¿Cómo entender que la criatura se distingue más de Dios que de la nada?

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Las criaturas, cualquier criatura, vuelven con facilidad a la nada. Un mosquito, una rana, un dinosaurio, desaparecen de la existencia más rápido que las goticas del rocío. Están muy cerca de la nada.

Sin embargo, nunca se confunden con Dios.

Son lo que Dios quiere, dependen de Dios, distinguiéndose de Dios.

En cambio, lo que nos hace ser eternamente es el destino recibido de Dios. Esa es mi más grande distinción. Mi vocación.

¿Quién seré?








Inspirado en Notas y glosas sobre la creación y los trascendentales. Juan A. García González. Miscelánea poliana nº 11. Glosa 2, p. 87. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.
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