El cuerpo humano, ¿es intracósmico o extracósmico?

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No somos entes o esencias intracósmicas: estrictamente no lo somos.

Parece que entonces problematizamos el sentido físico del cuerpo humano, como si nuestro cuerpo fuera sólo una idea, o un sueño, ajeno a la persona que somos.

Por eso debemos aclarar inmediatamente que el cuerpo humano no es estrictamente “independiente” del cosmos.

Para entender cómo el cuerpo humano es a la vez intracósmico y extracósmico debemos comprender bien la noción de naturaleza en sentido poliano.

Las naturalezas en sentido poliano son físicas, son tricausalidades, sí son propiamente intracósmicas, pero la naturaleza humana, siendo también física (pues recibimos un cuerpo físico de nuestros padres, capaz de imaginación, como los perros también imaginan), siendo también física, digo, la naturaleza humana, es personalmente esencializable (por eso es humana, si no, sería animal).

La persona puede esencializar, hacer suya, la naturaleza física que es su cuerpo.
Es un cuerpo humano porque es potencialmente esencializable.

Cada persona humana (que es extracósmica) puede hacer suya la naturaleza física humana en la que subsiste, la suya concreta, esencializándola, sacándola del universo e insertándola en su "mundo" humano.

Entendámonos. El cuerpo humano, el embrión humano o el cigoto humano, no empiezan a ser personas cuando aparece la inteligencia, sino que pertenecen, desde la concepción, a una persona humana concreta, y por eso son potencialmente esencializables. Son vida humana de una persona concreta, desde el momento de la concepción.

En definitiva, y para responder a la pregunta, el cuerpo humano es intracósmico en cuanto que es un ente físico y es extracósmico en cuanto que es el cuerpo esencializado de una persona humana libre.

La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.36). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

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3 comentarios:

  1. Saludos Joseph. Mañana es la fiesta de los Santos ángeles custodios. Mi madre me ha dicho que escribió un cuento con un angelito negro especialmente para ti.

    Lo encuentras acá:
    http://batudahue.blogspot.com/2010/02/epa-y-tinito-juegan-al-futbol-en-el.html

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  2. Con todo y con eso que dices, yo me inclino a pensar que el cuerpo humano es, antes que nada, una realidad personal, no meramente cósmica. Es recibido de nuestros padres, sí: pero ellos son personas, y es personal el matrimonio. Por eso la consideración del cuerpo lograda en la segunda dimensión del abandono del límite, "como tricausalidad", debe completarse con la obtenida según la cuarta dimensión del abandono, que se demora en la esencia de la persona.

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  3. Juan, muchas gracias por intervenir.
    Estoy de acuerdo contigo cuando dices que el cuerpo humano es extracósmico, en el sentido de que es esencializado por la persona.
    Sin embargo, también podemos hablar del cuerpo humano suponiéndole, cuando lo objetivamos.
    Así hablamos también del cuerpo de un caballo o el cuerpo de una tortuga. Ciertamente estos huesos y esta carne pertenecen al cosmos.
    De nuestros padres recibimos ese cuerpo, organizado según la especie a la que pertenecemos. En este sentido, pienso que el cuerpo humano es intracósmico.

    Nuestros padres, en la medida en que nos quieren más, son padres "espiritualmente".El matrimonio es personal al esencializarse los cuerpos en comunión.
    Pero no porque nos quieran más van a evitar que genéticamente sea tan torpe. Se me ocurre.

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