¿Cómo es creciente el acto de ser de la persona humana?

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Silvia Martino ha tenido la amabilidad de enviarme la respuesta de nuestro profesor Juanfer Sellés en el coloquio de las Jornadas Universitarias sobre Leonardo Polo de este año 2023.

Deja muy claro que el acto de ser personal es constitutivamente creciente.

Si nos limitamos a “pensar” el acto de ser, lo detenemos y ya no le conocemos realmente.

Cada uno somos crecientes hacia Dios.

Cada uno somos únicos hacia Dios.

Dios eleva a la persona sin cesar, la abre a su Intimidad, para que entremos en ella siempre además.


¿Cómo se realiza la llamada inicial de Dios a la humildad?

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El fruto de la elevación trascendental que denominamos “llamada” de Dios, no es otra cosa que las aperturas transcendentales de la persona humana (humildad, esperanza, fe y caridad trascendentales).

Siguiendo la intuición de Adam Solomiewicz, cada trascendental personal es abierto por Dios teniendo en cuenta la dualidad radical nacer-destinándo.se.

Por ejemplo, el amar personal comprende un doble don: Dios da el don del "ser personal" que la persona acepta trascendentalmente y el don de la esencia humana que la persona da esencialmente a Dios.

Pues bien, la llamada de Dios también abre el primer trascendental personal “co-ser”.
Esta apertura es la humildad trascendental, que siguiendo la intuición de Adam es también doble: es un nacer humilde y un destinar.se humilde.

Ya ante, Salvador Piá notó que la llamada inicial se realiza según los cuatro radicales íntimos. 

El radical personal que está a la base de los demás es el Co-ser. Pues bien desde el co-ser la llamada inicial, decía Piá, es un re-nacimiento, es actividad re-naciente. Gracia inicial u original
Es un estar siempre abiertos al futuro o nuestra vinculación a Dios. Es la docilidad de la humildad.
Por eso propongo llamar a esta gracia inicial  "humildad trascendental".

La apertura transcendente del ser humano corre enteramente a cargo de Dios según el nacer (pendiente del destinar.se acabado que es la aceptación de Dios).
Ése nacer trascendental es el modo en que Dios se introduce inicialmente en la persona humana: elevando la apertura trascendental de los radicales personales con la apertura transcendente.
Por ese motivo, a la llamada inicial del además se la denomina gracia inicial  de la persona humana, porque es Dios quien en atención a Dios le da la gracia inicial a la persona humana, es decir, la llama.

Desde esa observación, la condición creatural del además  se dilucida como adverbio.

La persona humana es imagen de Dios como adverbio; por tanto ser imagen humana no significa ser verbo, ni tampoco ser pronombre. Y, justo por eso, como imagen o adverbio es como se muestra la índole creada de la actividad personal humana. A su vez, desde el carácter adverbial del además queda mostrado que Dios es persona como Verbo.


De esto habla salvador Piá en “El hombre como ser dual” p. 384-424
Y explicamos la llamada inicial en la etiqueta 5.15.0

¿Cómo son elevados los cuatro trascendentales personales descubiertos por Polo?

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1. El co-ser es el subir incesante hacia Dios (de ahí la dignidad de cada persona humana). Gracias a su elevación el acto de ser personal (co-ser) es “actuoso”, “además”, se añade, encontrando cada vez más compañía.
 
2. La libertad es el juego. El trascendental “libertad personal” es elevado jugando. Cuanto más alta está la persona, mejor juega. La libertad trascendental es el juego del amor, que engendra, en la belleza, nuevos juegos.
 
3. El entender personal crece al crecer transparentemente sus contenidos, al abrirse el panorama en la medida en que toma altura, elevado por Dios.
 
4. El amar personal es elevado en la medida en que Dios acepta su don, al destinarse libremente a Dios.


¿Qué es la pura humildad?

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La pura humildad es la transparencia de no pensar en sí.
 
María no se plantea el "problema" de la réplica, el problema de saber quién es. (Entre otras cosas porque la réplica no es ningún problema, más aún, es la fuente de nuestra vida).
 
De ahí que podamos hablar de la dormición de la Virgen. Ella está dormida.
 
La incertidumbre de la muerte viene de no saber cómo despertarse. El que duerme, en cambio, sabe que despertará.
 
Pero téngase en cuenta que el estado de durmiente pleno en esta vida, no es un estado de inconsciencia, sino al contrario, el estado de plena conciencia.
 
No es el estado de hombre dormido del que hablaba Aristóteles, que está en potencia de despertarse, pero que está dormido.
 
En la Virgen dormir es más vital que despertar. Está creciendo.
Su dormir es el no preocuparse de su ser, de su réplica. No tiene necesidad de abandonar el límite mental. (Lo abandonó desde su concepción inmaculada).
 
Ella vive sumergida en este mundo (pleno) que es la Voluntad de Dios. Es una plenitud de vitalidad, fruto de sus entrañas. Es la Vida.
 
De ahí que digamos que está dormida al más allá. Vive abandonada.
Y al mismo tiempo, plenamente despierta para hacer lo que Dios quiere.
Así se describe la pura humildad.
 
También podría decirse que la Virgen se ignora a sí misma porque nunca se plantea el problema de la réplica o la réplica como problema, sino como gratitud.
 
Nosotros buscamos saber quiénes somos y buscamos que nuestro don, nuestra vida, sea aceptada. (Lo sabremos en el momento del tránsito, que es la muerte).
María muere antes (con su Hijo) voluntariamente al pie de la Cruz.
 
María se duerme. Vive dormida.
Vivir dormidos es la pura humildad.
 
María, la Mujer, tiene resuelto ese problema de antemano, pues es la Esposa del Espíritu Santo y Reina de la creación.
 
 
 
 
 
De esto habla don Leonardo en su libro póstumo "Epistemología, creación y divinidad" VII. 8 El Espíritu Santo y la Virgen.
 
Etiquetas:
1.11.0 mujer;
12.10.0 María;
5.13.2 humildad;
10.0.0 muerte;
5.4.2 réplica.


05 ¿Cuándo se incorporó la intimidad al vocabulario filosófico?

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La intimidad se incorpora al vocabulario filosófico sobre todo a partir de Agustín de Hipona, que es uno de los grandes glosadores de Pablo de Tarso.
 
Dios es más íntimo a nosotros que nuestra intimidad.
 
Pero atención, intimidad no es lo mismo que "inmanencia".
 
La intimidad de la persona es más radical que la inmanencia cognoscitiva.
Y más radical incluso que el amor como virtud.
 
Intimidad designa el co-ser personal, precisamente, el conjunto de "radicales" de la persona humana, trascendentalmente dualizados.

Su acto de ser es co-ser.
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Intimidad designa, también, la dualidad radical nacer-destinándo.se
 
Intimidad es acompañar-se.
 
Polo señala que ser acompañándose es una expresión «sólo indicativa; considero preferible (dice Polo) esta otra: co-existir es la amplitud interior del acto de ser humano, es decir, la ampliación trascendental».
 
 
 
 
 
 
De esto habla Polo en Antropología Trascendental I, p. 208, nota 12.

 


¿Qué potencia se corresponde con la humildad transcendental?

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Vista desde la criatura humana, la llamada inicial, cuyo fruto en el ser personal es la apertura llamada humildad o abajamiento, no es otra cosa que potencia obediencial.

La llamada inicial la estudiamos en la etiqueta 5.15.0



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¿Es el acto de ser humano intensivo?

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No. La intensidad es propia de la esencia y no del acto de ser.

El acto no es intensivo.

Los actos se dicen superiores o inferiores.

Es la potencia la que es intensiva, pues depende del acto.

El acto de ser humano no es,pues, intensivo.
Y no es intensivo también porque su intensidad es máxima, sin fin, inagotable.

Lo que es intensivo es el crecimiento de la esencia humana.
El hombre puede crecer irrestrictamente y se manifiesta, más o menos, libremente.

La infinitud de la intensidad se debe a lo más íntimo de nuestra intimidad: nuestra apertura en Dios.

El "además" está abierto por dentro.

Y más allá de su más allá, habita Dios, la máxima amplitud, sede de la persona en tanto que libertad.
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¿Qué dos trascendentales personales describen mejor la intimidad?

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La coexistencia y la libertad.
 
Coexistencia carente de Réplica en su interior.
Libertad o coexistencia inmediatamente activa.

¿No serán la verdad y el bien, el conectivo del amor?

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Siendo la verdad el desvelamiento del ser.
Siendo el bien la efusión del ser.
Siendo el amor la comunión del ser.

Pienso que los tres son convocados por la belleza de la humildad.

Quizá, según el plan de Dios, es María el conectivo. 
La Belleza que convoca.

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¿Cuáles son las aperturas trascendentales?

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Las aperturas trascendentales son los cuatro radicales personales o trascendentales personales descubiertos por Polo.
 
Son distintas de las aperturas trascendentes.
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¿Admiten ustedes mi propuesta de considerar la belleza desde Dios y desde la creatura?

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La Belleza convoca.
 
Desde Dios, la belleza sería "la convocación" que Dios Padre hace a la Creación.

La belleza metafísica es la causa final del universo.
 
La belleza antropológica es distinta. 
Dios crea el acto de ser personal, convocando a la Libertad trascendental que es atraída hacia la Unidad en Dios.

Será Bella en la medida en que su don atraiga a la Bondad divina.

Don Leonardo no admite lo bello como trascendental antropológico, porque la belleza humana para Polo es del orden de la esencia humana (Antropología II, 17), no del acto de ser personal.
 
 
Desde la creatura humana, la belleza sería la Humildad del co-ser que atrae o convoca la mirada de Dios.
 
La humildad transcendental es entonces la apertura convocada por la humildad pura, María.
 
No es un trascendental personal sino la apertura del co-ser que responde a la convocación de Dios.


¿Es la docilidad parte de la prudencia?

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Tomás de Aquino trata de la docilidad como parte de la prudencia (S.Th. II-II, q. 49, a. 3); nosotros podemos considerar la docilidad como parte de la humildad.
La diferencia tiene su origen en la concepción de la humildad, que santo Tomás presenta dentro de la templanza que perfecciona el apetito concupiscible (S.Th., II-II, q. 161, a. 4), mientras que para nosotros radica en todas las facultades del alma.
Pienso que la humildad es una apertura transcendente del co-ser hacia Dios. y se repercute en todas las manifestaciones de la vida.

Esta diversa concepción de la humildad afectará también a la colocación de otras virtudes.
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¿Qué es el pecado en la persona humana, es decir, en el acto de ser personal?

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El pecado es la ruptura que nos parte en mil pedazos y nos divide.
 
Pero se puede formular el pecado según cada trascendental personal.
 
1) El pecado es el aislamiento de la persona (co-existencia).
 
2) El pecado es el error peculiar de la libertad, que estalla en mil pedazos, la desobediencia (libertad trascendental).
 
3) El pecado es la mentira (Intelecto personal).
 
4) El pecado es el odio. La Soledad (Amar personal).
 

Ideas sacadas con motivo de las clases impartidas por el profesor Juan Fernando Sellés, por zoom, a partir de septiembre de 2023.
Concretamente, esta pregunta fue suscitada leyendo la Nota Preliminar del libro “Teología parainconformes”.


¿Por qué la Antropología trascendental poliana destaca la congruencia metódico temática?


Porque la persona humana, según la filosofía trascendental de Polo es intelectualmente congruente.

Metódico-temática quiere decir "intelectual". 

El Inteligir personal es uno de los cuatro trascendentales personales, que se convierten con la persona. 

 "Congruencia" o "conveniencia dinámica" es, en la persona humana, su actividad intelectual, dual en su raíz. 

En efecto, el Inteligir personal se dualiza o desdobla gracias al hábito innato de sabiduría. La sabiduría es la transparente lucidez del Inteligir personal. 

Es actividad intelectiva peculiar: "además", que es lo más conveniente para la persona humana. 

 La sabiduría mantiene una inescindible solidaridad con el Inteligir personal. 

La persona (Antropología trascendental) es además. Su método (actividad intelectual) es además. Su tema (la persona humana) es siempre además. 

 El Inteligir personal es pues máximamente congruente

De esto habla Jorge Mario Posada en "Congruencia metódico-temática de la antropología trascendental". Studia Poliana 10, p. 119 
 Para saber más: Sobre la sabiduría: ...........................Etiqueta 2.14 
Sobre el Inteligir personal: ..............Etiqueta 5.5.2 
Sobre la congruencia: ......................Etiqueta 2.11.1 
Sobre Método-Tema: ......................Etiqueta 2.11.0 .

¿No será la dualidad radical, la dualidad entre lo trascendental y lo sobrenatural?

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La persona humana (lo trascendental antropológico) es capaz de Dios (considerado aquí como lo sobrenatural).

Existe una dualidad entre el hombre y Dios que hemos denominado trascendental.

Pero cuando Polo habla de dualidad radical, se refiere a la persona humana (trascendental), y no a la dualidad de la persona humana con Dios (trascendental).

No queremos ahora dilucidar lo que es “lo sobrenatural”, que algunos autores presentan como intensificación del Don de Dios y que a mi parecer consiste en una anticipación de la vida eterna (El Don-don anticipado).

Basta decir aquí que las aperturas trascendentes no son sobrenaturales.

Estas aperturas son:

Humildad del aceptar (humildad trascendente del co-ser)
Además de la fidelidad (esperanza trascendente de la libertad).
Filiación del buscar (fe trascendente del entender personal).
Comunión del dar (caridad trascendente del dar personal),
 
Y tampoco son la dualidad radical.
 
Estas dualidades con Dios son posibles precisamente desde la dualidad radical de la persona humana, propuesta por Adam S., nacer-destinarse, o la doble dualidad de los trascendentales personales propuesta por Polo.

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¿Qué intenta el profesor Juan Fernando Sellés con el libro “Teología para inconformes”.

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Intenta ofrecer una síntesis ordenada de los aportes teológicos de L. Polo.

Dice que es para “inconformes” y no para “rebeldes” porque acepta pacíficamente las propuestas teológicas que se han ido dando a lo largo de la historia, sin embargo, siente la necesidad de ampliar el planteamiento que se ha dado hasta ahora.

Y ello gracias a los descubrimientos de la Antropología trascendental de L. Polo, que permiten proponer una Teología sobrenatural novedosa, más profunda, más teológica.

 

Estas preguntas surgieron con motivo de las clases impartidas por el profesor Juan Fernando Sellés, por zoom, a partir de septiembre de 2023.

Concretamente, esta pregunta fue suscitada leyendo la Nota Preliminar del libro “Teología parainconformes”.


¿Qué es lo íntimo de Dios?




Lo íntimo de Dios es su Misterio.

Su Misterio es su iniciativa, que no depende más que de su Amor.
De ahí que se pueda decir que Dios es el Absoluto, el que está libre de lazos.

Sin embargo, preferimos llamar a Dios Padre: el Origen.

En efecto, Origen aclara su Misterio mejor que si le llamamos el Absoluto.


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¿Cómo juegan los miembros de una dualidad humana?

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El miembro superior sirve al inferior favoreciéndole y el inferior, al subordinarse, redunda en el superior, inspirándole.
 
El superior es condición de posibilidad del inferior y el inferior es expresión del superior.
 
No olvidemos el ejemplo de la escala o de la cadena de eslabones.
El miembro superior no está aislado (el inferior tampoco). Son dos dualidades enlazadas e imbricadas.
 
La dualidad superior beneficia, a la inferior, repercutiendo en ella.
 
La dualidad inferior depende de la superior no solamente por estar conectada o por coherencia, sino también por lo que Polo llama concordancia. El miembro inferior concuerda con el superior, y es esa concordancia la que lo eleva.
 
Es propio de las dualidades humanas un sentido ascendente o jerár­quico. Dicha ascensión se debe a que uno de los dos miembros de cada dualidad es superior al otro, por lo que no se agota en su respecto a ese otro, sino que se abre a una dualidad nueva, superior.
 
Repito, entender las duali­dades en sentido ascendente quiere decir que sus dos miembros son distintos en tanto que uno de ellos es superior al otro, por lo cual no se agota en ese respecto dual, sino que se abre a una nueva y superior dualidad, en la que es el miembro inferior.
 
Pero el sentido de la dualidad se aprecia mejor con las nociones de concordancia y de repercusión, es decir, al entender el miembro superior como sobrante, o sea como no agotado en una sola dualidad, y redundante en el miembro inferior.
 
Al no agotarse (por depender de una dualidad superior) su repercusión enriquece, sin detenerse.
No es como en el universo físico en el que la tetracausalidad está ya dada. En las dualidades humanas siempre cabe mejora.
 
Los dos miembros de cada dualidad no son concausales; en especial, el miembro superior no es la causa final del miembro inferior. Ambos se mejoran gracias a la concordancia.
(Vean ustedes aquí el valor positivo de la jerarquía).
 
Ejemplo: Los hábitos adquiridos son coherentes con las operaciones porque las iluminan (iluminar es un modo de expresar la verdad encontrada); pero, asimismo, son concordes con las operaciones, pues los hábitos adquiridos se dualizan hacia arriba con la sindéresis, por lo que no sólo expresan la operación mostrándola, sino que repercuten en ella beneficiándose de su pertenencia al yo personal y a su riqueza trascendente.
 
Lo que llamo repercusión equi­vale, en este nivel, a la prosecución operativa, al pensar puedo pensar más, pues mi pensar es del yo, y yo quiero más y veo más.
 
También el alma,  llega a ser concorde con el cuerpo al repercutir en la sensibilidad interna: es, por ejemplo, la noción de imaginación creadora


¿Cuáles son las 4 dimensiones del abandono del límite mental?

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Describamos rápidamente las cuatro dimensiones :

 

Por la 1ª dimensión del abandono del límite mental, al excluirlo completamente, se advierte el ser extramental. Conocemos los primeros principios reales del universo.

 

Por la  2ª dimensión  del abandono del límite mental, al pugnar con el límite, encontramos (o se explicita) la esencia extramental que es distinta del ser extramental y estriba en la tetracausalidad del universo. La cuatro causas físicas son explicitadas.

 

Por la 3ª dimensión del abandono del límite mental, gracias al desaferramiento del límite, alcanzamos el ser personal, también llamado co-existencia humana o co-ser.

 

Por la 4ª dimension, gracias a la demora creciente en el límite mental accedemos a la esencia humana.



Glosa a Salvador Piá. El hombre como ser dual. p.47, nota 2.

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¿Cuál es el sentido metódico del carácter de además que permite alcanzar cada trascendental personal?

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Los cuatro trascendentales personales se alcanzan con el sentido metódico del carácter de además.
 
Recordemos cómo nos damos cuenta del carácter de además:
Para conocer el carácter de además, debemos abandonar el objeto de las operaciones intelectuales (la operación es el límite, es decir, lo que limita nuestro conocimiento pues conocemos solamente el objeto de cada operación).

Somos más que solamente alguien que conoce, somos “además” del conocer.
Éste es el sentido temático del carácter de además: saber que somos “además”.
 
Ahora nos interesa darnos cuenta de que podemos usar el conocimiento del "carácter" de además, no solamente para saber que somos además, sino para alcanzar qué somos "además del además". Es el sentido metódico del carácter de además.
 
El sentido metódico del carácter de además es, precisamente, el hábito de sabiduría.

Y por lo tanto el tema del hábito de sabiduría es el ser personal (en sus cuatro sentidos trascendentales).
Se trata de la 3ª dimensión del método del abandono del límite.
 
Los cuatro sentidos trascendentales del ser personal se alcanzan dando cuatro pasos sucesivos.

1) Primero hay que detectar el carácter de además: y así se alcanza el co-ser además.

2) Segundo hay que “aplicar” el además detectado: y alcanzo a saberme coexistente libre.

3) Tercero, debemos alcanzar el valor temático del además, ¿cuál es el tema del además?, el tema del además es ser además. Somos “un ser que se busca”: soy intelecto personal.

4) Cuarto, el ser que voy descubriendo que soy, está naciendo..., y lo voy aceptando al vivir, constituyendo mi don, entonces debo esperar que sea aceptado por mi Origen. He alcanzado el amar personal pues estoy dando mi don a Dios (mi don es mi esencia) y espero que sea aceptado.

 


¿Piensa el yo pensado?

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Al "pensar" conocemos objetivamente el yo.
Pero el yo pensado no piensa.
 
Es cierto que el yo conoce. Pero el yo que conoce no es el yo pensado.
El yo que conoce antecede al pensar.
Y no conoce objetivamente, sino habitualmente. Me explico.
 
Conocer no es lo mismo que pensar. El pensamiento es un conocimiento objetivo. Pensamos lo que pensamos y solamente lo que pensamos. Pensamos lo que se presenta gracias al objeto de nuestro pensar.
 
El conocer habitual, sin embargo, no tiene objeto.
Es conocimiento de actos, no a través de objetos intencionales.
Por ejemplo, conocemos que pensamos. Conocemos el acto u operación de pensar.
 
En la teoría del conocimiento conviene hablar de método-tema. Cada método tiene su tema.
Hay distintos métodos de conocimiento. Cada método con su tema.
 
Polo propone considerar el yo como método de conocimiento, asimilándolo al hábito nativo de sindéresis, descrito en dos miembros: ver-yo y querer-yo.
 
El ver-yo es una iluminación del acto de pensar.
 
El yo conoce que pensamos y es real no como pensado, sino como acto por el que conocemos lo que pensamos.
 
El yo pensado no piensa, pero el yo "real" conoce que pensamos.
 
 
Vuelvan, por favor, a la página 50 de Antropología trascendental II, donde Polo da una primera propuesta de solución a las dificultades modernas. Abandonando la consideración del pensamiento como "conectivo", muestra que el pensar no es una red solitaria del universo físico. Somos las personas las que procreamos la matrix.


¿Cómo resolver el dilema mente-cerebro?

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El dilema de Descartes res cogitans res extensa (mente-cerebro) se resuelve al considerar que, en el hombre, el universo en cuanto esse, tiene carácter "esencial". 

El "ser" del universo físico es esencializado por la persona humana y deviene su "mundo".

El hombre es extracósmico, pero esencializa el universo. 

 La res cogitans es la consideración del ser como inmanencia (el ser que solo piensa, la mente). 

 Polo propone considerar la persona humana pensante, no como "inmanencia" (pensamiento aislado o solitario), sino como "además".

La persona humana se acompaña, sabe de sí, es siempre además. No depende del cuerpo, sino que esencializa su cuerpo. 

  La clave de la antropología es la dualidad, que no el dualismo.


¿Monismo o dualismo?

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La neurociencia, al estudiar los actos libres, se encuentra con el dilema monismo-dualismo.
Este dilema aparece si se reduce la causalidad a ser causa eficiente, olvidando el hilemorfismo (materia – forma).
 
Monismo materialista: no existe la libertad. Las acciones libres son parte del cerebro.

Dualismo de tipo cartesiano: la mente es exterior al cuerpo. Una entidad exterior que determina al cerebro.
 
Se supera ese dilema si recuperamos la unidad mente-cerebro.
Sin confusión, sin separación.
 
Polo recupera esa unidad.

Y explica ya el conocimiento sensible aludiendo al “sobrante” formal.
La forma de cada órgano sensible no se limita a informar la materia, sino que tiene un “sobrante” que, al activarse por la modificación de la materia del órgano, hace que se sienta el sensible propio.
 
Lo sensible es pues “inmaterial” en tanto que “sobrante” formal.
 
Podemos entonces decir que las potencias espirituales son un “sobrante” sin órgano.
Conocemos su existencia por sus manifestaciones corporales (por ejemplo, el habla).
Es puro sobrante, un “además” del cuerpo.


¿Es la abstracción una epagogé?

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Sí, es una modalidad de conocimiento "sistémico", porque la abstracción es una especie de recolección de datos sensibles.

Nuestra mente es capaz de reunir los caracteres sensibles de los seres vivos, y constituir el objeto abstracto, la forma inteligible, cuyo contenido son todos esos datos sensibles.

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¿Podemos conocer la esencia humana con el método sistémico?

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No completamente.
Con el método sistémico no llegamos a conocer el acto de ser, la persona de la que depende la esencia humana.

Con el método sistémico no podemos ver la esencia humana desde el acto de ser.

Para conocer cabalmente la esencia humana deberemos abandonar el límite mental según su 4ª dimensión.
Una vez que hemos alcanzado el ser personal (3ª dimensión del abandono) podremos acceder a su manifestación esencial demorándonos.

El método para conocer o acceder a la esencia humana consiste en "quedarse" en la esencia humana.

En la 4ª dimensión hay una demora creciente en el límite mental para comprender la esencia humana.

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¿Por qué surge la ética?

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La ética surge porque el hombre tiene que conducir libremente su propio existir.

La libertad aparece en nuestra vida con la conciencia, con el darnos cuenta de que la vida está en nuestras manos.

Somos conscientes de que ante nosotros nacen alternativas que o nos mejoran o nos empeoran, más o menos.

Surge así una peculiar normatividad, la norma moral :"debes" hacer el bien.

Y junto a la norma, junto al "deber" encontramos esa peculiar diferencia que llamamos bien y mal. Indefectiblemente nuestra decisión nos modifica en personas virtuosas o viciosas.

Normas, Bienes, Virtudes, son las tres grandes dimensiones de la ética desde su nacimiento. Asistimos al arranque de la ética.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 63.3


Para saber más:
sobre normas, bienes y virtudes, ver etiqueta 9.1.4
sobre la ética, ver etiqueta 9.0.0
sobre la ley natural, ver etiqueta 6.2.0
sobre la virtud, ver etiqueta 6.2.5
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¿Qué es lo propio del método analítico?

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Lo propio del método analítico es considerar y entender separadamente las partes de un todo, por ejemplo, el carburador, los pistones, la correa de transmisión y otras piezas de un coche.

A lo más que se puede llegar con el método analítico es a conocer una serie de elementos, distinguirlos, y luego tratar de componerlos.
Una composición que es un mosaico, una serie de notas, un mecanismo.

La individualidad de las piezas se mantiene. Pueden funcionar unas y no funcionar las otras. Puede funcionar por partes, como funciona el motor poniéndolo en punto muerto.

El ingeniero piensa primero los componentes y después la unificación funcional.

El método analítico es delimitativo. Exige que los contornos del objeto del análisis estén claros.


La anatomía, por ejemplo, separa, distingue, hace un corte en los tejidos para ver dónde se separan los órganos.
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