios?

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No, Dios es el Origen. Dios es Originario.

Sin embargo, el ser creado "comienza y depende".

El ser creado es "comienzo" (solo Dios es originario).

El ser creado "depende" (pues su esencia se despliega o crece según el ser que Dios le da: físico o libre). El ser del universo físico se despliega, la esencia humana crece.

Queda así patente que el ser creado no es simple: lo que el ser creado es (su esencia) depende del ser (acto de ser) que Dios, el Creador, le da.

Dios es Simple.
El ser del Universo es "sencillo"

El ser de la persona humana es "además".
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