¿Está la felicidad en el Amor irrestricto?

 


Todos buscan la felicidad, pero ninguno la alcanza porque la felicidad no es terrena.

La clave no está en la posesión sino en la esperanza.

Esperamos ser felices.


El hedonismo confunde la felicidad con el placer.

El pragmatismo con el bien útil para cada quién.

El activismo con lo que uno hace.

La sociedad del bienestar con la ausencia de dolor o de riesgos.

 

Pero la felicidad no consiste en sentir, tener, hacer, estar, etc., sino en ser.

Y todavía no somos quien seremos.


Amorosos del amor irrestricto.

 

El hombre es personalmente libre de aceptar o rechazar el don del Amor que seremos.

La comunión con Dios es el fin último felicitario.

La felicidad es la más íntima y mayor posesión del amor irrestricto.

 

Se equivoca el que pone la felicidad en un amor que no es irrestricto.

O el que habiendo puesto la felicidad en el amor irrestricto le falta la fidelidad.

 

La felicidad vendrá si damos con el sentido de la vida, de saberse abiertos cognoscitiva y amorosamente a Dios.

 

La corona de la felicidad es la alegría.

La tristeza es la falta de ilusión vital debida a la pérdida del sentido de la vida.

 

La felicidad entera tiene que ser posthistórica. Por eso debemos esperar alcanzarla.

No cabe felicidad sin esperanza.

La esperanza anima la búsqueda de aceptación y el deseo de respuesta.

 

Apuntes al texto de Juan Fernando Sellés : Antropología para inconformes. Capítulo 16 (el último sobre el amar personal?) n. 8 La felicidad. p. 625

 

No hay comentarios: