¿Por qué los filósofos incurren en desequilibrio?

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El filósofo , amante de la verdad, se apasiona.

Agustín de Hipona, por ejemplo, se entusiasma (no en vano era africano), se excede. Dice "no quieras ir fuera, en el interior del hombre habita la verdad".
Eso es cierto; pero es sólo la mitad.

La tesis de que la verdad habita en el interior del hombre es atendible, pero lo de no ir fuera, no lo es, porque también está la realidad extrahumana y la verdad de esa realidad.

Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.42.2

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